Capítulo 75
25 minutes From Here
Kiri se acercó por detrás, habiendo seguido a Lorenz
en vez de ir a su clase como se supone que debía hacerlo.
Le pasó al lado, apenas rozando su brazo y susurrando con
una sonrisa. – Sensei, creo que dejé algo importante
en su auto, y no puedo dar clases sin eso. Así que.....voy
a ir a esperarlo a los aparcamientos, para cuando se desocupe....
– se dio la vuelta alejándose, rozándole “inadvertidamente”
el brazo de nuevo.
El moreno observó de soslayo cómo se iba "Me
daña…" se dijo mientras dibujaba una sonrisa en
los labios ajustándose las gafas. Entró en la clase
cerrando la puerta a sus espaldas y golpeó la madera para
que dejasen de parlotear -Buenos días…- sonrió
abiertamente llamando después a Reiji con una mano para que
se acercara.
El moreno se acercó un poco nervioso, no con muchos deseos
de que lo mandase a hacer quien sabe qué, y sintiendo unas
súbitas ganas de arrastrar a Dusk consigo, en vez de eso
dirigiéndole una sonrisita. Se giró para mirar al
profesor directamente. - ¿Desea algo?
-¿Un beso?- el profesor lo miró al borde de reírse
con una sonrisa maldita en los labios acercándose sin embargo
y haciendo que Dusk por poco se subiera a la mesa junto con el resto
de los alumnos para finalmente susurrarle al oído -"Tengo
que ir a revisar unas cosas… sobre el juego, así que
ve a buscar a Kinsei a su clase y le dices que hoy él da
la clase"- se apartó, sujetándole el hombro -¿A
que lo hará?...
- Eh...pues sí – le sonrió, absteniéndose
de hacer alguno de sus habituales chiste porque seguramente a Dusk
le daba algo, comentando en vez de eso. – Por cierto, estoy
retirado, así que ya no puedo cumplir esa clase de deseos....-
se pasó la mano por el cabello, echando atrás una
de sus mechas plateadas, antes de dirigirse a la puerta para buscar
a Kinsei.
El profesor se rió levemente saliendo a su lado. En realidad
había sido sólo para ver la cara de los estudiantes
que tanto murmuraban tonterías -¿Acaso insinúa
con eso que no me tiene cariño?- Lorenz siguió caminando
por el pasillo dirigiéndose ya a la salida girándose
sólo cuando escuchó la puerta abrirse de nuevo, cómo
no… Dusk se abrazó a Reiji por detrás echando
a caminar
-Para que no se pierda sensei…- se rió el chico haciendo
que Lorenz levantase una mano como despidiéndose, aunque
más bien era para que no le dieran la lata.
Reiji se rió, echando los brazos hacia atrás como
para abrazarlo de una manera extraña, pegándolo más
a él. – Necesitaba mi plushie de navegación.
No iba a hacer nada con él, lo sabes ¿cierto? –preguntó
por si acaso tenía dudas, un poco preocupado.
-¿Eh?- el rubio lo rodeó, agarrándole las
caderas con los brazos cruzados y besándole el cuello sin
saber a qué se refería ahora -Era por si ibais a hacer
algo bizarro…- confesó, riéndose un poco de
pronto.
- Oh.... – Reiji bajó el rostro, a la vez que dejaba
de abrazarlo, pero sin aminorar la marcha. Después de todo,
no podía culparlo por desconfiar. Aunque decidió tomarlo
a broma de todas maneras, era lo más fácil. –Pues
no tenías que preocuparte, creo que no soy lo suficientemente
creepy para él.
Dusk se quedó un poco parado de pronto sintiendo como un
golpe en el pecho -Me refería al juego…- dijo sin poder
evitar ponerse un poco serio apoyando los labios en el trocito de
piel que asomaba entre su cuello y la camiseta.
- Oh, vale....... – sonrió aliviado, separándose
para girarse y poniéndose serio también al ver el
rostro del rubio. – Dusk? Sólo bromeaba... –
le tocó las mejillas, acercándose más, casi
rozándolo con su aliento. – Te prometí que no
lo haría más, no necesito a nadie más que a
ti. Sólo pensé por un momento que dudabas.......Por
eso dije lo que dije.
-Estoy bien…- el rubio sonrió abiertamente sacando
la lengua después un poco -Me puse celoso de imaginarme…-
se frotó el pelo riéndose un poco -porque te quiero
muchoooo- dijo pegándose a él, sonriendo aún.
Lorenz atravesó el pasillo hasta saliendo del edificio hasta
la zona de aparcamientos, ni siquiera podía recordar la última
vez que había faltado a su empleo sin un gran motivo. Observó
al rubio apoyado en su coche y se paró a prender un cigarro
sonriendo levemente mientras el humo salía entre sus labios.
