.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 58

Coming Clean

Algún tiempo después, Kinsei se encontraba en la fila de la cafetería, comprándose algunas empanadas de queso para que no le cayeran pesadas y una soda de naranja. Después de tanta discutidera, ni siquiera había ido el profesor. Si hubiera sabido eso, se quedaba con Arai.

Arai se apoyó en la columna frente a la clase de Kinsei. Aún acababa de comenzar haría unos diez minutos pero así ya lo esperaba para el receso. Oservó salir a dos chicas hablando de si se habían olvidado el monedero o no sé qué y bajar por las escaleras correteando. Se acercó a la puerta asomándose a medias para comprobar que la clase estaba vacía, preguntándose si es que no habían tenido clase y bajando hacia la cafetería. Era de suponer que tratándose de Kinsei habría bajado allí con sus compañeros como solía hacer todo el mundo cuando faltaba un profesor.

Le ponía nervioso hasta abrir la puerta y se sintió realmente estúpido reaccionando de la manera más extraña y empujando la puerta con un pie mirando al suelo y casi mandando contra la pared a una de las personas que salía. Pasó a su lado observando al fondo al chico sentado con otros cuatro, le parecían algunos de los del día que se lo había encontrado en la calle. Da igual, fuera quien fuera, no quería ir. Suspiró, bajándose los auriculares y observándolo reírse sonriendo un poco y mirando abajo. Se acercó de todos modos sin resistirse a ir a su lado y parándose al lado de su silla mirándolo como si los demás no existieran -Hola…- dijo apoyando las yemas de dos dedos en la mesa de madera.

- Ho...hola.... – Kinsei lo saludó confundido por la manera de acercarse, sonriendo un poco. – Bueno, chicos, lo siento pero debo irme.

Uno de sus amigos alzó una ceja casi como diciendo “qué sorpresa” con la mirada. – Kinsei, siempre sales huyendo, no nos vamos a comer a tu novio, ¿sabes?

- De veras, igual puede sentarse con nosotros. O al menos, preséntanos, baka.

El chico suspiró como agobiado de que se entrometieran, seguro que a Arai lo fastidiaba. – Bueno, este es Arai y ya lo sabían, así que no sé para qué preguntan. Y estos son Takashi, Hideo, Kenichi y Shiro. – señaló, presentándoselos.

- Mucho gusto, por fin. – le sonrió Takashi. – Bueno, ya, ya, puedes irte a besuquear a solas que todos sabemos que quieres. – se rió, como bobo, casi escupiendo la comida cuando recibió la colleja de Kinsei, más colorado que otra cosa, causando que los demás rieran.

- Vamos, Arai, - lo haló de la mano avergonzado, seguro de que luego no lo iban a dejar en paz, escuchando el escándalo detrás de él, mientras el chico protestaba.

- Eres un violento, Kinsei!

- Ya era hora, te lo merecías.... – se rió otro, mientras la pareja se alejaba.

Arai sonrió bajando la cara sin poder evitar reírse levemente entre la colleja que le habia metido y la contestación -¿Les dijiste que era tu novio?- preguntó apretándole un poco la mano y saliendo con él hacia los pasillos.

- Claro, eso es.....lo que somos, ¿no? – preguntó un tanto dudoso ahora de que Arai quisiera usar ese término y poniéndose rojo de nuevo, maldiciéndose por ser tan cursi.

-Sí… - se paró de pronto mirándolo a los ojos como un tanto ofendido, tras que habían hecho el amor y todo -Si te quiero y estamos juntos… debe de ser por algo …- miró a otro lado sintiendo que de nuevo no estaba actuando del modo adecuado -Da igual…- dijo caminando de nuevo y llevándolo con él -es sólo que... no pensé que le dijeras a nadie que soy tu novio.

- Pues, ¿por qué no? No veo por qué estar escondiéndome o mintiendo. – lo miró de reojo preguntándose por qué se veía como molesto ahora. – Te molesta que...¿se los haya dicho?

