| Capítulo 78
Repaying the Favor
Kiri tomó la mochila, metiendo algo de ropa y libros en
ella. Le había pedido a Izamu que lo llevase luego a buscar
sus cosas, pero no veía por qué no adelantar. Después
de todo, con dos viajes, sería más fácil trasladarlas.
Dejó lo que estaba haciendo al escuchar el timbre imaginando
quienes eran.
Reiji venía colgado del hombro de Dusk, ambos bromeando
como siempre y para variar, sin despegarse el uno del otro. –
Creo que aquí es, ¿no? Y venimos al atardecer, no
somos muy inteligentes....... – se rió, besándole
la mejilla al rubio sin poder evitarlo.
-¿Por qué? Al atardecer les entra hambre a las víboras…-
el rubio se rió -Kiri! déjanos pasar a tu creepy house
…- dijo llamando al timbre como unas tres veces y después
apoyándose el porro que llevaba en los labios entre los dedos
-Igual es que esta fuchicando al profesorado… y no quiere
abrir…
- Lorenz sensei no está aquí, si a eso te refieres
– le contestó el rubio abriendo la puerta, y habiéndolo
escuchado claramente. – Pueden pasar – sonrió
haciéndose a un lado.
El rubio pasó, abrazándose a Reiji por la espalda
y mirando a Kiri con una sonrisa -Mira que eres cotilla… escuchar
las conversaciones de amantes … - se hizo el loco de pronto
besándole el cuello a Reiji -¿Vas a llevarnos a tu
cuarto?
- Las conversaciones de amantes no deberían ser sobre otros
amantes, ni tampoco gritadas. – se limitó a reprochar
el chico, observándolos luego. – No lo tenía
pensado, pero pueden subir si quieren. Mientras, busco la razón
para que te invitase. – le señaló las escaleras
por si querían subir a esperar. Era eso, o sentarse en el
piso prácticamente.
- Pero corres el riesgo de que tengamos más conversaciones
de amantes..... – se rió Reiji, acariciando la mejilla
de Dusk como era su costumbre.
El rubio se rió ligeramente apoyándose entonces en
la pared y llevándose a Reiji con él y apoyándole
una mano en cada muslo -Yo casi prefiero no subir entonces…
soy muy propicio a las pesadillas… - se rió un poco
aprovechando que Kiri se iba por un lado para apoyar la mano entre
las piernas de Reiji riéndose –Pa’ que no te
coja frío el pajarito…
- No es justo que el mío sea el único protegido –
sonrió el chico colocando la suya entre las piernas de Dusk
y besándolo sin preocuparse de que estaban en casa ajena.
Dusk sintió que se ponía rojo -Nooo… pero el
mío se pone nervioso y quiere salir…- se rió
cogiéndole las manos con las suyas y abrazándolo -Es
claustrofóbico… pobriño…- deslizó
las manos a sus nalgas contradiciéndose un poco y fomentando
más la "claustrofobia" de su sexo, notando como
evidentemente sí se generalizaba el calor en aquella zona
-Mira lo que has hecho… hidoi …
- Sugoi..... – lo contradijo el moreno, sonriendo y sin apartar
la mano a pesar de que los sentía duro ya. – Ya lo
sacaré a pasear más tarde...
- Ejem! – tosió fingidamente Kiri, apareciendo tras
ellos con una sandía en la mano. – Tómalo como
un agradecimiento por lo de ayer. Creo que es igual a la que habías
elegido.....
-Mi sandía!!- el rubio se rió cogiendo la sandía
como si fuera el gran tesoro -Gracias Kiri!- abrazó al rubio
riéndose y pensando que ya les había dicho que Kiri
no era como pensaban -No hacía falta pero… mi sandía…
- el rubio lo soltó como pensando de pronto -Yo ya les dije
que no eras tan creepy como te veías… - le dijo al
rubio como si regalarle una sandía a alguien fuera el gran
detalle.
- Sólo no me gusta dejar las cosas en el aire, y fue por
mi causa que la perdiste. – aclaró Kiri un tanto incómodo
con tanta efusividad.
- Gracias de todos modos, Kiri. Esto de veras lo hace feliz –
explicó Reiji, aún abrazando al rubio con todo y sandía,
como si hubiera que explicar que no estaba fingiendo tal bakez,
y sonriendo él también por contagio.
- En todo caso, esa fue la razón por la que les invite aquí.
Ya pueden irse si lo desean. – dijo el rubio como si de despedir
una clase se tratara.
-No… matemos a la sandía!- el rubio se rió
mirando alrededor para entrar en la cocina sin más ceremonias
-Kiri… un cuchillo… que seguro que tienes tropecientos…-
se rió por lo que estaba insinuando y se colgó el
porro de los labios sintiendo que había fumado mucho y sonriendo
aún más.
- Dusk!! No me dejes afuera que me da frío! – lo siguió
Reiji como si nada, riendo y más bien pensando que la casa
se veía tenebrosa así con todas esas cajas por ahí
y casi ningún mueble.
Kiri alzó una ceja siguiéndolos, un tanto extrañado
de que quisieran quedarse, pero lo cierto es que tenía tiempo
antes de la reunión, y abrió uno de los cajones de
la encimera, sacando un cuchillo, ya que por supuesto, Dusk estaba
revolviendo de todo, menos donde debía. Lo puso delante de
su rostro, sonriendo luego. – Aquí tienes.... –
y entregándoselo.
Dusk se quedó mirando el cuchillo casi blanco sintiendo
que le entraba la risa floja -Kiri… si sigues haciendo esas
cosas asustarás a la sandía- dijo acariciándola,
aunque el que se había asustado era él. Apoyó
el cuchillo cortándola en trozos y entregándole el
primero a Reiji con una sonrisa de oreja a oreja que decía
"te quiero" pasando después a darle un trozo a
Kiri -Tú muerde primero, no sea que seas como la bruja de
la bella durmiente pero en versión basta… - se rió.
