| Capítulo 60
Group Assignment
Kinsei prácticamente se encogió contra la pared, rodeándose
las rodillas con los brazos. Cada vez que entraba en aquel lugar
se ponía más y más nervioso. Se supone que
debía ser fuerte y se supone que debían encontrar
la manera de detener aquello, pero no podía evitarlo. Observó
a Reiji que a pesar de todo, estaba bromeando con Dusk como siempre,
probablemente fumados ambos, ya que no paraban de reírse.
Kiri dejó de dar vueltas por la habitación, yendo
a sentarse en su lugar acostumbrado por fin. No es que estuviera
tan nervioso como los otros, más bien se había dedicado
a examinar cada esquina del lugar por ver si encontraba algo extraño,
tanto por ocio, como por curiosidad. - ¿Comenzamos?
-Hagámoslo… para eso estamos aquí…- sonrió
el profesor extendiendo el tablero y mirando a Reiji -Adelante-
le pidió al chico que reposaba la espalda contra el pecho
de Dusk.
-Espero poder dormir en tu casa esta noche …- murmuró
Arai mirando a Kinsei y pensando que lo que deseaba era estar con
él y no en aquel lugar.
- Yo también lo espero. – respondió Kinsei
en el mismo volumen de voz, tomándole la mano y acariciándola
con la otra.
Reiji extendió las manos hacia el indicador, más
asustado que de costumbre luego de la charla, y ante la mirada atenta
de los demás, el objeto empezó a moverse. Reiji fue
leyendo los nombres que deletreaba con la voz algo temblorosa, pero
extremadamente serio. - Kinsei y Lorenz....... – el objeto
se detuvo un momento, el moreno al lado de Arai bajando la cabeza
como traumado ya.
- Yo ¿de nuevo....?
- E spera.... – lo interrumpió Reiji al notar que
el indicador no se había detenido del todo. Poco a poco fue
deletreando los nombres de todos los que allí se encontraban.
El chico retiró sus manos, extrañado. No comprendía
qué podía significar aquello.
-¿Que tenemos que formar un grupo musical?- Dusk se rió
desde luego porque estaba más fumado que nada y ni pensaba
muy bien. Claro, que había fumado probablemente más
que nunca, se dejó caer contra la pared apoyando las manos
en las piernas de Reiji.
-Imagino que lo que debemos hacer es quedarnos todos…- dijo
Arai mirando a Reiji como invitándole a que preguntase aquello
a la guija.
- ¿Qué debemos...? – empezó el chico,
la guija respondiendo breve y sentenciosamente. - .....Q.... u......
e.... d.... e......... n...... s...... e........ – el chico
suspiró, sonriendo un poco. – En caso de que alguien
lo dudase.....
El rubio se inclinó hacia delante sonriendo extrañamente.
Lo cierto es que le parecía interesante, cómo no.
Ya tenía curiosidad por saber qué iba a suceder. –
Tal vez es una fiesta de graduación- bromeó, recordando
lo escrito en la libreta el día anterior.
Por su parte Kinsei dejó caer la cabeza sobre el hombrod
e Arai, susurrándole luego. – No te separes de mí.....
– más bien como un ruego que otra cosa. Le preocupaba
que con tanta gente, no pudiese distinguir entre quien era real
y quien no.
-No iba a hacerlo…- el moreno le apretó un poco más
la mano acogiéndola en la suya y entrecruzando los dedos
con los suyos -Tus padres se van a enfadar contigo… tantas
noches fuera… - lo miró apoyando la cara contra la
pared y observándolo en silencio dibujando sus labios con
un dedo -Al menos estaremos juntos…- dijo pensando en un primer
momento cuando había dicho Kinsei y Lorenz. Observó
de soslayo cómo Lorenz se sentaba directamente en el colchón,
dejando la libreta a un lado en el suelo, mientras se quitaba la
corbata para desabrochar unos botones de su camisa.
-Pues no veo ni cerveza, ni nada de nada…- el rubio miró
a Kiri -vaya mierda de fiesta… es más seguro que lo
que sí veré serán niños asesinos y sangre…
- se rió un poco dejándose caer hacia un lado moviéndose
y apoyando la cara en las piernas de Reiji besándole el muslo
y rodeándolo con los brazos -¿Me quieres?- preguntó
sólo porque quería oírlo dibujando después
una sonrisa.
- Te quiero...con toda mi alma. – le respondió el
chico, sonriendo también. A pesar de todo y a pesar de lo
culpable y mierda que se sentía, el rubio seguía tan
cariñoso como siempre. Y aquello lo hacía sentir feliz
así estuvieran en el mismo infierno.
- Es una fiesta infantil obviamente. – murmuró por
su parte Kiri, sin especificar si se refería a los niños
asesinos o a sus compañeros, apoyándose contra la
pared de nuevo.
Por su lado, Kinsei le sonrió a Arai a pesar de su temor.
– No te preocupes, no saben que no estoy en casa. Mañana
les diré que salí más temprano a la escuela......
– se recostó contra su hombro de nuevo, pensando en
que tendría que hablar con sus padres tarde o temprano, no
podía seguir ocultando aquello por el resto de su vida.
Lorenz sonrió levemente ante el comentario de Kiri y se
recostó en el colchón fumando y mirando al techo con
el brazo cruzado tras su cabeza. Realmente era interesante, cómo
no, pero se preguntaba si no sería porque deseaba matarlos
a todos a la vez… Sonrió de medio lado entreabriendo
los labios mientras dejaba salir el humo sosteniendo el cigarro
entre ellos y acariciándose el pecho. Lo cierto es que se
sentía un tanto extraño pensar en pasar aunque sólo
fuera parte de la noche rodeado de chiquillos. Suspiró, cerrando
los ojos un poco como si fuera a echarse a dormir en cualquier momento.
Arai se levantó, llevando a Kinsei de la mano para sentarse
junto a Reiji y a Dusk sacando dos latas de la mochila y apoyándole
una en el paquete a Dusk y abriendo la otra -No tengo más…-
explicó como haciendo ver que tenían que compartirla.
-¿Y para qué me la pones en la polla?- el rubio se
rió, sobándose el paquete -Cabrón… estaba
congelada…
-Quería acondicionarte los cojones…- sonrió
el moreno bebiendo un poco y ofreciéndole a Kinsei.
Reiji se rió, tomando la lata de la mano de Dusk para abrirla
y beber un poco. – No importa, ya luego te los hago sentir
mejor..... – le susurró, regresándole la lata,
mientras que Kinsei se dedicaba a beber, bastante rojo por la conversación
y sintiéndose como un idiota. ¿Por qué le costaría
tanto acostumbrarse a esas charlas si sólo eran bromas?
Dusk encendió otro porro en sus labios frotándose
los ojos después sintiéndose bastante adormilado.
