| Capítulo 84
A Change of Life
Arai se quedó sentado en la muralla frente a la casa de
Kinsei esperando a que saliera. Había salido un tiempo antes
para poder ir a ducharse y cambiarse en su casa. Ahora simplemente
lo esperaba para ir a la comisaría y más tarde a buscar
un piso. Ya había presentado los papeles de su casa actual
en una inmobiliaria con la esperanza de deshacerse de ella pronto
y tener aquel dinero, aunque por el momento con el dinero que había
en el banco le llegaba para alquilar un piso durante meses.
Se pasó la mano por el pelo aún mojado de la ducha,
guardándose las manos en los bolsillos de los gastados jeans
y levantándose para quedarse apoyado en la muralla con la
música resonando en sus oídos. Alzó la vista
para ver salir a un hombre arreglado de la casa de su novio, seguramente
era su padre, iba de traje… se giró observando como
la madre del moreno le hablaba en la puerta y giró un poco
la cara como si llevase escrito en ella "el novio de tu hijo"
aunque de nuevo volvió a mirar sin poder evitar observar
al chico.
- Y no llegues tarde....
- Ya sé, ya sé, peor voy a llegar tarde si no me
dejas irme. – interrumpió Kinsei a su madre que no
dejaba de darle consejos como si fuera la primera vez que iba a
la escuela. Estaba así desde el domingo.
- Bueno, pero ya sabes, elijas lo que elijas no quiero que bajes
tus calificaciones. Y quiero conocer ese novio tuyo.... –
lo amonestó, aunque seguía sin aprobarlo y aún
esperaba que fuera sólo una fase de rebeldía o algo
así.
- Sí, sí, claro – accedió aunque por
su parte, eso no iba a suceder hasta que fuera completamente inevitable.
Sabía que a Arai no le agradaría aquello. Se dejó
besar en la frente un poco cohibido porque sabía que el moreno
lo observaba seguramente y salió corriendo como si quisiera
huir
prácticamente, buscando al chico con la mirada.
Arai echó a caminar con las manos en los bolsillos como
si no tuviera nada que ver con él, bajándose los auriculares
y parándolo en cuanto cruzó la esquina amarrándolo
contra él y besándolo.
- Arai... – casi le jadeó en los labios, enrojeciendo
y suprimiendo su deseo de reñirlo por no molestarlo. –
Lo siento, mi madre se pone pesada a veces...
-No es tu culpa…- el moreno sonrió un poco mirándolo
y bajando la vista riéndose levemente y besándole
la frente donde ella lo había besado -¿Estás
nervioso por faltar a clases?- le preguntó cogiéndole
la mochila y cargándola en su hombro.
- Un poco....no estoy acostumbrado, pero sólo es un día.....-
le sonrió, preguntándose si lo creería un tonto,
pero recordando que el mismo Arai le había dicho que no perdiera
sus calificaciones. Y que viniera de él sí le importaba.
Por no contar cómo se ponía cuando decía esas
cosas en voz alta.
-No te preocupes… le pedí a Dusk que robase el parte
de tu clase, no llegará la falta - el moreno se separó
cogiéndolo de la mano y sintiendo el estómago un tanto
revuelto por pensar en lo que iban a hacer -La comisaría
… hay una cerca- dijo después señalando al camino
y caminando después con la cabeza algo baja.
- Pero......no debiste pedirle a Dusk eso – lo miró
de soslayo a la velocidad del rayo, y rojo más bien porque
le había costado un mundo y medio no gritarle. Pero el hecho
de que mencionara la comisaría al menos, había ayudado
un poco. Arai no estaba para esas cosas precisamente.
-¿Por qué? Yo lo he hecho por él otras veces…-
el moreno lo miró como si nada y siguió caminando
preguntándose si se creería que era el gran crimen
llevarse un parte de faltas -Sólo es un parte de faltas…
- Ya sé, pero igual......esas cosas no se hacen. Es todo
– sentenció porque tampoco hallaba un motivo. Simplemente
pensaba que estaba mal.
-Sí se hacen… sólo tienes que hacerlas…-
se rió un poco tapándose la boca como quien no quiere
la cosa -Sólo te perjudica a ti y no ayuda a nadie que no
lo robe…- lo miró de soslayo serio de nuevo y sintiendo
de nuevo una punzada en el estómago al ver la comisaría.
- Aún sigo en desacuerdo y no te tienes que reír
– se cruzó de brazos molesto, girando el rostro y encontrándose
con lo mismo que el moreno acababa de divisar. Bajó la cara
de nuevo tomando su mano y apretándola fuerte como diciéndole
que ya no importaba.
