Capítulo
35
Between Money and Love
–No me fue muy bien en el examen, ¿sabes? Creo que
Lorenz quiere ponerme a hacer todos los exámenes a los que
he faltado, en una sola semana –se quejó Reiji, tirándose
sobre la hierba.
–Yo antes era un buen chico e iba a clase, a pesar de los
porros… –dijo Dusk, dándole una calada a uno
y bostezando. Lo miró, girando la cara de medio lado en el
césped y se volvió, apoyando la mano en las hierbas,
arrancando unas cuantas –. Quiero ser tu novio –insistió,
haciendo agujeros con un dedo en la tierra –. Dime que sí.
–No puedes ser mi novio, Dusk –lo miró, sonriendo
tristemente –. ¿No lo comprendes? No voy a cambiar.
Te pondrás celoso, sufrirás. Y si... –se contuvo
cambiando de tema, aunque no demasiado –Y no deberías
seguir mi ejemplo. Anda, ve a clase, ¿no?
–No, aprobaré de todos modos –el rubio se giró
en la hierba, quedando de frente de nuevo, mirando las nubes. ¿Por
qué no? De cualquier modo, así se estaba celando y
estaba sufriendo igual –. Mira, una nube polla –dijo
señalando una nube alargada en el cielo –. Tiene cojones…
–se rió al ver cómo se juntaba con otra, pasando
de todo, al menos aparentemente. A ver cuantos segundos le duraba.
Reiji se rió observando la nube, aunque se notaba que el
90% de su forma se debía a la imaginación de Dusk.
-Por cierto... ¿tú no sabrías de donde saqué
esto, verdad? –le preguntó, mostrándole los
billetes que el rubio había introducido en sus pantalones
la noche anterior.
–No sé… –dijo enrojeciendo y volteándose
de espaldas en la hierba. No tenía ánimos de enfrentar
aquella conversación de nuevo después de lo sucedido
la noche anterior, pero mentía fatal –. Mi media es
de sobresaliente, tengo memoria fotográfica… –dijo
tratando de cambiar el tema.
–¿Y por qué te sonrojas? –le preguntó,
sospechando aún más e irguiéndose un poco sobre
él, para intentar verle la cara –. Yo no tenía
esto cuando fui a tu casa anoche.
–Pues no sé, Reiji. Será una propina de alguien
y no te acuerdas, igual estabas muy puesto –se remeció
un poco, sintiendo que hasta le quemaban las orejas de lo rojo –.
Yo lo puse…
–¿Por qué, Dusk? ¿Por qué hiciste
eso? –se retiró hacia atrás, un poco molesto.
–Te lo expliqué ayer, Reiji… –suspiró
un poco volviéndose a verlo –Puedo explicártelo
de nuevo, pero prométeme que no vas a transformarte de nuevo
en la niña del exorcista… –se rió, aunque
sin muchas ganas, más bien por los nervios.
–No me voy a transformar en nada, estoy perfectamente despierto
ahora –Reiji se sentó con las piernas cruzadas, como
esperando.
–Pues empiezas a transformarte en mi tía –se
sentó también, sintiéndose como niño
regañado, y suspiró mirando a un lado –. Yo…
–carraspeó un poco, mirando a la hierba –yo también
puedo pagarte, ¿no? Lo que tú quieres es el dinero,
¿verdad? Por eso lo haces… –el recuerdo de la
misma conversación volvió a su mente, incluso las
respuestas hirientes del moreno. Se apretó un muslo con la
mano, haciendo fuerza como para serenarse.
Reiji lo miró incrédulo por un momento, sin saber
ni qué decir. ¿Cómo le salía con eso
ahora? ¿Qué se suponía que debía responderle?
