.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 21

Psycho KIdz

El moreno había ido media hora antes de la acordada con la chica y estaba sentado en el muro del rompeolas apoyado en una farola mientras se fumaba un cigarro. Lo cierto es que estaba tranquilo, como siempre antes… estaba tranquilo. Dejó escapar el humo entre los labios viendo la hora y empezando a inquietarse un poco golpeteando con los dedos su rodilla y moviendo la cola contra la muralla.

Había escogido un sitio poco discreto, siempre estaba atento a una trampa… claro que… si los veía venir podía saltar al agua, sonrió pasándose la lengua por los colmillos –Y suerte…- murmuró acabando la frase de su mente.

Hansa llegó a la hora acordada, aunque no solía llegar temprano nunca, pero esta vez, era distinto. Aterrizó sobre una de las casetas, observándolo a lo lejos, y bajando luego hasta el piso. Se acercó, caminando de manera algo sinuosa, meneando la cola tras de sí, asegurándose de que Milkyboy lo notara por lo menos.

-… ¿te gusta ser un gatito blanco?- lo miró a los ojos apoyando un brazo en la farola y observándolo llegar vestido de blanco una vez más -¿No te mancharás?...

- Probablemente... siempre lo hago – le sonrió de medio lado, aún meneando la cola. - ¿Te preocupa mucho? Espero que no intentes darme un baño luego.........

-Hm… no… los gatitos se lavan solos…no quiero que me arañes… ¿o sí?- se bajó de la muralla sonriendo de medio lado y apoyando la espalda contra ella –Seguro que te sienta bien el rojo…- lo miró a los ojos apagando la colilla en el muro –La zorrita llega tarde…

- Y es la primera vez que llego temprano, siempre las hago esperar...... – sonrió, evidenciando a la última, pero claro, eso había sido un caso especial. Y era lenta la condenada. – Me pregunto cómo te sienta el rojo a ti. – se preguntó, alargando una mano y pasando un dedo por el contorno de su rostro, lamiéndoselo luego sólo porque sí.

El moreno siguió su lengua con la mirada sonriendo de nuevo y alzando un poco la cara echándose el cabello a un lado –Creerá que estaba deseando verla como sigas así…- lo miró a los ojos de nuevo –Tendrás que esperar muy poco para ver cómo me sienta…- le pasó un dedo por una oreja y después una mano por cada una –Seguro que dormido pareces un angelito… ¿hm?- se rió abiertamente.

El chico movió las orejas más por seguirle el juego que porque le molestase, sonriendo. - ¿Quieres comprobarlo? Seré tu plushie...... – se relamió los labios, girándose al escuchar pasos a lo lejos. – Y aquí viene......

-Si te creyera…- el moreno sonrió refiriéndose a lo de que fuera a ser su peluche –Igualmente quiero comprobarlo…no digas que no te contesté…- le susurró al oído apartándose un poco y dejando pasar la mano sobre su cola una y otra vez mientras se acercaba la morena.

-Hola… ¿Cuál de los dos es?- preguntó un poco reída una chica bajita.

-Pues… ¿tú quien crees?- el moreno sonrió aún dejando resbalar la cola en su mano.

- Mmmm.... – el tigre dejó escapar un suave ronroneo alejándose del toro para quedar tras la chica. – Yo soy yo, y él es él, y el mensaje fue escrito frente a nuestros ojos. Tal vez ninguno de nosotros es el verdadero...... – susurró, sonriendo con su extraño acertijo y pasándole la cola por la cintura, sólo para quedar al lado del otro de nuevo.

El moreno se rió entre dientes observando los movimientos del albino –Pero primero… vamos a divertirnos…- dijo pasando él a su espalda mordiéndose el labio inferior levemente y mirando abajo mientras le pasaba una mano por el cuello y la otra por la cara echándole la cabeza hacia atrás contra su hombro.

-Oye… me estáis poniendo nerviosa…- la chica miró al moreno aún asó sonriendo algo roja.

