| Capítulo 29
The Hands of the Inocent are Splattered with Blood
Todos se habían quedado callados observándolos mientras
relataban lo sucedido durante la tarde, como incrédulos o
estupefactos. Algunos tal vez, simplemente demasiado atentos a lo
que se narraba. Arai prendió un cigarro mirando al suelo
-Eso es todo…- dijo acabando de relatar aquello.
-¿A alguien más le ha sucedido algo?- preguntó
el profesor mirándolos a todos como tratando de despertarlos
-Los fenómenos paranormales… ya los estábamos
viviendo, no hay de qué extrañarse ahora.
La mayoría de los chicos negaron con la cabeza, incluyendo
a Reiji, aunque de pronto sintió un escalofrío recorrerlo.
– Bueno..no sé si esto cuenta, pero cuando Arai golpeaba
a Takase......no lo sé, no me comportaba como lo hago siempre.
Claro, pudo ser la rabia del momento, pero antes ni siquiera me
había importado, y en ese momento....deseaba venganza. Pero
no sé..... – finalizó un tanto nervioso. Después
de todo, a lo mejor era algo de su personalidad que no deseaba admitir,
a lo mejor en el fondo, sí que estaba enfadado.
- Hum...lo que me intriga es por qué. – comentó
Kiri inclinándose hacia delante como siempre que le interesaba
algo. – Ninguno de nosotros ha dejado de hacer lo que nos
pide. Y es más que obvio que ninguno piensa hacerlo. Es más,
me parece que este tipo de cosas son precisamente las que podrían
ocasionar que alguien entrara en pánico y decidiese huir
de esto.
-Ya lo había pensado… que tal vez hicieran eso para
hacernos entrar en pánico y abandonar, o bien que nos ocurriera
un “accidente” en aquel mismo momento, incluso volvernos
locos… hubo un momento en que estábamos bastante histéricos-
dijo más bien refiriéndose a Kinsei pero incluyéndose
para que no se avergonzase.
-Joder tío… espero que no me pase algo así…
yo me cago por la pata …- Dusk se rodeó a sí
mismo frotándose los brazos como protegiéndose –Eso,
o me creo que fume demasiado- dijo riéndose un poco finalmente.
-Kinsei también hizo algo y después dijo que él
no hacía ese tipo de cosas…- dijo mirando a Reiji.
- ¿De veras? ¿Qué hiciste, Kinsei? –
preguntó el moreno interesado.
- Yo...yo...lamí sangre. – murmuró el chico
en un tono de voz tan bajo que hubiese sido sorprendente que lo
escuchase una hormiga.
- ¿Cómo...? Disculpa, es que no te escucho.....
Kinsei sintió que se le subían los coloreas a la
cara, por tener que repetir aquello. No era algo que lo enorgulleciese
precisamente y además... –Lamí sangre, está
bien?! Eso! Lamí sangre!
Arai bajó un poco la cabeza tapándose los labios
con la mano y aguantándose la risa, aunque sonriendo con
los labios cerrados -La sangre que bajaba por mi cuerpo, eso lamió-
dijo mirando entonces adelante entrecerrando los ojos y apoyando
el brazo en una de sus rodillas.
-Jo tío… pues eso va a ser que estabas lamiendo a
Arai…- Dusk se rió como si aquello fuera lo importante
-¿Cómo te pueden gustar los neandertales?- se rió
de nuevo agachándose para no pegarse contra el balón
de baloncesto que el moreno le lanzó a la cara. -Reiji me
maltratan…
Lorenz suspiró, cruzándose de brazos y apoyándose
en el caballete -¿Y si se comportan? ¿Sería
el gran esfuerzo?
-Bueh…- dijo el rubio haciéndose de rogar.
Reiji se rió agarrando al rubio por los hombros y recostándolo
contra él, como para que se quedase quieto, aunque igual
le hacía gracia.
- Y ¿entonces, qué sucedió exactamente? –
preguntó Kiri como si nada, aunque sí sonreía
de medio lado. – Sólo quiero saber lo relevante. Quiero
decir, debió haber habido algún estado mental que
facilitase eso, como con Arai y Reiji antes.
