| Capítulo 70
Look What I Brought Home
Dusk bostezó sonoramente casi sacando la lengua de su boca
y con cara de no haber dormido en años, de paso y por variar,
con el pelo despeinado a más no poder, ayudándose
de su mano para dejarlo… aún peor. Se quedó
parado en la fruta con una mano en una sandía y los ojos
cerrados bostezando de nuevo.
- Deberías apresurarte y llegar a alguna cama – le
comentó el chico, que no había esperado encontrárselo
por allí. Kiri se pasó una mano por el rostro, limpiándose
el sudor. Por alguna razón, se sentía acalorado a
pesar de que no hacía demasiado sol tampoco. – Te robarán
la sandía.
El rubio cogió la sandia como activado por aquella voz creepy
y protegiéndola como si fuera un hijo suyo -Ah… eres
tú… no aparezcas de pronto…- le dijo riéndose
y guardándose la sandía en la cesta de la compra bostezando
de nuevo -Es que tengo sueño ¿sabes? - Se apoyó
en su hombro mirándolo de soslayo -¿Por qué
sudas? ¿Eres de origen escandinavo?
- No, pero sería bueno que pudiese explicarlo con eso...
– le sonrió, señalando tras él. –
Me vengo “apareciendo” desde hace rato en realidad.
Arai me dijo lo que sucedió anoche. – añadió
de pronto.
-no te aparezcas… - el rubio lo miro pensando que era lo
mas creepy del mundo y despegándose de el por si un caso
-¿tienes la menopausia entonces? - se rió maldito
de pronto haciendose el loco con lo sucedido anoche y parandose
de pronto girando la sandia en las manos -¿estuviste con
Arai? ¿el alumno pervertido se canso del profesor…?
Ahora quieres probar chicos malos…- se rió con su propia
bakez.
- ¿Crees que soy pervertido? – Kiri dejó escapar
una risita como si aquello le pareciese de lo más gracioso,
explicando más serio luego, aunque inmutable. – No,
fuimos a matar a sus padres. – lo miró al rostro, apoyándose
en la pared, sintiéndose un poco mareado.
El rubio se rió -Sí eres un pervertido pero mientes
terrible…- siguió caminando y se paró de pronto
al ver que no venía y dejando la cesta en el suelo para acercarse
corriendo a él -Eh… ¿estás bien Kiri?-
lo cogió por la cintura porque tras como estaba sudando y
la cara que tenia ahora… -¿Estás mareado?
El rubio alzó el rostro, observándolo un poco difuso.
– No te mentía.... – se inclinó hacia
delante, sintiendo náuseas de pronto, molesto consigo mismo,
y tosiendo, mientras se cubría la boca con una mano, notando
la sangre que bajaba por ella, yendo a dar a la acera.
Dusk lo sujetó con los brazos dejando lo que iba a comprar
y llevándoselo con él, apoyándolo contra el
cuello apartándose de la gente.
-¿Necesitáis ayuda?- preguntó una señora
acercándose un poco.
-No… está bien… necesita descansar…- dijo
el rubio sonriéndole aún así a la señora
que no parecía muy convencida. "Mierda" murmuró,
sin saber qué hacer -¿Puedes andar, Kiri?
- Estoy bien, gracias. Sólo.....fue un mareo – se
enderezó como pudo, aunque seguía sintiéndose
mal, pero no tenía deseos de que se entrometieran extraños.
Ni siquiera le gustaba sentirse así de débil. Se pasó
el brazo por los labios limpiándose la sangre que acababa
de escupir, como si nada.
-Cuando sólo te mareas no echas sangre por la boca y mira…
ahora se llevarán mi sandía- sonrió, aunque
no tenía muchas ganas -No te hagas el duro que a todos nos
jode marearnos. ¿Quieres que te acompañe a algún
lado? ¿Beber? ¿Algo? Dime…
- Ve a recoger tu sandía. – le sonrió, respirando
con dificultad, y señalando hacia la fruta. – No me
hago el duro, sólo no deseo que se metan extraños
y mucho menos que quieran llevarme al médico.
El rubio se rió un poco rojo -Ah… pues yo ya estaba
pensando en llevarte al médico… Da igual, ya no quiero
la sandía…- se rió un poco tocándole
la frente por ver si tenía fiebre -¿Quieres ir a mi
casa y acostarte un poco?
- Creo que sería lo mejor, sí. – se resignó,
pensando que así como estaba no llegaba a ningún lado,
aunque su plan original había sido ir a ver al profesor.
