.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 96

Body and Soul

Ya hacía un tiempo que las dos parejas se habían despedido entre bromas y alguno que otro grito, más que nada por parte de Kinsei. Pero ahora, lejos de los otros dos, el chico sólo caminaba en silencio junto a Arai, nervioso por aquello de “ya lo hablaremos”. Siempre prefería aclarar las cosas de una vez, las charlas pendientes sólo lo estresaban.

Arai lo miró de soslayo pensando en si estaría nervioso por lo que habían hablado antes o tal vez cabreado -A veces cuando veo a Reiji con Dusk pienso que tú no eres tan feliz conmigo…- se quedó mirando abajo y girando las llaves de la casa en un dedo observando el movimiento y escuchando el entrechocar del metal -y a veces tengo miedo… no es que sienta celos…

- Pero sí soy feliz! – lo miró como activándose, y bajando el rostro de nuevo. – Yo te amo, Arai, sólo quiero estar contigo, con nadie más.

-Vale… no lo sé… es sólo que me rallo… no te ralles…- sonrió un poco parando con las llaves y ajustándose la guitarra en el hombro -Cuando tienes algo muy preciado, no quieres que nadie lo toque… tienes miedo de que lo dañe o se lo lleve…- se paró delante de él mirándolo a los ojos -Supongo que todo fue porque te abrazó…

- Pero Dusk abraza a todo el mundo, incluso a ti.... – murmuró, aunque sonriendo un poco porque lo llamara preciado. – No sé por qué salí con él, pero yo nunca me alejaría de ti. También tengo miedo....Me molesté mucho cuando Reiji te besó.

-Ya… pero a mí también me molestó que lo hiciera…- murmuró el moreno pensando que odiaba que lo tocaran así porque sí, aunque tratándose de Reiji como le caía bien, era diferente además sabía que lo había hecho por molestar.

- Pero no estás enfadado conmigo entonces...... – lo miró de soslayo aunque parecía decirlo como una afirmación. Pero en realidad lo preguntaba.

-No… en realidad estaba pensando si querrías ir al puerto, tal vez veamos algo y te sientas más tranquilo… pero primero dejaré la guitarra en mi casa- miró la hora pensando que era ya la una y media de la noche, pero por suerte era viernes… aunque después tuviesen que madrugar igual.

- Está bien....... – accedió, no muy seguro.

-Si no quieres, no vamos…- el moreno abrió el portal subiendo las escaleras con Kinsei de la mano -Es un poco tarde… si quieres vamos mañana… si podemos quedar.

- No es eso, es que....tengo miedo. – el chico lo miró preguntándose a qué se refería con eso de “si podemos quedar”. Él siempre podía.

-Ya… sólo dime lo que tú quieres… si no vas, seguirás pensando en por qué has ido allí y si vas, tal vez te quedes tranquilo, tal vez simplemente no averigüemos nada o tal vez descubras algo malo… De todos modos, prefiero hacer lo que tú opines que es mejor… - abrió la puerta de la casa dejando la guitarra sobre el sofá, aliviado de haber estado colocando las cosas.

- Pero se supone que pasaría la noche contigo, solo contigo.......- argumentó el chico, a pesar de que le parecía lógico lo que decía el moreno. – Está bien...vamos. Sólo un momento y regresamos. – añadió, como si tuviese que confirmar eso para que todo saliera bien.

- De todos modos vamos a estar solos…- el moreno se quitó la camiseta un tanto sudada poniéndose otra y lo sujetó por la cintura saliendo de la casa -A mí tampoco me apetece ir hasta allí, estoy cansado, pero no importa… te quedarás más tranquilo.
- Te quiero, Arai. Gracias – lo miró de soslayo, un poco rojo pensando en que no tenía por qué acompañarlo, pero tampoco quería ir solo.

-¿Te aburres conmigo?- preguntó de pronto mirando al suelo, cómo no, y apartándose el pelo de la cara pensando que se pasaba la vida callado y Kinsei tampoco parecía comunicarse mucho con él, sintiendo como si aquello no debiera de ser así, pero tampoco podía ser de otra forma.

- No, me agrada mucho estar contigo. – afirmó, lanzándole otra miradita y preguntándoselo él ahora. – A ti......¿te aburre estar conmigo?