El chico sonrió tomando el trozo con una mano. En realidad
hacía siglos que no comía una sandía. –
Dusk....si fuera a matarte, no te envenenaría, no es mi estilo....
– mordió como si hubiera dicho lo más normal
del mundo.
Reiji mordió el suyo también, pensando que mejor
era hasta quedarse callado, aunque pensaba que estaba bromeando.
Pero igual lo creepeaban sus bromas.
-¿Y cómo me matarías?- lo miró bastante
creepeado también, aunque mejor era saber por si las moscas
–Así, si te veo cuchillo en mano ya echo a correr y
tu madre es monja si me atrapas…- se rió mordiendo
un trozo enorme de sandía y tocándole el culo a Reiji
por atrás como quien no quiere la cosa aunque riéndose.
- Creo que lo sabes.....prefiero ver la sangre. Es más....definitivo.
– contestó tranquilamente apoyándose en la encimera
con una mano, y sonriendo luego. – Pero no es que esté
pensando en matarte. Deberías confiar un poco más
en los demás. – añadió, como si aquello
fuese tranquilizador, aunque claro, estaba pensando en que Dusk
no había asesinado a Takase de una manera precisamente poética.
- Pues mejor que no, me quedo sin plushie. – se rió
nervioso el moreno, abrazando a Dusk como si se lo fueran a quitar
de pronto.
-Ya sé que no estás pensando en asesinarme o no estaría
en tu casa comiéndome una sandía como si nada. ¿Qué
crees? Yo no tengo ese temple, claro que eso no es nada para alguien
que se acuesta con Lorenz… - le echó la lengua riéndose
después porque desde luego se bromeaba pero siendo de lo
más inconsciente -Aunque quisieras matarme tampoco quiere
decir que pudieras… además a mí no me pareces
ningún psicópata, sólo eres raro pero a mí
me caes bien. ¿No quieres más sandía? Ah!-
lo señaló de pronto -Arai y Reiji van a hacer un grupo!
Cuando se estrenen vendrás ¿verdad?
- No, gracias, era para ustedes.... – rechazó la sandía,
sonriendo un poco. Era extraño, caerle bien a alguien como
él. Claro, que a Dusk parecían caerle bien todos.
– No lo sé, no suelo ir a esa clase de cosas. Soy más
del tipo que se queda en casa leyendo. De todos modos, no creo que
a Arai le hiciese mucha gracia, ni a Kinsei. –
- No hagas caso, si Dusk te invita, igual seguirá insistiendo
hasta que vayas. – se rió Reiji, tomando el trozo de
sandía en su lugar. – Lo que es Arai.....no creo que
le importe. Y Kinsei estará muy ocupado mirando a Arai con
ojos de amor. – bromeó como si él mismo no estuviese
pegado como lapa a Dusk.
-Amoooor- repitió el rubio riéndose y frotando el
culo contra el paquete del moreno en una danza extraña –Venga,
vente hombre, sólo dile a Lorenz que venga también…
tampoco creas que van a tocar ninguna cosa metal… o algo así…
que canta Reiji…- dijo como horrorizándose sólo
de pensar en verlo cantar algo así -La primera será
en la cafetería de un amigo… y no es ningún
sitio ruidoso que te vaya a desagradar… Va… di que sí…
no te cuesta nada…
- Está bien, está bien. – el chico soltó
una risita meneando la cabeza. – Trataré de convencer
a I...Lorenz . Supongo que no nos haría mal cambiar de ambiente
por un rato. – finalizó, más bien pensándoselo
aún y corrigiéndose como si llamarlo por su nombre
fuese algo demasiado privado para hacerlo frente a ellos.
- Anda, seguro que dice que sí. Tú sólo dile
que puede escuchar algún poema mío en vivo –
Reiji se guindó del rubio riendo, aunque en realidad no pensaba
cantar nada escrito por él, pero igual le hacía gracia.
-¿Tienes canciones tuyas?- preguntó el rubio mirándolo
de pronto aunque sin dejar de comer sandía -Quiero oírlas
¿tienes?- de pronto miró a Kiri de soslayo -Dile a
Lorenz que venga, que os invitan… dile que no sea viejo…
jejeje
- No creo que ese sea el mejor de los argumentos, no..... –
sonrió de medio lado, imaginándose a Lorenz si le
decían viejo. De todos modos, no es algo que él le
diría, ni tampoco algo que pensara.
- Tengo algunas...cosas que he escrito, pero no son muy buenas.
– le aseguró convencido el moreno.
-Ya, todos dicen los mismo de sus cosas… y tú más…
quiero oírlas… tienes que dejarme oírlas ¿lo
harás?- el rubio lo abrazó, besándole los labios
y haciendo cara de pena -Seguro que son buenas…
- ¿Quién te puede decir que no con esa cara? –
le sonrió el chico, pensando en cómo habían
cambiado las cosas en tan poco tiempo.
-No sé… yo siempre me digo que sí…- se
rió abrazándolo y cogiéndolo sobre las cintura
-Ay… creo que me dará un algo de habérmela comido
toda… era muy gorda… - se llevó la mano a la
barriga dejándolo en el suelo de nuevo y mirando la hora
-Ala Kiri, ahora que te guarreamos la cocina ya podemos irnos al
instituto- se rió de nuevo aunque aún frotándose
la tripa -Vamos…
- Vamos entonces- accedió, recordando de pronto lo que había
sucedido antes en el cementerio y decidiendo que era mejor hablar
de eso cuando estuviesen todos reunidos. No tenía deseos
de contar el mismo cuento dos veces.
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