.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 61

The Snake Charmer

- ¿Qué le ha parecido esta noche? - le sonrió el rubio desde el asiento de pasajeros a su profesor, actuando como si el estar casi bañado en sangre fuera perfectamente normal.

-La anterior fue mucho mejor… imagino que la intimidad ayudó…- sonrió Lorenz pensando en la cara de su portera cuando llegase con tal aspecto. Ya ni sabía la fama que habría adquirido ya a estas alturas pero por lo menos aparte de profesor pervertido, sádico o quien sabe qué -Necesitamos una ducha… y dormir…- señaló viendo la luna a través del cristal.

- Por lo menos..... – acordó siguiendo su mirada. – esto empieza a ser redundante, ¿no cree? Ya parece que sólo necesita público al que asustar.

-¿Debimos aplaudir al final entonces?- el moreno sonrió dejando escapar una carcajada suave entre los labios y sintiendo un ruido encima del capo del coche y de nuevo en el techo. Se paró a un lado de una casi desértica carretera debido a las altas horas y observó una serpiente deslizándose por la chapa roja del capó -Imagino que esto no es un fenómeno de la naturaleza y que a nadie se le ha caído su mascota…- murmuró mirando al rubio y sacándose el cigarro de los labios -Ahora me pregunto si hemos salido realmente… y si usted… es usted…- amplió la sonrisa mirándolo.

- Pues.....yo ya me pregunto eso sin necesidad de guijas ni serpientes. Me pregunto si me mordería si la sostengo. – se inclinó observando cómo se deslizaba sinuosamente. Otro ruido sonó, seguido de otra serpiente resbalando por el vidrio y luego otra.

-Por si acaso, no lo haga y así no tendrá que preguntárselo…- el moreno dibujo una sonrisa en los labios observando sin embargo con seguían cayendo una tras otra deslizándose sobre el coche y el cristal, serpenteando por la carretera. Se subió las gafas observando cómo pasaba un camión repartidor y las aplastaba como si no estuvieran allí haciéndolas trizas y llenando de sangre el asfalto y la propia pintura blanca del vehículo -Querría ver su casa…- dijo de pronto volviéndose de medio lado en el asiento y mirándolo con una sonrisa, invitándose, como si aquello no estuviera sucediendo del todo y desviando la vista al cristal notando los áspides resbalando por él al suelo.

- El rubio le dirigió una mirada algo sorprendida, más que nada porque estaba bastante concentrado en observar los movimientos de las serpientes en esos momentos. – Vamos hacia allá entonces. Tal vez así compruebe si soy yo mismo. Y.....en realidad tendría que intentarlo si es que quiero dejar de preguntármelo, pero creo que me quedaré con la duda por ahora. – le sonrió, apartando poco a poco los ojos de la carretera.

-Creo que es usted difícil de imitar…- el moreno se rió entre dientes atravesando unas cuantas calles más sin dejar de observar lo mismo una y otra vez. Incluso comenzaban a causarle un poco de repulsión observarlas en tal cantidad enroscándose unas en las otras e incluso devorándose. Se bajó del coche pasando entre estas y esperando a que el rubio se bajara para cerrarlo, notando cómo pasaban sobre sus pies o trepaban por sus piernas -Esto comienza a ser… difícil de ignorar…

- Natural, dado el caso de que no creo que hayan sido puestas aquí para ser ignoradas – se rió ligeramente el chico, apartando una con el pie, y pensando que si no lo había mordido con eso, seguro ya no lo mordían. Continuó el camino hacia el portal, apartando las serpientes a su paso, intentando dejarle libre la vía al profesor, y abrió la puerta, aliviado de que dentro no hubiesen más, aunque era posible que no tardasen en entrar.

El moreno observó el portal pasando al interior y observando aliviado cómo no parecían haber penetrado en él. Cerró la puerta a su espalda observando que algunas trataban de reptar al interior y cerrándola de igual modo, cercenándolas y observando cómo de nuevo desaparecían en un charco de sangre -Pero sólo nosotros estamos viendo esto… - dijo de pronto más bien meditándolo y apoyando un cigarro entre sus labios -¿Le molesta que fume?...- preguntó, ya que iba a entrar en su casa.

El chico negó con la cabeza, ya abriendo la puerta y haciéndose a un lado para que pasase, comentando. – Me alegra que sólo nosotros podamos verlas o tendría problemas explicándole a los vecinos por qué hay un charco de sangre en mi portal. – se rió un poco, recordando que él también estaba manchado y preguntándose si alguien lo habría visto.

-Antes debería explicar entonces por qué está usted mismo cubierto de sangre…- se rió pasándose las yemas de los dedos por los cortes en su cara. Seguramente mañana le esperaran unas cuantas preguntas tediosas cuando vieran las marcas. Entró en la casa del rubio observando aún algunas cajas sin desembalar y las habitaciones bastante vacías de muebles u otros elementos indicativos de que aquella casa estaba habitada.

- Cierto – le sonrió el chico, pasándose la mano por el cabello, y manchándose un poco más, sonriendo. – Puede tomar una ducha primero si quiere. Claro, que no tengo ropa de su tamaño, pero tal vez....tenga alguna bata de mi padre por aquí, no lo sé. – comentó pensativo, mirando las cajas a su alrededor, que jamás había pensado siquiera en desempacar.

-No… dúchese usted primero… ha sido mi decisión venir en lugar de ir a mi casa directamente…- el moreno más bien se dedicaba a mirar el lugar sin disimular su curiosidad -y sí gracias… Si no, con un albornoz o una toalla es suficiente… - le sonrió entonces quitándose las gafas -una casa de dos pisos… ¿no tiene dos lavabos?

- Sí, lo cierto es que sí, pero no quería ser desatento – le sonrió, dirigiéndose a una de las cajas y empezando a rebuscar hasta que encontró el albornoz por fin metido en una pequeña maleta llena de ropa de cama y de baño. – Aquí está. Y aquí tiene una toalla. – señaló, extendiéndoselos. – Puede usar el de arriba si quiere, al lado de mi cuarto, segunda puerta a la izquierda.