– No es molestia, ¿o sí?
-No- el rubio se encogió de hombros pensando que siempre
estaba llevando a gente a su casa como si nada. Un día le
robaban y no sabía ni quien. Se rió un poco, cogiéndolo
más por la cintura y pensando en el tiempo que se había
pasado eligiendo la sandia con algo de pena, dejándola atrás
-Vivo cerca…- aclaró para alivio del rubio.
- Gracias. No me gusta imponer. Llamaré un taxi desde tu
casa. – le aseguró para que no fuera a pensar que planeaba
quedarse la noche.
-OK como veas… ¿pero no vas a ir a la reunión
por la noche? - Preguntó mirándolo mientras caminaba
a su lado y pensando que no era buena idea, sin querer asimilar
que habían matado a los padres de Arai. Es más, casi
eso ya ni existía en su mente.
- Asistiré, aunque......no creo que sea importante ya. Creo
que estamos en otra etapa. – lo miró intrigado de pronto,
trazando una sonrisa malévola en su rostro. - ¿Estás
preocupado por mí? O...¿estás preocupado porque
decida quedarme en tu casa?
-Puedes quedarte en mi casa si quieres, pero tendremos que dormir
los tres en la misma cama… ayer dormimos cuatro y cabíamos-
se rió, sin notar la acidez del rubio y sacó las llaves
del bolsillo botándolas en la mano y abriendo la puerta -Reiji…-
llamó casi susurrando por si aún dormía.
El moreno se apareció con un porro en la mano, acercándose
sonriente, y pasándoselo a Dusk. – Me hice uno, espero
que no te moleste. – se sorprendió al ver con quien
venía, asustándose un poco. - ¿Sucedió
algo?
Kiri sonrió, un tanto divertido por causar el mismo efecto
dos veces en un día. – Cualquiera diría que
soy la muerte...No, no traigo malos augurios. Sólo me sentí
mareado y Dusk se ofreció amablemente a traerme a su piso.
Reiji Se rió, sin poder evitarlo de imaginárselo
vestido como la parca y de paso porque ya llevaba tiempo fumando.
Pero era necesario, sin Dusk allí y sin poder probar la heroína
sentía que se volvía loco. Y más luego de la
noche anterior.
-Pensaba que aún estarías durmiendo… - el rubio
le dio una calada profunda al porro -No me importa…- le sonrió
aún sin soltar a Kiri cogiéndolo por la cintura y
besándolo con una sonrisa en los labios -Estás guapo
cuando estás fumado…- se rió de su expresión
-Estás guapo siempre…- se separó un poco para
ayudar a Kiri a sentarse en el colchón -Te voy a traer agua
Kiri… espera…
- Sí, gracias.... – respondió el rubio acostándose,
y cerrando los ojos por un momento.
Reiji siguió a Dusk a la cocina abrazándolo por detrás.
– Hum...te extrañaba, te demoraste mucho.....Y tú
siempre estás guapo también. Bésame –
se rió de nuevo, acariciando su rostro contra su espalda.
El rubio se volvió, apoyándose en la encimera y dándole
otra calada al porro, mirándolo a los ojos aún sonriendo
y pasándole la mano por el pelo -Te beso…- anunció,
lamiéndole los labios y comenzando a besarlo, recorriendo
su espalda con ambas manos. Se apartó un poco, dándole
otra calada al porro y besándolo mientras dejaba que el humo
saliera de su boca a la de Reiji riéndose con la lengua contra
la suya -Espera… el agua…
- Lástima......y yo que tenía ganas de recibirte....
– le sonrió Reiji, jugando con su nariz, y separándose
luego. – Te preparo algo de comer?
-Vale… pero sólo si no te quemas nada en el intento…-
el rubio puso cara de pena acercándose a él y besándole
el pecho sonriendo de nuevo –Después, salgo por la
puerta y la abro de nuevo para que me des la bienvenida…-
se rió besándolo de nuevo y tomándolo por la
nuca, enzarzando la lengua con la suya -Sabes a porro…- se
rió cogiendo el vaso y volviendo a la sala.
- Sólo te haré un sándwich! – exclamó
como para tranquilizarlo de que no sufriría la maldición
del cocinero hermoso, y se rió de nuevo dándose la
vuelta.
-Vale…- el rubio se agachó frente a Kiri apoyándole
el vaso en el pecho -Toma… que si te lo trato de dar a beber
yo, fijo te rocío…- se rió mirándolo.
