| Capítulo 14
I'll Purr For You, You Pour For Me
El moreno llevaba ya un buen rato estirado en el asiento del ordenador
navegando y girando la lengua alrededor del caramelo mientras revisaba
el foro y avisaba de haber “hecho feliz” a una más,
cuando observó que el albino acababa de conectarse.
Milkyboy: te esperaba… ¿te has divertido?
El chico sonrió, observando el mensaje, antes de responderle.
Lost Kitty: Un poco, diría yo XD.... Me hace sentir especial
que me extrañes cuando no estoy.
Milkyboy: me faltaba poco para ponerme a llorar…
Sonrió mordiendo el caramelo y jugando con el palito de
plástico.
Milkyboy: esa zorra me dañó la cara… encima
de que hice su sueño realidad… qué injusto…
Lost Kitty: Qué terrible, lameré tu herida para que
te sientas mejor. A lo mejor quería que te vieras como ella......
Milkyboy descruzó las piernas deslizándose dos dedos
por el arañazo en su mandíbula y entreabrió
los labios excitado y más aún por lo ocurrido hacía
sólo unos minutos.
Milkyboy: ¿Lo harás? Entonces tal vez me haga yo
mismo unas cuantas más… pero gatito… es imposible
que yo me vea como ella… para eso tendría que pasarme
un camión por encima…
Lost Kitty: No, estoy seguro de que eres muy guapo. A lo mejor
era envidia. XDDDD ¿Cuándo podemos conocernos?
Preguntó impaciente ya, pasándose la lengua por los
colmillos.
El moreno sonrió golpeteando la mesa con los dedos, lo cierto
es que él sí pensaba que el albino debía de
ser muy guapo. Esa confianza que tenía en sí mismo
y su capacidad para seducirlas… inclusive la que él
le había indicado, que no era una cualquiera precisamente.
Milkyboy: cuando tú quieras… pero dime… ¿Cómo
la mataste?
Se pasó la lengua por el labio inferior mordiendo el aro
dorado.
Lost Kitty: Hice su deseo realidad, ¿qué no es eso
lo que hacemos?
Se rió, moviendo la cola tras de sí como si estuviese
viendo algo que le llamara la atención, escribiendo más
concretamente luego.
Lost Kitty: La quemé, eso era lo que decía querer.
Claro, que primero la “violé” con un consolador.
Eso fue dedicado a ti con todo mi cariño. No quería
que luego me dijeras que no fui completo.
El moreno estalló en una carcajada sujetando a uno de los
gatos y subiéndolo a la mesa.
Milkyboy: Yo habría sido menos sutil… pero no sabes
cómo me gusta que pensases en mí mientras la matabas…
Apoyó un brazo en el respaldo de la silla escribiendo con
una mano y sonriendo de medio lado.
Milkyboy: Si vamos a esperar a mañana… ¿Qué
tal un paso más? Quiero oír tu voz… deja que
te llame… ¿o es una sorpresa?
Hansa se quedó pensando, mordiéndose suavemente un
dedo. Tal vez no era mala idea, sonaba divertido. Por otro lado,
también sonaba divertido hacerlo esperar. No estaba muy seguro.
Lost Kitty: No sé, no queremos matar el misterio, pero yo
también deseo escuchar tu voz. ¿Quieres oír
ronronear un gatito?
-Joder…- el moreno sonrió subiendo la pierna a la
mesa y riéndose entre dientes mirando abajo.
Milkyboy: desde luego que quiero oírlo…tarde o temprano
tendremos que asesinar al misterio también…
El chico se rió, pasándose la mano por el cabello,
chafándose una oreja al descuido.
Lost Kitty: Bien, asesinemos el misterio poco a poco entonces.
Llámame.
Tecleó su número telefónico, esperando.
Milkyboy: espera un segundo…
Se levantó del ordenador tirándose en la cama y apoyando
la espalda en el cabecero marcando el número sin poder evitar
sentirse excitado.
Hansa observó el teléfono, aún sin levantarse
del ordenador, dejándolo sonar unas dos veces más,
antes de ir a contestarlo, dejándose caer semi acostado,
en un sillón cerca de la ventana. – Meow?
El moreno se rió levemente sin decir nada aún más
bien escuchándolo respirar al otro lado –Hola…
gatito… ¿tienes frío?
- ¿Frío? No, estoy calentito ahora mismo, pero me
hace falta un poco de leche. – respondió, maliciosamente,
sonriendo.
-Pues si sigues así, tendré que acabar derramándola
de nuevo…- el moreno se rió prendiendo un cigarro en
los labios y notando cómo se le subía uno de los gatitos
encima acurrucándose en su pecho –Me gusta tu voz…-
susurró dejando escapar el humo entre los labios.
- ¿De nuevo? – se rió el chico al otro lado
del teléfono, moviendo la cola por fuera del sofá
sin llegar a tocar el suelo. – A mí también
me gusta tu voz.
