| Capítulo 90
Morning Playfulness
Kiri se estiró un poco sobre la cama, entreabriendo apenas
los ojos y ocasionando que el gato saltase de donde estaba y lo
mirase con reprobación, antes de acostarse en el piso, donde
sin duda no duraría mucho. Había dormido como una
roca luego de la noche anterior, y se giró para observar
a Izamu, pensando que aún era demasiado temprano, pero levantándose
de todas maneras para ir a lavarse la cara.
El moreno giró el rostro observándolo caminar saliendo
del cuatro y se pasó la mano por el pelo revuelto tratando
de peinarse un poco. Se giró observando la hora en el despertador,
era pronto y además no tenía clase las dos primeras
horas. Los jueves era el único día que podía
dormir hasta las once. Se dejó resbalar de nuevo entre las
sábanas cubriéndose la cara con el antebrazo.
Kiri salió del baño, dirigiéndose a la cocina
para poner la cafetera a funcionar, y regresó, recostándose
contra la ventana, observando primero la vista bañada por
aquellos rayos de sol matutinos y luego al moreno, sonriendo levemente,
notando que estaba despierto, pero sin decir nada.
Lorenz dejó resbalar el brazo hacia atrás observándolo
-… hoy no tengo clase hasta las once y media…¿Cómo
es que te has despertado tan pronto? ¿Una pesadilla?
El rubio negó con la cabeza, acercándose y gateando
a su lado sobre la cama. – Sólo...dormí muy
bien anoche.
- Hmm… si es por eso…- lo miró de arriba a abajo
-Tengo que darme una ducha… - dijo sonriendo como solía
e inclinando la cara un poco a un lado, besándole un brazo
y acariciándoselo -Ahora me levanto…
- Qué curioso, yo pensaba lo mismo. – le sonrió,
refiriéndose a la ducha. - ¿Deberíamos pelear
por el baño o........prefieres que te haga el desayuno? –
lo miró de soslayo, aún sonriendo, como esperando
a ver qué le contestaba, y alzándose un poco más.
-Creía que pensabas que yo necesitaba una ducha…-
sonrió jugando con él y subiendo la mano hasta su
cuello acariciándole la nuca -Lo que quieres es ducharte
conmigo…- se levantó un poco contra el respaldo acercándolo
para besarlo.
- No, lo que tú quieres es ducharte conmigo – le sonrió
bajando una mano por su pecho. - ¿Y tú? ¿Dormiste
bien?
El moreno lo miró pensando inevitablemente en lo terriblemente
cotidiano que se le hacía la idea de tomar una ducha con
alguien e incluso sintiéndose un tanto molesto o tal vez
cohibido por la idea de ducharse con él. Sonrió, dejando
escapar la risa sin separar los labios -Dormí perfectamente…
estaba cansado… - deslizó la mano por su espalda haciendo
que la curvase un poco -¿Qué estás haciendo
conmigo eh? … me manipulas…
- ¿Es eso lo que hago? No estoy haciendo nada. – se
agachó un poco sobre él, dejándose caer al
lado nuevamente. – No tienes que hacerlo si no lo deseas,
nadie te obliga..... – le dio la espalda sonriendo de medio
lado aunque para sí mismo.
-Sigues haciéndolo… víbora…- el moreno
sonrió volviéndolo de frente en las sábanas
y recostándose un poco sobre él deslizando una mano
por uno de sus muslos acariciándolo y manteniendo sus ojos
plateados en los azules del rubio -Soy tuyo por completo…
- ¿Crees que podrías aburrirte de mí alguna
vez? – le preguntó aunque aún sonriendo de aquella
manera, colocando sus brazos alrededor de su cuello más bien
como una caricia y subiendo una pierna sobre las suyas.
-¿Vas a dejar que me aburra de ti?- el moreno lo miró
a los ojos entrecerrando los suyos un poco serio y sonriendo de
pronto -Hoy beso el suelo que pisas…
- Lo harías mejor si besaras un poco más arriba...
– le sonrió el rubio. – No, sólo me preguntaba
si te aburrirías de estos juegos. Por mi parte, me estoy
divirtiendo como nunca.
-Deberías de aplicarte más en literatura… hasta
que comprendas el significado de una metáfora… necesitas
más clases particulares… y sabes que soy un profesor
muy dedicado… - Salió de debajo de él poniéndose
la bata y deslizando una mano bajo su abdomen, besándole
la espalda y deslizando la lengua hasta su nuca mordiéndole
el cuello con suavidad y separándose para ponerse las gafas
y encender un cigarro cogiendo el zippo de la mesilla.
