| Capítulo 63
My Secret
Kinsei terminó de despedirse de su atormentadora madre que
no dejaba de amonestarle el pasar tantas noches fuera aunque se
tratase de sus estudios., y que además se empezaba a preguntar
por qué su hijo de pronto soltaba tantos comentarios acerca
de estilos alternativos de vida y de no estudiar tanto. Por fin
el chico salió a la calle, dirigiéndose a la plaza
en la que había quedado de encontrarse con Arai al separarse
por la mañana, deseando que hubiese podido quedarse a desayunar
con él. Alzó una mano saludándolo apenas lo
vio, aunque con el rango de expresiones del moreno, se preguntaba
si no estaría dormido.
El moreno levantó la mano enderezándose en el banco
que se había tirado y apoyando un brazo en el respaldo de
madera bajándose los auriculares besándolo suavemente
cuando llegó a su lado -¿Qué tal? Tu madre…-
dijo mirándolo a los ojos y pegándose un poco más
cruzando una pierna sobre la otra y jugando con los mechones de
su pelo.
- Como siempre... – le sonrió el chico, sentándose
a su lado. – Te extrañé.... – añadió
a pesar de que sólo llevaban unas horas separados.
-Yo también te he echado de menos…- se acercó
un poco más besándolo de nuevo y acariciándole
el cuello mirando de soslayo hacia la plaza y separándose
un poco -No he comido… no tenía ganas… ¿me
acompañas a buscar algo?
- Claro, baka. No puedes saltarte así las comidas, te hará
mal.... – lo amonestó, enrojeciendo seguro de que Arai
lo veía como algo molesto aunque sólo se preocupaba
por él.
-No tengo hambre cuando estoy solo… y no me entra la comida…
De todos modos, tampoco había nada…- aseguró,
entrelazando los dedos con los suyos y deshaciendo el agarre varias
veces, levantándose finalmente y caminando a su lado en silencio.
Lo miró de soslayo cogiéndolo por los hombros y parándose
a abrazarlo apoyando la frente contra su cuello.
- ¿Qué...qué estás haciendo? –
casi protestó el chico, rojo por la súbita demostración
de afecto, aunque devolviendo el abrazo inmediatamente, no fuera
a ser que se detuviera. – Tengo miedo, Arai.
-¿Por qué? ¿De mí?- el moreno lo miró
desconcertado apartándose un tanto dolido mirando al suelo
y sacudiendo un poco la cabeza echando a caminar llevándolo
de la mano de todos modos, apretándola ahora con más
fuerza.
- ¿De ti? ¿Cómo piensas eso? – Kinsei
lo miró como si fuera el comentario más extraño
del mundo. – No...me refiero a todo lo que está pasando.
Y..... a lo que dijo Lorenz sensei ayer, lo de ...los padres. En
cualquier caso..... – bajó el rostro hasta su mano
sonrojándose de nuevo y pensando que se la apretaba demasiado.
- ....eres la persona con la que más seguro me siento.....
-Te pones así porque te abrazo… y después me
dices que tienes miedo ¿Qué quieres que piense?- el
moreno aflojó un poco la mano resbalando los dedos por los
suyos de nuevo -¿Odias a tus padres?
- Eh? – el chico sacudió la cabeza negativamente con
fuerza. – No los odio. Me molestan a veces y.....me preocupa
que no me acepten, pero odiarlos....tampoco. Y me puse así
porque me pongo nervioso, pero me gusta que me abraces, no quería
que dejaras de hacerlo. – confesó de pronto volteando
el violentamente rojo rostro hacia otro lado como si algo le hubiese
llamado la atención.
-¿Qué pasa?- el moreno se volvió hacia el
mismo lugar extrañado, el caso es que ahora ya no quería
abrazarlo, se sentía extraño hacerlo en cualquier
momento -¿Has visto algo?
- No...no. – admitió, aún más rojo.
– Es que me daba vergüenza que me vieras. – y bajó
la cabeza como si se fuera a esconder en el suelo, puesto que ahora
le daba todavía más vergüenza, claro.
-Ah…- el moreno bajó la cabeza aguantándose
la risa pero sonriendo de todos modos, alzándole la cara
para besarle los labios acariciándoselos después,
apenas rozándolos -Creí que habías visto a
tus padres o algo así … - respiró más
tranquilo aunque por poco y lo había soltado para irse.
