.Namae Janai- Novela yaoi / homoerótica para mayores de edad.
 

Capítulo 131
Role reversal

30 de Septiembre, Martes.
Tarde. Casa de los Adler.

Kiyoshi se giró en la cama, con el caramelo en la boca, mirando luego a Azrael y tocándolo con un pie.

–Estás callado... ¿Quieres jugar?

–¿Te aburres? –le preguntó alzando la mirada del manga que se estaba leyendo –Aaaaaaa –abrió la boca a ver si le pasaba el caramelo.
Kiyoshi se rio alzándose sobre sus brazos y depositando el caramelo en su boca, besándolo.

–No me aburro, pero no sé si tú te aburres.

–No..., pero estaba pensando en una cosa, por eso estaba serio –se giró boca arriba, moviendo un pie y rozándole la pierna al rubio. Leyendo de todos modos –. En esta viñeta me pone –se rio mostrándole.

–Pervertido... –le dio con la mano abierta sólo porque le había dado vergüenza y ahora estaba rojo.

Azrael se rio dejando el tomo a un lado y haciéndole caso. Se subió sobre él rodando un poco por el colchón.

–Tú eres otro pervertido también.

–No, yo soy inocente y tú me vienes a pervertir. Eres el lobo feroz –se rio el rubio tocándole la cintura.

–No, soy un gato... –le maulló lamiéndole la quijada –. ¿Está áspera? –se rio.

–No, está dulce porque te comiste mi caramelo... –Kiyoshi continuaba riéndose mientras se limpiaba la quijada, moviendo las caderas.

–Ky-chan... –casi canturreó, enrojeciendo –. ¿No quieres hacerlo tú hoy?

–¿Hacer qué? –le preguntó sin comprender del todo, pero apretándole las nalgas como en juego.

–No seas baka... –protestó pensando que todos eran densos, se inclinó y le susurró al oído –. Que si quieres metérmela –se separó lo justo para mirarlo a los ojos otra vez, pero estaba como un fósforo.

–Oh... ¿yo a ti? ¿Pero tú quieres eso? –el rubio le preguntó de vuelta, reflejando aquella rojez en su propio rostro. Por supuesto que le daba curiosidad, pero no se imaginaba aquello.

–No, pero tengo curiosidad, además, tú también deberías probar. No es muy justo que sólo lo haga yo, no sabes si te gusta más o no. Yo sé que no me va a gustar más ser pasivo, pero... –se rio un poco nervioso –, no es justo.

–Yo no creo que me guste más, pero... sí siento curiosidad –confesó tocándose la nariz porque se ponía nervioso –, pero creo que voy a ser malo en esto...

Azrael se rio un poco, esperando que no por ello le doliese más.

–No creo, no tienes que hacer nada distinto. Tú compórtate como tú eres, yo luego... Yo puedo hacer eso, como cualquier otra cosa, me da igual –le aseguró comprendiéndose un poco mejor en ese momento, perdiendo un poco de aquellos nervios –. No es un examen, será divertido.

–Vale, pero si te duele me lo dices y me detengo. No quiero torturarte tampoco... –sonrió besándole los labios y sintiendo que se ponía aun más rojo.

–A ti te dolió un poco también, si me duele... me aguanto. Luego se me pasa –le aseguró pensando que se la iba a machacar como un condenado por si acaso. Sobre todo, no quería que se le bajase, eso sí que le daría mucha vergüenza.

–Sí, pero es que yo... –el rubio se rio seguro de que no lo comprendería. Tampoco había sido un dolor demasiado terrible, pero aun así no quería lastimar a Azrael.

–Tú nada..., no puede ser tan malo. Pero una cosa... –le sujetó la cara para susurrarle al oído –¿Vale?

–Dime... –le preguntó conteniendo el aliento, cuando Azrael le susurraba al oído siempre se sentía bajo su poder.

Azrael se lo dijo muy en bajo, de modo que se preguntaba si le escucharía. Además, le preocupaba verse idiota por no querer eso. Lo miró a los ojos después como esperando el veredicto. Sin embargo, el rubio sonrió asintiendo y besándolo profundamente.

–Si algo más te molesta, dímelo también, por favor...

–Sólo eso. Es idiota, lo sé –se rio, sintiéndose cohibido –. Pero a mí me gusta hacerlo, me gusta mucho.

–No es idiota y a mí me gusta que lo hagas, así que, no dejes de hacerlo –le aseguró acariciándose contra su rostro –. ¿Quieres que lo hagamos ya, o prefieres esperar?

–Podemos hacerlo ya si quieres... a mí se me ha puesto dura de hablar de eso, mira... –le sujetó la mano bajándosela para que lo tocase, riéndose.

