| Capítulo 80
Perfect
-Es una lástima que no hayamos podido ir esta noche…
En fin, habrá que esperar hasta mañana. De todos modos
es comprensible que tengan miedo pero la situación es esta
hoy y será la misma…- sonrió mirando a la carretera
-o tal vez peor, mañana…- apagó el coche bajándose
en la entrada de la casa del rubio -al menos de este modo podemos
venir a recoger tus cosas…
- A decir verdad, yo también estoy inquieto. Pero supongo
que necesitan tiempo para hacerse a la idea. – se encogió
de hombros, observando al profesor. – Aunque no sé
qué más pueda pasar para que terminen de comprender....
-Tienes que tener en cuenta la edad que tienen… y por otra
parte… tampoco es que los conozca demasiado, salvo a Reiji
y a Dusk… Dusk siempre parece tratar de hacer como si lo malo
no existiese y Reiji… creo que hace lo mismo, les interesa
más vivir el momento, tampoco es una mala filosofía
de vida…- le dio una calada al cigarro esperando a que el
rubio pasase delante de él y abriera la puerta de la casa
-Arai… jamás demuestra lo que piensa… y Kinsei
es bastante responsable… creo que ambos deseaban ir, pero
la situación con los padres de Kinsei no se lo permitía.
- Sabes mucho sensei – le sonrió abriendo la puerta
y entrando. – Y...soy menor que ellos.– le recordó,
riendo sólo un poco.
-Más o menos… Dusk tiene dieciocho años…
además de que es bastante infantil…- se rió
un poco de todas formas -pero asombrosamente saca unas notas estupendas,
está en el curso que le corresponde…- se giró
en la puerta para tirar lo que restaba del cigarro a la calle -Vamos…
¿son muchas cosas?... - le apoyó la mano en la nuca
acariciándola un poco -A veces se me olvida que eres mi alumno…
- ¿Cómo puedes olvidarlo? ¿Tan mal estudiante
soy? – lo miró, halándolo un poco por la corbata
para que se acercara a besarlo. – No es mucho, sólo
una mochila, y ya la tengo casi lista...
-Hm… creía que serían muchas más cosas…
- sonrió acariciándose el filo de los dientes con
la lengua antes de besarlo, apoyándole una mano en la cintura
-No… eres un estudiante increíble…
- Y usted un profesor muy dedicado...sin duda – le sonrió
de vuelta sin separarse. – En realidad son dos, pero no quería
que te asustaras.
-Ya iba a preguntarte si no ibas a llevarte tus libros… porque
si habitualmente llevas una mochila a clase y te vienes a mi casa
unos días y aún así sigues llevando una…
comenzaré a pensar que no vas a vestirte…- sonrió
apoyándole la mano entre las nalgas y acercándolo
más para besarle el cuello -Últimamente me distraigo
con demasiada facilidad…- susurró aunque pensando para
sí, apartándose un poco y subiéndose las gafas.
- Te lo dije, eres muy dedicado – bromeó el rubio
girándose para dirigirse a las escaleras, respondiéndole.
– No estaba pensando en dejar los libros, son algo muy importante
para mí – y apresurándose a subir dejándole
la opción de seguirlo, junto con la interrogante de si pensaba
vestirse o no.
-Mientras lleve los libros, me doy por satisfecho…- contestó
como siempre siguiéndole aquel juego extraño que mantenían
acerca de casi cualquier cosa. Entró con él en el
cuarto, sujetando las bolsas que había en la entrada de este
e imaginando que se trataba de esas -Estas ¿no? ¿Seguro
que no olvida nada?
- Esto – se giró, mostrándole un pentagrama
mediano – No te molesta ¿cierto? No quiero redecorar
tu piso, pero me sentiría más tranquilo..... A menos
que prefieras las cosas interesantes – añadió,
sonriendo de medio lado.
-No, está bien… ni siquiera esta decorado…-
el moreno se rió levemente pensando en que por no tener,
no tenía ni una miserable foto en toda la casa. Lo más
decorativo que había era Yaco o los ceniceros -Llévate
lo que quieras, vas a vivir conmigo, no eres un invitado…
con mi exmujer yo me sentía un invitado indudablemente…-
se rió de pronto extrañamente por primera vez casi
hablando sin motivo de ella.
