| Capítulo 92
Interpretations
Arai se quedó sentado como siempre en la acera de enfrente
a la casa de Kinsei. Eran las cinco y media y habían quedado
a las seis pero no le apetecía quedarse en casa y finalmente
se había ido allí a esperarlo. Comenzaba a sentirse
tentado de llamar a la puerta pero no acababa de reunir las fuerzas.
Se levantó de pronto como impulsado por sabe dios qué
y llamó al timbre bajándose segundos después
los auriculares.
La madre de Kinsei abrió la puerta, mirando al chico de
arriba abajo, antes de preguntar. - ¿Se te ofrece algo?
El moreno se quedó mirando a la mujer sin saber muy bien
qué decir aunque era lo mas obvio del mundo ¿no? "He
venido a buscar a Kinsei" -¿Está Kinsei?- terminó
por preguntar pensando que ni le había saludado y menos lo
haría él.
- Sí, está haciendo sus deberes. – le contestó
aún mirándolo como si tuviese que proteger una especie
de tesoro al que nadie debía tener acceso, preguntando luego.
- ¿Quién le digo que lo busca?
-Soy su novio…- el moreno apretó la mandíbula
como si estuviera manteniendo una lucha interna con aquella mujer
sólo para disputarse de quien era Kinsei y quien se suponía
que debía protegerlo y miró a un lado como si no le
estuviera haciendo ni caso aunque no sabía ni por qué
lo hacía.
La mujer se quedó fría como si le hubiese caído
una bomba. Claro que le había pasado por la mente, pero lo
había descartado al instante. – Eres su novio.....-
repitió como para salir del trance. – Mucho gusto,
soy su madre. ¿Y cual es tu nombre? ¿No quieres sentarte
un rato? – ofreció, más bien intentando comenzar
a interrogarlo.
- … es igual… sólo vine a buscarlo…- de
pronto bajó la cabeza como si de esa forma no estuviese sucediendo
aquello y sintiéndose un tanto estudiado además de
encontrarse un tanto arrepentido de haber llamado en lugar de esperarlo
-Arai… encantado- dijo recordando después el saludar
después de todo y notando que le temblaban un poco las manos
sin poder evitar razonar que no había motivo para estar tan
nervioso -¿Puedo subir?- preguntó tratando de huir.
- Pero ¿por qué tanta prisa? Me gustaría conocer
mejor al novio de mi hijo. Tienes el resto del día para estar
con él luego. – le sonrió la mujer con aquella
curiosidad exagerada que sólo suelen tener las madres sobreprotectoras.
– Siéntate un rato, y te preparo un poco de té.
Y luego le voy a avisar a Kinsei que llegaste.
Arai se quedó en el marco de la puerta deseando decirle
que odiaba el té, que todo el tiempo le era poco y sobre
todo… que era una pesada y una cotilla -Vale…- entró
resignado y se sentó en uno de los sofás tentado a
subirse de nuevo los auriculares.
- Muy bien, Ar... – la mujer no terminó de pronunciar
su nombre, antes de que la voz de su hijo la interrumpiera desde
lo alto de la escalera.
- Arai...... – lo saludó el chico aunque con una mirada
de desconfianza hacia su madre que no se veía demasiado amistosa.
- Oh, Kinsei, apenas estaba conociendo a tu novio.... – el
chico la interrumpió de nuevo, imaginándose lo pesado
que resultaba aquello para el moreno.
- Mamá, es que Arai vino a hacer un....trabajo conmigo así
que tenemos que empezar ya. – se excusó, extendiendo
la mano hacia su novio como diciéndole que fuera con él,
y de paso, bajando algunos escalones para hacérselo más
fácil.
- Pero...si íbamos a tomar té y conversar un poco.
¿Por qué no te tomas un descanso, hijo? - le insistió
de todos modos su madre.
- No, es que de veras tenemos que empezar ya. – insistió
más necio, su hijo.
