| Capítulo 72
Between a Teacher and His Student
-No me molesta… en realidad, estaba pensando en darte esto…
- dijo el moreno metiéndose la mano en el bolsillo y sacando
dos llaves del llavero entregándoselas con el mismo y poniendo
la del coche en otro -¿Las quieres?- preguntó mirándolo
de soslayo con el pitillo colgando de los labios.
- Cómo podría rechazarlas? – le sonrió
el rubio tomando las llaves. – Esperemos que no te arrepientas
más adelante.......
-¿Quién sabe?... yo espero que no, no voy entregándole
las llaves de mi casa a cualquiera, pero no veo por qué habría
de arrepentirme- el profesor le acarició el hombro antes
de abrirle la puerta del coche y pasar al lado contrario para prender
el motor -¿Dices que no te has estado encontrando muy bien?
- No, lo cierto es que he tenido algunos mareos. No es nada que
deba quitarte el sueño... – comentó como quitándole
importancia, aunque luego de lo de la tarde no le parecía
que debía tomarlo a la ligera tampoco, pero no le gustaba
que hicieran aspavientos por su causa. Se rió ligeramente
de sólo pensar en el profesor como alguien que haría
aspavientos.
-Creo que seguiré descansando gracias…- sonrió
el profesor -¿Piensas que esté relacionado con esto?
Podría tratarse de una simple anemia ¿estás
comiendo bien?…- el moreno giró el volante ajustándose
después las gafas y apoyando el brazo en el marco de la ventana
y sacándose el cigarro de los labios.
- Sí....a lo mejor tiene razón. Tampoco me caracterizo
por tener las mejores comidas del mundo – bromeó, pensando
en que a veces incluso se olvidaba de comer cuando se dejaba llevar
por alguna investigación o algún libro interesante.
– Puede que lo de hoy me haya afectado más el estómago
que otra cosa. Izamu.... ¿tuviste alguna experiencia anoche?
Eres el único que parece no haber sido visitado.
-No, o al menos de ser así no lo recuerdo…- el profesor
lo miró un momento para después alzar la vista al
retrovisor y estacionar el coche -Es probable que le haya revuelto
el estómago presenciar algo así, yo no me preocuparía
demasiado. Claro, que si quieres ir al médico … yo
no soy particularmente el mejor para decirle que debería,
diría que no son de mi devoción… Procuro evitar
esa clase de visitas
- No, lo cierto es que a mí tampoco me agradan. Por no decir,
que no confío en ellos. Y es seguro que avisarían
a mis padres. – negó con la cabeza, imaginándose
la molestia que sería aquello, y echándose el cabello
hacia atrás. – Así que...en cierta manera realicé
su fantasía, la de matar sin consecuencias..... – añadió,
pasando de nuevo a su forma de trato de antes sin darse ni cuenta.
-Hmm pero no es lo mismo si no es un asesinato deseado…-
el moreno lo cogió por la cintura mientras entraba en el
edificio y miró a la portera como siempre sonriéndole
-Buenas noches tenga usted…- dijo siguiendo hacia el ascensor
y bajando la mano a una de las nalgas del rubio mientras entraba
en el ascensor. Sinceramente no podía evitarlo, era superior
a sus fuerzas -Yo puedo llevarte a mi doctor particular sin que
informen a tus padres…- dejó salir el humo entre sus
labios -Después de todo, eres mayor de edad… ¿o
no?- preguntó de pronto dudándolo un tanto reído.
El rubio subió una mano, rozándole la mejilla justo
antes de que se cerrara por fin la puerta del ascensor, sonriendo
como siguiéndole el juego. – Parece que no has leído
bien mi ficha de inscripción. Aún me faltan unos meses.
Oficialmente estás cometiendo un delito.
Lorenz sonrió de medio lado mirándolo a los ojos
–Oficialmente, estoy cometiendo varios desde hace unos días…-
sonrió el moreno saliendo del ascensor aún llevándolo
de la cintura -Allanamiento de morada… relacionarme con uno
de mis alumnos…y ahora… descubro que mi pareja es un
menor al que he estado invitando a vino tan sólo el día
anterior… ¿Qué dirán de mí?- preguntó
sin estar interesado en realidad -Ah… se me olvidó
que encubro a un criminal…
- Se me ocurren varias cosas que pueden decir de ti, pero dudo
que te interesen. Y mucho menos a mí – le sonrió,
dejándose llevar y sentándose en uno de los sillones
tranquilamente. – Claro, que supongo que es cómodo
de mi parte el decir eso. Al final, no importa lo que diga ninguna
de las partes involucradas. A los ojos del mundo, el adulto siempre
es el culpable de corromper al inocente menor, ¿no es así?
