| Capítulo 100
You're Safe Now
Los ojos grises del moreno hacía rato que no se apartaban
de la pantalla de la televisión, lo cual habría resultado
en exceso extraño, de no ser porque estaba viendo un documental
sobre simbología y antiguas creencias. Apoyó la mano
en sus piernas cruzadas con el cigarro colgando de los labios, como
si no le interesase demasiado en aquellos momentos aunque de vez
en cuando sacudía la ceniza en el recipiente de cristal dando
la única prueba de que no era una estatua hierática.
- Izamu, ¿estás listo o ya la televisión hizo
mi trabajo por mí? – le sonrió el rubio, asomándose
por la puerta y observando el estado del moreno, mientras sacudía
el último de los fósforos que había utilizado
para encender algunas velas.
Lorenz apartó la mirada del aparato apagándolo y
observando al rubio -Cuando quieras…- se levantó mirando
a la ventana -sólo déjame acabar este…- dijo
refiriéndose al cigarro y notando el olor de la cera caliente
-¿Velas?
- Se supone que te relajen, la luz tenue..... – le explicó
el chico, esperando que surtieran ese efecto. Lo cierto es que habían
muchas formas de hacerlo, pero no veía por qué complicarse
la vida.
-Bien… - el moreno le dio la última calada al cigarro
apagándolo en el cenicero de cristal -Soy todo tuyo…-
dijo expulsando el humo lentamente mientras hablaba. Lo cierto es
que le agradaba el calor de la luz de las velas y el aroma de la
cera caliente a pesar de que también le hacía sentir
mareado.
- Creí que ya lo eras – le sonrió de nuevo,
extendiendo una mano hacia él. – Ven, acuéstate
en la cama.....
-Unas ocasiones más que otras…- el moreno sonrió
levemente tomándole la mano y recostándose en la cama
sintiéndose un tanto expuesto al pensar en que alguien pudiera
hurgar en sus recuerdos.
- No te preocupes ahora, te daré un beso para que puedas
dormir bien. Y sin que lo pidas – se trepó encima besándolo
y separándose luego, poniéndose serio como si una
cosa y la otra fueran algo completamente separado, sentándose
a su lado en una silla. – Ahora, quiero que cierres los ojos
y te relajes, concéntrate sólo en tu respiración....
El moreno hizo lo que le pedía cruzando los brazos tratando
de no pensar en nada, no era muy difícil, lo hacía
habitualmente para relajarse cuando se sentía alterado, comenzó
a sentir tan sólo la oscuridad… el ambiente templado
por el fuego y el aroma a cera.
- Sigue así, concéntrate en respirar, sólo
existe eso. Observa tu aliento, imagina que va cambiando de color
a cada exhalación, cada vez más relajado, vas a entrar
en un estado de sueño profundo.... – el chico continuó
hablando en un tono de voz tranquilo y observando sus reacciones
para asegurarse de que estuviera surtiendo efecto. – Pase
lo que pase, recuerda que sólo eres un espectador, y estás
aquí, seguro. Cuando yo cuente hasta tres despertarás
y te sentirás relajado. Izamu, ¿estás dormido?
-Sí…- contestó simplemente el moreno sin moverse
un ápice.
- Bien... vamos a ir al pasado, Izamu, cuando eras pequeño.
Vas de camino a la escuela, la primaria, es un día tranquilo,
¿qué estás haciendo? – le preguntó,
recordando que debía comenzar con un recuerdo sin eventos,
algo que no le resultase un shock de inmediato.
-Estoy leyendo.
Kiri se cubrió la boca para no soltar una risita. Ya se
veía que no había cambiado mucho. - ¿Qué
estás leyendo? – le preguntó en parte por continuar
a ese ritmo y en parte porque sentía curiosidad.
-"Berenice"
- Interesante – sonrió el chico como si estuvieran
teniendo una conversación de lo más normal. –
Bien, vamos a adelantar un poco en el tiempo. Ya estás en
la escuela, en tu salón. ¿Qué haces allí?
¿Hay alguien con quien converses?
-Tomo apuntes, me molestan las conversaciones a mi alrededor …-
se movió levemente como realmente molesto. Podía observarse
a sí mismo al final del salón deslizando los dedos
por su cabello y mirando a un lado.
- ¿Puedes escuchar de qué están hablando?
¿Sabes lo que más les llama la atención últimamente?
– le preguntó por si acaso había algo allí.
-Han desaparecido dos alumnos y un profesor. Dicen que tienen miedo,
no me dejan tomar apuntes…- repitió como si fuera lo
más importante.
