Capítulo
25
Contact High
Dusk dejó pasar a Reiji primero, y cerró la puerta
a su espalda. Finalmente habían pasado por la casa del moreno
para que cogiera sus cosas.
–Oye… ¿quieres que os acompañe a eso?
No me importa, en realidad me gustaría. Aunque tengo miedo
de que eso sea negativo para todos. Ya sabes… por incumplir
las reglas –dijo yendo hacia la cocina y preparándose
la leche.
–No creo que debas, pero gracias –le contestó
el chico –. Bueno, al menos parece que le agrado, ¿no?
–se rió, intentando aligerar la situación y
moviendo la mano un tanto ansioso.
–Claro, es que tú le gustas a todo el mundo –el
rubio se rió, enjuagando el vaso y cogiendo dos cervezas
del frigorífico –. ¿Quieres?–preguntó,
abriendo el botellín y pasándoselo tras darle un trago
–A ti no va a sucederte nada, y me da igual cómo suene.
Pero es lo que me importa. Bueno, Arai también, me refería
al capullo ese…
–Gracias, Dusk, pero no te preocupes. No estoy... Es sólo
que es muy extraño, me pone nervioso todo esto –explicó
tomando la cerveza, aliviado sólo de sentir el frío
de la botella –. Es que... él ni siquiera sabe de esto.
–Se jode –Dusk lo miró y se rió un poco,
acercándose a él y cogiéndolo por un hombro
–. Tú tampoco sabías que te iba a hacer esto
cuando quedaste con él, ¿no? Es que… me jode.
En realidad, había pensado pedirle a Arai que me ayudase
a darle. Lo siento, ya sé que no es problema mío.
–No, no lo es –Reiji le tocó la nariz, sonriendo
y bajando el dedo hasta sus labios –, pero eres muy dulce.
Sin embargo, no quiero que te metas en líos por mí.
Sobre todo si a mí no me importa. Te molesta si... –se
tocó un bolsillo del ajustado pantalón, indicándole
lo que deseaba.
–No, ya sabes que no me molesta… –se rió
un poco, rojo además de cohibido, mordiéndole la punta
del dedo y soltándolo –Nunca habría pensado
que pegarle a alguien resultase dulce, y no puede ser que no te
importe que te peguen. Eso duele y a no ser que seas masoquista…
–Pues claro que duele, pero no es para tanto. Es decir, no
sucede todo el tiempo, y no me voy a tirar a llorar cada vez que
pase. Además... tampoco me pegó una paliza –le
sonrió, encogiéndose de hombros y jugando con el arito
de su labio ahora –. Y es dulce, porque... no todos los días
alguien se ofrece a defenderme de esa manera –se separó,
dirigiéndose al baño con una sonrisa aún más
grande –. Ahora vengo entonces, es que no quería dejarte
solo. Luego te aburres...
–No, luego me divierto… –se rió, volviendo
al salón-dormitorio y tirándose en la cama, cogiendo
el mando de la televisión y encendiéndola. Puso la
música a un volumen un tanto excesivo para aquellas horas,
y se dejó caer en el colchón con los ojos cerrados.
Estaba preocupado, ¿para qué negarlo?
Reiji echó la cabeza atrás, minutos después
en el baño, limpiándose la nariz, y respirando con
fuerza, deseando que le hiciera efecto rápido. Sólo
esperaba que no fuese a suceder nada espantoso. Era demasiado extraño
todo. Se levantó por fin, guardando la bolsita de polvo blanco,
y sonriendo de nuevo, antes de salir. No quería que Dusk
siguiera preocupándose, no tenía por qué.
–¿Ya estás dormido? –le susurró,
acostándose a su lado, con un brazo alrededor de su cintura
y besándole la frente, aunque sabía que estaba despierto.
–No, sigue más abajo… –sonrió, entreabriendo
los labios y mirándolo de soslayo –¿Qué
hace eso? La heroína, ¿qué sensación
causa? –lo miró, poniéndose de medio lado también
y apoyando el peso de su cabeza en la mano.
Reiji le sonrió, besando sus labios entreabiertos ahora,
antes de contestarle.