El rubio bajó la mano, masajeándolo y riéndose.

–Y tanto... ¿no quieres sentir la mía? –le preguntó abriendo un poco las piernas.

–Lo que quiero es comértela... –Azrael metió la mano bajo su ropa, estrujando su sexo y tragando saliva –. ¿Te pones encima? Del revés.

Kiyoshi se subió sobre él, inclinándose un poco y riéndose, a la vez que le bajaba los pantalones para liberar su sexo.

–Espera... –se rio bajándole los pantalones ahora con dificultad –. Oye... –apoyó los labios sobre su sexo, que ya estaba muy caliente –, ¿no deberíamos ir a otro cuarto o algo así? –le succionó la punta, lamiendo de todos modos.

–¿Otro cuarto? –preguntó con voz temblorosa, lamiendo el sexo del moreno luego en venganza –Sí... vamos al baño, si alguien viene, pensará que andamos por otro lado.

–Vale –le dio en las nalgas para que se sacase de encima y acto seguido se levantó, siguiéndolo. Le quitó la camiseta también, besándolo y pasando las manos por su pecho para acariciarle los pezones. Tiró un poco de ellos, rozándose con su sexo contra el del rubio.

–Te quiero... –jadeó el chico asegurándose de cerrar la puerta y tirando de él nuevamente –E... ¿En la bañera? –le preguntó ya que no tenía idea de dónde ponerse. No lo había pensado bien.

–Es igual, podemos hacerlo de pie –se agachó en el suelo, sujetándole las caderas y regresando a su sexo. Estaba más nervioso de lo habitual y eso que aún no era el momento. Entonces sí que se iba a poner nervioso. Succionó su sexo con ímpetu, como queriendo sacarse todo lo demás de la cabeza, bajando la mano y apretándose el suyo.

–Ah, pero... Azrael... Es que quiero... –el rubio le sujetó la cabeza contradictoriamente. Quería excitarlo también para que no le doliese, pero Azrael hacía aquello tan bien que nunca quería que se detuviese.

El moreno se lamió la mano para que resbalase más y luego continuó con el sexo del otro, masajeándose él mismo y bajando la cabeza para succionar también sus testículos.

–Espera, primero yo –se decidió a contestarle luego, antes de regresar a su sexo.

–Vale... –accedió el chico apoyándose contra la pared, sintiéndola fría y llevándose una mano a la frente, dejando escapar los gemidos en voz baja.

Azrael se rio un poco, pensando que era fácil de convencer. Como es un pervertido..., se dijo, girándolo y separándole las nalgas para arrastrar la lengua entre ellas. Ya no estaba prestando atención a su propio sexo, prefería tocarlo.

El rubio separó las piernas, inclinándose un poco hacia delante para ofrecerle su ano. Se preguntaba si no estaba haciéndolo mal, tal vez si se corría ahora luego le iba a doler, aunque de todos modos no quería presionarlo.

La lengua del otro se empujaba dentro del cuerpo de Kiyoshi, su mano le acariciaba de todas formas, jugando con sus testículos y su sexo. Le mordió un poco las nalgas, riéndose y tocándolo con los dedos, empujándolos dentro de su cuerpo y levantándose tras él.

Le besó la nuca, penetrándolo de ese modo y acariciando su sexo contra una de las nalgas del otro. Definitivamente, aquello era lo que le gustaba.

–Azrael... –gimió el rubio riéndose a su vez ya que le parecía que se desviaban, pero tampoco era que le molestase mucho. Estaba excitado, ni siquiera le había dolido mucho esta vez.

–Sólo un poquito..., luego ya te dejo –le besó la espalda, sujetando su propio sexo y empujándose contra su cuerpo, penetrándolo lentamente y apoyando la mano acto seguido contra la pared. La otra seguía en el sexo de Kiyoshi.

–Me gusta... este poquito... –contestó el chico, cerrando las manos contra la pared y jadeando. Su sexo estaba goteando ya, y pulsando contra la mano del moreno.

Azrael soltó su sexo y le sujetó una pierna, levantándosela un poco para poder penetrarlo de forma más profunda. No tenía muchas ganas de apartarse y jadeó contra su cuello, alzándolo un poco incluso con cada embestida. Finalmente se apretó contra él, manteniéndose dentro unos segundos y saliendo al fin.

Se apoyó contra la pared él ahora, besándolo primero, acercándolo para rozarse contra su sexo.

Kiyoshi subió una pierna a su cadera para rozarse con más fuerza, respirando contra los labios del moreno y susurrando luego, un poco nervioso

–¿Estás listo?

–Espera, me doy la vuelta –en realidad lo hacía sólo para que no le viese la cara. Apoyó el brazo sobre la pared, riéndose y dejando la frente sobre el mismo –. Tampoco me lo preguntes así, que no es una vacuna.

