.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 5

Be My Partner

Sei se levantó de golpe sentándose en el sillón y mirando a los chicos que tenía al lado metiéndose mano y drogándose. Se levantó mirándolos y mandando a volar la droga sólo porque le molestaba cuando le ponían medicamentos.

-Eh! ¿Qué haces, imbecil?!- protestó la chica alterada levantándose frente a él.

El rubio bajó la vista para observarla y se agachó a su altura mirándola a los ojos y amarrándole la cabeza con una mano echándosela atrás para verle la cara –Apestas…- dijo tan serio como si fuera un insulto, aunque en realidad lo decía por la colonia.

La chica apretó los ojos a punto de llorar asustada y el rubio la soltó recordando “no comas más personas” –No como más personas…- meditó soltándola y volteándose como si nada, aún asi golpeándola con un ala con toda la intención. Pero no quería volver a la jaula aunque ahora echaba de menos los juegos allí.

Caminó en silencio hasta el bar que solía frecuentar antes de que lo encerraran y se sentó en una de las banquetas mirando al camarero sin parpadear si quiera.

-Sei! ¿no estabas en el trullo?¿Ya te han soltado?- preguntó golpeándole el hombro al chico grifo que sonrió mostrando los colmillos y asintiendo contagiado por la sonrisa aunque ahora más bien daba miedo –Jejeje…- el hombre se apartó un poco aunque aún sonreía porque ya lo conocía –Te han estado haciendo mala propaganda…- dijo mostrándole el papel de “sujeto peligroso” –Yo no lo he colocado, es más, espero que te sentasen bien esos tipos…- se rió de nuevo poniéndole un vaso de agua y sonriendo al pensar en que nadie diría que hacía las cosas que hacía si lo vieran así de calmado. Apenas hablaba pero siempre parecía escuchar atento lo que le decían –Han preguntado por ti mucho en todo este tiempo, pero ya les dije que estabas en el trullo, verás cómo vuelven a lloverte los trabajos en cuanto se enteren de que has vuelto…- aseguró viendo cómo se bebía todo el agua de golpe.

-Más…- pidió mirando las tarjetas encima de la barra y cogiendo una.

-Es un niño…- se rió el camarero refiriéndose a la tarjeta y poniéndole mas agua. Sei lo miró a los ojos encogiéndose de hombros.

-Es igual…¿es un come flores?- preguntó sin identificar mucho su raza y pensando que era un gato o algo asi –¿O un gato? ¿Un oso panda? – comenzó a aventurar.

-No…- el hombre se rió –Es un mapache… y diría que comen de todo…- aseguró señalándolo –pero no te lo comas! No te quitará clientes… no se entera de nada…

-No me lo iba a comer…- dijo Sei con toda la calma girándose a mirarlo sentado en el taburete y levantándose hacia él moviendo la cola lentamente. Se sentó a su lado oliendo lo que bebía y lamiendo el vaso quitándoselo y bebiendo lo que quedaba, devolviéndoselo despues y posándole la tarjeta en las piernas.

-¿Eres detective?- preguntó mirándolo de cerca totalmente serio como casi siempre –Eres muy pequeño… ¿los mapaches comen carne?- preguntó estirándole de la cola para verla –nunca había visto un mapache… - observó tocándole las orejas.

- No.... – le contestó distraído con cara de pena porque se hubiera bebido su leche. – Sí! No soy pequeño, sí soy detective. ¿Me vas a contratar? No me hales la cola. – respondió, entre esperanzado e irritado, sujetando su propia cola contra sí y bajando las orejas para que no se las tocara.

-No… lo miró a los ojos extrañado siguiendo el movimiento de su cola con la vista y amarrándosela de nuevo, como si fuera suya aunque ahora más bien era necedad –Me llamo Sei… soy cazador… - explicó muy seriamente moviendo una oreja y ondeando la cola a su espalda sonriendo y mostrándole los colmillos –Vas a ser mi compañero.

