Capítulo 36
"Kiss Me"
Arai escupió el chicle en la puerta del edificio de no más
de ocho pisos que tenían enfrente, y abrió el portal
sujetándole la puerta a Kinsei, pasando directamente al bajo
-Vivo en este piso ya…- dijo en un tono un tanto quedo como
escuchando a través de la puerta, no, no había nadie
en el interior.
Abrió la casa dando paso a lo que era un largo y estrecho
pasillo que desembocaba en las diversas habitaciones -La mía
está un piso más arriba…- murmuró yendo
hacia el final.
- Vaya, se siente un poco como un hotel. – sonrió
el chico siguiéndolo y rascándose un poco la nuca.
Esperaba no haberlo ofendido, nunca sabía con qué
se iba a ofender. Además de que nunca se expresaba del todo
bien a su parecer.
-Hay muchas habitaciones porque en origen, esto no era un piso
habitable… En realidad era un bajo para que cada piso guardase
sus cosas…- sacó un cigarro prendiéndolo y abriendo
la puerta al piso de arriba -Cada habitación en el bajo de
cada piso… hay ocho… la mía es la de arriba,
así estoy solo…- explicó -Vivimos aquí
porque es más barato…
Abrió la puerta a su cuarto. Era bastante oscuro porque
sólo tenía una ventana que daba al interior del edifico
y las paredes estaban pintadas de negro y recubiertas de posters
de diversos grupos, la cama sin hacer y ropa, tomos y cds inundaban
el suelo y las estanterías. Prendió la minicadena
dejando la mochila en el suelo y pasando al interior quitándose
el jersey. Miró atrás para verlo -Pasa…
El moreno se había quedado observando desde la puerta, con
la boca un tanto abierta, impresionado. Fue sonriendo poco a poco,
entrando por fin y cerrando la puerta tras de sí. –
Me encanta, es.......es tan tú – se decidió
por fin, pensando que si él hiciera algo así con su
cuarto, de seguro a sus padres les daba un infarto.
-Gracias… supongo…- el moreno sonrió de medio
lado, mirándolo a los ojos y le cogió la mochila tirándola
sobre la suya y sentándose en la cama -Ven…- le llamó,
apoyándose en la pared y quitándose las militares.
- Oye, no deberías tirar los libros así. –
protestó aunque más preocupado por otras cosa en el
momento. Se acercó a la cama, sentándose en la esquina,
sonriéndole.
El moreno lo miró serio como siempre y le dio una calada
al cigarro echándose atrás en el colchón y
apoyando la espalda contra la pared. Se levantó de nuevo
de pronto cerrando el pestillo del cuarto -Mejor así por
si acaso… no me apetece aguantarlos…- explicó
volviendo hacia él y parándose frente al moreno con
el cigarro entre los labios. Le pasó las manos por las mejillas,
alzándole la cara y metiendo una mano entre su cabello, echándoselo
atrás y despeinándolo, mientras le volcaba la cara
a un lado contra su otra mano.
- ¿Qué estás haciendo? – preguntó
el chico, sonriendo, un poco rojo, y soltando de pronto. –
Tengo una confesión que hacerte.
-No lo sé…- lo miró a los ojos encogiéndose
de hombros y guardándose una mano en el bolsillo mientras
sujetaba el cigarro con la otra. Se movió por la habitación
apagando la colilla en un cenicero y acto seguido metiéndose
un chicle en la boca -Dime…- dijo de espaldas a él
observando cómo chafaba la ceniza.
- El día que me tropecé contigo......no era cierto
lo que te dije, que sabía tu nombre porque siempre me fijo
en los nombres de todos los que dan clase conmigo. Más o
menos, sí lo hago pero me fijaba en ti por otra cosa......Y
no es por lo que piensas. – aclaró por si acaso, agradecido
de que no lo estuviera mirando. – Es sólo que siempre
pensé que..............sería muy agradable poder ser
como tú.
Arai se volvió a verlo apoyándose en el borde de
la mesa con las manos y subiéndose un poco sobre ella -No
creo que te resultase agradable ser como yo… a no ser que
te refieras a algo en concreto… ¿Qué es lo que
te gusta de ser como yo…?- ¿Cómo soy yo? No
pudo evitar pensar, mirándolo a los ojos y preguntándose
cómo lo veía.
- Bueno, toda mi vida me la he pasado con todas estas presiones,
la escuela, entrar en una buena universidad, ayudar en la casa,
no dar problemas.....Siempre preocupado de no decepcionar. Mis padres
ni siquiera saben que soy gay. – lo miró de reojo,
apenas moviendo la cabeza. – Y tú siempre te veías
sin una sola preocupación, como si no te importase nada.
Totalmente libre. Y por eso, siempre pensé que sería
muy agradable vivir así, al menos por un tiempo.
