.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 70

Look What I Brought Home

Dusk bostezó sonoramente casi sacando la lengua de su boca y con cara de no haber dormido en años, de paso y por variar, con el pelo despeinado a más no poder, ayudándose de su mano para dejarlo… aún peor. Se quedó parado en la fruta con una mano en una sandía y los ojos cerrados bostezando de nuevo.

- Deberías apresurarte y llegar a alguna cama – le comentó el chico, que no había esperado encontrárselo por allí. Kiri se pasó una mano por el rostro, limpiándose el sudor. Por alguna razón, se sentía acalorado a pesar de que no hacía demasiado sol tampoco. – Te robarán la sandía.

El rubio cogió la sandia como activado por aquella voz creepy y protegiéndola como si fuera un hijo suyo -Ah… eres tú… no aparezcas de pronto…- le dijo riéndose y guardándose la sandía en la cesta de la compra bostezando de nuevo -Es que tengo sueño ¿sabes? - Se apoyó en su hombro mirándolo de soslayo -¿Por qué sudas? ¿Eres de origen escandinavo?

- No, pero sería bueno que pudiese explicarlo con eso... – le sonrió, señalando tras él. – Me vengo “apareciendo” desde hace rato en realidad. Arai me dijo lo que sucedió anoche. – añadió de pronto.

-no te aparezcas… - el rubio lo miro pensando que era lo mas creepy del mundo y despegándose de el por si un caso -¿tienes la menopausia entonces? - se rió maldito de pronto haciendose el loco con lo sucedido anoche y parandose de pronto girando la sandia en las manos -¿estuviste con Arai? ¿el alumno pervertido se canso del profesor…? Ahora quieres probar chicos malos…- se rió con su propia bakez.

- ¿Crees que soy pervertido? – Kiri dejó escapar una risita como si aquello le pareciese de lo más gracioso, explicando más serio luego, aunque inmutable. – No, fuimos a matar a sus padres. – lo miró al rostro, apoyándose en la pared, sintiéndose un poco mareado.

El rubio se rió -Sí eres un pervertido pero mientes terrible…- siguió caminando y se paró de pronto al ver que no venía y dejando la cesta en el suelo para acercarse corriendo a él -Eh… ¿estás bien Kiri?- lo cogió por la cintura porque tras como estaba sudando y la cara que tenia ahora… -¿Estás mareado?

El rubio alzó el rostro, observándolo un poco difuso. – No te mentía.... – se inclinó hacia delante, sintiendo náuseas de pronto, molesto consigo mismo, y tosiendo, mientras se cubría la boca con una mano, notando la sangre que bajaba por ella, yendo a dar a la acera.

Dusk lo sujetó con los brazos dejando lo que iba a comprar y llevándoselo con él, apoyándolo contra el cuello apartándose de la gente.

-¿Necesitáis ayuda?- preguntó una señora acercándose un poco.

-No… está bien… necesita descansar…- dijo el rubio sonriéndole aún así a la señora que no parecía muy convencida. "Mierda" murmuró, sin saber qué hacer -¿Puedes andar, Kiri?

- Estoy bien, gracias. Sólo.....fue un mareo – se enderezó como pudo, aunque seguía sintiéndose mal, pero no tenía deseos de que se entrometieran extraños. Ni siquiera le gustaba sentirse así de débil. Se pasó el brazo por los labios limpiándose la sangre que acababa de escupir, como si nada.

-Cuando sólo te mareas no echas sangre por la boca y mira… ahora se llevarán mi sandía- sonrió, aunque no tenía muchas ganas -No te hagas el duro que a todos nos jode marearnos. ¿Quieres que te acompañe a algún lado? ¿Beber? ¿Algo? Dime…

- Ve a recoger tu sandía. – le sonrió, respirando con dificultad, y señalando hacia la fruta. – No me hago el duro, sólo no deseo que se metan extraños y mucho menos que quieran llevarme al médico.

El rubio se rió un poco rojo -Ah… pues yo ya estaba pensando en llevarte al médico… Da igual, ya no quiero la sandía…- se rió un poco tocándole la frente por ver si tenía fiebre -¿Quieres ir a mi casa y acostarte un poco?

- Creo que sería lo mejor, sí. – se resignó, pensando que así como estaba no llegaba a ningún lado, aunque su plan original había sido ir a ver al profesor. – No es molestia, ¿o sí?