- Bueno, no te vas a sentir así conmigo – le aseguró
acercándose y colocando sus brazos alrededor de su cuello.
– No me gusta tomar decisiones por otras personas, así
como no me gusta que las tomen por mí.
-Los separa un abismo…- el moreno sonrió bajando la
cara para besarle los labios desprendiéndose lentamente de
ellos sin poder evitar comparar a uno con el otro y pensando por
otro lado que tal vez Kiri era la única persona que podría
convivir con él sin desquiciarse con sus manías -Vamos…
tendremos la cena preparada…
- Perfecto – asintió, pasándole dos dedos por
el rostro, y separándose para salir del cuarto, cerrándolo
cuando el moreno hubo salido. Lo cierto es que lo ponía algo
nervioso el saber que no dormiría allí por más
de una noche, pero tal vez estaba llevando aquello demasiado al
extremo. Después de todo, ya había dormido con Lorenz
y no había sucedido nada. Bueno, nada que no tuviese que
suceder.
Tras el rato que habían ido en coche, había comenzado
a llover de nuevo y el moreno torció un poco los labios cuando
abrió el maletero, mojándose las manos antes de coger
las bolsas con una mano para poder cerrar el coche con la otra,
una vez Kiri hubo salido de él. La portera abrió el
portón metálico con la excusa de ayudarle porque llevaba
bolsas, aunque lo que hacía verdaderamente era cotillear
y se quedó mirando lo que el rubio llevaba en la mano.
-Buenas noches tenga usted, señora…- dijo el moreno
con rin tintín, sin más y reparando en la mirada sin
poder evitar sonreír así a todo subiendo hasta el
ascensor sin molestarse más.
-Buenas noches…- gruño la mujer -¿Va a vivir
aquí? ¿Se está mudando?- preguntó al
rubio.
-¿Cómo?- el moreno se volvió en la puerta
del ascensor y la mujer se rió, sacudiendo una mano como
si no hubiera preguntado nada.
- Si quieres, luego le digo que soy tu sobrino para que se haga
más novelas. – se rió suavemente el rubio mientras
la puerta se cerraba.
-… déjala que piense lo que quiera, no tengo que darle
parte a nadie de con quien vivo o no…mientras no se enteren
en el instituto, es suficiente… Después de todo, todos
saben mi orientación, es obvia teniendo en cuenta mi pasado-
sonrió con un gesto tal vez de superioridad -Estoy muy por
encima de esa clase de cosas…- dijo abriendo la puerta y pasando
a su cuarto dejando las bolsas sobre la cama -Supongo que querrás
cenar primero …
- Sería agradable – le sonrió pensando en que
era la persona más independiente que conocía y también
en que tal vez no era muy conveniente que lo llevara todos los días
a la escuela. – Cierto... – comentó recordando
entonces. - Dusk nos ha hecho una invitación....Arai y Reiji
piensan formar una banda y quieren que vayamos a su primera presentación.
Bueno, Dusk y Reiji quieren que vayamos al menos... – lo miró,
sintiéndose algo extraño de proponer eso. - ¿Qué
te parece?
-Bueno…- el moreno se rió un poco notando que la mesa
ya estaba puesta en la cocina y sólo tenía que coger
la comida del horno como cada noche, incluso se había acordado
de que Kiri se quedaba y sonrió satisfecho a pesar de que
hubiera preferido no dejar bolsas con ropa sin guardar sobre su
cama… pero eso era inevitable en él -Me parece extraño,
pero viniendo de ellos no tanto… - sonrió sentándose
-supongo que no sería muy cortés no ir… y puede
que no sea tan terrible como lo veo en mi mente…
- Y yo pensé que sería más difícil
convencerte – se sentó a su lado observándolo
y apoyando su rostro en una mano. – No...en realidad creo
que podría ser interesante. Hacer algo que ninguno de los
dos haría por su cuenta....
-Desde luego que no… no lo haría…- el moreno
sonrió pensando en que a saber a qué clase de lugar
tenían que ir -¿Quieres agua?- dijo no obstante sirviéndose
el vino que había dejado la chica sobre la mesa -También
sería interesante que Reiji hiciera algo que le interesase
de verdad, me gustaría saber si es bueno y tal vez ayudarlo…
si se lo toma en serio…
- De veras sí eres dedicado, Izamu- lo miró sonriendo
de medio lado, aunque lo decía en serio esta vez. –
Puedo con el vino, gracias. No me mató la última vez.