No había pasado una buena noche precisamente el día
anterior -Toma…- dijo pasándoselo a Arai, el moreno
aspiró con fuerza entregándoselo a Reiji y desviando
la vista de soslayo a Lorenz pensando en si no se ganarían
un rollo por estar todos fumados como si se tratase de una acampada
bizarra de adolescentes. Sin embargo el profesor tan sólo
entreabrió los ojos al notar que era observado, cruzando
su mirada fría con la de Arai haciendo que el moreno la apartase
dirigiéndola a otro lado.
- ¿Aburrido? – preguntó Kiri de pronto, que
en algún momento se había trasladado junto al profesor
por su propio tedio. Les dirigió una mirada a los otros chicos
observando cómo Reiji reía ofreciéndole el
porro a Kinsei quien prácticamente manoteaba rechazándolo,
como si le hubiesen ofrecido quien sabía qué cosa
rara.
-Probablemente…- contestó el profesor de manera no
muy precisa entreabriendo los ojos y observándolo -Digamos
que no adoro a los niños… precisamente… y aunque
estos no deberían serlo … lo parecen…- sonrió
porque realmente le parecía de lo más normal, pero
eso no quitaba la realidad de su propia situación -No es
la primera vez que me pregunto por qué yo… ¿no
estaré ya un poco mayor para ser uno de sus niños?...-
formuló aunque no esperaba respuesta realmente.
- Bueno, tal vez deba ser nuestro tutor, en cuyo caso...me parece
muy cruel. – sonrió, refiriéndose a lo que acababa
de decirle el moreno. – Aunque tal vez no se refiera necesariamente
a niños como en infantes. Tal vez....se refiera a que le
pertenecemos, como sus hijos, ¿no?
El moreno sonrió de pronto dejando escapar una risa suave
entre sus labios apoyándose en los codos irguiéndose
un poco y observándolo entusiasmado de pronto -Dijo que sus
padres no lo soportan ¿verdad?...- preguntó de pronto
tratando de recordar y deslizando un dedo por sus labios.
- Algo así, creo que les doy demasiados problemas... –
sonrió, mirándolo intrigado por su cara de emoción.
– A causa de mis intereses....Supongo que soy la oveja negra
de la familia. ¿Por qué pregunta?
-Pregunto porque… es un punto en común entre todos
los que estamos aquí… de un modo u otro nuestros padres…
no han estado a nuestro lado… y eso se me hace realmente interesante…
- se incorporó apoyándose en la pared al lado del
rubio sujetando el cigarro entre los labios -Qué bien…
siempre quise tener una mamá… - sonrió.
- Entonces...¿estamos siendo adoptados? – se rió,
pensando que por lo menos, tendrían una familia interesante,
y escuchando las risas de los otros chicos como si hubieran estado
prestando atención, aunque lo más probable es que
fuera a causa de algún chiste inconsecuente.
-Claro… los niños adoptados siempre son los que más
agradecidos se sienten hacia sus padres…- sonrió de
medio lado -Tantos niños de pronto… no sé qué
pensar… pero necesito un café muy cargado…- apoyó
la mano sobre la rodilla de Kiri haciendo que de pronto se sintiera
un silencio espeso en el que incluso se escuchó la suavidad
de su mano arrastrándose por la ropa del rubio hacia su muslo.
Alzó la vista observando las miradas concentradas en su mano
-¿Es que sucede algo?
Kinsei parpadeó, un poco confundido. Ya notaba que se llevaban
muy bien, pero como no creía en los rumores......
Reiji por su parte, sólo miraba por el ruido que había
hecho aquella mano, como si algo les llamase la atención
hacia aquello. Observó la mano del rubio colocarse sobre
la del profesor, subiéndola hasta su cadera, comentando de
pronto. – Lorenz sensei me decía que tal vez hemos
sido adoptados. – como si allí no sucediera nada más
fuera de lo normal.
El profesor bajó la vista a su mano riéndose entre
dientes sin poder evitar pensar "qué cruel…"
de todos modos aunque no lo dijera.
-Yo sí, eso seguro…- el rubio se rió mirando
a Kiri aunque aún creepeado con sólo pensar en que
dos personas tan creepys pudieran ser pareja, sintiendo un escalofrío
de imaginarlos haciendo "según que cosas" -Pero
a Arai no, que no lo quiere ni su abuela…- se rió haciendo
que el moreno le pegase con el pie en el muslo.
-A ti tampoco te quiere tu abuela… y yo no tengo abuelas…-
dijo de todos modos pensando que su abuela sí lo quería.
-Es verdad… pero me quiere Reiji que está mucho mejor
que mi abuela la verdad…- se rió abrazándolo.
-¿Se supone que exista una madre… el espíritu
ese…- preguntó, mirando a Kinsei aunque la pregunta
era para los otros.
-Sólo estoy formulando hipótesis sobre la posibilidad
de que exista alguna relación o punto en común entre
nosotros…
- Pues yo ya tengo padres – aseguró el moreno de las
puntas violeta, cruzándose de brazos necio y devolviéndole
la mirada a Arai.
- Y en lo que a mí respecta....prefiero no tenerlos. –Reiji
se rió, abrazando de vuelta a Dusk, casi tumbándolo,
añadiendo. – Me quedo con mi nietecito.....
-Habría que saber si lo que le importa a sus padres es usted
o hacer de usted su hijo perfecto para mostrarlo al mundo como uno
más de sus triunfos personales…- el moreno lo miró
a los ojos proyectando más bien lo que había sido
su adolescencia. El rubio se quedó como embobado mirando
hacia la pared sin decir nada riéndose levemente de pronto.
-La pared está abombada… - dijo observando cómo
salía hacia fuera.
Kinsei se quedó por un momento mirando al profesor sorprendido,
preguntándose cómo podía saber algo tan personal,
pero no era posible. Seguro que si hablaba con sus padres lo comprenderían
¿no? Tenía que ser. Observó la pared lentamente,
sin registrar lo que veía, más que nada, porque en
un primer lugar había pensado que Dusk estaba viendo cosas
de fumar tanto seguramente.
- En realidad....todas las paredes lo están. –sentenció
Kiri como si nada, mirando a su alrededor.
El profesor miró a su espalda comprobándolo y cómo
no, levantándose aunque sin mucha alarma, ofreciéndole
su mano al rubio y mirando a las demás paredes interesado
en el fenómeno.
Arai se levantó, cogiendo con él a Kinsei y notando
cómo las paredes se abombaban una vez más produciendo
un sonido sordo, casi gomoso -Dusk… levántate…-
le dijo al rubio empujándolo con un pie como sacándolo
de su asombro.
Reiji fue más rápido en ponerse de pie, sin embargo,
halando al rubio con él, a la vez que los cuatro se aproximaban
más los unos a los otros, como formando una especie de unidad
para protegerse.
Kiri, por su parte, permaneció de pie, justo en donde había
estado sentado. Por el momento, no veía por qué alejarse,
estaba demasiado intrigado.
- Arai! – Kinsei lo sacudió del brazo para llamar
su atención, señalando hacia arriba, para mostrarle
cómo de cada una de las esquinas que unían las paredes
y el techo, empezaba a resbalar sangre, el líquido viscoso
deslizándose aunque sin llegar al suelo.
