| Capítulo 88
Unlike Anyone Else
Arai salió de su casa en silencio tras haberse cambiado
y cerró la puerta a su espalda bajando las escaleras a toda
prisa y corriendo por la calle como alma que lleva el diablo. No
es que tuviera prisa exactamente, es que no quería dejarlo
solo. Aunque hoy no se consideraba a sí mismo una buena compañía,
ni siquiera sentía un mínimo deseo de hablar. Saltó
la verja trepando por la ventana y se coló al interior de
la habitación del moreno.
Kinsei salió del baño, secándose el cabello
con una toalla. A pesar de estar nervioso, no había soportado
continuar con la sensación de llevar tierra del cementerio
sobre su cuerpo. Abrió la puerta de su habitación,
pensando en Arai, tal vez debió haberlo acompañado
a su casa a pesar de todo. Se quedó paralizado al ver una
sombra que se movía y agarró lo primero que tenía
a mano, listo para lanzarlo y salir corriendo.
Arai no pudo evitar sonreír y lo agarró, tapándole
la boca y metiéndolo en el interior de la habitación
cerrando el pestillo del cuarto -Soy yo… no hagas ruido…
¿vale?...- dijo aflojando la mano por si iba a pegarle un
grito, aún no atreviéndose demasiado a hacerlo.
- Arai! – efectivamente lo riñó el chico bajando
inmediatamente la voz y susurrando algo rojo. – Me asustaste.....Hubieras...-
se calló sin saber qué decir porque igual se hubiera
asustado a pesar de que debió saber que el moreno regresaría
con él. – Lo siento...
-Vale, no levantes la voz… a ver si despiertas a tus padres…-
dijo el moreno sin poder dejar de sonreír y riéndose
extrañamente de forma abierta bajando la cara -¿Ibas
a lanzarme esto?- dijo cogiendo lo que había en su mano y
dejándolo en la mesilla -Te dije que dormiría contigo…
Kinsei desvió su mirada hacia el reloj que había
pensado lanzar, pensando que debía escoger mejor sus armas
y comentando de pronto serio. – Te estás riendo –
y sonriendo él mismo después como si la risa de Arai
fuese un milagro. – Lo olvidé, pensé que si
te cambiabas te daría sueño y no regresarías....
– lo miró de nuevo, absurdamente dando dos excusas
a la vez, aunque ambas eran verdaderas sólo que no en ese
orden.
-No me da sueño ducharme…- el moreno se llevó
la mano a los labios poniéndose serio aunque en realidad
era porque se había avergonzado por algún extraño
motivo y quitándole la camiseta sin saber por qué
insistía en ponérsela si de todos modos se la iba
a sacar. Lo abrazó contra él mirando al fondo de la
habitación -¿Crees que esto se acabe?
- Sí...... – empezó a responder un tanto confuso
porque le quitara la camiseta. Como siguiera así iba a pescar
un resfriado. Lo miró de nuevo, decidiendo ignorar eso sólo
porque lo que hablaban era más importante. – Sí,
va a terminar o yo lo termino como sea. – afirmó convencido,
casi molesto.
-No sé cómo…- el moreno se apartó un
poco volviéndose de espaldas y sentándose en la cama
de Kinsei -Acuéstate… que mañana tienes que
ir a clase. ¿Haces los ejercicios y esas cosas?- lo miró
serio sin quitar la vista de su pecho.
- Sí, no soy un irresponsable. – comentó contrariado
de que lo tratase así aunque comprendiendo luego y además
tratando de corregirse por si Arai estaba ofendido. – No puedo
bajar mis notas, como está la situación con mis padres....Necesito
demostrarles que puedo lograrlo siguiendo mi propio camino....
-Por eso lo preguntaba…- el moreno lo miró a los ojos
sujetándole las manos y acercándolo a él de
pronto, abrazándose a su cintura sin levantarse de la cama,
rozando la cara contra su abdomen y sujetando sus nalgas sobre el
pantalón. Deslizó las manos por sus piernas después
y se levantó para cogerlo en brazos y dejarlo en la cama,
observándolo de pie en silencio preguntándose cuál
era el papel de Kinsei en aquella obra, él no era como los
demás. No debería estar sucediéndole eso.
