.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 63

My Secret

Kinsei terminó de despedirse de su atormentadora madre que no dejaba de amonestarle el pasar tantas noches fuera aunque se tratase de sus estudios., y que además se empezaba a preguntar por qué su hijo de pronto soltaba tantos comentarios acerca de estilos alternativos de vida y de no estudiar tanto. Por fin el chico salió a la calle, dirigiéndose a la plaza en la que había quedado de encontrarse con Arai al separarse por la mañana, deseando que hubiese podido quedarse a desayunar con él. Alzó una mano saludándolo apenas lo vio, aunque con el rango de expresiones del moreno, se preguntaba si no estaría dormido.

El moreno levantó la mano enderezándose en el banco que se había tirado y apoyando un brazo en el respaldo de madera bajándose los auriculares besándolo suavemente cuando llegó a su lado -¿Qué tal? Tu madre…- dijo mirándolo a los ojos y pegándose un poco más cruzando una pierna sobre la otra y jugando con los mechones de su pelo.

- Como siempre... – le sonrió el chico, sentándose a su lado. – Te extrañé.... – añadió a pesar de que sólo llevaban unas horas separados.

-Yo también te he echado de menos…- se acercó un poco más besándolo de nuevo y acariciándole el cuello mirando de soslayo hacia la plaza y separándose un poco -No he comido… no tenía ganas… ¿me acompañas a buscar algo?

- Claro, baka. No puedes saltarte así las comidas, te hará mal.... – lo amonestó, enrojeciendo seguro de que Arai lo veía como algo molesto aunque sólo se preocupaba por él.

-No tengo hambre cuando estoy solo… y no me entra la comida… De todos modos, tampoco había nada…- aseguró, entrelazando los dedos con los suyos y deshaciendo el agarre varias veces, levantándose finalmente y caminando a su lado en silencio. Lo miró de soslayo cogiéndolo por los hombros y parándose a abrazarlo apoyando la frente contra su cuello.

- ¿Qué...qué estás haciendo? – casi protestó el chico, rojo por la súbita demostración de afecto, aunque devolviendo el abrazo inmediatamente, no fuera a ser que se detuviera. – Tengo miedo, Arai.

-¿Por qué? ¿De mí?- el moreno lo miró desconcertado apartándose un tanto dolido mirando al suelo y sacudiendo un poco la cabeza echando a caminar llevándolo de la mano de todos modos, apretándola ahora con más fuerza.

- ¿De ti? ¿Cómo piensas eso? – Kinsei lo miró como si fuera el comentario más extraño del mundo. – No...me refiero a todo lo que está pasando. Y..... a lo que dijo Lorenz sensei ayer, lo de ...los padres. En cualquier caso..... – bajó el rostro hasta su mano sonrojándose de nuevo y pensando que se la apretaba demasiado. - ....eres la persona con la que más seguro me siento.....

-Te pones así porque te abrazo… y después me dices que tienes miedo ¿Qué quieres que piense?- el moreno aflojó un poco la mano resbalando los dedos por los suyos de nuevo -¿Odias a tus padres?

- Eh? – el chico sacudió la cabeza negativamente con fuerza. – No los odio. Me molestan a veces y.....me preocupa que no me acepten, pero odiarlos....tampoco. Y me puse así porque me pongo nervioso, pero me gusta que me abraces, no quería que dejaras de hacerlo. – confesó de pronto volteando el violentamente rojo rostro hacia otro lado como si algo le hubiese llamado la atención.

-¿Qué pasa?- el moreno se volvió hacia el mismo lugar extrañado, el caso es que ahora ya no quería abrazarlo, se sentía extraño hacerlo en cualquier momento -¿Has visto algo?

- No...no. – admitió, aún más rojo. – Es que me daba vergüenza que me vieras. – y bajó la cabeza como si se fuera a esconder en el suelo, puesto que ahora le daba todavía más vergüenza, claro.

-Ah…- el moreno bajó la cabeza aguantándose la risa pero sonriendo de todos modos, alzándole la cara para besarle los labios acariciándoselos después, apenas rozándolos -Creí que habías visto a tus padres o algo así … - respiró más tranquilo aunque por poco y lo había soltado para irse.