–Tienes razón, tienes toda la razón, Dusk, es
exactamente lo que quiero. Pero... aún no he realizado mis
servicios, ¿no? La primera vez era gratis, así que...
no puedo tomar tu dinero. Mejor... me dices cuando quieres hacerlo
y me pagas después, ¿no? –le sonrió amargamente,
tomando su mano y colocando el dinero sobre la misma, poniéndose
de pie antes de que tuviese tiempo de contestarle –Y sí
ya lo has comprendido, tengo que estar en otro lado en unos minutos,
nos vemos por la noche –se dio la vuelta, apretando una mano
y echando a caminar, alejándose de él.
Dusk se levantó como si le hubieran golpeado y salió
tras él, sintiéndose como si le faltase el aire. Lo
agarró de una muñeca, reteniéndolo.
–¡Con los otros! Con los otros… Lo haces porque
necesitas dinero, ¿no? –miró al suelo, mordiéndose
el labio y lamiendo el pendiente dentro de su boca, sin ser capaz
de rendirse tan fácilmente, estaba temblando –Si no
quieres que te deje mi dinero… te puedo pagar para que no
estés con ellos.
–No entiendes, tú no entiendes nada, Dusk. ¿Qué
te hace distinto de ellos? –giró el rostro con una
mirada dolida en sus ojos violeta, soltándose –. Me
pagan para que tenga sexo con ellos, tú me pagas para que
no tenga sexo con ellos. Y si fueras cualquier otro... me parecería
un trato estupendo, pero eres tú. Y no quiero que tú
me pagues, o me contrates, o intentes comprarme. No quería...
¿Qué te hace distinto, Dusk? –volvió
a repetir, girándose para irse de nuevo –De todos modos,
no tendrías suficiente dinero.
–Pues me da igual –el rubio se amarró a sus manos
sin saber qué hacer, se sentía desesperado, incluso
hubiera preferido seguir en aquella incertidumbre para siempre –.
Yo sólo quería darte mi dinero… para que pudieras
comprar esa mierda sin necesidad de hacer esas cosas. Tenías
razón… –sintió que le resbalaba una lágrima
por la mejilla –Me celo… y estoy sufriendo, pero aun
así… por favor… –no sabía ni que
pedir –Al menos mírame, pero no así.
–No así, ¿cómo, Dusk? Sólo te
preocupas por ti mismo, ¿no es así? Es todo acerca
de ti –Reiji apretó los puños, deseando secar
esa lágrima, pero conteniéndose –. Te dije lo
que sucedería, que era imposible y tú seguías
y... y yo creí..., aunque fuera por un momento... Olvídalo,
Dusk. Mejor, sólo olvídalo.
–No puedo…No lo comprendo… –dijo después
con sinceridad –¿Por qué dices que es todo acerca
de mí? ¿el qué? ¿Es mejor para mí
quedarme sin un duro para que tú no tengas que hacer esas
cosas? ¿Es mejor para mí estar aquí rogándote
que al menos estemos como antes? ¿Qué es lo que estoy
haciendo por mí? ¡¿Qué quieres que le
haga si te quiero?! ¡¿Qué hago?! ¡¿Lo
dejo pasar?! No puedo, Reiji... Dime qué hago mal y no lo
haré más.
–¡No quiero tu estúpido dinero! –gritó
por fin, mirándolo a los ojos, y controlándose a pesar
de que sentía que se le iban a salir las lágrimas
–¿No lo entiendes? ¡Quería que me quisieras!
Sin importar lo que dijera, lo quería..., pero no de esta
manera. Sufres, lloras, te celas... ¿eh? Y ¿qué
hay de mí? ¿Crees que no tengo sentimientos o qué?
¡Me ofreces dinero, Dusk! ¡Me ves igual que todos los
demás, así que deja de mentir, deja de mentirte! –bajó
la cabeza un momento, apoyando la mano en el pecho del rubio sin
poder evitarlo, y sin querer que lo mirase a los ojos –No
importa lo que yo sienta, soy alguien a quien puedes comprar, ¿no?