El moreno lo rodeó con los brazos cobijándolo en
su cuerpo y echando unos pasos mas atrás junto a Reiji y
Dusk.
-No… no … tío… - el rubio revolvió
sus mechas rojas entre el cabello sintiendo el olor de la sangre
haciendo aquello tan real y echándose más al centro
de la habitación al notar cómo la sangre llegaba al
suelo y comenzando a acercarse a sus pies, la habitación
estrechándose aún más. El suelo parecía
hundirse al igual que las paredes pero en sentido contrario.
-Mamá piensa que debemos tomar un baño antes de dormir…-
murmuró sonriendo y echándose contrariamente hacia
la pared, estaba claro que a pesar de que resbalase primero por
esa zona la que antes quedaría anegada sería la del
centro.
- Y yo que ya tomé uno – se “lamentó”
Kiri, imitando al profesor y observando a los otros como preguntándose
porqué no hacían lo mismo, aunque claro, sin sugerírselo.
La sangre de pronto empezó a acelerar su caída, y
Reiji se abrazó a Dusk completamente, tan sólo pensando
en que no deseaba morir, mucho menos ahora. El líquido se
alzó alrededor de los cuatro del centro, listo para tragárselos
y solidificándose en mitad del proceso, dejándolos
casi envueltos en una especie de esfera.
Arai, que abrazaba a Kinsei con la espalda apoyada contra la del
rubio, se quedó parado mirando a su alrededor observando
la capa de sangre solidificada que los rodeaba por todas partes.
Dusk apretó un poco más a Reiji contra él siguiendo
la mirada del moreno.
-¿Qué es esto?...- preguntó, más por
confusión que porque aquello tuviese posibilidad alguna de
ser definido.
-No lo sé…- el moreno se desprendió de Kinsei
aún así llevándolo de la mano y acercándose
para apoyar la otra contra las paredes -Está duro…-
dijo de pronto empujándolo.
-Lorenz sensei!!! Saquénos de aquí!!- el rubio se
acercó a Arai golpeando aquello y agobiándose -Sensei!!
…
El profesor se quedó observando la semiesfera colorada,
por fin acercándose -Tranquilícese… si hubieran
ido hacia las paredes mejor les habría ido…
-Mierda!! Sáquenos ya!- el rubio la emprendió a puñetazos
contra la superficie haciendo que de pronto todo temblase. Se detuvo
asustado mirando a su alrededor y escuchando de nuevo aquellos lamentos
que había oído en otras ocasiones -No… qué
pasa…
- Cálmate Dusk, no toques eso! – exclamó Reiji
sujetándole la mano, asustado por la forma en la que temblaba
la esfera y halándolo un poco hacia atrás.
De pronto la superficie empezó a agitarse a ritmo con los
lamentos que parecían provenir de todas direcciones ahora.
Kinsei dio un salto al notar cómo algo tocaba su cabello,
y se dio la vuelta para observar aquellas manos saliendo de la roja
superficie, alargando los dedos como intentando atraparlos y halando
lo que podían de la ropa y los cabellos de los chicos.
Kiri se acercó apenas, observando interesado cómo
aquellas manos salían a través del “líquido”
a pesar de que por el lado exterior no había absolutamente
nada más.
Arai tiró de Kinsei hacia el medio alejándolo de
aquellas manos y mirando hacia arriba de nuevo donde podía
verse aquella esfera aún a medio formar. Observó cómo
comenzaban a abrirse bocas por toda la superficie gritando de forma
desgarradora, riéndose, ensordeciéndolo completamente
y apretó al moreno contra él, tapándolo como
podía.
-Hay que salir!!- Dusk tiró de la mano de Reiji sin saber
qué hacer -Espera- dijo empujándolo contra Arai que
lo cogió junto a Kinsei sin saber qué pretendía
el rubio, que saltó contra las manos tratando de trepar hacia
arriba agarrándose incluso en ellas y sintiendo cómo
tiraban de él hacia abajo, cómo lo arañaban
o incluso le mordían aquellas bocas. Sintió que caía
golpeándose la espalda sin apenas haber trepado un poco y
se arrastró hacia el centro donde apenas podían alcanzarlos.
Mientras el profesor afuera, buscaba un modo de deshacer aquello
mirando alrededor en busca de algo con el cigarro colgando de los
labios como con aspecto distraído, decidiéndose después
por usar un bate de baseball golpeando la superficie sin conseguir
apenas algo más que hacerla retumbar.
- Dusk!! – Reiji se soltó de Arai de todas maneras,
abrazando al rubio, y acariciándole el cabello como si se
hubiera ido por una eternidad. – No hagas cosas como esa....baka
- No, no de esa manera..... – murmuró de pronto el
rubio de pie fuera de la superficie, acercándose y simplemente
introduciendo su propia mano a través de ella, traspasándola
sin saber ni cómo y sujetando a alguien por un brazo sin
saber a quien tampoco, ya que no podía ver a través
de ella. – Salgan ahora!
Dusk se agarró con más fuerza al brazo del rubio
aunque no sabía si eso le daba aún más escalofríos
que quedarse allí y extendió la mano hacia Reiji agarrándolo
contra él y sintiendo las manos apresarlos agobiado. Arai
se acercó a ellos agarrando la mano de Reiji y sujetando
a Kinsei contra sí. El rubio salió al exterior completamente
arañado y hecho unos zorros y se volvió inmediatamente
apretando aquella mano contra la suya -¿Estás bie…
¿y Reiji? - preguntó a punto de la histeria con Kinsei
de su mano -Reiji!!!- trató de introducirse de nuevo en el
interior sin conseguirlo y golpeando la superficie con fuerza. Pero
en el interior de aquella espera Arai aún sujetaba a Reiji
de la mano notando como aquellas manos los arrastraban a la negrura
y el espesor de aquella sangre tratando de resistirse. Su mano salió
al exterior sólo para ser arrastrada de nuevo hacia dentro
con Reiji.
La superficie se deshizo como derritiéndose e inundando
parte del suelo con sangre -¿Dónde están?!!-
preguntó el rubio mirando a los demás -¿Que
donde están?!!!
- Arai! Araiii! - llamó Kinsei de igual manera, incluso
arrodillándose sobre la sangre como si fueran a salir del
piso en cualquier momento. - No, no, no......No! - gritó,
golpeando el piso con fuerza y salpicando ligeramente con su puño.
- Lo mejor es calmarse, de esta manera no llegaremos a ningún
lado. - aconsejó Kiri, seguro de que de todas maneras no
estarían muertos, no tendría sentido.
- No!!! Tenemos que encontrarlos ya! - le gritó el chico
de vuelta, un poco ilógicamente.
Arai se levantó sobre el piso empapado en sangre y se volvió
en ella misma revolcándose en el suelo y tosiendo ahogado
por el líquido templado que había entrado en su garganta
y sus fosas nasales. Se arrastró en la oscuridad con las
manos hasta sujetar a Reiji que estaba próximo a él,
levantándolo con sus brazos y echándose hacia atrás
-Reiji…- le llamó apenas en un susurro…- ¿Kinsei?-
preguntó a la figura que estaba al fondo del pasillo al parecer
hablando con otra persona.