–Pues... me hace sentir bien, me relaja, como... si todo fuese
más lento, ¿sabes? No hay dolor... sólo paz,
felicidad tal vez –se rió, alzando un poco la cabeza
para mirarlo –. En todo caso, hace que las cosas se vean mejores,
pero... es igual, tú no vas a probarla –le tocó
la nariz, dejándose caer de nuevo.
–¿Por qué? –se rió, mirándolo
a los ojos –Qué cara tienes. Me lo pintas tan bien
y ahora me dices que yo no puedo probarla. Claro que puedo, ¿o
jugamos a papás y mamás? –se acercó un
poco más a él, acariciándole la espalda y bajando
a sus nalgas, enrojeciendo al hacerlo –Mis padres han muerto
y mi familia me ha abandonado, ¿quieres cuidarme? –preguntó,
sonriendo contra sus labios.
–Claro que quiero –le susurró de igual manera
sobre sus labios –. Y es una droga, no es real, nada de eso.
Además, te sientan mejor los porros, la heroína no
te hacer reír tanto, ¿ves?
–No la tomes entonces –le susurró enrojeciendo
por momentos y sintiendo que le temblaban las manos y el aliento
–.Ya me encargo yo de hacerte reír… –rozó
los labios contra los suyos, deslizando una pierna entre las de
Reiji, sonriéndole y pasando sus manos por la espalda del
moreno hasta sus nalgas de nuevo, acariciándolas –.
No me lo puedo creer.
–¿El qué? –le sonrió, pasando por
alto el otro comentario. Sabía que no era tan fácil,
y mucho menos para él.
–Que estés es mi cama, y te esté tocando así…
buf… no sabes cuantas veces me lo he imaginado. O las veces
que hemos hablado de ti en la plaza –se rió un poco,
aunque no por confesarle aquello, y sujetó los corchetes
que cubrían uno de los hombros de Reiji, desabrochándolos
poco a poco y acariciándole el hombro a medida que descubría
este y parte de su pecho, sintiendo que se ponía tremendamente
serio por los nervios.
–¿De veras? ¿Por qué... nunca me lo dijiste?
–se mordió un labio, aunque sonriendo y pasando una
mano con suavidad por su rostro y su cabello, hasta llegar a su
espalda –No soy... precisamente inaccesible, ¿sabes?
–Porque eso no va conmigo. ¿No crees que si no, con
dieciocho años ya me habría enrollado al menos una
vez? –miró abajo, siguiendo con los corchetes bajo
su brazo y descubriendo su pecho –. Bueno, no saber si era
gay o no, también me influía, porque a todas las tías
les veía algún defecto… y no sé, creía
que serías mi amor platónico. Lo que está claro
es que jamás pagaría por sexo, así, se me quitan
las ganas. Y si no dejo de hablar sin parar, se te quitarán
a ti –se rió, acabando de quitarle la camiseta y pasando
la mano por su pecho, dibujando uno de sus pezones y observando
los golpes sin poder evitarlo.
–No se me quitarán, no contigo –le sonrió
el chico, sujetando su mano contra su pecho y alzándole el
rostro con la otra, para que dejase de mirarlo así, besándolo
profundamente, para luego romper el beso, susurrando sobre sus labios
–. Y estás de suerte, hoy no cobro.
–Qué bien, tengo privilegios, eso es bueno, porque
de todos modos sólo podía pagarte en especias…
–dejó escapar la respiración contra los labios
del moreno, retomando el beso que este había abandonado y
volviéndolo para que se tumbase sobre él. Bajó
las manos de nuevo a sus nalgas, acariciándolas y subiéndolo
un poco sobre él para lamer sus pezones y succionarlos con
suavidad, respirando con fuerza contra ellos. A él le estaba
excitando, pero… –¿Esto es sólo con las
tías o te mola? –preguntó riéndose y
apoyando la cabeza en el colchón de nuevo –Lo siento,
soy un fracaso como amante.
