.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 76

Shed the Lies (Tell Me You're Upset)

El rubio caminó entre la hierba mojada, haciendo una mueca de disgusto cuando su zapato se hundió algo en el lodo, y girándose para ver al moreno que lo seguía entre las lápidas, probablemente mucho menos contento que él con la situación, pero era de esperarse después de la lluvia. – Creo que las tumbas más antiguas están al fondo, parecen ir en orden..... – señaló aún esperándolo.

-Bien… - el moreno alzó la cara hacia donde el rubio le señalaba, desviándola de sus zapatos y del lodo que manchaba los bajos de sus pantalones sin ocultar su gesto de desagrado. Atravesaron varias paredes de nichos hasta el fondo. El mayor se detuvo en un grupo de tumbas pequeñas en el suelo, más bien simplemente unas cruces ajadas y clavadas en la tierra, en el medio una mucho más grande de mármol blanco. Pero no podía leer desde allí fuera y mucho menos teniendo en cuenta el estado de la placa. Observó el suelo notando la presencia de algunas manzanas podridas sobre las tumbas y miró alrededor extrañado.

- Eso no es muy amable.....la mayoría de la gente suele llevar flores. – comentó Kiri, siguiendo la mirada del profesor. - ¿Te parece si entramos?

-Parece que los odian… en fin, no hay más opción…- señaló el profesor caminando entre las tumbas con cuidado de no pisar indebidamente pero era realmente difícil. Aquellas tumbas no eran seguramente más que meros hoyos en el suelo. Se acercó a la lápida blanca pero las letras estaban carcomidas aunque no tanto como para no poder leer "Taguchi" -Es su tumba… y las otras imagino que las de sus niños…- se volteó alrededor observando pintadas en el mármol -hm…

- Tal parece que no eran muy buenos enterrando gente en ese entonces... – comentó el chico, obviamente con ironía y empezando a preguntarse si no sería sólo un gran hoyo con distintas cruces encima. Se agachó, observando con más detenimiento, como meditando, cayendo en cuenta de sus propios pensamientos. - ¿No le da la impresión...de que todos ellos murieron a la vez? ¿O al menos en el mismo período de tiempo? ¿Sucede algo? – preguntó, mirando al moreno a la expectativa.

-Ese es el aspecto que da al menos… que todos murieron a la vez… menos ella… - se giró a verlo sujetándole un brazo con suavidad -Estas tumbas … son precarias. Sin embargo, no la de ella… como si sus niños le hubieran dado esta sepultura… y sin embargo, ellos murieron después y fueron enterrados como animales… el pueblo los odiaba… no, los odia…- dijo señalando las pintadas con insultos en el mármol.

- Interesante....¿qué puede ocasionar un odio tan grande que aún perdure? – inquirió, realmente preguntándoselo y paseando su mirada por los insultos y las cruces clavadas como al azar. - ¿Sabes? Esto es algo...Seguro que los demás no estarían de acuerdo conmigo, pero me parece algo triste – confesó luego, aunque no muy seguro de la razón de aquella tristeza repentina.

-La verdad, sí, es terrible…- el moreno lo miró acercándolo un poco a él y apartando las manzanas podridas hacia fuera de las tumbas saliendo después del fango hacia la hierba de nuevo -Seguramente los mataron… ¿no crees? Ya fuera fingiendo un accidente o no… todas estas muertes a un tiempo… tal vez sólo los dejaron morir… - sintió un viento fuerte azotando su rostro y su cabello.

- Tal vez......lo cierto es que no fue una coincidencia, eso definitivamente. Y dado el grado de aprecio que les tienen....- se detuvo, mirándolo a los ojos, y observando como el viento alborotaba sus cabellos aún más. – Me pregunto qué sucedería si realizásemos una sesión aquí. Tal vez nada, claro, pero...¿Escucha algo? – giró su rostro hacia las tumbas, aunque el sonido parecía más bien provenir del viento, como un leve sollozo, ni siquiera era claro si realmente estaba escuchando aquello o si su mente estaba jugándole trucos.

-Me parece una idea excelente…- dijo el moreno ajustándose las gafas y mirando hacia las tumbas escuchando también aquel silencioso lamento -Sí lo escucho… - dijo sintiendo de pronto el impulso de llevar flores a aquellas tumbas aunque sólo fuera por el hecho de contrariar a aquellos aldeanos -aunque a estas alturas ya no me sorprende… Ahora, lo que más me intriga saber es si ella murió antes y cómo… ¿recuerda el sacrificio de la mujer por el caballero del corcel negro?...