- No te rías, no es gracioso! – enrojeció aún más por haber alzado la voz. – Perdón...nunca sé cómo reaccionar. Un día te enojarás y me dejarás solo. Pienso hablar con mis padres......mañana.

-Es igual…- dijo bajando la cabeza y tapándose la boca pero es que era inevitable que le hiciera gracia esa manera de reaccionar cuando algo le daba vergüenza -No voy a enfadarme por eso Kinsei…- el moreno le apoyó ambas manos en el pecho acariciándolo y subiéndolas a sus hombros para pegarlo a él -¿Para qué quieres hablar con ellos?

- Para decirles....que soy gay y que no quiero estudiar para abogado y doctor o lo que sea. – lo miró a los ojos. Obviamente lo ponía nervioso, pero era algo que tenía que hacer. Y ya se imaginaba que iban a hacer drama, pero no había de otra. – Tienes razón, tengo que vivir mi vida. Y...además....no me gusta que seas un secreto. No es que te vaya a invitar a cenas familiares o algo así, pero....no quiero esconderte – añadió, imaginándose que a Arai no le haría nada de gracia convivir en familia. Tampoco era lo que quería.

-No me importa ser un secreto, sólo nos concierne a nosotros… ¿y les vas a decir las dos cosas el mismo día?- preguntó, caminando para ir a buscar algo de comer y pidiendo una hamburguesa en un puesto de la calle señalándola en el cartel y dejando el dinero exacto encima de la cocina -Si lo haces, les dará algo…

- Ya sé, pero es que......tengo que hacerlo – concluyó algo irracionalmente, por no confesar que no quería pasar por eso dos veces. – Y a mí sí me importa que seas un secreto, no estamos haciendo nada malo.

-No… - el moreno se llevó la hamburguesa a los labios mostrándosela después por si quería y volviendo hacia la plaza -Mis padres odian … todo lo que hago…- resumió alzando un poco la cara y moviéndola a un lado para apartarse el cabello del rostro -Tus padres querrán conocerme… y no les gustaré.

- Eso no es necesariamente cierto...Y no me importa de todos modos. Lo que quiero es que lo sepan. Al fin de cuentas, el que está saliendo contigo soy yo, no mis padres. – le explicó casi molesto con sus padres de antemano. – Al menos tus padres saben lo que haces.... –

-Más o menos… creo que en la mente de mi padre ser gay… es igual…- dejó salir una bocanada de aire sentándose en el banco de nuevo y apoyando la mano de Kinsei en uno de sus muslos para no dejar de sentirlo -Yo nunca les gusto a los padres de nadie…- dijo después sacando la Pepsi de la mochila y colándole una lata de soda de naranja entre las piernas con una sonrisa mirando al suelo.

- Arai! Gracias.... – le sonrió, sin creerse que se acordara de lo que bebía y acariciando su muslo, antes de abrir la lata. – A mí me agradas, no me importa si a mis padres no....Ya te lo dije.

El moreno lo miró, aguantándose la risa, besándole los labios y después le dio un trago a la lata de Pepsi, volviendo a comer y esperando para hablarle. -Pero te darán problemas aún aceptando que seas gay… cuando me conozcan… - se quedó callado como cansado -Te empezarán a comer el tarro para que me dejes… Seguro que me culpan de que ya no quieras ser su hijo modelo…- sonrió con acidez.

- Pero yo sé que no es así – le dirigió una mirada un tanto alicaída porque ya no sabía ni qué hacer. - ¿Qué sugieres entonces? ¿Qué no les diga? No puedo vivir una mentira.....Tal vez debería irme de casa – murmuró pensando en lo mucho que lo aterraba aquello pero ya no quería estar sin Arai.

-No…- Arai lo miró a los ojos arrugando el papel de la hamburguesa y metiéndolo entre las maderas del banco -No hagas eso, al menos dales una oportunidad… tus padres te quieren, han hecho mucho por ti, se merecen que al menos se la des… - bebió despacio apoyando después la lata entre sus propias piernas y extendiendo la mano en la pierna de Kinsei para que la entrelazase con la suya -Díselo… y después llámame… Iré a verte como sea…

Kinsei le sonrió, entrelazando sus dedos con los del moreno y observándolo con una mirada casi embobada, sonriendo poco a poco. – Tú eres......la persona más maravillosa del mundo. – se inclinó hacia él, besándolo con suavidad y cuidándose de no decir lo que estaba pensando por no ofenderlo. Pero a veces se alegraba de que fuera su secreto, como si tuviese una especie de brillo especial que sólo él podía ver.

