| Capítulo 62
Distráeme el Mono
Dusk se despertó sorpresivamente con la cabeza colgando
por fuera de la cama y se amarró a las sábanas remolcándose
hasta esta de nuevo y rodando por ella hasta acercarse a Reiji apretándose
contra él y rozando la cara contra su pelo sonriendo como
un memo… uno enamorado -Te quiero…- susurró abrazándolo
y rodeándolo con una pierna estrujándolo contra él
-Reiji… es de día… no… es de tarde…-
se rió viendo que era más del medio día. Claro
que a la hora que se habían acostado era normal.
- Hummm...pues...qué bien... – sonrió el chico
como indicando que no pensaba levantarse, y acariciando el cabello
del rubio, echando una mano hacia atrás de sí. –
Yo también te quiero...
-Pero tengo hambre Reiji…- el rubio sonrió subiéndose
sobre él y besándolo, bajando la cara para que le
acariciara más el pelo -Hambre… hambre… hambre…-
fue canturreando a medida que besaba su cuerpo enterrándose
bajo las sábanas -bajando… bajando…- se metió
el sexo del moreno en la boca lamiéndolo y mordiéndolo
levemente sólo para subir de nuevo hasta su rostro con el
pelo aún más alborotado -Tengo hambre…
Reiji lo miró, ya sonriendo y echándole el cabello
hacia atrás de todas maneras. – Pero no me comas a
mí. O mejor sí, pero de postre – rió,
abrazándolo contra sí de manera que lo hizo caer sobre
él y pensando que en realidad, él tenía algo
más que hambre, pero tenía que ser fuerte.
-Pues hazme caso… vamos … levántate…-
se quedó con la cara aplastada contra su pecho subiendo como
si fuera una oruga entre sus brazos -Va… que no me quiero
levantar si tú no vienes conmigo…- protestó
riéndose entre dientes y poniéndose como un tomate
-Me empalmé con eso… ¿ves? Levantémonos…
- Está bien........ – accedió el chico por
fin, levantándose un poco, aún sin soltarlo y quedando
recostado contra el respaldar riendo. – En algún momento
vamos a tener que despegarnos o no podremos salir de la cama......
-Está bieeen…- el rubio lo soltó, besándole
los labios y busco el pantalón del pijama con un pie por
el suelo poniéndoselo -Espera ahí que te traigo el
desayuno…- sonrió revolviéndose el pelo, rojo
de nuevo sin saber muy bien por qué y como si llevara una
percha en la boca, no podía ponerse serio -Espera…-
repitió de nuevo besándolo volcándose por el
respaldo -Ya vengo…- aseguró como si fuera a China.
- No te vayas muy lejos..... – Reiji se dejó resbalar
de nuevo entre las sábanas, aunque dejando los brazos por
fuera, girándose para abrazar el lugar que había ocupado
el cuerpo del rubio hasta hacía unos segundos, suspirando.
No se sentía con muchos deseos de salir de la cama, en realidad.
-En pantalones cortos no llegaría muy lejos antes de ser
violado por una multitud…- bromeó como si fuera una
super star y preparando el café y unas tostadas mirándolo
desde la cocina un tanto serio ahora que no lo veía. Seguramente
con un día entero sin probar heroína ya estaba que
se subía por las paredes. Apartó la mirada apartándose
un mechón de pelo de la cara.
El moreno se rió desde la cama, pensando en las piernas
de Dusk y contestando. – Ya veo por qué......
-Calla…- se rió rojo cogiendo la bandeja y llevándosela
a la cama poniéndola en su propias piernas mientras se sentaba
-y además no llevo ropa interior… es un morbo incorporado…-
se rió metiéndose una tostada en la boca y mirándolo
colocándole un mechoncito detrás de la oreja.
- Y yo sólo llevo ropa interior. Hacemos una hermosa pareja.
– le sonrió el moreno alzándose para tomar una
de las tostadas, intentando verse tan energético como podía.