- Como quieras, cariño. Les llevaré el té
a tu habitación entonces. – respondió la mujer
claramente decepcionada, pero no podía seguir insistiendo
sin ponerse en evidencia.
- Sí, gracias mamá – le sonrió por fin
Kinsei por no hacerla sentir demasiado mal, pero lo cierto es que
ya quería largarse con Arai, por no decir que se imaginaba
que Arai no se bebería ese té de todas maneras.
El moreno se levantó como quien no quiere la cosa, sujetando
la mano de Kinsei y apretándola un poco comenzando a subir
las escaleras deseando huir en dirección contraria pero resignándose
por su novio.
El chico lo guió callado hasta llegar a su cuarto, en el
cual entró, cerrando la puerta tras de sí y besando
a Arai profundamente como si no lo hubiera visto en siglos.
Arai lo sujetó por las nalgas levantándolo un poco
contra la puerta para besarlo. Deslizó las manos bajo su
camiseta acariciándole la espalda -Debí esperar fuera,
lo siento, quería verte…- le besó el cuello
abrazándolo y devolviéndole aquella intensidad aunque
sólo hacía unas horas que se habían separado.
- No, está bien, tenía que pasar tarde o temprano....
– le contestó, acariciándole el cabello. Al
menos ahora no tenían que pasar por alguna cena o algo así.
– Lo siento, debí bajar antes – le susurró
con un nivel de seriedad que más parecía que lo hubieran
estado torturando en vez de una simple charla molesta con su madre.
-No, tú no lo podías saber… pero cuando nos
vayamos nos dará por el culo de nuev… de nuevo…-
se quedó mirándolo a los ojos y pensando en si se
había pasado un poco en decir lo que pensaba, para no variar
-… Odio el té.
- Ya lo sé – contestó, mirándolo serio,
aunque en realidad se preguntaba por qué se cortaba así
de repente. – Es decir...lo imaginaba. Pero no tienes que
bebértelo.
Arai se quedó mirándolo por un rato sin decir nada
-Será mejor que nos apartemos de la puerta…- lo cogió
en brazos sentándose en el borde de la cama y abrazándolo
pasándole la mano por el pelo para pegarle la cara a su cuello
-He pensado en la visión en el cementerio…
- Yo también, no puedo dejar de pensar en ello – respondió
el chico, casi escondido contra el cuello de Arai. - ¿Qué
has pensado?
-En lo que ponía en las notas de Kiri y Lorenz, en esas
teorías de que cada uno tiene un papel y esos chicos…
en los que se enfocó la visión… Es como si en
nuestras visiones actuásemos cumpliendo su papel… tal
vez para que comprendamos lo que sucedió…
- Tal vez, pero ¿qué se supone que hagamos? ¿Vengarnos?
Todos están muertos. – Kinsei tembló un poco,
pensando que de todas maneras, no tenía ganas de ir por ahí
vengándose de algo que no tenía nada que ver con ellos,
por más horrible que hubiese sido. – Tal vez no lo
saben, tal vez están tan enfadados que no se dan cuenta de
que pasó el tiempo.
-No lo sé… yo estaba pensando en que el chico que
ardía era Reiji y el que va a buscarlo es Dusk … ¿eso
quiere decir que van a morir?...- se quedó mirando al suelo
sin decir nada.
- No! – le alzó el rostro para que lo mirase como
tranquilizándolo a pesar de estarse poniendo nervioso él
también. – Eso quiere decir que esos chicos murieron.
Dusk y Reiji no tienen por qué morir, es sólo una
representación. No han muerto hasta ahora, ¿cierto?
El moreno asintió con la cabeza como meditando aquello y
pensando que de todos modos se veían los más susceptibles
de todos -Seguro todos murieron… - dijo aún serio mirándolo
a los ojos entre el cabello -¿Por qué les harían
algo así? Si los odiaban tanto debía de haber un motivo…
- No lo sé, la mayoría sólo eran niños.
