| Capítulo 93
Secrets and Revelations
-Buenas tardes…- saludó el profesor a la bibliotecaria
del instituto.
-Casi noches ya, son las ocho…- anunció la mujer como
reclamando que deseaba irse a su casa.
El moreno tan sólo le saludó de forma encantadora
subiéndose las gafas.
Tras la reunión con los padres que querían informes
de los alumnos, que le tocaba casi cada viernes acudió a
la biblioteca tal y como había acordado con Kiri.
Dejó cuidadosamente la carpeta encima de la mesa en la que
estaba situado el rubio y se acercó a él por la espalda
mirando por encima lo que consultaba. Se apoyó levemente
en él, consciente de que no podía comportarse de modo
"incorrecto" con aquella mujer allí -¿Ha
encontrado algo interesante?
- Ahora que usted llega, creo que sí – el rubio alzó
la mirada sonriéndole y respondiéndole más
seriamente luego. – He estado revisando los últimos
anuarios de la primaria....Como imaginará, no hubo uno el
año en que la cerraron. Mire esto...... – giró
el libro hacia el profesor, mostrando las fotos de grupo. Estaban
rayadas con marcador haciendo imposible reconocer a la mayoría,
incluso algunos nombres estaban tachados. – La bibliotecaria
dice que es el único que tiene...Y pasa lo mismo con los
anteriores.
-Qué extraño…- el moreno repasó las
fotos pasando la vista sobre ellas y miró de soslayo al rubio
preguntándose que anuarios habría repasado. Se ajustó
las gafas apoyando una mano en la mesa y pasando las hojas con la
otra por encima del rubio. Lo cerró de pronto sin perder
la página observando el año en la portada -¿Los
ha revisado todos?- preguntó sin levantarse .
- Casi todos, son muchos. – sonrió, como excusándose,
un tanto sobresaltado porque lo cerrara así de repente, pero
suponía que estaba cansado, además de que el hecho
de tener que revisar página por página tampoco facilitaba
la búsqueda. – Puede ayudarme si lo desea, así
terminamos antes y la señorita “amo mi trabajo”
puede irse a ver la telenovela. – bromeó, abriendo
otro distraídamente.
-Compórtese, haga el favor…- el profesor lo amonestó
por si la mujer lo había escuchado y se agachó reído
besándole el cuello mientras se suponía que pasaba
una página -Creo que sí voy a ayudarlo…- retiró
el que el rubio había estado mirando devolviéndolo
a la estantería y se sentó en el borde de la mesa
al lado del anuario que revisaba Kiri repasando otro de ellos.
-Puede irse si quiere…- sonrió después observándola
-Sólo déjeme las llaves, yo me ocuparé…-
sugirió.
-Está bien… porque es usted…- la mujer se acercó
a él poniéndose el abrigo -Ahora se las doy…
-No se moleste ya voy yo…- dijo el profesor solícito
aunque en realidad la echaba consciente de que siendo él
u otro de cualquier modo le hubiera dado las llaves al diablo con
tal de irse. Las recogió de la mesa -Buenas noches.
-Sí, buenas noches y déjenlo todo en su sitio por
favor…- recordó simularse profesional antes de salir.
- Porque los libros están en tan buen estado.... –
susurró el rubio sonriendo de medio lado, mientras continuaba
con su labor de intentar descifrar lo que había bajo los
tachones que aparecían en una que otra página, y dirigiéndole
una mirada de reojo al que el profesor acababa de dejar en el estante,
pensando más bien en que no lo había revisado por
completo, aunque claro, era más que obvio que cualquier cosa
de interés tenía que ser encontrarse en las páginas
tachadas.
El moreno cerró la puerta de la biblioteca por dentro para
evitar tener que cumplir las funciones de otros y se acercó
al rubio de nuevo sentándose en la mesa. Sonrió de
nuevo como para sí mismo, mirando al anuario y pasando las
hojas repasando los tachones que cubrían las fotos -No podemos
ver lo relevante ¿no es así? ¿Buscas a ese
chico de tus pesadillas?
- Por supuesto. Quisiera saber qué le sucedió....aparte
de todo esto claro. – lo miró por un momento, y continuó
como si nada. – Algo debe haber......
-No sé el qué… ¿supervivientes a aquella
masacre? ¿Alguien que pueda contarte que sucedió?...-
pasó las páginas revisando las fotos -De todos modos,
creo que entonces mi ayuda no te sirve de nada… no puedo reconocer
a alguien que jamás he visto.