Kiri se enderezó, sonriéndole. – Tomaste tu
tiempo........- lo riñó, aunque no iba en serio por
supuesto.
-Tenía una clase…- murmuró con el cigarro en
los labios mientras abría el coche, apartándolo de
estos entonces mientras entraba -pero ya se la encargué a
Kinsei…- aseguró con una sonrisa única en los
labios. Se giró para verlo mientras entraba también
-Además… no habíamos quedado a esta hora…
deberías estar en clase…
- Tengo una ligera tendencia a no hacer lo que debería......-
le sonrió, colocándose el cinturón de seguridad
contradictoriamente. – Y tú...eres increíble.
– añadió refiriéndose a lo de poner a
Kinsei a dar clases. Seguro se congelaba frente a los demás
o salían todos regañados, una de dos. Le pasó
una mano por la pierna, acariciando el muslo del moreno, sin cambiar
de posición en el resto de su cuerpo, por si acaso alguien
los veía. – Es mucho mejor de esta maneras, ¿no
crees?
El moreno bajó la vista a la mano de Kiri sonriendo levemente
con el cigarro en los labios y apoyando la mano en el cambio para
meter la marcha atrás y des estacionar -Mucho mejor…-
susurró el moreno mirando sin embargo hacia una de las ventanas
y apreciando a uno de los profesores mirando desde arriba a pesar
de que no podía identificar quien era. Sonrió levemente
abriendo la ventana y apoyando el brazo por fuera -A Kinsei le hace
falta aprender a hablar en público… es una lección
para él…- se rió entre dientes llevándose
el cigarro a los labios de nuevo.
- Qué buen sensei, siempre tan preocupado por todos sus
alumnos – se rió Kiri, recostándose en el asiento
y mirando hacia fuera, pero sin apartar la mano de la pierna del
profesor. En todo caso, subiéndola un poco más.
-Es mi deber…- sonrió el moreno sintiendo un golpe
de calor entre las piernas y dejando escapar una leve risa entre
los labios -Ya veo que tú te preocupas mucho por tu profesor…-
dijo mirando por la ventanilla al mapa de la ciudad en una de las
estaciones de autobuses -¿Quieres que vayamos ya a la diputación?…
Creo que allí tienen unos archivos mucho mejores que en la
biblioteca…- lo miró de soslayo esperando para saber
qué calle tomar.
- Pues vamos allá entonces. Tú debes saberlo mejor
– le respondió, mirándolo de nuevo y retirando
su mano por fin, no sin antes rozar “accidentalmente”
el sexo del profesor.
-No sea tan descuidado…- dijo refiriéndose al "accidental
desliz" del rubio, riéndose levemente mientras al fin
tomaba la calle para salir de la ciudad -Está en zona rural…
hay que salir de la ciudad- miró el reloj un momento -Tardaremos
unos veinticinco minutos en llegar… ponga una hora de consulta
y otros veinticinco de vuelta…- lo miró de soslayo
-Va a faltar a muchas clases… - dijo en tono de regaño
permisivo.
- Tampoco creo que me extrañen - - contestó, aún
sonriendo por lo del descuido y apoyándose en la puerta,
para mirar hacia fuera de nuevo. – Tal vez falte todo el día....
– murmuró como planteándoselo.
-No deberías…- dijo el moreno más serio mirándolo
de soslayo sin poder evitarlo -No tienes motivos, además
¿o es que aún te encuentras mal?- consultó
devolviendo la vista a la carretera y apoyando el brazo por fuera
de nuevo.
- Tranquilo, sensei. Estoy bien – lo miró por un segundo,
serio, aunque le causaba gracia que se pusiese así por lo
de las clases. – Estaba pensando en tomar una excursión
educativa, es todo. ¿Algo de clases particulares, tal vez?
Pero puedo simplemente regresar a la escuela si tanto te preocupa.
-No quiero que te suspendan… eso es todo- contestó
el adulto de vuelta no sin notar que aquella vez, la palabra sensei
iba dirigida con un tono especial -Es más, imagino que el
hecho de los rumores que ahora corren sobre nosotros incluso podría
verse reflejado en tus calificaciones… de ser así deberías
recurrir al consejo de profesores para que no te los corrijan ellos…-
se pasó la mano por la frente por un momento agobiado y echándose
el cabello hacia atrás sin querer reflejarlo, sonriendo entonces
-No sé por qué me preocupo … sabes de sobra
lo que debes hacer…
El rubio le sonrió de nuevo, girándose para observarlo
directamente. – Está bien, tendré que ser más
cuidadoso de ahora en adelante para no preocuparte más, Izamu......
