.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 44

No Respect

Kinsei miró el móvil, luchando con su orgullo, pero no le quedaba de otra. Le chocaba tener que llamar, luego de haber insistido tanto en que no lo haría, no sabía por qué tenían que pasarle esas cosas a él. Aunque claro, era su culpa por no pensar antes de hablar. Marcó el número, esperando, finalmente hablando de una vez sin siquiera esperar a que le confirmaran quien estaba al otro lado de la línea.

–A... ¿Arai? Eh...Ven a buscarme, estoy en la plaza. No tengo miedo ni nada, pero... no sé en dónde vive Dusk.

–Jo… es mi casa, yo cojo el teléfono –se rio el rubio, lanzándoselo a una pierna de Arai, quien lo cogió levantándolo sin alzar la cara de la lata de cerveza que giraba contra el suelo sujeta entre las puntas de sus dedos.

–Dime… –dijo pensando que seguramente sí le había entrado miedo después de todo.

Kinsei se puso rojo al otro lado del teléfono, aunque no lo estuvieran viendo, deseando pegarle a Dusk por no haberle dicho la dirección simplemente.

–Que... que... no sé la dirección.

–¿Dónde estas? –preguntó el moreno levantándose y vaciando la lata, estrujándola y dejándola sobre una mesita.

–En la plaza –respondió sin especificar que no había querido quedarse en la escuela y añadiendo –. No es que tenga miedo ni nada así.

–Vale… vete caminando hacia el supermercado que hay cerca de mi casa. Nos encontraremos allí –se quedó callado con el teléfono en una mano ,y se pasó la otra por los ojos –. ¿Vale?

–Parece un marido estresado... –le susurró Reiji a Dusk, terminando de beberse la segunda botella ya, riéndose en bajito contra su oído.

El rubio se rio descaradamente, frotándose después la oreja contra el hombro.

–Me has hecho cosquillas… Pa' mí que le echó bronca… –se rio entre dientes.

–O.K. Ya salgo para allí –Kinsei esperó un momento antes de colgar, como asegurándose de que comprendiera lo que quería decir y no lo fuera a dejar esperando.

–Voy a buscarlo, no sé si volveremos. Si no, nos vemos por la noche… –se despidió con la mano, colgándose la mochila al hombro.

–Por la sombra, tío –Dusk alzó una mano para despedirse a su vez.

Kinsei se paseó de nuevo por los estacionamientos, bebiendo de su lata de gaseosa, y un tanto preocupado de que no fuera a llegar, aunque no tenía por qué no hacerlo.

El moreno apareció al poco rato, y se bajó los auriculares, acercándose a él y parándose enfrente. Lo miró a los ojos por entre su cabello.

–Hola… ¿quieres ir, o prefieres que te lleve a casa?

–No...Vamos, si para eso vine –lo miró un tanto contrariado por su forma de saludar, sacando una lata de una bolsa que llevaba consigo, y entregándosela –. Toma, te compré una Pepsi.

–Gracias… –sonrió levemente, acercándose a él, y rozando los dedos contra los suyos. Extendió luego la mano a lo largo de la suya, mirándola –. Quieres que te bese.

–¿Ah? –el chico lo miró, sonrojándose violentamente, y bebiendo de su propia lata como si se fuera a acabar el líquido en el mundo –¿Por qué... por qué dices eso así? Eso no se pregunta... ¿Me lo estás preguntando? –se detuvo de pronto, pensando en que más bien, había sonado como si lo estuviese asegurando.

–No preguntaba… –el moreno le apartó el flequillo de la cara con una mano, observándolo –¿Por qué no puedo preguntarlo además? ¿Quieres que te bese?

–No... lo sé, es vergonzoso. Así parece que me besaras sólo porque yo quiero. Prefiero que me beses porque tú quieres... –lo miró aún rojo, seguro de que lo enredaría más, y admitiendo finalmente –. Sí, quiero que me beses. Pero tú también quieres, ¿verdad?

–Si no quisiera no lo haría –el moreno cogió las dos latas en una mano, acercándolo con la otra por la cintura y besándolo suavemente, internando la lengua en su boca, lamiéndola con la suya, un tanto perdido “en el limbo”. Había fumado demasiado.

Kinsei se dejó besar, cerrando los ojos, sin que sus mejillas abandonaran ni por un instante aquel tono colorado. Subió una mano para acariciarle la espalda, notando un olor algo penetrante, pero no estaba seguro de lo que era.

Arai se separó, mirándolo a los ojos y besando sus labios de nuevo.

–Podemos quedarnos allí hasta la noche si queremos. Estaríamos juntos hasta la reunión. No sabemos qué puede pasar… –rozó sus labios contra los del chico, cerrando los ojos y entreabriéndolos de nuevo.

