| Capítulo 67
The Becoming
Reiji abrió los ojos, observando la oscuridad a su alrededor.
Todos se habían quedado profundamente dormidos hacía
un rato ya, incluyéndolo a él, pero ahora sentía
como si algo lo llamase. Se levantó, gateando por la cama
como pudo para deslizarse fuera del colchón, Dusk apenas
protestando, murmurando alguna cosa extraña entre sueños.
El moreno se fue a sentar al piso, imitando la pose de un niño
que se prepara para jugar y alzando su mano vendada frente a sí,
poco a poco deshaciendo el vendaje, sonriendo. Apretó la
herida, girando el rostro para observar hacia la cama de nuevo.
-Reijiiii… ¿Qué haces cariño?- una mujer
rubia sonrió ampliamente dejando salir una risa cristalina
entre sus labios, la ropa blanca casi etérea y el cabello
rubio de amplios bucles derramándose sobre su pecho -Cariño…
¿te has hecho una pupita? Mamá te cura…- la
mujer se acercó de pronto transformándose en una niña
-Mamá te cura…- la misma niña rubia con aquellas
tijeras en la mano comenzando a cortar la venda y apretando más
y más hasta comenzar a hacer brotar la sangre.
Reiji la observó sonriendo de vuelta, contento sin comprender
por qué. - ¿ Tú me llamabas? – preguntó,
casi con curiosidad infantil, dejándose hacer.
La niña asintió, sonriendo angelicalmente, y pasando
el filo de las tijeras por la cortada, abriéndola más,
haciendo que el chico hiciese un gesto de dolor, aunque sólo
era superficial.
- No, no.... – Reiji negó con la cabeza, mirando hacia
el colchón de nuevo. - - necesito a Dusk conmigo, para que
vea.....Es así como debe ser, ¿no? Le gusta mi sangre.....
-Ah sí … Dusk también…- la niña
se arrodilló en la cama moviéndolo un poco y besándole
la frente de nuevo como una mujer -Cariño despierta…
mamá esta aquí…
El rubio entreabrió los ojos apartándose hacia atrás
de golpe y dándose contra el cabecero -¿Mamá?
-Sí cariño… mamá…- la rubia lo
abrazó, riéndose y el chico se dejó hacer sintiendo
incluso calma en aquel abrazo -Ven… ven con nosotros…
- de nuevo tomo el aspecto de la pequeña parándose
ante el moreno -Vamos a curar a Reiji…- dijo con voz infantil
tomando su mano de nuevo.
- Dusk – Reiji alargó la mano ensangrentada mostrándosela.
– Debes ver esto. Te gusta ¿verdad? ¿Quieres
probar?
Dusk se echó atrás con el corazón en el pecho.
Al principio creía que soñaba con su madre, le sucedía
algunas noches, ni siquiera estaba muy seguro de saber cómo
era físicamente -Reiji…- observó la sangre en
su mano de pronto notando una gota gotear en el suelo y se agachó
casi como un acto reflejo lamiéndola de la madera y alzando
el rostro después a su mano deslizando la lengua sobre las
vendas, entrecerrando los ojos por una parte sintiendo repulsión
y confusión y por otra sin poder frenarse.
- Así....es agradable, ¿verdad? – Reiji echó
el rostro hacia atrás, entrecerrando los ojos como en éxtasis,
completamente ido, casi como si estuviese colgado. Observó
de reojo a la niña, que sujetaba su otra mano y la de Dusk
uniéndolas con un trozo de soga, mientras sonreía
y canturreaba algo.
- Eso es, son muy buenos niños - los felicitó, haciendo
que el moreno riese, dejándose caer completamente al suelo,
arrastrando al rubio sobre sí.
La niña sonrió entonces cogiendo la navaja de la
mesilla y bailando con ella en la mano girando sobre sí misma
-Rosas y espinas… en la colina…- se rió arrodillándose
de pronto y apoyando la navaja en Reiji atravesándole el
pecho en un pequeñito corte y trazando más y más
cortecitos haciendo que Dusk siguiese la sangre con su lengua lamiéndolo
por completo. La rubia se rió de nuevo cantarina, levantándose
una vez más y subiéndose en la cintura de Kinsei mirándolo
a los ojos sonriendo.