-¿Qué te dijeron?- preguntó más bien pensando en otras cosas -¿Te dijeron algo de mí? - lo miró de soslayo entre su cabello.

- No, sólo que eres raro, que nunca le hablas a nadie....Lo de siempre, pero....yo les dije que estaban equivocados, claro. – le sonrió, por si acaso se ofendía de nuevo. – Y bueno...tampoco creían que fueras gay. Más bien pensaban que eras un super macho o algo así.

-Super macho…- repitió como alucinando por colores pensando en qué le hacía pensar eso a la gente de él -Eso es lo que me quedaba por oír…- murmuró después, pensando en que eran igual de imbéciles que todos -No les hagas caso…- dijo mirándolo de soslayo -Antes de salir contigo estuve con una chica…

-Ya no les hago... – le respondió como si fuera una locura tomar consejo de sus amigos y sin poder evitarlo, celoso. - ¿Una chica? ¿Quién?

-Una que ya no está en este instituto… - el moreno lo miró -Iba en clase contigo también, se llamaba Yuji…- deslizó uno de sus dedos entre los de Kinsei acariciándolos -Me dejó ella …

- Pues era una idiota, pero......me alegro. – comentó el chico de manera tal vez demasiado agresiva. Sobre todo porque sabía que la chica en cuestión era muy atractiva y nada idiota. – No! No quise decir eso......Es....¿te gustaba mucho? – se rindió por fin, bajando el colorado rostro, seguro de que sólo se hundía más.

-Me gustaba mucho … pero sí era idiota y vacía… si no, no me habría dejado sólo porque sus amigas se lo dijeron… me habría creído a mí antes que a nadie… -dijo abriendo la puerta de la clase de Kinsei de nuevo y sentándose en la mesa de su pupitre y atrayéndolo entre sus piernas -De todos modos me alegro…

- ¿Seguro? - le preguntó Kinsei, por su parte inseguro él mismo, ya acariciando los lados de su cara, observándolo. - ¿Por qué te dejó? Yo jamás te dejaría......sin importar lo que me dijeran.

-Porque le dijeron ciertas cosas de mí… que no le gustaron y tampoco estoy seguro de todo lo que le dijeron en realidad… pero ella les creyó así que… es igual de todos modos…- el moreno lo miró a los ojos apartándose un poco el cabello moviendo la cabeza -Me alegro de haber hecho el amor contigo por primera vez… ella y yo… sólo nos besamos. Y tampoco sentía lo mismo.

Kinsei bajó el rostro sonrojado, pero por supuesto aliviado e inmensamente feliz de que le dijera aquello, aunque sintiéndose como un bobo de que algo tan simple lo pudiese hacer tan feliz. – También...¿fue tu primera vez?

-Sí…- dijo sonriendo y mirando abajo pensando una estupidez -Ya… como soy un supermacho debía de haber follado mucho ¿no?- preguntó reído mirándolo a los ojos bajo el cabello negro.

- Cállate! – se rió, a pesar de todo, propinándole un ligero golpe en el pecho y desviando la mirada, tan rojo que ya no sabía si el resto de su cuerpo estaría igual. – Yo no pensaba eso....sólo....te ves con más experiencia.

-Me has pegado…- el moreno bajó la cara a su pecho como si fuera lo más extraño del mundo sonriendo y riéndose entre dientes mirando abajo. Lo atrajo hacia él apoyando las manos en su cintura y entrecruzando los dedos -¿Sabes por qué hemos venido aquí?...

- Hum...porque...¿querías estar a solas conmigo? – preguntó, por supuesto, sin admitir que él también deseaba lo mismo.

-Ayer no dormimos juntos… y te eché mucho de menos, ni siquiera pude dormir más de dos horas seguidas… necesitaba tenerte entre mis brazos…- lo abrazó un poco más pegándolo a su pecho y besándole el cabello -Ojalá pudiéramos estar juntos siempre…

- Yo también te extrañé......- confesó sonriendo y abrazándose completamente a él. – Quisiera poder vivir contigo, la verdad. Pero......puedes venir a mi casa esta noche, como al principio.