-No- el rubio se encogió de hombros pensando que siempre estaba llevando a gente a su casa como si nada. Un día le robaban y no sabía ni quien. Se rió un poco, cogiéndolo más por la cintura y pensando en el tiempo que se había pasado eligiendo la sandia con algo de pena, dejándola atrás -Vivo cerca…- aclaró para alivio del rubio.

- Gracias. No me gusta imponer. Llamaré un taxi desde tu casa. – le aseguró para que no fuera a pensar que planeaba quedarse la noche.

-OK como veas… ¿pero no vas a ir a la reunión por la noche? - Preguntó mirándolo mientras caminaba a su lado y pensando que no era buena idea, sin querer asimilar que habían matado a los padres de Arai. Es más, casi eso ya ni existía en su mente.

- Asistiré, aunque......no creo que sea importante ya. Creo que estamos en otra etapa. – lo miró intrigado de pronto, trazando una sonrisa malévola en su rostro. - ¿Estás preocupado por mí? O...¿estás preocupado porque decida quedarme en tu casa?

-Puedes quedarte en mi casa si quieres, pero tendremos que dormir los tres en la misma cama… ayer dormimos cuatro y cabíamos- se rió, sin notar la acidez del rubio y sacó las llaves del bolsillo botándolas en la mano y abriendo la puerta -Reiji…- llamó casi susurrando por si aún dormía.

El moreno se apareció con un porro en la mano, acercándose sonriente, y pasándoselo a Dusk. – Me hice uno, espero que no te moleste. – se sorprendió al ver con quien venía, asustándose un poco. - ¿Sucedió algo?

Kiri sonrió, un tanto divertido por causar el mismo efecto dos veces en un día. – Cualquiera diría que soy la muerte...No, no traigo malos augurios. Sólo me sentí mareado y Dusk se ofreció amablemente a traerme a su piso.

Reiji Se rió, sin poder evitarlo de imaginárselo vestido como la parca y de paso porque ya llevaba tiempo fumando. Pero era necesario, sin Dusk allí y sin poder probar la heroína sentía que se volvía loco. Y más luego de la noche anterior.

-Pensaba que aún estarías durmiendo… - el rubio le dio una calada profunda al porro -No me importa…- le sonrió aún sin soltar a Kiri cogiéndolo por la cintura y besándolo con una sonrisa en los labios -Estás guapo cuando estás fumado…- se rió de su expresión -Estás guapo siempre…- se separó un poco para ayudar a Kiri a sentarse en el colchón -Te voy a traer agua Kiri… espera…

- Sí, gracias.... – respondió el rubio acostándose, y cerrando los ojos por un momento.

Reiji siguió a Dusk a la cocina abrazándolo por detrás. – Hum...te extrañaba, te demoraste mucho.....Y tú siempre estás guapo también. Bésame – se rió de nuevo, acariciando su rostro contra su espalda.

El rubio se volvió, apoyándose en la encimera y dándole otra calada al porro, mirándolo a los ojos aún sonriendo y pasándole la mano por el pelo -Te beso…- anunció, lamiéndole los labios y comenzando a besarlo, recorriendo su espalda con ambas manos. Se apartó un poco, dándole otra calada al porro y besándolo mientras dejaba que el humo saliera de su boca a la de Reiji riéndose con la lengua contra la suya -Espera… el agua…

- Lástima......y yo que tenía ganas de recibirte.... – le sonrió Reiji, jugando con su nariz, y separándose luego. – Te preparo algo de comer?

-Vale… pero sólo si no te quemas nada en el intento…- el rubio puso cara de pena acercándose a él y besándole el pecho sonriendo de nuevo –Después, salgo por la puerta y la abro de nuevo para que me des la bienvenida…- se rió besándolo de nuevo y tomándolo por la nuca, enzarzando la lengua con la suya -Sabes a porro…- se rió cogiendo el vaso y volviendo a la sala.

- Sólo te haré un sándwich! – exclamó como para tranquilizarlo de que no sufriría la maldición del cocinero hermoso, y se rió de nuevo dándose la vuelta.