El moreno no pudo evitar ponerse serio por un momento y sonrió
de nuevo como si hubiera insultado a su propia inteligencia al haberse
preocupado momentáneamente por aquella afirmación
-Eso es cierto… sin embargo yo no te veo muy afligido…-
aseguró sirviéndose una copa y dejando la botella
vacía sobre la mesa, le llevaba como un año terminarse
cada botella -¿Café? ¿o prefieres leche?...
Inocente menor…- dibujó una sonrisa en sus labios aún
sin sentarse dejando la copa sobre la mesa para limpiar los cristales
de las gafas -Dime…- lo miró a los ojos entrecerrando
un poco los suyos.
- Creo que café......a menos que esté proponiéndome
algo corruptivo con alguna sugerencia de doble sentido....sensei
– continuó sonriéndole de vuelta, sin apartar
la mirada.
-Si es lo que desea, también lo tendrá…tantas
veces como quiera…- el moreno sonrió, riéndose
después suavemente -pero por el momento… le traeré
un café…- se puso las gafas cuidadosamente dando un
trago al vaso de cuantreau y dejándolo sobre el cristal de
nuevo -Y dígame…- dijo a pesar de estar ya en la cocina
-¿Qué sintió y cómo se encontraron en
la casa de Arai? No soporto la curiosidad hasta poder leer sus apuntes…
- Tuve un sueño....y cuando desperté, sabía
que debía recorrer el mismo camino. – se encogió
de hombros, sin seguirlo, hablando en voz alta desde la sala. –
No recordaba el sueño, sólo la parte del camino a
la casa de Arai, pero creo que recibí mis órdenes
de esa manera, ya que sabía exactamente qué hacer
a cada paso, como si lo hubiese ensayado antes. Y Arai.....no lo
sé, pero estaba esperándome, sabía que iría.
-Ya veo…- el moreno volvió con la taza, entregándosela
y sentándose al lado del rubio cruzando una pierna sobre
la otra -Reiji y Dusk redactaron lo sucedido durante la noche que
durmieron los cuatro juntos… ese sueño que tuvieron…
pero según eso sería de toda lógica que los
asesinos hubieran sido Arai y Kinsei… sin embargo tú…-
dijo como meditándolo y deslizando el vaso con hielos contra
sus labios con suavidad bebiendo un poco y dejándolo sobre
la mesa. Se llevó la mano a la mandíbula echándose
hacia atrás contra el reposabrazos y rozándose los
labios con un dedo -Sinceramente… no sé… - dejó
la frase a medias mirando el anillo plateado en uno de sus dedos
olvidando hablar para dedicarse a pensar.
- No sabe.......- le siguió la frase el chico, aventurando.
- ¿Soy el ejecutor? También estuve presente cuando
Dusk mató a Takase, aunque no lo llevé a cabo yo.
El profesor sonrió mirándolo a los ojos -No…
más bien pensaba en que no sé cómo deshacernos
de esta molestia y sinceramente … me desagrada bastante sentirme
perdido, no tener siquiera una buena teoría…el ejecutor…
- dijo mirándolo y acabándose el trago dejando el
vaso sobre la mesa con un movimiento que lo hizo girar varias veces
sobre sí mismo en el cristal haciendo que Yako se alarmase
levantando las orejas y abriendo los ojos de una cuarta.
- Claro, lo comprendo. Lo cierto es que ......me molesta bastante
que pueda obligarnos a hacer lo que le venga en gana. –lo
miró, bebiendo de la taza y girándose completamente
hacia el profesor. – Ya no me parece tan interesante, más
bien enervante.
-Cierto… a mí también… aunque no puedo
dejar de sentirme cada vez más interesado en la historia
real…- se pasó la mano por el pecho entre la camisa
jugando con el colgante entre los dedos -En el motivo por el cual
fuimos escogidos y nuestra verdadera misión… quiero
saber quien es "nuestra madre" - giró la cara a
un lado pasándose la mano por el cuello alzando un poco la
cadena y apretando las mandíbulas como molesto por no saber
cómo seguir con aquello -Me siento frustrado…
- ¿Qué te parece si mañana hacemos una pequeña
excursión? – propuso lo que en realidad, pensaba proponerle
de todas maneras. – Ya averiguaste acerca de la historia pasada
de la escuela, pero....tal vez encontremos algo más en la
hemeroteca. Al menos, acerca del incidente con la escuela primaria,
algo debió salir en los periódicos, ¿no crees?