-Ah… no se preocupe por esas formalidades, hemos matado juntos ¿Cómo podríamos estar más unidos? - dijo cogiendo la ropa con una sonrisa única y característica de él -¿Y cuando acabe dónde me estará esperando o dónde debo esperarle yo a usted?- preguntó sin embargo poco dispuesto a irrumpir en cualquier cuarto.

- En mi habitación estará bien. De todos modos, es el único lugar realmente habitado de la casa. No suelo recibir visitas. –le sonrió encogiéndose de hombros. De todos modos, imaginaba que allí estarían bien en caso de que algo más fuese a suceder. – Si aún no he acabado cuando salga, siéntase libre de hojear cualquier libro que le interese. No están colocados en ningún orden en particular.

- Gracias- el moreno le sonrió acercándose a las escaleras y parándose de pronto -¿Alguna vez sucedió algo en su casa?- se apoyó en la barandilla procurando no tocar la pared para no mancharla -Algo como en la mía quiero decir...

- ¿Aquí? No....con excepción del guija volador, nada. – le sonrió de medio lado, claramente bromeando, aunque eso sólo sería evidente para ellos dos. – Tal vez tengamos suerte esta noche.

-Tal vez la tengamos… - el moreno se volvió con una sonrisa en los labios golpeando el pasamanos con las puntas de los dedos mientras subía y pasó al baño directamente sacándose las gafas y limpiando los cristales debidamente para después dejarlas sobre el lavabo mientras abría el agua y se desnudaba. Pensando en que tendría que ponerse aquella ropa de nuevo para ir hasta su casa y deseando que le sorprendiese con que tenía secadora. La miró un tanto asqueado y sonrió -No es mi culpa, me hipnotiza… - murmuró riéndose de su comportamiento.

Algún tiempo después, el rubio salía del baño, sintiéndose mucho mejor ahora que ya no estaba pegajoso, aunque no había pensado que tuviese tanta sangre encima como la que acababa de quitarse, era casi increíble. Se pasó una mano por la nuca, como destensando los músculos de su cuello, mareándose un poco de nuevo, y apoyándose en la pared. Pero tampoco era de extrañar luego de la noche que había tenido. Terminó de secarse y de ponerse la bata azul oscuro para salir tan pronto como pudiese. No era cuestión de dejar esperando al profesor y no veía para qué vestirse completamente ya a esas horas. – Lorenz sensei..... – lo llamó una vez hubo subido, abriendo la puerta de su habitación. - ......¿está aquí?

-¿Hm? sí…- el moreno alzó la vista del libro que tenía entre sus manos. Lo había tomado de la mesilla del rubio más por curiosidad de saber qué estaba leyendo que por el tema del libro en sí… que por otra parte también era interesante. Se levantó de la mesa en la que se había apoyado dejando salir el humo entre sus labios y sonriendo -¿Cree que sería posible que mi ropa estuviera lista para cuando me vaya? ¿Tiene secadora? Al final he resultado ser más molesto de lo que preveía...

- No es molestia, es natural. Yo tampoco quisiera volver a ponerme esa ropa así. – le sonrió, echándose el flequillo húmedo hacia atrás. – La pondré ahora mismo, ¿desea un café? No estoy seguro de si será el que usted toma, pero.... – le ofreció, tomando el montoncito de ropa con sus manos. Al menos, la casa venía con todo lo necesario para ese tipo de cosas. Hubiera sido molesto tener que utilizar una lavandería pública.

-No… lo natural habría sido que me fuera a mi casa… pero me resultó inevitable venir - el moreno sonrió sentándose de nuevo -Sí, gracias… ¿lo acompaño o lo espero aquí?- preguntó, sintiéndose de pronto bastante extraño de estar en el terreno de otro y encima semidesnudo. Dejó salir la risa suavemente entre sus labios apartándose el cabello mojado y revolviéndolo -Su habitación… es muy personal, apuesto a que a sus padres no les agrada en absoluto…

- No, es más, seguro me arman un escándalo cuando vengan, pero...es mi habitación. – se encogió de hombros observándola como dando a entender que no estaba dispuesto a ceder en eso, sonriéndole un poco luego. – Espéreme aquí, no me demoro nada. – y salió del cuarto antes de que pudiese detenerlo.

El moreno lo observó marcharse trazando una sonrisa sin poder evitar pensar que seguro que les parecía mucho más escandaloso que tuviera a su profesor en su cuarto y con la bata de su padre. Dejó salir la risa entre sus labios levemente y hojeó la libreta en donde habían apuntado lo sucedido echándose un poco más atrás en la silla y cruzando una pierna sobre la otra mientras tomaba un bolígrafo y comenzaba a redactar lo sucedido aquella noche con rapidez y una letra que probablemente solo él comprendía.

Tiempo más tarde, Kiri apareció nuevamente en la puerta con una bandeja en la que se apreciaban dos tazas, y los recipientes de la leche y el azúcar. La dejó sobre el escritorio, alertando al profesor que no parecía haberse dado cuenta, así de concentrado como estaba. – Aquí tiene, no sé qué cantidad utiliza. – explicó refiriéndose a la leche y el azúcar. ¿Le interrumpo?

-… no…- el moreno dejó la libreta a un lado sobre la mesa -No quería que se me olvidase nada…- explicó como disculpándose por haberse puesto a hacer eso y levantándose para que se sentara el rubio, apoyándose en la mesa y poniendo azúcar al café -¿Y esos símbolos que tiene por todo el cuarto? ¿Son para protegerse?...- lo miró a los ojos alzando su mirada plateada -¿Tiene miedo?

- ¿Miedo? Sí, tal vez..... – le devolvió la mirada, sonriendo un poco, haciéndole entender que no le importaba reconocerlo. Aunque si se lo hubiera preguntado algunos días atrás, probablemente la respuesta hubiera sido distinta. – Pero no es el tipo de miedo que se imagina, supongo. Algo así...como miedo existencial. En cualquier caso, creo que es mejor estar preparado. – le sonrió aún sin sentarse, tomando su propia taza. – Y no tiene que ponerse de pie, puedo sentarme en la cama.