Se supone que te alivie el estrés, no que te lo aumente.
Bueno, no de esa manera de todos modos. – finalizó
encogiéndose de hombros.
-No estoy estresado, soy una persona muy tranquila…- el moreno
sonrió apartando la vista de la carretera tan sólo
un segundo para mirarlo y volvió la vista al frente de nuevo,
apoyando la mano en una de sus piernas y apretándola con
suavidad. Ya le parecía que se estaba comportando como su
padre, cosa que desde luego no pensaba ser -A las once tengo otra
clase… y aún son las ocho de la mañana …
supongo que no pasa nada porque falte a mi trabajo un día…
- Yo creo que tus alumnos harán una fiesta...... –
bromeó, más bien pensando en Dusk y en Reiji, y colocando
su mano sobre la del profesor. – Nunca he conocido un profesor
que no faltase al menos un día. – le aseguró
luego como dándole la razón.
-Yo nunca he faltado…- aseguró, mirándolo de
soslayo con una sonrisa casi diabólica -No quiero privarlos
de mis enseñanzas…- se rió entre dientes, soltando
el volante para llevarse el cigarro a los labios observando como
ya entraban en aquella zona rural. Se preguntaba cómo no
estaban aquellos archivos en una zona más céntrica.
Deslizó la mano bajo la suya para cambiar de marcha y la
posó de nuevo sobre la del rubio apretándola un poco
-¿Quieres pasar unos días en mi casa? Ahora que tus
padres no están, después podría ser una molestia
… ¿o no?- dijo de pronto sonriendo de nuevo y pensando
en que Kiri no le parecía el tipo de hijo devoto de las órdenes
paternas ni de las de nadie.
- Pues, no lo sé, no pensaba invitarlos de todas maneras
– se rió el chico, observándolo un tanto burlón.
– Podemos pasar por mi casa, esta noche, después de
la reunión, a buscar algunas cosas. O si es mucha molestia,
ya lo haré yo mañana.
-No es molestia…- dijo con una sonrisa en los labios pensando
en lo que el rubio acababa de decir y aparcando en frente del edifico
-A veces olvido por unos segundos la clase de chico que eres…-
murmuró, dándole una última calada al cigarro
y dejándolo caer al suelo mientras cerraba la puerta del
coche e iba junto al rubio para entrar al edificio.
- Hummm, la clase de chico que soy, eso suena mal – respondió,
sonriendo un poco y siguiéndolo y observando el aspecto ligeramente
abandonado del lugar. No es que estuviera en ruinas, pero por algunos
detalles, se notaba que n o era un lugar demasiado visitado. Claro,
que su ubicación explicaba en parte el por qué. –
Seguro y se alegran de vernos..... – murmuró para sí.
-Yo creo que suena muy bien…- el moreno le pasó la
mano por la nuca acariciándole el pelo -¿Usted cree
que se alegren? Por el aspecto de esto dudaría que estuviesen
vivos aún…- se subió las gafas mirando a la
mujer del recibidor, la cual tenía aspecto de cualquier cosa
menos bibliotecaria -Ah… ya veo que sí, aunque no en
apariencia…- susurró aproximándose y enseriándose
al instante -Buenos días…- dijo mirando a la mujer
que levantó la vista de la novela rosa que tenía en
las manos para volver a esta. El profesor carraspeó un poco,
segundos antes de abrir la boca de nuevo -¿Va a hacer el
favor de atendernos?- preguntó cogiendo la novela de sus
manos y cerrándola.
La mujer lo miró como si fuera un delito y se levantó
-¿Qué es lo que quieren?- preguntó en un tono
bastante poco amistoso.
- Queremos ver algunos periódicos antiguos....Si es tan
amable de conducirnos a la hemeroteca – le sonrió el
rubio, más amable que nunca, sólo por molestarla más.
-Sí… - casi gruñó la mujer levantándose
de la hundida silla que ya parecía haber tomado la forma
de sus enormes posaderas.
-Muy amable…- el profesor caminó tras ella observando
la ropa completamente negra y algo sucia por no hablar de que llevaba
zapatillas. Dejó escapar un suspiró un tanto asqueado,
sin poder dejar sus manías a un lado y forzándose
a mirar a otro lugar. Pero allí todo estaba en un estado
bastante decrépito.
-Ahí es…- espetó sin más, pasándoles
por al lado y volviendo hacia su asiento.
- Muchas gracias, es usted muy amable. – respondió
el rubio en una actitud muy alegre, para nada acostumbrada en él,
y girándose luego para guiñarle un ojo al profesor,
sonriendo más naturalmente. – La gente no sería
tan desagradable si tomase en cuenta que cualquier persona puede
ser un asesino.