- Estás muy positivo hoy – le sonrió el rubio,
observándolo curioso. – Pero supongo que tienes razón,
no puedes leer mi mente. Igual, no me parece mala idea revisar.
Tal vez encuentres algo interesante aparte de eso que yo no haya
visto. No me agrada dejar cabos sueltos.
-Veamos…- el moreno pasó las hojas hasta el fondo
del anuario repasando los apellidos pero incluso ahí también
estaban tachados parte de ellos y los que no lo estaban aparecían
incluso con las correspondientes direcciones de los niños
por aquel entonces… -Me pregunto si los que no están
tachados son los que no murieron o algo así… Desde
luego, quien hizo esto no era muy avispado…
- Puede ser, o pueden ser los que no estaban involucrados a fondo.
– lo miró con una sonrisa en los labios, refiriéndose
luego a la inteligencia del vándalo en cuestión. –
Supongo que no, pero tal vez estuviese siendo controlado aunque......a
lo mejor y sólo era alguien a quien no le agradaba esta historia,
¿quién sabe?
-Quien sabe… tal vez estuviese controlado, tal vez tratase
de investigar sobre esto de esta forma tan peculiar… la cuestión
es que arruina casi por completo nuestras posibilidades de comprender
algo gracias a ello… salvo que… apenas unos pocos no
están tachados…
- No sería mala idea averiguar sobre ellos. Sea como sea
estuvieron allí. – el rubio se estiró algo agotado,
hojeando el último de los anuarios que quedaba. – Debo
sacarle una fotocopia.....
-¿A cual? En realidad sólo te interesa el más
reciente… porque es el único del que puede haber supervivientes
¿no crees? Y tampoco podemos tratar de investigar acerca
del pasado de toda esa gente.
- Pero no pienso investigar acerca de todos ellos, al menos no
es mi objetivo principal. En realidad, mi idea es otra pero una
foto hubiese ayudado supongo. –
-Ya veo…- el moreno se levantó por fin y comenzó
a cerrar los otros anuarios revisados colocándolos de nuevo
en la estantería por fechas -¿Y cual es su idea? ¿Es
que no piensa compartirla conmigo?- sonrió de pronto comenzando
a relajarse de nuevo sin saber muy bien por qué.
- ¿Yo? ¿Cuándo te he ocultado algo? –
le sonrió de nuevo pasándose los dedos por el cabello.
– Lo cierto es que ya la he puesto en marcha. Hice una llamada,
a la compañía de bienes raíces que le vendió
la casa en la que vivía antes, a mis padres. No les dije
quien era, claro, más bien, les dije que estaba intentando
trazar mi historia familiar y necesitaba saber los nombres de las
familias que la hubiesen habitado en el pasado. Incluso dejé
asumir que podía interesarme en la casa si encontraba el
nombre de mis parientes. – sonrió más ampliamente,
consciente de que no tenía que explicarle al profesor que
aquello facilitaría las cosas. – Me enviarán
un email la semana que viene con los nombres de los habitantes anteriores.
-Podría resultar interesante…- el moreno sonrió
levemente sacándose las gafas para limpiar los cristales
aunque la mayor parte de las veces lo hacía más por
manía que porque se hubieran ensuciado -Entonces va a hacer
algo más aquí … ¿o ya puedo invitarlo
a cenar?
- La verdad......- le dirigió una breve mirada al anuario
que Lorenz había guardado al principio, un tanto incómodo
por no haberlo revisado del todo. - ...primero debo sacar esa fotocopia.
Luego, soy todo suyo. – lo miró de nuevo sonriendo,
intentando no obsesionarse. De todas maneras, podía regresar
otro día si el nombre resultaba no estar en su lista.
El moreno acabó por acercarse sintiéndose un tanto
extraño a la vez que molesto. Sujetó el anuario de
las manos del rubio pasando las hojas de pronto como si lo conociese
perfectamente hasta detenerse en una hoja concreta que le mostró
a Kiri. Se quedó serio y callado guardándose las manos
en los bolsillos del traje.
El rubio observó atento, preguntándose qué
le estaría mostrando. Observó los niños en
la foto, aquellos que no estaban tachados, claro, sus ojos deteniéndose
en uno en particular. –Ese es..... – dejó escapar
una suave risa, alzando la mirada incrédulo. – Si no
te conociera mejor diría que eres tú....... –
sugirió levantando una ceja. Lo cierto es que era muy parecido,
como un Lorenz pequeño, y por la extraña actitud del
moreno no le parecía demasiado imposible.