-Qué mal pensado… simplemente tal vez preferías
agua en las comidas… ¿o crees que te trato como a un
chiquillo? A mí no me lo parece…- el moreno sonrió
probando la comida agradecido de que aun no estuviera fría
-No me gusta ver que chicos que merecen la pena se echan a perder
porque no tienen quien los guíe… - dijo observando
su sonrisa y buscándole el significado con otra en sus labios.
- No tienes que explicarte, en realidad, estaba admirando eso de
ti. – aclaró por su parte, empezando a comer. En realidad
hacía meses que no probaba una comida de verdad hecha en
casa. – Y no, no creo que me trates como a un chiquillo, o
comenzaré a preocuparme..... – continuó, riendo.
-No me explicaba… sólo te comentaba…- el moreno
se llevó la copa a los labios -Es extraño para mí
estar acompañado…claro que tampoco he echado de menos
la compañía para serte sincero… ¿y tú?
El rubio movió la cabeza en señal de negación
– Pero también es extraño para mí....y
agradable. – le sonrió, rozando su rodilla con la suya
bajo la mesa, aunque dedicándose a seguir comiendo.
- Lo mismo digo…- el moreno lo miró a los ojos quitándose
las gafas, bebiendo un poco de nuevo y echándose atrás
en la silla deslizando la pierna entre las del rubio -¿Qué
le dijiste a Dusk cuando te lo propuso? -preguntó de pronto
pensando en si Kiri no tendría amistades, aunque seguramente
Dusk ya lo consideraba como tal. Después de todo, él
tampoco tenía y se encontraba bien así.
- Que no creía que Arai me quisiera allí precisamente,
pero insistieron – le contestó, sonriendo antes de
tomar la copa y beber de ella, mientras acariciaba la pierna del
moreno con las suyas casi distraídamente.
-¿Eso por qué?- el moreno lo miró con una
sonrisa en los labios -¿Se llevan mal ustedes dos?- preguntó,
mirando a una de las manos del rubio y alzando la vista a sus ojos
dibujando una sonrisa de nuevo al sentir cómo lo acariciaba.
- No creo que yo le agrade mucho. En parte, creo que tuvo que ver
con lo que sucedió aquella vez con el tablero de guija. –
lo observó preguntándose por qué sonreiría
así, aunque no exactamente molesto. – Piensa que soy
engreído – argumentó riendo, como si no fueran
obvias las razones para verlo así.
El moreno se rió suavemente -¿Es que acaso no lo
es? A mí me agrada eso de ti…aunque no diría
engreído exactamente…- encendió un cigarro mirándolo
a los ojos -¿Quieres un café o algo?
- Un café estaría bien, no quiero perder la costumbre.....
– aceptó lo que más bien ya parecía un
ritual entre ellos. – Entonces dime, Izamu, ¿qué
dirías tú exactamente?
-Hm…- Lorenz se levantó sonriendo y sirvió
dos cafés, apoyándolos en la mesa y parándose
a espaldas del rubio apoyándole las manos en los hombros
y bajándolas a su pecho acariciándolo -Eres muy orgulloso
… además de consciente de que eres más maduro
y más inteligente que ellos … Engreído tiene
unas connotaciones diferentes… - sonrió, pasándole
una mano por el cuello.
- Se ve que estás enamorado.... – sonrió el
chico, echando el rostro hacia delante y luego sujetando la mano
del profesor, acariciándola. – Pero no es nada desagradable...tener
un novio que me tenga en tan alta estima.
-¿Y para qué querría uno al que no encontrase
de ese modo? No quiero perder mi tiempo con un pusilánime…
- se agachó un poco besándole el cuello y levantándose
de nuevo -Vamos al salón… aquí es incómodo…
ya somos ambos demasiado distantes como para encima ponernos facilidades
… - dijo riéndose.