-Está bien…- concedió el mayor sentándose de nuevo y revolviendo el azúcar de manera distraída -pensaba en miedo como preocupación… o descontrol… ¿le gusta tenerlo todo controlado Kiri?- preguntó mirándolo a los ojos -Desde luego, no me refería a ese tipo de miedo que se esfuma con un abrazo…- se rió con malicia más bien pensando en otras personas -Esto no es preparación…- alzó ambas manos como exponiendo la habitación -es una auténtica obsesión…

El rubio dejó escapar un suspiro, sentándose en la cama, la sonrisa esfumada de su rostro. - ¿Se está divirtiendo? Puede pensar lo que quiera, incluso que estoy loco. A lo mejor lo estoy, no lo sé. – alzó la mirada, observándolo fríamente ahora, como retándolo. – Pero me pregunto ¿qué haría usted en mi lugar?

-Kiri… por favor… - el moreno habló de forma un tanto condescendiente clavando su mirada en él y hablándole serio -Sí, me agrada su compañía, creía que resultaba obvio y desde luego, no estoy burlándome de usted si es lo que cree… está obsesionado con ello… y no, tal vez no esté muy bien de la cabeza … pero dígame ¿Quién lo esta? No lo juzgo y sé que usted es muy inteligente… tanto como para saber que nadie puede ponerse en el lugar de nadie.

- Y lo suficiente como para saber que está siendo condescendiente conmigo en estos momentos. – le sonrió un tanto sarcástico sin poder evitarlo.

-No me gusta discutir… he tenido suficiente durante el suficiente tiempo…- el moreno se ajustó las gafas sin apartar la mirada de él y bajándola a su sonrisa sólo para alzarla de nuevo -Dígame… ¿Qué es lo que realmente le ha irritado tanto? Es más… ¿aún se siente irritado conmigo?

- Es curioso...esto se está pareciendo demasiado a una visita con el psicólogo. – continuó sonriendo a pesar de todo, desviando la mirada luego. – No es algo que disfrute particularmente.......

-No me ha contestado … - el moreno se echó atrás en la silla deslizando una mano entre la tela sobre su pecho como si nada estuviera ocurriendo y apartando el cigarro de sus labios con la otra mano -Si quiere que me vaya en cuanto esté mi ropa lo haré, no tengo ninguna intención de molestarlo.

- Tal vez sería lo mejor. – respondió simplemente, aún sin contestarle a su otra pregunta que por su parte no le parecía que realmente necesitara de una respuesta más clara, y sin mirarlo a los ojos, dejando la taza a un lado sobre el escritorio, y rascándose levemente un brazo.

El moreno se levantó bastante serio arrepintiéndose de haber ido allí porque desde luego, de sus palabras no lo hacía ni se retractaba. Pensar que ahora tenía que esperar por su ropa le enfermaba un poco y mucho más cuando la culpa había sido suya por ir, incluso por comenzar con aquello que carecía bastante de sentido, aquella "relación" pero ahora no podía hacer otra cosa más que limitarse a esperar. Lo miró de soslayo mirando su mano y apartando la mirada -Tal vez debería esperar en otro cuarto… - dijo saliendo no obstante para bajar al salón.

El rubio se quedó un momento sentado allí, aún rascándose aunque ya empezaba a enrojecérsele la piel, siguiéndolo luego para detenerlo. – Espere. Quédese en la habitación, estará más cómodo allí. Yo puedo esperar en otro lado. – le ofreció, pasándole de largo de todas maneras, casi decidiendo por él.

-No- el moreno le sujetó el brazo totalmente serio casi apretando las mandíbulas por un momento -Haga el favor y vuelva a su cuarto, sé donde está la cocina y puedo encargarme de mi ropa. No me haga sentirme más violento aún de lo que estoy…- lo soltó apartándose el cabello. Hacía tiempo que no sufría una situación tan violenta, estaba sumamente incómodo.

- No, haga usted el favor y no me dé órdenes en mi propia casa. – le devolvió igual de cabreado y sin hacer el mínimo intento de moverse de allí. – Estoy intentando ser amable, así que por favor, permítamelo. Y no tiene por qué ponerse violento. Que yo sepa, no le he dicho nada que pueda causar eso.

Lorenz respiró con fuerza mirando a otro lado -No me refería a agresivo si es lo que esta entendiendo…- dijo tratando de no alterarse más aunque se sentía acalorado -Me refería a que es una situación muy desagradable y por lo tanto violenta para mí. Tengo muchos motivos para sentirme de este modo y entre otros, que estoy semi desnudo discutiendo con usted en una casa que no es la mía, así que… por favor… discúlpeme por haberlo ofendido en su propia casa, aunque aún no me explique el motivo y permítame ocuparme yo mismo de mi ropa, en esta ocasión si usted puede ponerse en mi lugar…

- Y creí que era lo suficientemente inteligente como para saber que nadie puede ponerse en el lugar de otra persona. – comentó, sin poder resistirse y dándose la vuelta para subir nuevamente por las escaleras, sin creer que realmente necesitara esa explicación. – Bien, le dejaré hacer lo que desea, ya que obviamente, es usted quien lo está pasando mal. Discúlpeme si lo hice sentir incómodo. – y echó a andar hacia arriba sin voltearse de nuevo.

El moreno lo miró pasándose la mano por la frente y bajando la vista ¿Cómo podía comparar el ponerse en su lugar de lo que había sufrido tras pegarse aquel tiro con ponerse en su lugar, desnudo en casa de otra persona discutiendo de ese modo? "Debería aprender a no mezclarme con chiquillos" no pudo evitar aleccionarse a sí mismo mentalmente golpeteándose la frente con un dedo y pasando a la cocina.

Se quedó sentado en la mesa de la cocina por lo que al menos fue una hora mirando al suelo y cavilando lo sucedido tratando de comprender por qué se había molestado de ese modo y sólo llegando a la conclusión de que debía haber sido por la palabra "obsesión" o aún más exactamente porque era un chiquillo y él lo estaba tratando como a un adulto. Cogió la ropa llevándosela al baño y sintiéndose sumamente aliviado de poder vestirse de nuevo. Se abrochó los botones de la camisa y respiró hondamente, subiendo las escaleras de nuevo y llamando a la puerta -¿Está despierto aún?