-Lee el nombre…- el moreno siguió mirándolo
sin moverse de donde estaba como esperando una reacción terrible.
- No está tachado entonces – apartó la mirada
dirigiéndola a la página, un tanto contrariado por
tanta vuelta, comprendiendo enseguida el por qué de aquel
apuro en cerrar ese anuario. Meneó la cabeza sonriendo de
lado y aún sin mirarlo, con los ojos fijos en ese chico.
– Y ¿cuándo pensabas decírmelo, Izamu?
O ¿es que no pensabas hacerlo?
Lorenz siguió con las manos en los bolsillos y se apoyó
en el borde de la mesa observándolo como meditando su respuesta,
cosa que siempre hacía -Creo que lo había borrado
de mi mente… recientemente comencé a pensar en ello
de nuevo… pero no estaba seguro de si era real… iba
a hacerlo, sin duda… pero primero necesitaba estar seguro-
dijo después de todo, sin poder evitar pensar que habría
sido realmente fácil comprobarlo. Si no lo había hecho
antes era porque no lo deseaba.
- Sí, ya veo. – comentó Kiri cerrando el anuario
y dejándolo sobre la mesa, claramente molesto. – Lo
olvidaste y luego.....no estabas seguro. Es perfectamente comprensible.
Después de todo, no es como que le pongas mucha importancia
a si te han dicho o no la verdad a ti. Y por supuesto, tampoco es
un hecho muy importante, ¿cierto?
- Cierto…- el moreno lo miró a los ojos de pronto
siendo un tanto sarcástico o más bien siguiendo el
sarcasmo de su compañero más como un instinto que
por lógica -Lo cierto es que es bastante normal olvidar ciertos
episodios de tu vida, sobre todo si fueron traumáticos…
no tienes que ponerte cínico conmigo, es molesto…
- Cierto, es molesto. Siempre olvido lo más importante.
– continuó el rubio igual de sarcástico a pesar
de todo. – Es normal olvidar las cosas, pero podías
haberme dicho lo que sospechabas. Por si no recuerdas eso tampoco,
estoy teniendo pesadillas con uno de tus compañeros de clase.
¿No te parece al menos algo digno de mención?
-Lo recuerdo perfectamente pero no sé qué te hace
pensar que estás teniendo una pesadilla con alguien del año
en el que yo cursé… ¿quieres explicármelo?-
el moreno se levantó de nuevo finalmente-No soporto explicar
cosas y mucho menos si son de mi propia vida cuando no estoy seguro
de ellas- se paró delante de él observándolo
-Después de lo ocurrido, estuve acudiendo al psiquiatra…
supongo que simplemente lo borré de mi mente… y no
pensaba tener la obligación de compartir mis dudas con nadie-
dijo sin alterarse en absoluto.
El rubio dejó escapar una risita aunque seguía molesto,
siguiéndolo con la mirada. – No, no tienes la obligación
de compartir tus dudas conmigo. Y yo tampoco, ¿no es cierto?
Y no sé por qué supuse que era de tu año, pero
estaban en la misma escuela y en mi sueño, no se veía
mucho mayor de lo que tú te ves en esta foto. – desvió
la mirada por fin, empezando a rascarse el brazo como siempre que
estaba alterado. – Y supongo que también supuse que
si sabías algo que pudiera estar relacionado, me lo dirías.
-Todos los anuarios tienen alumnos de las mismas edades pertenecientes
a diferentes generaciones, por supuesto que podría tener
mi misma edad… - el moreno frunció el ceño de
pronto sacándose las gafas de nuevo y limpiándolas
una vez más, colocándoselas segundos después
de nuevo -En cuanto a lo otro, es cierto, debí decírtelo
en cuanto comencé a recordarlo... no tiene ningún
sentido que trate de hacer ver que tengo razón cuando no
la tengo, pero quería estar seguro primero... y supongo que
aunque no tenga la obligación, es necesario que lo diga.
Si no, nuestra relación tampoco tiene sentido, creo que estoy
malacostumbrado en ciertas cosas…- le sujetó la mano
apartándosela del brazo con suavidad. Aunque no sabía
cómo reaccionaría, pero él no estaba por la
labor de seguir discutiendo.