- No te rías, no es gracioso! – enrojeció aún
más por haber alzado la voz. – Perdón...nunca
sé cómo reaccionar. Un día te enojarás
y me dejarás solo. Pienso hablar con mis padres......mañana.
-Es igual…- dijo bajando la cabeza y tapándose la
boca pero es que era inevitable que le hiciera gracia esa manera
de reaccionar cuando algo le daba vergüenza -No voy a enfadarme
por eso Kinsei…- el moreno le apoyó ambas manos en
el pecho acariciándolo y subiéndolas a sus hombros
para pegarlo a él -¿Para qué quieres hablar
con ellos?
- Para decirles....que soy gay y que no quiero estudiar para abogado
y doctor o lo que sea. – lo miró a los ojos. Obviamente
lo ponía nervioso, pero era algo que tenía que hacer.
Y ya se imaginaba que iban a hacer drama, pero no había de
otra. – Tienes razón, tengo que vivir mi vida. Y...además....no
me gusta que seas un secreto. No es que te vaya a invitar a cenas
familiares o algo así, pero....no quiero esconderte –
añadió, imaginándose que a Arai no le haría
nada de gracia convivir en familia. Tampoco era lo que quería.
-No me importa ser un secreto, sólo nos concierne a nosotros…
¿y les vas a decir las dos cosas el mismo día?- preguntó,
caminando para ir a buscar algo de comer y pidiendo una hamburguesa
en un puesto de la calle señalándola en el cartel
y dejando el dinero exacto encima de la cocina -Si lo haces, les
dará algo…
- Ya sé, pero es que......tengo que hacerlo – concluyó
algo irracionalmente, por no confesar que no quería pasar
por eso dos veces. – Y a mí sí me importa que
seas un secreto, no estamos haciendo nada malo.
-No… - el moreno se llevó la hamburguesa a los labios
mostrándosela después por si quería y volviendo
hacia la plaza -Mis padres odian … todo lo que hago…-
resumió alzando un poco la cara y moviéndola a un
lado para apartarse el cabello del rostro -Tus padres querrán
conocerme… y no les gustaré.
- Eso no es necesariamente cierto...Y no me importa de todos modos.
Lo que quiero es que lo sepan. Al fin de cuentas, el que está
saliendo contigo soy yo, no mis padres. – le explicó
casi molesto con sus padres de antemano. – Al menos tus padres
saben lo que haces.... –
-Más o menos… creo que en la mente de mi padre ser
gay… es igual…- dejó salir una bocanada de aire
sentándose en el banco de nuevo y apoyando la mano de Kinsei
en uno de sus muslos para no dejar de sentirlo -Yo nunca les gusto
a los padres de nadie…- dijo después sacando la Pepsi
de la mochila y colándole una lata de soda de naranja entre
las piernas con una sonrisa mirando al suelo.
- Arai! Gracias.... – le sonrió, sin creerse que se
acordara de lo que bebía y acariciando su muslo, antes de
abrir la lata. – A mí me agradas, no me importa si
a mis padres no....Ya te lo dije.
El moreno lo miró, aguantándose la risa, besándole
los labios y después le dio un trago a la lata de Pepsi,
volviendo a comer y esperando para hablarle. -Pero te darán
problemas aún aceptando que seas gay… cuando me conozcan…
- se quedó callado como cansado -Te empezarán a comer
el tarro para que me dejes… Seguro que me culpan de que ya
no quieras ser su hijo modelo…- sonrió con acidez.
- Pero yo sé que no es así – le dirigió
una mirada un tanto alicaída porque ya no sabía ni
qué hacer. - ¿Qué sugieres entonces? ¿Qué
no les diga? No puedo vivir una mentira.....Tal vez debería
irme de casa – murmuró pensando en lo mucho que lo
aterraba aquello pero ya no quería estar sin Arai.
-No…- Arai lo miró a los ojos arrugando el papel de
la hamburguesa y metiéndolo entre las maderas del banco -No
hagas eso, al menos dales una oportunidad… tus padres te quieren,
han hecho mucho por ti, se merecen que al menos se la des…
- bebió despacio apoyando después la lata entre sus
propias piernas y extendiendo la mano en la pierna de Kinsei para
que la entrelazase con la suya -Díselo… y después
llámame… Iré a verte como sea…
Kinsei le sonrió, entrelazando sus dedos con los del moreno
y observándolo con una mirada casi embobada, sonriendo poco
a poco. – Tú eres......la persona más maravillosa
del mundo. – se inclinó hacia él, besándolo
con suavidad y cuidándose de no decir lo que estaba pensando
por no ofenderlo. Pero a veces se alegraba de que fuera su secreto,
como si tuviese una especie de brillo especial que sólo él
podía ver.