Se le hacía raro verlo en su cama pero lo peor es que le
creepeaba y más aún pensando en que seguro lo mataba
de saber que había una mancha de dudosa procedencia bajo
su espalda.
- Gracias, pero tampoco estoy inválido. – le agradeció
el rubio tomando el vaso y alzándose un poco para beber de
él, pensando que era un poco extraño y más
por haber hecho lo mismo por Arai, hacía un rato.
-Ya… pero ayudar no cuesta nada- el rubio sonrió de
medio lado -Me quedó guay… de anuncio de incendios
forestales- se rió, sentándose en el colchón
a su lado -Ne… así no das tanto miedo Kiri-chan…-
se rió mirándolo y alzando una ceja, liándose
un porro para sí mismo -¿Quieres comer algo?
El rubio se rió, como incrédulo. – Ya... procuraré
enfermar más a menudo para no asustarte . Y prefiero que
no me llamen así, por favor.... – bebió un poco
más del agua, sintiéndose mejor, aquello cada vez
iba peor. – Estoy bien, no te preocupes. – contestó,
refiriéndose a la comida.
El rubio se rió aunque creepeado, sacando la lengua y sentándose
en el colchón -No hace falta que seas tan formal Kiri, que
no soy tu examinador de acceso a universidad… Reiji!!! Vente
cuando acabes!!- le gritó al moreno para que lo escuchase
-No es molestia ¿seguro que no quieres nada?
- Me vengo cada vez que escuchó tu voz!!! – se escuchó
desde la cocina entre risas.
El rubio lo observó como si estudiase vida extraterrestre,
contestándole. – No estoy siendo formal, así
es como hablo.....Formal, sería hablarte de “usted”
.
-Guarro!!- Dusk se rió acostándose en la cama al
lado de Kiri y mirando al techo -Aún no me dices si seguro
que no quieres comer nada… no es molestia, que tampoco me
vas a arruinar con eso… ¿vives aquí cerca?-
preguntó mirándolo y girándose en la cama.
- Más o menos. Y no, no tengo hambre, pero gracias. –
respondió, bebiendo un poco más de agua y sonriendo
para sí de pensar que un asesinato no te abría el
apetito precisamente.
-¿Estás mal? Por lo que me dijiste antes… no
es como que sea vuestra culpa… es culpa de ese juego…
y haremos lo que sea para encubriros si llegan a sospechar algo,
no te preocupes…- se giró de medio lado apoyándole
la mano en el hombro -¿Quieres que te abrace?- preguntó
sintiendo un horrible escalofrío.
- ¿Mmm?- el rubio lo miró sorprendido, aún
con el agua en la boca, tragándola con una sonrisa y sacudiendo
la cabeza. – No.....creo que puedo manejarlo. No tenía
lazos afectivos con los padres de Arai, ni los había visto
en mi vida. En cuanto a lo de haber asesinado a alguien...estoy
consciente de que no ha sido por mi voluntad ni deseo. – argumentó,
razonando, aunque sí se sentía algo extraño,
pero probablemente era sólo incomodidad ante su su reciente
debilidad, por no decir que seguía sin gustarle aquello de
la manipulación.
-Nadie tenía lazos afectivos con ellos… eran unos
cabrones… la verdad es que me da igual… pero Arai…
¿Cómo está? Debería de ir con él…
pero no puedo dejar a Reiji solo…- dijo hilando todo en la
misma frase -Reiji!!! Te echo de menos!!
- Yo también te echo de menos!!!!!!! Moriré por hacerte
comida! – se rió el moreno, saliendo de la cocina con
un plato, mostrando los sándwiches. – Peperoni, es........lo
único que había. Era eso o solo queso.- se sentó
al lado, o más bien, casi encima de Dusk abrazándolo.
– Disculpa si querías algo más elaborado, Kiri,
pero Dusk tiene la teoría de que destruiré su cocina
y....la verdad, prefiero dejarlo en una teoría. – dijo
más bien, como indicando que tampoco lo atraía ponerse
a cocinar.
- Gracias....pero no tengo hambre, de veras. – declinó,
aunque algo contrariado ante tanta insistencia y continuando con
la otra conversación . – Arai estaba muy afectado,
claro. Lo dejé con Kinsei. Estará bien así,
supongo.
- ¿Arai? ¿Qué pasó? – preguntó
Reiji que no se enteraba de nada.