-Eso espero…- dijo ahora refiriéndose a lo que esta noche la guija les ordenase y apartándolo un poco de él para besarlo suavemente, profundizando después el beso y cogiéndolo por las nalgas impulsándolo para subirlo de rodillas en la mesa contra su cuerpo. Le pasó la mano por la espalda haciéndolo estirarse y bajó la cara besando su entrepierna -Quiero hacerte el amor…

- ¿Que...qué? – exclamó el chico, rojo de nuevo y además, un poco acalorado, para colmo de males. – pero estamos en la escuela, aquí no...Nos verán.....

-¿Por qué no? Entonces déjame que te la coma…- dijo el moreno descarado como siempre, diciendo lo que fuera con aquel rostro serio soltándole el botón de los jeans con los dientes y abriéndolos, para lamer su sexo sobre la ropa apretando el glande con su lengua -Los oiremos si vienen.

- No...no....no oiremos nada...estás loco... – lo empujó un poco por los hombros, comenzando a jadear y sin hacer realmente todo el esfuerzo que debía si realmente quería apartarlo de sí, pero lo cierto es que si se ponía más rojo, seguramente explotaba. – Arai!

El moreno tiró hacia debajo de la ropa interior del chico sin molestarse mucho por aquel llamado de regaño y bajó los labios por el contorno de su sexo, lamiéndolo en el interior de su boca y sintiendo cómo crecía irguiéndose en su interior. Se apartó de él arrastrando la lengua por este y levantándose con el chico sobre él, dejándolo bajar pegado a su cuerpo apretando su sexo contra el suyo. Lo volteó parándose a su espalda y metió la mano por su pantalón acariciándoselo y haciéndolo mirar hacia la ventana mientras le besaba el cuello.

- Ah...cómo.....si me ven así, te juro que te ...mato...Arai...- más bien jadeó que habló, mordiéndose luego un labio, completamente nervioso. No podía dejar de mirar hacia fuera para estar seguro de que no venía nadie, pero tampoco es como que iba a poder explicar esa cara que llevaba. – Eres....desesperante.... – murmuró, aún así sin poder contener las pulsaciones de su sexo, sintiendo cómo se humedecía más.

-No te van a ver…- el moreno se echó adelante apretando su sexo contra las nalgas de Kinsei y volcándolo un poco contra el alféizar frotándose levemente contra su cuerpo mientras seguía moviendo la mano en su sexo sintiendo la humedad en él y arrastrándola con más fuerza bajando a sus testículos y acariciándolos. Coló su otra mano también hacia delante deslizándola entre sus piernas e introduciendo dos dedos en su cuerpo mientras se la meneaba con la otra. Se pegó más a él succionando la piel de su cuello y jadeando con suavidad mordiéndolo apenas un poco -Me encanta sentir mis dedos en tu cuerpo… - le susurró deslizándolos adentro y afuera sin poder contener su deseo.

- No,....no digas esas cosas...... – protestó el chico, gimiendo un poco, enrojecid, cómo no, y añadiendo luego. – A mí...también me gusta....Te....te amo.... – murmuró, cada vez más excitado, sintiéndose casi afiebrado. Y ahora le preocupaba ir a correrse contra la pared del aula.

-¿Por qué?- preguntó Arai apenas separando un poco los labios de su cuello pálido y volviendo a besarlo de nuevo, arrastrando la lengua por la suave piel y acelerando el ritmo de su mano al notar cómo el chico respondía a sus caricias. Lo empujó con su sexo entre las nalgas haciéndolo moverse también contra su mano y lo sujetó con fuerza al notar que se correría -Espera…- dijo algo apurado por dejar el semen salir.