-No te pongas nervioso… no me reía de ti… Si
aún sigues en desacuerdo… simplemente tú no
lo hagas y ya está, nadie te dice que lo hagas- el moreno
le apretó la mano de vuelta seguro de que él mismo
estaba mucho más nervioso, aunque no por eso precisamente
y no sabía por qué estaban discutiendo de esa forma
como si no lo hicieran realmente. Se quedó parado en la puerta
observando a dos oficiales en la entrada, eso ya lo ponía
aún más nervioso -Espera aquí…
Pero el chico le siguió apretando la mano como si no quisiese
dejarlo ir, alzando la mirada por fin. - ¿Estás seguro?
¿No quieres que vaya contigo?
El moreno giró la cara y después lo miró a
los ojos de nuevo -No quiero que me veas mintiendo…- dijo
sin más, soltándole la mano poco a poco y besándole
la frente de nuevo, sacando la cartera para mostrar el DNI en la
entrada -No voy a tardar…
- Está.......está bien. – accedió el
chico a pesar de eso, halándolo un poco del brazo para que
lo escuchase. – Lo que haces no es malo, no es tu culpa –
repitió sólo para que supiera que no pensaría
nada porque mintiese.
-Ya… pero no quiero que me veas…- dijo no obstante,
sintiéndose culpable porque así lo había deseado
una y otra vez hasta que al fin ahora se había hecho real
-Yo nunca te miento…- murmuró entrando por fin y alejándose
hacia el interior pensando en que por encima, no se veía
afectado en lo más mínimo.
- Ya lo sé..... – murmuró el chico aunque ahora
estaba solo y agarrándose su propia mano como si así
pudiese sujetar la de Arai, a pesar de estar afuera. No podía
evitar sentir que no le era de mucha utilidad en esta situación.
El moreno se llevó la mano al bolsillo cerrándola
en su interior y se acercó a la mesa de información
entregando el DNI para que le dejasen entrar. -Quiero reportar una
desaparición…- susurró como si no desease que
nadie más lo oyera, pero lo peor de todo es que ni siquiera
quería hablar con aquella gente.
-Tienes que hablar con aquel hombre rubio del escritorio…-
murmuró la mujer de vuelta devolviéndole el carnet
tras fotocopiarlo. Arai se volvió sin tan si quiera dar las
gracias y se sentó en la silla haciendo que el rubio levantase
la vista.
-Dime…- dijo como extrañado de que ni saludase.
-Mis padres han …- se llevó la mano a la cara notando
aún el aroma de la piel de Kinsei en la mano y la apretó
delante de su estómago -han desaparecido…
Kinsei se paseó por enfrente de la comisaría nervioso,
como si cada segundo fuese una eternidad. Se preguntaba cómo
le estaría yendo a Arai allí adentro y si no hubiera
debido insistirle a pesar de lo que dijera el moreno. Sabía
que no le mentía pero a veces sus señales eran tan
crípticas que no tenía idea de lo que quería
realmente. Observó al otro lado de la acera una pequeña
tiendita de conveniencia y pensó en dirigirse allí
a comprar algo que lo hiciera sentir mejor aunque fuera un mínimo,
dudando un poco porque el moreno pudiese salir antes de que regresara,
y decidiéndose por fin. Al fin y al cabo, seguro que se quedaba
ahí parado horas y no pasaba nada.
Al cabo de una media hora de haber entrado, finalmente salió,
con las manos en los bolsillos y saturado de responder preguntas
y hablar con aquel tipo sintiéndose extraño y mucho
más porque hubiera tratado de tranquilizarlo y consolarlo
cuando él mismo los había asesinado. Se pasó
la mano por el pelo sintiendo que le caía de nuevo sobre
los ojos, comenzarían a investigar pasadas tres semanas de
la desaparición y después lo llamarían cuando
supieran algo… No pudo evitar pensar en lo patéticos
que eran esos métodos en el caso de que realmente le importase
su desaparición. Se quedó parado en la calle como
perdido al ver que Kinsei no estaba, mirando alrededor sin moverse
un ápice.
El chico salió de la tienda, cruzando la calle contrariado
de ver que Arai ya estaba fuera. Siempre le pasaban esas cosas.
Seguro que si se quedaba esperándolo, aún estaría
allí paseándose nervioso. – Arai! – lo
llamó llegando a su lado y sacando la Pepsi de la bolsa como
si fuera algo de suma importancia que debía entregarle. –
Fui a buscarte esto. ¿Estás bien?
-Sí… gracias- el moreno sonrió cogiendo la
lata y besándole los labios mientras lo abrazaba -Gracias…-
le repitió como si realmente aquello sí que le hubiera
causado el efecto "vital importancia". Claro, que se trataba
del gesto más que nada. Le dio la mano entrelazando los dedos
con la suya y cruzando la acera de nuevo para sentarse en uno de
los bancos del jardín más oculto, agradeciendo la
sombra de los enormes árboles que oscurecían aquella
zona -Podemos sentarnos aquí un rato…- dijo sentándose
y abriendo las piernas un poco para que se sentase encima de él
preguntándose si entendería que eso era lo que quería.