-No… simplemente soy así…- el moreno siguió caminando de la mano del chico pensando que aún así seguía preguntándose si era normal que siempre estuviesen callados sin hablar de nada. Aunque realmente lo que se preguntaba es si a Kinsei le agradaba estar con alguien así. Cuando estaba con otras personas hablaba más…

Kinsei lo miró un tanto contrariado pensando que su respuesta no era del todo clara. No para él. - ¿Por qué me preguntaste eso? No me fui porque me aburría, me gustó mucho cómo tocabas..... – advirtió por si acaso era por eso.

-No, te lo pregunté porque siempre estamos callados … y yo siempre lo estoy, pero sin embargo cuando tú estás con otras personas no eres tan así… y tal vez… yo que sé, da igual…

Kinsei sonrió comprendiendo y alzando el rostro para mirarlo. – No sería tu novio si me aburriera. Sólo me quedo callado porque sé que no te gusta hablar mucho, y no veo por qué obligarte a hacer algo que no te gusta. De todos modos, no tengo mucho que decir...

-Pero no me importa hablar si es contigo… es sólo que pienso las cosas y no las digo…- se quedó parado en la entrada del puerto y pasó al interior sin observar nada extraño en principio -Tampoco voy a hablar de cosas que no me interesan…- dijo de pronto sacando aquel pensamiento de a saber qué otra conversación con a saber qué persona.

- Pues no te voy a hablar de nada que no te interese. – contestó un poco enfurruñado preguntándose a qué se referiría exactamente y pasando delante observando el puerto, sintiéndose inquieto, aunque más por estar allí que por otra cosa.

Arai sonrió levemente observando cómo se enfadaba y lo abrazó por la espalda -No es eso…- le dijo serio de nuevo -Me refería… a que a veces pienso que lo que pienso, no es interesante y por eso no lo digo…- sintió el aire golpearle el cabello y la cara -Estas frío…- le pasó la mano por la mejilla con suavidad sin moverse atrás de su espalda.

- Estoy nervioso.....- le contestó, cerrando los ojos. – Y para mí siempre es interesante lo que me dices....Quiero que confíes en mí.

-Siempre lo estás…- el moreno lo rodeó un poco más, notando ahora las voces que el viento arrastraba a pesar de que no eran claras y no las comprendía -¿Puedes oírlo?

Kinsei se quedó callado, intentando escuchar la voz, y asintiendo. Era muy suave como si viniera de lejos pero podía distinguir las palabras cada vez más claras en sus oídos. “No....ayuda....por favor...Suéltenme...” Kinsei se tapó los oídos a pesar de que se escuchaba tan quedamente, temblando un poco. – No, haz que pare, no quiero oírlo.....

El moreno se quedó mirándolo y apoyó las manos contra las del moreno tapándole la cara contra su pecho. Se echó hacia atrás al observar salir la figura de un chico medio quemado con las ropas pegadas por el fuego y el agua contra la piel, ardiendo incluso aunque el agua resbalaba por todas partes de su cuerpo. Echó dos pasos atrás -No mires…- dijo serio sin moverse porque aún no podía, estaba demasiado impactado.

- ¿Por qué? Arai...¿por qué no quieres que mire? – preguntó entrando un poco en pánico porque algo empezaba a removerse en sus recuerdos, y escudando la voz rasgada del chico en el agua.

- Es...mi turno......Ahora busco yo..... –

Kisei gritó, girando el rostro para verlo sin poder evitarlo, observando cómo alzaba una mano hacia ellos aquel cadáver flotante. El moreno se quedó con la boca entreabierta, recordando, sin poder moverse ni hablar por el shock y la tembladera que tenía.

-Mierda…- murmuró el moreno más porque hubiese mirado que por aquella visión tan horrible frente a él. Echó a correr tirando de Kinsei todo lo que podía, pensando que ojalá hubiera ido solo como había pensando en un principio. Claro que eso tal vez no había arreglado nada, tal vez se le hubiera aparecido en la casa. Le apretó la mano con fuerza -Corre…- le pidió viendo que no parecía muy consciente.

Pero aquella figura se detuvo ante ellos de nuevo y el moreno se echó hacia atrás, pero volver al puerto era una estupidez, sólo pudo coger a Kinsei y apretarlo contra su pecho para que no mirara mientras inevitablemente volvía hacia atrás pensando en qué podían hacer si correr no servía de nada -Matarlo…- le dijo a Kinsei.