El moreno lo cogió sobre él a horcajadas abrazándolo y tomó sus manos apoyándolas a los lados de su cara acariciándose con ellas y mirando abajo -No lo soy… a veces pienso cosas… que alguien así no pensaría…

- Pues...eres la persona más maravillosa en Mi mundo, y no admito discusión en eso. – le sonrió de todos modos, besándole la frente para alzarle el rostro de nuevo. – A ver, ¿qué piensas que pueda ser tan terrible?
-Es mejor que no te lo diga …- el moreno bajó la vista avergonzado por hablar de aquello que sólo con Sachi había tratado -Eso… sólo se lo dije a Sachi… y creo que se asustó un poco… No quiero eso contigo…

- Yo nunca me asustaría de ti. Incluso..... – bajó el rostro, bastante nervioso ahora por lo que Arai fuese a pensar de él. – Yo nunca me asustaría de ti.

-A veces siento que … siento que me gustaría matar a mis padres…- lo miró a los ojos totalmente serio, como siempre -Mi padre estaba dormido esta mañana… en el sofá cuando yo llegué… estuve parado más de cinco minutos observándolo, pensando en lo fácil que sería matarlo… imaginándolo incluso…

Kinsei alzó la mirada de nuevo, tan serio como Arai. – Pero....eso es normal. Mucha gente tiene esos pensamientos, ¿no? Yo mismo... – se detuvo antes de decir que había tenido deseos de meterle un puñetazo a su padre la noche que fue a su casa. – Bueno...ya te dije, no es tan terrible. Además...creo que empiezo a comprender lo que me dijiste esa noche.

-¿El qué? Dije muchas cosas…- el moreno lo miró a los ojos aunque en realidad y seguramente no había dicho tantas.

- Acerca de ser capaz de matar para proteger a las personas que quieres....Aún me da miedo, ¿ves? – movió un poco los dedos contra su mejilla nervioso, acariciándolo más suavemente. – Pero....lo comprendí la noche que nos quedamos en el almacén. Hubiera hecho cualquier cosa con tal de protegerte. Incluso morir.

-No digas eso…- apoyó los dedos contra sus labios retirándolos después con suavidad -no quiero ni escucharlo … si te mueres por mí… después me mataré para no estar sin ti…- le sujetó el rostro con las manos acercándolo al suyo y besándolo profundamente aunque con suavidad acariciando entonces su espalda -Te amo…

- Yo también te amo....- le respondió contra sus labios, cruzando los brazos tras su cuello. – No me moriré entonces, tampoco planeaba hacerlo. Sólo decía.....Bueno, no importa. Ya sabes por qué me molesté tanto cuando me pediste que te matara....

-Lo siento…- el moreno bajó la mirada -Estaba desesperado… - suspiró con fuerza cogiendo una de las manos del moreno y llevándola a su sexo sobre la ropa, mirándolo a los ojos tan serio como si no hiciera nada, rozándose con el y llevándola hasta su cadera marcando su sexo excitado con ella. La apretó con la suya contra él y lo besó de nuevo en silencio.

- A....Arai! – exclamó, más rojo que lo rojo y aún más, por sentirse excitado con eso, bajando la mirada para que no se le notase. – Estamos....estamos en un sitio público.....

-Ya lo sé… pero es que no tenemos casa…- el moreno lo miró a los ojos como si lo que dijera fuera lo más lógico y natural -Te deseo… quiero hacer el amor contigo… estoy esperándote… por más ganas que tengo… Si no son tus manos, con tu cuerpo… me da igual… si no es así, no quiero… - miró abajo cubriéndose la cara con el cabello sin apartar la mano de donde la tenía -Nadie sabe que me estás tocando eso…

- Seguro? Yo creo que se me nota.... – aseguró rojísimo, aunque ahora los dos se veían extraños, ambos mirando al suelo con el cabello sobre el rostro como si estuvieran representando alguna escena bizarra. – Vamos...vamos a otro lado, tampoco en medio de la calle – sugirió, aunque sin poder dejar de acariciarlo ahora. Sabía que debía, pero simplemente no quería dejar de sentirlo.

