.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 40

Martes 15

Ya había pasado algún tiempo sin que sucediese nada fuera de lo común, aunque Dusk y Reiji seguían abrazados y amarrados de aquella extraña manera, sin querer ni siquiera despegarse de la pared. Por su parte, el moreno le dirigía una mirada nerviosa a la puerta cada dos minutos, ansioso por que llegasen a buscarlos.

–¿No debería haber venido ya? Siento que han pasado siglos... –murmuró con una risita inquieta.

–Tengo hambre –protestó el rubio, haciendo que le mordía el cuello –. Te como –lo abrazó aun más –, ah... mejor no, me duele todo –fue entonces cuando escuchó la puerta, y por reflejo, apretó a Reiji, pegándose a la pared.

–Reiji… Dusk ¿estáis ahí? –Arai tragó saliva al no ver más que aquellos armarios apilados, y avanzó lentamente hacia ellos, para encontrárselos allí arrinconados –¿Sucedió algo? –preguntó apartando los armarios y observando su aspecto –¿Estáis bien?

–¿Arai? –Reiji se arrinconó más, a pesar de desear salir de allí, sin dejar de mirar al moreno –No te ofendas, pero... ¿puedes probar que eres tú?

–¡Demuéstranos que tienes lengua! –el rubio lo miró, aunque sonreía y alzó la mano para tocarle la cara. El moreno se quedó quieto, observándolos fijamente.

–Acabo de hablar, imbécil. No lo hice con el culo como tu madre…

–Ah sí, es verdad… vamos… ya no es del kukuxklan… –el rubio desató la chaqueta, pasándosela al moreno y levantándose como pudo. Tenía las piernas dormidas.

Arai los observó a ambos, notando las heridas y la sangre. Le pasó la chaqueta a Reiji por encima, sujetándolo.
–¡No! –el rubio cogió a Reiji, abrazándolo contra él –No me fío… –dijo caminando cansado. Tenía unas ojeras de los mil demonios.

–Tranquilo... –Reiji colocó una mano sobre la del rubio, sonriendo, cansado también –Sólo me cubre con la chaqueta, no puedo salir así, ¿verdad? –preguntó, refiriéndose a que su ropa estaba en su mayor parte destrozada.

Arai suspiró, parándose frente a Reiji y cogiéndolo sobre la espalda, pasándole el brazo bajo las nalgas para llevarlo.
–Vamos, os acompañaré a casa. No hace falta que me contéis qué ha pasado. Estoy seguro de que algo sin lógica y desquiciado. Sólo me pregunto por qué no habéis muerto…

–Yo me pregunto por qué después de tanto esfuerzo, tú llevas a Reiji y yo llevo a mi maltrecho culo –se rió Dusk –. Está bien, ya no protesto. Me fiaré del cavernícola… –dijo arrastrando los pies hacia la salida trasera.

–Puedo caminar, de verdad... –protestó Reiji, pensando en que se suponía que tenía que regresar para la clase de Lorenz.

–Déjalo que te cargue, que le hace ilusión… –se rió Dusk, bostezando sonoramente –Además, así no te ven la sangre que llevas encima.

–Mucha... –contestó Arai, simplemente caminando el silencio y upándolo un poco –No te preocupes, no pesas –le aseguró mientras caminaban hacia la casa del rubio.

–Pues tío, fue una paranoia horrible… y al final era como un juego macabro de niños, y tiraron a Reiji por la ventana y yo detrás, lo agarré… y entonces se acabó todo. Qué chungo… necesito un porro y una ducha –Dusk se pasó la mano por la cara, agarrándose a uno de los brazos del moreno y apoyando la cabeza –. Uy, qué fuerte estás… –dijo palpándole los bíceps –Se me pone dura.

–Quita… animal… –el moreno sonrió sin hacer ningún esfuerzo para que el rubio, ahora colgado de su brazo, se quitase.
Reiji se rió, mirándolo. Nada le quitaba las energías.

–Si no hubiera sido por Dusk, seguramente estaría muerto. O al menos en coma. Gracias por venir a buscarnos, Arai.
–No pasa nada –el moreno esperó a que Dusk abriera la puerta del piso y lo dejó en el salón –. Es mejor que descanséis hasta la reunión con Lorenz.

–Dile que la cambie de hora –el rubio se tiró en el colchón, tapándose la cara con un brazo.

–Ya… díselo tú –Arai se ajustó la mochila –. Bueno, yo me piro… por la sombra –dijo pisándole el paquete al rubio.

–Ah… no, mi descendencia…–Dusk se agarró a su pierna, tirándolo al colchón.