- Arai.... – el chico lo observó, preguntándose
por qué lo miraría así y extendiendo una mano
como invitándolo a acostarse con él. – Casi
me muero....del miedo, cuando pensé que te harían
daño. Hubiera hecho lo que fuera – confesó,
sin dejar de mirarlo.
-¿Lo que fuera?- el moreno se quitó la camiseta dejándola
caer al suelo y se desabrochó el pantalón bajándolo
con cuidado de no golpear con las cadenas esta vez. Se apoyó
en la cama subiendo sobre él y aguantándose en las
manos y las rodillas observándolo -¿Matar?- pregunto
mirándolo a los ojos.
- Por ti..... – murmuró el chico en lo que para él
era una respuesta afirmativa, sin dejar de mirarlo a los ojos, un
poco temeroso de que lo fuera a ver de manera distinta, a pesar
de saber lo que pensaba el moreno acerca de eso.
- … tú no eres como los demás- se dejó
caer a un lado de su cuerpo cubriéndolo con la sábana
y deslizó una mano por su abdomen acariciándolo.
- Tú tampoco – contestó sin comprender muy
bien a qué se refería, pero cerrando los ojos en la
penumbra, dejándose acariciar.
-Yo sí… yo mataría por mí mismo, ya
lo hice…- lo miró en la oscuridad alzando una mano
y acariciándole los párpados y después los
labios -No me arrepiento… ahora…- se quedó callado
sintiendo que no debía hablar más de cómo se
sentía.
- Y no fue tu culpa. – le insistió necio, abriendo
los ojos de nuevo para observar su silueta en la penumbra de la
habitación. – Tal vez yo mataría por mí
también, no lo sé.... Ya no lo sé.
-No te pongas nervioso… no hablemos más de eso…
lo siento…- dijo pensando que ni siquiera debía de
haber comenzado con aquello y menos teniendo en cuenta lo nervioso
que era Kinsei -Creo que Lorenz y Kiri saben más de lo que
nos cuentan…- dijo volviéndose de espaldas y mirando
a la pared como si fuera la gran atracción.
- ¿Por qué dices eso? ¿Crees que nos ocultan
algo? – preguntó el chico alzándose sobre un
brazo, y cómo no, poniéndose nervioso.
-Digo yo…- contestó el moreno pensando que si había
dicho que creía que sabían más de lo que contaban,
era obvio que pensaba que les ocultaban algo -No sé…
sólo me lo parece… tal vez sólo sea por su forma
de ser, no sé…- dijo metiendo una mano bajo la almohada.
- Bueno, pues sí son muy extraños. Y.... –
se apoyó en su hombro, recostando la barbilla en su propia
mano. - ....Lorenz sensei siempre parece que oculta algo, pero no
sé.
-Los dos parece que ocultan algo…- el moreno se volvió
de frente de nuevo girando la cara para observarlo -Deberías
dormir junto a la pared, no me gusta mirar hacia fuera… me
cuesta dormirme… - dijo como si tuviera alguna relación.
- No me importa, sólo quiero dormir mirándote....
– murmuró enrojeciendo y añadiendo luego. –
Tienes razón, pero yo no conocía a Kiri antes. Por
eso hablaba de Lorenz sensei... – se quedó callado
de pronto pensando en que igual no parecían gente a las que
nadie conociera realmente por más años que llevasen
viéndolos.
-Yo no conocía a ninguno de los dos… y a Lorenz de
vista…- dijo sujetándolo y yendo a voltearlo para el
otro lado decidiendo después simplemente dejarlo sobre él,
deslizando la mano bajó la ropa y acariciándole las
nalgas -Puedes dormir así…- afirmó, aunque en
realidad se lo preguntaba.
- Sí....está bien – murmuró más
rojo por estar encima, aunque se sentía muy bien allí,
y apoyando la cabeza sobre su pecho soltando de pronto. –
Te quiero, Arai.
El moreno se quedó callado por unos minutos pensando en
aquello y en lo bien que se sentía a su lado, realmente sentía
que si no estaba con él no merecía la pena nada de
lo que hiciera y deslizó la mano por sus hombros acariciándolos
-Te quiero…- se acordó de decir finalmente pensando
en si estaría esperando.
|