El chico se levantó del escritorio en el que había estado sentado, procurando leer aunque claro, sin concentrarse para nada, y aún rascándose en el mismo lugar. Abrió la puerta, apoyándose en el marco observándolo. – Eso depende de si estoy soñando o no. Pensé que ya se habría ido.

-No- el moreno lo miró a los ojos tras haber estado examinando sus palabras durante todo aquel tiempo y bastante más tranquilo ahora que no se sentía expuesto -Siento lo sucedido, sé que no sólo yo estaba pasándolo mal y siento no haberme percatado de algunas cosas… espero que pueda perdonarme…- dijo mirando su brazo y apoyando el envés de la mano en la rojez conteniéndose el preguntarle por qué hacía eso.

El rubio bajó la mirada hacia donde el profesor acababa de colocar su mano como si fuera algo muy extraño, alzándola de nuevo hacia su rostro, y negando con la cabeza. – No, está bien. Supongo que reaccioné mal. No lo puedo culpar enteramente. – se disculpó igualmente, intentando ser lo más cordial posible, y sin poder evitar una expresión y un tono de voz algo distanciados de todas formas.

-¿Es esto lo que desea realmente?- preguntó una última vez dando su brazo a torcer sólo porque había bastantes cosas que no le parecían naturales y entre ellas, ese chico con esos problemas totalmente solo en aquella casa.

- ¿A qué se refiere? Sólo me he disculpado. – Kiri desvió la mirada, comprendiendo pero sintiéndose incapaz de afrontar directamente aquella situación, aunque lo deseara.

Lorenz apretó las mandíbulas mirando abajo y deseando marcharse por un momento cansado de tanta lucha sin saber para qué. Le pasó la mano por la mandíbula para que lo mirase -No lo ha hecho… eso no ha sido sincero, preferiría que me dijera lo que siente aunque pudiera faltarme al respeto que esto… Diga lo que diga, me iré, no tiene que preocuparse porque siga molestándolo pero realmente necesito saber qué ha desatado esto… y si realmente esta satisfecho y conforme con todo lo que me ha dicho.

- No soy tan inteligente como cree. Verá..... – le sonrió un poco, sintiéndose demasiado vulnerable para su gusto. Más bien, definitivamente incómodo. - .....le doy vueltas y sigo pensando que las personas civilizadas se entienden hablando, pero.....No logro ver para qué voy a explicarle nada, si de todos modos se va a ir. ¿Para satisfacer su curiosidad tal vez? ¿Para qué necesita saber?

-Me quedaré si lo desea… no quería molestarlo más- dijo entonces pasándose la mano por la frente de nuevo y echando la cara a un lado con los ojos cerrados mirándolo de nuevo y guardándose las manos en los bolsillos -Porque usted me atrae y me interesa, es suficiente motivo.

El chico sonrió de nuevo, alzando momentáneamente los ojos turquesa. – Creo que tendré que aceptar esos motivos entonces. – se hizo a un lado, indicándole que podía pasar. – Siéntese por favor.

-Gracias…- el profesor pasó al interior de la habitación sintiéndose de nuevo un tanto "cohibido" por el entorno poco familiar y se sentó, mirándolo y sujetando un cigarro entre los labios sacándoselo de nuevo sin encenderlo como pensándolo mejor y cruzando una pierna sobre la otra -Le escucho…

- Puede fumar si lo desea. – lo alentó el chico cerrando la puerta y pensando que en realidad era mejor si fumaba. Así, él no se sentiría tan observado. Igual se sentó en la cama con la cabeza baja y una leve sonrisa en sus labios, observando sus pies. – Lo cierto es que sí reaccioné de mala manera, en eso era sincero. Pero....para bien o para mal, he empezado a confiar en usted. Así que cuando dijo aquello de esa manera...tenga razón o no, esa forma de decirlo, sentí que había cometido un error. Que no era usted distinto de todos los demás psicólogos, profesores, etc...... que me ven como un caso de estudio o un problema a resolver. Verá......puede decir que no está juzgando a una persona incluso mientras lo hace. Puede mentirse a sí mismo, pero la persona juzgada se dará cuenta.

Lorenz prendió el cigarro escuchando lo que decía atentamente -Bien… en realidad sólo era una reflexión… no lo juzgaba… pero no puedo evitar reflexionar sobre lo que me interesa… yo soy una persona muy obsesiva…- dijo echándose atrás en la silla y mirándolo, deslizando la mano entre la camisa por su pecho de nuevo -y maniática… - puntualizó después -No veo nada de malo en ello, sólo es una característica de mí que bien puede gustar, disgustar o ser indiferente a los demás… En cualquier caso, opino lo mismo con respecto a sus obsesiones … Yo no lo veo de ese modo…

El chico lo miró de nuevo, sonriendo. – Entonces, me disculpo por exagerar mis reacciones. Supongo que soy demasiado sensible respecto a ciertos temas. Dígame....¿amaba usted a su esposa? – preguntó de pronto, como sacando aquello de la nada.

-Durante un tiempo, sí…- el moreno lo miró a los ojos preguntándose ahora a qué venía aquello.

_ Supongo que debía ser una mujer muy interesante entonces. – se limitó a comentar el rubio, pensativo, escuchando el súbito sonido de la lluvia contra la ventana.

-No mucho… sólo pensé … no sé muy bien el qué… pero cada vez se volvió aún más vulgar… Tampoco sé por qué se casó conmigo si tanto le enervaba - comentó mirando el humo que flotaba en el cuarto -¿Por qué quiere saber esto?- preguntó de pronto en si no pretendía alterarlo para demostrarle por qué él se había enfadado y dibujó una media sonrisa en los labios.

- Lo siento, ¿no lo estoy molestando cierto? – le sonrió de vuelta, regresando un poco de su ensimismamiento. – Es una mala costumbre, supongo. Cada vez que revelo algo de mí mismo, necesito que la otra persona también lo haga, para no sentirme tan vulnerable. Y ahora....me temo que he empeorado la situación. – se rió ligeramente al darse cuenta de que acababa de revelarse aún más.

