.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 99

Innocence

El rubio se paró en la mitad de la carretera preguntándose de pronto qué hacía allí, en el medio de la gravilla, en aquella carretera desierta donde no se veía un sólo coche en el horizonte. Estaba como ido. Alzó la cara al sol levantando la mano para cubrirse de la luz y sintió la cadena que la unía a la mano de Reiji. La observó como maravillado por un momento y observando al moreno después -Reiji… Reiji!- le llamó más agitado.

El moreno se giró, sonriéndole y acercándose, halándolo un poco hacia él para besarlo. - ¿Dusk? – preguntó como para saber por qué lo llamaba de esa manera.

-Reiji… escucha…- el rubio se separó de aquel beso como podía. Una, porque no le gustaba rechazarlo y otra porque no quería pero sabía que no estaba normal -Escucha Reiji… mira…- le mostró las manos encadenadas como si aquello fuera lo más importante y no el estar en mitad de la carretera.

- Sí.... – el chico se miró la muñeca, siguiendo la cadena hasta la mano de Dusk, alzando los ojos de nuevo. – Estás atado a mí. A sí debe ser, ¿ya no te gusta?

-Sí me gusta… pero no así… no nos hacen falta cadenas para estar siempre unidos…- trató de sacárselas pero se apretaron más a sus manos y brazos -¿Quién ha hecho esto? Tú no has sido…- dijo aún como demasiado extrañado, como si estuviera soñándolo -¿Es una pesadilla?...- sólo podía escuchar su voz en el silencio profundo interrumpido tan sólo por los maizales entrechocando en una ráfaga de aire.

- Yo no lo hice, siempre ha sido así. Sólo tú y yo, ¿cómo podría ser una pesadilla? – el moreno le besó la frente, tomándolo de la mano, y echando a correr de pronto internándose y arrastrándolo entre los maizales, riendo, hasta que llegaron a un claro que no se veía desde la carretera y se dejó caer sobre la hierba. - ¿Ves? ¿Recuerdas? – lo haló hacia él de nuevo, tumbándolo suavemente y abrazándolo con fuerza.

-No m… sí…- el rubio lo observó sonriendo de pronto con una franqueza un tanto infantil -¿Cómo de mucho me quieres?- preguntó riéndose ahora sobre él abrazándolo, las cadenas extendiéndose bajo él y enroscándose en su cuerpo como si fueran serpientes.

- ¿Cuánto crees? – lo miró como si nada de aquello fuese extraño, apartando el rubio cabello de su rostro. – Con toda mi vida, hasta la muerte.

Dusk se rió con las mejillas rojas besándolo profundamente -Pero si te mueres, yo también moriré… tramposo!- se rió revolviéndose en la hierba y quedando debajo de él. Lo rodeó con los brazos y las cadenas se extendieron sobre el moreno rodeándolo a su vez.

- Entonces no moriré. Haremos algo, para no morir nunca. Y así estaremos siempre juntos, ¿está bien? – se rió, besándolo suavemente, y cerrando los ojos.

-Algo para no morir nunca… ¿te refieres a lo que nos dijeron los mayores?- se rió besándole las mejillas y rodeándolo con más fuerza -A mamá no le gusta…
- Ya lo sé, mamá se preocupa pero....¿no quieres estar así para siempre? – le acarició el cabello, observando el cielo despejado. – Está bien, si te da miedo, no lo haremos.....

-No me da miedo!- el rubio se levantó de rodillas a horcajadas y de pronto las cadenas se fueron recogiendo de nuevo hacia sus manos aunque sin dejar de estar unidos en ningún momento. En realidad sí tenía miedo pero estaba harto de ser él quien temía siempre.

- No importa, nada va a salir mal. De todos modos, yo te protegeré, estaré a tu lado siempre. – le acarició la mejilla de nuevo sonriendo, a sabiendas de que sí estaba asustado y tumbándolo bajo él de nuevo haciéndole cosquillas. – No te pongas tan serio..... – se rió al verlo reía de nuevo, apretándolo contra sí. – Así me gusta más.

