| Capítulo 96
Body and Soul
Ya hacía un tiempo que las dos parejas se habían
despedido entre bromas y alguno que otro grito, más que nada
por parte de Kinsei. Pero ahora, lejos de los otros dos, el chico
sólo caminaba en silencio junto a Arai, nervioso por aquello
de “ya lo hablaremos”. Siempre prefería aclarar
las cosas de una vez, las charlas pendientes sólo lo estresaban.
Arai lo miró de soslayo pensando en si estaría nervioso
por lo que habían hablado antes o tal vez cabreado -A veces
cuando veo a Reiji con Dusk pienso que tú no eres tan feliz
conmigo…- se quedó mirando abajo y girando las llaves
de la casa en un dedo observando el movimiento y escuchando el entrechocar
del metal -y a veces tengo miedo… no es que sienta celos…
- Pero sí soy feliz! – lo miró como activándose,
y bajando el rostro de nuevo. – Yo te amo, Arai, sólo
quiero estar contigo, con nadie más.
-Vale… no lo sé… es sólo que me rallo…
no te ralles…- sonrió un poco parando con las llaves
y ajustándose la guitarra en el hombro -Cuando tienes algo
muy preciado, no quieres que nadie lo toque… tienes miedo
de que lo dañe o se lo lleve…- se paró delante
de él mirándolo a los ojos -Supongo que todo fue porque
te abrazó…
- Pero Dusk abraza a todo el mundo, incluso a ti.... – murmuró,
aunque sonriendo un poco porque lo llamara preciado. – No
sé por qué salí con él, pero yo nunca
me alejaría de ti. También tengo miedo....Me molesté
mucho cuando Reiji te besó.
-Ya… pero a mí también me molestó que
lo hiciera…- murmuró el moreno pensando que odiaba
que lo tocaran así porque sí, aunque tratándose
de Reiji como le caía bien, era diferente además sabía
que lo había hecho por molestar.
- Pero no estás enfadado conmigo entonces...... –
lo miró de soslayo aunque parecía decirlo como una
afirmación. Pero en realidad lo preguntaba.
-No… en realidad estaba pensando si querrías ir al
puerto, tal vez veamos algo y te sientas más tranquilo…
pero primero dejaré la guitarra en mi casa- miró la
hora pensando que era ya la una y media de la noche, pero por suerte
era viernes… aunque después tuviesen que madrugar igual.
- Está bien....... – accedió, no muy seguro.
-Si no quieres, no vamos…- el moreno abrió el portal
subiendo las escaleras con Kinsei de la mano -Es un poco tarde…
si quieres vamos mañana… si podemos quedar.
- No es eso, es que....tengo miedo. – el chico lo miró
preguntándose a qué se refería con eso de “si
podemos quedar”. Él siempre podía.
-Ya… sólo dime lo que tú quieres… si
no vas, seguirás pensando en por qué has ido allí
y si vas, tal vez te quedes tranquilo, tal vez simplemente no averigüemos
nada o tal vez descubras algo malo… De todos modos, prefiero
hacer lo que tú opines que es mejor… - abrió
la puerta de la casa dejando la guitarra sobre el sofá, aliviado
de haber estado colocando las cosas.
- Pero se supone que pasaría la noche contigo, solo contigo.......-
argumentó el chico, a pesar de que le parecía lógico
lo que decía el moreno. – Está bien...vamos.
Sólo un momento y regresamos. – añadió,
como si tuviese que confirmar eso para que todo saliera bien.
- De todos modos vamos a estar solos…- el moreno se quitó
la camiseta un tanto sudada poniéndose otra y lo sujetó
por la cintura saliendo de la casa -A mí tampoco me apetece
ir hasta allí, estoy cansado, pero no importa… te quedarás
más tranquilo.
- Te quiero, Arai. Gracias – lo miró de soslayo, un
poco rojo pensando en que no tenía por qué acompañarlo,
pero tampoco quería ir solo.