- Sí, aunque confieso que pensé que jugaban con la mente de Dusk. Ya sabe, por aquello que dijo sobre la inquisición. – le sonrió, ligeramente avergonzado por hacer suposiciones tan apresuradas sólo por tratarse del rubio.

-Aún no sabemos si es así… sólo estoy aventurando… no estaban en tiempos de espadas y corceles… así que en todo caso sería mero simbolismo… - se deslizó un dedo por los labios mirando a la tumba de nuevo y abrochándose dos botones más en el pecho -Vámonos… aquí esta todo visto…- dijo pasándole el brazo por la cintura, sin embargo escuchando de pronto como si las voces de un montón de niños rebotasen en su cabeza haciéndolo volverse.

Kiri se giró a su vez para observar a varios de los niños que ya habían visto antes, aunque parecían ser menos aquí y algunos no eran tan niños ya. Estaban tomados de las manos, alrededor de las tumbas como formando un corro, sólo que extrañamente hacia fuera, más bien como si formasen una barrera o como si hubiesen salido de allí.

El moreno los observó acercándose sin cuidado alguno y soltando al rubio, mantenían las cabezas gachas con el cabello delante del rostro y Lorenz apoyó la mano en la cara de uno de ellos alzándosela y observando con algo de repulsión contenida sus pupilas veladas. Se apartó sin dejar de mirarlos.

- Si lo que quieren es nuestra ayuda, van a tener que ayudarnos. – murmuró el rubio de pronto, aunque con un tono de voz muy suave, preguntándose si realmente podrían escucharlo.

-Creo que la psicología no es su fuerte … y si por otro lado nos consideran igual que ellos… me pregunto si no deberíamos comenzar a preocuparnos de nuestros propios antecedentes… Tal vez no sólo tenga que ver con el echo de prácticamente no tener padres, pero sólo son conjeturas….

Los chicos se sentaron todos a un tiempo sin soltar sus manos y elevaron la cara al cielo abriendo los ojos y las bocas dejando escapar un grito unánime y potente. El moreno se encogió un poco entre sobrecogido por la visión y aturdido por el sonido. Las campanas de la iglesia redoblaron con fuerza.

El rubio dio un paso hacia el moreno, también sobresaltado sin poder evitarlo, aunque no fuera lo acostumbrado en él. Lo cierto es que ya lo había pensado, que no habían sido escogidos al azar. Incluso aquellos que habían llegado por coincidencia, tal vez habían sido dirigidos allí. Y por supuesto, él también. El grito pareció ir cada vez más en aumento, haciéndolo cubrirse los oídos entre este y el repiqueteo de las campanas. Cada vez más y más alto, hasta que todo cesó súbitamente, los niños observándolos serios ahora, y de pronto, comenzando a caer de lado como si se les fuera la vida.

Lorenz se agachó frente a uno de los que había caído, sintiendose extrañado por aquella interpretación o … ya no sabía ni cómo llamar a aquellos encuentros. Pero uno a uno fueron cayendo como si se tratase de piezas de dominó hasta que todos hubieron cedido y fueron desapareciendo como si la tierra estuviese tragándoselos

-"Mis niños…"- fue lo único que el moreno fue capaz de oír a un volumen casi inaudible. Se levantó y miró a Kiri.

- Creo que eso fue todo..... – dijo el chico, descubriéndose los oídos por fin, y mirándolo de vuelta, algo aturdido y echándose el cabello para atrás luego. – Ya deberíamos regresar.

-¿Te encuentras bien?- el moreno lo sujetó por los hombros pegándolo a él casi como un reflejo -¿Estás mareado o algo?....- dijo comenzando a pensar que tal vez esos mareos no tenían nada que ver con una debilidad física.

- Estoy bien, no te preocupes tanto. Creo que sólo necesito sentarme – le sonrió el chico como quitándole importancia. – Después de todo, no desayuné realmente- argumentó, dejando escapar una leve risa, aunque apoyándose en el moreno.

-¿Por qué no?- el moreno lo miró a los ojos -Lo dejé en su casa para que se cambiara y desayunase… se suponía que lo hiciera… - lo miró directamente mientras caminaba sujeténdolo por los hombros.