-Vale…- el rubio se agachó frente a Kiri apoyándole el vaso en el pecho -Toma… que si te lo trato de dar a beber yo, fijo te rocío…- se rió mirándolo. Se le hacía raro verlo en su cama pero lo peor es que le creepeaba y más aún pensando en que seguro lo mataba de saber que había una mancha de dudosa procedencia bajo su espalda.

- Gracias, pero tampoco estoy inválido. – le agradeció el rubio tomando el vaso y alzándose un poco para beber de él, pensando que era un poco extraño y más por haber hecho lo mismo por Arai, hacía un rato.

-Ya… pero ayudar no cuesta nada- el rubio sonrió de medio lado -Me quedó guay… de anuncio de incendios forestales- se rió, sentándose en el colchón a su lado -Ne… así no das tanto miedo Kiri-chan…- se rió mirándolo y alzando una ceja, liándose un porro para sí mismo -¿Quieres comer algo?

El rubio se rió, como incrédulo. – Ya... procuraré enfermar más a menudo para no asustarte . Y prefiero que no me llamen así, por favor.... – bebió un poco más del agua, sintiéndose mejor, aquello cada vez iba peor. – Estoy bien, no te preocupes. – contestó, refiriéndose a la comida.

El rubio se rió aunque creepeado, sacando la lengua y sentándose en el colchón -No hace falta que seas tan formal Kiri, que no soy tu examinador de acceso a universidad… Reiji!!! Vente cuando acabes!!- le gritó al moreno para que lo escuchase -No es molestia ¿seguro que no quieres nada?

- Me vengo cada vez que escuchó tu voz!!! – se escuchó desde la cocina entre risas.

El rubio lo observó como si estudiase vida extraterrestre, contestándole. – No estoy siendo formal, así es como hablo.....Formal, sería hablarte de “usted” .

-Guarro!!- Dusk se rió acostándose en la cama al lado de Kiri y mirando al techo -Aún no me dices si seguro que no quieres comer nada… no es molestia, que tampoco me vas a arruinar con eso… ¿vives aquí cerca?- preguntó mirándolo y girándose en la cama.

- Más o menos. Y no, no tengo hambre, pero gracias. – respondió, bebiendo un poco más de agua y sonriendo para sí de pensar que un asesinato no te abría el apetito precisamente.

-¿Estás mal? Por lo que me dijiste antes… no es como que sea vuestra culpa… es culpa de ese juego… y haremos lo que sea para encubriros si llegan a sospechar algo, no te preocupes…- se giró de medio lado apoyándole la mano en el hombro -¿Quieres que te abrace?- preguntó sintiendo un horrible escalofrío.

- ¿Mmm?- el rubio lo miró sorprendido, aún con el agua en la boca, tragándola con una sonrisa y sacudiendo la cabeza. – No.....creo que puedo manejarlo. No tenía lazos afectivos con los padres de Arai, ni los había visto en mi vida. En cuanto a lo de haber asesinado a alguien...estoy consciente de que no ha sido por mi voluntad ni deseo. – argumentó, razonando, aunque sí se sentía algo extraño, pero probablemente era sólo incomodidad ante su su reciente debilidad, por no decir que seguía sin gustarle aquello de la manipulación.

-Nadie tenía lazos afectivos con ellos… eran unos cabrones… la verdad es que me da igual… pero Arai… ¿Cómo está? Debería de ir con él… pero no puedo dejar a Reiji solo…- dijo hilando todo en la misma frase -Reiji!!! Te echo de menos!!

- Yo también te echo de menos!!!!!!! Moriré por hacerte comida! – se rió el moreno, saliendo de la cocina con un plato, mostrando los sándwiches. – Peperoni, es........lo único que había. Era eso o solo queso.- se sentó al lado, o más bien, casi encima de Dusk abrazándolo. – Disculpa si querías algo más elaborado, Kiri, pero Dusk tiene la teoría de que destruiré su cocina y....la verdad, prefiero dejarlo en una teoría. – dijo más bien, como indicando que tampoco lo atraía ponerse a cocinar.

- Gracias....pero no tengo hambre, de veras. – declinó, aunque algo contrariado ante tanta insistencia y continuando con la otra conversación . – Arai estaba muy afectado, claro. Lo dejé con Kinsei. Estará bien así, supongo.

- ¿Arai? ¿Qué pasó? – preguntó Reiji que no se enteraba de nada.