- Y ¿qué eres? Soy Tanuki. – lo miró, retomando su cola, y subiéndose sobre el asiento, arrodillado e inclinado hacia delante, observándolo con curiosidad. - ¿Voy a ser tu compañero? Pero yo no soy cazador, soy detective. ¿Me estás contratando? – preguntó, moviendo una oreja.

-Un grifo… - lo miró contrariado de que se hubiera llevado la cola de nuevo si nunca había visto una asi –Soy cazador… pero también necesito investigar… para encontrar a los que tengo que matar…- dijo como si hablara del tiempo –No te contrato, te digo que trabajes conmigo, luego ganas la mitad… vivo en tu casa- señaló como si fuera un hecho.

- Hum..... – se pasó la mano por la barbilla como meditando, tratando de parecer muy serio. – Tengo que pensarlo. – dijo de pronto, girándose en el mismo asiento y en la misma posición, sólo que dándole la espalda, pero en realidad sí lo estaba pensando. Tal vez no era buena idea el llevarse a vivir un extraño con él, pero necesitaba trabajo, y bien podía seguir esperando eternamente a que lo contrataran. Miró hacia atrás, levemente distrayéndose con sus alas y quitando la mirada de nuevo, con la cola alzada. Además era grande, no parecía una mala idea tener algo de ayuda. Pero no podía decirle que sí aún, tenía que “pensarlo” más o se vería muy descuidado.

-Piensa, yo te halo la cola…- Sei le sujetó la cola apretando y aflojando mirando abajo muy concentrado en aquello –A lo mejor tenemos que investigar cosas de asesinos… - lanzó sin mirarlo pensando aunque en realidad no solían mandarle matan ni cazar a nadie que no fuera un asesino…aunque algunas veces sí -¿Comes carne?- preguntó de nuevo.

Tanuki se giró rápidamente, sobresaltado agarrándose la cola de nuevo. – Sí como carne! ¿Por qué me agarras la cola? ¿Me vas a invitar a comer? – preguntó, mirándolo curioso, y sentándose bien de nuevo. – No le tengo miedo a los asesinos, ya he hecho eso antes. – respondió muy serio, exagerando.

Sei lo miró confundido inclinando la cara a un lado y moviendo las alas un momento y pasando la cola sobre sus piernas –Yo también tengo…- anunció por si no lo había notado –No te invito, acabo de salir de la cárcel y me han dado poco dinero… Si no comes carne, te pondrás histérico con los muertos… y además no me dejarás comer en paz…- dijo frunciendo el ceño de pronto como recordando algo -¿Por qué no puedo tocarte la cola?

- Porque me la halas, no se le toca la cola a los desconocidos.... – murmuró confuso ahora él. No le parecía buena idea vivir con alguien que venía de la cárcel, pero tampoco lo veía peligroso. Aún así..... – Pero no como cuando veo muertos, y a mí no me importa lo que tú comas. De todos modos, ya te dije que sí comía. – aclaró, malentendiendo. - ¿Por qué estabas en la cárcel? Te dejo tocar mi cola, si me dejas tocar la tuya.

El rubio se la mostró de nuevo moviéndola como divertido el mismo por ella –A mí no me importa que me toques la cola… y ya te conozco, eres Tanuki y eres investigador, comes carne y no te dan miedo los asesinos… y eres un mapache, nunca vi uno… y te explicas muy mal… yo no como muertos… saben mal…- anunció de pronto por si creía que era un carroñero.

Se quedó mirándole la cola y apañándola con una mano estrujándola de nuevo con una sonrisa –Me metieron por caníbal, pero no como más personas… creo…

El chico lo miró preocupado, por un momento distraído de estarle tocando la cola, porque era muy distinta de la suya. - ¿Crees? ¿No estás seguro? No me comas la cola..... – advirtió, no muy seguro de si debía apropiársela de nuevo.