Tú me quieres, así que sólo eso importa. Sólo
tienes que pagarme, y te querré de vuelta. Quieres que permanezca
a tu lado, sólo tienes que darme dinero. Es así, ¿no?
Es lo que soy, ¿no es cierto?
Dusk lo miró a los ojos, dolido de nuevo, ya no sabía
ni qué decir.
–No me estás escuchando. Escuchas lo que quieres…
¿Qué te crees? También le ofrecería
dinero a Arai en tu situación, a cualquiera por quien sintiera
aprecio, Reiji… no quiero comprarte. Tú lo quieres
interpretar así y no quieres escucharme, pues no puedo hacer
nada más. Ya te estoy diciendo que para mí darte eso
era como ayudarte a que comprases eso sin tener que prostituirte,
creí que te desagradaba hacerlo… que te ayudaba de
ese modo, o incluso que te demostraba que te quería. Pero
tú sólo ves lo malo que yo ni siquiera me planteé.
Seré un crío y seré un inocente, pero al menos
sé que te quiero, y te lo he dicho cada día, me gustas…
¿Cuántas veces, Reiji? ¿Para qué buscar
que tú sintieras lo mismo si podía comprarte? ¿Me
lo explicas? Por favor, hazlo… ¡demuéstrame que
no te quiero! –el rubio golpeó el contenedor, que era
lo que más a mano tenía, sacudiendo la cabeza –¿No
quieres que te quiera? Sólo dímelo, pero no me niegues
lo que yo mismo siento, ni me digas que trato de comprarte, porque
tú sabes que yo ni siquiera quería hacerlo contigo,
y tú te empeñaste. ¿Por qué entonces?
¡Ayer te desnudaste, incluso me tocaste, me dijiste de todo
para que te follase y no lo hice! ¿Sabes por qué?
¡Porque no quería follarte! ¡Quería hacerte
el amor y que tú me quisieses a mí! ¡De verdad!
¡Pero no me crees porque no te da la gana! Yo no soy tu ex
novio, ni ninguno de esos…
Reiji exhaló, intentando calmar su corazón, finalmente
dejando que algunas lágrimas resbalasen por sus mejillas
y aferrándose a la camiseta del rubio.
–Quiero... quiero que me ames, Dusk. Pero... no vuelvas a
ofrecerme dinero, ¿quieres? No quiero eso, no de ti, sea
por el motivo que sea.
El rubio lo abrazó, sorbiéndose los mocos y limpiándose
descaradamente en la manga del jersey.
–Vale, no lo haré… –dijo sintiéndose
reprendido, y sin comprender por qué había salido
tan horrible algo que había hecho por ayudar, y aún
seguía sin entender, pero mejor no preguntaba y ya le consultaría
a Arai o a Kinsei… o a alguien que se lo explicase –.
Te quiero… –aplastó la cara contra uno de los
hombros de Reiji, sin querer moverse –No llores…
–Me detendré cuando te detengas tú –bromeó
el chico, abrazándolo y susurrando luego –. Te quiero...
–Yo no lloro… –se rió el rubio sin apartar
la cara de él y sintiéndose demasiado feliz ahora
por haber escuchado aquello –¿De verdad? –sentía
el corazón golpeándole en el pecho, y tragó
saliva, levantándole la cara para mirarlo a los ojos –.
Qué guapo estás. Dímelo de nuevo…
Reiji se rió sin poder evitarlo, moviendo un poco la cabeza
para apartar uno de los mechones plateados.
–De verdad. Y te oí sorber los mocos, ¿sabes?
–sonrió ampliamente, repitiéndolo de nuevo –Te
quiero, Dusk.
–Pues que sepas que me los limpié en el jersey con
el que te abrazo… –el rubio se rió, repitiendo
la operación, con una sonrisa en la cara que no se la quitaba
nadie y lo cogió en brazos, apretándolo.

Sigue Leyendo
|