- ¿Tú no tienes miedo? ¿Sabes por qué
desaparecieron? – volvió a preguntar para asegurarse,
aunque ya le parecía que probablemente ni le había
interesado en ese entonces.
-No lo sé pero no tengo miedo, no me interesa…
Kiri sonrió de nuevo, observándolo atento, continuando.
– Bien, vamos a adelantar más entonces. Al último
día de clases. ¿Puede contarme que sucedió
ese día? ¿Cómo comenzó todo?
-Estoy lavándome las manos, ya no hay clase, hay una reunión
en el gimnasio, sólo de los últimos cursos…
pero no me interesa- Lorenz observó cómo entraba un
profesor en el baño. Esos recuerdos ya ni siquiera era consciente
de poseerlos, le mandaba salir y acompañarlo amablemente
-Me obligan a ir de todos modos… es un profesor, así
que no tengo más remedio… lo sigo, está lleno
de gente… Odio las aglomeraciones pero me empujan hacia delante…-
explicó frunciendo el ceño.
- Tranquilo, recuerda que sólo eres un espectador. –
lo tranquilizó, aunque no lo veía tan grave, pero
lo mejor era que no se dejase llevar. - ¿Para qué
es la reunión? ¿De qué están hablando?
-Del futuro… pero la gente habla de otras cosas… hay
un murmullo muy grande… hay demasiada gente, hay niños,
nadie los ve… me giro de espaldas, están por todas
partes, son muchos, se ríen …- dijo algo agobiado.
- ¿Qué están haciendo, estos niños?
Tú los ves, ¿alguien más los ve? – preguntó,
inclinándose hacia delante, manteniendo la voz calmada.
-Parece que nadie los ve… pero yo sí…Han subido
dos chicos al estrado… son de mi clase, el profesor los mira…
lo arrastran, la gente grita y los niños se ríen…
Sigo observando sin moverme… Ha llegado otro y le ordena a
uno que le sujete la cabeza contra el suelo, no dice nada, obedece.
Ahora hay otro más arriba, es más mayor… está
hablando… pero no le escucho… el moreno le está
cortando el cuello mientras siguen sujetándolo contra el
suelo … se lo corta con un cuchillo … poco a poco. La
gente grita, quieren salir y me empujan, pero los niños se
han tomado de las manos, hace frío, no los dejan irse, todos
están gritando… se golpean… tratan de esconderse
y lloran…- dijo como si tuviera prisa de pronto por acabar
de relatar o como si viese demasiadas cosas parar prestar atención
a una sola.
- Izamu, tranquilo, recuerda que estás aquí, conmigo.
– lo tranquilizó de nuevo, preocupado. Por más
maduro y adulto que se viera, ahora mismo estaba hablando con un
niño de primaria, no podía olvidarse de eso. Y cualquier
niño se asustaría ante algo así. - ¿Qué
está sucediendo ahora? ¿Qué haces tú?
- … estoy de pie, observando… intento no asustarme,
estoy pensando qué hacer…me piden ayuda pero no puedo
moverme… bajan del estrado, la gente grita y corre, se golpean
entre ellos para salir pero no pueden, los niños no les dejan…
Una profesora me toma de la mano pero yo me suelto, camino de espaldas
hacia el estrado… Los chicos bajan… y avanzan hacia
ellos, no matan a cualquiera… están buscando…
se han parado delante de mí… me miran…- respiró
un tanto agitado sintiendo un sudor frío recorrerle el pecho.
- Sólo es un recuerdo, no puede hacerte daño. Respira.....
– el chico se inclinó un poco más hacia delante,
reprimiendo el súbito deseo de sujetar su mano. – Quiero
que los mires bien, recuerda esos rostros cuando despiertes. ¿Conoces
a alguno, sabes quienes son?
-Kagura… es de mi clase, lleva el cuchillo en la mano, mató
al profesor, me siguen observando…- se movió de nuevo
un poco -los miro pero no digo nada, estoy asustado, el mayor levanta
la mano y me acaricia el pelo. Sonríe pero yo me aparto,
me habla… "no van a hacerte daño" pero yo
les temo a ellos… me dan la espalda y siguen matando, la gente
huye hacia mí ahora, pero no hago nada… nadie me toca…hay
niños a mi alrededor y se ríen. Me hablan pero no
los escucho…
- ¿Sucede algo más durante ese tiempo? ¿Aparte
de los asesinatos y los niños, ves alguna otra cosa que te
llame la atención?