Reiji tosió entreabriendo los ojos, observando al moreno
por un momento. – Arai....¿y Dusk? – preguntó,
dirigiendo su vista luego hacia donde miraba el otro, justo en el
momento en el que Kinsei salía de entre las sombras con el
rubio detrás, sonriéndoles.
- Ya nos preocupábamos. –
Los ojos violeta se dirigieron a la mano que Dusk mantenía
alrededor de la cintura del otro chico, haciéndolo sentirse
algo celoso y pensando luego que era una tontería. Si él
estaba en brazos de Arai, seguro sólo lo protegía.
De todos modos, él era el menos indicado para sentir celos.
Arai soltó a Reiji avanzando y volvió atrás
de nuevo ofreciéndole su mano no muy cómodo con ello,
ahora que estaba más tranquilo pero apretándosela
de todos modos aunque no estaba muy seguro de que el otro quisiera
tomarlo de la mano -¿Tienes miedo? … -preguntó,
aunque él no lo tenía pero estaba preocupado. Se preguntaba
por qué estaban en ese pasillo si antes estaban en la habitación,
pero también por qué Dusk agarraba así a Kinsei.
Se paró a mitad de camino observando a Kinsei y viendo cómo
le devolví la mirada -Ven…- le dijo como comprobando.
-Vengan ya... no os separeis por favor…- "pidió"
el profesor con un tono un tanto de regaño sin que Arai se
moviera aún extendiendo su mano hacia Kinsei sin apartar
la mirada de sus ojos y aflojando la mano de Reiji.
- No te preocupes.... – le sonrió Reiji, palmeándole
un poco el brazo para no incomodarlo y acercándose a Dusk.
– Ya te extrañaba. – murmuró. Lo cierto
es que ni tiempo había tenido de asustarse.
El rubio lo rodeó por la cintura, besándolo apasionadamente,
un tanto desatado para la situación, pero no es que le molestase
de cualquier manera, aunque sí le pareció un poco
extraño que no hubiese hecho ninguna de sus bromas. La mano
de Dusk se deslizó hacia sus nalgas, mientras que su otro
brazo aún no se despegaba de la cintura de Kinsei casi como
si estuviese distraído.
El chico estiró un brazo hacia Arai, como llamándolo.
– Te pedí que no te alejaras de mí. –
casi susurró con su acostumbrado tono entre molesto y nervioso.
- Vamos, no podemos perder más tiempo. Aún no encuentro
cómo salir de aquí. – comentó de pronto
Kiri, saliendo de uno de los pasillos laterales.
-Ven…- insistió Arai sin moverse del sitio aún,
extendiendo la mano hacia él y sin pensar ni por un momento
en moverse lo más mínimo hasta que Kinsei no se separase
de Dusk. De cualquier forma no le parecía posible que esa
fuese la reacción del chico con lo que había sucedido.
-¿Qué pasa Arai? Ven tú- dijo Dusk riéndose
-¿Para qué vamos a ir todos para allí en vez
de venir tú?- preguntó deslizando la mano por las
nalgas de Kinsei y apretando aún más a Reiji contra
él.
El moreno siguió la mano del chico con la mirada y alzó
la vista de nuevo a los ojos de Kinsei bajando la mano poco a poco
y dándole la espalda -Me voy… yo solo - dijo parándose
de nuevo -Reiji, ven conmigo… no son ellos…
- ¿Arai? ¿Qué dices? – Reiji, se giró,
obviamente aún sin darse cuenta de lo que hacía Dusk
con su otra mano. – Espera.... – se intentó separar,
sintiendo cómo el rubio lo detenía, reteniéndolo.
Kinsei salió corriendo de pronto abrazándose al moreno
por la espalda. – No me dejes Arai! ¿Qué te
sucede? Me estás asustando....
Arai se quedó parado con la cabeza gacha mirando al suelo
sin saber qué hacer, pero no era posible, fuera como fuera
no podía evitar reaccionar del único modo que podía
o bien callándose o diciendo lo que pensaba -Dusk estaba
metiéndote mano y tú le dejabas… ¿Por
qué me abrazas? No me toques… no me toques o te juro
que te parto la cabeza…. - Apretó las mandíbulas
con fuerza y escuchó las carcajadas de Lorenz a su espalda.
El profesor volcando la cabeza de Reiji atrás y besándolo.
- Mmmm! – el chico es retorció como pudo, empujando
al profesor y cayendo atrás, casi contra Dusk. Se giró
extrañado al observar su cara. - ¿Dusk? ¿Por
qué te ríes? – debería estar furioso
o al menos dolido, no lo sabía, pero.....esa no sería
su reacción normal por más fumado que estuviese. Trastabilló
hacia atrás, huyendo de ambos.
Kinsei por su parte, sin separarse del moreno, protestando como
si lod emás no estuviese sucediendo. – Él no
hacía eso!!!! ¿Qué estás viendo, Arai?
- ¿Pueden dejarse de tanto drama? Hay que seguir adelante.....
– los amonestó Kiri, aproximándose al profesor
tranquilamente, varias serpientes enroscándose alrededor
de sus brazos y cayendo a sus pies como si el rubio ni siquiera
las notase.
Arai se apartó de un manotazo al borde de cumplir con sus
palabras empujándolo por el pecho -Déjame…-
lo miró a los ojos -estoy viendo….- lo miró
ahora dudando de si lo que estaría viendo sería real
o no… pero eso no cambiaba lo sucedido en un principio -No…
tú no eres así…- dijo más bien refiriéndose
a su primera reacción al verlo. No había acudido a
ayudarlo, hablaba tranquilamente y había permanecido al lado
de otro en lugar de ir al suyo. Lo empujó de nuevo con una
extraña sonrisa en el rostro observando las serpientes correr
por los brazos de Kiri y enroscarse en sus piernas subiendo por
él de nuevo, sintiéndose como borracho ante aquellas
visiones y agarró a Reiji tirando de él y arrebatándolo
de los brazos de Dusk.
-¿Qué haces Arai? Reiji, no vayas con él!!
¿Qué pasa? ¿Por qué has besado a Lorenz?-
preguntó llamándolo con una voz casi dolida.
-No lo comprendo la verdad…- dijo el profesor pasándose
la mano por los labios y subiéndose las gafas.
- No! Dusk......Yo no besé.... – Reiji lo miró,
y luego a Arai, igual de confundido, pero estaba seguro de que hace
unos momentos se estaba riendo. – Arai tiene razón,
no son ustedes....
- No!!! Es este lugar, los hace ver cosas... Arai... – Kinsei
se arrodilló en el suelo casi llorando. – Dijiste que
me cuidarías, que no te separarías de mí....
- De veras, chicos, no es momento para esto. Ya pueden resolver
sus diferencias amorosas cuando hayamos salido. – Kiri se
abrazó a Lorenz de pronto, apretándole una nalga y
sonriendo travieso, aún mientras las serpientes se enroscaban
entre ambos, continuando como si nada. – Ni Dusk ni Kinsei
se han separado de nosotros por un momento, fueron ustedes quienes
se perdieron. En todo caso....deberíamos ser nosotros los
que sospechásemos, ¿no creen?