El moreno lo miró con una sonrisa en los labios -Cuanta
razón tiene…- asintió observando cómo
la mujer iba aún más rápido hacia el escritorio
y los miraba una y otra vez hasta que finalmente entraron en la
sala -No debería ser tan duro…- dijo el profesor, que
no obstante se reía.
- ¿Duro? Pero si fui amable.... – contestó
el rubio, acompañándolo en sus risas y entrando para
observar la sala. – Bueno, al menos la mantienen limpia. –
murmuró con ironía, soplando una capa de polvo de
encima de uno de los asientos. – Y....¿sabes cuando
ocurrió el incidente?
-Hace cincuenta y cuatro años… - el moreno se mantuvo
de pie, de ninguna de las maneras dispuesto a sentarse sobre esa
capa de polvo -Seguramente hace los mismos que no limpian esto…-
dijo contrariado abriendo los archivos y sacando una enorme carpeta
con periódicos plastificados -Deberían informatizar
esto… es precario…
- No, el lugar perdería su encanto. – le sonrió,
tomando algunos y comenzando a revisar las fechas. – Creo
que no sería mala idea, buscar en las demás noticias
también. Y tal vez en algunas anteriores, sólo por
ver si hubieron algunos crímenes o “accidentes”
que pudieran estar relacionados, ¿no crees?
-Está bien… es buena idea…- dijo cogiendo él
los archivos anteriores y abriéndolos en sus manos, abriendo
una de las ventanas y apoyándose en la pared aflojándose
la corbata con una mano -Supongo que al menos habrá una fotocopiadora
en algún lado… - dijo sin apartar la vista de los papeles.
- Seguro que sí. Y si no la hay......- se encogió
de hombros, imaginando que nadie notaría que faltase un página
o dos de algún periódico, aunque divisando una máquina
cubierta por un protector en una esquina. – Creo que allí
hay una. O al menos espero que no sea una máquina de café
o algo así.
-Esperemos que tenga tinta entonces…- el moreno se ajustó
las gafas pasando las páginas de nuevo y buscando algo interesante,
por el momento sin conseguir nada especial -Hmm… bueno, no
es realmente interesante ni revelador pero…- le mostró
una foto de la zona en aquellos tiempos. El edificio, simplemente
un terreno enorme con una gran casa, probablemente una granja.
- Bonito paisaje. Puede es por eso que esto está tan alejado.
Antes, todo era una gran zona rural, probablemente construyeron
sin pensar que surgiría una ciudad. – Igual se quedó
mirando, siempre le parecía interesante aquello del pasado
de los lugares. – Es casi como ver un fantasma- le sonrió,
volviendo a sus documentos y sacando un recorte luego. – Mire
esto. “Alumno de escuela primaria muere en accidente de tráfico.”
Lo interesante es que el accidente se dio a las 12 de la noche,
frente a la escuela. Se me hace familiar.....
El moreno abrió la libreta apuntando la fecha y la hora,
así como el motivo de la muerte del chico -Bueno… tal
vez encontremos algo interesante. Es más, estoy seguro …
pero… no creo que con ello detengamos esto…- murmuró
casi volviendo entonces a su archivo dejándole la libreta
al lado para que continuase con lo que él había empezado.
Se dedicó a repasar unas cuantas páginas más
en silencio sin encontrar nada interesante.
Al cabo de unos veinte minutos ya se había recorrido el
salón varias veces sin dejar de repasar los archivos como
inquieto. Deslizó un dedo por el interior de su camisa desabrochando
la corbata y abriendo varios botones.
Kiri alzó la vista, echándose el cabello para atrás,
observando el ir y venir del moreno por unos minutos. - ¿Has
encontrado algo? Yo sólo....más accidentes, suicidios,
lo normal en este caso. Y por supuesto, todo empezó luego
de la inauguración del gimnasio y por consecuencia, el almacén.
También.....hay un par de noticias más antiguas sobre
accidentes en la fábrica pero nada acerca de por qué
decidieron cerrar. – repasó de nuevo la breve noticia,
pensando que casi parecía que no quisieran hablar de eso.
-No… nada hasta ahora…- el moreno lo miró a
los ojos por un momento, apoyando una de las carpetas en una mesa
y apoyándose en esta. Deslizó la mano por sus cabellos
revolviéndolos mas de lo que por naturaleza estaban y siguió
pasando las páginas en silencio. No podía negarlo,
no soportaba sentirse perdido -Me pregunto si no ocultaban algo
al respecto… esto es… desquiciante…- dijo sin
dejar de pasar las hojas repasando los encabezados de las noticias,
volvió de pronto tres hojas atrás leyendo como si
no existiese nada más en el mundo.