-Está bien… ya vale…ya vale…- se rió sin parar amarrándolo con los brazos como si acabase de atraparlo y lo besó, cerrando los ojos fuerte y riéndose de nuevo después. Alzó la vista a una mujer entre los maizales totalmente vestida de negro, el cabello cubierto por una pañoleta del mismo color observándolos con una azada en la mano y varios matojos en la otra.

-Fuera!! Sois hijos del demonio!! Largo!! Fuera de mis tierras! Pudriréis los campos!! Largo!!!- los amenazó.

El moreno la miró un momento, resentido de que los llamara así, levantándose, llevando al rubio con él, sin poder evitar responderle. – Si no los ha podrido usted, es que es algo imposible. – le sacó la lengua, corriendo con el otro chico, riendo, mientras la mujer les gritaba a saber cuantos insultos más, las cadenas chocando entre sí.

-Bruja!- gritó el rubio mirándola y sacándole la lengua también, aunque bastante más resentido y al borde de llorar, aunque siguió corriendo sin detenerse hasta haberse internado en el bosque. Los dos conocían muy bien el lugar y echaron a correr de la mano entre los altos helechos y zarzales hasta esconderse en una cabaña de maderas y helechos secos. Se acuclilló en el suelo llorando.

El moreno se agachó a su lado rodeándolo con la mirada triste, apretándolo contra sí. A él no le importaba demasiado, pero sabía que al rubio sí lo afectaba, era más pequeño y no comprendía ciertas cosas. – No llores, está bien. No los necesitamos, ¿cierto? Es lo que mamá dice, sólo nos necesitamos a nosotros. No importa lo que digan – le alzó el rostro observándolo, tratando de sonreírle a pesar de que le dolía verlo así, y limpiándole las lágrimas. – Nos tenemos el uno al otro, y a todos los demás. Seguro que a ella no la quiere nadie – añadió por hacerlo reír.

-Nadie la quiere! Por eso nos odia…- se sorbió los mocos de forma un tanto ruidosa, limpiándose en la manga del jersey -Pero no hacíamos nada malo…- insistió una vez más, amenazando con llorar por como poco a poco hacía pucheros -Ojalá se muera sola!

- No, no hacíamos nada malo. Ven acá – lo haló de nuevo, abrazándolo a él para que no fuera a llorar. - ¿Sabes lo que pensaba? Tal vez no sería mala idea jugarle una broma. Siempre nos llama “hijos del demonio” y cosas así, nos odian, pero.....tal vez si realmente nos tuvieran miedo, nos dejarían en paz. No se atreverían a molestarnos.

-¿Una broma? ¿Qué broma?- preguntó divertido por vengarse, así como por la broma en sí. -¿Qué haremos para asustarla? ¿Crees que pueda asustarse? Es una bruja… ¿y si después los mayores nos riñen?

- Podemos preguntarles....ellos saben lo que sucede, tal vez estén de acuerdo. – lo miró, no muy seguro de eso, comentando luego. – No creo que nos riñan, sólo es una broma, no vamos a hacerle daño a nadie. Y no es una bruja realmente – se rió, alborotándole el cabello. – No lo sé, podemos simplemente ir al maizal de noche, pretender que somos lo que ella nos llama, ¿sabes? Y decirle que no haremos mal si nos dejan en paz a todos.

-Vale!- respondió sonriendo bajo su cabello y mirándolo a los ojos pensando que era el mejor del mundo, abrazándolo inmediatamente con aquel pensamiento. De no tener nada y a nadie, a tenerlo todo, una madre que lo quería, hermanos y a él. Sonrió abiertamente abrazándolo con más fuerza -Preguntémosles a los mayores, seguro que nos ayudan…- sonrió mirándolo a los ojos.

- Vale – afirmó como si fuese el signo de una promesa, devolviéndole el abrazo. – Pero si dicen que no, no te vayas a poner a llorar, ya haré algo yo. Nunca voy a dejarte solo – sonrió apretándolo un poco más, las cadenas envolviéndolos a ambos. No iba a permitir que nadie le causase dolor mientras él estuviera presente.


 
 

Tambien puedes dejar tus comentarios y opiniones en la sección de este fic en el foro, solo tienes que presionar en Hansa.

foro yaoi

   
   

yaoi shop, yaoi t-shirts, uke t-shirts, wings on  the back