–No, vas bien –le sonrió el moreno, acariciándole
el rostro –. También funciona con los tíos,
mira... –le tomó una mano, bajándola a su entrepierna
para que se percatase de que estaba excitado, respirando agitado
con el roce.
–Eh… Reiji –el rubio pasó la mano por el
sexo del chico, sintiéndose un tanto arrebolado –.
Quiero verte desnudo –sonrió, desabrochándole
el pantalón y deslizando las manos pegadas a su piel, apretando
sus nalgas desnudas bajo sus manos y bajándole el pantalón
hasta la mitad de sus muslos. Sintió que le daba por reírse
un poco de nuevo, y lo abrazó contra él, besándolo
y tocándolo con ambas manos, recorriendo todo su cuerpo,
ansioso.
–Pues no te detengas así –le sonrió el
chico, apartándolo para quitarse completamente los pantalones
y la ropa interior, y tumbándolo luego, colocándose
sobre él y besándolo, bajando por su pecho, hacia
su sexo, acariciando su rostro contra él a través
de la tela.
–Espera… –el rubio se quedó mirándolo
y apoyó una mano contra su mejilla –. ¿Seguro
que quieres hacer eso? Por ahí se mea –se rió
a carcajadas –. Vale, era una broma sólo, estoy nervioso…
–tragó saliva, sacándose el jersey y apoyándose
en los codos para mirarlo. Estaba desnudo sobre él y estaba
tocándolo –. Eh, Reiji… ¿seguro que quieres
hacer esto?
–Seguro que quiero... –le sonrió un tanto maliciosamente,
desabrochándole los pantalones –¿Seguro que
quieres tú? Y... no te preocupes, has fumado tanto, que igual
y tus meadas me hacen reír –soltó una risita,
bajándole la ropa y comenzando a lamer su sexo.
–Ah… Reiji. Yo sí quiero…o más…
–Dusk se rió un poco, cortándose rápidamente
por las sensaciones que ahora primaban en su cuerpo, sintiendo cómo
su sexo se encendía y endurecía a medida que la lengua
del moreno humedecía su piel con suavidad. Inclinó
la cabeza a un lado para observarlo mejor, sintiendo un escalofrío
y acariciándole el cabello –. Estás buenísimo…
El chico alzó el rostro, sonriéndole y acariciando
sus testículos con una mano, mientras subía un poco
más sobre él.
–¿Estoy bueno? Pero he sido un chico muy malo... –se
rió, obviamente metiéndose con él, y besándole
el pecho, su propio sexo rozando contra la piel del rubio.
–No importa… a mí me gusta que seas malo…
–el rubio lo miró a los ojos, besándolo profundamente
y acariciando el fino cuello del chico con suavidad. Bajó
una mano por sus piernas, sujetando su sexo y acariciándolo
–. Déjame ver… –le pidió, sonriendo
enrojecido y echándolo hacia atrás un poco para observar
su propia mano jugando con el sexo del moreno. Alzó la vista
para mirarlo a los ojos –. ¿Seguro que estás
bien? ¿No te duele nada?
–Estoy perfectamente bien... ah... –respondió
el chico sonriendo, y soltando un gemido después por las
caricias del rubio, empezando a gemir más y más, sin
apartar la mirada de sus ojos rojos.
–Reiji, ven, déjame que te lama… –se rió,
porque después de todo, sí lo deseaba. Le sujetó
las muñecas, tirando un poco de él para que se echase
hacia adelante y acercase el sexo a su boca. Se echó él
mismo hacia abajo repentinamente, introduciéndose el sexo
del moreno en la boca y separando más sus piernas a los lados
de su cuerpo, acariciándolas y jadeando contra su piel.
–Ah... Dusk... –Reiji se mordió un labio, jadeando
con fuerza, y gimiendo, sujetándose a su cabello, su sexo
pulsando en la boca del rubio –Eres... muy bueno... –bajó
el rostro excitado, moviéndose un poco.
–No lo creo… –el rubio se rió un poco y
lo dejó salir de su boca, alzando el volumen de la música
en la televisión para evitar a sus vecinos, y sonrió,
deslizando la lengua por sus testículos y succionándolos
en el interior de su boca.
