.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 22

Los Peluches No Cuentan Historias

Hansa se dejó caer sobre el colchón del moreno, jugando con uno de los gatitos que estaba allí desde antes que él. - ¿Crees que la encuentren o se la llevará la marea? – preguntó más por entretener la mente que porque realmente le importase.

-Espero que la encuentren…- el moreno sonrió de medio lado mientras avisaba en el foro de su nuevo “acto caritativo”. Se levantó, tirando la camiseta sobre uno de los gatos para que jugase con ella –Voy a lavarme… los sesos no me la ponen dura… - se rió entrando en el baño –Mierda…- susurró de pronto mirándose en el espejo roto.

- ¿Algún problema? – inquirió curioso, volteándose en el colchón, y mirando en la dirección del baño con la cola en el aire.

-No…- entró en la habitación de nuevo sonriendo de todos modos –Olvidé pedirle que trajera algo… tal vez vaya a su casa a buscarlo mañana… si encuentro la dirección…- dijo sentándose de nuevo y mirando su perfil personal buscando algo que le sirviera.

- No me digas que necesitas que te pague por matarla...... – se rió, sentándose con las manos entre las piernas sujetando el colchón. - ¿No crees que es arriesgado ir a su casa?

-No, con lo que le robé a “la vieja” ya tengo suficiente este mes…- se rió volviéndose en la silla para mirarlo y sonriendo de medio lado al verlo –Gatito… claro que es arriesgado… y por eso es tan divertido…- sopló el cabello apartándoselo del rostro –Ya me han buscando… en una ocasión… maté al cazador…- sonrió dándole un trago a una soda -¿Quieres?

Hansa sólo sonrió, quitándole la lata de la mano y bebiendo de ella. – Y ¿cómo lo hiciste? Dime...... – le pidió, como si fuera un niño en la hora del cuento.

El moreno lo miró a los ojos apoyando los brazos en las piernas y echándose adelante –Se hizo pasar por victima… y pensó… que había conseguido engatusarme…- sonrió cruzando los brazos. Pero le rajé los huevos y se los di de merienda… qué delicioso… ¿verdad? Ahora… ¿ves por qué no me fío?...- se levantó abriéndose el pantalón y mostrándole una cicatriz rodeada por un tatuaje –Casi me corta la polla…- se rió abrochándose el pantalón de nuevo y sentándose recostado –Vendrán más… tal vez sí… tal vez no… ¿tú qué crees? De todos modos… es divertido… Lo será más ahora que estás tú…

Hansa sonrió más abiertamente, mostrando los colmillos, sin quitarle la mirada de encima. – Vendrán más..... seguro, estamos matando mucha gente. Pero no te preocupes, me gusta tu polla donde está. Y lo mismo digo de mis huevos..... – se rió brevemente, volviendo a mirarlo. – Una víctima..... ¿Hay una razón en particular por la que te centres en estas chicas o sólo..... matas a cualquiera? – preguntó, interesado porque era la primera vez que escuchaba que hubiese matado a alguien que no fuera una de ellas.

-Hasta ahora sólo he matado a fulanas de estas… al cazador… y … a un viejo… pero no fue premeditado…- sonrió levantándose a coger otra soda y se sentó de nuevo en la silla apoyando un pie sobre el borde del colchón –No voy a ponerme a matar mamás, ni críos… ni nada de eso… - lo miró a los ojos muy tranquilo.

- Interesante...... – le contestó el albino, apoyando el rostro en una mano, a su vez apoyada en su rodilla. – Me agradas más y más y más...... Y ¿qué te hizo elegir ese lugar? Aparte de lo obvio, claro – se rió, refiriéndose a la tremenda estupidez de aquellas chicas.

-Hm… buscaba suicidas…- se rió bebiendo un poco y mirándolo, se sentaba como un gato, o al menos eso le parecía a él –Pero suicidas y putas siempre es mejor… ¿no crees?- se rió de nuevo –Cuando leí tremendas subnormalidades… me di cuenta de que eran perfectas… para morir claro… ¿y que hay de ti?

- ¿Qué hay de mí? Ya te dije que las detesto. No deberían andar diciendo que quieren morir, si no es así. Al menos deberían tener la decencia de dejarse matar. – refunfuñó, frunciendo un poco el ceño, y pasándose la lengua por un labio luego. – Al menos, es divertido....