-¿Te aburres conmigo?- preguntó de pronto mirando
al suelo, cómo no, y apartándose el pelo de la cara
pensando que se pasaba la vida callado y Kinsei tampoco parecía
comunicarse mucho con él, sintiendo como si aquello no debiera
de ser así, pero tampoco podía ser de otra forma.
- No, me agrada mucho estar contigo. – afirmó, lanzándole
otra miradita y preguntándoselo él ahora. –
A ti......¿te aburre estar conmigo?
-No… simplemente soy así…- el moreno siguió
caminando de la mano del chico pensando que aún así
seguía preguntándose si era normal que siempre estuviesen
callados sin hablar de nada. Aunque realmente lo que se preguntaba
es si a Kinsei le agradaba estar con alguien así. Cuando
estaba con otras personas hablaba más…
Kinsei lo miró un tanto contrariado pensando que su respuesta
no era del todo clara. No para él. - ¿Por qué
me preguntaste eso? No me fui porque me aburría, me gustó
mucho cómo tocabas..... – advirtió por si acaso
era por eso.
-No, te lo pregunté porque siempre estamos callados …
y yo siempre lo estoy, pero sin embargo cuando tú estás
con otras personas no eres tan así… y tal vez…
yo que sé, da igual…
Kinsei sonrió comprendiendo y alzando el rostro para mirarlo.
– No sería tu novio si me aburriera. Sólo me
quedo callado porque sé que no te gusta hablar mucho, y no
veo por qué obligarte a hacer algo que no te gusta. De todos
modos, no tengo mucho que decir...
-Pero no me importa hablar si es contigo… es sólo
que pienso las cosas y no las digo…- se quedó parado
en la entrada del puerto y pasó al interior sin observar
nada extraño en principio -Tampoco voy a hablar de cosas
que no me interesan…- dijo de pronto sacando aquel pensamiento
de a saber qué otra conversación con a saber qué
persona.
- Pues no te voy a hablar de nada que no te interese. – contestó
un poco enfurruñado preguntándose a qué se
referiría exactamente y pasando delante observando el puerto,
sintiéndose inquieto, aunque más por estar allí
que por otra cosa.
Arai sonrió levemente observando cómo se enfadaba
y lo abrazó por la espalda -No es eso…- le dijo serio
de nuevo -Me refería… a que a veces pienso que lo que
pienso, no es interesante y por eso no lo digo…- sintió
el aire golpearle el cabello y la cara -Estas frío…-
le pasó la mano por la mejilla con suavidad sin moverse atrás
de su espalda.
- Estoy nervioso.....- le contestó, cerrando los ojos. –
Y para mí siempre es interesante lo que me dices....Quiero
que confíes en mí.
-Siempre lo estás…- el moreno lo rodeó un poco
más, notando ahora las voces que el viento arrastraba a pesar
de que no eran claras y no las comprendía -¿Puedes
oírlo?
Kinsei se quedó callado, intentando escuchar la voz, y asintiendo.
Era muy suave como si viniera de lejos pero podía distinguir
las palabras cada vez más claras en sus oídos. “No....ayuda....por
favor...Suéltenme...” Kinsei se tapó los oídos
a pesar de que se escuchaba tan quedamente, temblando un poco. –
No, haz que pare, no quiero oírlo.....
El moreno se quedó mirándolo y apoyó las manos
contra las del moreno tapándole la cara contra su pecho.
Se echó hacia atrás al observar salir la figura de
un chico medio quemado con las ropas pegadas por el fuego y el agua
contra la piel, ardiendo incluso aunque el agua resbalaba por todas
partes de su cuerpo. Echó dos pasos atrás -No mires…-
dijo serio sin moverse porque aún no podía, estaba
demasiado impactado.
- ¿Por qué? Arai...¿por qué no quieres
que mire? – preguntó entrando un poco en pánico
porque algo empezaba a removerse en sus recuerdos, y escudando la
voz rasgada del chico en el agua.
