| Capítulo 25
Good Clean Fun
-Tanuki! Despierta!- el rubio se sentó en la cama sacudiéndolo
un poco de los hombros, levantándose extrañamente
temprano para su rutina habitual.
- Ahhhh! ¿Qué? ¿Qué?! – se despertó
el mapache con las orejas paradas y la cola recta, mirando a todos
lados como si acabase de caer una bomba.
-Me estoy aburriendo mucho!…- el león lo miró
a los ojos moviendo las orejas como si no comprendiese el sobresalto
tras su forma de despertarlo –Ya no duermas más…
que nos bañamos y se pierde el tiempo… aunque también
podemos no bañarnos…
Tanuki bajó las orejas, restregándose los ojos más
tranquilo, pero perezoso. – Pero no me asustes. Debiste ponerte
a jugar..... Y sí nos bañamos, acuérdate del
cerdo.
-Pero es que no quiero jugar solo… tampoco quiero oler horrendo!-
anunció levantándose y estirándose ruidosamente,
mientras aleteaba un poco tratando de no tirar nada, aunque ya se
iba aprendiendo donde estaba cada cosa para no tirarlas –Yo
te lavo a ti y tú a mí… no tienes que mojarte
la cola… -dijo porque después se espachurraba y no
porque no tuviera que.
- Sí tengo, porque la cola también se ensucia. Y
luego ando limpio y con cola sucia. – explicó, imaginándoselo
y arrugando la nariz, tomándolo de la mano. – Te lavo
y luego jugamos juntos.
-Vale… y nos ensuciamos de nuevo… - el rubio lo cogió
en brazos abriendo el agua de la bañera y mirando adentro
mientras se quitaba el chaleco, sin poner el tapón y quitándose
los pantalones –Lo tapo…- decidió luego a comportarse.
- ¿Eh? Si no lo tapas, no hay baño. – comentó
sin comprender a qué se refería y quitándose
la ropa, sentado en el suelo, más bien revolcándose
en vez de hacerlo normalmente.
El rubio se metió en la bañera aún medio vacía
mirándolo apoyado en el borde y tapándose sus partes
con las manos entre las piernas –Deberíamos comprar
jabón con buen sabor… y con olor a algo de comer…
- Pero no te debes comer el jabón, no es bueno – lo
riñó el mapache por si pensaba hacerlo, entrando en
el agua después, alzando la cola para que no se le mojara
tan rápido aunque igual y se mojaba su nacimiento. –
Eres muy bonito, Sei.
-Tú también…- el grifo sonrió alzando
las manos para acariciarle las orejas y tiró de él
para cogerlo en sus brazos mientras lo frotaba con una esponja tan
flojo que ni parecía estarlo lavando –Las mariposas
no pueden lavarse… se les mueren las alas…
- Eso está triste....... – el mapache bajó
las orejas decaído, dejándose acariciar con la esponja,
más que frotar. – No laves a las mariposas.
-Ya… pero es que yo sólo te lavo a ti… y de
todos modos no obligaría a nadie a lavarse… está
horrible…- dijo como si fuera algo odioso meterse en la bañera
–Seguro que se bañan con las alas fuera… no te
pongas triste… a lo mejor se lavan en seco…
- Sí, seguro. No! – exclamó de pronto girándose.
– Yo creo que las mariposas no se ensucian. – se puso
de pie en la bañera, restregándole el rubio cabello
al grifo.
-Claro que sí… ¿Por qué no? Si es porque
vuelan, entonces yo tampoco y ya no me lavo…- dijo escurriéndose
fuera de la bañera y colgando el estómago en el borde
deteniéndose –Primero espero a que me sigas lavando
la cabeza…
- No! es porque son más pequeñas que yo y se les
cae el sucio. Tú eres muy grande, te lavas. – sentenció
como si aquello tuviese toda la lógica del mundo, siguiéndolo
con las manos para poder seguirle lavando el cabello.