-Dos de ellos están encadenados… no veo bien…
me están tapando, los niños dicen que me protegen…
no sé qué pasa… abren las puertas y se van,
algunos niños corren desesperados… no han muerto todos…
pero yo me quedo ahí… ahora estoy solo… pero
no quiero pisar la sangre…
- No hay sangre, no te mancharás. Ya no estás allí,
sólo estás observando – le recordó, sonriendo
un poco sin poder evitarlo. - ¿Sabes cómo termina
todo?
-No termina… sigue…- dijo de pronto en un tono distinto
de voz -Sigue, sigue, sigue… nunca termina… sigue…
- ¿Izamu? – el chico se irguió en su asiento,
la sonrisa borrándose de su rostro. – Izamu, ¿eres
tú? ¿Qué quieres decir?
El moreno se irguió en los brazos observándolo fijamente
-Jamás acaba… hay que acabarlo… necesitáis
comprender… y terminarlo…
- Comprender.....comprender ¿qué? ¿Cómo
comprendemos? ¿Cómo debemos terminarlo? – preguntó
aprovechando, bastante seguro de que aquel no era Izamu.
- Debéis comprenderlo "todo" y comprender cómo
terminarlo, nunca termina… sois nuestros hermanos… ellos
tienen la culpa… - el moreno se dejó caer de nuevo
como volviendo al sueño -Vienen a buscarme… son de
la policía creen que he hecho algo porque no estoy herido…
Kiri se quedó atontado por un momento aún intentando
descifrar aquello, pero no tenía caso. – Está
bien, está bien, Izamu. Voy a traerte de vuelta, a al persona
que eres ahora. Ya no estás en la escuela, estás en
un lugar tranquilo, agradable. Te gusta estar allí. ¿Lo
sientes? – continuó con la voz más calmada aunque
él mismo se sentía un poco exaltado.
-Sí…- contestó el moreno simplemente con la
voz bastante más calmada.
- Bien, sólo respira. Cuando cuente hasta tres, te vas a
despertar tranquilo y descansado, como si todo el estrés
que has sentido estas últimas semanas desapareciera. Cuenta
conmigo Izamu. Uno....
-dos… tres…- el moreno entreabrió los ojos deslizándose
la mano por el cabello y recordando sacarse las gafas ahora que
ya no tenía sentido el hacerlo. Podía recordar varias
cosas de lo que habían hablado, aunque no todo. Sin embargo,
ahora los recuerdos se hacían vívidos en su mente
-No te ves muy bien…- el moreno lo miró fijamente,
como si sintiese su alteración. Se apoyó en los codos
reposando la espalda en el cabecero.
El chico sonrió, entre aliviado y contrariado por esa aseveración,
pasándose la mano por su propio rostro como para despejarse.
– ¿No lo sabes? Tuvimos una visita....
-¿Quieres decir que ha ocurrido algo mientras estaba transpuesto?-
se apoyó mejor en el respaldo observándolo serio y
pasándose la mano por el pecho sintiéndolo aún
húmedo.
- “Alguien” habló a través de ti. –
asintió el rubio, observándolo ya mucho más
relajado. – Nunca termina, sigue y sigue.....Debemos comprenderlo
todo, y comprender cómo terminarlo. Ellos tienen la culpa
– dijo, repitiendo lo que había dicho aquella entidad.
– También dijo que éramos sus hermanos, así
que queda claro que no era “mamá”.
Lorenz se quedó mirándolo bastante serio, cómo
no, muy molesto con aquello de que hubieran tomado su cuerpo de
aquel modo y más para decir más frases confusas que
no ayudaban en nada. Se recostó un poco más en la
cama apoyándose la mano en los labios como siempre que meditaba
sobre algo.
Kiri se subió a la cama acostándose a su lado aunque
sin tocarlo, más bien porque necesitaba descansar. - ¿Estás
bien, Izamu? Ahora recuerdas lo que sucedió, ¿no es
así? No es ninguna sorpresa que hayan cerrado la escuela.....
-Sí lo recuerdo… creyeron que había formado
parte de los asesinatos porque no hice nada, algunos chicos vieron
a los otros hablarme y pararse a mi alrededor… ¿querrías
hacerme un favor?- lo miró apoyándose la mano en el
pecho.
- Por supuesto. – se levantó el rubio sobre sus propios
brazos ahora, saliendo un poco de sus pensamientos. - ¿Qué
deseas?
-En el segundo cajón de la cómoda hay una carpeta
negra y dorada, tráemela por favor… estoy un poco mareado…-
dijo incorporándose un poco mejor de nuevo.
- Eso debe ser porque no tengo mucha experiencia – le sonrió,
pensando en que no debía haberse despertado así y
se levantó para buscar la carpeta, regresando a su lado.