-¿A qué?- preguntó el moreno encendido de pronto por la sola sugerencia y notando un golpe de calor en el sexo haciendo que pulsase con fuerza, dejando salir la respiración con fuerza mientras apretaba las mandíbulas.

- A....a......a.... – tartamudeó, buscando la respuesta, sin detener sus caricias, sintiendo el sexo de Arai cada vez más firme y cálido contra la tela, prácticamente apuntándolo ahora. Retiró la mano como si quemara. – No..no sé! A cualquier lado! A......a la escuela? – sugirió, sorprendido de sí mismo, pero allí no habría nadie en fin de semana y tampoco podía contenerse mucho.

El moreno se levantó dejándolo resbalar por sus piernas y guardándose una mano en el bolsillo para sujetar su sexo ocultándolo como podía, aunque en realidad se hubiera conformado con aquellas caricias mientras se besaban … Claro, que no pensaba decir que no a lo que tanto deseaba aún más desde lo sucedido el día anterior -Vamos…- dijo cogiéndole la mano con la otra -Podemos ir a los baños y cerrar el pestillo… por si acaso…

- Sí...dios...... – murmuró, echando a caminar, con el rostro rojo de nuevo y sin creerse lo que estaba haciendo. Eso jamás se le hubiera ocurrido hace tan sólo unos días. Y aún se sentía como si realizaran un acto ilícito, pero.....simplemente no quería comportarse. O más bien, no podía pensar en comportarse.

-Tranquilo… siempre entramos y no pasa nada… sólo será una vez más…- el moreno lo miró a los ojos empujando la puerta y entrando, cerrándola después a sus espaldas y caminando por los pasillos. Se veía un tanto creepy así de vacío y silencioso -¿Seguro que quieres? No voy a molestarme…- aseguró, parado en la puerta de los baños.

El chico lo miró, tamborileando con los dedos nervioso, pensando seriamente en detenerse en decirle que no. Pero ya habían llegado hasta allí, se sentiría como un cobarde, un mojigato, un bobo....- Vamos – asintió, tragando saliva y halándolo hacia adentro, besándolo.

-Esperah…- el moreno dejó caer la mochila al suelo, cerrando la puerta de los baños sin dejar de besarlo, le sujetó la cara empujándolo un poco contra la pared del baño apoyándolo y deslizando una pierna entre las suyas, apretando el muslo contra su sexo y metiendo las manos bajo su camiseta acariciando sus pezones.

- Eres...estás...ahh... – lo besó de nuevo, prefiriendo pasar de las palabras, sintiendo que ardía, e intentando alzarse la camiseta para quitársela del todo, finalmente rindiéndose y empezando a desabrochar los pantalones del moreno, con algo de torpeza.

Arai sintió que le daba la risa y bajó la cabeza, tapándose la boca y carraspeando, sujetándole la camiseta y quitándosela finalmente, dejándola sobre el lavadero. Se acercó a su cuello respirando contra él y besándolo con fuerza, dándole lametadas hasta la mandíbula y succionando su piel pegándose a él y apretando su sexo contra el chico -Kinsei…- le desabrochó la cremallera sacando también su propio sexo y tomó el del chico moviendo la mano en él sin dejar de lamer su cuello y colocando la de Kinsei en su sexo para que lo tocase.

- Arai..... – jadeó el otro, excitado ya de por sí, empezando a acariciar nuevamente el sexo del moreno, sintiendo escalofríos al tocar ahora su piel desnuda, su textura. Estiró el cuello hacia atrás, más acalorado que nunca, murmurando - ....hueles muy bien......

El moreno bajó la cabeza apoyando los labios en el cuello de Kinsei lamiéndolo hasta el mentón y acarició su cara contra la del chico, deslizando la lengua por el contorno de su oreja, soltando su sexo para bajarle un poco más el pantalón de forma acelerada sujetando sus nalgas y casi jadeando con sólo presionarlas en sus manos -Te deseo…- susurró apenas audible rozando su entrada con un dedo y comenzando a entrar en su cuerpo con él.

- A...también....Arai... Arai...... – alcanzó a decir, sujetándose con fuerza con una mano, mientras la otra seguía su movimiento sobre el sexo del moreno.