-Que mataron a sus padres…- el rubio se enderezó un
poco rodeando a Reiji y besándole el cuello como si hiciera
siglos que no lo viera -pero tú tranquilo…- dijo ilógicamente
y para más señas cogiendo el bocata y empezando a
comer -Además eran unos cabrones…
- Pero eso da igual...No es para estar tranquilo. – bajó
la mirada, observando las cortadas en sus brazos preocupado. Eso
era una cosa, y daba miedo pero matar a alguien....
- No hay nada más que podamos hacer por ahora. Ya están
muertos, sus cuerpos desaparecieron, tal como el de Takase. –
procedió a explicar Kiri.
-Bueno… pero de nada va a servir hacer un drama y total no
es como que nos importaran una mierda esos tíos. En mi caso
pensé que ojalá su padre se muriera por unas cuantas
veces…- el rubio siguió comiéndose el bocata
como si nada, más bien pensando en que todos los adultos
eran una puta mierda.
- Sí, tal vez tengas razón, pero.....bueno, supongo
que Arai no debe estar muy bien igual. – suspiró, evitando
mencionar el terror que le daba aquello de matar gente al recordar
que a Dusk le había sucedido ya. Lo abrazó como si
quisiera protegerlo, aunque para el caso de la pareja, la diferencia
era nula.
Dusk le rodeó los brazos con los suyos sonriendo -No…
pensé que debía ir a verlo pero la verdad… seguro
que Kinsei está con él. No puede ser que lo haya dejado
solo en una situación así… se nota que lo quiere
mucho… y ya hay que tener amor para querer tanto a un cavernícola…-
dijo a pesar de que él también lo quería, pero
había sentido la necesidad de hacerse el duro.
- Si abandonas a la persona a la que supuestamente quieres cuando
surgen dificultades, no es una relación muy digna de conservarse,
¿no creen? – Kiri alargó una mano, finalmente
tomando uno de los sándwiches ya que no veía qué
más hacer.
- No.....estoy seguro de que Kinsei está con él.
Si no, hubiera venido aquí, ¿no es cierto, Dusk? –
afirmó el otro chico, acariciando el cabello del rubio con
cariño.
-No… no lo creo, si no, seguramente se hubiera encerrado
en cualquier lado y a saber… no lo sé…- meneó
la cabeza rodeando a Reiji por el estómago y de pronto miró
a Kiri señalándolo -Estás comiendo! Y decías
que no querías…- se rió extrañamente
animado haciéndose otro porro -Enciéndemelo tú…
me sabe mejor…- se lo puso a Reiji en los labios pasándole
su zippo.
- A l contrario de lo que puedan pensar, aún necesito las
mismas cosas que cualquier ser humano para sobrevivir – se
rió el rubio, observando cómo el moreno encendía
el porro, sonriendo. De veras, se recuperaban con una facilidad
asombrosa esos dos.
El moreno le pasó el porro a Dusk, luego de darle una calada,
susurrando. – Es una lástima que no te lo pueda dar
de boca a boca.....
-No que seguro y te quemas…- el rubio le besó una
mejilla aunque más rojo que un tomate, dándole una
calada profunda y mirando a Kiri -Eras tú quien decías
que no todo el tiempo y yo quien te ofrecía comer…-
se revolvió las mechas rubias y rojas mirándolo -Oye
puedes dormirte si quieres… no te cortes.
- No.....en realidad – sonrió observando a Reiji y
luego a Dusk – en realidad pensaba que ya debía irme
a casa. Me siento mucho mejor.
-¿Seguro? ¿Llamamos a tu novio?- preguntó
el rubio maldito de pronto y sin poder evitar reírse -Es
coña, no te cabrees… te acompaño a casa o pedimos
un taxi si quieres…- dijo señalándole el teléfono
en la mesilla tras él.
- Con pedir un taxi es suficiente, gracias. – se giró
para tomar el teléfono con toda la confianza del mundo, preguntando
antes de marcar. - ¿No les molesta, cierto? O ¿prefieren
que venga a buscarme mi...novio?
- Yo creo que seguro y nos pone a estudiar.... – se rió
Reiji llevado por el porro y pensando en algo pero, pero por una
vez sin decirlo.
