.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 83

I Must Be Dreaming

La lluvia golpeaba los cristales con fuerza, habiéndose acrecentado a medida que avanzaba la noche e iba dando paso a la madrugada. Y dentro del piso de Lorenz lo único que se escuchaba aparte del arrullo de la misma, era silencio. Tanto el profesor como el alumno dormían plácidamente, uno en brazos del otro, con un muy feliz Yaco embolillado entre las rodillas de ambos, tan sólo emitiendo un suave ronroneo de vez en cuando.

Súbitamente, y sin previo aviso, el gato se erizó, gruñéndole al rubio a la vez que este fruncía el ceño, y huyendo de la habitación como si lo hubiesen echado. Pero Kiri ni lo notó, envuelto como estaba en sus pesadillas. Atravesó la puerta que tenía frente a sí, observando la escena que más bien parecía una representación infantil del Apocalipsis.

Estaba en la escuela, pero a la vez, no lo era. Al menos, no como se veía actualmente. Había niños corriendo por todos lados, manchados de sangre, al igual que las paredes, gritando, riendo, algunos llorando. Pasó por un salón en el que había empezado un pequeño fuego. Una niña, acuchillaba a otra con unas tijeras, sentada sobre ella a horcajadas, una y otra vez, riendo desquiciada, a pesar de que sólo asesinaba un cadáver. En otro pasillo, un grupo de niños perseguía a otro lanzándole objetos. Dos niños pasaron a su lado, tomándolo de las manos y haciéndolo girar sólo para salir corriendo después. Podía verlos a todos, saber donde estaban todos, incluso los que se escondían presas del pánico. Pero tenía la sensación de que buscaba a uno en específico. No, alguien lo estaba llamando.

De pronto lo encontró, de pie al final del pasillo, escribiendo algo en la pared, con los dedos manchados de sangre. El chico de cabellos oscuros se detuvo, con la mano a la mitad de dibujar otra letra, como si lo sintiera sin siquiera verlo. Se giró de pronto sonriéndole y extendiendo una mano hacia él. – Kiri, ya es mi turno. Déjate ir.......

El rubio abrió los ojos agitado, justo en el momento en que la placa que había colocado sobre la puerta se rompía en dos, quebrando el pentagrama. Volvió a abrir los ojos, dirigiendo su mirada enseguida hacia la placa. Estaba entera, aquello también había sido parte del sueño. Enterró las manos en su cabello, con aquella preocupación casi ilógica que sucede a las pesadillas. Necesitaba un vaso de agua.

El moreno entreabrió los ojos al notar que se movía demasiado despertándose y mirándolo mientras apoyaba una mano en las del rubio apartándoselas de la cara -¿Estás bien?

- Izamu.... – le sonrió como aliviado de verlo, aunque ya empezaba a sentirse más normal. – Tuve una pesadilla. ¿Te molestaría traerme un vaso de agua?

-Claro que no…- el moreno se levantó poniéndose la bata por encima y cogiendo las gafas de la mesilla -Ahora vengo- dijo agachándose para secarle el sudor de la frente con una mano antes de salir.

Se desvió hacia la cocina abriendo la alacena y sirviendo agua en una jarra, llevando un vaso en la otra mano. Se giró hacia la oscuridad de la sala como si hubiese notado algo y cerró la puerta sin más volviendo a la habitación y sentándose en el borde de la cama para servir el agua, dejándola después sobre el cristal de la mesita ofreciéndole el vaso -Toma…

- Gracias, disculpa por ponerte en esto en el medio de la noche. – le sonrió, bebiéndose casi la mitad del vaso. – No tenía pesadillas desde hacía mucho tiempo..... – comentó, aunque no sabía si catalogar lo que acababa de suceder como una simple pesadilla.

-Tal vez es por dormir fuera de tu cuarto…- el moreno lo miró a los ojos sintiéndose un tanto preocupado por su salud mental y deslizando la mano por su cuello -Estás sudando…- bajó el edredón hasta sus caderas cubriéndolo mejor con la sábana y se quitó la cadena que le había dado colocándola en el cuello del rubio.