- No te preocupes, no pienso distanciarme más de ti. –
sonrió, siguiéndolo y aventurando luego. – Pero
sí ves algún defecto en mí ¿o no? ¿Te
parezco perfecto? – se sentó, bebiendo de la taza,
sin que sus ojos dejasen de seguirlo
como en un extraño juego.
El moreno lo rodeó por los hombros acerándolo a el
y recostándolo sobre su pecho -Hmmm… la verdad…
no veo ningún defecto, soy demasiado maniático como
para permitirme el lujo de tratar de vivir con alguien a quien le
vea defectos… sólo puedo decir que cuando te enfadas
eres demasiado necio…- se rió levemente -¿Qué
defectos te ves tú?- preguntó bebiendo un poco de
café y pasándole la mano por el pecho.
El rubio rió suavemente, suspirando luego antes de contestar.
– Eso es un secreto, no estoy por perturbar esa encantadora
visión que tienes de mí. Y tú puedes ser bastante
necio también.
-Ay… - el moreno hizo como si realmente aquello le hubiera
dolido y sonrió -¿Qué más? Dime…
ilústrame en mis defectos… - se rió.
- No tengo mucho que decir tampoco. Yo también te considero
muy por encima de los demás. – se alzó un poco
para observarlo a los ojos. – Eres....muy difícil de
leer, pero no creo que llamaría a eso un defecto. Yo lo encuentro
interesante.
El moreno sonrió entreabriendo los labios -Qué estúpido
sería escoger como pareja a alguien a quien ves repleto de
defectos… aunque uno sólo ya puede llegar a desquiciar
seriamente… - deslizó la mano por su cuello quitándose
la corbata y desabrochando unos cuantos botones -Creía que
ibas a decirme al menos uno…
- Te escuchas decepcionado....¿Deseas que te encuentre algún
defecto? – sonrió, bajando una mano por entre su camisa
abierta y dejándose deslizar hacia debajo de nuevo.
-Hmm… no… supongo que estas demasiado enamorado como
para verlos…- se rió con un gesto un tanto orgulloso,
cómo no -¿Qué haces por la noche cuando estás
en casa?- preguntó de pronto extrañamente.
- Leer, investigar....y luego, dormir. ¿Qué haces
tú, aparte de beber café? – le devolvió
la pregunta, bebiendo de su taza como recordando de pronto que la
tenía allí.
El moreno se rió por su acusación sobre el abuso
de café -Si no bebo café, me duele la cabeza…
por tanto beber café…- el moreno sonrió acariciándole
el pecho aún -Supongo que sólo suelo leer y a veces
veo algún documental que me interese… y después
sigo leyendo en la cama y fumando… hasta que me entra el sueño…
entonces corrijo los exámenes… para hacerlo de excelente
humor…
- De ahora en adelante, ya no tendrás que estar medio dormido
para estar de buen humor. – se rió el chico. –Espero
no interferir mucho con tu manera de hacer las cosas.
-Hmm… ya veo- el moreno se rió siguiéndole
el juego -No lo creo, por eso preguntaba qué solías
hacer…- dejó la taza vacía sobre la mesa y el
gato blanco saltó sobre las piernas de Kiri acomodándose,
tras girar sobre ellas ovillándose -Vamos a guardar tus cosas…
espero que te quedes por largo…
- Bueno, cabe la posibilidad de que tenga que ir a pasar un tiempo
con mis padres cuando vengan, pero...aparte de eso no tengo motivos
para no hacerlo – le sonrió, acariciando al gato y
dejándolo a un lado, recibiendo una mirada de reproche por
su parte, antes de levantarse.
-Ya supongo, es lógico- dijo refiriéndose a pasar
un tiempo con sus padres y levantándose finalmente -pero
te echaré de menos ¿Qué será de mí?
Tendremos que jugar a las hurtadillas de nuevo… - lo sujetó
por la cintura volviéndolo para besarlo, sin dejar de mirarlo,
sonriendo un poco al apartarse -Al menos dime que compartirás
tus noches conmigo…
- Haré lo que pueda – le sonrió sin prometer
nada aunque era más por seguir el juego. – Claro, luego
de que cumpla la mayoría de edad, me puedo mudar oficialmente
contigo, si es lo que quieres.....
El moreno sonrió de vuelta alzándole un poco más
la cara deslizando un dedo por sus mandíbulas -Si es lo que
quieres…
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