- Es...mi turno......Ahora busco yo..... –
Kisei gritó, girando el rostro para verlo sin poder evitarlo,
observando cómo alzaba una mano hacia ellos aquel cadáver
flotante. El moreno se quedó con la boca entreabierta, recordando,
sin poder moverse ni hablar por el shock y la tembladera que tenía.
-Mierda…- murmuró el moreno más porque hubiese
mirado que por aquella visión tan horrible frente a él.
Echó a correr tirando de Kinsei todo lo que podía,
pensando que ojalá hubiera ido solo como había pensando
en un principio. Claro que eso tal vez no había arreglado
nada, tal vez se le hubiera aparecido en la casa. Le apretó
la mano con fuerza -Corre…- le pidió viendo que no
parecía muy consciente.
Pero aquella figura se detuvo ante ellos de nuevo y el moreno se
echó hacia atrás, pero volver al puerto era una estupidez,
sólo pudo coger a Kinsei y apretarlo contra su pecho para
que no mirara mientras inevitablemente volvía hacia atrás
pensando en qué podían hacer si correr no servía
de nada -Matarlo…- le dijo a Kinsei.
-No! Ya...... – le chico tartamudeó entre sus brazos
sin saber ni cómo explicarse. – Él pedía
que lo dejáramos y Dusk.....y yo también..... –
jadeó agitado contra su pecho, sobrecogido, recordándolo
todo ahora como si de una pesadilla se tratase. Escuchó aquella
voz de nuevo, sintiendo que se iba a volver loco.
- Pero...tienen que jugar.......
-¿A qué?- preguntó el moreno observándolo
y realmente intrigado en saber si estaba muerto o no. Sí,
tenía que estarlo si había ¿caído? al
agua con Kinsei y Dusk -¿A qué hay que jugar?- preguntó
de nuevo.
-Ustedes se esconden ahora…
-Bien…- el moreno echó a correr con Kinsei, ni sabía
qué estaba haciendo ni de qué iba aquello pero se
metió entre los casetones de los pescadores.
- Nos va a matar. Se está vengando.... – murmuró
Kinsei lo más bajo que pudo aunque se notaba la histeria
en su voz. - ¿Cómo...? Lo siento.... – dijo
como si aquello fuera culpa suya solamente.
-No es tu culpa…- Arai le tapó la boca al observarlo
cómo pasaba a su lado. No podía dejar de seguirlo
con la mirada aunque le horrorizaba y asustaba a un tiempo -No puede
matarnos… nos protegen…
- ¿No puede....? Y ¿esto qué es? ¿Otro
ente vengativo? – argumentó el chico, con deseos de
gritar y sin saber qué hacer. – Y ¿si está
enojado con nosotros por faltar esta noche? Ah! – por poco
y se trepa encima de Arai al escuchar un ruido y observar cómo
una piedra caía a su lado.
-Shh…ahora… no es el momento- el moreno se echó
hacia atrás arrastrándolo poco a poco entre los caserones,
seguro de que en cualquier momento los escucharía -Él
no es… de los nuestros…- dijo sintiéndose terriblemente
extraño al decir aquello. Entonces sintió la mirada
clavarse en ellos y se levantó como pudo tirando de Kinsei
y echando a correr a toda prisa entre las casetas sin saber el modo
de salir estresándose cada vez más -Sube… vamos-
dijo levantando a Kinsei para que trepase por las verjas al otro
lado del puerto.
El chico hizo lo que le pedía, dejándose caer al
otro lado y vigilando cómo aquella aparición lo seguía
corriendo de igual manera, como si no estuviera consciente de que
era un fantasma o algo así. – Arai! Sube! – lo
llamó asustado haciéndole señas.