El moreno lo cogió sobre él a horcajadas abrazándolo
y tomó sus manos apoyándolas a los lados de su cara
acariciándose con ellas y mirando abajo -No lo soy…
a veces pienso cosas… que alguien así no pensaría…
- Pues...eres la persona más maravillosa en Mi mundo, y
no admito discusión en eso. – le sonrió de todos
modos, besándole la frente para alzarle el rostro de nuevo.
– A ver, ¿qué piensas que pueda ser tan terrible?
-Es mejor que no te lo diga …- el moreno bajó la vista
avergonzado por hablar de aquello que sólo con Sachi había
tratado -Eso… sólo se lo dije a Sachi… y creo
que se asustó un poco… No quiero eso contigo…
- Yo nunca me asustaría de ti. Incluso..... – bajó
el rostro, bastante nervioso ahora por lo que Arai fuese a pensar
de él. – Yo nunca me asustaría de ti.
-A veces siento que … siento que me gustaría matar
a mis padres…- lo miró a los ojos totalmente serio,
como siempre -Mi padre estaba dormido esta mañana…
en el sofá cuando yo llegué… estuve parado más
de cinco minutos observándolo, pensando en lo fácil
que sería matarlo… imaginándolo incluso…
Kinsei alzó la mirada de nuevo, tan serio como Arai. –
Pero....eso es normal. Mucha gente tiene esos pensamientos, ¿no?
Yo mismo... – se detuvo antes de decir que había tenido
deseos de meterle un puñetazo a su padre la noche que fue
a su casa. – Bueno...ya te dije, no es tan terrible. Además...creo
que empiezo a comprender lo que me dijiste esa noche.
-¿El qué? Dije muchas cosas…- el moreno lo
miró a los ojos aunque en realidad y seguramente no había
dicho tantas.
- Acerca de ser capaz de matar para proteger a las personas que
quieres....Aún me da miedo, ¿ves? – movió
un poco los dedos contra su mejilla nervioso, acariciándolo
más suavemente. – Pero....lo comprendí la noche
que nos quedamos en el almacén. Hubiera hecho cualquier cosa
con tal de protegerte. Incluso morir.
-No digas eso…- apoyó los dedos contra sus labios
retirándolos después con suavidad -no quiero ni escucharlo
… si te mueres por mí… después me mataré
para no estar sin ti…- le sujetó el rostro con las
manos acercándolo al suyo y besándolo profundamente
aunque con suavidad acariciando entonces su espalda -Te amo…
- Yo también te amo....- le respondió contra sus
labios, cruzando los brazos tras su cuello. – No me moriré
entonces, tampoco planeaba hacerlo. Sólo decía.....Bueno,
no importa. Ya sabes por qué me molesté tanto cuando
me pediste que te matara....
-Lo siento…- el moreno bajó la mirada -Estaba desesperado…
- suspiró con fuerza cogiendo una de las manos del moreno
y llevándola a su sexo sobre la ropa, mirándolo a
los ojos tan serio como si no hiciera nada, rozándose con
el y llevándola hasta su cadera marcando su sexo excitado
con ella. La apretó con la suya contra él y lo besó
de nuevo en silencio.
- A....Arai! – exclamó, más rojo que lo rojo
y aún más, por sentirse excitado con eso, bajando
la mirada para que no se le notase. – Estamos....estamos en
un sitio público.....
-Ya lo sé… pero es que no tenemos casa…- el
moreno lo miró a los ojos como si lo que dijera fuera lo
más lógico y natural -Te deseo… quiero hacer
el amor contigo… estoy esperándote… por más
ganas que tengo… Si no son tus manos, con tu cuerpo…
me da igual… si no es así, no quiero… - miró
abajo cubriéndose la cara con el cabello sin apartar la mano
de donde la tenía -Nadie sabe que me estás tocando
eso…
- Seguro? Yo creo que se me nota.... – aseguró rojísimo,
aunque ahora los dos se veían extraños, ambos mirando
al suelo con el cabello sobre el rostro como si estuvieran representando
alguna escena bizarra. – Vamos...vamos a otro lado, tampoco
en medio de la calle – sugirió, aunque sin poder dejar
de acariciarlo ahora. Sabía que debía, pero simplemente
no quería dejar de sentirlo.