- ¿Encontraste algo? ¿Izamu? – lo observó,
apenas un poco menos contrariado que el moreno y llamándolo
por su nombre al ver que no le respondía.
-No…- dijo algo contrariado aún -sí, bueno,
no es realmente revelador pero al menos es algo- se acercó
por fin al rubio apoyando la carpeta frente a él y señalándole
la noticia mientras se enroscaba la corbata en una mano para después
guardarla en su bolsillo -Al parecer y según dice aquí…
Minako Taguchi fundó esta granja escuela con la intención
de dar hogar a los huérfanos de la zona… pero la noticia
está rota…- dijo sin disimular su descontento.
- ¿Rota? ...... pasó la mano a lo largo de la nota,
estudiándola. - ¿Crees que alguien la haya tomado?
Tal vez intentaron detenerlo antes. O tal vez, más bien,
encubrirlo. Tal vez haya alguna foto de ella, en algún lado...
– comentó, dedicándose a buscar en loe periódicos
de fechas similares a ese.
-Creo que alguien la ha tomado, desde luego… este periódico
no esta lo suficientemente deteriorado como para que le falte un
trozo a la página. Por otra parte estamos presuponiendo,
sin mucha lógica por cierto… que nadie investigó
esto antes de nosotros mismos… De todas maneras, parece que
el tema se evita… las noticias son superficiales e insuficientes…
El rubio suspiró, sin tener más remedio que estar
de acuerdo. – No me agrada presuponer tampoco, pero me estoy
cansando un poco. Debe haber alguna manera....- hojeó nuevamente
los periódicos que tenía a mano, como buscando por
si algo se le hubiera escapado y de pronto se quedó observando
una foto en las noticias sociales. No era nada particularmente especial,
un recital al parecer. Pero varios de los niños allí
fotografiados se le hacían terriblemente familiares, uno
en particular aunque no podía estar seguro. – Bueno,
al menos es interesante. – la giró mostrándola
al moreno.
-A ver…- el moreno giró un poco la foto observándola
con atención y repasando los rostros de los niños
desviando su dedo por encima del papel -Lamentablemente los rostros
infantiles no tienen los rasgos lo suficientemente marcados como
para distinguirlos en una foto de tan poca calidad…- desvió
la vista a uno de los asientos bajo el palco señalando a
una mujer con el cabello recogido -¿Mamá?...
-Mamá..... Creo que hemos dado con algo ¿no? Me pregunto
¿qué habrá sucedido con esos niños?
– sonrió el chico, observando la foto con más
atención y notando que la mujer también tenía
un fuerte parecido con la rubia del almacén. Alzó
la mirada hacia los ojos plateados del profesor, sonriendo un poco
más. – Y...se me ocurre otra idea. Tal vez no podamos
saber exactamente qué sucedió para que cerrasen la
escuela primaria pero.....sería interesante averiguar qué
sucedió con los niños que cursaban ese año.
Tal vez puedas ocultar una tragedia, pero aún así,
deben haber certificados de defunción. Y siendo tan antiguos,
tal vez no sea tan difícil acceder a ellos.....
-Cierto… - dijo el moreno sacando la hoja del portafolios
y doblándola para guardársela en el bolsillo con una
magnífica sonrisa en los labios -Es más… vamos
al cementerio… estoy deseando ver toda esas tumbas de apellido
Taguchi…
- Eso es vandalismo, sensei. Ahora si dentro de 50 años
vuelve a pasar lo mismo, les dañaremos a los demás
la manera de averiguarlo. – le sonrió, a pesar de que
él mismo hubiese pensado en hacerlo antes.
-No… porque eso querría decir que hemos fracasado
y eso es imposible…- aseguró el moreno cogiéndolo
por los hombros para llevárselo con él y dejándolo
todo revuelto de haber revisado -Dejemos que esa mujer haga ejercicio…
por su salud más que nada…
- Siempre preocupándote por los demás. Algún
día te darán un premio Nobel, Izamu – se rió
ligeramente, sonriéndole a la mujer mientras pasaba por la
recepción, aunque con la atención que le prestaba
a su novela rosa, dudaba que se acordara siquiera de que estaban
allí.
El profesor ni siquiera la miró, prefiriendo privarse de
la horrible visión y abrió los portones del edificio
sintiendo cómo entonces los miraba de pasada, y cerró
la puerta acercándose al coche de nuevo. Alzó la vista
al cielo engrisecido -Parece que va a llover…- dijo abriendo
el vehículo -pero eso no detendrá nuestra visita al
cementerio ¿no es cierto?- sonrió inexplicablemente
-Si llueve, podemos esperar aquí en el coche hasta que amaine.