Arai saltó a la verja trepando por ella y sintió
de pronto un dolor terrible en el brazo se giró observando
como el chico se reía. Había lanzado una de las redes
y un anzuelo se había clavado en su brazo -Joder…-
dijo en un tono más que cabreado, lastimero del dolor que
le estaba causando. El chico tiró hacia debajo de la red
haciendo que se enredase en sus piernas y sintió cómo
comenzaba a clavarse las barras de la reja. Se levantó más
en los brazos tirándose al otro lado y sintiendo cómo
se le partía la piel del brazo. Se golpeó con la acera
al otro lado aún con las piernas enredadas en aquella red
y comenzó a tirar de ella casi frenéticamente.
- Arai! – Kinsei lo sujetó, ayudándolo a tirar
de la red, mientras que a la vez intentaba desenredar sus piernas
de la misma. – Déjalo! Él ni estaba aquí!
– le gritó al otro chico, sintiendo que le surgían
las fuerzas sólo de ver a Arai herido. Le dio otro jalón
a la red, cayendo de nalgas pero logrando liberar al moreno, y ni
sabía cómo.
-Vamos…- el otro se levantó a cuatro patas como pudo
hasta ponerse en pie y lo agarró de la mano echando a correr
de nuevo como alma que lleva el diablo, ya no sabía ni hacia
donde, sólo corría. Se coló entre las calles
hacía el piso, empujando a la gente y arrasando con todo
lo que se le ponía en medio sin poder evitarlo, incluso sintiendo
como si volviesen al primer día que algo así les había
ocurrido. Se detuvo en mitad de la calle sintiendo el corazón
pulsar en sus oídos y apretó la mano de Kinsei con
fuerza mirando a su alrededor, buscándolo.
Kinsei hizo lo mismo, intentando abarcar las zonas a las que el
moreno no estaba mirando, pero no veía nada fuera de lo normal
entre la gente que transitaba a su alrededor. Un grupo de chicos
pasaron a su lado sin que los tomase muy en cuenta hasta que sintió
un halón en su mano. El chico apenas tuvo tiempo de protestar
antes de que aquella mano semi quemada lo arrastrase tras de sí,
corriendo y gritando. – Te encontré! – mientras
los chicos que obviamente no iban con él y que no parecían
ni notarlo, seguían su camino. – Arai!!!! – Kinsei
gritó tratando de sostenerse de la mano del moreno y luego,
intentando soltarse frenéticamente de la del otro.
Arai lo cogió por el brazo con la otra mano sin soltar la
que sujetaba y lo apretó contra sí, golpeándole
el estómago a aquel chico con el pie sin conseguir soltarlo
de él repitiendo lo mismo una y otra vez y notando el otro
brazo del chico colgando mórbido de su cuerpo. Arrastró
a Kinsei de una vez contra él, apretándolo y sujetándole
la ropa con nerviosismo casi tirando de ella al abrazarlo sin dejar
de mirar al chico y retrocediendo de nuevo. Pero no podía
echar a correr de nuevo, sería lo mismo otra vez… se
estaba desesperando…
- No, no, ya es suficiente... – se llevó una mano
a la cabeza de nuevo sintiendo que no podría más.
La calle estaba desierta ahora, no tenía idea de cuando había
pasado aquello y era extraño en un viernes por la noche,
pero parecía como si todos hubiesen decidido dejarlos solos
para que pudieran llevar a cabo su juego o lo que fuera. Se sentó
en el suelo, observando cómo el chico se acercaba de nuevo
lentamente, tarareando la canción que Arai había estado
tocando en el momento de su muerte.
-Kinsei…- el moreno tiró de él tratando de
que se levantase -Por favor, dijiste que ibas a protegerme…
que querías que yo te protegiera a ti… por favor…-
insistió cogiéndolo a la fuerza en brazos realmente
sin saber qué hacer. Sólo se le ocurría matarlo…
pero después de todo ya estaba muerto ¿no?