Arai se quedó parado mirando atrás a Kinsei, pero
no podía asimilarlo, ese no podía ser su novio por
mucho que fuera exactamente igual a él. Se acercó
a él de todos tendiéndole la mano -Entonces ven tú
conmigo y deja a los demás ahí…- dijo sin prestarle
atención alguna a los demás.
Dusk se encogió de hombros como sin comprender nada -¿Pero
qué demonios os pasa? Cuando Kiri nos sacó de esa
mierda de sangre aparecimos aquí, y tú y Arai estabais
ahí acostados en el suelo y ahora parece que seamos unos
asesinos ¿no te fías de mí?- lo miró
a los ojos acercándose a él a pesar de que Arai inmediatamente
apretó a Reiji contra él, negándose a entregárselo
-Arai ¿pero qué coño te pasa?
El moreno se quedó apretando a Reiji y tendiendo la mano
hacia Kinsei empezando a sentirse como si perdiese la cordura.
- ¿Por qué haces eso, Arai? ¿No te importa
lo que les suceda a los demás? Creí que Dusk era tu
amigo..... – Kinsei lo miró desde el suelo, no obstante
empezando a levantarse como para aproximarse.
Mientras que Reiji dirigía su mirada del moreno al rubio,
cada vez más confundido, ya no sabía ni qué
estaba sucediendo. – Espera Arai, y ¿si tienen razón?
¿Qué tal si todo esto es para confundirnos y que nos
separemos...? – sin embargo, no podía olvidar aquella
sonrisa extraña en el rostro de Dusk.
Arai respiró con fuerza apartándose el pelo de la
cara cansado y harto de no saber qué pensar -Me da igual…-
dijo de pronto apenas murmurando -estoy harto…- se apoyoócontra
la pared dejándose caer y sin soltar a Reiji que sabía
que era lo único real allí, como si fuera un ancla
a la cordura -Cuando me sienta sólo pensaré en ti…
- murmuró cerrando los ojos y bajando la frente contra el
cabello de Reiji -¿Cuándo hicimos el amor?- lo miró
a los ojos fijamente alzando el rostro.
-Es un juego!- dijo de pronto Dusk sonriendo.
- Arai.....no me preguntes esas cosas así. –Kinsei
se acercó, un leve rubor extendiéndose por su rostro,
y extendió una mano tocándole la mejilla. –
Eso es privado.....
-¿No te cabrea?... ¿Qué lo haya preguntado?-
preguntó, sujetándole la muñeca y apartándolo
de su rostro -Ya vale. Esto no va a funcionar conmigo… - La
habitación se oscureció de pronto poco a poco, dejando
escucharse la risa alterada de Kinsei a pesar de que Arai seguía
sujetando su muñeca. El chico se echó adelante besando
los labios del moreno sin que este pudiese apartarse a pesar de
que sabía que no era él. Sintió entonces cómo
apretaba su lengua entre los dientes y la sangre manando de ella.
Trató de apartarse arrepintiéndose al instante y apretándole
la mandíbula para que lo soltase.
El chico se deslizó un poco hacia atrás aunque sujetándose
con fuerza a los hombros del moreno, negándose a separarse
totalmente a pesar de que su agarre perdía fuerza.
- ¿Qué sucede? Kinsei! – Reiji intentó
empujar, sin saber qué sucedía, más bien preocupado
por aquella oscuridad y por la presión que sentía
contra su propio cuerpo gracias a la lucha entre los otros dos chicos.
Sintió que alguien lo tomaba de la muñeca, intentando
halarlo y se sujetó con fuerza de la camiseta de Arai o al
menos, eso esperaba que fuera.
El moreno sintió cómo Reiji halaba de él y
le cogió la mano con la que tenía libre golpeando
a Kinsei en el estómago y apartándolo de sí
sin que consiguiese algo más aparte de que el chico se riese
ayudado por Dusk a levantarse. Arrastró a Reiji con él
echando a correr por los pasillos hasta la puerta del gimnasio golpeándola
con fuerza.
Lorenz se volvió en el interior de la sala abriéndola
y se quedó observando a los dos chicos -Claro…- dijo
con una sonrisa en el rostro.
-Claro ¿Qué?- preguntó Arai frunciendo el
ceño y casi empujándolo para entrar quedándose
de piedra al verse allí mismo sentado junto a Kinsei.
- ¿Qué.......? – Kinsei se levantó,
apartándose un poco para observar al Arai que tenía
al lado y luego al que acababa de entrar. - ¿Qué está
sucediendo? – aún abrió más los ojos
a, notar que el otro tenía algo de sangre a un lado de su
boca. Seguro era el falso, pero.....de pronto se sentía mareado.
Y ¿si ese era Arai? ¿Y si estaba lastimado?
Reiji se dejó caer al suelo jadeando por la carrera y sin
pensar en separarse del moreno claro. Luego de lo que acababa de
pasar, no estaba loco para hacer eso. Paseó la mirada por
el salón buscando al rubio, preguntándose si esta
vez sería el verdadero......
Dusk lo miró a los ojos casi lanzándose a buscarlo
y agarrándolo contra él, abrazándolo –Mierda,
Reiji…¿Por qué me soltaste?- preguntó
apartándolo de Arai de pronto bruscamente y dudando después,
sin saber qué hacer y mucho menos sin saber si Reiji era
realmente ál, pero Arai había aparecido entre la sangre
como si nada, levantándose y escupiéndola y de pronto
aquel otro Arai allí frente a la puerta junto a Reiji -¿Y
ahora quien coño es Arai?
-Soy yo!- dijo el moreno junto a Kinsei alzando la voz.
El profesor sujetó al moreno dentro de la habitación
levantándolo y haciendo que el chico se revolviera soltándose
y empujándolo -No me toques…- dijo mirando a Lorenz
-¿Qué te hace creer que ese soy yo?
Arai en la puerta se limitaba a observar sin saber qué hacer
o pensar, ya no sabia siquiera si Reiji era él mismo y no
tenía fuerzas para enfrentarse de nuevo a Kinsei. Se dejó
resbalar por la pared sentándose y enterrando los dedos en
su cabello.
-Arai no grita… y además… tú estás
haciendo demasiados esfuerzos por demostrar que eres el verdadero...
y Reiji está con él... -sonrió. El verdadero
Arai alzó la vista al profesor y después a Kinsei.
-Allí afuera había dobles de todos vosotros…
- dijo tratando de que le creyera de alguna manera.
- Dusk.... ¿eres tú? – Reiji lo miró
a los ojos, deseando que fuese cierto. Y ¿si era otro doble?
Pero su manera de actuar al verlo era mucho más acorde con
la personalidad del rubio. – No te solté, te sujetaba
la mano y de pronto, a quien sujetaba era a Arai.....Él es
el verdadero....