–Qué bestia. Como hagas esas cosas con Reiji, se le quitaran las ganas –protestó el moreno, que cuando ya iba a levantarse, se cayó de nuevo, ya que el rubio se le tiró en plancha.

–¡Quédate! ¡No seas autista! –se chafó encima revolviéndole el pelo.

–Dios… Reiji, coge tu cosa –el moreno se levantó con él encima, dejándolo caer al colchón y pisoteándole el culo –. Abur –dijo una vez que hubo pisoteado lo suficiente.

–No me lo estropees, que es lo más valioso que tengo –se rió el chico, cogiendo su “cosa” o mejor dicho, abrazando al rubio y susurrándole luego –. Eh, Dusk, ¿no quieres que nos bañemos juntos? –como dándole un incentivo para que dejase ir al moreno. De todas maneras tenían que bañarse, ¿no?

–¡Vale! Ala Arai, uf qué tarde. ¿No tendrás que irte a hacer… algo? –el rubio se levantó empujándolo un poco, y el moreno sacudió la cabeza.

–Abur, Reiji… –se despidió, empujando al rubio por el pecho al interior del salón.

Dusk se rió, agachándose y mirando a Reiji antes de tirarse en plancha sobre él ahora.

–Nooo… Ya me estaba entrando la paranoia con la madre de psicosis y la película de las manos en la ducha.

–No –sonrió Reiji abrazándolo –. Sólo mis manos y las tuyas. Y ninguno de los dos tenemos madre –le alzó el rostro para mirarlo, besándolo, ahora que estaba relajado, inmensamente agradecido de estar allí y de poder hacer eso.

–Si vas a violarme, espera a que me duche… –el rubio lo abrazó, girando para ponerlo sobre él, y le pasó las manos por la cintura, besándolo de nuevo y dejándose caer, mirándolo a los ojos. Sopló su flequillo, sonriendo –Guapo –le besó los labios de nuevo, palmeándole el trasero –. ¿Puedes poner el agua mientras cojo las toallas y eso?

–Claro, pero date prisa, te voy a estar esperando –le sonrió, levantándose un poco para sacarse la maltrecha camiseta, y poniéndose de pie.

–Ah… no, pero si te vas desnudando por el camino… –Dusk lo siguió, abrazándolo y besándole un hombro antes de dejarlo ir –¡Ya voy! –sonrió, yendo a la cocina y subiéndose a los muebles para coger unas toallas de la parte de arriba.
Entró en el baño de nuevo, dejándolas en el lavabo y sentándose en la taza.

–Qué sueño...

–Sí... –le contestó el moreno como ido, sentado en el borde de la bañera, con la mano bajo la llave, observando cómo caía el agua.

Dusk se giró de soslayo, mirándolo con sospecha y sacudiéndolo un poco.

–Reiji… ¡No te pongas psycho! ¡Siempre te pones psycho cuando vamos a desnudarnos!

El chico alzó la mirada, sonriendo y sacudiendo la cabeza un poco.
–No estoy psycho, sólo cansado. Sabes... es que me senté y fue como si todo me cayera encima...

El rubio sonrió y se agachó entre sus piernas, abrazándolo contra él, y pegando la mejilla a su piel, sujetándole las nalgas.
–Algo me dice que te voy a meter mano. Es como una premonición que estoy teniendo…

–¿De verdad? Tendré que esperar a ver si eres médium –le sonrió, acariciándole el cabello, aunque tenía la mano mojada –. Me alegra... que sólo hayan sido estos rasguños. Estoy agotado, y yo también empiezo a tener una premonición... de que vas a tener que ayudarme a tomar el baño –se rió, sabiendo que aquello no disgustaría al rubio. Tampoco estaba tan débil, pero sería agradable.

–¡Nooo! ¿Por qué? ¡Eso es horrible! No quiero… –Dusk sonrió, ayudándolo a levantarse y desnudándolo. Se agachó ante su cuerpo, abrazándose a él mientras le ponía el tapón a la bañera –Mejor un baño. Estás hecho polvo… –lo cogió en brazos, bajándolo de nuevo –Uy, qué memo… aún estoy vestido –enrojeció, desnudándose y cogiéndolo de nuevo para colarlo en la bañera entre sus piernas –. Te quiero –dijo echándose hacia adelante contra él, abrazándolo, poniéndose jabón en las manos para acariciarlo con ellas –. ¿Te lo puedo lavar todo? –se rió, besándole el cuello y colgando la cabeza por su hombro.

–No lo sé, ¿puedes? –bromeó, riéndose y tomándole las manos para moverlas con suavidad por su propio cuerpo, ignorando el ardor que le provocaba el jabón en algunas de las cortadas –. Si no me lo lavas todo, no es un verdadero baño.