-No! Ya...... – le chico tartamudeó entre sus brazos sin saber ni cómo explicarse. – Él pedía que lo dejáramos y Dusk.....y yo también..... – jadeó agitado contra su pecho, sobrecogido, recordándolo todo ahora como si de una pesadilla se tratase. Escuchó aquella voz de nuevo, sintiendo que se iba a volver loco.

- Pero...tienen que jugar.......

-¿A qué?- preguntó el moreno observándolo y realmente intrigado en saber si estaba muerto o no. Sí, tenía que estarlo si había ¿caído? al agua con Kinsei y Dusk -¿A qué hay que jugar?- preguntó de nuevo.

-Ustedes se esconden ahora…

-Bien…- el moreno echó a correr con Kinsei, ni sabía qué estaba haciendo ni de qué iba aquello pero se metió entre los casetones de los pescadores.

- Nos va a matar. Se está vengando.... – murmuró Kinsei lo más bajo que pudo aunque se notaba la histeria en su voz. - ¿Cómo...? Lo siento.... – dijo como si aquello fuera culpa suya solamente.

-No es tu culpa…- Arai le tapó la boca al observarlo cómo pasaba a su lado. No podía dejar de seguirlo con la mirada aunque le horrorizaba y asustaba a un tiempo -No puede matarnos… nos protegen…

- ¿No puede....? Y ¿esto qué es? ¿Otro ente vengativo? – argumentó el chico, con deseos de gritar y sin saber qué hacer. – Y ¿si está enojado con nosotros por faltar esta noche? Ah! – por poco y se trepa encima de Arai al escuchar un ruido y observar cómo una piedra caía a su lado.

-Shh…ahora… no es el momento- el moreno se echó hacia atrás arrastrándolo poco a poco entre los caserones, seguro de que en cualquier momento los escucharía -Él no es… de los nuestros…- dijo sintiéndose terriblemente extraño al decir aquello. Entonces sintió la mirada clavarse en ellos y se levantó como pudo tirando de Kinsei y echando a correr a toda prisa entre las casetas sin saber el modo de salir estresándose cada vez más -Sube… vamos- dijo levantando a Kinsei para que trepase por las verjas al otro lado del puerto.

El chico hizo lo que le pedía, dejándose caer al otro lado y vigilando cómo aquella aparición lo seguía corriendo de igual manera, como si no estuviera consciente de que era un fantasma o algo así. – Arai! Sube! – lo llamó asustado haciéndole señas.

Arai saltó a la verja trepando por ella y sintió de pronto un dolor terrible en el brazo se giró observando como el chico se reía. Había lanzado una de las redes y un anzuelo se había clavado en su brazo -Joder…- dijo en un tono más que cabreado, lastimero del dolor que le estaba causando. El chico tiró hacia debajo de la red haciendo que se enredase en sus piernas y sintió cómo comenzaba a clavarse las barras de la reja. Se levantó más en los brazos tirándose al otro lado y sintiendo cómo se le partía la piel del brazo. Se golpeó con la acera al otro lado aún con las piernas enredadas en aquella red y comenzó a tirar de ella casi frenéticamente.

- Arai! – Kinsei lo sujetó, ayudándolo a tirar de la red, mientras que a la vez intentaba desenredar sus piernas de la misma. – Déjalo! Él ni estaba aquí! – le gritó al otro chico, sintiendo que le surgían las fuerzas sólo de ver a Arai herido. Le dio otro jalón a la red, cayendo de nalgas pero logrando liberar al moreno, y ni sabía cómo.

-Vamos…- el otro se levantó a cuatro patas como pudo hasta ponerse en pie y lo agarró de la mano echando a correr de nuevo como alma que lleva el diablo, ya no sabía ni hacia donde, sólo corría. Se coló entre las calles hacía el piso, empujando a la gente y arrasando con todo lo que se le ponía en medio sin poder evitarlo, incluso sintiendo como si volviesen al primer día que algo así les había ocurrido. Se detuvo en mitad de la calle sintiendo el corazón pulsar en sus oídos y apretó la mano de Kinsei con fuerza mirando a su alrededor, buscándolo.