Porque aparte de eso.....sólo se me ocurre preguntar al habitante
más viejo del pueblo pero lamentablemente no vivimos en una
aldea de la edad antigua – se rió, claramente bromeando
a pesar de todo.
El moreno sonrió de pronto como si hubiera liberado una
tensión enorme mirándolo fijamente como si no hubiera
nada más en la habitación -… ¿Cómo
no amarlo?- le sujetó una mano apretándola un poco
y besándola -Debería habérseme ocurrido algo
tan esencial…
- Bueno, no puedes pensar en todo tú solo. Al fin y al cabo,
creo que tienes mucha tensión acumulada. – le sonrió,
dejando la taza a un lado y cambiando de posición en el sofá
para quedar tras de él, masajeándole los hombros.
Lorenz cerró los ojos dejándose hacer desabrochándose
la camisa con una mano y abriéndola para que lo hiciese sobre
su piel directamente, recostándose un poco sobre el rubio
y dejando caer la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados.
Le pasó una mano por uno de sus antebrazos besándole
la cara interna de aquella piel tan suave -No pensaba que fueras
capaz de aliviar todos mis males…
- No sé acerca de eso.....pero intento hacer lo que se pueda.
– se rió, bajando las manos por su pecho y volviendo
a sus hombros.
-Hmmm… puedes hacer lo que quieras conmigo…- abrió
los ojos apenas un poco observándolo y se quitó las
gafas alzando la mano en su brazo y elevándola hasta el cuello
del rubio bajándolo y acercándolo a sus labios.
El rubio lo besó, con lentitud, como saboreando el beso
lo más que podía, separándose un poco luego,
para preguntarle. – Izamu.....si tuvieras que matarme para
sobrevivir, ¿lo harías?
-No, encontraría otro modo de sobrevivir…- lo miró
a los ojos con una sonrisa segura en los labios acariciándole
los antebrazos.
Kiri le sonrió más ampliamente, contestando con lo
que parecía ser una broma. – Bien, entonces yo tampoco
te mataré a ti. – y besándolo de nuevo.
El moreno lo besó con una sonrisa en los labios arrastrando
su lengua contra la del rubio internándola todo lo que podía
en su boca y arrastrándola lentamente, sabía a café.
La succionó con suavidad dejándola salir de su boca
por fin y lamiendo sus labios -Tampoco iba a permitírtelo…
- Eso es algo que me gusta de ti – se rió, sacudiendo
la cabeza y deslizándose hacia delante para sentarse a horcajadas
sobre él. – Creo que ya todos saben acerca de nosotros.
- Bien… - el moreno lo miró -hmp…- no pudo contener
un leve sonido que escapó por sus fosas nasales al sentirlo
sentarse sobre su sexo erecto y sonrió cruzando un brazo
tras su cabeza apoyándose -¿Y les ha gustado la noticia?
Si se divulga, tal vez haya problemas… y eso podría
ser molesto…- dijo sujetando sus muslos con las manos y acariciándolos.
- Están sumamente felices por nosotros. – se rió,
apoyando su frente con la del profesor, hablando en serio luego.
– Arai me ha asegurado que no tiene intenciones de decir nada,
y Kinsei no me parece el tipo de persona que va por ahí divulgando
secretos. En cuanto a Dusk.....tampoco creo que piense hablar, pero.....no
parece capaz de quedarse callado por más de unos segundos.
Casi lo mismo podría decirse de Reiji. Claro, ambos hacen
tantas bromas que.....
-Nadie los creería… salvo quien no necesita de rumores
para inventar ciertas cosas…- dijo pensando en la tutora del
rubio sabiendo que Kiri notaría a quien se refería.
Deslizó las manos por su espalda y su cintura bajando después
una de ellas a sus nalgas deslizándola entre estas y hasta
su sexo desde atrás empujándolo un poco adelante y
enganchando aquel movimiento con un beso. Se separó, deslizando
la lengua fuera de sus labios -No voy a permitir que nada arruine
mi carrera de nuevo…- dijo firme mirándolo a los ojos.
El rubio suspiró encendido, observándolo con seriedad
sin embargo. – Yo tampoco, no te preocupes. La historia no
se repetirá. – le sonrió, deslizando una mano
por el contorno de su rostro, y bajándola por su pecho, cada
vez más.
-Sé que no- el moreno deslizó los dedos entre sus
hebras rubias y bajó la vista a la mano que se movía
sobre su piel sujetando una de sus nalgas con la mano apretándola
y desviando la mano entre ellas. Alzó ambas manos por su
cuerpo desprendiéndolo de la camiseta y observando su torso
desnudo -¿No te llaman tus padres a casa? ¿Eh?