-Ya veo… creí que buscaba irritarme… - confesó el moreno mirándolo -No me molesta … ya le dije que no tengo nada que ocultarle- dijo llevándose el cigarro a los labios y aspirando con fuerza mirando abajo y sonriendo levemente -Yo no lo veo nada vulnerable…- lo miró a los ojos señalando su brazo y dejando salir el humo -¿Por qué hace eso? ¿No le duele ahora?

- ¿Esto? Ahora que lo menciona, sí, me molesta un poco. –sonrió observándolo y recostándose de lado en la cama. – No sé por qué lo hago, ni siquiera lo noto. Es uno de esos ticks nerviosos tal vez. Lo cierto es que no lo hacía desde hace mucho tiempo.

El profesor lo miró con una sonrisa en los labios observando su piel pálida a través de la bata, sus piernas, su pecho, sus clavículas… Apartó la mirada a su rostro abriendo más la sonrisa y levantándose -¿Podría acostarme a su lado? Me comportaré… - dijo parado frente a la ventana abriéndola, para dejar caer después la colilla, sintiendo algunas gotas de lluvia.

- Tiene mi permiso... – le sonrió de medio lado sin quitarle la mirada de encima. - ...pero yo no haré tal promesa. – añadió luego, riendo un poco.

Lorenz sonrió, dejando escapar la risa entre sus labios y dejó caer el cigarro a la carretera cerrando la ventana de nuevo y acercándose a él. Se sentó en el borde de la cama recostándose de medio lado junto a él y apoyando la mano en una de sus caderas sosteniéndose en un codo -Sabe que estoy poseído por usted… - le pasó la mano por el brazo alzándoselo para besarle aquella zona de la piel.

- Está exagerando.... – murmuró dejándose besar y girando el rostro ligeramente incómodo con su escogencia de palabras, aunque no podía negar que le hacía gracia también.

-No… tal vez poniéndole demasiado énfasis a mis palabras…- jugó el moreno sosteniéndole la mano y llevándola a su rostro acariciándose las marcas en la mejilla y mirándolo a los ojos. Le pasó la mano por la espalda adelantándola a su cadera de nuevo y deslizándola por sus piernas, colándola bajo la bata y acariciando uno de sus muslos -Es verdad… ha conseguido que me enamore de usted… ¿Qué puedo hacer?- sonrió haciéndose la víctima aunque su rostro indicaba lo contrario.

- No lo sé, ¿qué puede hacer? - le sonrió de medio lado, aún acariciando aquellas marcas y alzando la otra mano para enterrarla entre su cabello, acercándolo aún más a su rostro. - ¿De veras se ha enamorado de mí?

-Por supuesto…- el moreno se echó sobre él besándolo profundamente y tumbándolo de frente con suavidad en medio de aquel beso apasionado. Se apartó observando su rostro y sacándose las gafas dejándolas sobre la mesilla, volviéndose un momento y acercándose de nuevo a sus labios, retomándolo mientras su mano se alzaba a sus nalgas apenas rozándolas con las yemas de los dedos -Creía que era obvio…

- Lo que es obvio es que me desea.... – le sonrió burlonamente el chico, sin hacer nada por detenerlo, guiando su cabeza hacia su cuello, sonriendo. – Pero si está enamorado, entonces...... – tomó algo de impulso haciéndolo girar para quedar sobre él, inclinándose ahora el rubio para besarlo apasionadamente.

-¿Cómo no hacerlo?...- el moreno sintió un golpe de calor y apoyó las manos en sus hombros bajándole la bata a los lados y lamiendo su cuello sin despegarlo de él, tomándolo por los brazos, adueñándose de su cuello con ansias, notando su sexo despertando cada vez más erguido contra Kiri.

El rubio dejó resbalar sus brazos entre las manos del profesor, hasta que sus codos estuvieron apoyado a los lados de su cabeza. , cerrando los ojos para disfrutar de aquellos besos en su cuello y deslizando también sus piernas a los lados de su cuerpo, quedando a horcajadas sobré el, inevitablemente rozando su sexo y sonriendo al notar su estado.

El profesor lo sujetó sobre la tela apretando sus nalgas y subiéndolo un poco, apreciando el aroma y la suavidad de su piel notando cómo había anhelado aquello y besando sus pezones lamiéndolos con fuerza e incluso mordisqueándolos. Subió las manos por sus brazos de nuevo echándolo hacia atrás para que se sentase sobre él y lo observó encandilado -Precioso… sensual… no tengo palabras…- susurró sujetando el cordón de la bata sin apartar su mirada plateada de él mientras lo soltaba e irguiéndose un poco mientras lo aproximaba, besando una de sus caderas, sujetándolas con ambas manos y acariciándose los labios con su sexo.

Kiri profirió un muy suave gemido, sintiéndose acalorado, anhelándolo igualmente aunque sin resistirse a comentar. – Y eso que dijo que se comportaría...... – movió sus caderas, con los dedos de una mano entre los cabellos negros del profesor, acariciándose aún más contra sus labios.

-Ha sido a causa de su embrujo…- aseguró con todo el rostro del mundo, cerrando los ojos al tacto de su sexo y entreabriendo los labios hasta el glande, dejándolo pasar a su interior lentamente deslizando la lengua con fuerza de forma realmente lenta como saboreando cada milímetro de su piel. Lo dejó salir de su boca lamiendo sus testículos -y yo que creía que me estaba comportando muy bien…- sonrió levemente retomando su sexo de nuevo y sintiéndose sumamente acalorado.

- Tiene razón......se está comportando....ahh...fantásticamente... – jadeó el chico, sonriendo, sintiéndose embriagado por aquella calidez que envolvía su sexo y por la forma de lamerlo del profesor, inclinándose sobre él con el rostro rojo por el placer.

El moreno sonrió, deslizando la lengua por su sexo y observándolo por un momento besando ahora la piel húmeda y caliente, presionando los labios contra ella y desprendiéndose de la ropa del rubio. Dejó escapar la respiración con fuerza ante la visión y sujetó sus nalgas con más fuerza empujándolo suavemente dentro de su boca sintiendo cómo la saliva mojaba sus labios y resbalaba por su mentón. Estaba sumamente ansioso.