–Es un verdadero magreo –se rió el rubio, echándose atrás y atrayéndolo con él, extendiéndolo sobre su propio pecho para acariciarlo. Deslizó las manos por su cuerpo, bajándolas por sus caderas, algo rojo y acariciando su sexo, aunque en realidad, ya no había ni jabón en ellas. Sólo quería tocarlo, y cerró los ojos mientras lo hacía –. Yo creo que eres como una droga. Debe ser que de tanta heroína te has metamorfoseado… y yo no estoy tocándote la polla, la estoy lavando… y eso duro contra tus nalgas… es el desatascador, seguro.

–Al menos soy una adicción barata –se rió, acostándose hacia atrás sobre el hombro del rubio, cerrando los ojos, y abriendo más las piernas. Le hacía gracia el saber que por más lanzado que fuera Dusk, probablemente estaba rojo, pero aquello le encantaba, y le tomó las manos de nuevo, apretándolas contra su sexo, gimiendo un poco y murmurando luego de manera un poco jadeante –. Eso... que no estás tocando, tienes que lavarlo muy bien entonces. La higiene... mmm... es muy importante –sonrió de forma traviesa, moviéndose sobre el rubio, rozando el “desatascador” con sus nalgas.

–Ah… ya… sí –Dusk se puso aun más rojo, riéndose –. No te digas barato, idiota –dijo de pronto, girándole la cara con una mano y besándolo profundamente mientras le acariciaba el cuello. Entreabrió los ojos, observando los suyos y sonriendo después. Se apartó de detrás de él, colándose entre sus piernas y levantándole las caderas para lamer su sexo, empujándolo dentro de su boca. Se apartó para mirarlo por un momento, metiéndoselo en la boca de nuevo –. Lo limpio bien entonces –sonrió levemente, pensando que eran unos guarros.

–O.K... No barato, ahh... gratis. Al menos, para ti... uh... –le sonrió, jadeando, observándolo de nuevo y echándose más hacia atrás en la bañera –Me limpias... como los gatos...

–Y a ti te molesta, tú eres un gato –dijo el rubio sonriendo y subiendo por su pecho, besándolo profundamente, sintiéndose encendido –. Puedo, ¿verdad? –bajó por su pecho de nuevo, alzando sus caderas y volviendo a su sexo –. Yo no seré tu novio, pero tú eres el mío… –se rió, rozando los labios contra su sexo y metiéndoselo en la boca otra vez, sujetando sus nalgas para alzarlo, entregado a ello, y notando que le quemaban las mejillas.

–Tú puedes... hacer lo que quieras conmigo... –contestó Reiji, sonrojado por la excitación, sonriendo y acariciándole el cabello, volviendo a gemir, aún sin saber cómo tomarse lo otro.

El rubio se puso aun más rojo al escuchar aquello y lo alzó sobre él, dejando resbalar las manos por su espalda, sonriendo y mordiéndose el arito en el labio.

–Reiji… –lo besó sosteniendo su cabeza con las manos y entremetiendo los dedos en su cabello, un tanto dominado por el calor y la excitación. Rozó su sexo contra el del moreno, apretando sus nalgas con la otra mano y deslizando un dedo entre ellas, empujándolo en su interior –Oye, si quieres estar tú arriba… sólo dímelo –Y aunque no quiero, lo haré porque soy memo, terminó en su mente, porque te quiero, canturreó mentalmente, riéndose un poco de pronto contra sus labios, sin explicación aparente.

–¿De qué te ríes? –le preguntó el chico, observándolo con sus ojos violeta, sonriente también, rodeando su cuello con los brazos, pegándose más –Dusk, estoy bien así... Ahora mismo, no quiero moverme de esta posición –le susurró al oído al pegarse contra él, apretando más su sexo caliente.

–Es que te quiero –sonrió, sintiéndose memo y apoyando la frente contra su hombro. Alzó sus nalgas, apoyándolo contra su sexo, elevando un poco las caderas y penetrándolo. Dejó escapar un gemido, mordiéndose el labio y echando la cara hacia atrás, mirándolo a los ojos y lamiéndose el arito.

–No te... dejo... ah... eres... te amoooo... –contestó gimiendo y riéndose un poco, apagando la risa luego a punta de gemidos cada vez más frecuentes. Sujetó la nuca del rubio, acercándolo a sí, y deslizando la lengua por sus labios, jugueteando con el arito, sin dejar de mirarlo a los ojos, excitado, besándolo, y procediendo a jugar con la bolita en su lengua.