- Shhhh.....está bien – el chico colocó dos
dedos sobre sus labios como acallándolo, extrañamente
calmado. – No voy a dejarte, ya vienen...... – señaló,
sonriendo al escuchar las risas infantiles que comenzaban a rodearlos.
El moreno se quedó callado como si con ese simple comando
tuviera que obedecerlo o como si ni siquiera hubiera deseado hablar
jamás y sonrió extrañamente asustado y sintiendo
como si fuera el único consciente realmente de aquella situación.
Dejó a Kinsei en el suelo parado tras él como esperando
y observando la marea de niños y adolescentes que caminaban
como si se tratase de un ejercito rodeándolos y saliendo
de cada rincón a su alrededor para hacer un corro de risas
y parloteos.
Kinsei se acercó al moreno de nuevo acariciando su espalda,
y su mandíbula desde atrás, bajando la mano por su
brazo, susurrando como si jamás hubiera tenido una duda en
su mente. Más bien, parecía otra persona. –
Ahora puedes matarlo.....destrózalo, que no quede nada. Destroza
su espíritu como destrozamos su cuerpo. Ellos no lo dejarán
escapar..... – sonrió, observando cómo el muerto
desaparecía y aparecía justo frente a ellos, como
si no estuviera pendiente de nada más, los niños formando
un círculo, tomándose de las manos y riendo como si
de otro juego se tratase.
Arai simplemente se separó de él y los niños
lo siguieron como si fueran a hacerse partícipes de un gran
acto. El mayor siguió caminando observando como los niños
atrás de él sujetaban al chico por las manos, por
las piernas, riéndose todos a un tiempo de forma que parecía
un extraño ruido en lugar de risas. El chico se revolvió
como si de veras aún estuviera vivo, los niños tirando
de él con fuerza sin que pudiera soltarse mientras el moreno
simplemente levantó la mano apretándole el cuello
con fuerza y observando cómo su rostro enrojecía,
como la sangre salía de su boca resbalando hasta su mano
sin que dejase de apretarlo.
Se apartó observando, cómo se deshacía en
polvo como si jamás hubiera estado allí y se quedó
mirando el suelo sin hacer o decir nada.
Los niños alzaron los brazos celebrando, girando alrededor
de Arai y sujetándolo de las manos, dándole la vuelta
hacia Kinsei, quien se había ido acercando poco a poco mientras
el moreno llevaba a cabo su “tarea”. El moreno deslizó
los brazos por su cuello besándolo en el medio de la algarabía
como si se tratase de algún héroe regresando a casa
o algo así. Las voces de los niños fueron muriendo
poco a poco, para dar paso a los sonidos normales de la calle, a
las voces usuales de los pocos transeúntes, al sonido de
los autos en la calle principal. Kinsei cerró los ojos, dejándose
caer sobre Arai, confuso, aún abrazándose a él.
El mayor lo sujetó por la cintura apretándolo contra
él sin saber qué hacer y mucho menos qué decir.
¿Sólo había sido una muerte más? Por
más terrible que sonara comenzaba a verlo de ese modo…
sólo una muerte más… no le afectaba en absoluto,
no después de haber matado a sus padres… sólo
era … un muerto, ni siquiera tendría ninguna relevancia
en su vida…
- ¿Arai..? – Kinsei alzó la mirada inseguro.
- ¿Qué acaba de suceder? –se apretó más
contra él convencido de que el chico aparecería de
nuevo, de que lo perseguiría de por vida.
-Desapareció… su alma, todo…- se quedó
callado mirándolo a los ojos.
- ¿Todo...? – susurró el chico, sin apartar
los ojos incrédulo. ¿Cómo había podido
hacer algo así? No podía pensar muy bien ni siquiera.
Entreabrió los labios como a punto de decir algo, pero las
palabras no llegaron a salir de su boca.