–No seas baka –el rubio le besó la nuca, lamiendo su hombro derecho luego y susurrando –. Si quieres parar, me lo dices... –antes de separarle las nalgas con cuidado, tocando su ano con un dedo.

–Que no quiero parar... –giró la cara, mirando al suelo y apoyando un pie en el bidé. Estaba tenso y le molestaba, pero no dijo nada, con la otra mano comenzó a tocar su propio sexo, masajeándolo –. Métemela ya –le pidió falto de paciencia.

–Pero te dolerá... –protestó el rubio lamiéndose la mano e introduciendo un segundo dedo poco a poco en el ano del chico. Él también estaba nervioso, nunca había hecho algo así.

–No... No me va a doler –apretó un poco las mandíbulas, seguro que sí, si eso ya le molestaba, aunque en parte era porque se estaba poniendo más tenso. Apretó un poco el puño en las baldosas de la pared, cerrando los ojos y dejándose hacer, aunque aquello no le iba, pero tampoco se sentía tan mal en realidad, era algo más psicológico.

–Voy... –avisó el rubio, aunque pensaba que debía excitarlo un poco más, no comprendía por qué era tan insistente. Sacó los dedos de su ano, sujetando el sexo del chico y masajeándolo, mientras colocaba el suyo para penetrarlo, finalmente haciéndolo y dejando escapar un gemido, estaba sumamente apretado, se sentía bien, pero le preocupaba Azrael.

El moreno apretó las mandíbulas. Sí que dolía, le parecía que dolía mucho, pero no se quejó, sólo dejó escapar un resoplido y movió la mano bajo la de Kiyoshi, apretando su propio sexo todo lo que podía, masajeándolo de forma apresurada, tratando de pensar sólo en eso.

El rubio comenzó a moverse poco a poco, intentando no pensar demasiado, si hacía eso, se tensaría y tardaría más. En vez de eso, acariciaba el sexo del moreno, llevado por el ritmo que el mismo chico imponía.

–No me duele... –le mintió, pero no se trataba de pasar por eso por gusto, si no de que le agradase –. Espera... –se apartó de él y se acostó en el suelo sobre la alfombra, esperándolo. Estaba rojo por el esfuerzo.

–¿Seguro? –jadeó Kiyoshi, colocándose entre sus piernas y penetrándolo una vez más al ver el rostro del chico –Eres... muy dulce, Azrael... Te amo –susurró en su oído, recostándose sobre él.

El moreno se rio, aunque resoplando después. Ahora no dolía tanto, tal vez había sido por la postura o por todo junto. Le sujetó las nalgas con las manos, apretándoselas y haciéndolo moverse con más ímpetu dentro de él. Echó la cabeza hacia atrás para que siguiese besando su cuello, le daba escalofríos. Sus dedos se empujaron entre las nalgas del rubio, sin moverlos apenas, dejando que este se penetrase sólo con sus propios movimientos.

–No te vayas a correr aún –le advirtió por cómo gemía.

–Va... valeeee... –accedió el chico, moviéndose y gimiendo más, no sabía cómo iba a aguantar, lo estaba apretando mucho. Le lamió el cuello, sonriendo y mordiéndoselo suavecito.

–Hum... –Azrael sacó los dedos de dentro de su cuerpo y le sujetó la espalda, rodeándolo con las piernas y moviéndolas sobre su cuerpo. Lo cierto es que ahora ya le estaba gustando, podía notar el cuerpo de Kiyoshi aplastando su sexo y rozándolo sin cesar. Alzó las caderas un poco, para sentirlo aun más, su interior parecía estar ardiendo y ya no le dolía. En realidad era un placer un tanto insoportable y sabía que estaba gimiendo en alto.

–Azrael... –jadeó Kiyoshi alzándose un poco para besarlo luego, acallando los gemidos de ambos. Bajó la mano entre sus cuerpos retomando su sexo, a pesar del poco espacio que había. Aquello era muy distinto, pero se sentía bien, sobre todo porque ya no estaba tan preocupado.

La lengua del moreno se frotó contra la suya con fuerza, succionándosela. Se volteó sobre él sin dejarlo salir de su cuerpo, y le sujetó las manos, subiéndoselas a la cabeza y moviéndose sobre su sexo. Bajó la cabeza para volver a besarlo, resoplando en sus labios.

–Mmm... –continuó gimiendo el chico, entrecerrando los ojos y devolviendo aquel beso casi con furia. Ya no podía aguantar más, se iba a correr como siguieran así.