- ¿Cuántas veces lo voy a tener que repetir, Izamu? No suelo hacer lo que debo. No se preocupe tanto por sus alumnos, sensei. Acabará consiguiendo una úlcera. – Lo miró de reojo, notando cómo había cambiado al modo de “usted” y respondiéndole de la misma manera, un tanto burlón en realidad. – Nadie ha muerto jamás, por saltarse un desayuno....

-No se trata de cualquier alumno…- el moreno sonrió levemente aunque un tanto contrariado porque se tomase tan a la ligera su propia salud -Bueno entonces tendremos que pararnos a tomar algo antes de la comida…

- Gracias, pero no aquí, por favor... – accedió el chico, aunque aliviado de que dejase de discutirle tanto su argumento, también recordando lo que el mismo moreno le había dicho sobre comer en esos lugares y decidiendo que sin duda tendría razón.

-Desde luego que no… - dijo el moreno abriendo la puerta del coche y haciendo pasar al rubio yendo después a sentarse y sintiendo que se estaba preocupando demasiado. Dejó escapar una sonrisa prendiendo el motor y encendiendo un cigarro -Volvamos a la ciudad… sinceramente creo que necesito cambiarme los pantalones antes de que me dé algo… después podemos ir a comer o lo que desees.

- Vamos entonces – le sonrió, preguntándose si no necesitaría darse un baño además conociéndolo, y pensando que seguramente llevaría el coche a lavar muy pronto. – Así tendremos más tiempo para hablar, además.... Izamu, ¿qué te ha parecido todo esto?

-No lo sé… demasiada información de golpe- sonrió levemente mirando a la carretera -Tengo que sopesarlo… por lo pronto al menos tenemos teorías sobre las que recavar información… No soportaba el hecho de quedarme de brazos cruzados… aunque estas teorías fuesen inciertas al menos ya sería algo…

- Cierto... – asintió el rubio, recostándose completamente en el asiento, aún sintiéndose algo débil, comentando de pronto. – Hay algo que no te he dicho, acerca de por qué vine aquí. Claro, no es tan misterioso como suena... – le sonrió, girando el rostro hacia él de nuevo.

Lorenz lo miró de soslayo y apoyó una mano en una de sus piernas acariciándosela por encima del pantalón volviendo la vista a la carretera -Dime…- dejó caer la ceniza por la ventanilla devolviendo el cigarro a los labios.

- Mis padres no van a mudarse aquí. Bueno, sí, en lo que su trabajo se los permita, no me han abandonado del todo, pero....no fue su decisión el que yo me transfiriese a esta escuela, fue mía. O al menos, eso creía, estoy empezando a dudarlo.

-Ya… comprendo, en la medida de lo posible claro…- se pasó la mano por el pelo sin poder evitar pensar en lo complicado que era todo lo que rodeaba a aquel chico -Me dijiste que habías venido porque juzgabas que esta escuela era una buena oportunidad para ti… Claro, que ahora ya no sé si debo o no creérmelo.

- No te mentía en eso....De veras lo pienso, lo pensé, no lo sé. Sólo lo decidí, supongo. – suspiró, aún observándolo, preguntándose si estaría molesto. En realidad no era muy fácil de notar aquello. – Comprendes que no podía confiar en ti de buenas a primeras. Mis padres y yo...tenemos cierto acuerdo silencioso, tal vez por como soy. No estoy seguro de si confían tanto en mí o simplemente se desentienden, pero el caso es que me dejan tomar mis propias decisiones en su mayoría. – sonrió un poco, pensando que de seguro era lo segundo pero tampoco le era muy importante. – Pero no creo que la mayoría de los profesores entiendan eso. Y sinceramente, no tengo necesidad de buenas intenciones que me compliquen la vida.

-Está bien, lo comprendo- dijo no obstante aún callado mirando al horizonte -Entonces tus padres no van a venir o al menos no tienen la intención de hacerlo en poco tiempo ¿no es así? … ¿Y lo llaman, o eso también era una mentira?

Kiri se le quedó mirando, sonriendo ligeramente luego y sacudiendo un poco la cabeza, ahora seguro de que estaba molesto. – Se supone que van a vivir conmigo la mitad del año más o menos....Y sí nos comunicamos, no tan frecuentemente tal vez, pero siguen siendo mis padres. – desvió la mirada hacia la ventana. – Es interesante, como las personas se molestan cuando decides decir la verdad, pero mientras mentías, todo estaba bien.