-Que mataron a sus padres…- el rubio se enderezó un poco rodeando a Reiji y besándole el cuello como si hiciera siglos que no lo viera -pero tú tranquilo…- dijo ilógicamente y para más señas cogiendo el bocata y empezando a comer -Además eran unos cabrones…

- Pero eso da igual...No es para estar tranquilo. – bajó la mirada, observando las cortadas en sus brazos preocupado. Eso era una cosa, y daba miedo pero matar a alguien....

- No hay nada más que podamos hacer por ahora. Ya están muertos, sus cuerpos desaparecieron, tal como el de Takase. – procedió a explicar Kiri.

-Bueno… pero de nada va a servir hacer un drama y total no es como que nos importaran una mierda esos tíos. En mi caso pensé que ojalá su padre se muriera por unas cuantas veces…- el rubio siguió comiéndose el bocata como si nada, más bien pensando en que todos los adultos eran una puta mierda.

- Sí, tal vez tengas razón, pero.....bueno, supongo que Arai no debe estar muy bien igual. – suspiró, evitando mencionar el terror que le daba aquello de matar gente al recordar que a Dusk le había sucedido ya. Lo abrazó como si quisiera protegerlo, aunque para el caso de la pareja, la diferencia era nula.

Dusk le rodeó los brazos con los suyos sonriendo -No… pensé que debía ir a verlo pero la verdad… seguro que Kinsei está con él. No puede ser que lo haya dejado solo en una situación así… se nota que lo quiere mucho… y ya hay que tener amor para querer tanto a un cavernícola…- dijo a pesar de que él también lo quería, pero había sentido la necesidad de hacerse el duro.

- Si abandonas a la persona a la que supuestamente quieres cuando surgen dificultades, no es una relación muy digna de conservarse, ¿no creen? – Kiri alargó una mano, finalmente tomando uno de los sándwiches ya que no veía qué más hacer.

- No.....estoy seguro de que Kinsei está con él. Si no, hubiera venido aquí, ¿no es cierto, Dusk? – afirmó el otro chico, acariciando el cabello del rubio con cariño.

-No… no lo creo, si no, seguramente se hubiera encerrado en cualquier lado y a saber… no lo sé…- meneó la cabeza rodeando a Reiji por el estómago y de pronto miró a Kiri señalándolo -Estás comiendo! Y decías que no querías…- se rió extrañamente animado haciéndose otro porro -Enciéndemelo tú… me sabe mejor…- se lo puso a Reiji en los labios pasándole su zippo.

- A l contrario de lo que puedan pensar, aún necesito las mismas cosas que cualquier ser humano para sobrevivir – se rió el rubio, observando cómo el moreno encendía el porro, sonriendo. De veras, se recuperaban con una facilidad asombrosa esos dos.

El moreno le pasó el porro a Dusk, luego de darle una calada, susurrando. – Es una lástima que no te lo pueda dar de boca a boca.....

-No que seguro y te quemas…- el rubio le besó una mejilla aunque más rojo que un tomate, dándole una calada profunda y mirando a Kiri -Eras tú quien decías que no todo el tiempo y yo quien te ofrecía comer…- se revolvió las mechas rubias y rojas mirándolo -Oye puedes dormirte si quieres… no te cortes.

- No.....en realidad – sonrió observando a Reiji y luego a Dusk – en realidad pensaba que ya debía irme a casa. Me siento mucho mejor.

-¿Seguro? ¿Llamamos a tu novio?- preguntó el rubio maldito de pronto y sin poder evitar reírse -Es coña, no te cabrees… te acompaño a casa o pedimos un taxi si quieres…- dijo señalándole el teléfono en la mesilla tras él.

- Con pedir un taxi es suficiente, gracias. – se giró para tomar el teléfono con toda la confianza del mundo, preguntando antes de marcar. - ¿No les molesta, cierto? O ¿prefieren que venga a buscarme mi...novio?

- Yo creo que seguro y nos pone a estudiar.... – se rió Reiji llevado por el porro y pensando en algo pero, pero por una vez sin decirlo.

