.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 33

Such A Long Time Since Last Night


Kiri llegó a la escuela, como siempre, bastante temprano. Al menos había conseguido dormir bien la noche anterior, y las cortadas habían resultado superficiales una vez limpias. Se pasó la mano por el cabello, observando a su alrededor. La mayoría de los estudiantes estaban reunidos en grupos, cotilleando, y por supuesto, ya imaginaba de qué se trataba. Por lo que se veía, casi todos intentaban ir a echar una miradita al lugar del suceso, a pesar de que estaba prohibido.

El rubio sacudió la cabeza, con una leve sonrisa irónica en el rostro, casi le parecían buitres. Se asomó a su aula, notando que Arai aún no llegaba.

Probablemente no iría, aunque no se podía saber nada por lo vacío que estaba el lugar. Sólo esperaba que no les fueran a dar aquella charla sobre el suicidio y los psicólogos de nuevo. Se quedó apoyado fuera, planteándose el entrar a clase o no.
–Vámonos… –sugirió Arai, bajándose los auriculares y mirando al rubio, apoyando un hombro en la puerta frente a él para observarlo. El profesor se detuvo delante de ambos, apoyando una mano en el hombro del moreno, que alzó la vista, mirándolo y apartándose.

–Lo siento mucho –dijo el hombre aun así, haciendo caso omiso a su desprecio.
Arai sonrió de medio lado, mirándolo.

–Claro… –respondió, separándose –Kiri me acompaña al psicólogo, ¿verdad? –preguntó al rubio.

El chico se encogió de hombros, perfectamente serio, aunque un tanto reído por dentro.
–Claro, ¿por qué no?

–También necesita que le arreglen el cerebro – expuso el moreno, subiéndose la mochila al hombro y echando a caminar, notando que el rubio lo seguía.

–Kiri, usted tiene unas calificaciones estupendas. No debería de mezclarse con esa clase de chicos… –se quedó callado, pensando en que después de lo que había ocurrido, no era el mejor de los comentarios.

–Cuidado con lo que dice, profesor… –el moreno lo miró de soslayo antes de seguir andando.

–Tal vez el psicólogo me explique con qué clase de gente me debo mezclar. Lo mejor es que vaya de inmediato, antes de que me bajen las notas, ¿no, profesor? –le contestó el rubio, girándose en el camino y colocándose mejor la mochila, hablando ahora con Arai –Pensé que no vendrías hoy.

–Tengo que aprobar el curso, y además necesito los apuntes. Estoy bien… –murmuró, pasándose la mano por el pelo y apartándoselo de la cara, preguntándose por qué se largaba con alguien que no aguantaba. Tal vez descubría que no era para tanto.

–Bien, entonces supongo que puedo ayudar. Tal vez empiecen a decir que te conviene juntarte con gente como yo –le sonrió Kiri de medio lado a Arai, tocándose la bandita que llevaba en la mejilla.

–No me digas que me vas a ayudar con los deberes –Arai lo miró un tanto sorprendido, encogiéndose de hombros –. Gracias… –murmuró más que nada por compromiso, aunque odiaba eso cuando él no lo había pedido.
Dusk agarró a Reiji de la cintura en el pasillo.

–Me tengo que ir, yo no tengo el examen – susurró, sonriéndole después –. Estaré en la plaza cuando acabes.
–Me iría mejor si fuera un examen oral –bromeó el chico, sonriéndole y dándole un beso en los labios –. Bien, iré en cuanto pueda. No estudié nada ayer –le guiñó un ojo, entrando en el aula de clases con cara de resignación.

–No estudias nada nunca –el rubio le agarró en el marco, abrazándolo por la espalda y besándole una mejilla.
–Por favor, Dusk… deje las muestras de amor para el receso… –protestó Lorenz, ajustándose las lentes sin mirarlo, y haciéndole una seña para que se marchara.