- Yo...agh.... se quejó Kinsei por tener que explicar aquello,
si con lo que había dicho le parecía más que
suficiente. Bajó el rostro, rojo, jugueteando con su pantalón
mientras hablaba. – Pues...estaba besando a Arai y......sentí
el olor. Sólo......tuve deseos de lamerla, ni siquiera pensé
en que era sangre o en por qué Arai estaría sangrando,
sólo.......Y luego abrí los ojos.
-Eso fue lo que hizo comenzar todo…- dijo el moreno extendiendo
la mano sobre la pierna de Kinsei y acariciándosela como
para tranquilizarlo.
-Y dicen que las voces que oían eran las de las chicas y
Yurei…- comentó el profesor apuntándolo -Es
curioso… tal vez no tenga nada que ver con esto y sean sólo
almas atormentadas…- sonrió de medio lado revolviéndose
después un poco el cabello
- Pero a mí no me ha sucedido nada de eso, y supongo que
a usted tampoco sensei... Y ambos tuvimos que ver en dos de esas
muertes. – le sonrió Kiri, apoyando su rostro en las
manos, un tanto pensativo.
-Pues… realmente creo que si me sucediera, lo encontraría
tremendamente interesante, es una lástima ¿no cree?-
sonrió el moreno de ojos grises -Tal vez querían asustarlos
y por lo tanto sería un tanto inútil en mi caso al
menos… porque dudo que sangre y vísceras vayan a ponerme
histérico …- se ajustó las gafas pasando unas
páginas de la libreta -Bueno… saca el tablero, Reiji…
y de paso falte una sola vez a mi clase y se quedará todas
las noches conmigo aquí tras la sesión para que le
explique lo que se ha saltado.
- Está bien, está bien.....pero hoy tenía
excusa- murmuró el chico, un tanto nervioso por acercarse
al tablero, aunque pensando en que no comprendía a ese profesor
para nada. Igual añadió por si las moscas. –
De todos modos, podría ir a su oficina, y mejor me explica
allá, ¿no cree? – le sonrió un tanto
insinuativamente, ya colocando el tablero sobre el suelo.
-Si es lo que desea… no hay ningún problema- el moreno
alzó la vista de la libreta a Reiji sonriéndole de
vuelta -Pero de todos modos escuchará la lección sea
aquí o allá…- finalizó aún sonriendo
y mordiendo un poco la pluma -Venga… haga algo de provecho
por una vez…
- Eh, que yo todo lo que hago es de provecho, o al menos alguien
le saca provecho, ¿ne? – le guiñó el
ojo, pensando que de seguro, él no, ya estaba empezando a
creerle a Dusk lod e que era creepy, y más con eso de sugerir
quedarse en ese lugar. Colocó las manos sobre el indicador,
preguntando. - ¿Quiénes serán los próximos?
– la pieza se movió, indicando a los que seguirían
por supuesto. – L...o..r..e.n.......z.....y........K.....i....n....s.....e......i.....
- ¿Qué? ¿De nuevo?!! – protestó
el chico, cubriéndose el rostro un tanto desesperado. Ya
era el colmo y más después de lo que había
sucedido esa tarde.
Lorenz no pudo reprimir una suave risa mirando al chico -Kinsei…
tres veces… creo que le odia… o le aprecia…
- Pues no creo que me tenga cariño. – protestó
el chico sin poder evitarlo, pensándose luego que le estaba
hablando a un profesor y cohibiéndose un poco.
- O a lo mejor, piensa que tienes mucho potencial, ¿no?
– comentó Kiri, sin interés en meterse con él,
aunque sonase así, sólo exponiendo su opinión.
- Bueno...... y ¿qué deben hacer esta vez? –
preguntó Reiji, riendo un poco por la cara de Kinsei, sintiéndose
un poco relajado sólo porque la última vez nadie había
muerto y porque....sí, probablemente por que había
ido “preparado” . El indicador se movió lentamente
mostrando las letras, y destruyendo cualquier trazo de tranquilidad.
– M...a...t....a...r...a.....S...a.....c...h.....i.......
– Reiji soltó la tabla, como si eso cambiara algo,
mientras la chica, que había permanecido en silencio todo
la reunión, como era su costumbre, se ponía de pie,
llevándose una mano a la boca, aterrorizada.