-No se puede matar a un muerto… sólo era su alma…-
dijo en lo que era su propia teoría de lo sucedido -Ellos
vienen a llevarse sus almas…
- Pero yo sí lo maté! Y su alma.......lo aniquilamos
totalmente.....Eso.... – se alejó un paso aún
aferrándose a su camiseta, respirando como si le fuera a
dar un ataque. No importaba cuanto lo razonara, seguía sintiéndose
así.
-Tú no lo mataste… lo mataron ellos…- el moreno
se acercó un poco levantando una mano y apoyándola
en su mejilla -Ellos los torturaron… y los mataron a todos…
- Ya lo sé, pero......ese chico no hizo nada. Y... –
se miró las manos, aún tembloroso y mirando luego
al moreno. -.....sí lo maté, con Dusk. Lo tiramos
al mar, le rompí el brazo.....
-No es verdad, no eras tú … ¿yo asesiné
a mis padres?- lo miró a los ojos sujetándole las
muñecas por algún extraño motivo -Dijiste que
no… la situación es la misma.
El chico negó con la cabeza un poco mareado por su propia
mente. – No...no fuiste tú, no fui yo....pero......-
apoyó la cabeza contra el pecho de Arai – ....sigo
escuchándolo. – murmuró intentando ser fuerte,
aunque tenía ganas de llorar.
Arai lo abrazó acariciándole el pelo con una mano
y pensando extrañamente que no pasaba nada, pero tampoco
iba a decírselo porque seguramente comenzaría a explicarle
histérico los motivos por los que sí pasaba. Le pasó
las manos por los oídos tapándoselos con suavidad
aunque sabía que los sonidos no provenían del exterior
-No lo escuches…- dijo finalmente apoyándolo contra
su pecho y tapándole la otra mejilla -Escúchame a
mí…- aunque realmente se refería a su corazón.
Bajó la cara observándolo un tanto desesperado por
no saber qué hacer, como siempre.
El moreno se dejó abrazar, finalmente permitiéndose
sollozar, así sería mejor. De todos modos, no podría
aguantarlo para siempre, y calmándose un poco con el sonido
del corazón de Arai, aunque no podía borrarse lo demás
de su mente. – Te quiero.... – susurró.
-Te quiero…- le repitió observando de pronto como
si antes no lo hubiera notado, cómo la gente de nuevo pasaba
a su alrededor entre juergas y borracheras del viernes noche, riéndose
y empujándolos un poco incluso cada vez que pasaban a su
lado, los coches en la carretera, la música de los locales
… Como si el mundo se detuviera cuando ellos aparecían.
El día había sin duda resultado muy distinto a como
lo había imaginado, casi deseaba que jamás se hubiera
quedado a dormir en su casa, el haberlo llevado a la suya tras el
concierto o tal vez que ni siquiera hubiera ido, pero no dijo nada.
- Deberíamos...deberíamos irnos – sugirió
el chico notando también el bullicio a su alrededor y limpiándose
el rostro antes de alzarlo. – ¿Arai? Lo siento....
-¿El qué?- el moreno lo miró pasándole
las manos por las mejillas, estaban calientes y húmedas por
las lágrimas. Echó a caminar pegándolo contra
su pecho porque sentía como si cada persona que lo mirase
pudiera dañarlo.
- No sé...todo. Quería que fuera especial para ti,
esta noche. Quería verte feliz. Y.... – bajó
el rostro mejor. Igual no tenía qué decir. Ya sabía
que no era su culpa, pero había ido con la idea de apoyarlo
y escucharlo tocar y en vez de eso salía a asesinar a un
chico al que ni siquiera conocía. Y ahora tenía que
arrastrarlo con él a esto también.