-Con tener una persona creepy en mi casa a la vez me llega y me sobra, prefiero el taxi, gracias…- el rubio se rió haciendo un gesto con la mano como para que pasase de él y fumando bastante puesto ya, tirándose hacia atrás para apoyar la cabeza en las piernas de Reiji sonriéndole -Te quiero…- se rió un poco sujetando su cuello con las manos -Ugg ahora imaginé a Kiri y a Lorenz follando y … me muero…

- Entonces no imagines cosas, y conservas la vida por más tiempo, ¿ne? – le sonrió el rubio marcando el número y hablando con la compañía de taxis luego.

- No te preocupes......yo te revivo. – le susurró Reiji, aunque un tanto creepeado, pero besando a Dusk en vez de preocuparse por esas cosa.

El rubio, que se había quedado realmente creepeado, sin embargo procedió a lo mismo pasándole las manos por el cabello a Reiji y besándolo sin importarle nada si había alguien más o no -Te quiero…- le repitió de nuevo casi pensando que se iba a cansar de oírselo y besándolo de nuevo bajando una mano a sus pantalones y colándola bajo estos sacándola de nuevo y riéndose -Se me enroscaba en la pierna en plan boa…

Reiji se rió besándole la mano que acababa de sacar de sus pantalones. – pero a mí me gusta tu boa, la adoptaré y le pondré un nombre y será mi mascota.....

- Bonita analogía, casi me da pena interrumpir, pero....mi taxi llegará pronto. – anunció el rubio, levantándose del colchón ya.

El rubio que se había quedado más rojo que un semáforo, miró a Kiri sonriendo -Eh … sí… venga… ciao… soy poeta ¿sabes?- se rió levantándose aún rojo y acompañándolo a la puerta -Ciaoo…- dijo palmeándole un hombro como tratando de confortarlo un poco. Iba a darle un abrazo igual pero ahora mejor que no, no era el momento. Bajó la cabeza pensando en lo que tenía entre las piernas, miró a Reiji de soslayo -Tu culpa!

- Considérate afortunado, Reiji- lo saludó, despidiéndose, haciéndolo reír un poco. Claro, Reiji no era alguien a quien esa clase de chistes fuera a avergonzarlo. – Dusk....gracias. Disculpa si te hice perder el tiempo o algo parecido. – le sonrió enigmáticamente alzando una mano, mientras se giraba para ir a encontrarse con el taxi.

Reiji se acercó por detrás, abrazando a Dusk contra sí. – Te ves adorable, hasta valió la pena al final. – se rió, besándole la mejilla y apretándolo un poco como si fuera un plushie.

El rubio se puso aún más rojo bajando la cabeza y carraspeando -bu… me tratas como a un crío… y me mola…- sonrió, más imposible despidiéndose de Kiri con una mano -Ven a molestar cuando quieras…- se rió echando unos pasitos atrás, empujando a Reiji dentro de la casa con él y cerrando la puerta, volviéndose para acariciar la nariz contra la de Reiji besándole superficialmente -No te salto encima porque te caes…- se rió.

Kiri se alejó sonriendo y meneando la cabeza, mientras que dentro del piso, Reiji reía una vez más. – No me saltes encima, ¿te salto yo? Baka..... – le pasó un dedo por la nariz hasta los labios, acercándose. – eres...el crío más sexy del mundo.

-Si tú me dices que soy sexy… - el rubio apoyó la cara en su pecho avergonzado y sonriendo, frotándose entre sus pectorales -Cama, cama, cama…- lo cogió en brazos tirándose en el colchón y abrazándose a él, metiendo las manos bajo la camiseta para tocarle la piel directamente -Guapo…- se quedó quieto por fin con la cara contra su pecho tras haberle subido la camiseta casi hasta el mentón -Ven a comprar conmigo… mi sandía me espera…

Reiji se rió, sin haberse esperado aquello, sujetándole las manos a manera de broma y llevándolas a su sexo. – Pero yo tengo mejor fruta..... – lo soltó, besándolo ligeramente en los labios. – Vale, pero la próxima vez que recojas animalitos callejeros, mejor trae un gatito o un perrito, ya sabes, algo no creepy.