El chico abrió los ojos, profiriendo un murmullo de protesta
por el peso, observándola aún medio dormido y lanzando
un gritito sobresaltado al verla allí, intentando echarse
hacia atrás. La rubia le colocó un dedo sobre los
labios acallándolo y por algún motivo Kinsei se sintió
un poco adormilado de nuevo.
- No te asustes, mamá no te haría daño. Ahora,
¿despertamos a Arai? – le sonrió cómplice
tomando su mano y pasándola por el pecho del moreno, halándolo
un poco para que cayese sobre él.
-¿Qué pasa?- preguntó el moreno mirando a
Kinsei a los ojos extrañado y escuchando los ¿gemidos?
de Reiji en la habitación -¿Estás incómodo
por eso?
Sintió cómo de pronto una mano femenina le tapaba
la boca observando a la mujer rubia a su lado -Arai es muy callado…
no le hace falta la lengua…- tomó forma de niña
de nuevo hablando de forma infantil -¿Y tu lengua Arai? Se
la comió el gato… - se rió -Reiji… ven…
- dijo acuclillándose y llamándolo como si fuera un
gatito sin dejar de reírse y sin destapar la boca de Arai
con una fuerza tremenda.
El moreno se revolvió sujetando su mano sin conseguir soltarse.
Reiji se rió, girándose en el piso y gateando hacia
ella, halando a Dusk con él y trepando un poco sobre el colchón.
- ¿No quieren probar también? – ofreció,
mostrando los cortes.
- Dejen....eso – protestó Kinsei, levantándose
un poco e intentando también quitar la mano de la rubia de
la boca de Arai, a pesar de que seguía sintiéndose
medio adormecido y extrañamente, su otra mano, no dejaba
de moverse sobre la piel desnuda del moreno.
-Hmmm…- el moreno se giró con violencia destapándose
por fin de aquella mano y sin dejar de sentir la de Kinsei en su
pecho extrañado como si en el medio de todo aquello solo
él fuera real -Yo quiero… yo la probaré…
-Oh… Arai habló!- festejó la niña batiendo
palmas animadamente mientras el moreno miraba a Reiji a los ojos
sacándole la venda poco a poco en parte para hacer tiempo
y en parte para pensar. Sujetó a Kinsei con el otro brazo
trayéndolo hacia él y notó cómo Dusk
prendido a Reiji por la mano, tiraba del otro hacia atrás
volcándolo al colchón y riendo, haciendo que Arai
se echara adelante.
-Arai… eres malo…- dijo la niña señalándolo
-y tú Kinsei… ¿Por qué sois malos?- preguntó
adulta de nuevo -No estáis jugando!!!- gritó niña
una vez más señalándolos.
- No! No vas a lastimar a Arai... – murmuró Kinsei,
arrastrando las palabras, y halando del moreno de nuevo hacia él.
– Arai, ven.
- No lo voy a lastimar, Kinsei – se pronto la niña
estaba detrás de él, pasando las manos por su cuello,
echando su cabello hacia atrás, casi con cariño. –
Arai es tuyo, pero tú quieres pertenecerle también,
¿no es así? – preguntó, acariciando su
cuello de nuevo e insistiendo. -...juegaaaaaaaaa......
Reiji se rió de nuevo, abrazando a Dusk contra sí
en un gesto extrañamente habitual dada la situación,
y casi trepándose sobre Arai, repitiendo las palabras de
la niña. – Juegaaaaaa..........
El moreno lo sujetó echándolo hacia atrás,
claro que fastidiado de no poder pegarle una patada y quitárselo
de encima, no iban a abandonarse -¿Qué juegue a qué?-
preguntó de pronto una vez hubo apartado a Reiji de él.
Cogió a Kinsei del brazo apartándolo de la niña
halando de él -¿A qué? ¿A dejar que
me corten la lengua?...
-Araiiii- la niña miró al suelo apretando los puños
y casi pegando unos botecitos -nnnggg TIENENQUE JUGAR!!- de pronto
la voz retumbó en el cuarto y el moreno echó un paso
atrás, tenían que jugar…
- Prueben mi sangre, Arai...Kinsei...... – insistió
Reiji, extendiendo el brazo con el que no se aferraba a Dusk, por
un momento cayendo en cuenta de que todo aquello era muy extraño
y dejándose caer sentado en el suelo, con la mirada perdida.