El chico lo miró como contrariado porque le apartase la
mano, pero tenía razón, en eso y en lo otro. –
Lo siento, creo que reaccioné mal. No es agradable que te
hagan tanto hincapié en no ocultar las cosas y que luego
no te digan algo así. Eso es lo que más me molestó.
Eso y..... – sonrió de pronto de medio lado sin termina
la frase.
-¿Y? ¿Qué más?- el moreno lo miró
a los ojos llevándose su mano a los labios, la beso apoyándola
en su pecho -Lo siento no estoy acostumbrado a tener alguien a quien
confiarle las cosas… la culpa sin duda es mía- le sonrió
suavemente -En realidad detesto admitir que me siento inseguro acerca
de algo y más hablar de aquello… cuando no lo recuerdo
bien… aunque lo haré ahora, si me lo permites…
no soporto discutir, menos aún si es contigo.
- Es un poco difícil mantenerme enojado cuando te portas
tan encantador- comentó el rubio, ahora sonriéndole
directamente. – No somos tan diferentes, sabes que no soy
precisamente un libro abierto. Pero no tienes por qué sentirte
inseguro frente a mí, prometo no reírme – afirmó
medio en broma, de pronto sintiendo la necesidad de rascarse el
brazo de nuevo, aunque conteniéndose. – La verdad,
me molestó pensar que el proteger tu secreto fuera más
importante que lo que pudiera ocurrirme. Claro, eso sería
perfectamente lógico y no tengo por qué reprochártelo,
pero supongo que soy un tanto inmaduro. -
El moreno lo miró a los ojos -No es verdad que sea justificable
querer proteger un secreto si eso te pone en peligro, pero lo cierto
es que no pensé que pudiera estar relacionado, de todos modos…
creo que trataba de pensar lo menos posible en ello…- de pronto
abandonó el tema como si jamás lo hubieran estado
tratando, trataba de aclararse en su mente antes de comenzar a narrarlo
-Tal vez te tenga demasiado consentido y te molestas cada vez que
no lo hago…- sonrió abiertamente acercándolo
a él por la nuca sin dejar de mirarlo -Lo cierto es que no
me acuerdo de mucho…- dijo serio entonces.
- Está bien, tal vez no esté relacionado. Ya sabes
que me.....obsesiono un poco con este tema. – le sonrió
alzando una ceja, por su parte pensando que era perfectamente normal
que se obsesionase después de todo y colocando las manos
en su pecho, jugando con los bordes de la chaqueta del moreno. –
Tampoco creo que esté consentido, ni me hubiera molestado
tanto si no hubieras insistido como lo hiciste en que no debía
ocultarte las cosas. Supongo que no me gustan los tratos no equitativos.....
-Hmm…- el moreno sonrió observándolo -Ya me
he disculpado… usted lo hizo una vez y yo otra… ahora
estamos igualados…- le pasó las manos por la cintura
-¿Por qué no lo hablamos durante la cena? Después
has quedado … con tus "amigos" ¿no es así?-
sonrió levemente aunque con un tono especial en su voz al
decir aquello -Hemos…- se corrigió.
- Hemos... – repitió el chico dibujando sus labios
con un dedo. – Había pensado en explorar un poco más
la biblioteca, pero.......mejor hablamos durante la cena, ya que
tenemos ese compromiso..... – se rió de una manera
algo misteriosa, separándose un poco para tomar su mochila.
-Había pensado en cenar fuera… pero tengo que cambiarme…-
dijo mirando la hora y nada dispuesto a ir de traje a sabe dios
dónde a mezclarse con adolescentes -o creerán que
soy de la brigada anti vicios…
- ¿Tú? Pero si pareces un niño...... –
bromeó, observándolo de soslayo. – Vamos, yo
también necesito refrescarme.
-Espero no parecerlo…- el moreno sonrió. Dejó
las llaves de la biblioteca en la portería y salió
de nuevo del edificio para volver al coche.
Lo miró un momento mientras abría la ventana y se
paró a encender un cigarro. Dejó que el mechero se
resbalase en el bolsillo de traje y prendió el coche para
volver a casa -No me gustaba mucho ser alumno… me aburría
constantemente así que no me acuerdo muy bien de mis compañeros
ni nada por el estilo, supongo que no les prestaba mucha más
atención que a una de las sillas… - sonrió apoyando
el antebrazo en el volante mientras conducía.