El chico jadeó de nuevo, sin soltarlo, sumamente excitado. Definitivamente, mucho mejor de lo que se había imaginado. Sonrió, susurrando con la respiración ajetreada. – No desea.........¿sentirme...por dentro?

-Nada me gustaría más…- el moreno pasó las manos por su pecho echándolo hacia atrás y se desabrochó la camisa, más por comodidad que otra cosa dejándola sobre la mesilla. Se desabrochó el pantalón sentándose para besarlo y notando su sexo contra el del chico. Lo sujetó por las nalgas con una mano, apretándolo contra su cuerpo y empujó dos dedos en su interior dejando escapar la respiración contra sus labios -Ah… realmente caliente…

Kiri lo miró, mordiéndose un labio, respirando sonoramente ante aquella sensación y pensando que más bien, el profesor parecía estar describiendo cómo se sentía él. Le pasó las manos por el pecho, acariciándolo y aferrándose a sus hombros, mientras su cuerpo se acostumbraba a la nueva intrusión.

Lorenz entreabrió los labios observándolo y lamiendo los suyos sintiendo
cómo se mordía el inferior y empujó con su lengua, entrando en la boca del rubio sin dejar de mirarlo, respirando con fuerza y tomando su sexo con la otra mano acariciándolo mientras bajaba por su mentón, besando su pecho y lamiendo sus pezones apoyando la frente en él. Realmente el rubio no lo dejaba pensar muy bien.

El chico bajó la cabeza sobre él, rodeándolo con los brazos y alborotándole un poco el cabello con una sonrisa, entre jadeos y gemidos, concentrándose en cada sensación, cada roce con su piel, cada contacto. Se separó un poco, sólo para atraer su mirada plateada de nuevo hacia sus ojos, aunque sin soltarse de su espalda, pasándole un dedo por el contorno del rostro, con su otra mano.

-Yo que deseaba pararme en cada milímetro de su piel… y ahora apenas puedo contener mis deseos- se dejó caer hacia atrás sobre la cama recostándose y observándolo con una sonrisa en sus labios, más bien riéndose de sí mismo. Retiró los dedos de su interior acariciando su cuerpo con ambas manos, recorriéndolo por completo -Es usted realmente sensual… - alzó un poco las caderas rozando su sexo contra el cuerpo desnudo del rubio.

- Y usted.......no lo hace tan mal. – bromeó en respuesta, riendo ligeramente y abriendo más las piernas, moviéndose contra su sexo suavemente.

-Eso espero…- el moreno sonrió de esa forma que sólo él lo hacía y deslizó sus dedos contra los labios del chico internándose en ellos y acariciando su lengua -¿Es la primera vez?- preguntó sin ningún tipo de reparo. Más que nada por cuestiones técnicas.

Kiri asintió, sonriendo de medio lado y tomando la mano del profesor para sacarse los dedos lentamente de la boca, succionándolos aún un poco. – No es un problema, ¿verdad? Porque.......siendo usted profesor, seguro que puede...ahhhh.....mostrarme...la forma correcta.... – sugirió, mientras deslizaba un dedo por el pecho del moreno, aún moviendo ligeramente las caderas.

El moreno no pudo evitar reírse mirándolo a los ojos -No quería hacerle daño, eso es todo…- dijo como para indicarle que desde luego, no era un problema y deslizando los dedos entre sus nalgas introduciéndolos de nuevo en su cuerpo -Creo que su naturaleza ya le indica a la perfección…- se llevó la otra mano a los labios deslizando la lengua por sus dedos y tomando su propio sexo humedeciéndolo y empujándolo contra el del rubio mientras lo acariciaba.

- No tiene...que seguir adulándome..... – le contestó el chico, sintiendo una subida de calor nuevamente y entrecerrando los ojos, con una sonrisa juguetona en los labios. -...ya está en mi cama......ya lo logró.......

-¿Quién ha… dicho que ese sea el objetivo… final?- el moreno apartó la mirada de su sexo para dirigirla a sus ojos azules con una sonrisa en los labios -No son cumplidos, sino lo que pienso…- alzó un poco su cuerpo con una mano levantándolo, mientras presionaba una de sus nalgas y rozó su sexo contra la entrada del chico sintiendo el calor de su piel y dejando escapar su voz entre los labios -Ya le he dicho que me ha enamorado…- aseguró alzando las caderas y tomándolo con ambas manos, bajándolo con suavidad contra él. Lo miró a los ojos apretando las mandíbulas mientras sentía la presión de su cuerpo ceder ante su penetración.

-Ahhh.... – jadeó apretando sus manos contra sus hombros de nuevo, intentando relajar lo más que podía y observándolo de pronto con una mirada casi hambrienta, aunque sonriendo después a pesar de todo, algunas gotas de sudor bajando por su frente. – Sólo...bromea.....ba

-Ya veo…- el moreno lo miró fascinado por las expresiones de su rostro -Si quiere clavarme las uñas, morderme… o lo que sea… está en su derecho…- dijo en tono de broma aunque hablaba en serio -pero lo que desearía ahora es tenerlo en mis brazos…- aseguró, acariciando sus hombros y deslizando las manos por sus brazos para que cediera aquella fuerza. Deslizó una mano por su espalda rescostándolo sobre él y besándolo mientras lo abrazaba y comenzaba a moverse en su interior sintiendo su sexo cálido contra las abdominales -Relájese…

El rubio le devolvió el beso con ferocidad, aunque no pensaba morderlo, eso estaba claro, pero aquello lo ayudaba a concentrar sus fuerzas en otra parte ya relajar la necesaria. De todos modos, empezaba a disfrutarlo cada vez más y aquel beso no era sólo indicativo del necesario dolor que acompañaba aquel acto. Relajó un poco sus manos también, a medida que lo deseaba más, respirando fuerte contra sus labios.

-Kiri…- el moreno lo llamó contra sus labios devolviéndole aquel beso y retomándolo con fuerza, aunque sin poder soportar demasiado aquel ritmo lento, estaba sudando e increíblemente excitado. Se separó de sus labios echando la cabeza hacia atrás y empujándose todo lo profundamente que podía dentro de su cuerpo sujetando sus caderas y pegándolo a él deslizando la mano de nuevo por su espalda y sujetando sus nalgas con la otra, rozando el contorno de su entrada y su propio sexo con un dedo.