–No hables así. Me preocupo cuando dices esas cosas, aunque sean ciertas –susurró casi, sin separarse, sintiendo algo de temor ahora.

–Ya –el moreno se quedó callado y se separó, observándolo –. Aún no me contestas qué quieres hacer…

–Ya te contesté... –lo miró, preguntándose el por qué de ese silencio inicial –Te llamé para que vinieras a buscarme porque no sé en donde vive Dusk, ¿no? La idea es ir a su casa. De todos modos, me siento un poco responsable. No he estado ni para ti ni para ellos. Tal vez fue estúpido de mi parte ir a clases hoy.

–No, hiciste bien en ir a clases. Nada hubiera evitado aquello. Nadie hizo nada por evitarlo –dijo después como puntualizando –. No había nada que hacer. ¿Avisas a tus padres que no irás a casa? Hasta… Tal vez no vuelvas. Tal vez te mande quedarte ahí.

–¿De nuevo? Mi madre me va a comer vivo cuando regrese. Aviso –asintió, sonriendo un poco luego y sin poder evitar sentirse intranquilo ante aquellas palabras “tal vez no vuelvas”. Sacudió la cabeza, molesto porque todo le afectara –. Vamos entonces.

–Si después no tienes que quedarte… nos quedamos en casa de Dusk, o les pides que te acompañen si yo tengo que hacerlo –murmuró.

Al cabo de un rato, llamó a la puerta una vez más, sonriendo mientras lo hacía.
–Dejad ya eso y abrid.

–¡Arai! ¡Kinsei! –Reiji fue quien abrió la puerta, con el cabello revuelto, y obviamente más alegre de lo normal, ya que había seguido bebiendo en ausencia del moreno. Se abrazó a Kinsei, provocando que al chico se le tiñeran las mejillas de rojo nuevamente –Ya te extrañaba, pasad...

–Ya veo que estáis muy bien –comentó a manera de saludo el chico, observando que Dusk, tampoco se veía muy afectado.
–Hola… –el rubio lo miró, tirado en el colchón sonriendo boca arriba –Gatito… micho… ven… miss u… –dijo haciendo teatro y alzando las manos para que Reiji volviera junto a él –Bienvenido a mi mansión, aparte de esto, hay un baño, una cocina y el balcón –aclaró como resumen de por qué jamás mostraba su casa a los visitantes.

El moreno cerró la puerta a sus espaldas y se sentó en el colchón, dándole un trago a la Pepsi y tendiendo la mano hacia Kinsei para que no se cohibiera tanto.

–Deberías abrir una ventana. Esto parece Londres… –protestó sonriendo.

–Es tu culpa también. Ábrela tú –protestó el rubio de vuelta, riéndose y haciendo que el moreno se levantara, pisándole una pierna a posta para ir hacia la ventana y abrirla –Ah… siempre haciendo el salvaje.

Reiji gateó por la cama, sonriendo como si de verdad fuera un gato, y dándole un beso al rubio, deslizándose a su lado, imitando un ronroneo en su oído, y riéndose luego.

–Kinsei, hay... cosas de beber en el refrigerador si quieres... –ofreció como si fuera su casa, señalando vagamente hacia la cocina.

–No, gracias, ya bebí una gaseosa –murmuró el moreno, aún cohibido y acercándose a Arai de forma bastante extraña por lo incómodo que se sentía. Definitivamente no se había esperado eso –. Arai... ¿tú no fumaste...tanto, verdad? Te pedí que no fumaras más –susurró, mirando de soslayo a los otros dos y sonriendo de pronto porque pensó que estaba siendo grosero.

–En realidad me lo mandaste –el moreno se sentó de nuevo, echándose hacia atrás contra el mueble que funcionaba a modo de respaldo. Metió dos dedos por dentro del agujero de la rodilla, destrozando aún más los machacados jeans y bebiéndose aún lo que quedaba de su Pepsi. Estrujó la lata, lanzándola al montón de estas, colillas y demás cosas que había sobre la mesita.

Dusk miró a Reiji, levantando una ceja y poniendo cara de póquer. En realidad, parecía que había "un conflicto de intereses" allí. Se apretó contra el moreno, metiendo la cara contra su pecho, y mordiéndole un pezón suavemente, riéndose sin saber por qué. Levantó la cara mirándolo.

–Vamos a buscar…algo, a la cocina…

–Vaaamos –se rio el chico, acariciándole el rostro y besándolo suavemente, para luego alborotarle el cabello de tal manera que lo hiciera bajar la cabeza. Se puso de pie, aún reído, dirigiéndose hacia la cocina.