-Con tener una persona creepy en mi casa a la vez me llega y me
sobra, prefiero el taxi, gracias…- el rubio se rió
haciendo un gesto con la mano como para que pasase de él
y fumando bastante puesto ya, tirándose hacia atrás
para apoyar la cabeza en las piernas de Reiji sonriéndole
-Te quiero…- se rió un poco sujetando su cuello con
las manos -Ugg ahora imaginé a Kiri y a Lorenz follando y
… me muero…
- Entonces no imagines cosas, y conservas la vida por más
tiempo, ¿ne? – le sonrió el rubio marcando el
número y hablando con la compañía de taxis
luego.
- No te preocupes......yo te revivo. – le susurró
Reiji, aunque un tanto creepeado, pero besando a Dusk en vez de
preocuparse por esas cosa.
El rubio, que se había quedado realmente creepeado, sin
embargo procedió a lo mismo pasándole las manos por
el cabello a Reiji y besándolo sin importarle nada si había
alguien más o no -Te quiero…- le repitió de
nuevo casi pensando que se iba a cansar de oírselo y besándolo
de nuevo bajando una mano a sus pantalones y colándola bajo
estos sacándola de nuevo y riéndose -Se me enroscaba
en la pierna en plan boa…
Reiji se rió besándole la mano que acababa de sacar
de sus pantalones. – pero a mí me gusta tu boa, la
adoptaré y le pondré un nombre y será mi mascota.....
- Bonita analogía, casi me da pena interrumpir, pero....mi
taxi llegará pronto. – anunció el rubio, levantándose
del colchón ya.
El rubio que se había quedado más rojo que un semáforo,
miró a Kiri sonriendo -Eh … sí… venga…
ciao… soy poeta ¿sabes?- se rió levantándose
aún rojo y acompañándolo a la puerta -Ciaoo…-
dijo palmeándole un hombro como tratando de confortarlo un
poco. Iba a darle un abrazo igual pero ahora mejor que no, no era
el momento. Bajó la cabeza pensando en lo que tenía
entre las piernas, miró a Reiji de soslayo -Tu culpa!
- Considérate afortunado, Reiji- lo saludó, despidiéndose,
haciéndolo reír un poco. Claro, Reiji no era alguien
a quien esa clase de chistes fuera a avergonzarlo. – Dusk....gracias.
Disculpa si te hice perder el tiempo o algo parecido. – le
sonrió enigmáticamente alzando una mano, mientras
se giraba para ir a encontrarse con el taxi.
Reiji se acercó por detrás, abrazando a Dusk contra
sí. – Te ves adorable, hasta valió la pena al
final. – se rió, besándole la mejilla y apretándolo
un poco como si fuera un plushie.
El rubio se puso aún más rojo bajando la cabeza y
carraspeando -bu… me tratas como a un crío… y
me mola…- sonrió, más imposible despidiéndose
de Kiri con una mano -Ven a molestar cuando quieras…- se rió
echando unos pasitos atrás, empujando a Reiji dentro de la
casa con él y cerrando la puerta, volviéndose para
acariciar la nariz contra la de Reiji besándole superficialmente
-No te salto encima porque te caes…- se rió.
Kiri se alejó sonriendo y meneando la cabeza, mientras que
dentro del piso, Reiji reía una vez más. – No
me saltes encima, ¿te salto yo? Baka..... – le pasó
un dedo por la nariz hasta los labios, acercándose. –
eres...el crío más sexy del mundo.
-Si tú me dices que soy sexy… - el rubio apoyó
la cara en su pecho avergonzado y sonriendo, frotándose entre
sus pectorales -Cama, cama, cama…- lo cogió en brazos
tirándose en el colchón y abrazándose a él,
metiendo las manos bajo la camiseta para tocarle la piel directamente
-Guapo…- se quedó quieto por fin con la cara contra
su pecho tras haberle subido la camiseta casi hasta el mentón
-Ven a comprar conmigo… mi sandía me espera…
Reiji se rió, sin haberse esperado aquello, sujetándole
las manos a manera de broma y llevándolas a su sexo. –
Pero yo tengo mejor fruta..... – lo soltó, besándolo
ligeramente en los labios. – Vale, pero la próxima
vez que recojas animalitos callejeros, mejor trae un gatito o un
perrito, ya sabes, algo no creepy.