– Aquí tienes.
-No te preocupes, tampoco estoy muy mareado…- sonrió
-Gracias- la abrió sobre sus piernas rebuscando entre las
notas y certificados de cursos hasta encontrar la orla con las fotos
de los estudiantes -Kagura…- dijo señalando a un chico
bajo su propia foto -él era uno de los seis… el ejecutor
a mi entender…
- Es él, el chico de mis pesadillas, el del ataúd
aquella vez......Kagura – sonrió, pasando dos dedos
por su rostro. - ¿Estás intentando tomar tu viejo
puesto?
-La plantilla ya ha sido renovada sintiéndolo profundamente
por él… - el moreno cerró la carpeta deslizándola
sobre las piernas de Kiri -Si quieres ver al resto o lo que sea,
ahí la tienes… aunque no creo que pudiésemos
tomar mas información de ahí… el resto no eran
de mi clase …
- Estaba pensando..... – comentó, mirando entre los
papeles de la carpeta de todas maneras - ....se detuvieron ante
ti, dijeron que no te harían daño, como si te reconocieran
o algo, pero tú no participabas. ¿Para qué
necesitarían preservar el futuro si ya ellos estaban haciendo
el trabajo? ¿Por qué elegir a otros desde ese entonces?
¿Entiendes a qué me refiero?
-Lo comprendo…- el profesor lo miró a los ojos pensando
que eso era realmente interesante -No sé qué motivo
podrían tener… comienzo a preguntarme acerca de mis
propios orígenes y acerca de por qué somos…
sus hijos ¿me sigues?...- se enderezó un poco más
incluso olvidándose del mareo con su entusiasmo.
- Sí, también me lo he preguntado, pero....eran huérfanos
y no tuvieron oportunidad de tener hijos así que la explicación
más obvia queda eliminada. – lo observó de nuevo,
cerrando la carpeta. Allí no encontraría nada más.
– En cuanto a lo otro....tal vez sabían que esa generación
no lograría el cometido. Creo que esperan que lo hagamos
nosotros.
-Tal vez simplemente se lanzaron a una venganza desesperada a pesar
de saber que no saldrían vivos de ella… - el moreno
lo miró, pensando que el jamás se había planteado
el hecho de ser descendiente de ninguno de ellos y sonrió
-Realmente lo que me preguntaba, es si "mamá" nos
habría adoptado… yo habría ido con ella…
me lo pregunto… - se rió levemente.
- Entonces, ¿somos candidatos para la adopción? –
se rió el rubio, más bien jugando. – Serías
mi hermano mayor......
-Estupendo… tendríamos tres depravaciones en la misma
relación ¿no luce maravilloso?- sonrió extrañamente
buscando un cigarro en su bolsillo.
- ¿Depravación? ¿Cuál depravación?
– le sonrió Kiri, alzándose un poco sobre él
y colocando su mano sobre la que buscaba el cigarro, deteniéndola,
para besarlo.
-Incesto…- el moreno lo besó cediendo en el cigarro
y apoyando la mano en su cintura, subiéndole un poco la camiseta
-relación con un alumno…- lo besó de nuevo apoyando
la otra mano en sus nalgas sonriendo de medio lado -y … perversión
de un menor… esa es mi preferida… - lo besó de
nuevo deslizando la mano entre sus nalgas -Lo veo tan abusado…
- se echó hacia atrás en el respaldo de nuevo -hay
algo en ti que me hace descontrolarme… - protestó a
medias.
- ¿Eso te molesta? Yo no te veo muy insatisfecho..... –
se inclinó, besando sus labios y luego bajando por su cuello,
deteniéndose allí para comentar. – Sigo sin
ver ninguna perversión...Yo estoy feliz, tú estás
feliz, y el resto del mundo.....carece de importancia. A menos,
claro está, que le excite pervertirme.
-Me excita pervertirte…- el moreno se estremeció sintiendo
la respiración en su cuello y sonrió, deslizando la
lengua entre sus dientes -Realmente creo que me has embrujado de
algún modo…- sonrió de nuevo empujándolo
contra él con la mano aún entre sus nalgas.
- Por favor, no soy tan bueno.....¿o sí? Me halagas
- lo lamió de nuevo, subiendo una mano por su cabello, respirando
contra su cuello aún.
-Sí lo eres…- se rió suavemente echando un
poco la cabeza hacia atrás cerrando los ojos -realmente bueno…
- apretó un poco una de sus nalgas deslizando la otra mano
completamente bajo su camiseta -No tengo más remedio que
amarte - dijo sonriendo.
|