- Me parece una excelente idea. – asintió el chico
entrando ya al auto. – ¿No te parece que siempre llueve
en las excursiones escolares? – comentó, como si realmente
estuviesen en una.
-Cierto… pero ni vamos en un autobús ni a visitar
un museo…- sonrió con la extraña broma arrancando
el coche y bajando la ventanilla llamando a una chica con la mano.
La chica se señaló con un dedo desconfiada sin acercarse
del todo -Disculpa… ¿podrías decirnos por donde
se va al cementerio?
-Ah… sí- dijo acercándose y señalando
hacia arriba. Pasados algunos campos de sembrado se veía
la cruz de una pequeña iglesia rural.
-Gracias…- sonrió el moreno de forma encantadora para
después prender un cigarro en los labios sin más y
como si jamás hubiera sonreído tomando dirección
hacia allí -¿No te parece que esto esta un poco desértico?
- La mayoría de la gente no visita cementerios los lunes
en la mañana – le sonrió de nuevo, como jugándole
otra broma, y respondiendo más serio. – La verdad,
sí. No parece haber muchos habitantes por aquí, casi
es como si hubieran emigrado, ¿no?
-Bueno, que hubieran emigrado no sería sorprendente, la
vida rural cada vez es mas inexistente, los jóvenes migran
a las ciudades… pero esto es excesivo… en mi opinión…-
dijo después concretando y observando cómo las primeras
gotas comenzaban a salpicar el cristal -Parece que sí lloverá
después de todo…
- En lo que a mí respecta, me hubiera mudado hace tiempo-
comentó, observando el lugar, distrayéndose luego
con el recorrido de las gotas de lluvia. - ¿Cree que haya
pasado algo aquí también? Bueno, igual sería
especulación.....
-No lo sé… sólo imagino que por aquel entonces
esto era el centro del pueblo… aquí esta la iglesia.
Si te fijas, en la ciudad, la única que hay es moderna, de
hace unos veinte años o así…- dijo dejando salir
el humo del cigarro entre los labios y rozándose los labios
con un dedo. Tal vez deberían tratar de sacarles algo a las
personas de allí pero parecían demasiado cerradas
de mente como para responderles y mucho más con el secretismo
que parecía haber respecto a aquel tema.
- Cierto, aunque sólo hubiera pensado que no habían
muchos cristianos por aquí. – giró el rostro
observándolo. – Pero la mayoría de los pueblos
suelen extenderse a partir de su centro, no mudarse completamente.
Y .....fundar un hogar para huérfanos....bueno, no es el
tipo de obras que uno espera que desaparezca misteriosamente. Si
hubiera sido por falta de fondos o algo así, seguro que no
lo ocultaban tanto. – se encogió de hombros, recostándose
en el asiento pensativo. – Aún así.....es bastante
tranquilo como para venir de paseo. – sonrió de pronto,
volviendo a dirigir su vista a la ventana.
-Prefiero no pasear por lugares donde apenas hay aceras, por no
mencionar que todo tiene un aspecto extremadamente descuidado, no
quiero ni pensar en quedarme a comer en algún establecimiento
del pueblo…- sujetó el cigarro entre los labios de
nuevo aparcando el coche en la carretera al lado del antiguo cementerio
escavado en la colina. Ya desde allí se veía que la
mayoría eran nichos. Giró la llave apagando el motor
y se giró observándolo y sacándose el cigarro
de los labios -Podemos esperar un rato, aunque tengo un paraguas
en el maletero…- dijo colocándose el cigarro en los
labios de nuevo y sintiendo algunas gotas en su espalda a través
de la ventana.
- No, quedémonos así un tiempo. Esta es una oportunidad
única, ¿no te parece? – le sonrió, inclinándose
hacia él y sacándole el cigarro de los labios, para
besarlo.
El moreno deslizó la lengua en la boca de Kiri sujetándole
la mandíbula con una mano pasando a acariciarle el cuello
-Una oportunidad… ¿para que?- preguntó el moreno
dibujando una sonrisa contra sus labios y tomando el cigarro de
la mano del rubio dándole una última calada antes
de dejarlo caer por la ventana y mirando al chico -Aquí solo
pueden acusarme de corruptor de menores… ¿Qué
haces que aún estás tan lejos de mi? No te tengo enseñado…
- ¿Enseñado? – le sonrió retirándose
un poco. – A pesar de lo mucho que me gusta ese pequeño
juego....aquí afuera, donde no nos conocen y donde nadie
que nos conoce sabe que estamos....no somos profesor y alumno, sólo
somos nosotros dos. Aunque...... – se acercó de nuevo,
pasándole un dedo por la frente, para bajar perfilando su
nariz y sus labios, entreabriendo los suyos, y aproximándose
de nuevo, sin dejar de sonreír ligeramente. - ......de veras
me gusta ese juego – lo besó nuevamente, deslizando
su otra mano para desabrochar el pantalón del profesor.