Kinsei hizo lo mismo, intentando abarcar las zonas a las que el moreno no estaba mirando, pero no veía nada fuera de lo normal entre la gente que transitaba a su alrededor. Un grupo de chicos pasaron a su lado sin que los tomase muy en cuenta hasta que sintió un halón en su mano. El chico apenas tuvo tiempo de protestar antes de que aquella mano semi quemada lo arrastrase tras de sí, corriendo y gritando. – Te encontré! – mientras los chicos que obviamente no iban con él y que no parecían ni notarlo, seguían su camino. – Arai!!!! – Kinsei gritó tratando de sostenerse de la mano del moreno y luego, intentando soltarse frenéticamente de la del otro.

Arai lo cogió por el brazo con la otra mano sin soltar la que sujetaba y lo apretó contra sí, golpeándole el estómago a aquel chico con el pie sin conseguir soltarlo de él repitiendo lo mismo una y otra vez y notando el otro brazo del chico colgando mórbido de su cuerpo. Arrastró a Kinsei de una vez contra él, apretándolo y sujetándole la ropa con nerviosismo casi tirando de ella al abrazarlo sin dejar de mirar al chico y retrocediendo de nuevo. Pero no podía echar a correr de nuevo, sería lo mismo otra vez… se estaba desesperando…

- No, no, ya es suficiente... – se llevó una mano a la cabeza de nuevo sintiendo que no podría más. La calle estaba desierta ahora, no tenía idea de cuando había pasado aquello y era extraño en un viernes por la noche, pero parecía como si todos hubiesen decidido dejarlos solos para que pudieran llevar a cabo su juego o lo que fuera. Se sentó en el suelo, observando cómo el chico se acercaba de nuevo lentamente, tarareando la canción que Arai había estado tocando en el momento de su muerte.

-Kinsei…- el moreno tiró de él tratando de que se levantase -Por favor, dijiste que ibas a protegerme… que querías que yo te protegiera a ti… por favor…- insistió cogiéndolo a la fuerza en brazos realmente sin saber qué hacer. Sólo se le ocurría matarlo… pero después de todo ya estaba muerto ¿no?

- Shhhh.....está bien – el chico colocó dos dedos sobre sus labios como acallándolo, extrañamente calmado. – No voy a dejarte, ya vienen...... – señaló, sonriendo al escuchar las risas infantiles que comenzaban a rodearlos.

El moreno se quedó callado como si con ese simple comando tuviera que obedecerlo o como si ni siquiera hubiera deseado hablar jamás y sonrió extrañamente asustado y sintiendo como si fuera el único consciente realmente de aquella situación. Dejó a Kinsei en el suelo parado tras él como esperando y observando la marea de niños y adolescentes que caminaban como si se tratase de un ejercito rodeándolos y saliendo de cada rincón a su alrededor para hacer un corro de risas y parloteos.

Kinsei se acercó al moreno de nuevo acariciando su espalda, y su mandíbula desde atrás, bajando la mano por su brazo, susurrando como si jamás hubiera tenido una duda en su mente. Más bien, parecía otra persona. – Ahora puedes matarlo.....destrózalo, que no quede nada. Destroza su espíritu como destrozamos su cuerpo. Ellos no lo dejarán escapar..... – sonrió, observando cómo el muerto desaparecía y aparecía justo frente a ellos, como si no estuviera pendiente de nada más, los niños formando un círculo, tomándose de las manos y riendo como si de otro juego se tratase.

Arai simplemente se separó de él y los niños lo siguieron como si fueran a hacerse partícipes de un gran acto. El mayor siguió caminando observando como los niños atrás de él sujetaban al chico por las manos, por las piernas, riéndose todos a un tiempo de forma que parecía un extraño ruido en lugar de risas. El chico se revolvió como si de veras aún estuviera vivo, los niños tirando de él con fuerza sin que pudiera soltarse mientras el moreno simplemente levantó la mano apretándole el cuello con fuerza y observando cómo su rostro enrojecía, como la sangre salía de su boca resbalando hasta su mano sin que dejase de apretarlo.

Se apartó observando, cómo se deshacía en polvo como si jamás hubiera estado allí y se quedó mirando el suelo sin hacer o decir nada.

Los niños alzaron los brazos celebrando, girando alrededor de Arai y sujetándolo de las manos, dándole la vuelta hacia Kinsei, quien se había ido acercando poco a poco mientras el moreno llevaba a cabo su “tarea”. El moreno deslizó los brazos por su cuello besándolo en el medio de la algarabía como si se tratase de algún héroe regresando a casa o algo así. Las voces de los niños fueron muriendo poco a poco, para dar paso a los sonidos normales de la calle, a las voces usuales de los pocos transeúntes, al sonido de los autos en la calle principal. Kinsei cerró los ojos, dejándose caer sobre Arai, confuso, aún abrazándose a él.