Kinsei se quedó observando a Arai, contrariado por su actitud, aunque algo temeroso. No sabía cómo actuar exactamente con él, ya le parecía que siempre estaba metiendo la pata.

–¿Estás molesto, Arai? Sólo hago... lo que dijimos que haríamos: te cuido, y tú me cuidas a mí.

El rubio se encerró en la cocina con Reiji empezando a sacar comida.

–Vamos a preparar… la cena… –dijo riéndose, aunque en realidad aquello se le daba bien. Cogió a Reiji, sentándolo en el mármol de la encimera sonriendo –Haré ensalada de pasta para cuidarte el tipo –se rio un poco más, poniendo agua en una cazuela y apoyando la cara en sus piernas, rozándola contra ellas y subiéndola hasta la entrepierna del moreno –. Espero a que hierva –se rio a causa de en dónde estaba esperando apoyado, y rodeó sus caderas con los brazos –. Creo que estaban enfadados, ¿no? –ladeó la cabeza mirándolo –No hacen buena pareja.

–¿Lo crees? No lo sé. Yo creo que los dos necesitan un ajuste, y eso es todo –Reiji se rio, inclinándose sobre la cabeza del rubio para cubrirlo –. Me harás hervir a mí...

Arai se volvió a mirar a Kinsei, como confundido por sus palabras, y meditando en lo que había sucedido, así como en lo que él mismo había hecho. Se quedó callado por un tiempo que al menos para él, transcurrió realmente despacio, mirando a la pared.

–Seguí fumando todo el tiempo –sonrió con un gesto un tanto extraño mirando a otro lado –. Estoy fumado. Lo siento –dijo mirándolo serio –. Me jodió.

–No... –el moreno alzó sus ojos rojos, nervioso ya por tanto silencio –No... Yo lo siento. Ni siquiera puedo reconfortarte. Es que... quiero cuidarte, y me preocupo y... no tengo derecho a exigirte nada, pero... Seguramente piensas que soy un mojigato y terminarás hartándote de mí –continuó, desviando la mirada de nuevo, avergonzado.

Arai se levantó, colocando las rodillas a los lados de sus piernas, poniéndose frente a él. Le besó el cuello con suavidad, echándolo hacia adelante y subiendo por este hasta besar sus labios.

–Sí tienes derecho a exigirme varias cosas –lo miró a los ojos por entre su flequillo –. Me jodió que me dijeras que dejara de fumar, como si estuviera haciendo algo malo. No hay nada malo en eso, ¿sabes? Sólo es una planta como el tabaco, no me va a convertir en un junkie –dijo pensando en a saber qué cosas había en la mente de Kinsei.

–Pero el tabaco también es malo, te daña los pulmones... –contestó tímido, aunque sujetándole el rostro de pronto a manera de cariño –Yo sólo quiero que estés bien. Preferiría que te fumaras un helecho, la verdad –le sonrió un poco, por lo bobo de su comentario, añadiendo –. No quiero que te suceda nada.

Arai sonrió, bajando la cara y mirándolo a los ojos sin alzarla.

–Tampoco es para tanto, sólo atonta un poco. En realidad… es agradable a veces, deberías probar. ¿Alguna vez te has emborrachado? –preguntó, girando la cara y lamiéndole el borde de la mano sin motivo aparente. Se echó hacia delante, lamiéndole los labios –. Dime… –preguntó de nuevo, interiormente un tanto reído.

–No, nun... ca –contestó el chico, rojo, dejándose hacer, aunque con una cara que cualquiera creería que lo estaba tentando el diablo.

–Bueno, un día lo pruebas. Así no te montarás la paranoia –dijo igual de serio, bajando la vista a sus labios. Lo rodeó con un brazo, echándose hacia atrás en el colchón suavemente para llevárselo con él, acostándose y besándolo –. Tenía ganas de verte.

En el interior de la cocina, el rubio cortaba queso fresco comiéndose la mitad de todo lo que pasaba por sus manos, y sirviéndolo todo en una fuente, bailando a saber qué canción que sólo sonaba en su mente, pero que más que seguro, era horriblemente penosa.

–Ya acabo –anunció a Reiji, agachándose en la nevera para coger bebidas –. Qué bonito es el amor –cerró la puerta del frigorífico, canturreando –Kiri no puede tener amor, y el profesor tampoco. Son creepys, asustan a cupido y les huye –se rio con lo maldito que era, ahora imaginándoselos en medio de un besuqueo como la cosa mas tenerbosa del mundo –. Hay que avisarlos.

–¿Avisarlos de qué? ¿De que no asusten a cupido? –Reiji se rio, lanzándose de la encimera y casi cayéndose al suelo con el mareo. Se aferró al rubio para abrazarlo luego –. Cantas horrible, pero bailas como un ángel –se rio de nuevo, apoyando la cabeza en su hombro.