- Eso.... es cierto, Arai no grita.... - Kinsei sacudió
la cabeza, pensando en que el moreno sólo le había
gritado una vez en todo ese tiempo., pero ahora no había
suficientes motivos para eso. Se acercó corriendo al chico
que acababa de entrar, aprovechando que el profesor sujetaba al
otro, y le alzó el rostro con las manos observándolo,
como examinándolo. – Lo siento....se supone que lo
sabría. ¿Estás herido? - miró hacia
atrás, al otro de nuevo, sintiéndose confundido, eran
idénticos.
Arai negó con la cabeza sonriendo un poco de pronto y mirando
abajo -Me mordiste la lengua…- dijo de pronto levantándose
lentamente y acompañándolo hacia el fondo, el otro
chico deshaciéndose en serpientes rojas sobre la mano del
profesor, que permaneció sin moverse lo más mínimo
observando cómo caían al suelo.
El hombre se echó hacia atrás un poco, observando
cómo estas salían de nuevo por la puerta como en la
ocasión anterior -¿Qué cree, Kiri? ¿Desean
que las sigamos de nuevo?- preguntó mirándolo a los
ojos como si se tratasen de una misma especie y subiéndose
las lentes sin poder evitar dibujar una sonrisa en los labios.
-¿Cómo puede estar tan tranquilo? Si no fuera porque
es usted el demonio, no! Tú también!- dijo Dusk señalando
a Kiri mucho más feliz ahora que podía espachurrar
a Reiji contra él como si fuera un peluche protector -Si
no fuera porque sois muy creepys seríais los más sospechosos…
seguro que es imposible diferenciarlos…
- Te amo, Dusk – se rió ligeramente Reiji, abrazándolo
de vuelta, aliviado de que dijera esas cosas en un momento así.
Definitivamente, sólo Dusk era capaz de eso.
- Así que somos demonios.... – Kiri se separó
de la pared en la que se había apoyado a pesar de todo, observando
la puerta por la que habían salido las serpientes. –
Supongo que sería mucho mejor que entrásemos en pánico
y nos dejásemos controlar por lo que sea que hay aquí,
¿no? – les dirigió una mirada, pensando en que
Dusk era el único hasta ahora que había matado a alguien
directamente. Claro, el tampoco había hecho nada por evitarlo,
pero al menos estaba semi consciente de la situación. –
Creo que debemos seguirlas, ¿por qué no? De todos
modos no nos va a dejar en paz aunque nos quedemos aquí sentados.
Kinsei mientras, observaba el piso con una cara de pesadez tan
grande como si de veras hubiese sido él quien le había
mordido la lengua a Arai. – Se supone que lo sabría....
– se repitió, apretando su mano.
-no importa…- Arai lo abrazó levantandose y pegándolo
a el besandolo con suavidad -esto es una mierda… - dijo como
dando a entender que era normal -no nos separemos de nuevo…
-Yo también te amo!!!- el rubio se rió abrazándolo
por la espalda -Yo te cubro las espaldas, tú cúbreme
el pito…- se rió bajando la cara y besándole
el cuello -Sensei… a mí no me parece bien seguir a
las serpientes… me dan asquito… y seguro que no nos
llevan a ningún zoo…
-Dusk… usted sólo cállese y síganos…-
el moreno sonrió levemente cogiendo a Kiri por la cintura
y acariciándole después la espalda.
-Y no es el momento de meter mano!!!!
- Entonces, no lo hagas – le sonrió Kiri girando un
tanto la cabeza para sonreírle ligeramente, obviamente refiriéndose
a cómo agarraba a su novio.
- Arai...... – le susurró Kinsei de pronto, teniendo
una idea. – Si volvemos a separarnos, pregúntame por
la letra de aquella canción......la que me mostraste cuando
me quedé en tu casa. Si no soy capaz de recordar eso....no
confíes en mí.
Apenas hubieron salido al pasillo, cuando una multitud de niños
pasaron corriendo frente a ellos, riendo y gritando emocionados,
casi levantando el viento a su paso. De pronto la pequeña
rubia que iba de último se giró, saludando con una
mano en la que faltaban varios de sus dedos, exclamando. –
Apresúrense!!!!! Los deja la excursión!!!!! - y echó
a correr de nuevo tras los otros niños.
-Oh… de nuevo ella…- Lorenz sonrió abiertamente
mirando a la rubia de la noche anterior y observando su mano en
donde faltaban tres dedos con una sonrisa un tanto maliciosa en
los labios -¿Qué cree que sea esta vez?
Arai apretó la mano de Kinsei con fuerza -Te pregunté
cuando habíamos hecho el amor…- dijo sin más,
haciendo que el rubio a su lado le pegara un codazo.
-Qué poco tacto tío…- se rió mirando
no obtante a los niños y sintiendo que se le volcaba el estómago,
pero el hecho de que Lorenz estuviera allí, fuera creepy
o no, lo tranquilizaba. No sabía si porque era su tutor o
por que era un adulto, pero lo hacía.
A Kinsei se le encendió el rostro, a pesar de todo lo que
estaba sucediendo, bajádolo para que no se notara. –
¿Cómo preguntas eso? Y además..... ¿Lo
sabía? – añadió, de pronto, intrigado
y a la vez avergonzado, más confundido que nunca.
- Al menos esta vez sí se molestó.... – sonrió
un poco Reiji, casi amarrándose a Dusk y deseando en realidad,
correr en la dirección contraria a esos niños.
Kiri meneó la cabeza ante todo aquel comportamiento. De
veras parecía que los llevasen de excursión, y le
sonrió un poco al profesor. – No lo sé, tal
vez nos llevan al zoológico a petición de Dusk.
-No me contestó… pero no se portó como tú…-
susurró Arai mirando abajo y sonriendo atrayéndolo
hacia él y besándole la frente -Tú te enfadas…-
dijo riéndose un poco y tapándose la boca para que
no se notara y cabrearlo más.
-De prisa!!- gritaron los niños de pronto corriendo alrededor
de ellos, cantidad de ellos, rodeándolos y empujándolos,
tirando de sus manos hacia delante y haciéndolo apresurar
el paso, Arai se revolvió soltándose sólo para
ser empujado de nuevo entre risas -Vamos!!
Lorenz suspiró dejándose llevar y miró a Dusk
que se aproximaba a Arai como quien no quiere la cosa amarrándose
con Reiji a él.
Los chicos fueron casi arrastrados a un salón oscuro, los
niños empujándolos hacia el centro, alejándose
entre risas de nuevo. Kinsei saltó hacia atrás, sobresaltándose
cuando se encendió una luz, iluminando sus alrededores. Ahora
se encontraban en una especie de museo. Estaban rodeados por vitrinas
de vidrio como las que muestran representaciones de animales extintos,
sólo que en las figuras en su interior se movían,
algunas incluso observándolos de vuelta con una sonrisa macabra
en sus rostro. Una de las vitrinas, contenía a Arai, compartiendo
aquel beso ensangrentado con Kinsei, mientras apretaba su garganta.