-No estoy molesto… y no son necesarios los "planteamientos". Puedes decirme lo que quieras a la cara…- lo miró de soslayo sonriendo levemente aunque con un tinte extraño, entrecerrando los ojos volviendo a mirar hacia la carretera -Mi pregunta era sincera, no había ningún toque especial en mis palabras… Quería saber si también era una mentira, eso es todo- se ajustó las gafas apoyándose en la ventanilla de nuevo.

- Y tú también podrías admitir que estás molesto directamente. – lo miró de nuevo el chico, sonriendo ligeramente. – Izamu, estoy siendo sincero ahora.

-No estoy molesto… tal vez un poco decepcionado, pero no estoy molesto…- el moreno siguió mirando a la calzada deteniéndose de pronto en la cuneta al margen de una de las plantaciones y bajándose.

- ¿Qué haces? – el rubio lo siguió con la mirada, intrigado, bajándose también después, apoyándose sobre el techo del auto.

El moreno le señaló una casa, seguramente de los propietarios del campo de sembrado que había al pie de la carretera. En la pared había una enorme estrella pintada en rojo y una marca negra que la atravesaba -Ya sé que es un símbolo pagano… pero me llamó la atención demasiado… pintado de esa forma en la pared… la marca negra… ¿tiene algún sentido?

Kiri la observó, sonriendo un poco, por la manera que tenía el profesor de continuar con sus procesos mentales, pasase lo que pasase. – Hum......no lo sé exactamente. Creo que es para protegerse, la mayoría de los símbolos con estrellas lo son. Tendría que investigar un poco para saber su significado exacto. Aunque algo sí puedo decirle, no es precisamente común.

-Algo así imaginaba… Bueno, de hecho si mamá suele visitar a los que viven en este pueblo no me extraña que la mayor parte se hayan ido…- se rió en un tono un tanto maldito tirando el cigarro al suelo y pisándolo para asegurarse de que se apagaba -Volvamos al coche… olvidaba que se encontraba mal…- dijo volviendo, no sin antes notar a una mujer recogiendo el sembrado y mirándolos con desconfianza. Sonrió levemente.

Kiri hizo un movimiento con su cabeza, sonriéndole de vuelta y regresando al coche, aunque deseando preguntarle si ese símbolo les funcionaba. Pero no creía que le fuese a contestar de todos modos.

-Como ya le decía… no estoy molesto… tal vez inmaduramente herido porque no confiase en mí desde un primer momento… aunque yo tampoco lo hacía…- se rió, encendiendo el coche de nuevo y mirándolo de pasada.

- De veras eres especial – se rió el rubio, recostándose de nuevo y observándolo. – Siento haberte herido, no era mi intención. No era nada personal realmente. Además.....tampoco lo consideré muy importante.

-Para mí sí lo era… no tenía deseos de enredarme en problemas de nuevo … y tal vez de haberlo sabido habría dado el paso antes… - se subió las gafas mirando a un lado antes de torcer y agradecido de entrar en la ciudad de nuevo -Me va a tener que compensar con uno de esos masajes…- se rió bromeando.

- Encantado – le sonrió de nuevo el chico. – Pero...así me parece mejor. Al menos sé que deseas estar conmigo sin importar las dificultades, ¿o no? De la otra manera, tal vez hubiese tenido mis dudas aún.

-Tal vez… pero también se hubieran disipado… No llamaría dificultades a sus padres… más bien diría … molestia innecesaria. Ambos somos mayores y no necesitamos lecciones sobre esos temas…- dijo al parecer como hilando con algún pensamiento o recuerdo riéndose de pronto aunque sin separar los labios -Vamos a mi casa… deja que me asee y come algo, haz el favor…

- A la orden, Lorenz sensei – respondió de manera burlona, añadiendo. – De nuevo lo olvidas, no soy mayor hasta dentro de unos meses. He ahí el problema.

-Para mí eres lo suficientemente maduro como para considerarte un adulto … por unos meses no vamos a escandalizarnos… La verdad no me importaría ni aunque se tratase de años… aunque creo que entonces no me resultaría atractivo físicamente…- dijo evadiendo su mente a sabe dios qué cosas.


 
 

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