Kinsei rodeó a Arai con los brazos, sin saber qué
hacer, pero seguro de que nadie le hacía daño, sus
manos acariciándolo de nuevo como si tuvieran vida propia.
- Arai!!! Haz algo! – protestó de nuevo la niña
furiosa. - ....Kinsei.... – insistió de manera necia,
como si el moreno fuese a convencerlo.
-ya estoy yendo al puto instituto… ¿que cojones quieres
que haga?- el moreno se quedo parado aguantando a Kinsei contra
el, sintiendolo algo extraño y observando aquella mujer rubia
frente a el ahora -estudio todos los dias y… suspendo igual…
ya no puedo hacer mas… soy imbecil…- susurró
pasandose la mano por el cabello ¿Qué estaba diciendo?
¿Por qué estaba diciendo aquellas cosas? ¿Por
qué veía a aquella rubia como si fuera su madre?
-Arai… - la rubia se acercó abrazándolos a
ambos y acariciando el pelo de Arai abrazándolo y besándole
la mejilla -Mamá te quiere mucho… - levantó
un poco la cara besándole los labios y el moreno la bajó
aún más sin apartarse y sin poder hacerlo -pero papá…
la culpa es de papá… siempre… es culpa suya…
-Sí… es su culpa…- Arai cerró los ojos
como sintiéndose extrañamente torturado creyendo aquellas
palabras.
- Está bien...Arai – le susurró Kinsei de pronto,
sintiéndose adolorido por dentro, como si algo se hubiese
activado en él, y deslizando su mano hasta sus labios, acariciando
al moreno aún. – No dejaré que nadie más
te lastime......Seamos sólo nosotros dos, para siempre. Quedémonos
juntos...sólo los dos..... – se giró hacia él,
besándolo como si de veras no hubiese nadie más en
esa habitación, y tomando los brazos del moreno para que
lo rodeara.
-Mis niños no tienen que sufrir… mamá os va
a ayudar… - la mujer se rió transformándose
en niña de nuevo y pasando la mano por el cabello de ambos
saltando casi entre pasitos, acariciando a Reiji como si fuera un
gato y luego pasando la mano por el cabello rubio y rojo -Mamá
os va a ayudar…- se rió repitiendo aquello con esa
voz infantil y desapareciendo en la penumbra.
- Ne, Dusk.....? ¿Me abrazas? Me duele todo – se rió
Reiji acurrucándose ahora en el suelo, pegándose al
rubio y prefiriendo inconscientemente pensar que estaba soñando
o algo así.
Kinsei los miró de reojo sin separarse del moreno, acariciando
su mejilla y sintiéndose despierto de nuevo. - ¿Todos...están
bien?
-Estoy … bien…- contestó el rubio sintiendo
el sabor a sangre en la boca por no decir que aún le manchaba
los labios soltando la mano de Reiji y la suya para abrazarlo y
llevarlo a la cama. No sabía qué había pasado,
no lo recordaba pero veía esas heridas en el moreno y la
navaja en el suelo -¿Tú… sabes lo que pasó?-
preguntó acurrucándolo contra él.
Arai simplemente permaneció allí de pie más
siendo abrazado que abrazando. Pensando, no podía dejar de
pensar y estaba poniéndose nervioso, cada vez más.
- ¿Arai? – el moreno alzó el rostro para mirarlo,
preocupado por tanto silencio. No es que fuese extraño en
Arai pero luego de lo sucedido, al menos esperaba que reaccionara
o algo. - ¿Estás aquí? – preguntó
un tanto absurdamente, pasando una mano por enfrente de su rostro
para ver si la seguía con la mirada.
- ¿Qué sucedió? No exactamente.....- murmuró
Reiji aún demasiado confundido como para asustarse realmente.
– Algo gracioso....de pronto me pareció muy gracioso
todo y ...parecía algo que debía hacer..... –
se levantó un poco sostenido por Dusk para mirar a los otros
dos chicos extrañado - ¿Ellos están bien? Dusk....tienes
sangre en los labios.... – comentó notándolo
de pronto y alarmándose a pesar de creer recordar algo. -
¿Tú estás bien, verdad? No te hice daño....