Mientras que en la de al lado, se podía ver a un ensangrentado
Reiji, revolviéndose y riendo, mientras Dusk le daba vueltas,
encadenado a él, riendo a su vez. Aún otra, mostraba
a Lorenz, de pie sobre un Kiri desnudo, que se retorcía de
placer sobre la nieve, mientras el profesor clavaba la punta de
una espada en su espalda, desprendiendo el trozo de piel que llevaba
aquel tatuaje, miles de serpientes enroscándose alrededor
de la espada y del chico, subiendo por los brazos de Lorenz y alrededor
de su cuello.
Las escenas se repetían a su alrededor, cambiando detalles
e intercalando a los sujetos, mientras que otras se limitaban a
repetir sucesos ya vividos por los chicos dentro de aquel lugar,
una y otra vez como si estuvieran en repetición automática.
-Oh… realmente esto me habría ahorrado que me contasen
estas cosas- dejó escapar una carcajada suave mirando a los
niños y sonriendo como si nada, apoyando una mano en una
de las vitrinas -¿Qué me va a decir que representa
esto?- preguntó, golpeando el cristal que contenia a ambos
con los dedos -Que levante la mano…- señaló
a uno de los niños que la alzaba mientras Dusk miraba pasmado
cómo actuaba como si nada, incluso como si perteneciese a
ellos.
-El ejecutor ejecutado!!
-Es un traidor!! Traidor!- se rió la rubia señalando
a Kiri.
- Entonces......si soy un traidor, eso significa que no me querrán
aquí, ¿o sí? ¿Piensan matarme? –
preguntó el rubio de igual manera, examinando la situación
más bien.
Los niños simplemente se rieron, como si acabase de decir
un chiste, mientras varios de ellos unieron sus manos, formando
un corro alrededor de Kiri, dando vueltas y riendo, cantando quien
sabe qué cosa al parecer en otro idioma, de pronto dejándose
caer todos a su alrededor como si se hubiesen desmayado sólo
que entre risas. Uno de ellos alzó una mano señalándolo-
Sólo un poquito..... – se rió, como si aquello
fuese tranquilizador.
Kinsei, por su parte, se pegó aún más a Arai,
preguntándose cómo exactamente matabas a alguien “un
poquito” y segurod e que si no se aferraba al moreno iba a
salir disparado de allí como alma que lleva el diablo.
Arai lo abrazó aún más, preguntándose
si no tendría que acabar cogiéndolo en brazos para
que no se le subiera al cuello y le besó el cabello mirando
alrededor y pegándose a uno de los cristales para acercarse
al profesor, lo mejor era no separarse, cosa que era casi imposible
con Dusk agarrándole el otro brazo de semejante manera -Tío…
¿eres mi novio?
-Sí…- el rubio lo miró haciéndole ojitos
y rodeando a Reiji -papi…- se rió de nuevo aunque estaba
más cagado que otra cosa. Ya ni sabía de qué
se reía -Es mejor no separarnos.
-Ni pegarnos tanto maricona…- el moreno sonrió mirando
abajo y después a Kiri preguntándose cómo podía
estar tan tranquilo.
Varios niños se levantaron, echando a correr cargando una
enorme espada y entregándosela al rubio -Mata o muere!! Mata
o muere!!!- se rieron.
Arai se quedó de hielo atrayendo ahora sí a todos
hacia atrás con él, sabía que Kiri era capaz
de eso y mucho más por salvarse el pellejo, lo había
dicho.
Kiri tomó la espada, examinándola. Extrañamente,
se sentía muy familiar el cargar con un objeto así.
Claro, que ya había tenido una experiencia con eso la noche
anterior. Observó al grupo de chicos que casi parecían
una formación de corales ya, por lo pegados que estaban,
Kinsei a punto de subirse a la cabeza de Arai y lo mismo Reiji con
Dusk que casi parecían una sola persona de lo adheridos que
se veían, y apuntó el filo hacia ellos y luego hacia
Lorenz, sonriendo de manera macabra, preguntando como pensativo.
– Y ¿a quien debería matar? ........
- Al sacrificio! Empieza por el sacrificio! – gritó
un niño entusiasamado, seguido por las risas y el apoyo de
los demás, que continuaron gritando aquella consigna con
la que habían empezado, formando un grupo detrás de
Kiri.
Reiji dio un paso atrás separándose un poco, listo
para salir huyendo de allí, en caso de que Kiri decidiese
cargar con él y sin saber si de veras era capaz.
Pero el rubio sonrió aún más, murmurando,
dejándose llevar por la manera en la que propuesto aquel
niño. – Imagino que eso sólo es una suegerencia.....
– girándose de pronto y arremetiendo en contra de los
niños, cortando al primero por la mitad, y decapitando a
otro, la sangre salpicando por doquier mientras los más alejados
corrían despavoridos.
El profesor, que ni siquiera se había movido del sitio,
no porque no lo creyera capaz de matarlos si no porque más
bien era de la opinión de que antes de matarlo a él,
mataría a los otros cuatro, sonrió al ver que hacía
justo lo que el había pensado y se pasó un dedo por
la mejilla extendiendo una gota de sangre que lo había salpicado.
Miró hacia atrás a los chicos que a parte de lívidos
estaban casi empotrados contra la misma pared -Ya pueden acercarse…-
sonrió como si nada -Deberían de tener un poco más
de confianza en su compañero…
-Yunamierda!-Dusk se acercó de todos modos aunque mirando
la espada y esperando a que Arai avanzase primero. El moreno los
miró a ambos aproximándose y apoyó la mano
sobre una de las vitrinas de cristal tirándola al suelo sin
motivo aparente y haciendo que se partiese derramando sangre. Lorenz
se giró a verlo, alarmado por el sonido.
-Tío! ¿Y si salía un bicho de ahí?-
el rubio le pegó un codazo pegándose de todos modos.
-Eso es que iba a salir de todos modos…- el moreno lo miró
como si nada, observando los cadáveres en el suelo y a algunos
niños que corrían hacia ellos de nuevo gritando.
-A mí! A mí! A mí! ¿A cual le toca
sensei? Elíjame a mí!!- pidió la rubia anhelante.
-No…- el profesor se rió alzando una mano y señalandolos
de forma imprecisa parándose en uno de los que ni siquiera
estaban pidiendo ser ejecutados -A él…
-No!! A mí!!- gritó la rubia enfurecida lanzándose
contra Kiri.
El rubio apenas tuvo tiempo de apartarse, cuando la niña
se lanzó contra él, pasando a su lado como si fuese
un proyectil, gritando y yendo a estrellarse contra la pared detrás
de él. La niña volvió a la carga, esta vez
acertando y lanzándolo al piso, sujetando la muñeca
de la mano que sostenía la espada con una fueza inusitada.
– Mátame a mí!!! Hazlo! Hazlo! – gritaba
mientras lo sacudía, impidiéndoselo en su necedad.
Aunque lo cierto es que no pensaba hacerlo, estaba demasiado desesperada
y simplemente, no le parecía buena idea.