–¡Me acoplo! –manifestó Dusk que había huido despavorido del profesor de literatura, saltando para agarrarse del brazo de Arai y el de Kiri a la vez –. ¿A dónde vamos?

–Donde tú no estés –dijo el moreno serio, a pesar de que bromeaba.

–Aj… qué ácido…

Kiri suspiró, como preguntándose si realmente habría una razón para que el moreno quisiese su compañía, y preguntado de paso.
–Creo que deberíamos ir a algún sitio donde pudiésemos hablar. Porque asumo que queréis hablar.

–También había pensando en la orgía, pero habría que esperar a Reiji, que es el jefazo, así que mientras hablamos –bromeó, cómo no, Dusk.

–¿Sí? Pues me lo prestas, para que me vaya enseñando… –dijo Arai con una sonrisa un tanto malévola en los labios.

–¡No! –se rió dándole un codazo –Vamos a la plaza, que tengo sed. Pillo algo y hablamos… –dijo saliendo a todo correr, lanzándose por la barandilla de las escaleras.

Arai miró al rubio, suspirando.
–Es hiperactivo… –explicó –. ¿Qué te sucedió? –preguntó, pasándole la yema del dedo por la herida en la mejilla.

–Gracias, jamás lo hubiera notado –sonrió, observando al que se alejaba, y retirándose un poco, llevando su propia mano a la mejilla –. Tuvimos una visita anoche. Tras salir de la reunión, fui a casa del profesor Lorenz, y... tal parece que algo se aburría y decidió seguirnos.

–¿Algo? –Arai fue a sentarse al lado de Dusk, sacándole la lata de las manos, dándole un trago al zumo –¿Siempre tienes que beber zumo de melocotón?

–Si no te gusta, ya sabes –dijo señalando la máquina y sonriendo mientras encendía un porro –. ¿De qué habláis?

–Un gato furioso... –contestó Kiri sonriendo de medio lado y pensando que por parte del profesor, era un poco cierto –El ente, espíritu, demonio, lo que sea... Creo que intentaba asustarnos. Tal vez para que hiciésemos alguna tontería. ¿Ninguno de vosotros tuvo algún acontecimiento extraño anoche? Luego de la reunión, claro está.

–Yo no… –Arai miró a Dusk, de pronto preguntándose si habría sido buena idea ir a clase o dejar solo a Kinsei, ¿pero qué iba a hacer? No podía colarse en su clase.

–Yo… bueh..., pero creo que fue la heroína la culpable. Es que Reiji se puso un poco raro, como si quisiera hacerme daño con lo que me decía… y él no es así.

–Tú qué sabes, apenas lo conoces –dijo el moreno sin ánimo de dañarlo, aunque haciéndolo.

–Ya… –el rubio miró a otro lado dolido y Arai apretó las mandíbulas, apoyando la mano en su cabeza y atrayéndolo contra él.

–Vaaale… No me he enfadado –se rió Dusk –. ¿Y como era ese ente? –preguntó, tirándose en las piernas del moreno.
–Saca… –protestó Arai, apartándose y dejándolo en el suelo.

–Auch… –el rubio se rió, mirando a Kiri –Di…

–Lo cierto es que no creo poder responder tan claramente a eso. Cambiaba de forma constantemente. Al principio era invisible, luego era un rostro que... daba la impresión de ser y no ser, rodeado de manos como de cadáveres. Luego tomó la forma de Yuki, y por último... desapareció de nuevo –miró a Dusk, preguntándose si debía decirle algo. No estaba seguro de si podía ser algo más, pero tampoco conocía muy bien a Reiji, y no le parecía una persona de fiar.

–Reiji sólo tenía dos brazos… –el rubio se rió, mirándolo y fumando distraídamente, pasándoselo a Arai, que le dio una calada, devolviéndoselo.

–Pero, ¿qué fue lo que pasó exactamente?–preguntó el moreno.