- Pues......sí, a veces, pero no todo el tiempo. –
le sonrió, encogiéndose de hombros. – Pero no
a estas horas, a estas horas estoy dormido ¿ne? Mañana
tengo escuela..... – casi terminó murmurando, elevándose
un poco más sobre el profesor, para besarlo de nuevo, sin
cerrar los ojos.
-Ah… claro…- susurró el profesor en cuanto el
beso se rompió. Pasó ambas manos por sus nalgas hasta
sus ingles abriéndole un poco más las piernas y apretándole
los muslos mirándolo serio -Vamos a mi cuarto…
- Sí...creo que necesito un repaso, sensei. O ¿tal
vez una nueva lección? – le sonrió, quitándose
de encima y deslizando un dedo por su espalda, al pasarle al lado.
– Ya sabes que me encanta aprender.....
El moreno se rió suavemente abriendo la puerta de su cuarto
para que pasara y levantando el colchón gris -Eso es lo que
más me gusta de ti… eres el alumno perfecto…-
aseguró con una sonrisa desabrochándose los puños
de la camisa para dejarla estirada en una de las sillas.
- Y tú el profesor perfecto. Honestamente.....siempre he
preferido los libros a los profesores. – se rió, deshaciéndose
de la camiseta, el colgante que llevaba guindando sobre su pecho,
con el ímpetu del movimiento.
-En este caso, creo que me preferirás a mí…
- se acercó a él cogiéndolo por la cintura
y alzando sus manos por ella, recorriendo su espalda y sujetando
sus hombros con firmeza mientras lo besaba apasionadamente volcando
las caderas adelante para avanzar una pierna entre las suyas sintiendo
su sexo contra el del chico.
Kiri jadeó entre sus labios, cerrando los ojos ahora sí,
y deslizando sus manos por el pecho desnudo del otro, su propia
temperatura aumentando.
Lorenz bajó las manos por su espalda de nuevo sujetando
sus nalgas ahora y atrayéndolo más hacia sí,
sin dejar de besarlo y deslizando los dedos por la cintura del pantalón
desabrochándolo y metiendo las manos bajo la ropa interior
acariciando sus nalgas dejando resbalar la ropa al suelo.
El chico sonrió, aún besándolo, procediendo
a desabrochar el pantalón del profesor de igual manera, sólo
que acariciando su sexo en vez de sus nalgas, sintiéndolo
caliente entre sus dedos, y sacándolo por fuera de la ropa
interior.
- Mmh… - el moreno sonrió sujetando una de las manos
de Kiri y sujetándose el sexo con ella abarcándola
por completo con la suya por encima y moviéndola suavemente
aunque apretándolo con fuerza -Esta vez podemos tomárnoslo
con más calma… - se rió levemente.
- Guíeme, entonces..... – le sonrió traviesamente,
lamiéndose los labios y sin dejar de mover la mano a pesar
de aquello.
-Ahh… me encantará…- se deshizo de su propia
ropa cogiéndole las manos y apoyándolas en su pecho
mientras lo besaba sujetándolo después en brazos para
dejarlo sobre la cama. Se subió sobre él arrastrando
su sexo contra el del rubio y lamiéndose la mano para humedecerlos
moviéndose mientras los sujetaba en el interior de su mano
que aún así no dejaba de usar para acariciarlo.
- Ah.... – el rubio gimió, removiéndose en
la cama, de manera placentera, observándolo y dejándolo
hacer, pasando su mano luego por el negro cabello.- De veras.......eres
el mejor profesor....... – le sonrió, pasándose
la lengua por los labios y echando la cabeza hacia atrás.
Lorenz cerró los ojos al sentir los dedos en su cabello,
encendido, mirándolo a los ojos de nuevo para abandonar su
sexo y bajar sobre él, besando sus pezones y lamiéndolos
con fuerza sin poder apartar la mirada de su rostro. Cubrió
su abdomen de besos acariciando su sexo con la lengua e introduciéndolo
en su boca mientras alzaba sus caderas con las manos apretando sus
nalgas -Tienes un sabor… increíble Kiri… vas
a hacer que muestre toda mi perversión… - sonrió
con aquella sonrisa única.
Kiri rió, aún gimiendo y alzó la cabeza para
mirarlo con el rostro encendido y aquella sonrisa en sus labios.
– Por mí...no te cortes.......la encuentro....mmm...fascinante......