-Si se dejasen matar, sería muy aburrido… ya no las mataría… buscaría otra cosa… posiblemente… Así que… cuando las extermines…- el moreno se rió mirándolo a los ojos –Habrás acabado tu trabajo en la tierra y… ¿podrás volver al cielo?

- Hum..... soy un angelito después de todo.... – se rió, moviendo un poco sus alas e inclinándose más hacia él. – No, si realmente quisieran morir, yo tampoco las mataría porque..... ya estarían muertas, ¿no crees? Si tu deseo es morir, te matas o al menos buscas alguien que lo haga por ti.

-O al menos lo intentas…- el moreno le pasó la mano por debajo del mentón acariciándolo y sonrió de medio lado –Pero si yo quisiera morirme… no andaría posando en pelotas delante de no sé cuantos focos y dejando que me maquillasen los granos del culo…- se rió pasando un dedo por la marca negra en su cuello y echándose atrás de nuevo -Esas zorras tienen wishlist y todo…

- Entonces, nosotros somos sus hadas madrinas de veras, ¿no? Ten cuidado con lo que deseas...... – sonrió, poniéndose de pie y acercándose a él, para acariciar uno de sus cuernos. - ¿Crees que podrías vivir sin matar? ¿Te aburrirías demasiado?

-Humm… ¿no serás un reportero?- se rió echando la cabeza atrás para verlo mejor –Ven…- se levantó caminando por la casa y se apoyó en el marco de una de las puertas mostrándole los peluches regados por el suelo en la oscuridad, al menos había 20 –Por el momento… sí, es bastante divertido…- sacudió una de las orejas –Falta el de hoy… pero…- lo miró a los ojos apoyándose en el marco con la espalda –tal vez deje de resultarme divertido…

- ¿Eso es lo que no te llevó? – sonrió agachándose a tomar uno. – Tienes muchos ya, seguro que no me necesitas a mí para dormir...... – lo miró maliciosamente, acercándose de nuevo. – Y ¿qué harás cuando ya no te divierta? ... preguntó el posible reportero – bromeó, siguiéndole el juego.

-No lo seé ¿me meteré en el cuerpo de policía?- se rió mirándolo a los ojos -¿Por qué tantas preguntas? No sé… ni lo que haré mañana…pero sí sé que necesito un peluche… porque todos esos apestan…- dijo abriendo la sonrisa –¿Es que ya quieres huir de nuevo? Te he dicho que no pasará nada… ¿no confías en mí?

- No del todo, no..... y tú tampoco confías en mí del todo. ¿No es así? ..... – le sonrió, aún sujetando el peluche y pasándole un dedo con suavidad por la mandíbula. – Te diré algo, la próxima vez, vendrás a mi casa y te contaré sobre mí.... pero no esta noche. Los peluches no cuentan historias.....

-Hay peluches que sí… los peluches musicales… de esos que los aprietas y te cuentan su vida…- el moreno sujetó el peluche de su mano tirándolo al suelo y lo sujetó por la cintura con ambas manos subiéndolas por su espalda –Yo no confio en nadie… de momento… y… los gatitos abandonados no tienen hogar…- sonrió mirándolo a los ojos.

- Si te pones así....... Lo siento, pero no soy gatito peluche musical. – sonrió con algo de fiereza en la mirada, dejando reposar sus manos en los hombros del moreno, sus garras ligeramente fuera.

-Shh… ¿Qué haces?- el moreno miró un poco atrás a uno de sus hombros –Si vas a hacer uñas, al menos espera a que me ponga una camiseta…- se burló. Lo rodeó por la cintura de nuevo aproximándolo más a él -¿No te gustan los abrazos?- sonrió mirándolo a los ojos -O creías que te iba a apretar más…

- ¿Los abrazos? No, los abrazos están bien. Sólo prevengo.... – lo miró desafiante a los ojos, sin retroceder ni retractarse. – Por la manera como tiraste ese peluche. Los gatitos somos delicados, ¿lo sabes?

-Oh… por eso…- el moreno sonrió recogiéndolo del suelo y poniéndolo contra su pecho –Te lo puedes quedar… pero, está manchado de sangre… y no es lo único… Por eso lo hice…- se rió apoyándose contra la pared –Qué susceptible… - pasó por su lado parándose detrás de él –y qué agresivo…

- ¿Te gusta eso.....? – preguntó, mirando el peluche como si no tuviera nada y dejándolo en el suelo luego, agachándose a propósito. – No era por el peluche, era por los gestos. ¿No te has dado cuenta... que dicen más que las palabras?