-Vale… sólo porque me gusta que me laves el pelo…-
dijo bajando la cabeza y dejándose lavar con los ojos cerrados
sintiendo que se adormecía –Lávame bien…y
las orejas…- murmuró durmiéndose.
- Vale! – exclamó contento el mapache, echándole
champú y restregándolo, limpiando sus orejas también,
notando que bajaba cada vez más la cabeza. – Pero no
te duermas que te ahogas! – le gritó exagerando y haciendo
aspavientos.
-No!- el rubio se arrodilló de golpe en la bañera
sacudiendo la cabeza y mandando el jabón a volar –No
quiero ahogarme, que me entra agua en las orejas!- dijo espantado
y como si eso fuera lo problemático de ahogarse. Se abrazó
a él moviendo la cola a los lados mirando la del mapache
y aplastándola con una mano.
- No, vale, no te ahogas, sólo bromeaba....... – se
rió Tanuki, aunque abrazándolo de todas formas. –
Pero no te puedes dormir en la bañera, porque sí te
da frío luego. Y no me has terminado de lavar. – le
recordó muy serio.
-Te lavo…- el rubio se sentó en el agua de nuevo levantándole
una pierna y frotándosela. Le miró un pie lamiéndoselo
y se rió frotándole la otra pierna –Tienes que
arrodillarte porque no te veo el culo…- soltó como
si nada.
- ¿Me lavas el culo también? Pero con cuidado.....
– le advirtió por si acaso, arrodillándose y
alzando la cola empapada. – Y no me lo lamas.
-No te lo lamo…- el león lo miró riéndose
y frotándole las nalgas con la esponja. Se echó jabón
en las manos acariciándole el sexo para limpiarlo y le echó
agua por encima para ver bien –No sé por qué
no te lamo…- recordó protestar después –los
novios se lamen la lengua…
- Porque me lo estás limpiando.... Se limpia con agua y
jabón, no con saliva. Los gatos sí se lamen para limpiarse...
– explicó en un torrente, enrojeciendo de pronto y
moviendo la cola, girándose. - ¿Quieres...... lamerme
la lengua? No me la estás limpiando.
-Pero es que yo soy un gato… grande…- el rubio lo miró
–Te pusiste rojo…- sonrió abrazándolo
–No es para limpiarla, es para besarse… ¿te la
lamo?
- Vale... pero igual te bañas, porque eres muy grande –
advirtió, pasándose una mano por la cara repetidamente
como si así pudiese quitarse la rojez.
-Pero ya me bañaste tú…- le recordó
–y yo sé cómo se hace… - aseguró
mirándolo pasarse las manos por la cara sin detenerlo porque
le parecía bonito –Eres bonito…- sonrió
emocionado cogiéndolo sobre las piernas de nuevo y empujando
la lengua en su boca para besarlo mientras lo abrazaba sujetándole
la cola.
Tanuki se dejó besar con los ojos abiertos, como pensando
en lo que sucedía, intentando lamerle la lengua él
también. Le parecía divertido, y además se
sentía bien. Movió la cola contra su mano, jugando
y abrazándose a Sei.
-Me gusta tu lengua…- el rubio lo miró algo enrojecido
sacando la lengua y lamiendo la del mapache –Es suave y pequeñita…
es la más bonita…
- Y la tuya es grande y rasposa, pero es bonita también.
– explicó, como si le acabase de decir un cumplido
hermoso.
-Pero es que lengua de león… es así, raspa…
pero no te duele…- anunció aunque no estaba muy seguro
–A lo mejor puedo hacer algo para que no raspe.
- No, no duele. Y a mí me gusta, así que no hagas
nada. – sonrió, metiéndole un dedo en la boca
sin avisar y deslizándolo por su lengua.
El rubio se quedó mirándolo y sacó la lengua
para que se la tocara aunque no entendía muy bien –Mis
amigos tienen novio en la cárcel…- explicó,
hablando extrañamente –Yo sólo a ti, no tengo
más novios…
- Yo también sólo te tengo a ti, no tengas más
que me pondré triste. – le advirtió, sacando
el dedo de su lengua por fin.- ¿Tus amigos tienen otros novios
afuera también? ¿No están tristes?