El moreno se apoyó en una mano echándose sobre él
sin apoyarse, acariciando sus sexos a la vez de nuevo y mirándolo
a los ojos a la distancia que su brazo le permitía -¿Disfrutas
de tener a un hombre a tu merced de esta manera? … qué
cruel…- se rió con suavidad más bien entre jadeos.
- No....no a cualquier hombre, a ti. – le sonrió de
nuevo, igual de agitado, pasándole los dedos por la mandíbula,
haciéndolo alzar el rostro y luego deslizándolos por
su rostro, hacia sus labios, acariciándolos.
Lorenz cerró los ojos abriéndolos de nuevo y entreabriendo
los labios deslizando la lengua por sus dedos dejando que los introdujese
en su boca mordiéndolos levemente después, antes de
dejarlos salir de ella. Se apartó, mirándolo a los
ojos con aquella sonrisa en los labios y se apoyó en el cabecero
de la cama separando las piernas levemente -Ven…- le pidió
mirándolo a los ojos -¿Te desagradaría?- preguntó
invitándolo a lo que él mismo deseaba.
-¿Desagradarme? Estaría encantado.... – dejó
escapar una risita, prácticamente deslizándose entre
sus piernas para lamer su sexo e introducirlo entre sus labios,
sus manos acariciando sus caderas levemente.
El mayor se pasó una mano por el cabello apoyándose
en esta después y deslizó la otra por el cabello del
rubio haciéndolo moverse suavemente contra su sexo. Deslizó
la mano por su mejilla, rozando sus labios y deslizando dos dedos
por su sexo después, sujetándolo él mismo mientras
el rubio lo lamía, notando su lengua arrastrándose
a veces por su mano.
Kiri continuó lamiendo y succionando, con los ojos entrecerrados,
pasando la lengua incluso por entre los dedos, casi como si quisiese
tragárselo todo, mientras una de sus manos se aventuró
hacia los testículos del moreno, acariciándolos, sintiendo
su textura, mientras seguía sosteniéndose en su cadera
con la otra mano.
-Kiri…- el moreno continuó acariciándole el
cabello con suavidad y deslizando la mano por su mejilla, sintiendo
cómo la otra se iba empapando con su saliva y cómo
el rubio se apoderaba de su sexo totalmente -Ahh… impresionante…-
susurró mirándolo sin poder dejar de hacerlo y deseándolo
más aún -Ven…- le pidió sujetando sus
muñecas suavemente sin despegarse de la pared en la que estaba
apoyado, observándolo y sintiendo algo de reticencia a desprenderse
de sus cuidados.
El rubio alzó la mirada, dándole una última
lamida al sexo, lenta, como resistiéndose sólo por
molestar y arrastrándose luego, subiendo por su cuerpo, hasta
quedar cara a cara con el profesor, una de sus manos apoyada en
el colchón aún entre sus piernas rozando su sexo.
- ¿Tengo un sobresaliente?
-Por lo menos…- el moreno sonrió sujetándole
la cara con ambas manos y besándolo con fuerza, arrastrando
sus labios contra los del rubio mientras se separaba, y besando
su cuello, lamiéndolo y sintiendo el aroma de su piel. Pasó
las manos por sus hombros acariciándole los brazos y alzándolo
para que apoyase las manos en la pared por encima de él.
Sujetó sus nalgas atrayéndolo y llevándose
su sexo a la boca, besándolo con suavidad y empujándolo
después, profundamente en su boca reteniendo sus nalgas entre
las manos y deslizando una pierna entre las suyas.
El rubio gimió suavemente, bajando la cabeza para observarlo
con el cabello alrededor de su rostro, flexionando un brazo para
quedar apoyado en su codo, y poder liberar el otro, acariciando
de nuevo el cabello del moreno, su cuello, estremeciéndose
por el placer.
-Ahh… Kiri…- el moreno deslizó la lengua por
su sexo apoyando la cabeza contra el respaldo y cerrando los ojos
apenas un momento a las caricias en su cabello, rozando el glande
del rubio con la punta de la lengua. Los abrió de nuevo,
buscando sus ojos azules y apoderándose de su sexo una vez
más. Separó sus nalgas con ambas manos apretándolas
entre sus dedos encendido y acariciando su entrada con una de ellas,
dibujándola e internándose en su interior, moviendo
los dedos profundamente en su cuerpo.
- Izamu..... – respondió el rubio, entrecerrando los
ojos, sintiéndose aún más acalorado, deseoso
de más, y estrujando un poco el cabello del moreno entre
sus dedos. – Es.....suficiente para ti...o necesitas una serpiente?
..... – se rió, entre jadeos sin poder evitarlo, cerrando
los ojos por completo.