-Sí… pero a ti te gusta esto…- Milkyboy le pasó la mano por encima de los ojos y se los vendó cogiéndola en brazos y saltando sobre la muralla del rompeolas –Vamos…- susurró al albino, notando que la chica se sujetaba a él con fuerza al notar el viento fuerte y el olor a mar aún más profundo –Aquí hay tanta gente…

Hansa extendió sus alas, alzándose a su lado, murmurándole a la chica. – No te preocupes, somos ángeles... – y riendo un poco, descendiendo un poco.

- ¿A dónde.... me llevan? – preguntó la chica, obviamente asustada, aún sonriendo más que nada por no demostrarlo, pensando que seguramente era un juego.

- ¿Para qué querrías saber eso? No necesitas saberlo, es más divertido así. – contestó el tigre alado, descendiendo un poco más, hasta sentir las olas salpicándolo y volviendo a subir entonces.

-Eh… gatito…- el moreno sonrió comenzando a reírse un poco al ver su juego -¿No te aburres? ¿No quieres… jugar?- preguntó mirándolo a los ojos y alzándola en sus manos hacia el vacío, dejándola caer -¿Crees que la puedas coger antes de que haga crack?- se acuclilló en el muro mirando cómo descendía sin dejar de reírse.

La chica lanzó un grito, cayendo y Hansa sonrió dirigiéndole una mirada antes de ir a por ella. – Ya veremos....... – murmuró, deteniendo su caída apenas, y dejando que se golpease ligeramente contra una roca a pesar de tenerla ya sujeta. – Ups.... gomen..... – se rió, mientras la chica se revolvía entre sus brazos.

- No! Suéltame! No es divertido!

- ¿No? Pero si desorienta, ¿cierto? Dijiste que te gustaba eso.... La próxima vez, dime que me te gusta la comedia y te preparo un chiste... – se burló el albino, subiendo de nuevo para llevársela a Milkyboy nuevamente, sintiendo un leve golpe de la chica en su pecho, mientras aún protestaba intentando liberarse. – Bueno, si de veras quieres que te suelte..... Me sentiré rechazado pero ¿qué se le va a hacer? Te debe gustar más él que yo...... – sonrió, mostrando sus colmillos, y pasando de largo al toro hasta quedar más arriba, dejándola caer de nuevo. – Ahí te va!!!!!!

-Uf… - el moreno alzó una ceja viéndola caer gritando como una histérica –Tengo unos reflejos un poco malos…- murmuró suponiendo que tratándose de un tigre lo oiría de todos modos.

Lo miró más bien a él, por ver su reacción. Después de todo, estaba ahí para ver si realmente el albino era quien decía ser. Sonrió abriendo la navaja y sujetándola con la mano izquierda sintiéndose excitado como siempre.

La chica cayó en sus brazos atravesándose el costado con la navaja y dejando salir un alarido –Sh… no grites… que me asusto…- susurró el moreno tapándole la boca y destapándole los ojos sujetando la navaja con los dientes y sonriendo mientras lo hacía. Se agarró del muro descolgándose y sujetándola con una mano, para taparla de las miradas de los posibles viandantes –Agárrala, que necesito las dos manos para bajar…- le dijo mirando arriba y después a la chica que gemía con la cinta en la boca, amarrándose la herida con la otra mano y sangrando.

Hansa descendió, quitándole a la chica de las manos, para observarlo así colgado como estaba, sonriendo. La chica alzó una mano, intentando defenderse, y el albino la detuvo, más bien, soltándola y sujetándola sólo por el brazo en el aire. – Tranquila o te dejo caer de nuevo.

Se quedó quieta, sollozando asustada aún cubriéndose la herida con la mano libre, y mirando hacia el vació, volviendo a alzar los ojos hacia Hansa como rogándole que no la dejara caer.