El rubio lo miró aún sin moverse cogiéndolo
por los hombros -Reiji… ¿no tienes hambre?- preguntó
tragando saliva y sabiendo que no era eso.
- Estoy bien, no te preocupes..... – le sonrió acariciándole
una mejilla y sosteniendo la tostada mordida con la otra mano.
-Si lo haces me daré cuenta…- susurró el rubio
mirándolo de soslayo bastante incómodo de tener que
andar regañando a alguien que era incluso más mayor
que él –Bueno, tal vez deberías hacerlo a veces…
de golpe… eso es imposible… ¿no?- sintió
que se le quitaba el hambre y además estaba totalmente desorientado.
- Dusk...mírate. – le levantó el rostro para
que lo mirase directamente. – Me muero de ganas pero...no
voy a hacerlo. Te lo prometí.....- ahora fue él quien
bajó el rostro, dejando que su cabello lo cubriera. –
Tengo miedo. No sé si puedo.....
El rubio dejó la bandeja a un lado abrazándolo -Claro
que puedes, otros pueden. ¿Por qué no ibas a poder
tu Reiji?- le levantó un poco la cara sujetándosela
con una mano y besándole los labios con suavidad -Es normal
que tengas miedo, yo también lo tengo pero confío
en ti y sé que puedes hacerlo- le sonrió aunque le
costaba -Además yo estoy contigo- sonrió más
ampliamente -podemos distraer el mono con otras cosas… algo
se nos ocurrirá… pero prefiero que me digas cuando
estás agobiándote …
Reiji se rió sin poder evitarlo ante su manera de decir
las cosas. – No lo sé, antes no he podido, siempre.......Sólo
ha pasado un día y ya me siento extraño Dusk. Tengo
frío y....la necesito. – se acercó más
apoyando su rostro en el pecho del rubio, como buscando su calor.
– Pero te necesito más a ti. Anda, distráeme
el mono..... – se rió de nuevo, a pesar de todo.
Dusk lo acercó a él besándole la mejilla varias
veces y lamiéndosela después besándosela de
nuevo bastante rojo por lo que le había dicho. Le frotó
el cuerpo aunque dudaba mucho que aquello pudiera solucionar nada,
más bien tratando de pensar un modo de ayudarlo -¿Qué
quieres hacer? ¿Quieres salir, Reiji? Tal vez si nos distraemos
se te olvide un poco ¿verdad?- se pegó más
a él subiéndolo un poco contra su cuerpo -Lo que tú
quieras…
- No creo que pueda sugerir ningún lugar que te agrade....
– sonrió, acariciando su nariz con la del rubio. –
Sólo quiero que estés conmigo, no me dejes sólo.....-
pidió, pensando en que tal vez sí le haría
bien salir pero necesitaba un poco más de motivación.
– Tal vez si tú me llevas a algún lado.....
-Está bien…- sonrió cerrando los ojos colorado
y bajando la cara para que le besase la frente -No te voy a dejar
solo por nada del mundo Reiji… te quiero más que a
nada…- se abrazó a él besándolo y se
apartó un poco acariciándole el rostro -¿Quieres
estar solo conmigo? Porque podemos quedar con más gente,
igual te distraes más…
- No, está bien así.... – le sonrió
agradecido, sujetándole la mano que lo acariciaba contra
su mejilla. - ¿Seguro que puedes con esto?
-Seguro, con eso y más…- sonrió, agachándose
para besarle el pecho y deslizando la lengua por su garganta levantándose
de la cama con él en brazos, cargándolo -¿Sabes
qué haremos? Ir a tu piso a buscar tus cosas… o al
menos algunas… porque te quedas conmigo ¿verdad? -
preguntó mirándolo a los ojos.
- Claro- asintió alborotándole el cabello. –
Ya no puedo pagar la renta......Y ahora tendré que buscar
un trabajo – añadió como si fuese lo más
pesado del mundo.