- Estoy contigo, eso ya me llega … de todos modos ha sido
especial… verte allí entre la gente y que sólo
me mirases a mí…- dijo sonriendo un poco y mirándolo
-Sólo podía mirarte a ti…- le besó el
pelo recorriendo la calle hacia el portal del edificio -Aunque las
cosas no han salido como hubiera querido… por lo menos estamos
juntos…
- Sí...y fuiste.....Ya sabes que me gusta como tocas –
contestó, concentrándose en la conversación,
haciendo acopio de su fuerza para no pensar. – Dusk me dijo
que me mirabas así porque me quieres.... – murmuró
enrojeciéndose a pesar de todo y reclamándose el haber
dicho algo tan tonto.
-Porque tocaba para ti…- el moreno abrió el portón
llevándoselo al interior y abrió la puerta del piso
pasando al interior con Kinsei y cerrándola a su espalda
-y porque te quiero…- lo miró a los ojos pensando lo
que iba a decir -¿Te daba vergüenza?
- No...sí, pero....también me gustaba verte los ojos
– comentó como si no e los viera todos os días,
aún más rojo por aquello de que tocaba para él
y cubriéndose el rostro de pronto recordando que se había
ido.
-¿Qué pasa?- el moreno le pasó la mano por
el pelo preguntándose ahora qué le había dado,
sin poder evitar sonreír por su actitud -No te escondas…
te veo de todos modos…- se rió levemente aunque no
pudo evitar bajar la cara al hacerlo.
- No me escondo y no digas eso! – le riñó,
más bien pensando en el macabro juego con un escalofrío
y quitándose las manos del rostro. – Lo siento.....es
sólo que.......debí quedarme toda la función.
-No importa…- el moreno frunció el ceño un
tanto contrariado de que le dijera lo que debía decir o no
de nuevo y de pronto de nuevo sintiendo ganas de simplemente no
decir nada, pero respiró profundamente mirando a un lado
y observándolo a los ojos de nuevo -De todos modos estabas
conmigo… ya casi nunca me siento solo…- le pasó
un dedo por los labios y alzó la vista a sus ojos de nuevo
depositando un beso suave en sus labios -Voy a vendarme eso…
si quieres acortarte ya… voy ahora…
- Déjame hacerlo – exclamó el chico, enrojeciendo
porque fuese a pensar que estuviera emocionado porque tuviese una
herida o algo así. – Fue....mi culpa, más o
menos.... – añadió por si acaso. – Y además,
no quiero estar solo.
-Vale… pero no fue tu culpa…- el moreno se fue hacia
el baño y se volvió a mirarlo de soslayo mientras
cogía las cosas del botiquín subiéndose un
poco más la manga de la camiseta. Se miró la herida,
se veía un poco mal a parte de ser un tanto desagradable
-¿Seguro que quieres hacerlo tú?
Kinsei asintió en silencio. No pensaba ser un inútil,
y además, aunque sabía que técnicamente no
era su culpa, no podía evitar sentirse culpable. Tomó
un algodón, mojándolo con alcohol para desinfectar,
y ya poniéndose nervioso sólo por saber que le iba
a arder al moreno.
-Me ponen nervioso estas cosas…- dijo refiriéndose
a la herida y a la sangre mirando a Kinsei en el reflejo del espejo
del baño, lo cierto es que no le escocía mucho -No
me molesta…- dijo refiriéndose al alcohol al verle
la cara de preocupaciones -aunque sí me duele la herida…-
miró al suelo y de nuevo al espejo -Ya son más de
las tres… mañana vas a estar cansado…
- No importa, me voy a quedar contigo. – aseguró serio,
concentrándose en la herida como si fuese algo separado de
Arai, para no ponerse nervioso. La vendó por fin, pasando
sus manos suavemente por la venda como si le diese alguna clase
de bendición extraña y mirándolo luego. –
No duermas de ese lado.
-Dormiré de frente para que te acuestes encima…- sentenció
como si fuera de lo más obvio -Es muy tarde y mañana
hay que despertarse temprano…- se paró delante de él
besándole los labios -Gracias…- dijo refiriéndose
al vendaje y pasándose la mano por él, mientras iba
hacia la habitación.
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