-Quería decir que no tuve más… que nunca tuve…
lo que sea…- dijo moviendo la cola a los lados inquieto y
molesto por no expresarse bien –No te pongas triste! No quiero
más novios! Mis amigos… algunos tienen varios…
- No me he puesto triste! Me pondría triste, pero no tienes
así que estoy feliz. – lo remeció un poco para
que se diera cuenta. – Yo nunca tuve uno tampoco, eres el
primero. Oye..... ¿no se ponen tristes los novios de tus
amigos?
-No los conozco… sólo a los de la cárcel y
yo creo que no les dicen…o a lo mejor a algunos sí…
no estoy seguro… a veces lo hacen entre ellos y no son novios…
a mí no me gustan porque están feos…
- No! Y además, ahora me tienes a mí! – protestó
por si acaso. – Eso es feo, deberían saber al menos.
Los que saben..... están mejor. – decidió, no
muy seguro pero si sabían y no se molestaban, entonces estaba
bien. Para él no, claro, a él si lo molestaría
eso. - ¿Qué hacen?
-Hacen… cosas…- el rubio salió de la bañera
nervioso cubriéndose con la toalla –Salgo porque me
arrugo… Los novios hacen cosas… de novios… en
la cama… creo que si no es en la cama no pasa nada…-
dijo recordando algunas cosas.
- Ah........ sexo – explicó el mapache muy orgulloso
de saber, aunque en realidad no sabía mucho más de
lo que se aprendía de una película censurada. –
Se besan y se abrazan, y se pegan.... ¿no? – se apoyó
en el borde de la bañera mirándolo como esperando
confirmación alzando la cola y levantando un chorro de agua
con ella.
El grifo se tapó la cara con la toalla mirando abajo mientras
se secaba … o algo así –Se lamen… y después
se meten la polla… lo miró, bajando un poco la toalla
muy rojo –Pero no es necesario para ser novio… yo creo…
- No, porque nosotros somos novios y no lo hemos hecho. –
afirmó el chico, dándole la razón y saliendo
de la bañera así como estaba, contento porque los
dos supieran tanto.
Sei alzó los brazos sonriendo y abrazándolo con fuerza
sobre sus piernas arruinándose el secado y cogiendo una toalla
del mapache para secarlo –Pero sí hace falta besarse…
porque a mí me gusta…
Tanuki negó con la cabeza, entrecerrando los ojos. –
No, no hace falta, pero a mí también me gusta. Así
que nos besamos. – sonrió, moviendo las orejas, como
luchando con la toalla y mirándolo luego. - ¿Nos besamos
de nuevo?
-Pues si no hace falta, entonces es igual ser novio que amigo…-
lo miró a los ojos confundido, sujetándolo por la
cintura con las manos y acercándolo para besarlo de nuevo
sacudiendo las alas para secarlas. Deslizó la lengua por
la suya y se apartó lamiéndole los labios con los
ojos cerrados muy dedicado a ello. Lo miró a los ojos guardándose
la lengua.
El mapache se relamió contento como si se hubiera comido
algo delicioso, alzando la cola a pesar de que seguía mojada
y le alzaba la toalla también. – Entonces sí
es necesario, que quiero ser tu novio. Sei. No puedes besar a nadie
más, o duermes sin mi cola.
-No!- el rubio le agarró la cola como si fuera lo más
importante del mundo –Es blanca y negra…- anunció
por si no se sabía –Pero yo no quiero besar a nadie
más… Ahora podemos vestirnos y jugar…- anunció
porque por fin veía rematado el trauma del baño. –Pero
nos besamos a ratos…
- Vale! Y yo tampoco quiero besar a nadie más. Sólo
me gustas tú. – se rió, de pronto saltando y
corriendo hacia al habitación sin molestarse en vestirse.
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