- ¿Por qué haces eso? Creo que te sirve mejor a ti – comentó sonriendo aún. – Es de malos modales devolver presentes..... – bromeó, aclarándole luego. – ¿Estás preocupado por mí? – le pasó la mano por el rostro, acercándolo.

-Sí…- el moreno se agachó besándole los labios con suavidad y sonriendo con suavidad -No te lo devuelvo… sólo te lo presto por esta noche… Mañana iremos a buscar el resto de tus cosas y las pondremos en mi habitación… tal vez puedas dormir mejor.

- Tal vez....Izamu – lo miró a los ojos, pensando en que debía decirle la verdad, a pesar de que no tenía muchos deseos, pero era mejor así. – No era una pesadilla cualquiera. Creo que soñaba con la escuela.....tal vez cuando era una primaria. O tal vez sólo mezclaba imágenes, no sé.

-¿Y qué fue lo que sucedió?- preguntó sirviendo un poco más de agua y bebiendo él también dejándola de nuevo sobre la mesilla y apartándole con cuidado el cabello que se había pegado a su rostro por el sudor, enterrando los dedos en las hebras doradas -Puedes decirme lo que sea…

El rubio asintió, procediendo a contarle el sueño, vacilando un poco ante la última parte, pero decidiéndose por decirle. Después de todo era estúpido ocultarle esa clase de cosas. Si le sucedía algo, al menos Izamu sabría. – ...Y eso es todo, me desperté. – lo miró a los ojos, como esperando, aunque con una ligera sonrisa en los labios, más bien porque pensaba en cómo se ponía el moreno cuando no le contaba toda la verdad.

-¿Quieres que te diga lo que estoy pensando?- lo miró a los ojos sintiendo la necesidad de fumar y bebiendo un poco más de agua -Seguramente piensas lo mismo… y tal vez sea muy alocado, pero cabe la posibilidad de que cuando estuviste al borde de la muerte fueses poseído de algún modo por uno de esos niños… y que él aún viva en ti…

- Eso explicaría por qué decidí venir precisamente aquí. Y también por qué fui invitado a pesar de no haber siquiera puesto un pie en la escuela aún. – suspiró, bebiendo un poco más de agua, y satisfecho de poder hablar con alguien que comprendiese tan bien las cosas. – Ya te lo dije, no creo que hayamos sido escogidos al azar, ni siquiera las víctimas.

-Cierto… suena alocado pero sin embargo tiene mucho fundamente y hay más motivos por los que creer que sí que los existentes para negar esa teoría… y supongo que la idea de perder el control de ti mismo por el suyo te aterra… Eso también explicaría muchas cosas. ¿Desde cuando piensas esto?

- En realidad.....desde esta noche. – le sonrió un tanto avergonzado por no haberlo intuído antes. – Es la primera vez que lo veo tan claro, pero...siempre he sentido que hay alguien más conmigo, como cuando sientes una presencia tras de ti y te das la vuelta, pero no hay nadie. Sólo que en mi caso, no sería precisamente detrás. Tan sólo he empezado a barajar la posibilidad de que tuviera algo que ver con esto desde que he empezado a sentirme mal, aunque claro, también cabía la posibilidad de que fuera sólo interferencia. – se pasó la mano por el cabello, apoyándose luego sobre ella, pensativo. – Lo más indicativo es que ya había visto a ese chico antes, la noche que nos quedamos en el almacén. Estaba dentro del ataúd antes de que lo reemplazara yo.

Lorenz lo observó, pensando en lo complicado del asunto -Es una situación muy complicada… en principio no tenemos ningún modo de combatir esto y me hace sentir frustrado… no puedo ni imaginarme como te sientes tú…- le apoyó la mano en la mejilla bajándola a su cuello y acariciándolo -Es demasiado inquietante la posibilidad de que en cualquier momento el vaya a tomar tu cuerpo…

- No vamos a dejar que eso suceda ¿verdad? Por mi parte, no pienso rendirme así de fácil. – lo miró decidido, colocando su mano sobre la del moreno. – Tal vez si logramos descifrar lo que sucedió, esto también se acabe. Pienso hacer algunas averiguaciones, sólo por confirmar.

