.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 49

Teacher's Pet


Reiji caminó por los pasillos, aunque no había estado en sus planes el regresar aún a la escuela, pero se había decidido al final. Claro que, aun así iba tarde. Y no le pasaban desapercibidas las miradas que le lanzaban algunos y algunas, probablemente a causa de las dichosas fotografías.

Le envió un beso a un chico que lo observaba fijamente, guiñándole el ojo y logrando ponerlo nervioso. Después de todo, a lo mejor resultaba positivo, ya iba necesitando algo de dinero o... Bajó la mirada, preocupado de cómo pudiese tomárselo Dusk, lo cierto es que necesitaba trabajar esa noche.

–¿Y? ¿Cómo les fue? –preguntó al llegar por fin a su lado, o más bien, tras él, guindándose de sus hombros y otorgándole un beso en la mejilla.

–No lo sé –el rubio sonrió automáticamente al sentir el beso de Reiji, y le cogió las manos con la suya –. Kinsei dijo que iba a matarme y me largué cagando hostias –se rio, mirando hacia abajo –. Dijo: no por segunda vez, o algo así. No sé, pero dijo que me iba a matar. Me imagino que vieron algo como lo que nos sucedió a nosotros, pero sinceramente, no me seducía la idea de quedarme a averiguar si era eso, o que se habían vuelto tarados.

–Pero siguen vivos, es lo que cuenta –sonrió. Seguramente sí habrían visto algo parecido –. Nosotros tampoco creímos a Arai cuando fue a buscarnos, ¿no? Me alegro de que no te hayan matado, mira que vine hasta la escuela sólo para verte –bromeó, deslizándose frente a él.

–Pues qué decepción te llevarías, ¿no? –el rubio se rio un poco, cogiéndolo por la cintura con un brazo y besándole los labios, un tanto rojo por estar en la clase de aquel modo –Encima que estaba echándote de menos… Besito –le pidió, pegando los labios a los suyos y mordiéndole el inferior, sonriendo –. Te cogí, mío… –separó los labios deslizando la lengua por el superior, y apartándose, bajando la cara para cobijarse en su cuello –. Te quieroooo… –se rio, rojo como un tomate, abrazándolo más aun.

–Yo te quiero a ti, pero no soy un bicho para que me cojas –se rio por la manera en la que lo atrapaba, y acarició su cabello –. Nos van a reñir.

–No, eres gatito. Yo soy bicho… Me pego… –se rio de nuevo, separándose a regañadientes y besándolo otra vez.

Mientras tanto en el pasillo, el profesor que debería estar echándoles la susodicha bronca a los alumnos, simplemente se dedicaba a acabarse el cigarro en la puerta del servicio de profesores, meditando seriamente lo que se proponía, y más aun, si a quien iba a pedírselo aceptaría "el juego". Y esa persona apareció por el pasillo, dirigiéndose del laboratorio a la clase de ciencias. El profesor lo miró directamente, llamándolo con dos dedos para que se desviara del grupo.

El rubio lo hizo, sin darle siquiera dudarlo, acercándose al profesor y sonriendo un poco.
–¿Deseaba algo?

–Varias cosas, pero… por el momento, me conformaría tan sólo…, con una de ellas –el moreno se sacó el cigarro de los labios, observando los del rubio y subiéndose las gafas. Sonrió de medio lado, alzando la vista al resto de estudiantes, que echaban miraditas y más cuando Kiri ni siquiera era alumno de Lorenz –. Me preguntaba… ¿Cómo se le da hablar en público? –lo miró de nuevo a los ojos, llevándose el cigarro a los labios una vez más, y bajando la mano a su pierna.

–No lo sé, aún no lo intento –se encogió de hombros, intrigado –. Pero... ya sabe que estoy dispuesto a probarlo todo, aunque sea una vez.

–Qué bien –el moreno sonrió levemente –. Usted sabe bastante de estos temas… que nos preocupan. Ha investigado mucho sobre ellos, y yo he pensado en el mejor modo de que todos nos ayuden. Vendrá a todas mis clases y nos hablará del tema que nos concierne. Yo me las arreglaré para que todos den su opinión. Los pondré en el supuesto de que eso estuviese sucediendo aquí, que me digan todo lo que saben. Rumores… o no tan rumores.