- Sensei....- jadeó el chico estremeciéndose, abrazándose a su espalda y deslizando su lengua por la piel de su cuello, el sexo del moreno llenándolo por completo, mientras el suyo se sentía arder contra sus abdominales.

El profesor aumentó el ritmo sin poder contenerlo más, sujetando sus nalgas y moviéndolo contra él, dejando escapar la respiración agitada entre sus labios y subiendo las manos hasta su rostro alzándolo un poco para ver sus ojos y besándolo de nuevo -¿Por qué no se echa hacia atrás y me deja acariciarlo?- propuso en parte, porque deseaba verlo mejor en aquel estado.

- Como diga...sensei..... – le sonrió, sujetando una de sus manos y pasándola por sus labios, gimiendo de nuevo, y se echó hacia atrás sin apartar la mirada de los ojos del moreno.

Lorenz sonrió levemente o lo que su situación le permitía -Qué alumno tan obediente… siempre quise que fuera mío…- dijo sin aclarar muy bien el sentido de sus palabras, rodeando un poco su cintura con un brazo y tomando su sexo con la otra acariciándolo. Sintió algo extraño contra su brazo y desvió la vista notando como una serpiente apenas nítida enroscándose en el cuerpo del rubio. Alzó una mano a su pecho siguiendo el camino de aquel áspid inmaterial y entrecerró los ojos sintiendo de nuevo un golpe de calor tremendo sin saber si comentarle aquello o no. Sentía como si su imaginación o el cansancio le estuviese jugando una broma.

Kiri colocó su manos sobre la que acariciaba su pecho, apretándola contra sí, moviéndose e inclinándose sobre el rostro de Lorenz, gimiendo suavemente a través de sus labios entreabiertos, para susurrarle. – Creí.......que quería verme...... – sonrió, besándolo y cerrando sus ojos también de todas formas.

-Y … lo deseo…- el moreno abrió los ojos de nuevo, aún observándola aunque comenzaba a encontrarlo sensual, el modo en el que se deslizaba por el cuerpo del rubio. Lo abrazó, besándolo y girándose en la cama.

Se bajó un poco más el pantalón alzando las piernas del rubio y penetrándolo con más fuerza ahora que estaba arriba, las guió a sus caderas enroscándolas en él y se volcó un poco hacia delante con las manos a los lados de su cuello, besándolo y sintiendo el sudor resbalar por su cuello.

El rubio se dejó besar, respirando agitadamente dentro de sus labios, sintiendo algunas gotas de sudor caer sobre su piel, algo deslizándose......probablemente más sudor. Subió sus manos acariciando las mejillas del moreno y bajando por su cuerpo, por su espalda y sus caderas, como alentándolo a continuar, ahora con los ojos cerrados, limitándose a sentir. Se sintió estremecer al borde ya del orgasmo y crispó un tanto las manos, previendo su fuerza.

Lorenz se separó levemente de sus labios, observando su rostro y notando los estremecimientos de su cuerpo bajando a su cuello, lamiéndolo y besando su piel intensamente, contaminado por aquel calor, el placer, tan fuerte, los latidos del rubio acompasados con los propios -Ah…- echó los hombros atrás un momento como haciendo fuerza y conteniéndose, esperándolo, retomando su cuello de nuevo y respirando por sus fosas nasales dejando salir el aire con fuerza sintiendo el extraño contacto de aquel áspid enredándose en el cuerpo de ambos y resbalando contra su propia piel.

- Ah...esto es más...más......Ah! - Kiri se estremeció, olvidando las palabras por el momento, dejándose sacudir por aquella sensación, mientras el líquido blanquecino era expulsado de su cuerpo, resbalando entre ambos. Entreabrió los ojos para retomar el rostro del moreno besándolo una vez más, con avidez, mientras las últimas sacudidas del orgasmo empezaban a ceder.

El moreno respiró contra sus labios agitado por el orgasmo del rubio, empapado por su semen, sintiendo sus manos acariciándole el rostro, su lengua moviéndose con avidez en el interior de su boca, e intensificó aun más aquel beso moviéndose dentro de él y rodeándolo con un brazo por debajo de la espalda levantándolo un poco de la cama y apartando los labios de él, jadeando sin poder evitar mirarlo, cerrando los ojos finalmente y apretando las mandíbulas con fuerza al sentir cómo se derramaba en su interior.

Se apoyó en los codos, dejando caer la cabeza y respirando agitado besando uno de sus hombros aún moviéndose ligeramente dentro de él sólo para detenerse al fin apoyando la frente contra su pecho notándose empapado en sudor y en semen.

Kiri lo rodeó completamente con sus brazos, deslizando luego una manos para acariciar el húmedo cabello, sonriendo, su pecho subiendo y bajando aún agitado por la reciente excitación. – Fue.....aún mejor de lo que...esperaba

-Diría lo mismo…- el moreno sonrió rozando su rostro contra el del rubio y se deslizó a un lado para no molestarlo con su peso, echando su cabello rubio hacia atrás y tomando su nuca acariciándolo y pegándolo a él -No podría sentirme más cautivado…- confesó cerrando los ojos al sentir la mano del rubio en su cabello y lo rodeó por la cintura pensando en contarle lo que tal vez… y sólo tal vez había imaginado.

- Entonces......cree usted ahora...que luego de esto.....¿podríamos empezar a tratarnos menos formalmente? En privado, claro – añadió sonriendo e imaginando lo que pensarían en la escuela si los veían como estaban en esos momentos. Su tutora por lo menos, se desmayaba, eso seguro. – O ¿le parece mucho atrevimiento?

Lorenz sonrió riéndose suavemente -Sólo si pretende corresponderme con seriedad …- dijo refiriéndose al cariz de la relación -¿es esa su intención?- preguntó acariciándole un hombro y mirándolo a los ojos serio de nuevo.