- … ya te tengo a ti entre mis brazos… ¿no es
así?- el moreno se incorporó poco a poco besando su
cuerpo y sujetando su cuello hasta por fin besarlo, sin dejar de
mover los dedos en su interior con la otra mano -Ya no puedo permitirme
que vuelvas a deslizarte de mis brazos… ah… te necesito-
le mordió un poco el labio inferior haciéndolo pegarse
a él y moviendo su sexo húmedo contra el del rubio.
- No....pienso deslizarme......- le sonrió contra los labios,
introduciendo su lengua dentro de su boca luego, jadeando, cubierto
de sudor.
Se apartó sin dejar de besarle el hombro, la espalda, lamiendo
su sudor mientras se paraba tras él y agachándose
un poco para sostener sus nalgas de nuevo separándolas y
observando su entrada -Precioso…- susurró contra su
piel, deslizando la lengua contra ella y sintiendo cómo reaccionaba
a sus caricias sin poder contener una sonrisa empujando entonces
la lengua en él y tomando su sexo con una mano.
- Gra...cias.....- el rubio sonrió apretando las puños
y colgando un poco la cabeza, respirando sonoramente, , su sexo
endureciéndose cada vez más, mientras sentía
las caricias del profesor, su lengua humedeciéndolo. Un pequeño
hilillo de saliva, resbaló por la cara interna de su muslo.
El moreno lo recogió con un dedo como dibujando de nuevo
el recorrido que había trazado por aquella piel pálida
y lo empujó a su interior sin abandonar las caricias con
su lengua -¿Y tú Kiri?... ¿Es suficiente o
necesitas más?- preguntó con una sonrisa en los labios
alzándose sobre él y rozando su sexo entre las nalgas
del rubio besando su cuello desde atrás acariciando su pecho
con una mano y su sexo con la otra.
- Ah...... – Kiri alzó el rostro como exponiendo su
cuello.– Yo...siempre quiero...más...... – respondió,
sonriendo finalmente, y girando un poco el rostro, para observarlo
de soslayo.
Lorenz entreabrió los labios respirando con fuerza y deslizando
la lengua de su boca para acariciar la del rubio mientras sujetaba
su cuello con una mano y sus caderas con la otr,a penetrándolo
al fin y temblando un poco al sentir la presión de su cuerpo
-Ah… Kiri, no podría amarte más…- aseguró
echándolo contra el colchón y retomando su cuello
sin dejar de penetrarlo tomando su sexo.
- ¿De...veras? – jadeó el rubio, dejando escapar
los gemidos con más libertad, estremeciéndose. –
Izamu..... – alzó una mano para acariciar su mejilla
mientras sentía las lamidas en su cuello, aparte de todo
lo demás. Cerró los ojos entregándose.
-Te lo juro…te amo…- el moreno lo volvió de
frente a él, sujetando sus piernas y penetrándolo
cada vez con más fuerza, agachándose sobre él
y besándolo, tratando de transmitirle toda la pasión
que sentía. Mordió su labio inferior con toda la delicadeza
que podía en aquellos momentos y bajó la cabeza sin
poder dejar de moverse con fuerza bajando contra él y sintiendo
su sexo tremendamente cálido contra su abdomen.
- Ahora..... le sujetó el rostro con las manos, acercándolo
a sí, observando sus ojos plateados, mientras sentía
la fricción contra su erecto miembro cada vez más
urgente. -.....te quiero en todos lados..... – le sonrió,
sin aclarar a qué se refería, y atrayéndolo
para que lo besara, mientras sentía los espasmos invadirlo,
el líquido derramándose entre ambos, corriendo hacia
un costado de su cintura.
El profesor lo miró fijamente encendido por sus gestos y
sin comprender realmente sus palabras. Salió de su cuerpo
con un tinte de pasión, casi de sufrimiento en el rostro
y alzó su cabeza apenas un poco, internándose en su
boca sintiendo cómo el líquido caliente se derramaba
en ella.
El rubio lo recibió casi ávido, tragando y lamiendo
el sexo del moreno, sujeto ahora a sus caderas de nuevo. Deslizó
sus labios a lo largo del miembro, sacándolo una vez hubo
finalizado el orgasmo, sólo para continuar lamiéndolo,
recogiendo todos los trazos de semen, ahora mirándolo al
rostro, con una expresión de travesura en sus ojos.
Lorenz se pasó la mano por el rostro echándose el
cabello hacia atrás y secando el sudor de su rostro con un
gesto bastante cansado, acostándose después a su lado
riéndose con suavidad y sosteniendo su rostro para besarlo.
