| Capítulo 69
Abrázame
Arai suspiró un poco, echándose el cabello empapado
hacia atrás con ambas manos y salió de la ducha pasándose
una toalla por el pecho. Ahora se sentía mucho mejor, aunque
también era extraño que Kinsei estuviera allí
sentado todo el tiempo. Sonrió un poco frotándose
el pelo negro con la toalla y revolviéndoselo terriblemente
mientras se apoyaba en el lavabo.
- ¿Te sientes mejor? – preguntó el chico desviando
la mirada con el rostro encendido, como se la había pasado
todo el baño, prácticamente observando el suelo, aunque
no podía evitar que sus ojos se dirigiesen una y otra vez
hacia el moreno.
-Sí…- el moreno lo miró a los ojos frotándose
la nuca con la toalla -Siento como si todo hubiera sido una pesadilla…
Sé que no lo fue… pero se sintió como una y
ahora… no queda nada… y por más terrible que
parezca… apenas puedo sentirme mal…- hizo una mueca
con los labios extendiéndole la mano para que se levantara
y colgando la toalla de uno de sus hombros -Ven… quiero abrazarte.
Kinsei se levantó aceptando la mano que le extendía
y acercándose. – No importa, ya sabes que me tienes
a mí...para lo que sirva eso. Te quiero, Arai. – se
abrazó a él sintiendo su piel fresca del baño,
y sonrojándose más, fuese apropiado o no.
El moreno lo rodeó, besándole el pelo y sintiendo
que Kinsei hacía demasiado por él. Seguro que le caía
una buena al llegar a casa pero no podía estar sin él
ahora -Te quiero…- le acarició el pelo con suavidad
deslizando los labios después por las hebras negras y rozando
con la mano aquellas puntas violetas -¿Te acuestas conmigo
un rato?...- deslizó un dedo por su mejilla pensando en que
acabaría tocándole a Kinsei también.
- Claro, si es lo que quieres....... Hoy hacemos lo que quieras
– le sonrió como si le estuviera concediendo un deseo
o algo así, inclinando el rostro como buscando más
aquellas caricias.
-Quiero que me abraces…- confesó el moreno apartándose
un poco y enrollándose la toalla en las caderas, sonriendo
levemente ante los gestos de Kinsei y bajando la cabeza poniéndose
serio de nuevo sintiéndose algo culpable de poder sonreír
-Ven…- le pidió, mientras salía e iba subiendo
las escaleras hacia su cuarto como siempre, como si no existiera
habitación más en aquella casa.
- No la escondas, me gusta mucho tu sonrisa. – aseguró
el moreno, su rostro intercalando entre seguridad y vergüenza,
siguiéndolo hasta aquella habitación de paredes negras,
que parecía envolverlos en una especie de capullo protector.
El moreno cerró la puerta a su espalda cogiendo el mando
y prendiendo la mini cadena -Me siento mal por sentirme feliz…-confesó
serio tirándose en la cama y apoyando la toalla sobre su
entrepierna -Pero… no puedo evitar pensar que ahora podremos
estar solos cuando queramos… Incluso he pensado que no he
perdido nada… no tenía nada… sólo a ti…
y tú sigues aquí…
- Shhhhhhhhhhhh....está bien - se dejó caer suavemente
a su lado, trazando sus labios con un dedo. – Nunca vas a
perderme. Y yo.... prefiero que estés feliz de todas formas.
Puede parecer extraño, pero.... si tú estás
feliz y yo quiero que lo estés.... sería más
raro tratar de sentir algo que no sentimos.
-Te amo…- susurró contra sus labios acercándose
aún más y apoyándolo contra su pecho, atrayéndolo
y sujetando una de sus manos entrelazando los dedos con los suyos
y apoyándola contra sus labios -Abrázame…
Kinsei hizo lo que le pedía, acariciando la espalda del
moreno con los dedos suavemente, casi rítmicamente, sin dejar
de mirarlo a los ojos, como si quisiera llevarlo a otro mundo con
hipnosis, un lugar donde sólo estuvieran ellos dos de verdad.
El moreno lo miró a los ojos dejándose acariciar
y alzó una mano sólo para aumentar el volumen de la
música, deslizando la mano por su cuello y acariciándolo
con suavidad dibujando su mandíbula y acariciando una de
sus mejillas y cerrando los ojos.
El chico sonrió ante aquella acción de subir la música,
cerrando los ojos también, escuchando, abrazándolo
aún más contra sí, besando su cuello sin poder
resistirse ante su aroma de recién bañado.
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