- Ah! – Reiji gritó de pronto al sentir que algo le
sujetaba el tobillo, sacudiéndolo aterrorizado. El sonido
de los cristales restalló por toda la sala, mientras una
a una, las vitrinas comenzaban a romperse, los sujetos dentro de
ellas, arrastrándose en un mar de sangre hacia ellos, desde
todas direcciones.
Arai sujetó a Kinsei sintiendo que no podía mantenerse
en pie y yendo a dar al suelo, cortandose una mano con los cristales
y cagándose en su idea de tirarla al suelo aunque aún
no comprendía qué lo había impulsado a hacerlo.
Pero los niños empezaron a gritar envolviendo la habitación
en un caos y matándose unos a otros de cualquier modo. Arai
apartó a uno de los que se lanzaba hacia ellos golpeándole
la cara con un pie y estampándolo contra el suelo. Miró
a Dusk que había cogido uno de los cristales en su mano y
retrocedía con él a pesar de estar mirando a varios
niños que se acercaban a él, apretándolo con
tanta fuerza que incluso sentía como le arañaba la
piel.
El profesor se limitaba por su parte a observar tratando de saber
cómo reaccionar lógicamente a aquello y preguntándose
por qué no lo atacaban a él, sujetó a la niña
por debajo de la cintura alzándola en el aire y levantándola
contra una de las vitrinas rotas -¿Te mato?- preguntó
bajándola un poco contra el cristal y apoyando su espina
dorsal contra uno de los cortantes filos. El silencio inundó
la sala y todos los niños se giraron hacia él observándolo
fijamente.
Incluso los chicos, salpicados en sangre ahora se quedaron completamente
quietos por unos momentos, como hipnotizados. Kinsei, agachado al
lado de Arai como para protegerlo, con otro de los cristales en
su mano al igual que Dusk, listo para emprenderla con quien se acercase.
Y Reiji, sujetando a Dusk del brazo de nuevo, tras perder el agarre,
observando aquello horrorizado.
Kiri se puso en pie, tosiendo a causa de la sangre, sin soltar
la espada. Le parecía estúpido soltar la única
arma real que tenían en un lugar así. – No lo
haga. – le recomendó al profesor, observando a la rubia
casi con frialdad.
-No iba a hacerlo…- el profesor se giró de soslayo
manteniéndola en las manos, aunque por un momento había
sentido un deseo irrefrenable de hacerlo por supuesto, originado
por algo más allá de su propio odio hacia ella que
era nulo. La dejó en el suelo pasándole una mano por
los largos cabellos dorados y sujetándolos después
entre los dedos -¿Quién sois vosotros eh?- preguntó
agachándose un poco.
-Arrgg!!- la rubia se volteó arañándole el
rostro y marcándole la cara con tres de sus dedos soltándose
y dejando mechones dorados entre los dedos del profesor que se levantó
de nuevo deslizando un dedo por las cortaduras y sonriendo.
- Espero que sepas que así es como te llamaré de
ahora en adelante.... – se rió un poco el rubio, soltando
la espada por fin , que se transformó en otra serpiente,
y se alejó surcando aquella sangre. - ¿Está
usted bien? – preguntó, más por cortesía
que porque pensara que unos simples arañazos le iban a hacer
daño.
-Depende, si estando mal va a curarme… no- el moreno le sonrió
apretando las mandíbulas y dirigiendo su mirada alrededor
observando el suelo entonces , la sangre disipándose al igual
que los niños entre murmullos -Estuvo mucho mejor la última
vez… - sonrió de forma socarrona.
- Entonces........asumiré que se encuentra un poco mal,
sólo un poco. – le sonrió el rubio, pasándole
un dedo por los cortes suavemente sin preocuparse de los demás.
- ¿Se acabó? – preguntó Kinsei, aún
vigilando a su alrededor y deseando que aquellos dos dejasen sus
extraños rituales de apareamiento para cuando ellos no estuvieran
allí. Claro, que sin decirlo en voz alta.
- Dusk.....ya suelta eso, estás sangrando. – sugirió
Reiji, observando la mano del rubio, aunque en realidad, todos ellos
tenían cortes en menos o mayor grado debido a todo el vidrio
roto a su alrededor.
-Ah…- el rubio lo soltó mirándose la mano -Coño…
pues ahora me duele…- dijo aún mirándose la
palma -y encima que me manché con sangre ajena… - comentó
un tanto aprehensivo echándose escupitajos en la mano y limpiándosela
contra el pantalón. Ojalá hubiera sido así
la primera vez… sin estar solos.
Arai miró a su alrededor de todos modos sin fiarse en lo
más mínimo -No lo sé…- le contestó
a Kinsei acariciándole el pelo y siguiendo su mirada también
a la extraña pareja.
-Debí decir que me dolía más…- el profesor
se humedeció los labios guardándose una mano el del
bolsillo y sujetando la de Kiri con la otra lamiendo su propia sangre
de sus dedos, haciendo que Arai volviese la vista contrariado.
De pronto todo haciéndose más nítido, de nuevo
en el almacén, la guija entre ellos y aquellos niños
de nuevo jugando con ella. No, eran otros, otros seis niños,
la brújula moviéndose rápidamente de pronto
bajo las manos de un rubio y de pronto, como si hubieran estado
de aquel modo todo el tiempo, Reiji manejándola una vez más.
El chico observó el tablero contrariado, preguntándose
cómo había llegado allí, pero sin apartarse.
Sin poder hacerlo en realidad, sentía curiosidad. –
P....... u..... e..... d....... e........ n..... i...... r........
s........ e...... – leyó como si se tratara del final
de alguna extraña clase.
Kinsei se puso de pie, más rápido que ligero. –
Bueno, si podemos irnos, pues vámonos, ¿no?
- Cómo no… no deseamos contrariar a mama…- el
profesor se levantó como si nada raro hubiera sucedido, sacándose
las gafas para limpiarse la sangre de los cristales y esperando
a que todos salieran para hacer lo mismo y cerrar la puerta a sus
espaldas -Vamos… lo llevaré a su casa…
-Me voy a tu cama…- dijo Arai aunque más bien se refería
a que iba a su casa, pero con lo cansado que estaba ahora mismo
sólo podía pensar en su cama.
El rubio meneó la cabeza como feliz de que no hubiera sucedido
nada demasiado horrible -Arai… siempre pensando en lo mismo.
-No… ese eres tú…- el moreno lo miró de
soslayo con el ceño fruncido pensando de pronto en lo que
había sucedido en la mañana y apartando la mirada
con una sonrisa contenida.
-No qué va! Mira la cara de hentai que pones!! Arai hentai!!-
se rió Dusk canturreando a su espalda -Arai es un pervertido…
Reiji rió sin decir nada, sumamente aliviado de que todo
volviese a la normalidad, mientras que Kinsei empezaba a ponerse
rojo como un tomate, apretando los puños, y exclamando de
pronto. – Ya basta los....tres! – riñendolos
a todos, Arai incluido por decir aquello de esa manera.
Kiri simplemente siguió al profesor, como siempre pasando
de aquellos juegos, bastante cansado. – Muchas gracias...
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