Lorenz sonrió recostándose un poco para dejar que
lo acariciase y se apartó un mínimo lamiendo sus labios
-Yo soy profesor las veinticuatro horas… forma parte de mi
ser…- bromeó, o no tanto, deslizando una mano bajo
la camiseta del rubio acariciándole el pecho y deslizando
la otra por su espalda hasta sus nalgas -Aunque siga tratándome
de ese modo y terminaré a sus pies…
- No suena mal, pero........más bien pensaba en el caso
contrario – le sonrió el chico, justo sobre sus labios
y deslizándose, aún con las manos del moreno recorriendo
su piel, para acercarse a su sexo, introduciéndolo en su
boca.
-Hmm…cualquiera de los dos casos me agrada…- el mayor
echó un vistazo al exterior y se apoyó en el volante
con un brazo, bajando la vista al rubio, observando los movimientos
de sus labios sobre su sexo y deslizó una mano por su cintura
abriéndole el pantalón y tomando su sexo, acariciándolo
bajo su cuerpo -Tal vez debí comprar un familiar en lugar
de un deportivo…- dijo con la voz suavizada por el placer
en lo que claramente era una broma respecto al espacio.
Kiri por poco se ríe contra el sexo del moreno, aunque se
contuvo, apenas dejando escapar una risita leve, continuando con
sus lamidas y estirando un brazo en respuesta, para halar la palanca
del asiento, reclinándolo hacia atrás, y acomodándose
mejor tanto para su labor, como para facilitarle el acceso al moreno.
Lorenz sonrió, llevándose la mano a los labios para
humedecerla y la deslizó de nuevo por el sexo del chico presionándolo
con ansias -¿No sabes que no deberíamos estar haciendo
esto en la calle?...ah…ahora querrás que además
me acusen de escándalo público…- enredó
los dedos en su cabello apartándoselo para poder verlo mejor
y de nuevo dibujó su mandíbula con las yemas de los
dedos.
Kiri alzó el rostro, sacándose el sexo de entre los
labios y sujetándolo con una mano, sonriendo visiblemente
excitado, para deslizar su lengua a lo largo de él, antes
de responderle. - ¿No te dije.....que tengo tendencia a hacer
lo que no se debe? Ya estabas advertido......Además, si te
parece tan mal, siempre puedes detenerme y aconductarme. –
se rió de nuevo como si fuese algo imposible, arrodillándose
un poco, y volviendo a lamer el sexo del profesor.
-No pienso hacerlo… - el moreno se rió suavemente
moviendo un poco las caderas para deslizar su sexo en la boca del
rubio -No hay nadie aquí… ¿Por qué no
vienes a mis piernas?- sugirió, apoyándose en un codo
y mirándolo, deslizando la mano hasta su mentón y
alzándole la cara.
- No lo sé, ¿por qué no? – el chico
gateó por su cuerpo, dejándose conducir por aquella
mano, como si lo atrajera de alguna forma mágica y quedando
sobre el moreno, desabrochando su camisa para poder acariciar su
pecho, volviendo a besarlo.
-Te adoro… - el moreno sonrió de medio lado cuando
el beso se rompió y lo atrajo de nuevo hacia él para
besarlo apasionadamente bajando las manos por su cuerpo y deslizando
la ropa del rubio por sus piernas a medida que las arrastraba por
su piel. Empujó uno de sus dedos suavemente en su cuerpo
dejando escapar la respiración contra sus labios al hacerlo.
El chico jadeó un poco, echando la cabeza ligeramente hacia
atrás, y volviendo a acercar su rostro al del moreno, respirando
con fuerza sobre sus labios. – Izamu...... – susurró,
mirándolo a los ojos, y bajando luego, acariciando su cuello
y la parte superior de su pecho con los labios.
Lorenz le pasó la mano por el cabello a medida que lo acariciaba
cerrando los ojos y recostándose más, empujando dos
dedos en su ano todo lo posible y acariciando su interior, deslizando
ahora la otra mano por su espalda levantándole la camiseta
-Yo no hacía estas cosas antes…- se rió como
culpándolo de su actitud inconsciente.
- Yo mucho menos, señor responsable – le sonrió,
subiendo de nuevo para besarle los labios, jadeando más y
apretándose un poco contra su abdomen, dejándolo sentir
su sexo erguido.