–Nada. No quiero hablar de eso… –el rubio se volteó de medio lado en el suelo, sonriendo después –Sólo, no se comporto como él es, eso…

–Kinsei me dijo que a él también le pasó ayer, lo que contó de la sangre…

–Así que podría ser importante –comentó Kiri, inclinándose hacia delante, interesado –. Bien, no es de extrañar que si estamos lidiando con algo que puede atacarnos físicamente, también sea capaz de poseernos, ¿no creéis? O de afectar nuestras mentes. Después de todo, me pregunto si alguno de vosotros lo pasó realmente mal mientras llevaba a cabo su misión, o si siquiera os parasteis a pensar en las consecuencias en el momento. Y tomando en cuenta que Reiji es nuestro... médium, tal vez sea el más afectado. Se han reportado casos de personas que realizan actos extraños para su personalidad, luego de largos períodos de utilizar la guija, incluso pueden cambiar... ¿Qué te dijo Reiji acerca del asunto?

–¿De qué asunto? Ah… del asunto. Nada, que no sabía ni de qué hablaba. Me dijo que tal vez se había quedado dormido, que a veces le pasa con la heroína. Yo no sé de esa droga… –Dusk lo miró, sentándose en el suelo y cruzando las piernas.

–La heroína es una droga relajante, calmante, te da un sentimiento de falsa felicidad, tal vez unos minutos de agitación al momento mismo que se utiliza, pero no creo que logre cambios de personalidad –explicó el chico, observándolo –. Claro, todo mi conocimiento en ese sentido es basado en libros, no en experiencias personales y sin saber a ciencia cierta lo que ocurrió...

–Ocurrió que trató de seducirme, pero así… malamente, ¿sabes? –carraspeó, enrojeciendo un poco –Porque yo lo quiero. Estoy enamorado de él. Y entonces… le di dinero… –se pasó la mano por el pelo mirando abajo –y entonces, empezó a decirme cosas como que… que se abriría de piernas y me diría que me quería por dinero, que eso era lo que yo quería… Así que me fui, y él paró. Se quedó como zombi, y pensé que tenía una sobredosis o algo.Y yo sí me sentí fatal en mi prueba… –dijo de pronto, recordando la pregunta, y de paso para cambiar de tema.

–Yo me lo pasé bien durante la prueba. Después… tampoco se puede decir que lo sentí, sólo pensé que era una lástima… –explicó el moreno.

–Sí, lo supongo –Kiri sonrió, de un modo un tanto cínico, contestando él mismo luego –. Lo cierto es que yo no me lo pasé muy bien, ahora que recuerdo. Pero es otro caso. De igual manera, considero que no es mi culpa lo sucedido después –se encogió de hombros, dirigiendo su mirada a Dusk de nuevo –. Pero tengo entendido que Reiji se prostituye, ¿no es así? –preguntó, como sugiriendo que tal vez había malentendido la situación.

–Sí, se prostituye –dijo Dusk mirándolo a los ojos bastante más serio –. ¿Y qué? –preguntó, dándole una calada al porro y frotándose la nariz –No somos pareja. Eso es lo que yo quisiera. Da igual, él no es como actuó. Además de que me clavó las uñas y se rió de mí… –dijo suavizando la voz al recordarlo.

–Sólo decía que es natural que acepte hacer ciertas cosas si le ofreces dinero. Es lo que hacen los prostitutos, no era un comentario personal –explicó. Aún no estaba seguro de si aquello era cierto, o de si Dusk era un ingenuo. Y por como actuaba, estaba inclinándose a creer que era cierto.

–Ya, pero Reiji no me trataría mal. Una cosa es que me dijese eso, pero no se reiría de mí, y además, después de eso me trató bien, como siempre. Dormimos juntos y ahora ya nos has visto –dijo más bien murmurando lo que deseaba creer.
Arai suspiró, mirando a Dusk. No sabía qué creer, pero Reiji jamás le había parecido mala persona.

–Reiji no te diría eso… –dijo después, aunque no tenía la certeza.

–Gracias… –susurró el rubio, mirando a la puerta y deseando ahora sí, que saliese y estar con él.