¿Qué cosa tan terrible pueden haber hecho unos niños?
– le pasó la mano por el rostro añadiendo pensativo.
– Aún los odian......¿Quiénes éramos
nosotros? ¿Nos viste? – preguntó súbitamente
preocupado.
El moreno comenzó a hablar en bajo -No lo sé…
quien era ninguno de los otros, el rubio parecía guiar a
los demás y era el más mayor… pero no creo que
eso tenga nada que ver… en las visiones… yo soy el verdugo…
hago todo lo que tú me ordenas… Kiri es el ejecutor…
Lorenz es celebrante pero la visión no hace sacar ninguna
conclusión de eso… sin embargo Reiji es el sacrificio…
por eso creo que representa a quien ardía en la cruz mientras
obligaban a esa mujer a mirar… y Dusk siempre aparece encadenado
a Reiji… aquel niño ardió en la cruz incluso
sin tener por qué… Así que creo que el más
pequeño era Dusk… los que murieron… pero no sé
quien es quien de los otros cuatro… - se quedó callado
como si no hubiera dicho nada y sólo lo hubiera estado pensando.
- Pero tú no me obedeces.... – murmuró, de
pronto bajando la cabeza y mirándolo de reojo por si acaso
pensaba que le daba órdenes. – Lorenz siempre nos dirige
a comenzar. Y Kiri y tú mataron..... – se calló
de nuevo al notar lo que decía, y además se estaba
contradiciendo a sí mismo.
-Dusk también… por Reiji…- dijo el moreno mirándolo
a los ojos -y tú dijiste que matarías por mí-
dijo como si de pronto tuviera que defender el no ser un asesino.
Se dejó caer hacia atrás en la cama mirando al techo
y le pasó la mano por la pierna acariciándola -Tal
vez Lorenz era el rubio… pero seguimos sin saber quienes eran
los otros y además… esto no ha ocurrido una sola vez…
en el colegio también vimos a otros niños diferentes…
que actuaban del mismo modo… - se tapó los ojos con
una mano.
- Y ¿qué hacemos? – le destapó los ojos,
angustiado, susurrando luego. – Sí mataría por
ti...... – y casi saltando cuando escuchó el golpe
en la puerta y la voz de su madre llamando.
- Kinsei, cariño!
- Ya voy! – contestó, bastante agresivo, levantándose
para abrir y tomar la bandeja.
- Vine a traerles el té, ¿están estudiando
mucho? – la mujer intentó colar la cabeza por la puerta
para ver si realmente hacían lo que decían.
- Sí, gracias....estamos ocupados. – empujó
un poco la puerta, notando que su madre le iba a decir algo más
y protestando. – Mamá, en serio...... – se quejó,
cerrando la puerta por fin escuchando como su madre le decía
quien sabe qué cosa, pero no estaba interesado.
-Qué plasta…- se rió un poco aún sin
levantarse de la cama volviéndose de medio lado y apoyando
la cara entre las sábanas -Ven…
- Lo siento... – murmuró un poco rojo como si fuese
su culpa, dejando la bandeja con las dos tazas sobre el escritorio,
para ir a sentarse en la cama a su lado.
El moreno lo cogió para que se acostase a su lado acariciándolo.
-No es tu culpa, es normal que esté preocupada por ti…-
le besó los labios colando una pierna entre las suyas -¿Crees
que esta noche volvamos a ir allí? Siempre estamos igual…
- No lo sé, pero....no nos ha dicho nada útil últimamente.
– le acarició la mejilla de nuevo, aún rojo
por lo anterior y poniéndose más rojo al querer ocultarlo.
– Lorenz sensei y Kiri, no nos habían dicho nada del
cementerio antes....
-Tal vez no querían alarmarnos… o tal vez simplemente
esperaban a tener los apuntes listos… Kiri se cree que es
muy adulto…
- No lo sé, pero me pone nervioso – contestó
un tanto avergonzado, sintiéndose infantil. Si hasta era
menor que él. – En realidad no te agrada ¿verdad?