-¿A qué?- preguntó el moreno encendido de
pronto por la sola sugerencia y notando un golpe de calor en el
sexo haciendo que pulsase con fuerza, dejando salir la respiración
con fuerza mientras apretaba las mandíbulas.
- A....a......a.... – tartamudeó, buscando la respuesta,
sin detener sus caricias, sintiendo el sexo de Arai cada vez más
firme y cálido contra la tela, prácticamente apuntándolo
ahora. Retiró la mano como si quemara. – No..no sé!
A cualquier lado! A......a la escuela? – sugirió, sorprendido
de sí mismo, pero allí no habría nadie en fin
de semana y tampoco podía contenerse mucho.
El moreno se levantó dejándolo resbalar por sus piernas
y guardándose una mano en el bolsillo para sujetar su sexo
ocultándolo como podía, aunque en realidad se hubiera
conformado con aquellas caricias mientras se besaban … Claro,
que no pensaba decir que no a lo que tanto deseaba aún más
desde lo sucedido el día anterior -Vamos…- dijo cogiéndole
la mano con la otra -Podemos ir a los baños y cerrar el pestillo…
por si acaso…
- Sí...dios...... – murmuró, echando a caminar,
con el rostro rojo de nuevo y sin creerse lo que estaba haciendo.
Eso jamás se le hubiera ocurrido hace tan sólo unos
días. Y aún se sentía como si realizaran un
acto ilícito, pero.....simplemente no quería comportarse.
O más bien, no podía pensar en comportarse.
-Tranquilo… siempre entramos y no pasa nada… sólo
será una vez más…- el moreno lo miró
a los ojos empujando la puerta y entrando, cerrándola después
a sus espaldas y caminando por los pasillos. Se veía un tanto
creepy así de vacío y silencioso -¿Seguro que
quieres? No voy a molestarme…- aseguró, parado en la
puerta de los baños.
El chico lo miró, tamborileando con los dedos nervioso,
pensando seriamente en detenerse en decirle que no. Pero ya habían
llegado hasta allí, se sentiría como un cobarde, un
mojigato, un bobo....- Vamos – asintió, tragando saliva
y halándolo hacia adentro, besándolo.
-Esperah…- el moreno dejó caer la mochila al suelo,
cerrando la puerta de los baños sin dejar de besarlo, le
sujetó la cara empujándolo un poco contra la pared
del baño apoyándolo y deslizando una pierna entre
las suyas, apretando el muslo contra su sexo y metiendo las manos
bajo su camiseta acariciando sus pezones.
- Eres...estás...ahh... – lo besó de nuevo,
prefiriendo pasar de las palabras, sintiendo que ardía, e
intentando alzarse la camiseta para quitársela del todo,
finalmente rindiéndose y empezando a desabrochar los pantalones
del moreno, con algo de torpeza.
Arai sintió que le daba la risa y bajó la cabeza,
tapándose la boca y carraspeando, sujetándole la camiseta
y quitándosela finalmente, dejándola sobre el lavadero.
Se acercó a su cuello respirando contra él y besándolo
con fuerza, dándole lametadas hasta la mandíbula y
succionando su piel pegándose a él y apretando su
sexo contra el chico -Kinsei…- le desabrochó la cremallera
sacando también su propio sexo y tomó el del chico
moviendo la mano en él sin dejar de lamer su cuello y colocando
la de Kinsei en su sexo para que lo tocase.
- Arai..... – jadeó el otro, excitado ya de por sí,
empezando a acariciar nuevamente el sexo del moreno, sintiendo escalofríos
al tocar ahora su piel desnuda, su textura. Estiró el cuello
hacia atrás, más acalorado que nunca, murmurando -
....hueles muy bien......
El moreno bajó la cabeza apoyando los labios en el cuello
de Kinsei lamiéndolo hasta el mentón y acarició
su cara contra la del chico, deslizando la lengua por el contorno
de su oreja, soltando su sexo para bajarle un poco más el
pantalón de forma acelerada sujetando sus nalgas y casi jadeando
con sólo presionarlas en sus manos -Te deseo…- susurró
apenas audible rozando su entrada con un dedo y comenzando a entrar
en su cuerpo con él.
- A...también....Arai... Arai...... – alcanzó
a decir, sujetándose con fuerza con una mano, mientras la
otra seguía su movimiento sobre el sexo del moreno.