Se separó mirándolo a los ojos -No me diga frases
enigmáticas como esa durante el sexo o me dejará pensando
en la respuesta hasta que pueda aclarármelas…- dejó
escapar la sonrisa entre sus labios de nuevo, cogiendo un cigarro
de la mesilla prendiéndolo y tomando la sábana para
subirla hasta sus caderas.
- Yo simplemente.......expresaba mis deseos - se sonrió
casi privadamente, deslizándose para acostarse sobre el pecho
del moreno, aún sin aclarar nada realmente. – Al final.....sí
tenía razón y me hacía proposiciones indecentes,
sensei.
-¿Te divierte?… tener a un profesor entre las piernas…
hm… no pensaba que fueras tan pervertido…- dejó
salir el humo entre sus labios acariciándole un hombro con
el brazo que lo rodeaba, preguntándose aún qué
había querido decir con que lo quería en todos lados
y dibujando una sonrisa en sus labios.
- No.....ya te dije que sólo a este profesor. - sonrió
aún más, casi acurrucándose contra él.
– Y es la segunda vez que me llaman pervertido en un solo
día. – se rió, cerrando los ojos.
El moreno se rió besándole el cuello con suavidad
-Sí… no vayas a hacer que sienta celos…- apagó
el cigarro besándolo de nuevo y bajando casi totalmente la
intensidad de la luz de la mesilla y hundiéndose entre las
sábanas sin dejar de rodearlo con el brazo pegándolo
a él.
- ¿Celos?......no. No podrían competir contigo no
te vayas a preocupar. – se rió, deslizando un dedo
por su pecho para dejarlo descansar de nuevo, por un momento pensando
en lo extraño que había sido todo el día.
-No me preocupaba…- se rió enterrando los dedos en
su cabello y relajándose -Espera…- se incorporó
un poco sintiendo que algo se había movido en la oscuridad
y pronto comenzó a verlo mucho mejor. El suelo completamente
lleno de niños riéndose, pasando unos sobre los otros
sin provocar sonido alguno formando un coro de sonidos sordos y
sombras.
- ¿Qué sucede, Izamu? – se levantó también
observando aquel espectáculo, y llevándose una mano
a la frente. – Parece que con “dormir” no se refería
a nosotros.....
-Eso parece…- dijo extrañado y casi impresionado al
ver aquellas risas carentes de sonido como aguzando aún más
el oído para escuchar los ruidos sordos del movimiento simplemente
-Por mi parte, podrían dormirse de una vez y dejarme a mí
hacer lo mismo…- comentó con una sonrisa en los labios
pese a todo y de pronto como si no estuvieran mirando, a Kiri -Recuerda
aquellas notas… la mujer sacrificada y el caballero …
ese hombre era el ejecutor… ¿no lo cree? Igual que
tú…- sonrió, viendo como uno de los niños
subía a la cama como si fuera un extraño animal sonriendo
abiertamente casi de forma macabra -Siento unos deseos terribles
de matarlo…- dijo observando al niño aún con
aquella sonrisa, sintiendo una irrefrenable repulsión.
- No veo qué lo detiene.... – le sonrió de
vuelta el rubio, mirando al niño de soslayo apenas por unos
segundos y de nuevo al moreno como si lo demás no tuviese
mucha importancia. – Tal vez ¿eso es lo que quiere?
-No lo sé… pero creo que debería vestirme…-
dijo como si nada, sentándose en la cama y subiéndose
el pantalón tranquilamente. Después de todo, no creía
que fueran a matarlos. Se puso las gafas observando cómo
efectivamente en el suelo se amontonaban los niños en la
oscuridad incluso debajo de la cama. Le halaron las piernas tirando
de ellas, algunos llorando y otros riendo aún así
sin provocar ningún sonido -Probablemente los mandaré
a dormir… - dijo extrañamente serio.
- Es tarde, al fin y al cabo. Los niños pequeños
no deberían estar despiertos a estas horas. – se rió
ligeramente, dándole un empujoncito al niño que estaba
sobre la cama, observando cómo caía de lado, riendo
en silencio como si estuviese jugando con él. Por su parte,
se envolvió la sábana alrededor de la cintura, no
tenía ganas de vestirse y mucho menos de tener que lavar
sangre de su ropa luego, aunque era posible que igual tuviese que
hacerlo, dependiendo de lo que sucediera.
El moreno sujetó al niño en sus brazos y este empezó
a retorcese un poco gritando de nuevo sin sonido alguno, pero haciendo
que el resto de los chicos se levantasen y lo mirasen como si fueran
un ejército entrenado todos a un tiempo. Abrió las
cortinas y los ventanales que llevaban al balcón, alzando
al niño en las manos y seguido de todos los demás.