Azrael bajó una mano, tomando su propio sexo y masajeándoselo, moviéndose con más rapidez, tanto como podía. Kiyoshi parecía haberse quedado inmóvil, pero eso le hacía gracia la verdad. Apretó las mandíbulas, rompiendo el beso y mirándolo a los ojos, frunciendo el ceño mientras se corría, mojándole el abdomen y el pecho.

–Ah... Azrael... –el rubio lo miró como sorprendido, moviéndose de pronto al sentir el orgasmo dominarlo y giró la cabeza, gimiendo entre dientes, apretándose todo lo posible contra Azrael.

El moreno se sintió un poco extraño al sentir aquel calor dentro de él, y se recostó, separándose y volviendo a dejarse caer, cansado.

–¿Qué piensas?

–No pienso, siento... –le contestó el chico riéndose y rodando un poco para quedar abrazado a él –¿No fue tan terrible, verdad?

–No, al final no, pero al principio me dolía mucho, ¿a ti también? –lo miró a los ojos riéndose, sintiéndose idiota por haberle dado tanta importancia a algo así, cómo si fuera a cambiar algo.

–Sí, aunque hoy no... –le confesó, mirándolo –Es porque tensas las nalgas, así duele más.

–Pues es que me tensa... Prefiero hacerlo yo –le confesó ya que en resumen, no había sido tan terrible, pero como gustar... preferiría haber seguido él hasta el final.

–Vale, a mí me gusta que lo hagas tú –le aseguró sonriendo y acariciando su pecho –Me hace sentir... No te digo.

–Sí, dímelooo... No me puedes dejar con la intriga –sonrió apoyándole una mano en el cabello –. De todas formas cuando te gusta mucho te quedas todo quietecito... –se rio.

–No te fijes en eso –el rubio enrojeció y le dio con la palma abierta en un brazo –. Es que me haces sentir protegido... Ya, no te rías o me enfadaré.

Azrael se rio igual y lo besó, abrazándolo muy fuerte.

–Me rio, me rio... –lo besó de nuevo, feliz –. Vamos a tener que hacerlo pronto de nuevo, porque me quedé con las ganas de seguir así de pie y también quiero probar de otras maneras que he visto.

–No te emociones tanto... pervertido... –se rio el rubio lamiéndole la quijada –¿Quieres ducharte conmigo?

–Sí, me duele el culo... –se rio levantándose –. Y me emociono, la próxima vez que quieras probar... voy a tener listas un montón de excusitas.

Kiyoshi se rio remeciéndolo.

–Que prefiero que me la metas tú... Terco.

Azrael se rio abriendo el agua.

–Vale, que era una broma, tampoco pasa nada –lo abrazó besándole los labios bajo el agua –. A lo mejor una vez cada año bisiesto... –siguió molestando.

–Para celebrar el aniversario... –continuó el chico por ver si se preocupaba pegándose a él –Azrael, qué apretadito estabas...

–Calla, baka... –se rio igual, pero enrojeciendo –. Yo soy muy fuerte, mi culo también, es por eso.

El rubio se rio enrojeciendo también, aunque bromeando

–Haces pesas con el culo –cerró los ojos para mojarse el rostro, inclinándose un poco.

Azrael lo miró riéndose y abrazándolo. Le tocó la cara pensando que era muy guapo y besándolo.

–Te quiero mucho, ahora en serio. No pasa nada si quieres volver a hacerlo, no te vayas a tomar en serio mis chorradas.

–No lo hago –sonrió besándolo y riéndose luego, mirándolo a los ojos –. Te amo, Azrael, no tienes idea de cuánto.

–Yo a ti... –le tocó la nariz con la suya, besándolo otra vez y abrazándose –. Ya quiero que vivamos los cuatro aquí.

–Adan también, así que tú... trabaja en Aki –le sugirió más bien como si fuera un plan de batalla.

–Ya, pero es que no sé por qué no quiere. Me dice que me espere un poco más... Pero yo creo que está muy enamorado de Adan. Hasta pone cara de baka cuando viene de verlo –se burló riéndose.

–Sí, lo noto, pero Adan también pone cara de baka, ¿sabes? Sólo que intenta ocultarlo, pero no puedeeeeeeee... –se rio, aunque eso lo ponía contento.

–Pues no imagino su cara de baka –cerró el agua saliendo y corriendo afuera con la toalla en la cabeza, lanzándose sobre la cama –. Imagino su cara de furia si entrase ahora.

–No imagines eso, que no quierooo... –protestó el rubio secándose como podía antes de seguirlo. Sería infantil de su parte, pero todavía quería ser el hermanito pequeño para Adan.

–Lo sé... –se rio enrollándose en la toalla sin ganas de vestirse aún. Aki se iba a poner a cotillear mucho cuando le contase.


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