-No- el moreno se quedó callado mirándolo a los ojos
-Ni tampoco Lorenz, no confío en ellos así que no
pueden gustarme…- se apartó un poco el pelo de la cara
besándolo. -Se ríen de lo que sucede como si tuviera
alguna gracia…
- Ya lo sé......- asintió, dándole la razón.
– Y aún creo que debieron decirnos antes. ¿Qué
si hubiera sucedido algo?
-Supongo que se habrían reído y habrían dicho
algo como "creo que hubiera sido más prudente comentarlo
antes"… - dijo totalmente serio -Estoy nervioso por esta
noche…
- No tienes por qué estarlo. Tocas muy bien. – sonrió
el chico sin mirarlo, como si fuera algo muy privado dar su opinión.
– Aún no tocas para mí...
-Lo haría ahora si pudiéramos irnos… quédate
a dormir en mi casa, vamos a volver muy tarde… la actuación
es a las once y media o a las doce… Cenamos juntos, me acompañas
mientras no empezamos y te quedas conmigo toda la noche… -
lo miró a los ojos sabiendo que lo estaba presionando pero
era su intención. Quería estar con él.
- Está bien, sabes que quiero hacerlo. Pero tienes que irte
primero, yo saldré luego - confirmó, dando por entendido
que pensaba escaparse para no dar explicaciones.
-¿Ahora? No… no quiero irme solo con tu madre abajo…
saldré por la ventana…- se quedó sentado de
pronto en el borde de la cama pensando que estaba loco. No podía
simplemente desaparecer pero era superior a sus fuerzas. Como tuviera
que volver a poner sonrisa de compromiso…
- No tienes que irte aún.....sólo unos minutos antes
de lo que te ibas a ir... – se agarró de su brazo,
sin querer que se fuera aún y enrojeciendo al notar lo que
hacía.
-Vale… era para que tú te fueras también conmigo
¿no querías que tocara para ti? Es viernes por la
tarde ¿Por qué no puedes salir?- lo miró agarrado
a su brazo y se echó en la cama de nuevo abrazándolo.
- Sí puedo! Que...soy mayor... – contestó un
poco infantil, sonrojándose y explicando luego. – Era
para quedarme a dormir contigo, y que no se dieran cuenta. No quiero
sermones.......
-Ya… - miró abajo ocultando la sonrisa que se dibujaba
en sus labios por el grito que había dado -No hace falta
que te cabrees por eso… - se dio la vuelta para subirlo sobre
él y abrazarlo más -Quiero desnudarte…
- ¿Qué...? – Kinsei bajó el rostro perplejo
por aquella manera de pedírselo y aún más rojo.
– No estaba cabreado.... Pero si me desnudas no podemos salir...
-Ya sé que no puedo desnudarte…- lo miró con
una sonrisa en los labios aunque sin separarlos -Es sólo
que querría verte desnudo… verte bien … te dará
vergüenza…
- Claro que me dará vergüenza! Estoy gritando......
– bajó la voz llevándose la mano a los labios,
sintiendo que le enviaba señales al espacio exterior con
el color de su rostro. – Ya me has visto desnudo.
-Sí… estás gritando… - el moreno lo miró
a los ojos -pero no te he visto bien… no es lo mismo, quiero
verte bien…
- Está bien.....pero no te rías! – le advirtió
como si su cuerpo desnudo fuese a tener algo de gracioso, pero ya
se imaginaba a Arai sonriendo porque le diera vergüenza, que
por supuesto, le daba y mucha.
-No creo que me resulte gracioso…- lo miró a los ojos
tratando de ponerse serio a pesar de lo que iba a decir -De nuevo
has gritado, tu madre pensará que nos la pasamos discutiendo…
- No importa....No grito tan duro... – afirmó sin
estar muy seguro de eso.