-Desde luego no vamos a quedarnos de brazos cruzados- se quitó las gafas dejándolas sobre la mesilla y se pasó la mano por la frente -Tiene que haber algún modo de deshacerse de él y vamos a encontrarlo- lo miró a los ojos entrecerrando lo suyos un poco y sonriendo -Por el momento trataré de encontrar los nombres de todos esos niños… y a poder ser entonces fotos… a ver si puedes identificarlo… tal vez nos sirva de ayuda…

- Eso pensaba, así podría averiguar qué fue de él. A pesar de lo que dije antes....de ser elegidos, no creo que me haya seguido a mí específicamente. – sonrió de repente un poco enigmático a pesar de lo que decía. – Lo cierto es que si lo que vi en mi sueño es lo que sucedió....no es ninguna sorpresa que nadie quiera hablar de ello.

- Desde luego que no…- el moreno se rió un poco aunque no es que precisamente estuvieran hablando de una cosa graciosa -pero tiene que haber en algún lado un reflejo de aquellas muertes y podemos recurrir incluso a la policía si es necesario…- el moreno se quedó de pronto mirándolo a los ojos sonriendo y deslizando un dedo por sus labios -Sólo con el mero nombre de alguien en los juzgados, puedes pedir su partida de nacimiento aunque no tengas relación alguna con él… Me pregunto si se podrá pedir el libro de familia… esa mujer adoptó a todos esos niños…

- Me alegra mucho....haberme enredado con alguien tan inteligente como tú – le respondió el rubio, acercándolo por el cuello para besarlo, sonriendo un poco por la manera en la que lo decía.

-¿Enredado?… - el moreno sonrió contra sus labios apoyando una mano en la almohada volcándose para besarlo -Olvidaba que eres una cobra…- se rió mordiéndole un poco el labio inferior antes de empujar la lengua en su boca.

El chico se dejó besar, entrelazando las manos tras su nuca, aún sonriendo y separándose luego. – Pues espero que te gusten las cobras. Sensei.....no es muy responsable mantener a un alumno de escuela despierto a estas horas – bromeó como si no hubiera sido él quien lo hubiese despertado.

-Fue el alumno quien me desveló… yo me limito a cumplir sus deseos… ya sabes que soy muy dedicado…- dijo sonriendo de medio lado y aprovechándose de sus palabras levantando la sábana y sacándose la bata y metiéndose de nuevo en la cama apoyándose en el cabezal.

- Con cada fibra de tu ser. Deberían darte un premio.... – le dijo, apoyándose en su pecho y entrelazando ahora sus piernas con las del moreno.

-Creía que ya lo había obtenido…- el moreno le pasó la mano por los hombros acariciándolo con suavidad y deslizando la mano a su nuca enredando los dedos en su cabello -Descansa un poco, si vuelves a tener una pesadilla, ya te despertaré…

- Sí, gracias Izamu... - - se rió un poco el chico cerrando los ojos, y murmurando aún, no sin algo de ironía. – Debes estar muy orgulloso. De veras te encanta acariciar tu trofeo.

-No me refería a algo tan material…- el moreno se rió descaradamente y le alzó la cara para que lo mirase -Tus sentimientos por mí son mi premio… no tú… ¿con quien crees que hablas?

- Con Lorenz Izamu, el gran seductor de estudiantes – se rió el chico, claramente bromeando, al menos para él. – Es una lástima que yo no sea tu alumno, así no podrán decir que lo hice por la nota.

-Qué lástima… eso me encantaría… - el profesor le cogió una mano besándola y apoyándola sobre su pecho cubriéndola con la suya -Sin embargo, eres el primer estudiante con el que intimo más de lo estrictamente necesario…- se rió levemente -pero haz el favor y duerme que mañana tienes clase…

- Síiiii, sensei – contestó, un tanto burlón el chico, aunque cerrando los ojos de igual manera. – Y soy el segundo....

El moreno se rió levemente -Ah… sí, ya lo había olvidado… qué descuido… - dijo cerrando los ojos aún con la sonrisa en los labios ahorrándose que tener sexo unas cuantas veces en un despacho no era intimar para él.

- Mejor así..... – volvió a murmurar el chico, sin abandonar su sonrisa.


 
 

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