- No me digas que te da miedo..... – el chico la miró, sonriendo de medio lado, dejando salir sus garras, mientras las apretaba contra su brazo, varios hilos de sangre deslizándose por el brazo de la chica, que empezó a quejarse tan suavemente como podía por miedo a que la fuese a tirar, mientras el chico la balanceaba riéndose. - ¿Desorientada?

Milkyboy saltó a las rocas mirándolo –Déjala caer…- le pidió, extendiendo los brazos para cogerla sonriendo –Ven…- le dijo después a ella mirándola a los ojos -¿Por qué todas lloráis y gritáis? ¿Es de júbilo?- se rió abiertamente viendo cómo balanceaba -¿No querías morirte? Sólo queremos ayudarte…

- Eso es – afirmó Hansa, apretándole sus garras contra la piel un poco más, finalmente abriendo la mano, y dejándola resbalar, observándola intentar aferrarse a él a pesar de estarse cortando, y sacudiendo el brazo con violencia para que lo soltara de una vez.

El moreno la recogió en los brazos y la soltó desde ellos dejándola golpearse contra las rocas. La chica se volvió llorando y comenzó a gatear por ellas desesperada y a pesar de estar cortándose aún más con los corales y las piedras. La sujetó de un tobillo arrastrándola hacia atrás sobre las piedras notando cómo se cortaba y sonrió acuclillándose, respirando agitado y notando su sexo pulsando entre las piernas. Se rió sujetándola por el pelo –Espera… espera… no te vayas…

- ¿No te estás divirtiendo? ¿No estás excitada.....? – sonrió el albino, descendiendo y acuclillándose frente a ella. – Dime ahora...... ¿quién crees que escribió el email? – la chica lo miró confundida, echándose hacia atrás, intentando huirle, pero claro que no podía con el moreno sujetándola. Hansa le bajó la cinta de la boca, gritándole. – Contéstame!

- T.....tú? – contestó como pudo la chica, sollozando.

- Equivocada.... – canturreó, alzando una mano y arañándole una mejilla. – Intenta de nuevo...... – le pidió, sacudiéndola al ver que de nuevo se ponía a llorar y no le contestaba. Le sonrió de manera benevolente casi. – Pero si es fácil, sólo hay otra respuesta posible.

- Él....! – exclamó, probablemente esperanzada de que la dejarían ir.

- Sí! Acertaste..... Premio – asintió arañándole la otra mejilla ahora, riendo.

Milkyboy se rió jugando con la navaja en la mano haciéndola girar una y otra vez entre los dedos, abriéndola y cerrándola sin poder evitar jadear un poco –Vamos a ver… tengo que usar algo especial en ti…- se rió pensando en que no podía “firmar” su asesinato, tampoco era suyo exactamente esta vez -¿Tienes miedo?- le preguntó al albino respecto a que los cogieran –Seguro que no…- le partió la camisa rajándole desde las caderas hasta la garganta escribiendo “Psycho Kidz” -¿Cómo quieres morir?...

Hansa negó con la cabeza, por supuesto que no tenía miedo. ¿Que aún dudaba? Apartó la vista, lentamente de él, al escuchar la respuesta de la chica.

- No... no quiero morir, por favor.....

- ¿No quieres morir? Pues qué sorpresa, haberlo dicho antes! – le gritó, de manera no muy amable por supuesto. – Si no quieres morir..... no digas que sí. Y menos hagas una cita con un asesino, ¿no? No... te jodes. Ya comenzamos, así que ahora te mueres. Elige..... o eligiremos nosotros.

-Ah… qué patética eres… ni siquiera puedes tratar de defenderte…- El moreno se levantó sujetándola del tobillo aún y la arrastró por las rocas hasta el agua sujetándola y hundiéndola en ella. Miró arriba al albino aunque notaba cómo se agarraba a su mano tratando de salir del agua –Necesita una ducha…

- Yo diría que necesita más que eso. ¿Qué tal un cerebro? – le respondió el chico serio porque le disgustaba, sonriendo un poco luego. – La ayudaría con el baño pero.. a los gatitos no nos gusta tanto el agua. – Igual se agachó junto a él, observando la mano de la chica, intentado subir por la del moreno para elevarse, y deslizando una de sus garras lentamente por ella, provocando una línea rojo brillante.