-Kinsei…- el moreno se dejó caer contra su cuerpo deslizando las manos por él, como rindiéndose ante él, arrodillándose a sus pies y lamiendo su sexo mientras acariciaba su ano penetrándolo con dos dedos y moviéndolos dentro de él. Estaba sumamente encendido y apretó una de sus caderas empujándolo de adelante a atrás en su boca.

El chico dejó escapar un gemido nada más de sentir los dedos en su interior, inclinando la cabeza para observar a Arai, y levantando la mano que había estado acariciando su sexo, lamiéndola un poco, como queriendo retener se sabor.

Arai alzó la vista observándolo y deslizando la lengua por el sexo de Kinsei. Sujetó su propio sexo echando las caderas adelante y moviendo la mano con fuerza sobre él, apretándolo con fuerza mientras lamía el sexo del chico cada vez de forma más violenta succionándolo sin dejar de mover la lengua en su interior y cerrando los ojos con el cabello cubriéndolo, bajando la cabeza como si no quisiera hacer patente el estado de su excitación.

- Te amo...- murmuró entre jadeos y gemidos, inclinándose más hacia delante, deslizando las manos con suavidad por el cabello de Arai, por su rostro, como sosteniéndolo, mientras se estremecía en su boca. – Quiero.....quiero..... Arai.......

El moreno se levantó besándolo apasionadamente, deslizando la lengua por sus labios y dentro de su boca, jadeando contra sus labios. Pasó un brazo por debajo de una de las piernas de Kinsei levantándola y apoyando la mano en la pared al tiempo que lo penetraba alzándolo un poco con su propio cuerpo. -Ahg…- apretó los dientes con fuerza frenando todo sonido como podía.

- Ah......... – el chico se estremeció, enrojeciendo y mirándolo a los ojos. No era eso lo que había querido decirle, pero claro se expresaba tan bien.....Lo cierto es que tampoco estaba por quejarse. Tembló, respirando agitado, volviendo a alzar el rostro de Arai con las manos, para que lo besara.

-Sueño contigo …- deslizó la otra mano por su pierna -cada vez que cierro los ojos… no puedo dejar de pensar en ti…dormido y despierto…- jadeó contra sus labios -cuando estoy contigo incluso…- no sabía por qué le estaba diciendo aquello, pero pasó la otra mano por debajo de su pierna también levantándolo en sus brazos -Ábreme la camiseta…

Kinsei lo miró a los ojos, así de cerca como estaban, sonriéndole, y besándolo nuevamente emocionado por aquellas palabras, y colocó las manos sobre su pecho empezando a bajar la cremallera que mantenía la camiseta cerrada, aún sin apartar sus ojos rojos de los marrones del moreno, sintiéndose reflejado en ellos. – Nunca...te separes de mí...

-Noh…- el moreno pegó su pecho al de Kinsei sintiendo su piel caliente, su corazón acompasado al propio, el sudor de su cuerpo empapando la piel pálida del chico. Apoyó la frente en las baldosas cerrando los ojos y se giró, dejándose apoyar en la pared, resbalando al suelo hasta sentarse en él, comenzando a sentir los brazos un poco cansados. Le pasó ambas manos por el cuello ahora que podía tocarlo apoyando los dedos en sus labios y revolviéndole el pelo con la otra bajándole un poco la cabeza.

- Estás bien? ....-preguntó, aún jadeando, excitado. – Estás cansado..... – murmuró, tomando el control del movimiento para relevarlo de algo de su esfuerzo.

-Síh… sólo… los brazos…- lo miró a los ojos repasando su cuerpo por completo y deslizando las manos por su pecho acariciando sus pezones -Ahg… Kinsei…- bajó la cara de nuevo ocultándose con su cabello y tomó su sexo con una mano moviéndola sobre él y alzando las caderas, apoyando la otra en el suelo y acompasando los movimientos del chico.

- Arai....- tragó saliva intentando contener los múltiples gemidos que amenazaban con atacarlo de nuevo, pasándose una mano por el cabello y prefiriendo luego acariciar el pecho del moreno con ambas manos, el calor llenándolo, la vista nublándosele por un momento.