- Yo nunca llevo a nadie a mi cama a menos que vaya a ser serio..... – se rió bajando la cabeza y girándose de lado en la cama. – Si nunca más fuera a estar con usted, ¿por qué desearía un trato más íntimo?

El moreno abrió una sonrisa -¿Por placer … tal vez?- dijo lo que se le hacía bastante obvio, humedeciéndose los labios y viendo sus ojos azules -Entonces adelante… - lo invitó a que no tuviera reparos en su trato con él.

El moreno abrió una sonrisa -¿Por placer … tal vez?- dijo lo que se le hacía bastante obvio, humedeciéndose los labios y viendo sus ojos azules -Entonces adelante… - lo invitó a que no tuviera reparos en su trato con él.

- Bueno, el placer forma parte de eso, claro.... – le sonrió, pasando un dedo por el pecho del moreno de manera casi juguetona. – Izamu.....

El profesor sonrió pensando en lo difícil que le iba a resultar tratarlo de tú y acariciándole la espalda pegándolo a él -Cuanto tiempo hacía que nadie se dirigía a mí con esas confianzas…- se rió levemente, estirando la mano para coger un cigarro -¿Te molesta? Sólo será uno…- levantó la muñeca para mirar la hora que era y trazó una sonrisa aún más amplia, ya faltaba poco para el amanecer.

El chico sacudió la cabeza en sentido negativo, sin dejar de sonreír. – Somos amantes ahora, sería muy extraño que siguiéramos dirigiéndonos el uno al otro de “usted”. No estamos en el siglo dieciocho, ¿sabe? Oops, perdón – se rió, al darse cuenta de que igual acababa de tratarlo de usted de nuevo, dejándose caer de espaldas sobre el colchón ahora, observando el techo.
-… es difícil acostumbrarse…- sonrió acercándose a él, enderezándose un poco y rodeándolo, para apoyar una mano en su pecho acariciándolo con suavidad y llevándose el cigarro a los labios -¿Notó…- sonrió notando que de nuevo le hablaba de usted -¿notaste algo extraño mientras hacíamos el amor?...

- ¿Extraño.? No lo sé, es mi primera vez. ¿Por qué? ¿Hiciste algo raro? – le preguntó, riendo un poco, forzándose a tratarlo de “tú”. – Lo que fuera...me agradó.

-No… traté de ser lo más normal posible- se rió sin poder evitarlo. Se había contenido un poco la verdad, pero hasta ahora eso no le parecía extraño -Me refería a algo más extraño… porque vi… una serpiente enroscándose en su cuerpo… pero era… inmaterial… disculpe si no se lo dije pero…. Ah… de nuevo te estoy tratando de usted…-se rió revolviéndose un poco el cabello -Lo cierto es que pensé que era producto de mi imaginación y sí debió serlo si no lo notaste…

- Usted.... – se rió a su vez, lo cierto es que hasta era divertido. – Quiero decir, tú...deberías saber mejor esas cosas, ¿no? Con todo lo que está pasando...... – dirigió su mirada hacia el techo pensativo. – Sí creí sentir algo deslizándose por mi piel, pero ambos estábamos muy sudados, pensé que sería eso y como tenía los ojos cerrados......- lo miró de nuevo, sonriendo. – No sería mala idea que me dijeras si tengo serpientes resbalando por mi piel, ¿no crees?

-Ciertamente… pero no me pareció alarmante y se veía tan sensual…- sonrió dejando escapar una carcajada suave, apagando el cigarro y quitándose los pantalones que aún llevaba puestos, expulsando la última bocanada de humo dejándose resbalar al lado del rubio -Ah… no hay manera de que hoy nos tratemos de tú en dos ocasiones seguidas…- se rió levemente volteándose de medio lado y observándolo.

- Es difícil, pero......ya lo lograremos. –le pasó las puntas de los dedos por la mejilla, acercando su rostro al de él, susurrando. – Sólo espero que no le parezca sensual como cadáver.....

-Preferiría no averiguar esa parte de mí mismo…- el moreno sonrió extrañamente contra sus labios -La sensualidad es algo muy abstracto … yo nunca pondría su vida en peligro- aseguró antes de besarlo con suavidad hundiéndose de frente en la cama -¿Te molesta si te abrazo? - preguntó antes de hacerlo.

- Y ¿si le dijera que me molesta? – sonrió privadamente, acariciando los brazos que lo rodeaban. - Nunca he dormido así.....

-Entonces no lo haría…- contestó el moreno sonriendo -Como ya le he dicho soy muy maniático así que comprendo que los demás también tengan sus manías… aunque me gustaría abrazarte o que me abrazases tú a mí si así te agobias menos… y te recuerdo que seguimos tratándonos de usted…- rió.

- No me molesta, se siente agradable – comentó, cerrando los ojos, bastante cómodo en realidad, con la calidez del cuerpo del moreno a su lado. – Y....en cuento a lo otro, ya nos acostumbraremos. Sólo espero no equivocarme en la escuela... – rió ligeramente. – Claro, siempre puedes aleccionarme por ser un alumno irrespetuoso.

-Eso… sería un placer- se rió con algo de malicia abrazándolo un poco más ahora con su permiso, cobijándolo en su pecho -¿Y sus padres? ¿Jamás ha dormido abrazado a su madre por ejemplo? Es extraño…

- Tal vez...cuando era pequeño, no estoy seguro. De todos modos, nunca fui esa clase de niño, creo – sonrió contra su pecho. – Y claro, luego de lo que sucedió, simplemente nos distanciamos más y más.

-Ya veo… Bueno, de cualquier modo, en mis brazos le aseguro que es más agradable…- sonrió descarado acariciándole el cuello, aunque en realidad le molestaba un poco que tuviera esa clase de padres -Será mejor que tratemos de descansar al menos unas horas…

- Estoy seguro de que descansaré mejor que nunca. Buenas noches...Izamu.

-Buenas noches, Kiri- sonrió besándolo una vez más sin asimilar muy bien que hubieran llegado a tal punto tras aquella discusión que tan mal lo había hecho sentir. Pero desde luego, satisfecho con los acontecimientos. Sonrió cerrando los ojos sintiéndose relajado a su lado.


 
 

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