Salió de debajo de él, lamiendo sus piernas y sus
nalgas, deslizando las manos por su cuerpo y acariciando sus pezones,
volcándose un poco sobre su cuerpo. Creía que estaba
siendo un poco brusco en todo lo que hacía, como torpe, pero
estaba muy excitado.
–A la próxima me saldrá mejor… –dijo
sonriendo y moviendo la mano sobre su sexo.
–Lo estás haciendo muy bien... No te preocupes... ah...
nn... –Reiji giró un poco la cabeza para mirarlo, apoyándose
en las manos y deslizándose hacia abajo para quedar apoyado
en los codos ya, completamente encendido, gimiendo –Dusk...
quiero sentirte... dentro...
–¿Ya?... Digo, ¿ahora? –el rubio se rió
de sus nervios –Espera… –se inclinó sobre
él, lamiendo su entrada, empujando la lengua hacia su interior
todo lo que podía, moviéndola alrededor de su ano
y cerrando los ojos, respirando contra la piel caliente e introduciendo
dos dedos en su interior, deslizando la lengua entre ellos como
podía –. Quería saber cómo se sentía
esto… –explicó innecesariamente, sonriendo y
volcándose sobre él de nuevo para besar su espalda.
–Pues por mi parte... ah... se siente muy... bien –le
sonrió el chico jadeando y absteniéndose de hacer
bromas, no se fuera a cohibir. Separó más las piernas,
susurrando –. Tranquilo... Esto no viene en el examen.
–De todos modos, no quiero suspender… –el rubio
lo volvió de frente, acariciándole la cara con una
mano –. Quiero verte la cara. Me gustas mucho, mucho, Reiji…
–se inclinó sobre él, besándolo apasionadamente
y abrazándolo completamente rojo por aquellas palabras –.
Estoy enamorado de ti… –le susurró al oído,
sujetando su propio sexo y empujándolo dentro de su cuerpo
–. Ah… No sé qué querías hacerme…
hacerme ver con esto, pero ahora sólo me gustas más.
–No es el momento... de juzgar... ah... Todos me aman en este
momento –sonrió, ocultando un poco su rostro contra
el del rubio, sin querer ceder, susurrando su nombre sin embargo
de manera un poco necesitada –. Dusk...
El rubio cerró los ojos por un momento, disfrutando tan sólo
del placer que el cuerpo de Reiji le transmitía. Lo que tu
quieras, pensó inevitablemente buscando sus labios para besarlo,
mordiendo su labio inferior con suavidad, tomando sus nalgas con
las manos y moviéndolo más contra él. Le levantó
las piernas por encima de sus brazos. Se sentía genial.
–A mí me gustas tú –insistió necio,
buscando ahora su cuello y lamiéndolo –. Me gustas
mucho… –dijo casi en un gemido, arrastrando la cara
contra la de Reiji y lamiendo el lóbulo de su oreja, mordiéndolo
con delicadeza y apoyándose en la almohada un momento, moviéndose
contra él y tomando su sexo con una mano, ahora despegándose
de su cuerpo para acariciarlo.
El chico bajó el rostro, gimiendo, sintiendo su sexo crecer,
y sonriendo sin poder evitarlo gracias a las palabras de Dusk. Aunque
no significaban nada en sí realmente.
–¿Quieres... quieres que me corra o prefieres hacerlo
primero tú? –preguntó de pronto, entre jadeos,
acostumbrado y recordando que no lo había hecho en un principio.
–A mí… qué me importa –el rubio
lo miró a los ojos, sonriendo incrédulo –. Córrete
cuando te dé la gana –empujó hacia arriba sus
caderas un momento, saliendo de él y lamiendo su sexo, introduciéndolo
en su boca con profundidad. Se arrodilló de mejor manera,
tomándolo a horcajadas para penetrarlo de nuevo, abrazándolo
y besándolo –. No estás haciendo esto por mí,
o eso espero… –susurró contra su cuello, mirándolo
a los ojos después.
Reiji soltó una risita, respirando fuerte.