–En serio, esa idea es... verdaderamente interesante. No encuentro a mucha gente que me sorprenda así, ¿sabe? –le comentó a manera de cumplido, por supuesto –Entonces empezaré mañana, así tendremos ideas sobre qué debemos investigar más a fondo. Claro, también deberá explicar a mis profesores, el por qué estoy faltando a sus clases para hablar de asuntos esotéricos en la suya –le sonrió, casi como si le estuviese lanzando un reto.

–Sí, ya he pensado en ello. Me encantará echarles en cara el por qué no explotan su coeficiente intelectual debidamente. Las charlas, ya sean de tipo esotérico o no, son realmente interesantes, ya sea para debate en mis clases de literatura, o en las de filosofía. La… "excusa" de llevar un alumno avanzado a impartirlas, no es nada reprobable –el hombre sonrió, jugando al inocente con la última frase –. Debió usted escoger letras puras, pero estoy seguro de que puede faltar a unas cuantas clases de su curso sin perderse nada.

–Y estaría en lo cierto, digan lo que digan los profesores... Pero creo que ahora debería regresar a ellas. Así mañana será más fácil escabullirme –le sonrió, girándose para regresar a clase, aunque prefería no hacerlo, diciéndole medio en broma –. Rápteme entonces, soy todo suyo.

–Ah… –el profesor se rio levemente ante aquello, apenas separando los labios y bajando la cara, apagando el cigarro contra el marco de la puerta, dejándolo caer al suelo –. Qué cruel es… –se despegó del marco de madera, acercándose al chico para dirigirse a su aula, y le besó la nuca, apenas rozándolo antes de que llegara a la puerta, siguiendo por el pasillo y lamiéndose los labios sin poder evitar morderse el inferior.

El rubio bajó la cabeza, meneándola y sonriendo para sí, dirigiéndose a su clase.
–Bien… –el profesor entró en el aula, suspirando y aflojándose un poco la corbata, con una renacida sonrisa en el rostro, que pronto se alteró por una mirada distinta, al tiempo que alzaba una ceja observando a la pareja que, uno sentado sobre el otro, se dedicaba a besarse en medio del aula –. La clase de anatomía es dos plantas más abajo, señores… –dejó caer la carpeta en la cabeza de uno, y luego en la del otro –. Espero que alguno se haya mordido la lengua.

Dusk se apartó un poco, más rojo, imposible.
–Profesor –miró el reloj –, es que creía que ya no venía y enseñaba lengua –se rio, cobijándose en Reiji.

–Y se te da muy bien –le susurró el chico, riéndose un poco, y quitándose de encima para sentarse en su propio pupitre, no le fueran a mandar trabajo extra.

–Bien, mañana tendremos una clase especial –comenzó a explicar el moreno, siguiendo a Reiji con la mirada y haciéndole una seña para que se sentara de una vez. Se acercó a la esquina de la mesa, sentándose en ella y observándolos a todos –. Vendrá un chico de otro curso. Se llama Kiri y es nuevo, algunos ya lo conocerán, y otros mañana tendrán el placer –abrió la carpeta, comenzando a pasar lista, observando y tachando en el parte –. Vendrá a hablarnos de un tema muy interesante. Quiero que todos participen. Es un debate y… puntúa para nota. Reiji nos hará el favor de redactar las ideas de todos, ¿verdad? –preguntó, mirando al moreno –, y "el profesor de lengua" será el moderador.

–Sí, claro –accedió el chico, como si tuviera otra opción, con cara de pesadez, aunque le entraba la risa de imaginarse a Dusk de moderador. Seguro que era un caos.

Los murmullos empezaron a despertarse por toda el aula, respecto a quienes habían visto a Kiri con el profesor de una u otra manera, respecto a los posibles temas de discusión, y sobre todo, respecto a que fuera para nota.

–Silencio, por favor –el profesor golpeó la mesa con la palma de la mano dos veces para detener los murmullos –. Que nadie falte o será un cero, claro esta, a no ser que Kiri no pueda venir. Incluso si yo no estoy, este debate se llevará a cabo. Así que si quieren evitarlo, ya saben a quien matar –sonrió mirando la hora –. Comencemos, y al primer murmullo… veremos lo que hago para acallar al que abra la boca…

 

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