El chiquillo le sujetó los brazos llorando ahora y el moreno
lo dejó caer al vacío, haciendo que acto seguido se
agarrasen a él todos los demás empujándolo
hacia el balcón. Sin embargo se rió, apoyando la espalda
contra la piedra -No podéis…
El rubio se levantó de la cama, arrastrando la sábana
a su paso, con curiosidad por observar lo que sucedía fuera
en el balcón. Se apoyó en el marco de los ventanales,
con los brazos cruzados, observando a los niños. –
Si no querían que sucediera esto, no sé para qué
nos visitan. –prácticamente les aconsejó como
si fuera de lo más normal.
-Cierto… y si era cierto eso de que no me iba dejar morir,
lo mejor sería que comenzase a ayudarme…- comentó
aunque de lo más tranquilo -Me ha mordido…- dijo de
pronto mirando a uno de los niños y sujetándolo del
pelo -¿Los tiro a todos, mamá?- preguntó como
si nada, tirando tanto de su cabello que lo levantaba de puntillas
-El ejecutor esta aquí…
Kiri se rió, meneando la cabeza y acercándose para
acariciarle los hombros, incluso por encima de los niños.
– Dije que no lo mataría, no que no lo dejaría
morir. – bromeó. Separándose luego. –
Pero para el caso........- tomó uno de los niños en
brazos como si lo fuera a acunar, observándolo revolverse
como un animalito salvaje y extendió los brazos fuera del
balcón, soltándolo como si de una extraña ofrenda
se tratase. - ¿Satisfecho?
-Para que lo estuviera, debería tirarlos a todos y lograr
que me dejasen dormir tranquilamente…- miró al suelo
observando los cadáveres reventados y después al rubio
riéndose -Si me deja morir, me echará de menos -aseguró
besándolo y acariciando su espalda -La luz de la luna te
favorece… o tal vez sea la crueldad… y la luz de la
luna…- se rió observando como de pronto todos se habían
detenido observando.
El rubio lo abrazó de vuelta, sonriendo y observando a los
niños, apoyando su cabeza contra su pecho. – Tal vez
sólo sea el hecho de que estás enamorado de mí....-
murmuró, alzando la voz de pronto. - Eh, niños, ¿quieren
jugar un juego? Vamos a ver.....quien puede llegar al infierno más
rápido. – propuso, notando cómo parecían
emocionarse ante la sola mención de jugar.
-Estoy enamorado, pero no ciego…- sonrió el moreno
acariciándole el cabello y observando cómo asentían
sonriendo de pronto y preguntándose si los haría jugar
a lanzarse por el balcón .
- O.K., entonces.... – les habló a los niños
con alegría, casi como si fuese algún tipo de guardería
y él estuviese a cargo de su cuidado, acercándose
luego al oído del moreno para susurrarle. – Veamos
cómo le gusta esto.... – y separándose, estirando
las manos, una a cada lado de su cuerpo. – Tómense
de las manos- sonrió, esperando a que los niños se
sujetaran de sus propias manos, formando una especie de cadena,
y alzó una pierna, subiendo al barandal, extrañamente
seguro de que podía mantener el equilibrio, la sábana
flotando con la brisa alrededor de sus piernas. – Cuando diga
tres todos saltamos.....Y uno, y dos y..... – observó
al moreno sonriendo aún y agachándose un poco - .......tres!
– gritó, soltando en ese preciso momento las manos
de los niños y dejando que se precipitasen al vacío.
El sonido de los cuerpos al caerse y la carne al reventarse, fue
lo único que inundó el ambiente junto al olor de la
sangre y los huesos al partirse. El moreno se rió suavemente
rompiendo el silencio acercándose por detrás al rubio
y cogiéndolo en sus brazos, entrando de nuevo en la habitación
y apoyándolo entre las sábanas -Eso sí me ha
hecho feliz…- susurró en sus labios besándolo
con suavidad.
- Izamu........empiezo a creer que te hará feliz verme asesinar.....
– le sonrió, acostándose de lado y halándolo
un poco para que se dejase caer junto a él. – Me pregunto
quien habrá ganado....
-Yo…- el moreno lo abrazó sonriendo, besándolo
y acariciando su cuello dejando la ventana abierta y pegándolo
a su pecho -Y ahora finalmente podremos dormir… seguramente…
- Eso espero...... – cerró los ojos, contra su pecho,
aunque ahora no tenía precisamente sueño y empezaba
a preguntarse si no habría interferido con algo que el moreno
debía haber hecho.
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