- Te diría que sólo era un juego de palabras, si
no fuera porque temo perderme de las clases particulares. Ya sabes
lo mucho que me encanta aprender. – se quedó boca abajo,
observándolo, con la cabeza de lado, su mirada siguiendo
las espirales de humo que expulsaba. – Me sorprende que no
duermas con un cigarro entre los labios – sonrió sin
desviar la mirada.
-No quiero quemar las sábanas…- contestó el
profesor observando la reticencia del rubio a levantarse como si
fuera suficiente motivo para la sonrisa que se dibujaba en sus labios
y dejando el cigarro a un lado en el cenicero -¿Te molesta
que fume?- preguntó buscando las gafas con la vista y limpiando
los cristales.
- No, en realidad, encuentro relajante el olor. Tal vez si algún
día nos separamos, yo empiece a fumar. – se levantó
por fin sin dejar claro, si lo decía de un modo romántico
o simplemente porque le agradaba el olor. – Creo que ya está
el café. ¿Quieres uno o te vas a duchar primero?
-Eso no ha sido muy agradable…- el moreno lo miró
serió sujetándole la cintura -no necesitas fumar…-
dijo aclarando para los buenos entendedores lo que le había
molestado cogiendo el cigarro de nuevo y mirándolo a los
ojos -Creía que iba a frotarme la espalda...
- Si realmente lo desea...... – le sostuvo la mirada, apoyando
sus manos en su pecho y sonriendo. – No hay necesidad de molestarse,
sólo estaba siendo realista. Pero......no tengo intenciones
de separarme de ti.
Lorenz se rió sin poder evitarlo y sin aclarar qué
era lo que tanta gracia le hacía de aquello -Espero encontrar
a otro rubio si esto se acaba…- le acarició el pelo
enredando los dedos en él.
El rubio en cuestión, alzó una ceja, a pesar de estar
sonriendo. - ¿Otro rubio? Espero que esa no sea la razón
de todo esto, tus......preferencias.
-¿La razón de qué?...- lo miró a los
ojos alzando una ceja de vuelta y sonriendo con el cigarro entre
los labios -Dime…
- Y ahora, ¿quién manipula a quien? – contestó,
pasando un dedo por la parte baja de su cuello. – La razón
de nuestras relaciones, nuestra intimidad, nuestro ...noviazgo,
como quieras llamarle. – bajó la mirada siguiendo su
propio dedo y luego de vuelta a los ojos plateados del moreno, preguntándose
si trataba de ponerlo celoso o de que dijera alguna cosa en específico.
-¿Eso cree? No creía estarlo manipulando…-
alzó la cara exponiéndole su cuello como si se tratase
de un extraño duelo entre ambos -No meto en mi casa a alguien
por su tono de cabello… y no me enamoro por cosas tan nimias…
por no hablar de que prefiero el cabello negro…- sonrió
de pronto sujetándole la mano y apartándola de su
cuello -Lo otro sería tan sólo para consolarme…
igual que lo suyo…
Kiri le sonrió de nuevo, moviendo un poco la mano casi como
luchando sutilmente. – Espero que no te sea demasiado difícil
acostumbrarte a mi tono, porque no tengo interés en teñírmelo.
Y yo tampoco estaría involucrado con alguien que se enamore
por ese tipo de cosas. – igual se inclinó hacia delante,
acercando su rostro y bajando la voz para casi susurrarle. - ¿Qué
te hace pensar que no lo haría sólo por el olor?
-No eres una criatura tan simple…- el moreno se acercó
un poco más dándole una última calada al cigarro
y apagándolo en el cenicero sin dejar de mirarlo, mientras
dejaba escapar el humo a un lado. Lo miró a los ojos y después
a los labios -El tono de tu cabello … en ti… es perfecto….
- Le alzó la mano hasta sus labios rozándola con ellos
sin contener una sonrisa.
- Tampoco soy tan complicado, o tal vez ¿sí? –
el rubio extendió ligeramente su sonrisa deslizando la punta
de su lengua por su propia mano hasta llegar a la del profesor,
aún observándolo tentador.
Lorenz lo miró a los ojos sintiéndose dañado
por ese gesto y sonrió deslizando la lengua entre sus labios
acariciando la del rubio y apoyándole la mano en el pecho
de pronto sujetándole la nuca y besándolo de forma
mucho más apasionada, echándolo hacia atrás
y recostándolo en la cama sujetándolo por debajo de
la espalda hasta que sintió como se apoyaba. Alzó
la vista a sus ojos sin dejar de besarlo acariciando uno de sus
muslos y alzándole la pierna contra su cadera -Lo es…
lo amo…
- Entonces......tendré que complicarle la vida aún
más – se rió el chico, rodeándolo con
sus brazos, y dejándose besar de nuevo. – Se hará
tarde.....