–Va...le...Y sí lo hago por ti... es lo que se hace,
¿no? –Bajó el rostro, el flequillo pegándose
un poco a una mejilla –Pero... también lo deseo.
–Vale… –el rubio lo besó profundamente,
sin dejar de mirarlo, buscando su sexo entre sus cuerpos y acariciándolo
de nuevo, acelerando el ritmo en su interior y sintiéndose
un poco sudado. Se apoyó con una mano en el colchón
y se dejó caer hacia atrás sobre este, tomando las
nalgas de Reiji y moviéndolo sobre él, cerrando los
ojos sin poder evitarlo y echando la cara hacia atrás, apretando
las mandíbulas al contener el orgasmo –. Bésame…
–le pidió, mirándolo de nuevo –Bésame
hasta que te corras –dijo rojo y encendido –, por favor…
–decidió corregirse después.
–Si me lo pides... así... ¡ah!... –Reiji
gimió con fuerza, sintiendo que igual no iba a contenerse
por mucho tiempo más, y lo besó con avidez, moviendo
su lengua contra la del rubio, acariciando su cabello, mientras
con el otro brazo se abrazaba a él, aprisionando su propio
sexo entre sus cuerpos, ejerciendo tanta fricción como le
era posible.
El rubio no pudo evitar sonreír incluso en medio de aquel
beso. No había podido evitar pedírselo “por
favor”. Por un momento se había dado asco al haberle
dicho aquello como si fuera una orden o algo así. Sonrió
de nuevo, apartándose un poco.
–Me gustas… –le dijo antes de besarlo una vez
más y apretarlo contra él, ayudándolo a friccionarse
contra sus abdominales y ahondando todo lo que podía en su
boca, tanto como en su cuerpo, al sentir cómo se derramaba
dentro de él. Dentro… ¿se suponía que
lo hiciera dentro? Abrió la boca como para decir algo y se
acalló de nuevo, conteniendo sus gemidos.
Reiji continuó moviéndose a pesar de sentir el semen
cálido del rubio llenándolo, aun más excitado
por aquello, sentía su sexo arder. Empezó a moverse
aun más rápido, haciendo lo mismo con la lengua, gimiendo
sin contenerse para nada, hasta derramarse entre los dos cuerpos,
dejándose caer jadeando aún sobre el rubio, abrazándolo
agitado, sin decir nada.
Dusk lo abrazó, deslizando una mano desde su nuca hasta el
nacimiento de sus nalgas, acariciando el sudor en su piel y tapándolo
con la sábana de colores.
–Aún sigo enamorado… –le susurró
al oído, más por molestarlo que nada, y acariciándole
un poco el pelo –y mañana por la mañana, aún
lo estaré… – insistió –Vale, pero
hoy sí tengo sueño.
–Bobo, tampoco soy un antídoto para el amor... –se
rió suavemente, sin quitarse de encima –Yo también,
¿por qué me salió esa misión? No quiero
ir a clase mañana –murmuró irresponsablemente.
–No vayas. Sólo haz esa mierda y después duermes
de nuevo. ¿A qué hora quedaste con Arai? ¿A
ninguna? Porque si no quedaste a ninguna, estará tirado en
la plaza durmiendo. Yo sí que iré, porque no quiero
más deberes extras de Lorenz –se rió, apartándose
el cabello de la cara –, pero puedes quedarte aquí
el rato que quieras.
–Gracias, pero quedé con Arai para vernos en la entrada
del instituto, así que... –sonrió resignado,
con los ojos cerrados –. Creo que Lorenz me dará una
montaña de deberes luego.
–Bueno, si no, siempre puedes tratar de hacer tratos brujos
con él –Dusk se rió un tanto resignado a que
aquello, sólo había sido un polvo para Reiji y se
tapó la cara con la mano, cogiendo un peluche y lanzándolo
contra el interruptor de la luz para apagarlo –. Por eso tengo
tantos en la cama, por si no acierto a la primera –bromeó,
abrazándolo para que no fuera a salirse de encima de él.
–Mientras no te equivoques y me lances a mí... –Reiji
se río, sin hacer ningún intento por apartarse, de
todas maneras.

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