El mayor lo sujetó por la cintura apretándolo contra él sin saber qué hacer y mucho menos qué decir. ¿Sólo había sido una muerte más? Por más terrible que sonara comenzaba a verlo de ese modo… sólo una muerte más… no le afectaba en absoluto, no después de haber matado a sus padres… sólo era … un muerto, ni siquiera tendría ninguna relevancia en su vida…

- ¿Arai..? – Kinsei alzó la mirada inseguro. - ¿Qué acaba de suceder? –se apretó más contra él convencido de que el chico aparecería de nuevo, de que lo perseguiría de por vida.

-Desapareció… su alma, todo…- se quedó callado mirándolo a los ojos.

- ¿Todo...? – susurró el chico, sin apartar los ojos incrédulo. ¿Cómo había podido hacer algo así? No podía pensar muy bien ni siquiera. Entreabrió los labios como a punto de decir algo, pero las palabras no llegaron a salir de su boca.

-No se puede matar a un muerto… sólo era su alma…- dijo en lo que era su propia teoría de lo sucedido -Ellos vienen a llevarse sus almas…

- Pero yo sí lo maté! Y su alma.......lo aniquilamos totalmente.....Eso.... – se alejó un paso aún aferrándose a su camiseta, respirando como si le fuera a dar un ataque. No importaba cuanto lo razonara, seguía sintiéndose así.

-Tú no lo mataste… lo mataron ellos…- el moreno se acercó un poco levantando una mano y apoyándola en su mejilla -Ellos los torturaron… y los mataron a todos…

- Ya lo sé, pero......ese chico no hizo nada. Y... – se miró las manos, aún tembloroso y mirando luego al moreno. -.....sí lo maté, con Dusk. Lo tiramos al mar, le rompí el brazo.....

-No es verdad, no eras tú … ¿yo asesiné a mis padres?- lo miró a los ojos sujetándole las muñecas por algún extraño motivo -Dijiste que no… la situación es la misma.

El chico negó con la cabeza un poco mareado por su propia mente. – No...no fuiste tú, no fui yo....pero......- apoyó la cabeza contra el pecho de Arai – ....sigo escuchándolo. – murmuró intentando ser fuerte, aunque tenía ganas de llorar.

Arai lo abrazó acariciándole el pelo con una mano y pensando extrañamente que no pasaba nada, pero tampoco iba a decírselo porque seguramente comenzaría a explicarle histérico los motivos por los que sí pasaba. Le pasó las manos por los oídos tapándoselos con suavidad aunque sabía que los sonidos no provenían del exterior -No lo escuches…- dijo finalmente apoyándolo contra su pecho y tapándole la otra mejilla -Escúchame a mí…- aunque realmente se refería a su corazón. Bajó la cara observándolo un tanto desesperado por no saber qué hacer, como siempre.

El moreno se dejó abrazar, finalmente permitiéndose sollozar, así sería mejor. De todos modos, no podría aguantarlo para siempre, y calmándose un poco con el sonido del corazón de Arai, aunque no podía borrarse lo demás de su mente. – Te quiero.... – susurró.

-Te quiero…- le repitió observando de pronto como si antes no lo hubiera notado, cómo la gente de nuevo pasaba a su alrededor entre juergas y borracheras del viernes noche, riéndose y empujándolos un poco incluso cada vez que pasaban a su lado, los coches en la carretera, la música de los locales … Como si el mundo se detuviera cuando ellos aparecían. El día había sin duda resultado muy distinto a como lo había imaginado, casi deseaba que jamás se hubiera quedado a dormir en su casa, el haberlo llevado a la suya tras el concierto o tal vez que ni siquiera hubiera ido, pero no dijo nada.

- Deberíamos...deberíamos irnos – sugirió el chico notando también el bullicio a su alrededor y limpiándose el rostro antes de alzarlo. – ¿Arai? Lo siento....

-¿El qué?- el moreno lo miró pasándole las manos por las mejillas, estaban calientes y húmedas por las lágrimas. Echó a caminar pegándolo contra su pecho porque sentía como si cada persona que lo mirase pudiera dañarlo.