- Sí..... – contestó mirando el espacio entre
sus piernas y dudando de si lo estaba invitando o qué. Finalmente,
se sentó allí, con el rostro bajo, esperando a ver
si le decía algo y si no se habría equivocado.
El moreno le pasó una mano por la cintura atrayéndolo
contra él y abrió la lata con la otra mano bebiendo
un poco y dejándola colgar entre las piernas de su novio
-Empezarán a investigar tras un mes de la desaparición
y después me dirán si saben algo… pero ya he
entregado los papeles de mi casa en una inmobiliaria… y hay
dinero para alquilar un piso durante meses en un banco… así
que podemos ir a mirar… Si puedo tenerlo mañana…
mejor…
- Vamos a buscar entonces, seguro encuentras algo..... –
asintió, pensando en que Arai probablemente se conformaba
con que tuviese una habitación y un baño, y sacando
por fin su lata de soda de naranja ahora que sabía que no
molestaba en donde estaba sentado.
- He mirado en el periódico… por la mañana
mientras esperaba…- dijo metiéndose la mano en el bolsillo
y sacando un recorte que ponía "Se alquila piso amueblado
a estudiantes, una habitación, cocina y baño, buen
estado" lo extendió en su mano para que lo viera -No
venderé el piso de mis viejos… lo alquilaré
amueblado… Así no tengo que hacer nada con las cosas
que están allí… salvo las mías…
Las otras las dejaré en una iglesia imagino… cuando
no resulte sospechoso… -susurró sintiendo que no dejaba
de hablar y preguntándose si era por los nervios.
- Me parece bien. También tendrás una fuente de ingresos....
– comentó, aliviado de que al menos no tendría
que buscarse un trabajo que lo obligase a suspender sus sueños.
- Si quieres yo te ayudo.....a dejarlas en la iglesia, claro.
-… ahora habrá que llevarlas al piso y dejarlas en
bolsas…- dijo apoyando los labios en su nuca y cerrando los
ojos. Le dio otro trago a la lata -Quédate a comer conmigo
y me ayudas a guardar mis cosas…
- Ya te dije que pensaba pasar todo el día contigo. –
bajó la cabeza, casi apoyándose en su lata, al sentir
los labios de Arai. – Si encuentras un lugar......¿piensas
dormir allí esta misma noche? – preguntó, sintiéndose
culpable por ser egoísta, pero aún deseaba que se
quedase a dormir con él, sobre todo sabiendo lo del paseo
que llevarían a cabo.
-No, dormiré contigo- dijo de pronto pensando si le molestaba
que se quedase cada día con él o le daba miedo que
los descubrieran -a menos que no quieras…- se llevó
la lata a los labios acabándosela y apretándola con
una mano para después lanzarla a la papelera de enfrente.
- No! – exclamó sin poder frenarse, enrojeciendo y
añadiendo en un volumen de voz más baja. – Sí...sí
quiero. Me gusta dormir contigo, mucho.
-A mí también…- dijo, preguntándose
por qué le gritaba ahora, deslizando las manos bajo su camiseta
apoyándolas en su pecho y acariciándole los pezones
con las yemas de los dedos notando la piel más suave allí
y deslizándolas de nuevo hacia abajo sacándolas -Me
huelen las manos a ti…- dijo llevándoselas a la cara.
El chico, que aún estaba turbado por su propia confesión
y por el contacto de las manos de Arai contra su piel, abrió
los ojos de una, preocupado, observándolo. – No....no
huelo mal, ¿verdad? – preguntó aunque se había
dado una ducha antes de salir, pero no comprendía por qué
le decía eso de pronto.
Arai bajó la vista un momento sin poder evitar sonreír
y se tapó la boca con una mano riéndose sin separar
los labios sabiendo que iba a enfadarse pero no podía parar.
- Y ahora ¿por qué te ríes? ¿Huelo
mal o no? – Kinsei se giró un poco sólo para
dirigirle una mirada molesta. Tampoco tenía que reírse
así ¿no? Aunque por un lado, era agradable verlo reír
pero hubiese preferido que no fuera a expensas de él. –
Sólo te burlas.... – añadió.
-No…- el moreno se aguantó la risa poco a poco superándola
-No me burlo, es que me haces reír… - sonrió
aún con la mano delante de la cara y la cabeza gacha -Hueles
muy bien. - Lo miró serio de nuevo alzando la mirada entre
su cabello y sujetándole la mejilla para pegarlo a su pecho
y besarlo como si de ese modo nadie pudiera verlos.
- Me lo hubieras dicho en un principio..... – murmuró,
como protestando a pesar de estar sonriendo un poco ahora, y devolviéndole
el beso nuevamente.