- Oye, yo no.... – fue a protestar Kinsei aunque sabía
lo que sucedería si no obedecía, pero no pensaba matar
a nadie así, pero antes de que pudiese terminar, Sachi lo
interrumpió, lanzando un grito, y echando a correr.
- No! – emprendió la carrera, víctima del pánico.
No podía confiar en nadie, no creía que Kinsei la
matase aunque no estaba segura, pero Lorenz sensei incluso había
dicho que lo haría si se trataba de él.
Arai se levantó inmediatamente corriendo tras ella -Sachi
espera no hagas eso!! Ven aquí!- dijo atravesando los corredores
detrás de la chica. Lorenz se levantó también
saliendo al pasillo y observando cómo Arai corría
tras ella. Se agarró al pasamanos subiendo por el otro lado
para alcanzarla cuando diera la vuelta a las aulas.
Pronto los pasillos empezaron a oscurecerse más y más,
y Arai se detuvo en el medio de aquella oscuridad en la que no distinguía
suelos o paredes -Sachi!!- gritó imaginando que ahora sólo
estaría más asustada y él también estaba
un tanto nervioso. Miró a su alrededor, escuchando de nuevo
aquellas voces en su cerebro, la sangre comenzó a resbalar
por las paredes de un color extrañamente magenta en aquella
oscuridad. Lorenz se detuvo es las escaleras aún amarrando
el pasamanos aunque ya no lo veía.
- No, no, no- la chica se agachó tras una de las paredes
asustada. No veía nada y no sabía a donde correr.
Se pasó las manos por el cabello, llena de terror y se apoyó
en la pared, sólo para sentir cómo el líquido
resbaloso caía por encima de su mano. Pegó un grito,
levantándose y corriendo de nuevo, resbalando sobre el charco
de sangre que ahora se extendía por el piso, y gritando de
nuevo al sentir aquello viscoso bajo su cuerpo.
Kinsei salió corriendo tras ellos, apenas deteniéndose
cuando notó que no vería nada si intentaba bajar.
Seguía firme en que no pensaba matar a nadie, pero ahora
estaba preocupado. – Sachi! Arai! – llamó, por
ver si alguno le respondía.
-No te muevas de ahí, quedaos todos ahí! No se ve
nada… y hay sangre…- el moreno que escuchó el
grito de la chica comenzó a caminar en aquella dirección,
apoyando una mano en la pared para guiarse, notando el líquido
caliente en la mano. Apretó las mandíbulas sin detenerse
-Sachi!! Soy yo… sabes que no te haré nada…
Una figura desnuda y femenina se asomó por el otro lado
del suelo en la oscuridad gateando hacia ella, la sangre manaba
de sus muñecas como si jamás fuera a detenerse -¿Te
gusta mi sangre?- pregunto riéndose juguetonamente la pelirroja
-¿Te gusta mi sangre?- le repitió a la chica en el
suelo -¿Te gusta?
Lorenz, siguió subiendo los escalones entonces, tratando
de bajar hacia los salones por el lado contrario, desde allí
se accedía más rápido.
- Ten cuidado, Arai! – le gritó Kinsei desde arriba,
Reiji aún sentado frente a la guija, mordiéndose un
labio, sin saber qué hacer, y Kiri recostado contra la pared,
sin dar indicios de haber hecho ni un solo movimiento desde que
todo aquello empezó.
- A..a....a......a........ – la chica fue retrocediendo con
los ojos como platos, aquello no podía estar pasando, mientras
la pelirroja seguí avanzando, haciendo la misma pregunta
una y otra vez, hasta que Sachi hubo retrocedido hasta la pared
de nuevo, sólo para toparse con otra silueta femenina tras
de ella. Se giró para observar a la rubia, con los ojos en
blanco, y una espesa espuma bajando por sus labios entreabiertos,
sonriendo macabramente. – No me siento....muy bien. –
susurró riendo, y botando más espuma.
- Arai!!!!!!! – gritó desgarradoramente Sachi cubriéndose
como podía.
El moreno echó a correr por el pasillo al escucharla, a
pesar de que no sabía ni lo que estaba pisando y tropezó,
cayendo al suelo y resbalando levantándose como podía
de nuevo tremendamente agobiado -Sachi!- gritó abriendo las
puertas de las aulas una tras otra sin encontrarla -¿Dónde
estás?!- dijo parándose de pronto en el pasillo y
respirando con fuerza mientras Lorenz seguía perdido en los
pasillos superiores. El profesor comenzó a abrir las puertas
sorprendiéndose al encontrarse de nuevo en el almacén.