- No sé...todo. Quería que fuera especial para ti, esta noche. Quería verte feliz. Y.... – bajó el rostro mejor. Igual no tenía qué decir. Ya sabía que no era su culpa, pero había ido con la idea de apoyarlo y escucharlo tocar y en vez de eso salía a asesinar a un chico al que ni siquiera conocía. Y ahora tenía que arrastrarlo con él a esto también.

- Estoy contigo, eso ya me llega … de todos modos ha sido especial… verte allí entre la gente y que sólo me mirases a mí…- dijo sonriendo un poco y mirándolo -Sólo podía mirarte a ti…- le besó el pelo recorriendo la calle hacia el portal del edificio -Aunque las cosas no han salido como hubiera querido… por lo menos estamos juntos…

- Sí...y fuiste.....Ya sabes que me gusta como tocas – contestó, concentrándose en la conversación, haciendo acopio de su fuerza para no pensar. – Dusk me dijo que me mirabas así porque me quieres.... – murmuró enrojeciéndose a pesar de todo y reclamándose el haber dicho algo tan tonto.

-Porque tocaba para ti…- el moreno abrió el portón llevándoselo al interior y abrió la puerta del piso pasando al interior con Kinsei y cerrándola a su espalda -y porque te quiero…- lo miró a los ojos pensando lo que iba a decir -¿Te daba vergüenza?

- No...sí, pero....también me gustaba verte los ojos – comentó como si no e los viera todos os días, aún más rojo por aquello de que tocaba para él y cubriéndose el rostro de pronto recordando que se había ido.

-¿Qué pasa?- el moreno le pasó la mano por el pelo preguntándose ahora qué le había dado, sin poder evitar sonreír por su actitud -No te escondas… te veo de todos modos…- se rió levemente aunque no pudo evitar bajar la cara al hacerlo.

- No me escondo y no digas eso! – le riñó, más bien pensando en el macabro juego con un escalofrío y quitándose las manos del rostro. – Lo siento.....es sólo que.......debí quedarme toda la función.

-No importa…- el moreno frunció el ceño un tanto contrariado de que le dijera lo que debía decir o no de nuevo y de pronto de nuevo sintiendo ganas de simplemente no decir nada, pero respiró profundamente mirando a un lado y observándolo a los ojos de nuevo -De todos modos estabas conmigo… ya casi nunca me siento solo…- le pasó un dedo por los labios y alzó la vista a sus ojos de nuevo depositando un beso suave en sus labios -Voy a vendarme eso… si quieres acortarte ya… voy ahora…

- Déjame hacerlo – exclamó el chico, enrojeciendo porque fuese a pensar que estuviera emocionado porque tuviese una herida o algo así. – Fue....mi culpa, más o menos.... – añadió por si acaso. – Y además, no quiero estar solo.

-Vale… pero no fue tu culpa…- el moreno se fue hacia el baño y se volvió a mirarlo de soslayo mientras cogía las cosas del botiquín subiéndose un poco más la manga de la camiseta. Se miró la herida, se veía un poco mal a parte de ser un tanto desagradable -¿Seguro que quieres hacerlo tú?

Kinsei asintió en silencio. No pensaba ser un inútil, y además, aunque sabía que técnicamente no era su culpa, no podía evitar sentirse culpable. Tomó un algodón, mojándolo con alcohol para desinfectar, y ya poniéndose nervioso sólo por saber que le iba a arder al moreno.

-Me ponen nervioso estas cosas…- dijo refiriéndose a la herida y a la sangre mirando a Kinsei en el reflejo del espejo del baño, lo cierto es que no le escocía mucho -No me molesta…- dijo refiriéndose al alcohol al verle la cara de preocupaciones -aunque sí me duele la herida…- miró al suelo y de nuevo al espejo -Ya son más de las tres… mañana vas a estar cansado…

- No importa, me voy a quedar contigo. – aseguró serio, concentrándose en la herida como si fuese algo separado de Arai, para no ponerse nervioso. La vendó por fin, pasando sus manos suavemente por la venda como si le diese alguna clase de bendición extraña y mirándolo luego. – No duermas de ese lado.

-Dormiré de frente para que te acuestes encima…- sentenció como si fuera de lo más obvio -Es muy tarde y mañana hay que despertarse temprano…- se paró delante de él besándole los labios -Gracias…- dijo refiriéndose al vendaje y pasándose la mano por él, mientras iba hacia la habitación.



 
 

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