-Era lógico… si olieses mal no te lo diría…-
el moreno lo miró a los ojos serio.
- ¿Cómo que no me lo dirías? Y entonces, ¿cómo
voy a saberlo? – preguntó, Kinsei poniéndose
serio también, preguntándose a qué venía
la repentina seriedad del otro.
-Si te lo dijera, te enfadarías y además te daría
vergüenza. No lo haría y de todos modos, tú no
vas a oler mal…- lo miró fijamente como buscando lógica
a que le pidiera algo como eso -Vamos a ver el piso, casi es hora…-
como si nada cambiando de tema.
- Pero al menos podría darme una ducha, me enfadaré
más si me dejas andar por ahí oliendo a peste –
le refutó de todos modos, planteándose en su mente
distintas situaciones en las que pudiera oler mal, pero sin encontrar
ninguna lógica, así que decidió no mencionarlas,
y se terminó de beber por fin lo que le quedaba de soda.
– Vamos...
El moreno se levantó serio dejando la mano fuera del bolsillo
por si iba a cogérsela, pero pensando que estaba cabreado
de nuevo y que debía de haber permanecido callado. Siguió
andando hacia la calle donde estaba aquel piso, al lado de la casa
de Kinsei, porque quería estar cerca. Movió un poco
la mano sintiéndose extraño por no sujetarlo.
- ¿Aquí? Es cerca... – resaltó lo obvio
el chico, más porque le hacía feliz. Al menos esperaba
que pudiese conseguir ese piso. Y lo miró de soslayo porque
movía la mano, sin comprender. - ¿Estás bien?
-Sí…- dijo finalmente guardándose la mano en
el bolsillo bajando la cabeza algo cortado y más serio aún
por ello -Quería estar cerca… si te ven tus padres
conmigo no te pongas nervioso…
- No....Quieren conocerte – soltó de pronto, mirando
a otro lado porque le daba vergüenza. – Pero no tienes
que hacerlo, creo que es muy pronto de todos modos.
Arai se volvió a mirarlo bajando la vista de nuevo -¿Conocerme?
Aunque me vean no van a conocerme, tal vez quieran interrogarme…
- No quise decir eso....Conocerte, como cuando le presentas una
persona a alguien. No voy a dejar que te interroguen. – le
tomó la mano de pronto, incluso sacándosela del bolsillo
de manera protectora porque sabía que sí le harían
todo tipo de preguntas. Era lo más probable.
-A lo mejor es mejor así, tal vez se den cuenta de que me
quieres y te dejen en paz… o tal vez no les guste nada y sea
mucho peor…- le apretó la mano un poco acariciándola
y poco dispuesto a volver a soltársela.
- No importa, no voy a dejarte pase lo que pase. – afirmó
completamente seguro, incluso asintiendo enérgicamente como
para confirmárselo a sí mismo.
El moreno se quedó callado, ni siquiera se lo había
planteado -No- dijo como si eso fuera imposible -Es aquí…-
se paró delante del portal sentándose en las escaleras
-Hay que esperar que venga el tío de la inmobiliaria…
¿crees que tenga que quedarme a comer o algo así o
llegará con que me presentes?- ya se estaba rallando sólo
de imaginárselo.
- Probablemente te inviten a comer, pero no tienes que hacerlo,
de veras. – le insistió, no porque le diera vergüenza,
sino más bien porque no quería que sus padres lo incomodaran.
-Es igual… cuanto más misterio les tenga peor será…
de todos modos apenas hablaré… odio eso…- lo
miró de soslayo suspirando un poco -Pero si vas a presentarme
yo no voy a dejar de actuar como soy, ni tampoco como si fuera tu
amigo…
- Ya lo sé, y no quiero que lo hagas, me gustas como eres.
– le sonrió, mirándolo y acariciando ahora él
su mano. – No quiero un novio modelo, te quiero a ti.
-Pero ellos no me quieren a mí, quieren que no exista y
de existir, seguro que no esperan alguien como yo… es igual…
no me importa…- se apoyó en él besándolo
de nuevo sin soltarlo.
- Si me quieren, tendrán que aceptarte. No pueden decirme
que quieren que sea feliz y luego que debo dejar a la persona que
amo. Se joden. – dijo de pronto, antes de poder contenerse
y cabreándose por adelantado, enrojeciendo al pensar que
tal vez estaba poniendo nervioso a Arai. – Lo siento, es que....
-Se joden…- el moreno sonrió repitiendo lo que el
chico había dicho y riéndose levemente bajando la
vista, y levantándola al observar a un joven de traje acercarse.
-¿Estáis esperando para ver el piso?- preguntó
con sonrisa de comercial.
-Sí…- el moreno se levantó del portal.
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