-Sensei…- Dusk lo miró, levantándose hacia
atrás y agarrando la mano de Reiji impulsándolo con
él, al encontrarlo cubierto de sangre. El moreno los miró,
sin comprender el por qué del sobresalto en un primer momento
y mirándose las manos después.
La pelirroja cogió las tijeras de la mesa cortándose
mechones de pelo y dejándolos caer en el suelo junto a la
sangre -¿Cómo es tu sangre, Sachi?- preguntó
estallando en una risita infantil.
Reiji, se apretó la mano de Dusk, horripilado. No podía
ni pensar, era a misión, pero..¿de veras la había
matado?
Sachi pegó un grito, poniéndose de pie de un salto
y echando a correr de nuevo, milagrosamente para ella, llegando
a la puerta del aula y abriéndola, solo para encontrarse
con una silueta irreconocible que parecía haber poseído
alguna vez forma humana. La cosa alzó una mano, embarrándole
el rostro de sangre, y hablando en una especie de carraspeo, antes
de que pudiese apartarse. – Sachi......linda.........no encuentro
mi......rostro......ayudame....- la chica empujó a la figura
más con el impulso del terror que de la valentía,
y aquello calló al suelo deshaciéndose y volviendo
a reconstruirse sin ningún sentido siguiéndola.
Arai escuchó entonces los pasos corriendo en sentido contrario
de donde le parecía que provenía la voz y pensando
en si nadie más la estaba oyendo -Sachi!!- el moreno resbaló
en el suelo de nuevo a causa de la sangre -Mierda!!- dijo levantándose
enfurecido y corriendo por los pasillos desorientado sintiendo que
de pronto lo agarraban -¿Qué? Sachi…- dijo notando
las manos femeninas en su brazo.
-Arai…¿tanto me odias?…- el moreno sintió
entonces la voz de Yuki, sintiendo que se le congelaba la sangre
y apartándola de él en un ademán agresivo pero
no veía ni lo más mínimo -Arai… me engañaste…
fue tu culpa…
-Sachi!!- el moreno se volteó, corriendo de nuevo y sintiendo
de pronto la sangre en su boca tosiendo y vomitándola. Se
apoyó en la pared sin saber de donde venía-
-¿No te gusta mi sangre? - escuchó la voz de la pelirroja
a su espalda abrazándolo.
- ¿Arai?!! – gritó Kinsei desde las escaleras
cada vez más asustado. No le gustaba aquello, se estaba demorando
demasiado, y no escuchaba nada. – Arai! Voy a bajar! –le
gritó, ya desesperándose y decidido a buscarles aunque
el corazón le retumbaba en el pecho.
- Arai???!!!! – desde el otro lado, la chica lo llamaba de
una manera mucho más desesperada, corriendo, con aquel sonido
de aquella cosa persiguiéndola aún. Abrió una
puerta, encontrándose de nuevo con la rubia, vomitando espuma,
que alargó una mano hacia ella sonriendo, y Sachi gritó,
tirándole la puerta en la cara y continuando su frenética
carrera. Por fin encontró las escaleras, subiendo de nuevo,
sin toparse con nadie más que la oscuridad, aún escuchando
aquel sonido tras ella., y las subió, abriendo la puerta
de golpe, pensando que saldría afuera. Pero para su sorpresa
se encontraba en la azotea del instituto, aunque no tenía
idea de cómo habría llegado allí, y lo más
extraño es que estaba justo al borde de la misma, aunque
acababa de entrar por la puerta,. Se giró para comprobar,
y en definitiva, la puerta estaba a varios metros de donde ella
se encontraba. Intentó tranquilizar su respiración
serenándose, tratando de pensar, tan sólo por unos
segundos. Al menos veía a su alrededor, eso era bueno. Se
asomó hacia abajo, para ver si veía alguno de los
otros o alguien que pudiese ayudarla, moviendo un pie para alejarse
del borde, cuando justo una mano se elevó sujetándola
por el tobillo, y la cosa deforme y rubia salió de debajo
de ella, una parte de su rostro arrugándose como si intentara
sonreír. – Lin...da......- susurró, mientras
la halaba con fuerza. Sachi gritó intentando aferrarse pero
fue en vano, y se precipitó al vacío, manoteando y
estrellándose contra el cemento salpicando las paredes de
la escuela.