–¿A que sí? –se volvió, besándolo y cogiéndole las manos para apoyarlas en sus nalgas, bailando, o en realidad, sólo moviendo el culo y riéndose en mitad del beso, sin más remedio que separarse.

–Yo también tenía ganas de verte, quisiera que tuviéramos clase juntos de nuevo... –le contestó Kinsei al Arai, casi sin separar su rostro del suyo y pasando por alto, tanto su comentario sobre probar aquello, como el hecho de que Arai casi nunca iba a clase de todas maneras.

El moreno le acarició la nuca con suavidad, mirándolo a los ojos.

–Ojalá viviera solo como Dusk –murmuró, sujetando su labio inferior entre los dientes, lamiéndolo.

Dusk abrió la puerta de la cocina, parándose en el marco y sacudiendo el cucharón que llevaba en la mano como si fuera una madre.

–¿Qué? ¡Yo haciendo la comida aquí! Y vosotros montándooslo en mi salón. ¿Qué respeto es ese?

–¿Quién dijo que te teníamos respeto? –preguntó Arai por meterse con él, dibujando una sonrisa en los labios –Vamos… –le susurró a Kinsei, acariciándole una pierna y besándolo, girándose de lado en el colchón para darles la espalda y lamer la lengua del chico.

Kinsei se quedó quieto por no rechazar a Arai, pero se moría de la vergüenza, y a pesar de todo, no le quitaba la vista de encima a Dusk, rojo como un semáforo, cerrando, o más bien apretando los ojos finalmente como si el no verlo, hiciera que el chico no los viera a ellos.

Reiji se apareció por detrás del rubio, comentando entre risas.

–No te tienen respeto, Dusk, qué mal... Habrá que competir entonces –le guiñó un ojo, besándolo profundamente, haciéndolo apoyarse contra el marco de la puerta como si realmente fuera a competir por ver quien aguantaba más tiempo.

El rubio lo cogió por debajo de las nalgas, subiéndolo contra él y tirándose de espaldas en la cama, cucharón y todo. Lo besó, empujando a Arai con un pie para tirarlo del colchón, aguantándose la risa.

Arai sonrió contra los labios de Kinsei, apartándose de ellos y levantándose, agarrando a Reiji por la cintura y despegándolos.

–Mira, niño…

–¡No! ¡Mi neko! –el rubio levantó los brazos, riéndose y agarrándose a la pierna del moreno sujeto por los brazos de Arai.

–¡Arai! –protestó Kinsei de pronto celoso, y cubriéndose la boca, rojo de nuevo, que ya parecía que ese fuera su color natural.

Reiji se rio, estirando los brazos hacia Dusk como para que lo salvara.

–Arai, suelta, que duermes en el sofá esta noche... –murmuró burlón y exclamando luego para el rubio –¡Dusk! ¡Sálvame!

–Jo, ya te salvo del cromagnon malo, que si no, Kinsei capa a Arai… –se rio, cogiéndolo por la cintura y "robándoselo" de vuelta –¡Mi amor! ¡¿Estás herido?! –continuaba riéndose, haciendo drama y besándole la cara, “en modo abuela” –Te quiero. Estoy enamorado… –lo abrazó con fuerza, pensando que se lo decía mucho, pero es que también lo pensaba mucho.

El moreno se quedó mirando a Kinsei y se agachó frente a él, destapándole la boca y sujetándole la muñeca con una mano.
–No pasa nada. Era una broma –se levantó, pasándole la mano por debajo de la mandíbula y sonriéndole levemente sin poder evitar extender aun más lo sonrisa, mirando abajo –Ven. Te abrazo, y vamos a cenar.

–Ensalada de pasta, pero como no tenía lechuga, eché marihuana –bromeó para meterse con Kinsei.

–¿Eh? ¡Yo! No voy a comer eso... –protestó el chico, bajando un poco la voz –Y...ya sabía que era una broma...

–Y eso también –Reiji le tocó la mejilla con un dedo, sonreído, girándose de vuelta al rubio –Lo único adictivo que le echó, fue su baile –. Sujetó a Dusk por los hombros, empujándolo a la cocina como en trenecito –. Te ayudo a servir, mi héroe.

 

yaoi, novela yaoi, fanfic yaoi, novela homoerotica
Sigue Leyendo


 
 

Tambien puedes dejar tus comentarios y opiniones en la sección de este fic en el foro, solo tienes que presionar en Hansa.

foro yaoi

   
   

yaoi shop, yaoi t-shirts, uke t-shirts, wings on  the back