-Yo me rallo con muchas cosas… otra cosa es que lo demuestre
¿Por qué crees que tus padres quieren saber si estudias
y si haces todas esas cosas?- se apoyó en la ventana mirando
al exterior y saltando a la cornisa apoyándose en la pared
y descolgando las piernas al vacío -Tal vez soy libre…
si la soledad puede considerarse libertad… entonces tal vez
lo sea…
- No lo sé, supongo que quieren una buena vida para mí,
pero tal vez no sea la vida que yo quiero. He estado pensando mucho
en eso últimamente . – Se puso de pie acercándose
por detrás para asomarse un poco y cruzar sus brazos sobre
su pecho, como queriendo retenerlo. – Pero ya no estás
solo. O...¿te sientes solo cuando estás conmigo? –
añadió, sin mucha seguridad.
-A veces…- el moreno le sujetó las manos con la suya
mirando aún abajo y notando el cabello rozarle la cara con
la brisa -¿Cuál es la vida que tú quieres?
¿Qué te gustaría hacer?
Kinsei bajó el rostro con una mirada algo decaída,
aunque le parecía perfectamente natural. – Pues...no
estoy seguro, algo tranquilo. Tal vez estudiar arte o...escribir.
Sí, creo que me gustaría algo así.
-¿Y qué es lo que debes hacer?- dijo refiriéndose
a lo que sus padres querían que hiciese, él ya había
pasado por eso.
- Creo que quieren que sea un doctor o un abogado, ya sabes, una
de esas profesiones que se consideran exitosas y en las que ganas
mucho dinero. ¿Qué quieres hacer tú, Arai?
-Quiero ir a Londres y estudiar música, tocar la guitarra…-
el moreno miró adelante apoyando la cabeza contra el marco
de la ventana y acariciándole la mano. No le gustaba mucho
hablar de él, incluso lo cohibía como si fuera a decir
una estupidez -o tal vez quedarme aquí y estudiar soldadura
en un taller…- sonrió levemente pensando en lo dispares
que eran aquellas cosas -Mis padres ya abandonaron esas ilusiones…
- ¿Ves lo que digo? – sonrió el chico, mirando
hacia abajo y observando cómo la brisa movía su cabello
suavemente. – Las dos cosas me parecen muy interesantes, aunque...me
gustaría mucho escucharte tocar la guitarra.
Sonrió un poco sin mirarlo -Pero ahora no…- murmuró
de pronto sintiéndose un tanto avergonzado de pensarlo, se
sumergía demasiado en ello cuando tocaba -Deberías
hablar con tus padres y decirles lo que quieres hacer. Da igual
si lo aceptan o no, es tu vida, no la suya…
- Sí, ya sé que tienes razón. Es sólo
que......seguro y caen desmayados – dejó escapar una
risita, retirando una mano para colocarse un mechón de cabello
hacia atrás. – Me da dolor de cabeza sólo de
pensarlo.
-Después se levantan y tú siempre puedes tomarte
una pastilla…- el moreno se volvió en la ventana levantándose
y le apartó el pelo de nuevo mirándolo a los ojos
y abrazándolo después cogiéndolo en brazos
-Quiero tomarte en mis brazos, porque me he dado cuenta de que lo
que deseo es protegerte, más que a nadie en este mundo- lo
miró como estudiando sus ojos rojos -Es la letra de una de
mis canciones preferidas…
- Es preciosa.... – murmuró como embelesado, sujetándose
a su cuello y sonriéndole, bajando luego el rostro, un poco
rojo, para apoyarlo en su pecho.
El moreno se sentó en la cama apoyándose contra la
pared sintiéndose mejor que bien de aquel modo. Apagó
la minicadena y encendió la televisión prendiendo
el video y acariciando el cabello del chico con un mano mientras
lo rodeaba con el otro brazo.
Se escuchó la voz de Dusk diciendo diversas paridas y Arai
sonrió al ver cómo se enfocaba a sí mismo y
después al grupo que tocaba en el bar -Mira…- le susurró
pasando la cinta para ponerle la interpretación de aquella
canción por la cantante para la que estaba tocando la guitarra.
No se le veía mucho rato pero así daba menos vergüenza.
Kinsei sonrió, aguantándose las ganas de reír
con los comentarios de Dusk y concentrándose en la música
que emanaba del televisor. – Ese eres tú! Arai, qué
bien tocas..... – le comentó, echándose hacia
delante para estar más atento a cuando salía el moreno
en la pantalla.
Arai sonrió mirando al chico en sus piernas y sintió
cómo el gesto se iba suavizando. Le pasó la mano por
la espalda deslizándole un dedo después por ella y
escribiendo “kiss me”. No sabía si lo iba a entender,
pero tampoco sabía por qué lo había hecho.
- ¿Eh? – el chico se giró, mirándolo
sin comprender. - ¿Qué haces? ¿Querías....algo?
– preguntó, mirándolo a los ojos, sintiéndose
un poco cohibido con la expresión que tenía.
El moreno le apoyó una mano en la mejilla atrayendolo sobre
él y lo miró a los ojos fijamente, antes de empujarlo
un poco más hacia él con suavidad besándolo
profunda y lentamente. Se separó mirándolo aún
a los ojos -Eso…
Kinsei se pasó la lengua por el labio inferior, como saboreando
aquel beso, mirándolo a los ojos como si fuese incapaz de
apartar la mirada, y con el corazón latiéndole a mil.