De pronto las luces del pasillo comenzaron a parpadear intermitentes
hasta que los fluorescentes se encendieron de nuevo. Arai apartó
la mano con la que había estado sujetando el brazo de Yuki
para apartarlo de su pecho, ya no había nada. Se volvió
en torno a sí mismo respirando agitado y un tanto pálido
por el susto. ¿Dónde estaba? ¿En la puerta
de la calle? ¿Hasta ahí había llegado corriendo?
No, eso era imposible. Fue entonces cuando alzó la vista
y observó la sangre salpicando el cristal del portón
y echó dos pasos hacia delante abriendo la puerta y observando
a Sachi en el suelo destrozada por la caída -¿Sa…chi…?-
el moreno la miró con las manos temblorosas, observando su
cara de espanto a pesar de la muerte y se agachó a su lado
moviéndola aunque estaba claramente muerta -Sachi, Sachi.
Lorenz se giró al exterior de nuevo -Voy a ver qué
ha ocurrido…- dijo sin acabar de aclarar si él había
sido el causante de algo o no.
- Arai!!! – lo llamó Kinsei de nuevo, fijándose
abajo ahora que las luces estaban encendidas, pero allí no
se veía nadie. Se giró, justo cuando el profesor salía
por la puerta con aquellas manos aún ensangrentadas, lanzando
un gritito y casi cayendo al piso, sujetándose del pasamanos.
– No...no lo hizo, ¿verdad? - - preguntó con
los labios temblorosos.
El profesor lo miró a los ojos sonriendo levemente -No…-
siguió caminando por el pasillo deteniéndose de pronto
-Vengan todos aquí y ayúdenme a encontrar a sus compañeros
¿Qué creen? ¿Qué están exentos
de esto?- siguió caminando y sujetó a Kinsei por la
cintura echándolo un poco adelante para que le ayudara a
buscarlos.
Dusk se levantó entonces como despertando de aquel shock
y avanzó por los pasillos -Arai!! Sachi!!- agarró
la mano de Reiji con fuerza sin decir nada -Seguro que no pasó
nada…- dijo sonriendo de pronto y encendiendo un porro con
las manos tremendamente temblorosas. Tal vez no era muy normal,
pero era su escape. No le importaba cómo lo vieran los demás.
Arai se pasó las manos por la cara limpiándose las
lágrimas que habían bajado solas por sus mejillas
y se levantó respirando más tranquilo y caminando
de nuevo hacia el interior -Estoy aquí…- dijo escuchando
las voces que lo llamaban -en la puerta…- explicó sereno
aunque le temblaban las manos y en su rostro podía notarse
que estaba disgustado.
- Arai!!! – Kinsei se soltó del profesor corriendo
hacia la puerta y abrazándolo sin preocuparse mucho en ese
momento de si lo veían o no. – Arai, estás bien.
¿Y Sachi? – preguntó preocupado de pronto. -
¿No la encontraste?
Reiji por su parte, siguió a Dusk, sujetándose a
su brazo con fuerza, a pesar de que encendía aquel porro
y deseando no estar allí, en cualquier lado menos allí.
Mientras que Kiri simplemente llegó tras ellos serio, sin
decir nada ni evidenciar absolutamente nada.
-¿Qué paso?- preguntó el rubio sonriendo levemente
al ver a Arai. Aunque ensangrentado, estaba bien o al menos lo parecía
-No pasó nada ¿verdad?- rodeó a Reiji por los
hombros pegándolo a él y volviéndolo de espaldas
a los demás contra su pecho al notar la sangre en los cristales
y vislumbrar aunque tenuemente una silueta en el suelo.
Arai se abrazó a Kinsei con fuerza, sintiéndose reconfortado.