El rubio sacó la lengua para que la lamiera, sonriendo levemente. La mordisqueó, besándolo de nuevo y empujando dentro de él, sujetando sus nalgas, moviéndolo con más intensidad. Dejó escapar un gemido entre los labios, apoyándole una mano en el pelo y bajándole la cara para que lo siguiera besando mientras se recostaba en la loza.

–Ah… Reiji… Dime eso de nuevo y me corro… –se rió suavemente, alzándolo un poco y lamiendo sus pezones.

–Mmmm... Ah... ¿qué? ¿Que... te amo? –le sonrió, lamiéndose sus propios labios luego y besándolo de nuevo, acariciando su cabeza, separándose sólo para susurrar –Aún no te corres...Te amo, te amo, te amo... –se volvió a relamer los labios, acalorado, sintiendo aquello totalmente distinto a todas las otras ocasiones, a todos los demás. Bajó una mano hasta su propio sexo, moviéndose contra el rubio y masajeándoselo, cada vez más agitado, gimiendo y repitiendo una y otra vez –...te amo, te amo, te amo... –como si aquello lo encendiese aún más.

El rubio frunció un poco el ceño, entreabriendo los labios y respirando con fuerza contra los de Reiji, escuchando esas palabras una y otra vez. Lo había dicho de broma, pero… sintió una sacudida y le pasó la mano por el pelo, acercándolo más.

–Te amoh… –susurró contra sus labios, estrujándolo y mirándolo a los ojos, notando que no aguantaba –Reiji… –lo llamó con un tono un tanto desesperado.

El chico le devolvió la mirada, sonriendo un poco y acelerando el movimiento con su mano, gimiendo, sintiendo cómo su sexo pulsaba cada vez más urgente. Se abrazó con fuerza al rubio para apretarlo contra sus abdominales, moviéndose aún más rápido, dejándolo escuchar sus jadeos contra su oído hasta derramarse entre los cuerpos de ambos, el líquido caliente resbalando por el abdomen de Dusk y sobre su propio sexo.

–Te... a... mo... –le susurró una vez más en el oído, pasándole la lengua por el lóbulo de la oreja luego.

–Te… –Dusk se abrazó más a él, mordiéndose el labio y echando la cabeza hacia atrás, jadeando y corriéndose dentro de él, notando el corazón a toda velocidad en su pecho –Te… quiero… te amo… –repitió, relajándose por completo y besándole el cuello –Te quiero… te quiero… –lo abrazó contra él fuertemente de nuevo, y le pasó la mano por la espalda, rozando una de las cortadas en su piel.

Reiji se estremeció un poco al sentir el ligero ardor, aunque sin dejar de sonreír. Nada podía quitarle la felicidad que sentía en esos momentos.

–Sí, quiero ser tu novio, Dusk –murmuró sin pensarlo mucho, pero no podía negar lo que sentía, fuese cual fuese la realidad.
Dusk le levantó la cara, sintiéndose imbécil y bastante crío, sonriendo sin poder evitarlo.

–Quiero… quiero gritar, pero voy a controlarme… porque es de nena –se rió, abrazándolo con fuerza. Salió de la bañera con él en brazos, tirándolo en el colchón y mojándolo todo. Se tapó con las sábanas hasta la cabeza, besándolo debajo de ellas y sin saber por qué se estaba escondiendo. Seguramente para que no le viera la cara de memo enrojecido que tenía. Le besó los labios varias veces seguidas –. Primer beso de novios, es martes quince… me acordaré –se rió.

–¿No quieres apuntar la hora? –lo molestó el chico, aunque sonriendo. Pero lo cierto es que le parecía muy dulce que decidiese recordar aquello, aunque seguramente se le olvidaría luego. Se abrazó a él, murmurando –Nos vamos a resfriar. Pero... si voy a estar enfermo, no puedo pensar en nada mejor que pasar el tiempo en la cama contigo. Durmamos un rato, antes de ir a ver a Lorenz y a los demás. No quiero separarme de ti –le confesó finalmente.

El rubio sacó la lengua, poniendo el despertador y abrazándolo.
–Yo contigo no paso frío… –lo apretó aun más, sintiéndose más feliz, imposible. Dudaba que fuera a dormirse con lo alterado que estaba y se repetía mentalmente, te quiero, te quiero, pero ya le daba demasiada vergüenza decírselo, así que se rió un poco, besándole la frente.


yaoi, novela yaoi, fanfic yaoi, novela homoerotica
Sigue Leyendo

 

 
 

Tambien puedes dejar tus comentarios y opiniones en la sección de este fic en el foro, solo tienes que presionar en Hansa.

foro yaoi

   
   

yaoi shop, yaoi t-shirts, uke t-shirts, wings on  the back