-Entonces no le dirás nada a tus padres… ¿y
cómo harás para cenar conmigo si no se lo dices?-
lo miró a los ojos deslizando la mano bajo la camiseta y
acariciándole el pecho.
- Está bien, sí se los diré – admitió,
con algo de pereza por tener que pasar por eso aunque sabía
que estaba actuando muy infantilmente para su edad, pero era terrible
tener que lidiar con sus padres.
-No tiene nada de malo que cenes conmigo… luego te traigo
a casa y sales por la ventana, yo te esperaré abajo un rato
hasta que ya no molesten… ¿quieres que se lo diga yo?
- No.....ya sé que es más difícil para ti.
– sonrió suavemente, besándolo luego sólo
por haberse ofrecido.
-Bueno, como quieras. A mí no me harían tantas preguntas
como a ti, así que simplemente díselo cuando yo esté
delante. No te podrán soltar el rollo.
- Vale, lo haré, gracias - lo besó de nuevo, enrojeciendo
por ser tan niño a su edad. Debería ser valiente y
poder decirles simplemente que se iba, pero era más lío
que otra cosa.
-En mi casa no tendrás tu pijama…- sonrió mirándolo
y claramente metiéndose con él.
- Puedo llevarlo – sentenció rojo, sabiendo muy bien
que no querría que lo llevara, pero negándose a darse
por vencido.
-Pero te lo quitaré…- dijo mirándolo como si
tal cosa o como si fuera un hecho probado y lógico -Yo también
dormiré desnudo… Kinsei... habra que volver muy pronto
a tu casa por la mañana para que no se enteren de que no
estás ¿verdad?
- Sí.....- murmuró frunciendo el ceño, preguntándose
por qué siempre lo desnudaba y le hacía pasar vergüenza,
a pesar de que le era agradable dormir sintiendo su piel.
-Vale- se quedó mirándolo sin saber si estaba enfadado
o qué demonios le pasaba pero tampoco quería preguntar
-Pues entonces no dormiremos nada…- explicó mirándolo
a los ojos -aunque a mí no me importa.
- No....si quieres digo que me fui a la biblioteca.......Está
abierta los sábados, ¿verdad? – inquirió,
rojo de nuevo porque pensaba en lo que harían si no dormían.
– Quiero desayunar contigo.
-Quiero vivir contigo…- el moreno lo miró a los ojos
sin despegar la vista de él -No sé si está
abierta, no la visito mucho…- dijo pensando que le daba vergüenza
pedir los libros.
- Pues ellos tampoco sabrán. – le sonrió, enrojeciendo
más sólo de pensar en vivir con el moreno.
-Kinsei… ¿te acuerdas en lo que hablamos de que queríamos
hacer cuando acabásemos el instituto?- le pasó la
mano por la mejilla apartándole el pelo de la cara y jugando
con las puntas violetas en cada uno de sus mechones.
- Sí, no me he retractado. – aseguró por si
acaso pensaba que sí.
-He pensado que cuando todo esto acabe… si puedo seguir tocando
en este grupo o en otro… podrías venirte a mi casa
a vivir … aunque vayas a estudiar… - se volvió
en la cama de espaldas de pronto.
- Me encantaría.....Y seguirás tocando – le
afirmó abrazándolo y besándole el hombro, fantaseando
con el futuro.
El moreno sonrió de espaldas a él sintiéndose
imbécil de pronto y poniéndose serio de nuevo. Se
volvió, mirándolo a los ojos sin decir nada.
- Aún.....no sé qué voy a estudiar. –
comentó Kinsei nervioso por como lo miraba e inclinándose
para besarlo, ocultando lo rojo que estaba.
-Ya lo pensarás, tampoco tienes ninguna prisa… si
encuentro trabajo tocando no haré el ultimo año…-
dijo sin dejar de mirarlo abrazándolo más.
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