–En todo caso, habría que preguntarle a él, si recuerda algo. Es lo más indicado – suspiró Kiri, apoyándose en una mano, y observando el cielo. No estaba seguro de nada, todo se basaba en suposiciones y en lo que contaran terceras personas. Así no iban a llegar a ningún lado.

Reiji salió en ese momento, como si lo hubiesen invocado, saludando con una mano y dejándose caer detrás Dusk, abrazado a su cuello, dándole un beso en la mejilla.

–¿Me has echado de menos? Ya se ha acabado mi tortura...

El rubio se echó hacia atrás, sonriendo sólo con verlo, a la vez que besaba sus labios, recostándose un poco en su pecho.
–Hablábamos de ti, todo malo además. Te quiero arruinar el negocio –se rió, aunque seguramente no era una broma muy lógica, teniendo en cuenta la realidad.

–¿Sí? Buena suerte... –le guiñó un ojo, riéndose, como haciendo ver le iba a resultar difícil.

–Reiji, ¿recuerdas haber hecho algo inusual anoche? –le preguntó de pronto Kiri, sin molestarse en saludar. Le interesaba más ir al grano.

–Hum...pues no, aparte de que me quedé dormido, y Dusk pensó que tenía que ir a un médico –le contestó riéndose un poco, y alborotándole el cabello al rubio.

Arai lo miró, pensando en que el rubio no debía de haberle contado nada al respecto.

–Dice que le dijiste cosas un tanto hirientes –sentenció.

Dusk le hizo una señal para que se callara, y Arai lo miró, como haciéndole ver que no diría nada más entonces.
–¿Hirientes? ¿Pero qué te dije, Dusk? –Reiji se separó un poco, mirándolo a los ojos, preocupado y sonriendo luego –Ya te dije que no prestes atención, probablemente hablaba dormido, tendría una pesadilla o algo.

–¿Por qué no nos dices qué recuerdas de anoche, Reiji? Luego de la reunión, claro –insistió Kiri, aunque sin decirle nada tampoco, no quería implantar falsos recuerdos mente del chico. Y teniendo en cuenta todo lo que había ocurrido y que se la pasaba colgado, era enteramente posible.

–¿Por qué... Por qué me hacéis esas preguntas? ¿Sucedió algo anoche? –el moreno se echó hacia atrás, mordiéndose un labio nervioso.

–No, no sucedió nada –el rubio lo miró, volviéndose de rodillas y agarrándole los hombros –. Es sólo que dijiste algunas cosas que tú no me dirías, eso…. Pero era como si tú no fueras tú, pero no te enfades. No te lo dije porque no tenía ganas de hablar más de eso, pero estaba preocupado… porque a lo mejor, bueno… puede resultar ridículo pero, ¿y si el fantasma ese se metió en ti y te hizo decir esas cosas? También pudo ser la heroína, ¿a que sí? –preguntó, dando un tremendo discurso sin detenerse –. Pero tú tranquilo porq…

–Ya… tranquilo tú –Arai le apoyó la mano en la cabeza a Dusk.

–¿Cómo? –Reiji agrandó los ojos, aun más nervioso, no quería ningún fantasma dentro de su cuerpo. Prefería mil veces que hubiese sido la heroína, aunque... nunca le había pasado algo así por más que utilizase.

–Reiji, sólo dinos lo que recuerdas, así sería más fácil, ¿no? –volvió a insistir Kiri, observándolo atentamente.

–Pues... fuimos a casa de Dusk y yo... estaba muy alterado, así que utilicé un poco más de heroína, más de la que uso normalmente. Y luego... estaba bromeando con Dusk y me quedé dormido. O al menos eso creo, porque no recuerdo nada más hasta que me preguntó si quería ver un doctor –miró al rubio, asustado, una nueva duda penetrando en su mente –. Dusk... fuiste tú quien me desnudó, ¿no es cierto?