-Sí… ya te dije que me excita matarlas… pero
no te celes…- se rió el moreno -pensaba en ti…
- ¿En mí? Qué honor..... Espero que haya sido
buena – sonrió, refiriéndose a la corrida, por
supuesto, moviendo más la cola y girándose de lado
porque le molestaba el respaldar contra las alas.
-No fue mala…- sonrió recostándose en el colchón
–Soy un toro…
- Un toro... Debes ser grande – comentó, de manera
bastante obvia, aunque claro, con todo el doble sentido del mundo.
– Pero creí que los toros no eran agresivos.
-Los gatitos tampoco… y yo me pregunto… si realmente
lo eres…- el moreno sonrió de medio lado acariciando
al gato con la mano en la que sujetaba el cigarro –No soy
muy grande… pero la tengo muy grande… - se rió
levemente –No soy agresivo… soy asesino… porque
me gusta… no tengo excusa… ¿y tú?
- ¿Yo? Creo que yo sí soy agresivo – se rió,
sin dar más información, echando la cabeza hacia atrás.
– Y te hago saber que sí soy un gatito, y muy suave.
Estoy moviendo mi cola ahora mismo...... – susurró,
sonriendo. Y de hecho, sí la estaba moviendo.
-Y… ¿vas a atacarme?- preguntó pasándose
la mano por entre el pecho tanteando –… ¿eres
pequeñito?- preguntó torciendo una sonrisa por el
diminutivo.
- Yo diría que tamaño normal, pero si te hace ilusión,
seré pequeñito... – contestó en voz alta
ya, pero sin dejar de sonreír. – Y no te voy a atacar.
Yo sólo ataco a los que me desagradan y tú me agradas.....
-Qué suerte…- el moreno se llevó el cigarro
a los labios de nuevo sonriendo de medio lado cerrando los ojos
-¿Cuándo?
- Mañana en la noche. ¿Te parece? No me gusta salir
de día – contestó, esperando su respuesta y
girándose boca abajo en el sillón, dejando el cabello
caer sobre su rostro y tocando el suelo con un dedo.
-A mí tampoco…- sonrió de medio lado apagando
la colilla en el cenicero de la mesilla y jugando con la mariposa
en su mano haciéndola girar –y dónde…
- Hum.... ¿qué tal en el parque? No habrá
mucha gente a esa hora. Es un agradable lugar...... anónimo.
– se rió de nuevo, especificando. – Estaré
vestido de blanco, y solito....
-En el parque… en la fuente…- acordó el moreno
decidiendo sumergirse en aquel lugar más profundamente para
evitar miradas –Yo iré de negro… te estaré
esperando… a las doce… ¿OK?- sonrió impaciente
tamborileando con los dedos la madera del cabecero –Estoy
impaciente….
- Lo mismo digo. Casi no puedo esperar. – admitió
el chico, esta vez con sinceridad, moviendo la cola con rapidez.
– Entonces...... sueña conmigo.
-Lo haré… eh… gatito… dijiste que me ibas
a ronronear… ¿o lo harás mañana? Yo nunca
me olvido de las promesas…
- Una promesa es cuando se dice “lo prometo”. Yo no
recuerdo haber dicho eso, pero...... igual lo haré. –
sonrió, preguntando luego malicioso. – Pero necesito
ayuda. Necesito sentirme querido. Dime que me acaricias.......
El moreno se hundió en la cama pasándose la mano
por el flequillo sonriendo y echándose el cabello hacia atrás
moviendo la cola con fuerza contra el colchón –Te haré
eso… y lo que tú quieras…- dejó escapar
la respiración –Ahora es mi colita la que está
moviéndose…
- Podrías haber sido más específico, pero
creo que solucionaste con lo de la colita. Me hace pensar en cual
será....... – fue apagando el murmullo, hasta dejar
salir un suave ronroneo en el teléfono, moviendo la cola
con más suavidad.
El moreno sonrió un poco rojo por la excitación y
dejando salir la respiración entre los labios –Joder…-
dejó escapar apartando el teléfono a su cuello -Gatito…-
dijo colocándoselo en los labios de nuevo –no falles…-
susurró esperando que no fuera un truco después de
todo, claro que no iría desprevenido –Estaré
esperándote…
- No, yo estaré esperándote – lo contradijo,
sólo por molestar, maullándole de nuevo en el auricular
antes de cerrar, girándose reído y tocándose
la entrepierna. Lo cierto es que se había excitado un poco
con su propio juego.
Takeshi sonrió, dejando caer el auricular sobre el teléfono
de mala manera y dejó escapar la respiración de nuevo,
levantándose a coger una botella de leche y tirándose
en la cama de nuevo y bebiendo sin importarle mucho el estar derramando
parte –Cuento las horas…- dijo estirándose en
la cama.
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