– Me pregunto......qué pensarías si te dijera
algo en este momento.
-Depende de lo que vayas a decirme…- el moreno siguió
el movimiento de su lengua sobre los labios y alzó la mirada
repasando sus facciones y deteniéndose en sus ojos -Prometo
decirte lo que piense…
- Gracias – le sonrió el chico acariciándole
una mejilla. – Esto cansado de hacer siempre lo que debo en
vez de lo que quiero. Y quiero..... – bajó la mirada,
enrojeciendo bastante ya de antemano y preguntándose si no
se estaba pasando. – Quiero que me hagas el amor. No tiene
que ser ahora, puede ser cuando quieras, pero...definitivamente
quiero que sea contigo.
El moreno miró abajo y sonrió levemente sintiendo
un golpe en el pecho y alzó la vista serio observándolo.
Le acarició una mejilla desviando el dedo a sus labios dibujándolos
y pensando en lo que había prometido. Bajó la mano
a su pecho sintiendo las palpitaciones apresuradas en su pecho,
ahora no podía abrir la boca y respiró con fuerza,
negándose a decir lo que pensaba y sin embargo hablando por
fin -Gracias por hacerme sentir tan especial para ti … yo
también quiero hacer el amor contigo…
Kinsei sonrió más ampliamente, contento, además
de que le hacía algo de gracia la manera tan formal en la
que se lo decía, como si estuvieran firmando un tratado de
paz o algo así. Lo miró a los ojos, acercándose
a sus labios. – Te quiero, Arai.
Arai tragó saliva mirándolo a los ojos -Mentí…-
susurró bajando la vista a sus labios -Lo que pensé
es, te amo…- inclinó la cara un poco entrecerrando
los ojos y besándolo profundamente acariciando contra él
como si desease llegar lo más profundamente posible en aquel
beso.
El chico le devolvió el beso, rompiéndolo segundos
después rojo, si tan sólo para susurrarle. –
Eso....eso es mucho mejor. – antes de volver a besarlo, inclinándose
hacia atrás y atrayendo al moreno sobre sí.
El moreno se dejó caer a un lado en el colchón llevándolo
con él en aquel beso. Levantó una mano buscando el
teléfono y se separó mirándolo a los ojos -Diles
a tus padres que vas a dormir fuera… quédate conmigo…
- Eso......... – Kinsei sonrió, acostado como había
quedado, aunque ligeramente nervioso. – Sí, creo que
es buena idea. – accedió, tomando el teléfono
y sentándose, poniéndose tan serio como podía
antes de marcar.
Apenas sonó unas cuantas veces, antes de que la madreo del
chico contestase. - ¿Sí, buenas?
- Mamá, habla Kinsei.
- ¿Kinsei? ¿Sucedió algo? ¿Quieres
que tu padre vaya a buscarte?
- No, no, estoy bien. – el chico sonrió, meneando
la cabeza. No podía ni llamar sin que pensaran que algo le
sucedía. – Era para avisar que no regreso a casa esta
noche. Me voy a quedar a dormir.....
- ¿Cómo que no regresas? – lo interrumpió
la mujer un tanto alterada. – Hijo, estabas enfermo, vas a
tener una recaída y mañana tienes clases.... ¿es
por algún examen? Igual deberías.....
- No, estoy bien, mamá. Sólo me quedo a dormir con
un amigo. De veras, estoy bien.
- Mira, que no sé si debas. ‘¿Por qué
mejor no le dices a tu amigo que venga acá y...?
- No, está bien, mamá. Te veo mañana. –
Kinsei cerró el teléfono antes de que pudiese seguirle
protestando y riendo un poco, tanto por la sugerencia de su madre
que no sabía que Arai había estado quedándose
a dormir con él de todos modos, como por el hecho de que
se sentía muy bien decidir por sí mismo. Miró
al moreno, sonriéndole. - Ya está.
Arai se levantó expectante y se sentó a su lado apagando
la televisión por si acaso. Le miró a las piernas
apoyando una mano en una de ellas y acariciándola, desviando
la vista después pensando en que no lo iban a dejar quedarse.
- Oye, ¿qué sucede? – le preguntó, colocando
su mano sobre la que acariciaba su pierna y preguntándose
por qué no lo miraba ahora.
-No te van a dejar quedarte…- dijo mirándolo entonces.
- Pero si acabo de decirte que “ya está”. Me
quedo contigo. – le sonrió, acariciando su mejilla
de nuevo. – Incluso si les molesta, no sabrán a donde
llamarme.
-No te oí…- el moreno sonrió un poco mirando
abajo y sacudiendo la cabeza -Estaba nervioso…- lo miró
a los ojos de nuevo -Te invito a cenar…- dijo más bien
porque no quería que su familia lo espantara. Se levantó
ofreciéndole la mano.
-Acepto entonces. – asintió, sonriendo y tomándole
le mano para ponerse de pie también.
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