-Kinsei…- el moreno se dejó caer contra su cuerpo
deslizando las manos por él, como rindiéndose ante
él, arrodillándose a sus pies y lamiendo su sexo mientras
acariciaba su ano penetrándolo con dos dedos y moviéndolos
dentro de él. Estaba sumamente encendido y apretó
una de sus caderas empujándolo de adelante a atrás
en su boca.
El chico dejó escapar un gemido nada más de sentir
los dedos en su interior, inclinando la cabeza para observar a Arai,
y levantando la mano que había estado acariciando su sexo,
lamiéndola un poco, como queriendo retener se sabor.
Arai alzó la vista observándolo y deslizando la lengua
por el sexo de Kinsei. Sujetó su propio sexo echando las
caderas adelante y moviendo la mano con fuerza sobre él,
apretándolo con fuerza mientras lamía el sexo del
chico cada vez de forma más violenta succionándolo
sin dejar de mover la lengua en su interior y cerrando los ojos
con el cabello cubriéndolo, bajando la cabeza como si no
quisiera hacer patente el estado de su excitación.
- Te amo...- murmuró entre jadeos y gemidos, inclinándose
más hacia delante, deslizando las manos con suavidad por
el cabello de Arai, por su rostro, como sosteniéndolo, mientras
se estremecía en su boca. – Quiero.....quiero.....
Arai.......
El moreno se levantó besándolo apasionadamente, deslizando
la lengua por sus labios y dentro de su boca, jadeando contra sus
labios. Pasó un brazo por debajo de una de las piernas de
Kinsei levantándola y apoyando la mano en la pared al tiempo
que lo penetraba alzándolo un poco con su propio cuerpo.
-Ahg…- apretó los dientes con fuerza frenando todo
sonido como podía.
- Ah......... – el chico se estremeció, enrojeciendo
y mirándolo a los ojos. No era eso lo que había querido
decirle, pero claro se expresaba tan bien.....Lo cierto es que tampoco
estaba por quejarse. Tembló, respirando agitado, volviendo
a alzar el rostro de Arai con las manos, para que lo besara.
-Sueño contigo …- deslizó la otra mano por
su pierna -cada vez que cierro los ojos… no puedo dejar de
pensar en ti…dormido y despierto…- jadeó contra
sus labios -cuando estoy contigo incluso…- no sabía
por qué le estaba diciendo aquello, pero pasó la otra
mano por debajo de su pierna también levantándolo
en sus brazos -Ábreme la camiseta…
Kinsei lo miró a los ojos, así de cerca como estaban,
sonriéndole, y besándolo nuevamente emocionado por
aquellas palabras, y colocó las manos sobre su pecho empezando
a bajar la cremallera que mantenía la camiseta cerrada, aún
sin apartar sus ojos rojos de los marrones del moreno, sintiéndose
reflejado en ellos. – Nunca...te separes de mí...
-Noh…- el moreno pegó su pecho al de Kinsei sintiendo
su piel caliente, su corazón acompasado al propio, el sudor
de su cuerpo empapando la piel pálida del chico. Apoyó
la frente en las baldosas cerrando los ojos y se giró, dejándose
apoyar en la pared, resbalando al suelo hasta sentarse en él,
comenzando a sentir los brazos un poco cansados. Le pasó
ambas manos por el cuello ahora que podía tocarlo apoyando
los dedos en sus labios y revolviéndole el pelo con la otra
bajándole un poco la cabeza.
- Estás bien? ....-preguntó, aún jadeando,
excitado. – Estás cansado..... – murmuró,
tomando el control del movimiento para relevarlo de algo de su esfuerzo.
-Síh… sólo… los brazos…- lo miró
a los ojos repasando su cuerpo por completo y deslizando las manos
por su pecho acariciando sus pezones -Ahg… Kinsei…-
bajó la cara de nuevo ocultándose con su cabello y
tomó su sexo con una mano moviéndola sobre él
y alzando las caderas, apoyando la otra en el suelo y acompasando
los movimientos del chico.
- Arai....- tragó saliva intentando contener los múltiples
gemidos que amenazaban con atacarlo de nuevo, pasándose una
mano por el cabello y prefiriendo luego acariciar el pecho del moreno
con ambas manos, el calor llenándolo, la vista nublándosele
por un momento.