-A mí me gustan todos tus gestos…- Milkyboy sonrió con el roce, lamiéndose el labio y le pasó las manos por los muslos aproximándolo un poco más - Soy un toro…no un gatito… así que… mis gestos no son delicados…Busca otro gatito si crees que merece la pena…

- Oh... así que es eso – sonrió, enderezándose contra su pecho y sujetando sus manos, acariciándose los muslos con ellas. – Bueno, si es tu naturaleza...... no hay problema.

-Sí…- el moreno sonrió por el juego que se traía el albino con él. No sabía de qué iba, lo que sí sabía es que iba a sacar todo el rendimiento posible, así estuviera riéndose de él o no. Se la sudaba. Bajó un poco la cabeza lamiéndole el cuello y besándolo, dejó deslizar las manos bajo las suyas para meterlas bajo su camiseta y acariciar su pecho, aunque más bien, le hubiera gustado acariciar otra cosa y se rió contra su piel –No quiero herir tus sentimientos… seré más cuidadoso…

- Y yo seré más comprensivo..... – murmuró el chico, respirando con algo de fuerza y mordiéndose el labio inferior con una sonrisa maliciosa. – Es tarde para los niños buenos y los pequeños asesinos....... deberíamos dormir.

-Pero yo no soy pequeño… tampoco bueno…- el moreno se echó contra la pared sin soltarlo y respiró agitado sonriendo “de nuevo”, dejó escapar la risa –Está bien… durmamos… te llevaré como a un gatito…- sonrió cogiéndolo en brazos y se recostó con él encima sin quitarse los pantalones siquiera -¿Quieres quitarte la ropa?- se rió pasándose la mano por el pelo.

- Sólo lo necesario. – le sonrió de vuelta, sacándose la camiseta y desabrochándose el pantalón, aunque sin quitárselo. – Por cierto... yo sí soy bueno. Soy muy bueno en lo que hago..... – se rió, ahora recostándose como si el estar en esa posición fuera lo más cómodo del mundo.

-¿Y qué haces?...- preguntó apagando la luz de una hostia en el interruptor y bajando la mirada antes de taparlo con una manta - Si te ibas a quitar ropa… podrías haberme dado tiempo a echar un vistazo al menos…- sonrió pasándole la mano por la espalda y sujetándole una pierna con la otra –Ahí vas a estar un poco incómodo…está duro… ahora más…

- Creo que me confundes con una de las modelos...... – se rió, dejándose resbalar un poco y moviendo la cola con suavidad por debajo de las sábanas. . - ¿Así está mejor?

-… es…tará… para quieto…- se rió destapándolo un poco para que no se aplastara las alas y observando el movimiento de su cola bajo las sábanas –Eres un cabrón…

- No, soy un gatito, ¿cuántas veces lo tengo que repetir? – se rió, moviendo aún más la cola y dejándola por fin enroscada contra su pierna.

-Ya…- el moreno sonrió deslizando la mano a sus nalgas y acariciándole el nacimiento de la cola –Pues duérmete… y pórtate bien…¿ves? Los gatitos están dormidos… sólo faltas tú…

- Meowwwwww........ – maulló, ronroneando luego, con los ojos cerrados y una sonrisa maldita en los labios, hasta que fue apagando el ronroneo poco a poco.

-Joder…- el moreno balanceó la cola por fuera de la cama golpeándole las nalgas con ella suavemente –Me darás insomnio en lugar de ayudarme a dormir…

- Pues no ayudarás, si sigues golpeándome la nalga.... ¿Acaso he sido un mal gatito? - susurró, sin abrir los ojos, pero sin poder resistirse.

-No…- se rió, pasándole la mano por las nalgas acariciándolo –eres una droga…

-... y por ahí se cuenta que ya he causado varias sobredosis, con efectos devastadores.... – murmuró, reído.

-¿Sí? … mientras no me pudras las neuronas…más…- el moreno sonrió pensando que se refería a relaciones pasadas –Así me enseñas… ¿quieres ser mi sensei? No hay mucho que enseñar ¿verdad?- se rió porque siempre había pensado en aquello como algo más, no le preocupaba en absoluto no estar a la altura, sabía que lo estaría.

- ¿Enseñar? – le preguntó, captando a qué se refería y siguiéndole el juego. – No, no hay mucho que enseñar. Es como matar.... viene naturalmente – se rió, pensando que a un toro, aquello de matar no le debía ser natural.