-Yo… estoy bien… - el rubio se pasó la mano
por los labios nervioso respirando con fuerza de pronto -La navaja…
está en el suelo …- dijo de pronto tragando saliva
sin expresarse muy bien.
-Tú no fuiste…- Arai miró a Dusk de pronto
acercando a Kinsei a él y acariciándolo -fue la niña…
y … no me acuerdo…- bajó la cabeza pasándose
la mano por la cara y caminando a la cama sin soltar a Kinsei de
algún modo sin poder evitar sentirse bien pensando que sabía
que lo había estado abrazando todo el tiempo.
- Y ¿qué hacemos ahora?- Reiji se dejó caer
de nuevo sobre el colchón, junto con Dusk, ahora sí,
abrazándose como si realmente fuera un plushie. – Tengo
sangre por todos lados.... – murmuró, más bien
por apartar su mente de otras cosas.
- Ella quería que jugáramos. Dijo que nos ayudaría.
– contestó el chico de ojos rojos, observando a los
otros y pensando que Reiji no se veía muy “ayudado”.
En realidad, ninguno de ellos se veía ni una pizca de contento.
-Espera…- el rubio se levantó a buscar un paño
para limpiarle las heridas y se acostó a su lado de nuevo
pasándoselo con delicadeza por cada marca en su piel -Cuando
dije que me gustaba tu sangre no pensaba en comérmela…-
lo miró sonriendo y dejando el paño a un lado.
Arai se sentó en la cama recostándose un poco aunque
sin dejar de apoyar la parte superior de la espalda en el reposa
cabezas, sentía que poco a poco se le hacía mas claro
lo que debía hacer.
- Mientras no te provoque indigestión.......- le sonrió
el chico dejándose limpiar, cerrando los ojos un poco cansado.
- ¿Arai? ¿Necesitas algo? –Kinsei le insistió,
agachándose un poco para verlo, y seguro de que lo estaba
molestando. Pero no podía evitarlo, no se veía bien.
-Bueno ahora que lo dices…- el rubio se llevó la mano
al abdomen -Me duele un poco la barriga…- se abrazó
a él aunque sí sentía el estómago un
tanto revuelto y le acarició el cabello con suavidad, besándole
los labios varias veces y atrayéndolo más hacia él.
-Estoy bien…- el moreno miró a Kinsei pegándolo
a su pecho para que se recostase sobre él -pero no puedo
dormir…
- No creo que nadie pueda – le contestó, abrazándolo
y sintiéndose en paz de nuevo entre sus brazos.
- Vamos...no puedo ser peor que el brebaje que bebes todas las
noches, ¿o sí? – bromeó Reiji a pesar
de todo, mirando a Arai y a Kinsei de soslayo. – Yo sí
puedo....me siento muerto.
- No hagas esas bromas! – Kinsei casi se lo come del grito
que pegó, haciéndolo sobresaltarse, y corrigiéndose,
aún más avergonzado porque sabía que seguramente
no lo decía con mala intención. – Lo siento...estoy
nervioso.
- No te preocupes...todos lo estamos. – lo disculpó
el otro, aliviado luego del susto. – Ojalá le hubieras
gritado así a la niña, seguro y sale huyendo.
Arai sonrió bajando un poco la cabeza sin poder evitar que
le hicieran gracia las reacciones de Kinsei y más aún
cuando escuchó la respiración pesada del rubio -Algunos
sí pueden…- dijo el moreno señalando al rubio
que parecía dormir como un niño y se abrazó
aún más a Reiji murmurando sabe Dios qué cosas.
El moreno le pasó la punta de los dedos por la mejilla sonriendo,
susurrándole cariñosamente. – Por eso te quiero,
Dusk... – y acurrucándose con él.
Por su parte, Kinsei volvió a mirar a Arai, por el momento
aún más avergonzado de haber gritado cuando Dusk dormía.
Claro, que no había tenido ningún efecto de todas
maneras. – No importa Arai, yo me quedo despierto contigo.
- Como quieras…- el moreno le pasó la mano por la
espalda acariciándolo y deslizándola bajo la camiseta
para rozar su piel directamente. Estaba seguro de que él
no dormiría…
|