-Abrázame…- le pidió ya rodeándolo con
un brazo y arrodillándose en las baldosas, tomándolo
por las nalgas mientras lo besaba, alzando el rostro y cerrando
los ojos sintiendo el fortísimo calor que lo invadía,
tanto en su sexo como en su pecho, mordiéndole los labios
con suavidad jadeando contra ellos y sintiendo una lágrima
resbalar por una de sus mejillas.
Kinsei cerró los ojos por un momento, sin comprender aquello,
entreabriéndolos apenas un poquito, confundido. – Arai....¿qué
sucede....? No...ah...llores....- de pronto sentía que quería
conocerlo todo acerca de él, y darle todo lo que era, pertenecerle.
– Arai.....¿por qué.....? – preguntó
como dejándolo en el aire, a la vez que lo abrazaba contra
sí.
El moreno rozó su rostro con el de Kinsei limpiando aquella
lágrima en su mejilla y buscando sus labios, besándolo
con fuerza incluso sentía su propio aliento caliente -Te
amo…- susurró contra ellos, incapaz de contestar a
eso sujetando sus labios entre los suyos lamiéndolos y besándolo
de nuevo, apretando sus nalgas con fuerza y sintiendo la abundante
humedad dejando resbalar su sexo en el interior del chico.
- Mmmmmm....Arai..... – susurró apenas un segundo
volviendo a besarlo y sintiendo que ya no aguantaría más,
su sexo caliente pulsando contra el moreno. Se corrió de
manera intensa, temblando, y casi sintiendo que se le iba la vida
con eso, abrazándolo con fuerza contra sí, finalmente
separando sus labios, para esconder su rostro en su cuello, un poco
cohibido por la intensidad de sus sentimientos.
Arai pasó la mano por el sexo empapado del chico, llevándose
su semen a los labios lamiéndolo y dejándolo manchar
su mentón -Kinsei…- lo llamó casi desesperado,
apretando las mandíbulas y bajando la cara contra el cuello
de Kinsei imitando su reacción inconscientemente y apretando
las mandíbulas, echando la cabeza atrás sosteniendo
todo gemido corriéndose en su interior y aún moviéndose
cuando el líquido blanco bajaba por su sexo derramándose
de su interior.
- Soy tuyo. – dijo de pronto el chico sin poder contenerse,
enrojeciendo y besándolo de nuevo como para pasar desapercibido,
pero lo cierto es que así se sentía. Ya era la segunda
vez, si no contaba lo del día anterior, claro, pero esta
vez había sido distinto, más intenso, más íntimo,
aún recorría su cuerpo.
El moreno lo abrazó con fuerza acariciándolo aún
repitiéndose aquellas palabras en su mente -Y yo jamás
te dejaré escapar de mis brazos… - susurró el
moreno mirándolo a los ojos -Te necesito… te amo…
- Arai..... – Kinsei sonrió, entre sus brazos, como
siempre llenándose de paz, a pesar de respirar de aquella
manera entrecortada aún. – Por qué........¿por
qué llorabas?
-No lo sé… - miró a otro lado sintiéndose
un tanto avergonzado -Porque…- lo miró a los ojos de
nuevo -sentía cómo me amabas… y me sentí…-
sintió que de nuevo bajaba una lágrima por su mejilla
y cerró los ojos respirando nervioso como si no soportase
aquello o que lo vieran así.
El chico sintió la humedad de aquella lágrima caer
sobre su propio rostro y lo alzó, para besar la mejilla que
había recorrido antes de llegar a él. – No importa........si
llorabas por eso, pensé que estabas triste.
-No…- Arai se limitó a abrazarlo sin levantar la cabeza.
En realidad era una mezcla de felicidad, de alivio, de tristeza
acumulada, algo demasiado complicado para poder ser explicado y
mucho más si era él quien tenía que hacerlo.
El caso es que odiaba mostrarse de ese modo. Levantó la cara
ya totalmente sereno y lo miró a los ojos besándolo
una vez más -¿Te has preguntado qué es lo que
vendrá ahora?…- dijo sin ser capaz de dejar de abrazarlo
y vestirse.
- Claro, todos los días. – asintió Kinsei,
mirándolo a los ojos. – Pero pase lo que pase, voy
a estar a tu lado. No voy a permitir que nadie ni nada nos separe.
– afirmó convencido, a pesar de tener aquel siempre
presente temor rondándole la cabeza.
-Júramelo…- exigió el moreno sujetándolo
por los hombros con suavidad aunque firmemente -Yo te lo juro…
- Yo te lo juro también.....por mi vida. – confirmó,
sin apartar la mirada.
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