-Los gatitos son creepy… y ya tengo uno…no quiero más…-
el rubio se volvió en el colchón subiéndose
sobre él y besándole el pecho quitándole la
camiseta y lanzándola "al ciberespacio" mientras
le pasaba la nariz por la piel, abrazándolo y aplastándolo
-Morirás de aplastamiento… ahora no me levanto…
- No aplastes gatitos.... – protestó el chico, aunque
riendo, lo cierto es que Dusk lo hacía más feliz de
lo que había sido en su vida. – Y más que soy
gatito fino y ni me compras caviar. – lo abrazó, deslizando
las manos por su espalda. – Anda, mímame....
-Mimo…- el rubio lo abrazó, apoyando las rodillas
a los lados de sus caderas y riéndose -pero tengo un bogavante…-
se puso rojo mientras decía sus propias memeces avergonzantes
y apretó su sexo contra Reiji -Mira… tu culpa…-
sonrió acariciándole los brazos y rozando su sexo
contra él, mirándolo rojo con cara de no estar haciendo
nada, o tratando -¿Quieres que hagamos el amor?...- sintió
que se le encendía la cara y la bajó riéndose
-¿Echas de menos hacerlo tanto?
Reiji le pasó la mano por el rostro, levantándolo
para que lo mirase con una sonrisa en los labios. - ¿Te refieres
a que ya no trabajo, baka? No lo hacía porque sea ninfómano
o algo así, ¿sabes? El único con el que quiero
hacer el amor.....es contigo. Y una de las razones por las que quiero
hacerlo, es porque no es lo único que quieres de mí.
No tienes que competir con la cantidad de veces que lo hacía
antes. Puedo estarme todo un mes sin hacer nada, sólo achuchándote,
pero....no quiero pasarme un mes sin hacer nada. – lo abrazó,
atrayéndolo más, rozando su sexo con el suyo y sus
labios con los del rubio. – Y creo que tú tampoco....acepto
mi responsabilidad! – se rió, besándolo finalmente.
-No, pero yo puedo esperarme… - se rió contra sus
labios abrazándolo y rozándose también contra
él -Es sólo que a veces no sé cuando bromeas
y cuando quieres hacerlo y a lo mejor yo quiero y tú no pero
como me confundes…- se rió mirándolo aún
rojo y sintiéndose bastante memo.
- ¿Quieres que deje de confundirte? – le preguntó
medio serio, aunque si le decía que sí, iba a hacerse
un lío porque no sabía cómo parar de hacer
ese tipo de bromas. Simplemente, estaba entretejido en su personalidad.
-No… prefiero que me confundas…- se rió lamiéndole
los labios y sonriendo -Si no, pierdes parte de tu encanto…
además, yo nunca dije que me molestase… ya te dije
que eres perfecto para mí…- se tiró encima de
él quitándose la camiseta para poder sentir su pecho
y se pasó la mano por el pelo revolviéndoselo más
antes de besarlo de nuevo. Se rió apartándose y tirándose
de frente en el colchón deslizando la mano por su propio
pecho y girando la anillita en uno de sus pezones, ahora le daba
verguenza pensar en hacer el amor.
El moreno se levantó un poco sobre un brazo observando la
cara de baka que tenía, y estirando el brazo para girar la
anillita él mismo, sonriendo. - ¿Qué sucede?
¿Allí es donde se te da cuerda......?
-No!... deja de tocar cosas raras… - el rubio se rió
pegándole con la almohada -Estáte quieto, que ahora
me da vergüenza hacer nada, tanto hablar de eso…- se
giró de lado riéndose y apoyando la cara en un brazo
de paso tapándose el pecho para evitar nuevos asaltos -Tendrás
que abrazarme hasta el mes que viene para que se me pase…-
se rió.
- Vale, pero no me maltrates que los felinos nos asustamos rápido....
– bromeó sujetándolo, con el cabello revuelto
por el almohadazo y besándole la mejilla, arrastrándolo
para que cayese acostado a su lado. – Y a mí no me
parece raro eso...todo lo que tenga que ver contigo es más
bien...irresistible.
-Eso no te dolió…- el rubio se rió mirándolo
y sintiéndose estúpidamente mal de pronto por esa
tontería, acercándose para besarle la frente y peinarlo
de nuevo. No sabía cómo había podido haber
estado sin él hasta ahora. Lo abrazó más, acurrucándolo
contra él y pasándole la pierna entre las suyas -Vamos
a querernos un rato…- propuso en su extraño idioma
particular acariciándolo sin más y besándolo.
- Vamos a...querernos un rato – repitió de manera
dulce, Reiji, acariciando el pecho del rubio y devolviéndole
el beso de nuevo, sintiéndose excesivamente afortunado.
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