No se esperaba aquella muestra de cariño, aunque ahora estaba
aún más agradecido de haberse calmado por completo
ahora que el chico estaba allí. No quería que se pusiese
como la otra vez -Está muerta- dijo sin embargo mirándolos
-ahí fuera… como si se hubiera caído desde alguno
de los pisos altos… y lo comprendo, porque debía de
estar muy asustada. Yuki… estaba aquí… conmigo…
y me abrazó…- dijo en un tono serio bajando la cabeza
sin mirarlos ahora y cubriéndose con el cabello negro.
Lorenz lo miró como examinándolo, pero estaba claro
que decía la verdad. Después de todo, él también
había experimentado esa extraña sensación.
- Arai...... – Kinsei suspiró, sin soltarlo, por el
contrario, abrazándolo más. Debía sentirse
terrible, y para estar actuando de esa manera tan compuesta........debía
ser muy difícil, cuando él mismo se quería
desmoronar.
- M...muerta. está muerta, y Yuki....Y la sangre en las
manos de Lorenz... – susurró Reiji contra el oído
de Dusk, bastante aterrado. Las cosas se ponían cada vez
peor y ahora estaba matando a los que formaban el círculo.
Dusk le frotó la espalda a Reiji tratando de confortarlo,
pero ahora mismo no podía dejar de pensar en lo mismo que
él, pero Arai también estaba manchado de sangre -¿Y
la sangre?
-Estaba por las paredes y en el suelo…- explicó el
profesor -como si manase de algún lado- dijo después
saliendo a ver el cadáver.
Arai se pasó la mano por el mentón imaginándose
que debía de estar manchado también luego de aquello
-Vomité sangre… pero no era mía- dijo en bajo
sujetándole los brazos a Kinsei como reteniéndolo
contra él -Tenemos que irnos de aquí. Podría
resultar sospechoso y más si estamos manchados de sangre.
- Vienes conmigo.......a mi casa- murmuró el chico, sin
despegarse. No quería que pareciese una orden pero tampoco
pensaba que el moreno debía estar sólo esa noche y
probablemente, tampoco querría.
Kiri les pasó al lado, aún sin pronunciar palabra,
dirigiéndole una mirada a Arai, por todo pésame, y
saliendo a ver el cadáver junto al profesor. Se arrodilló
en el suelo examinando su expresión y mirando luego hacia
arriba.
- Sí, vá...vámonos. – tartamudeó
Reiji, separándose un poco de Dusk y halándolo con
él de la mano. - ¿Quieren que les acompañemos?
-A mí me da igual… estoy bien- dijo el moreno apartándose
un poco el cabello y acariciando los labios contra la frente de
Kinsei como agradeciéndole que lo invitara a pasar la noche
con él. De todos modos iba a pedírselo, no quería
pasarse el tiempo pensando en aquello.
-Os acompañamos de todos modos… Además, nos
queda de camino si vamos por el este y así no nos separamos…-
dijo el rubio parándose detrás de Reiji y abrazándolo
por la espalda, bastante conmocionado -No quiero ver eso…
-Eso es Sachi…- dijo el moreno mirándolo de soslayo
-Salgamos por atrás… podemos saltar la valla del patio
trasero…- dijo de todos modos, pensando que no deseaba verla
de nuevo tampoco y mucho menos que Kinsei la viera.
-Lo siento… no me refería a eso… me refería
a la sangre y tal…- el rubio le dio un beso en la mejilla
a Reiji separándose y abrazando a Arai aún a pesar
de aplastar a Kinsei en ello -Lo siento tío…- le frotó
un poco la nuca y el moreno le pasó la mano por la espalda.
-Estoy bien, vamos…- Arai se separó un poco, sujetando
a Kinsei por los hombros y echando a caminar por el corredor.
Una vez frente a la casa de Kinsei, los chicos se despidieron,
cuidando de no hacer ruido para no despertar a su familia, aunque
no era como que ninguno viniese hablando muy alegremente tampoco.
Si habían dicho más de dos palabras, ya era demasiado.
- Bueno.....aquí vivo. – explicó el moreno
como si no fuese obvio.
- Sí, nosotros ya nos vamos entonces. Arai...... –
Reiji se acercó, abrazándolo también como había
hecho Dusk antes. – Lo siento, cuídate. – le
aconsejó, separándose y retomando la mano del rubio,
asumiendo que pasaría la noche con él. No pensaba
dormir solo ni loco.
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