- ¿Qué....? – Kinsei apenas entreabrió los labios, dejando salir su respiración agitada, echándose atrás acalorado por el contacto del sexo del moreno contra sus nalgas, deseando apretarlo más, un tanto descontrolado, y bajando el rostro de nuevo, el cabello cubriendo sus ojos, gimiendo, su sexo pulsando apresurado. – voy......la pared......

El moreno se separó de él aún sujetando su sexo y se dejó caer contra la pared arrodillándose frente a él y liberándolo. Empujó sus nalgas con fuerza haciéndolo penetrar su boca profundamente, sintiendo las sacudidas de su sexo y mirándolo, golpeando su lengua contra el sexo del chico buscando que se corriese.

- A...Arai.... – se inclinó sobre el moreno, los ojos un tanto desesperados por haberse estado aguantando y aún intentando retenerlo para no verse demasiado ansioso o algo así. Pero su necedad no era rival para la calidez de la lengua del moreno, acariciando su sexo de manera rítmica. El chico se corrió sin poder evitarlo más, gimiendo y cubriéndose la boca con una mano para no hacer demasiado escándalo, jadeando contra su palma.

Arai sintió cómo el semen se derramaba con fuerza contra su lengua y cómo bajaba templado por su garganta sin poder apartar la vista de él. Apretó sus nalgas incluso levantándolo un poco y se separó lamiéndolo y limpiándolo completamente. Subió después irguiéndose frente a él y acariciándolo antes de subir la cremallera de los jeans. Lo miró a los ojos besándole los labios con suavidad, aunque lo que realmente deseaba era tomarlo allí mismo si era necesario pero sonó la campana del cambio de clase y lo abrazó contra él. Estaba sudando, al igual que él y ambos tenían las mejillas abrumadas por el calor -Tengo que irme…

- Espera! No! – Kinsei lo haló por la camiseta con ambas manos, reteniéndolo consigo. - ¿Cómo que te vas? Ahora no puedo.......ahora no puedo volver a clases.... – protestó, todavía agitado y deseando quedarse con el moreno. Ni sabía qué pensaba, tenía la mente hecha un lío.

-Vale… pues ven conmigo y esperamos en la plaza…- lo miró a los ojos acariciando su rostro -No puedo quedarme contigo… Claro que me gustaría pero no puedo … ya es la hora… comenzarán a subir los demás y vendrá el profesor…

- Pero...pero.... – miró hacia atrás como si le costase un trabajo terrible faltar a una clase. Más no podía negarlo, no iba a poder concentrarse y no se iba a acabar el mundo porque faltara un día y eso que en realidad, sólo eran unas horas. – Está bien, te sigo..... – accedió, de pronto pensando en que los otros chicos seguro se iban a imaginar lo peor.

-Vale…- el moreno cogió la mochila de Kinsei colgándosela al hombro y salió del aula -Sólo nos escondemos en el baño hasta que pase tu profesor y después salimos por la puerta trasera…- dijo mirándolo de soslayo -No estés así… Sólo es una clase…

- Sí, para ti pero.....- el chico se encogió de hombros avergonzado de nuevo. – Seguro que te parezco un mojigato. No soy bueno evadiendo responsabilidades, nunca lo he hecho antes......

-Bueno… yo no soy bueno tomándolas…- dijo el moreno mirándolo de soslayo -Seguro que te parezco un barandas … no es así… ¿verdad?- lo miró a los ojos -Yo no veo esa clase de cosas tan simples en ti, veo otras que son las que me interesan.

Kinsei le sonrió, negando con la cabeza luego y pasando mejor a responder a su pregunta, no fuese a ser que se pusiera rojo de nuevo y ya se quedará sin sangre para el resto del sistema circulatorio. – No...no te veo así....tú eres....muy interesante y especial, ya te lo he dicho. Quiero cuidarte, no puedo evitarlo, pero lo cierto es que no quiero cambiar ni un cabello tuyo.

El moreno se detuvo y bajó la cara sonriendo para después abrazarlo con fuerza acariciándole la espalda y sintiéndose realmente feliz.

 
 

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