-Hum…- el moreno le apoyó la mano en la cintura para
pegarlo más a él y notar su sexo caliente sobre el
abdomen -Estás ardiendo…- susurró, aunque él
estaba del mismo modo. Deslizó los labios por su cuello besándolo
suavemente y apoderándose de él después lamiéndolo
con fuerza y acariciando su cabello para volcar su rostro un poco
sobre su pecho, mientras sujetaba su propio sexo, colocándolo
contra la entrada del rubio y empujando a su interior dejando escapar
un jadeo contra su piel.
- Ahora......eres doctor también.....? – jadeó
el chico, casi en un murmullo, respirando ajetreado, aunque sonriendo.
– Creo...ah...que te contagié ....
El moreno no pudo reprimir una suave carcajada separándose
de su cuello y observando al exterior mientras sujetaba sus nalgas
y las apretaba entrecerrando los ojos y moviéndose, al tiempo
que lo subía y bajaba sobre su cuerpo -Soy doctor en filosofía
y letras…- se rió levemente -y eso me sobra para saber
que estás caliente… y yo también…
Kiri se rió suavemente, casi más un jadeo que una
risa, deslizando sus manos por el pecho desnudo del moreno, para
luego rodear su cuello, dejándose mover por él. –
Y cómo.....no iba a estarlo.....de esta manera.... –bajó
su rostro, gimiendo, y acercándolo más al de Izamu.
– Me alegro...de que llueva.
-Yo también…- el moreno sonrió contra sus labios
echando la cabeza hacia atrás y besándolo como si
sólo pudiese respirar su aliento. Hacía rato que los
cristales estaban empañados pero de vez en cuando no había
podido evitar mirar al exterior, asegurarse de que nadie estaba
observándolos. Sin embargo ya se había olvidado de
eso completamente -Kiri… - lo llamó, mientras sujetaba
sus nalgas con una mano acariciándolas sin poder evitar subir
la otra por su espalda levantándole la camiseta completamente
y notando un golpe de calor al sentir su pecho contra el suyo.
- Izamu..... – le respondió el chico, respirando más
agitado contra sus labios, sintiendo la fricción de su sexo
entre ambos con el movimiento, y empezando a jadear cada vez más
fuerte. Apretó un poco las nalgas, sonriéndole por
un momento, y besándolo apasionadamente.
El moreno no pudo evitar reír interiormente por aquella
sonrisa de pronto. Era extraño en casi todo lo que hacía
o al menos suponía que así había de verlo todo
el mundo, pero a él le parecían maravillosos, todo,
sus gestos, sus reacciones -Hmm…- se subió un poco
más sobre el asiento apoyando un pie contra el salpicadero
para poder moverse mejor y deslizó la mano entre sus cuerpos
sujetando el sexo del rubio, sintiendo que necesitaba sentir su
calor y su firmeza.
El chico lanzó un gemido algo más fuerte, estremeciéndose,
aferrándose más a él mientras se corría,
jadeando contra el cuello del moreno ahora, incluso riendo ligeramente.
-Ahh…- el moreno sonrió deslizando la mano por el
sexo del rubio sintiendo el calor de su semen. Se irguió
un poco con el chico en sus piernas apretándolo todo lo que
podía contra él y corriéndose en su interior
sin poder contenerse un segundo más. Dejó caer la
cabeza hacia atrás entrecerrando los ojos y apretando las
mandíbulas, dejándose después caer en el asiento
respirando fatigosamente.
El rubio se dejó caer, recostado sobre él, sonriendo,
aún rodeándolo con los brazos. - ¿Te estoy
....agotando...Izamu?
-No…- el moreno se rió suavemente mirándolo
a los ojos y subiendo las manos hasta su cintura acariciando su
espalda sintiéndose sudado y maldiciendo el hecho de hacer
las cosas de aquella manera, claro, que tampoco estaba arrepentido,
y teñir con una sonrisa sus labios de nuevo -Sólo
espero no haber manchado el tapizado…
- Pues, puedes darme tarea extra como castigo si así es.....
– se rió de nuevo, dejando caer la cabeza contra su
pecho. – Aún no escampa.....Me pregunto si alguien
nos está mirando y tratando de responderse qué hace
este auto estacionado frente al cementerio, con los vidrios empañados....
-Pues si es un poco inteligente imagino que la respuesta se le
hará bastante obvia…- el moreno estiró la mano
a la guantera levantándolo un poco y cogiendo un paño
saliendo de su cuerpo y limpiándolo, pasando la tela después
por su abdomen -Por el momento permanezcamos así un poco
mas… - dijo recostándose de nuevo y besándole
el cabello -Voy a tener que admitir que las excursiones escolares
han mejorado mucho desde la última ocasión.
- Ya sabe, lo divertido de una excursión depende mucho del
profesor que nos acompañe... – le respondió,
sin moverse de donde estaba. Después de todo, se sentía
bastante a gusto.
|