-No… eso no viene naturalmente…- el moreno se rió acariciándole una oreja para que la sacudiera –La verdad… es que la primera vez me salió un poco mal… tardé bastante hasta que conseguí matarla… pobre.

- No creo que la de hoy diga que la matamos rápido precisamente, aunque..... tal vez nos dejamos llevar por la compañía. – se giró un poco, alzando los ojos al techo, aún reído. – La primera que maté...... fue casi instantáneo.

-¿Por qué la mataste? ¿Era una de estas?- el moreno lo miró pasando un dedo por los mechones negros de su pelo –Y bueno… a esta la matamos despacio… porque era divertido… a la primera que maté… simplemente no conseguía matarla… La verdad es que me acojoné…- se rió un poco –No fui cuidadoso y casi me pillan…

- Milkyboy..... ¿tendré que velar por ti? – se rió el chico, moviendo un poco las alas, aunque él tampoco era muy cuidadoso que digamos. – Para responder a tu pregunta..... me enfureció. Y sí, era una de estas, aunque no era mi intención matarla en un principio. Supongo que puedes decir..... que ella me mostró la luz. – golpeó el colchón con su cola, riendo de nuevo.

-Y tú a ella las tinieblas…- se rió el moreno sujetando la cola bajo las sábanas y deslizando la mano por ella para soltarla de nuevo -¿Y entonces cual era tu intención en un principio? ¿Tirártela… acojonarla?

- Ninguna de esas cosas...... – sonrió el chico volteándose para quedar boca abajo sobre el moreno, y alzándose en un brazo, pasando un dedo desde su frente hasta sus labios. – Mi intención..... es algo que te diré la próxima vez que nos veamos. ¿Recuerdas lo que te dije? Hoy no.....

-Ahora no… hoy no…- lo miró a los ojos sintiendo como rozaba sus labios -¿Por qué no? Me calientas… y me dejas en ascuas… me cuentas… pero no me dices nada… los herbívoros somos muy sensibles… No es verdad que a los toros no nos afecte el dolor… sólo menos que a los demás…- sonrió mirando sus labios y alzando un poco las caderas al notar su sexo palpitando.

- Mucho, sí..... ya lo veo – sonrió maliciosamente al sentir el bulto crecido contra él. – Ya que insistes... te diré una cosa y una cosa sólo. Tendrás que esperar para el resto de la historia. Pero...... antes de eso, quiero que tengas bien en claro que eso fue en el pasado y yo no estaba jugando. – retiró el dedo de sus labios, que llevaba dibujando. – Quería que muriera conmigo.

El moreno lo miró a los ojos bastante más serio, pensando varias cosas que sin dudan eran faltas de tacto y no dijo nada. Siguió viéndolo fijamente -¿Por qué no duermes un poco?- preguntó sujetándolo por la cintura. Ahora y si eso no era una mentira, estaba seguro de que no jugaba con él… al menos no del modo que temía… por una simple y llana razón, no creía que le contase eso a todo el mundo –Esperaré al resto de la historia…

- Eres muy buen chico, Milkyboy- sonrió palmeándole la cabeza, sonriendo maliciosamente y recostándose sobre él, murmurando enigmáticamente. – Desearía estar ebrio.... o no. – y echándose a reír de nuevo.

-No… no lo soy, tú eres un tigre y yo un toro… eso es lo que pasa…- se rió hablando de la superioridad en caso de que combatiesen –No tengo alcohol como para emborracharse en mi casa… tengo leche…- se rió de nuevo –pero ya sé que no quieres.

- Estoy a dieta, que un gatito gordo es un gatito indefenso. Y eso... no pienso serlo – sonrió, sacando las garras y pasándolas por su pecho, sólo como un juego, volviéndolas a guardar.

El moreno se estremeció de nuevo volcándolo en la cama y acostándose de medio lado –Para…de torturarme… - el moreno apoyó la cara en una mano reposando en el codo el peso y le pasó la otra por el pecho bajándola por su abdomen y sonriendo –Duérmete…

- Lo mismo te digo. Y no te torturo....... eso no es nada – cerró los ojos de nuevo, riendo suavemente sin poder evitarlo.

Milkyboy lo miró en la penumbra deslizando un dedo por una de sus caderas. Casi nunca podía dormir por las noches y hoy no iba a ser diferente… “eso no es nada…” repitió mentalmente. No era nada, pero en cuanto se durmiera, él se iba a hacer una paja del 15.


 
 

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