-Abrázame…- le pidió ya rodeándolo con un brazo y arrodillándose en las baldosas, tomándolo por las nalgas mientras lo besaba, alzando el rostro y cerrando los ojos sintiendo el fortísimo calor que lo invadía, tanto en su sexo como en su pecho, mordiéndole los labios con suavidad jadeando contra ellos y sintiendo una lágrima resbalar por una de sus mejillas.

Kinsei cerró los ojos por un momento, sin comprender aquello, entreabriéndolos apenas un poquito, confundido. – Arai....¿qué sucede....? No...ah...llores....- de pronto sentía que quería conocerlo todo acerca de él, y darle todo lo que era, pertenecerle. – Arai.....¿por qué.....? – preguntó como dejándolo en el aire, a la vez que lo abrazaba contra sí.

El moreno rozó su rostro con el de Kinsei limpiando aquella lágrima en su mejilla y buscando sus labios, besándolo con fuerza incluso sentía su propio aliento caliente -Te amo…- susurró contra ellos, incapaz de contestar a eso sujetando sus labios entre los suyos lamiéndolos y besándolo de nuevo, apretando sus nalgas con fuerza y sintiendo la abundante humedad dejando resbalar su sexo en el interior del chico.

- Mmmmmm....Arai..... – susurró apenas un segundo volviendo a besarlo y sintiendo que ya no aguantaría más, su sexo caliente pulsando contra el moreno. Se corrió de manera intensa, temblando, y casi sintiendo que se le iba la vida con eso, abrazándolo con fuerza contra sí, finalmente separando sus labios, para esconder su rostro en su cuello, un poco cohibido por la intensidad de sus sentimientos.

Arai pasó la mano por el sexo empapado del chico, llevándose su semen a los labios lamiéndolo y dejándolo manchar su mentón -Kinsei…- lo llamó casi desesperado, apretando las mandíbulas y bajando la cara contra el cuello de Kinsei imitando su reacción inconscientemente y apretando las mandíbulas, echando la cabeza atrás sosteniendo todo gemido corriéndose en su interior y aún moviéndose cuando el líquido blanco bajaba por su sexo derramándose de su interior.

- Soy tuyo. – dijo de pronto el chico sin poder contenerse, enrojeciendo y besándolo de nuevo como para pasar desapercibido, pero lo cierto es que así se sentía. Ya era la segunda vez, si no contaba lo del día anterior, claro, pero esta vez había sido distinto, más intenso, más íntimo, aún recorría su cuerpo.

El moreno lo abrazó con fuerza acariciándolo aún repitiéndose aquellas palabras en su mente -Y yo jamás te dejaré escapar de mis brazos… - susurró el moreno mirándolo a los ojos -Te necesito… te amo…

- Arai..... – Kinsei sonrió, entre sus brazos, como siempre llenándose de paz, a pesar de respirar de aquella manera entrecortada aún. – Por qué........¿por qué llorabas?

-No lo sé… - miró a otro lado sintiéndose un tanto avergonzado -Porque…- lo miró a los ojos de nuevo -sentía cómo me amabas… y me sentí…- sintió que de nuevo bajaba una lágrima por su mejilla y cerró los ojos respirando nervioso como si no soportase aquello o que lo vieran así.

El chico sintió la humedad de aquella lágrima caer sobre su propio rostro y lo alzó, para besar la mejilla que había recorrido antes de llegar a él. – No importa........si llorabas por eso, pensé que estabas triste.

-No…- Arai se limitó a abrazarlo sin levantar la cabeza. En realidad era una mezcla de felicidad, de alivio, de tristeza acumulada, algo demasiado complicado para poder ser explicado y mucho más si era él quien tenía que hacerlo. El caso es que odiaba mostrarse de ese modo. Levantó la cara ya totalmente sereno y lo miró a los ojos besándolo una vez más -¿Te has preguntado qué es lo que vendrá ahora?…- dijo sin ser capaz de dejar de abrazarlo y vestirse.

- Claro, todos los días. – asintió Kinsei, mirándolo a los ojos. – Pero pase lo que pase, voy a estar a tu lado. No voy a permitir que nadie ni nada nos separe. – afirmó convencido, a pesar de tener aquel siempre presente temor rondándole la cabeza.

-Júramelo…- exigió el moreno sujetándolo por los hombros con suavidad aunque firmemente -Yo te lo juro…

- Yo te lo juro también.....por mi vida. – confirmó, sin apartar la mirada.

 
 

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