El adulto lo miró a los ojos y después el reloj de
pasada -Lástima…- sonrió apartándose
de él y cerrándose más la bata -De ese modo
es mejor que me duche solo…- sonrió de medio lado abriendo
un armario para coger un traje y una camisa deslizando una corbata
sobre ella.
- Si insiste en ser tan responsable, no voy a ser yo quien haga
llegar tarde a un profesor. Pero...... – se alejó,
dirigiéndose a la puerta, mirándolo de nuevo. - ......no
podrá alcanzarse la espalda y esa es sólo una de las
cosas que no podrá hacer.... – sonrió de nuevo
antes de ir hacia la cocina.
- Yo no tengo clase hasta las once…- le recordó el
moreno -¿Le hace falta fósforo?- sonrió pasando
a su lado hacia el baño y abriendo el agua de la ducha dejando
que corriese mientras se calentaba y pasando a la cocina rodeándolo
por detrás abrazando su pecho y sus caderas echándolo
hacia atrás contra él -Qué cruel… ¿Por
qué me detienes y de nuevo me buscas? ¿Eh?...- susurró
contra su oído dejándolo sentir su sexo contra las
nalgas.
- No intento ser cruel, pensé que le agradaba mi personalidad
– se rió, tocando sus brazos y sintiéndose un
poco excitado ahora sí, aunque reacio a ceder por su cuenta.
Al menos, no tan pronto. – Tiene razón, soy yo quien
llegará tarde..... – comentó como si realmente
le preocupase.
-Me…en…can…ta…- dijo el moreno sonriendo
y refiriéndose a su personalidad deslizando la lengua por
su cuello y arrastrando la mano que estaba en sus caderas entre
sus piernas acariciando el sexo del rubio -Me obliga a ser irresponsable…
¿de qué vale entonces mi plática de ayer sobre
sus faltas de asistencia?- preguntó deslizando la lengua
por el contorno de su oreja.
- Tiene razón, pero no pienso faltar, sólo... –
recostó la cabeza contra el hombro del moreno, echándola
hacia atrás, algo acalorado. – Sólo llegaría
tarde, pero tal vez no debo........
-No debe…- el moreno le dio la razón quitándose
sin embargo las gafas y enterrando la lengua en la boca del rubio,
respirando agitado contra sus labios y deslizando la mano bajo la
ropa del pijama bajándosela por las caderas, sujetándole
la mandíbula con la otra y tomando su sexo manipulándolo
con firmeza aunque suavemente -Preciosos… todos tus gestos….
- Y tú.... – lo miró, jadeando, excitándose
cada vez más por supuesto. - ...no haces muy fácil
que cumpla con mi deber....
- … estoy dedicándome a mi amante…- el moreno
sonrió contra la piel de su cuello besándole un hombro
y deslizando la mano apartándola de su sexo y llevándosela
a los labios lamiendo el líquido transparente que apenas
lo había humedecido -Está bien… trataré
de comportarme como debo…- se rió.
- Ahora ¿quién es cruel...? – se relamió
los labios, aún jadeando y girándose para mirarlo
con ojos casi hambrientos, aunque riendo luego al intentar controlarse.
– Como quiera, y yo....haré lo que debo como le había
prometido, así que ya puedes dejar de preguntarte.....
-¿De preguntarme?...- el moreno se inclinó hacia
él besándole el cuello y el pecho agachándose
poco a poco hasta su sexo deslizando la lengua por él lentamente,
dibujando sus contornos y arrastrando los dedos por su pecho alzándose
de nuevo y abrazándolo -Debes acompañarme a la ducha…
- Bien, pero sólo porque si no lo hago, de veras llegaré
tarde. Y porque......- lo rodeó de nuevo, olvidándose
completamente del café que pensaba tomarse tan sólo
unos minutos antes y por supuesto, sin aclararle a qué se
refería con aquello de preguntarse. - ...no pareces muy dispuesto
a ceder tu baño.
-No suelo estar dispuesto a ceder…- sonrió mirándolo
a los ojos -Tú me buscaste… ahora afronta las consecuencias
de tus actos…- el moreno se rió levemente volteándose
y llevándolo con él hacia el baño preguntándose
de pronto si no habría salido ya el agua desbordada.
- Siempre lo hago – le sonrió, dejándose llevar
hasta el baño para observar que llegaban justo a tiempo para
que el agua empezase a desbordarse. – Y eso es algo que me
gusta de ti. Si no, no tendría interés. – continuó
como si aquello no tuviese la más mínima importancia.
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