- Sí, puedo imaginar eso – le sonrió el rubio,
mirándolo de lado. – Pero....realmente ¿no recuerda
nada de lo que sucedió? Por alguna razón, asumí
que había pasado la mayor parte de su vida fuera del pais.
-Es cierto… tras el incidente en el colegio volví
a mi país, me instalé con mi madre de nuevo y allí
curse, encontré un trabajo y una mujer, después ocurrió
todo lo que ambos conocemos. Volví a Japón de nuevo
donde no se supiera tanto de mí… Me ofrecieron trabajo
en mi antiguo colegio a pesar de las referencias poco positivas…
también tengo un currículum lo suficientemente bueno
como para que fueran pasadas por alto… Además…
tal vez algunos rumores hicieron que no muchos profesores estuvieran
dispuestos a trabajar aquí… lo ignoro, porque como
ya le digo acababa de mudarme- se quedó callado por un momento
mirando al exterior mientras dejaba salir el humo entre sus labios
-Recuerdo que era un caos, estaban matándolos… había
sangre por todas partes, muertos… algunos lloraban, otros
reían… y yo permanecía allí de pie entre
ellos observándolo pero nadie me tocaba… no me acuerdo
muy bien…
- Nadie te tocaba...Eso es interesante, ¿no crees? ¿Ni
un rasguño? Tal vez incluso ya eras un elegido en ese entonces.
– le sonrió de manera que hubiera sido siniestra para
cualquier otro, pero en realidad estaba aliviado porque no le hubiese
pasado nada. – Tiene sentido que no pudiesen conseguir muchos
profesores, dado el esfuerzo que se han tomado para cubrir aquellos
incidentes. Y por lo que leí en los periódicos, eso
sólo fue el desenlace. Ya se habían dado “accidentes”
antes, y la fábrica de armas también cerró
de manera bastante misteriosa.
-Algunos accidentes… no lo sé… tal vez, no prestaba
demasiada atención a los alumnos, supongo que sólo
ellos lo comentaban… trataré de hacer memoria…-
detuvo el coche como siempre delante del portal -Ahora subamos a
cenar y a cambiarnos … Como ve, no le ocultaba mucho…
aunque, cierto siempre me había preguntado por qué
no me atacaban a mí… Creo que eso también me
hacía dudar si eran mis recuerdos o no.
- Ahora al menos sabemos que sí estuviste en esa escuela.
Con un poco más de tiempo, a lo mejor recuerdas algo que
pueda ayudarnos... – le apretó la pierna, inclinándose
un poco hacia él. – Es afortunado que estemos juntos,
¿no crees?
-En muchos sentidos… ¿o es que me utiliza para sus
propósitos?- sonrió de medio lado apoyando la mano
sobre la de Kiri en su pierna y echándose hacia él
para besarlo.
- ¿Usarlo? Es cierto que lo utilizo para muchos propósitos,
pero...¿qué clase de novio sería si no lo hiciera?
– se rió, una vez roto el beso.
-Uno que seguramente no me agradaría durante mucho tiempo…-
el moreno se rió de vuelta saliendo del coche y cogiéndolo
por la cintura atrayéndolo hacia él -Hace años
que no me pongo algo que no sea un traje- comentó contrariado.
- Entonces me sentiré honrado de poder presenciar algo histórico.
– Kiri se dejó llevar por el moreno, saludando a la
casera con un movimiento de cabeza apenas, sonriendo.
Abrió la puerta y se dirigió a la cocina directamente
sólo para comprobar si estaba la cena preparada y caminó
a la habitación para quitarse el traje. Se quedó delante
de la cama quitándose la chaqueta y la corbata -¿Sabes?
Temo que será el tipo de lugar que no soporto…- se
rió colocando la ropa en el perchero y desabrochándose
la camisa para ponerla a lavar, una manía más.
- ¿Y cual es el tipo de lugar que no soportas? – preguntó,
dejando la mochila a un lado y pasándose las manos por el
cabello, alborotándoselo inconscientemente. – No es
malo cambiar de ambiente de vez en cuando.
-El tipo de lugar en el que no puedo escuchar a la persona con
la que trato de mantener una conversación…- lo miró
sonriendo y se volvió en el armario buscando unos jeans que
se preguntaba si aún le irían y una camiseta negra,
y por un momento se quedó mirando la ropa y se rió
entre dientes.
- Bueno......no tenemos que hablar todo el tiempo. – sonrió
observándolo. – A veces hasta creo que puedo leer tu
mente. – murmuró, saliendo del cuarto para ir a poner
la mesa.