-Un cerebro…- el moreno se rió mirando la mano del albino –La voy a rematar yo…- lo miró a los ojos aproximándose a su rostro y levantándose pegado a él alzándola con una mano y pensando que en realidad debería dejarle a él hacerlo, pero no le hacía falta, era un asesino. La arrastró del tobillo sobre las rocas mientras la chica escupía agua tosiendo y tratando de aferrarse inútilmente. Varias de sus uñas saltaron desprendiéndose con la presión.

Milkyboy la levantó ahora por el pelo contra la pared golpeándola un poco para que lo mirase a los ojos –Ahora… sí quieres morirte ¿verdad?- le preguntó sonriendo de medio lado y entregándole su navaja como si nada.

La chica la sujetó sin dejar de mirarlo tratando de abrirla y esta cayó al suelo.

-Zorra estúpida…- el moreno se rió agachándola –Cógela y levántate- la observó cogerla y abrir la navaja y sonrió levantándola de golpe. Se echó atrás sin soltarle el cabello notando aún así el filo rozarle el abdomen. Dejó escapar una carcajada enrojeciendo y le sujetó la cara con una mano golpeándole la cabeza una y otra vez contra la pared de roca hasta sentir cómo los sesos saltaban y el cráneo cedía bajo su mano.

- Ugh... Milkyboy..... eso está asqueroso. – se rió Hansa molestándolo y meneando la cola tras de sí, abriendo las alas para apartarse y esquivar un trozo de sesos. – Bueno, no se puede quejar. Con el cerebro así, si no está desorientada, es que es una bruja.

El moreno la soltó y la chica cayó a un lado, inerte. Sonrió, apoyando el antebrazo en la pared y dejando la frente sobre él, respirando agitado riéndose levemente entre jadeos. Se giró sobre la pared apoyando la espalda –No está mal… - susurró sudando –Creí que a los carnívoros estas cosas no les hacían efecto…- sonrió mirándolo y dejando escapar la risa –Ahora es cuando por fin se ha orientado…

- No me hacen efecto...... pero tampoco quiero vestir de sesos. – se rió, acercándose para observarlo. - ¿Te diviertes?

-¿Tú qué crees?- lo miró de vuelta agachándose para coger la navaja de la mano de la chica y la limpió en su camiseta apoyándose de nuevo en la pared -¿Y tú? ¿Te diviertes?

- Definitivamente. Es mucho mejor que hacerlo solo – sonrió, utilizando intencionalmente aquel doble sentido, acercándose aún más, para pasarle la mano por el pecho y bajando. – Ella..... ¿te cortó? – le preguntó porque le había parecido pero con esa cantidad de sangre, no podía estar seguro.

-Sí… para eso le dejé la navaja…- sonrió levantándose la camiseta para mostrarle el corte en el abdomen -¿Vas a lamerme?...- preguntó tan serio como si preguntase cualquier otra cosa.

- No me digas que disfrutas que te corten..... – le sonrió maliciosamente, agachándose y lamiendo a lo largo del corte, sin dejar de mirar su rostro, separándose luego, relamiéndose los labios.

El moreno alzó los ojos a los suyos bajándose la camiseta y sonrió de medio lado bastante acalorado por la excitación –Me aburre matar muñecas de trapo…- sacudió la cola negra con fuerza a su espalda contra la pared de roca –y me dijiste que curarías mis heridas… así que… ¿Qué importa? Apenas lo sentí…

Hansa se mordió el labio inferior, sonriendo un poco y aproximándose de nuevo, meneando la cola en el aire. . ¿Y cómo se siente ahora? – le preguntó, claramente jugando de nuevo.