-La cola no… tiene muchos pelos…y no tiene carne- anunció aún así oliéndola -¿Sabe bien un mapache?- sonrió ahora sí, bromeando –No estoy seguro pero a ti no voy a comerte, a lo mejor a alguno de los que nos manden encontrar… si me mandan cazarlo… y si me agrada como sabe…

- Mejor, porque los mapaches sabemos horrible. – comentó, por si acaso, aunque jamás había probado un mapache, claro está. – Pero no te puedes comerá a cualquiera, porque irías a la cárcel de nuevo y además, arruinas la misión. ¿Seguro que no me vas a comer?

-No… seguro, no…pero yo creo que no, me comí a mi antiguo compañero… pero es que él no me dejaba comer… - explicó paciente –También me comí unos policías y por eso me metieron en la cárcel… tenía muchos clientes… me los habrán arruinado…- comentó de pronto, bajando las orejas.

- Yo no tengo muchos clientes, pero yo no me comí a nadie. – murmuró Tanuki, bajando sus propias orejas como si de un grupo de apoyo se tratase. – Pero no sé si puedes vivir conmigo, porque si me comes.....

-Pero no tengo casa… si no, tendré que buscarme otro compañero…- anunció sin ninguna intención de presionarlo si no más bien, comentando un hecho –Siempre vivo en casa de mi compañero… ahora sí tendrás clientes… escogeremos el que más nos guste…- anunció meditando sobre ello –Sólo habrá que esperar a que sepan que he vuelto… Él se lo dirá- dijo refiriéndose al barman.

- ¿De veras? ¿Puedo escoger? – preguntó el mapache más emocionado por aquello que preocupado por lo que debía. – Él nunca me dice nada – refunfuñó, cruzándose de brazos.

-Sí, podrás…- dijo mirándolo y preguntándose para qué era investigador si no investigaba –Dijiste que habías investigado asesinos… él no quería que yo te comiera… no iba a comerte…

-No me comas – reafirmó, asintiendo con la cabeza, ya que aquello le era muy importante. – Sí lo hice, una vez. Y lo atrapé. – sonrió orgulloso, contando media verdad, sin mencionar que no le habían pagado, ni lo de su “accidente”.

-Entonces deberías tener más clientes…- el rubio lo miró confundido aunque sin decir mucho más al respecto -¿Somos compañeros? Tengo hambre… y también tengo sueño…- dijo bostezando –Por la noche salimos… ahora tengo que dormir…

- Pero..... no me comas a mí. – Insistió. – Está bien, somos compañeros. Pero no puedes comer gente en mi piso tampoco. Y además, es pequeño.....

-No importa… sólo quiero dormir… me llega con un cojín… con uno grande…- examinó después, tratando de imaginarse dormir sobre un cojín pequeño –Después compraré algo para comérmelo… como mucho… necesito un caso bueno… ¿vamos?- preguntó levantándose y agitando las alas.

- Vamos- contestó, levantándose sin poder dejar de seguir el movimiento de sus alas, con los ojos. – Pero ¿no te importa no salir en las tarjetas? Porque no tengo dinero para más. Son bonitas ¿no? – sonrió, observando una, y seguro de que era por eso que se le había acercado.

-Sí…- el grifo lo miró atento –A mí me gustan… pero no me importa no salir- explicó saliendo del bar y entrando de nuevo –Encuéntrame clientes… te daré una parte de nuestra parte…por la noche vuelvo- dijo explicando extrañamente su manera de restar.

-OK. Sei… como siempre…- el hombre levantó una mano como despidiéndose.

- Y yo soy su compañero.....- explicó Tanuki como echándole en cara que no le consiguiese clientes a él, aunque sonriendo.

- Ten cuidado, Tanuki.... – le contestó el bartender, alzando una ceja para enfatizar sus palabras.

- Que puedo cuidarme – insistió el chico mapache, siguiendo al grifo, de pronto cayendo en cuenta de que era Sei quien debía seguirlo y adelantándose.

 

 
 

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