-Los gatitos son creepy… y ya tengo uno…no quiero más…- el rubio se volvió en el colchón subiéndose sobre él y besándole el pecho quitándole la camiseta y lanzándola "al ciberespacio" mientras le pasaba la nariz por la piel, abrazándolo y aplastándolo -Morirás de aplastamiento… ahora no me levanto…

- No aplastes gatitos.... – protestó el chico, aunque riendo, lo cierto es que Dusk lo hacía más feliz de lo que había sido en su vida. – Y más que soy gatito fino y ni me compras caviar. – lo abrazó, deslizando las manos por su espalda. – Anda, mímame....

-Mimo…- el rubio lo abrazó, apoyando las rodillas a los lados de sus caderas y riéndose -pero tengo un bogavante…- se puso rojo mientras decía sus propias memeces avergonzantes y apretó su sexo contra Reiji -Mira… tu culpa…- sonrió acariciándole los brazos y rozando su sexo contra él, mirándolo rojo con cara de no estar haciendo nada, o tratando -¿Quieres que hagamos el amor?...- sintió que se le encendía la cara y la bajó riéndose -¿Echas de menos hacerlo tanto?

Reiji le pasó la mano por el rostro, levantándolo para que lo mirase con una sonrisa en los labios. - ¿Te refieres a que ya no trabajo, baka? No lo hacía porque sea ninfómano o algo así, ¿sabes? El único con el que quiero hacer el amor.....es contigo. Y una de las razones por las que quiero hacerlo, es porque no es lo único que quieres de mí. No tienes que competir con la cantidad de veces que lo hacía antes. Puedo estarme todo un mes sin hacer nada, sólo achuchándote, pero....no quiero pasarme un mes sin hacer nada. – lo abrazó, atrayéndolo más, rozando su sexo con el suyo y sus labios con los del rubio. – Y creo que tú tampoco....acepto mi responsabilidad! – se rió, besándolo finalmente.

-No, pero yo puedo esperarme… - se rió contra sus labios abrazándolo y rozándose también contra él -Es sólo que a veces no sé cuando bromeas y cuando quieres hacerlo y a lo mejor yo quiero y tú no pero como me confundes…- se rió mirándolo aún rojo y sintiéndose bastante memo.

- ¿Quieres que deje de confundirte? – le preguntó medio serio, aunque si le decía que sí, iba a hacerse un lío porque no sabía cómo parar de hacer ese tipo de bromas. Simplemente, estaba entretejido en su personalidad.

-No… prefiero que me confundas…- se rió lamiéndole los labios y sonriendo -Si no, pierdes parte de tu encanto… además, yo nunca dije que me molestase… ya te dije que eres perfecto para mí…- se tiró encima de él quitándose la camiseta para poder sentir su pecho y se pasó la mano por el pelo revolviéndoselo más antes de besarlo de nuevo. Se rió apartándose y tirándose de frente en el colchón deslizando la mano por su propio pecho y girando la anillita en uno de sus pezones, ahora le daba verguenza pensar en hacer el amor.

El moreno se levantó un poco sobre un brazo observando la cara de baka que tenía, y estirando el brazo para girar la anillita él mismo, sonriendo. - ¿Qué sucede? ¿Allí es donde se te da cuerda......?

-No!... deja de tocar cosas raras… - el rubio se rió pegándole con la almohada -Estáte quieto, que ahora me da vergüenza hacer nada, tanto hablar de eso…- se giró de lado riéndose y apoyando la cara en un brazo de paso tapándose el pecho para evitar nuevos asaltos -Tendrás que abrazarme hasta el mes que viene para que se me pase…- se rió.

- Vale, pero no me maltrates que los felinos nos asustamos rápido.... – bromeó sujetándolo, con el cabello revuelto por el almohadazo y besándole la mejilla, arrastrándolo para que cayese acostado a su lado. – Y a mí no me parece raro eso...todo lo que tenga que ver contigo es más bien...irresistible.

-Eso no te dolió…- el rubio se rió mirándolo y sintiéndose estúpidamente mal de pronto por esa tontería, acercándose para besarle la frente y peinarlo de nuevo. No sabía cómo había podido haber estado sin él hasta ahora. Lo abrazó más, acurrucándolo contra él y pasándole la pierna entre las suyas -Vamos a querernos un rato…- propuso en su extraño idioma particular acariciándolo sin más y besándolo.

- Vamos a...querernos un rato – repitió de manera dulce, Reiji, acariciando el pecho del rubio y devolviéndole el beso de nuevo, sintiéndose excesivamente afortunado.


 
 

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