-No lo creo…- murmuró el moreno en la habitación
-o tal vez sí…- casi susurró, sintiéndose
en parte aliviado porque se hubiera salido del cuarto. Se rió
de nuevo entre dientes colándose los jeans con algo de dificultad
y sintiendo que le apretaban un tanto de más -Lo imaginaba-
murmuró mientras se ponía la camiseta enarcando una
ceja, habría sido un tanto penoso pelearse con la prenda
delante de nadie.
Salió del cuarto prendiendo otro cigarro y prefiriendo ni
mirarse en el espejo antes de prender la cafetera y buscar el vino
en la alacena -¿Dusk y Kinsei también forman parte
del grupo o ellos sólo nos acompañarán?
- Creo que sólo nos acompañarán – contestó
el chico girándose para verlo y sonriendo un tanto sorprendido.
– Haces que esos jeans se sientan orgullosos de haber sido
creados. – comentó, acercándose para rodear
su cintura. – Puedo decir.......que este es un cambio positivo.
-Yo no diría lo mismo… lo que sucede es que te agrada
verme padecer- el moreno se volvió sonriendo y besándolo
con suavidad, sujetando la botella en una mano antes de separarse
para dejarla en la mesa volviendo por dos copas y sentándose
-Realmente es muy incómodo…- protestó de todos
modos frunciendo el ceño de nuevo y dando una última
calada al cigarro antes de apagarlo.
- Me tomas por un sádico, Izamu. – le sonrió
apartando una silla para sentarse. – Lo que sucede es que
me agrada tu cuerpo y esa ropa lo hace más notorio, es todo.
–
El moreno se rió sirviendo el vino en las copas -Tenemos
poco más de media hora si no queremos llegar tarde…-
dijo pensando que de todos modos seguramente lo harían tal
y como acostumbraba -¿No crees que estamos olvidando algo?
- ¿Qué cosa? No estás fumando.... –
sonrió, tomando una de las copas para beber un poco, como
si aquello fuese lo que estuviera mal. – Me cambiaré
la camiseta antes de que nos vayamos pero tampoco creo que te refieras
a eso. ¿Es por la sesión?
-Es por eso…- el moreno lo miró a los ojos sonriendo
con malicia ante las bromas del chico -No fumo con todo lo que hago…
podría quemarte …
- Tal vez me agrade ser quemado por ti.... – le sonrió
igual de malicioso. – No creo que pase nada por saltarnos
una ahora que ya somos “sus niños”, ni creo que
le haga falta si necesita que hagamos algo. De todos modos, será
interesante averiguar si me equivoco.
-Interesante… sí, lo mismo pensaba… Iba a dejarlo
pasar para averiguar lo que sucedería, pero al final decidí
decirlo. No quiero que se altere de nuevo, una vez al día
es más que suficiente…- sonrió dedicándose
a acabarse lo que tenía en el plato y bebió de nuevo,
notando como el gato se sentaba en su regazo y se echó atrás
para dejarle sitio, acariciándolo mientras bebía de
nuevo.
- Pero eso tampoco es ningún secreto – sonrió
el chico, pensando en que tampoco era tan problemático y
prestándole un poco más de atención a su cena.
-No, pero tal vez se le había pasado y yo iba a dejarlo
correr… y después de todo, contigo nunca se sabe…-
lo miró a los ojos dejando la copa sobre la mesa.
- Deja de sospechar tanto de tu amante, Izamu, o luego no podrás
dormir. – se apoyó en la mesa, ladeando un poco la
cabeza al apoyarla sobre su mano. – Lo mismo podría
decir de ti.
-Podré dormir perfectamente… eso me agrada de ti…-
se levantó a servirse una taza de café manteniendo
al gato contra su pecho aunque pronto trepó a su hombro -No
te acostumbres…- murmuró hablando con el animal y pensando
en sus camisas destrozadas con esas uñas.
- Qué bien......porque no creo poder cambiar eso –
comentó un tanto pensativo acabándose su vino y poniéndose
de pie también. – Voy a cambiarme de camiseta. Si deseas
ser amable y ofrecerme una taza de café mientras tanto, no
me quejaré.
-Haré el esfuerzo y me quedaré aquí en vez
de observarlo cambiarse…- el moreno sonrió, prendiendo
uno nuevo sin poder evitar reírse un poco al pensar que realmente
siempre tenía un cigarro entre los labios.
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