- Caliente…- lo miró a los ojos sonriendo de medio lado –Así es como se sienten las heridas… ¿verdad?- preguntó mirando cómo su cola se movía -¿A qué juegas?- preguntó levantándose de la pared y aproximándose él al albino. Se detuvo frente a él, tan próximo que notaba su aliento –Rang, rang…

- A ¿qué más? Al gatito enfermero... – se rió el chico, sin apartarse ni un ápice, mirándolo a los ojos.

-Aha… ¿y…? ¿te has divertido? Al final no la has matado… - inclinó un poco la cabeza con una sonrisa de medio lado sacudiendo la oreja y haciendo tintinear los aritos.

- No, pero no fue porque sintiera remordimientos...... – sonrió pasando un dedo por sobre los aritos, atraído por el sonido. - ¿No te agradó que te complaciera? Tú la invitaste....... – se acercó un poco más, dejándolo casi sentir la piel de sus labios, su mano “inadvertidamente” tocando su entrepierna.

Milkyboy se sacudió un poco sintiendo un escalofrío al notar el ligero contacto en su entrepierna –¿Qué haces?…- susurró contra sus labios lamiéndose los propios y rozando los del albino con la parte de atrás de la lengua –Deberíamos irnos…- dijo sonriendo de medio lado apartándose un poco.

- Bien, vámonos entonces. ¿Cada cual a su casita? ........ –preguntó molestando, y sin moverse ni dejar de tocarlo.

-Ya sabes que puedes venir conmigo… gatito…- el moreno bajó la vista a sus labios acercándose a él de nuevo y apoyando su sexo contra el del albino -¿Te gusta?- sonrió de medio lado –Normalmente se asustan…

- Pero yo no me asusto fácilmente...... Soy un gatito, me gusta jugar con cosas que guindan. – sonrió, dando un paso más para pegarse, pasando sus uñas a lo largo del sexo del moreno, sin hacerle daño, claro.

-A mí no me guinda cuando estoy contigo…- Takeshi entreabrió los labios mirándolo a los ojos y respirando con fuerza notando que su sexo pulsaba riéndose levemente –Ven a mi casa gatito… no pasará nada… ven a jugar conmigo… Sé mi plushie esta noche…- sonrió de medio lado sin dejar de mirarlo a los ojos -No haremos nada… ¿OK? Así que ven…

- Suenas más a un lobo que a un toro.... Resulta que no llevo caperucita – se rió, rodeando su cintura. – Y hay algo entre tus piernas que me está diciendo lo contrario. Aún no sé ni tu nombre......

-¿Importa? Milkyboy me lo puse yo… Takeshi mi madre… y la verdad… a mi madre que la jodan…- lo miró a los ojos apoyando las manos en sus nalgas y riéndose -¿Cómo se llama el gatito? ¿Hum?- preguntó no obstante –Sabes que no puedo obligarte a nada… no podría contigo… ¿Qué temes?

- Que se acabe el juego – se rió, mirándolo a los ojos. – Han..... sa..... – susurró lamiéndole un labio. – Mi nombre. Y seré tu plushie esta noche.

-Hansa… - el moreno lo miró a los ojos sonriendo de medio lado –Sé mi plushie esta noche, prometo no arruinar el juego…porque… tienes razón. Cuando se acaba la partida ya no hay diversión ¿verdad? ¿Crees que siempre sea igual?- se rió mirándolo a los ojos.

- No..... creo que será muy divertido. Pero... disfrutemos esta etapa, ¿no quieres? – le sonrió el chico, moviendo la cola y separándose, para elevarse sobre el muro. - ¿Puedes subir solo?

-Pero la diversión siempre se acaba… al llegar a un punto…- el moreno lo miró a los ojos alzando una mano para sujetar la del albino y se ayudó con la otra entre las rocas para subir al muro.

- Pues cuando la diversión se acabe, el gatito se va. – le respondió ayudándolo. – Te queda muy bien el rojo a ti también.

-Sí… me va con los ojos… - el moreno lo miró de soslayo sonriendo de medio lado –Qué suerte que pienses así…- se rió moviendo la cola con las manos en los bolsillos –miau…


 
 

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