-El horror…- el rubio se burló, sonriéndole
y lo dejó sobre el sofá cogiendo su ropa y vistiéndolo,
con una sonrisa en los labios arrastrando besos por cada parte de
su cuerpo a medida que iba colocándole las prendas. Se apartó
un poco visiblemente excitado -Jo… no pensé que me
pudiera excitar vestir…- se rió mirando sus ojos amatista
y rascándose la espalda -Ven… voy a vestirme…-
dijo llevándolo de la mano a otra habitación enana
en la que sólo había armarios y muñecos apilados.
- Me haré el convaleciente para que tengas que vestirme
todos los días..... – bromeó el chico siguiéndolo
y observando la habitación, soltándose para recoger
un peluche como jugando con él. – Eres muy dulce, Dusk.
Cómo me enredé con alguien como tú...es un
misterio.
-Eres perfecto… Reiji- el rubio lo miró, volviéndose
-Así soy muy feliz… Siempre me has gustado, todos lo
saben menos tú…- se rió mirándolo a los
ojos bastante rojo y carraspeando un poco -Los peluches… son
de cuando era pequeño…- se frotó la cara mirando
a otro lado y pensando que no era del todo cierto eso a parte de
que también tenía un montón sobre la cama.
Se cambió la ropa interior dejándose como siempre
los pantalones colgando con el tiro casi por la mitad del muslo
y se trepó al armario para coger una camiseta de la parte
de arriba -Listo- dijo guiñándole un ojo y besándole
los labios -No es verdad… es que me gustan los peluches…-
se rió contra sus labios.
- No tienes que esconderlo entonces. A mí también
me gustan. Pero el mío es más bonito. – se rió,
abrazándolo y apretándolo con fuerza. – Te regalaré
uno para tu cumpleaños. Uno enorme......
-Yo también tengo uno… aunque no es enorme, es pequeñito…
y gatito…- dijo riéndose y cogiéndolo en brazos
escondiendo la cara en su cuello, rojo, aunque muriéndose
de la risa -Vamos- dijo sin soltarlo saliendo de la casa y finalmente
dejándolo bajar porque tenía que cerrar la puerta
-Nos llevamos todo lo que quieras… y le dices a la casera
que ya no pagarás más meses… ¿tienes
algo en deuda?
- No.....no es a ella a quien le pagaba – se rió nerviosamente,
preguntándose si Dusk se iba a molestar, aunque igual no
es que pagase mucho desde hace tiempo de todas formas. – Y
es un piso comprado, así que.....no te preocupes.
-Hmm… ¿hay alguien dentro Reiji?- preguntó
de pronto un tanto nervioso.
- No, ya has estado en mi piso Dusk. Y no te comió nadie,
así que tranquilízate. – le sonrió de
todos modos, mirándolo de soslayo.
-Que no estuviera nadie entonces no quiere decir que no esté
nadie ahora…- el rubio se rió mirando abajo un poco
rojo -No era por comerme o no… es que no quería aguantar
a ningún imbécil… por eso…- carraspeó
un poco deseando dejar el tema y cogiéndolo por la cintura
-Me gusta la pasta con un kilo y medio de queso…- se rió
por el cambio de tema -Comeremos pasta ¿quieres? Podemos
ir a un sitio que la señora me quiere… - se rió.
- Me vas a engordar....- se rió apoyándose en su
hombro. – Y aún no conozco a nadie que no te quiera.
– se detuvo de pronto frente a él, observándolo.
– Te quiero muchísimo, Dusk. Te amo.
El rubio sonrió avergonzado abrazándolo con fuerza
-Yo a ti…- se rió besándole el cuello y rozándose
contra él, moviendo el culo para los lados haciendo el memo
-Me pones todo el tiempo… así no hay manera…-
se rió separándose y metiendo un dedo en el bolsillo
de su pantalón apretándole las nalgas -Tal vez tengo
parte de culpa….- se rió.
- Eres un baka, es lo que eres! – se rió el chico
besándolo, sin molestarse en sacarse el dedo de donde estaba.
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