| Capítulo 6
Of Mothers, Women and Tails
Después de un rato de caminar, llegaron al edificio en donde
vivía Tanuki. No era un lugar muy bonito, ni lujoso, por
supuesto, pero tampoco le parecía tan mal. Entró,
guiando a Sei y metiéndose en el ascensor, explicando sin
necesidad – Vivo en el sótano, ya no había lugar
arriba y es más barato. – antes de tocar el botón
para bajar.
-Es igual, mientras pueda dormir…- el rubio miró los
botones del ascensor esperando a que acabase de una vez un poco
inquieto por el encierro -¿Vives solo? ¿Tienes familia?
- Vivo solo, y sí tengo familia, pero no viven conmigo.
– contestó de manera un tanto redundante, mientras
se abrían las puertas del elevador, saliendo del mismo. –
Es aquí – indicó, abriendo la puerta de su hogar,
dejando ver un lugar bastante desorganizado aunque para él
estaba en perfecto estado, sabía donde estaba cada cosa.
Se dirigió de inmediato a una estantería, sacando
el encendedor y el cenicero que se había llevado antes y
colocándolos allí, junto con sus demás “trofeos”,
de pronto cambiando de idea al ver el dibujito en el encendedor
y metiéndoselo en el bolsillo de nuevo, entregándole
el cenicero a Sei. – Toma, es para ti.
-Yo no fumo…- examinó el rubio quedándoselo
de todos modos y guardándoselo en el bolsillo preguntándose
si le valdría para otra cosa, al menos era bonito -¿Tú
fumas? El humo apesta…- lo miró frunciendo un poco
el ceño y correteando por la casa mirándola toda y
moviendo la cola a su espalda interesado –Yo duermo aquí-
dijo tirándose en su cama y volteándose panza arriba
–Ya… no estoy.
- No, yo duermo ahí..... – protestó el chico
mapache, tirándose al lado. De todos modos, era el único
lugar para dormir y al menos, era enorme, pero igual era su cama.
Se sentó de nuevo mirándolo, preguntándose
si se habría dormido ya, pero le había hecho preguntas.
– No fumo, pero me gustó. Y te lo doy porque eres mi
compañero.....
Se levantó, sentándose de pronto –No me gusta
estar solo… - anunció de pronto mirándolo a
los ojos y tocándole las marcas en la cara y apretándoselas
un poco –Yo también duermo aquí- decretó
tirándose de nuevo en el colchón y sujetándole
la cola “amasándosela” -¿Duermes por la
noche?
- No, salgo por la noche. – explicó, sin saber si
quitarle la cola o no, ya que parecía haberla agarrado de
peluche para dormir, acostándose de lado mirándolo
y tocándole las orejitas reído. – Son suaves.
-Yo también salgo por la noche, de día duermo…
siempre tengo sueño de día…- explicó
bostezando y echando las orejas hacia atrás –Son mis
orejas…- anunció como si no fuera obvio o todo lo suyo
fuera suave –Puedes rascarme…
Tanuki empezó a rascarlo, aún reído, moviendo
sus propias orejas como si aquello fuera fascinante. – Yo
no había visto visto un grifo nunca, tampoco.
-Mi padre era león… y mi madre águila…-
explicó cerrando los ojos porque lo rascaba –Normalmente
eso no sucede… pero mi madre lo abusó…- explicó
sonriendo de pronto porque le parecía muy divertido –A
mí no me gustan las mujeres…
¿Porque tu mamá abusó a tu papá? A
mí me quieren mucho – aclaró, sonriente sin
dejar de rascar porque ya le gustaba a él también.
– Pero me tratan como a un crío, todos me tratan como
a un crío. ¿Puedes volar? –
-A mí no me pareces un crío… pero eres pequeño…-
dijo refiriéndose a su tamaño –Claro, que yo
soy grande…- examinó la obviedad –Lo abusó
porque quería tener un hijo fuerte… y mi madre también
me quiere mucho…- expuso mirándolo confundido como
si alguien hubiera dicho que no –Puedo volar, por eso tengo
alas…
- Debe ser divertido. Yo conocí a un chico que tenía
alas, pero no volaba, sólo daba saltitos y aleteaba. –
explicó, confundido, añadiendo. – Eran de gallo.
A mí me agradan las madres.
-Te puedo llevar conmigo… cuando no tenga sueño…-
se aseguró de recordar –Los pingüinos tampoco
vuelan… y tienen alas…- recordó de pronto –A
mí no me gustan las madres, me gustan los hombres…
los viejos no…- movió una oreja como pensando en alguno
en concreto y estiró un ala para mostrarle lo grande que
era –No cabe…- dijo plegándola de nuevo.
- ¿No te gustan las madres? Pero tu madre te quiere, ¿no
quieres a tu madre? – preguntó, inquieto de pronto,
sentándose de nuevo y moviendo la cola. - ¿Puedo tocarte
un ala?
-No, pero no me gusta, sólo la quiero… las mujeres
no me gustan… soy gay- dijo mirándolo extrañado
de que aún no comprendiera y más de que le gustase
hacerlo con su madre –Puedes tocarme, no me importa, pero
yo te tocaré la cola…- dijo apropiándosela de
nuevo y girándose de medio lado en la cama pensando que no
le dejaba dormir.
- Pero yo no me refería a eso. Me refería a que me
agradan, son buenas... – aclaró, siguiendo con su visión
algo inocente y sujetándole el ala, jugueteando con las plumas.
Ya no le importaba que le tocara la cola, si igual lo dejaba tocar
a él. De todos modos, lo veía como algo inevitable.
- Vale… porque se veía horrible…- aclaró
imaginando una terrible visión en su mente de Tanuki haciéndolo
con su madre –Eso no se hace con las madres…- le recordó
después por si acaso –Estoy dormido…- fingió
sin soltarle la cola –Pero si te llevas la cola… lo
sabré…
- Pero mi cola es mía...... – protestó, acurrucándose
porque no le quedaba de otra, y sujetando su ala como venganza,
riéndose bajito.
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