–Que no… –el rubio miró a otro lado, insistiendo en aquello –. Que yo nunca te desnudaría así como así. ¿Qué crees? –lo miró a los ojos, sujetándole una mano –Seguro que sólo te pasaste con esa mierda.

–Sí, seguro... –sonrió poco convencido, aunque eso quería creer, bromeando luego –Tal vez debería fumar más porros, así diré cosas más graciosas.

Kiri se echó hacia atrás pensativo, y le dirigió una mirada a Arai por ver si opinaba algo. Ahora no estaba tan seguro. Reiji parecía estar siendo sincero y sería un poco irónico que fuese precisamente él quien no le creyese. Por otro lado, podía ser muy buen actor y estar haciendo aquello por... ¿diversión? Después de todo, no era momento para estar confiando ciegamente en los demás, no era su estilo. Y claro, siempre podía ser la explicación más simple, como había dicho el profesor la noche anterior, tal vez sólo había abusado de las sustancias.

–No sé, podemos comentárselo a los demás, o a Lorenz. No sé… –dijo el moreno levantándose para irse.

–No se lo contemos a nadie más, ya… es suficiente –dijo el rubio un poco harto de airear su trauma.

–Como queráis… –Arai los miró a ambos y se apartó el pelo de la cara –Yo me abro.

–Bien, nos callamos. Y si esto sucedió por culpa del ente, podrías estar poniendo en peligro a Reiji o a todos los demás –Kiri le dirigió una mirada seria a Dusk –. ¿Realmente quieres hacer eso? –preguntó, más por no tener problemas, aunque por su lado, él ya había decidido que no pensaba mantener ningún secreto.

–Pues no es cosa mía, ¿verdad? Si quieres preguntárselo a alguien, que sea a Reiji, ya que él es quien está más implicado… –el rubio lo miró a los ojos, un tanto tocado ya –Todos estamos en peligro.

Arai se detuvo un momento, y se colocó los auriculares, echando a andar de nuevo hacia el interior del instituto.

–Y esconderse bajo las sábanas, tapándose la cabeza, no va a salvarnos. Cada trozo de información puede revelar algo que nos ayude. Y puede que alguno de los otros sepa algo al respecto que nosotros no –le respondió el chico, un tanto exasperado con aquella necedad, y sonriendo un poco luego –. Incluso puede que Reiji esté más a salvo que cualquiera de nosotros, pero... ¿realmente quieres estar bajo la protección de algo así?

El chico se mordió un labio de nuevo, dudando y pasándose un dedo por el collar de gato que llevaba en el cuello, antes de negar con la cabeza.

–No. Está bien. Es mejor, Dusk. Yo no quise lastimarte, no haría nada para lastimarte –se excusó ante el rubio, sabiendo que a él sí le molestaría aquello.

–Bueno… pues como tú quieras. Se lo contaré todo –Dusk miró serio a Kiri, comenzando a relatar, bajando la cabeza bastante rojo y pasándose la mano por el pelo, revolviéndose las mechas rojas entre el cabello –. Y eso fue todo. Creía que se estaba riendo de mí, o trataba de hacerme daño. No lo sé, pero si buscaba enfurecerme, no lo consiguió –se revolvió un poco el flequillo, sonriendo, con los ojos aguados de nuevo –. Ya se lo puedes contar tú a los demás. Yo ya no quiero hablar más esa mierda.

–Reiji, ¿recuerdas tú algo de esto? –preguntó impasible el chico, mirando al moreno, que se había quedado con la boca abierta.

Reiji negó con la cabeza lentamente.

–No, yo nunca le diría algo así a Dusk. No lo haría, ¿sabes? –le preguntó directamente al rubio, sujetándole el rostro con las manos –Puede que no sea la mejor persona del mundo, y que muchas de esas cosas sean ciertas, pero... no te haría daño, no te lastimaría de esa manera.

–Os veo luego entonces –se despidió Kiri como si nada, levantándose y recorriendo el mismo camino que Arai para regresar al instituto.

 

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