| Capítulo 23
Coming to Terms
Reiji bostezó, estirando los brazos, casi por encima de
Dusk, ya llegando a la escuela, aunque ya llegaban luego del primer
recreo, así que ni sabía para qué iban. Tal
vez porque no quería llevar a Dusk por el “mal”
camino. – Ya cumplí con mi buena obra de hoy. Llegamos,
ve a dar clase... – le empujó con suavidad, como haciéndole
ver que él se regresaba a la casa.
-¿No vienes?- el rubio se volvió a verlo con las
manos en los bolsillos y bostezando sonoramente -Encima que ni traje
libros y nos toca con Lorenz…
- ¿Nos toca con Lorenz? – el moreno lo miró
con gesto de tortura. – No, definitivamente me regreso........-
y seguro que luego lo reñía por la noche.
-Venga no… no me abandones… le diremos que un ente
se comió nuestros deberes…- se rió, arrastrándolo
por las manos y remolcándolo con él –Venga,
ya te dije que tienes que aplicarte para ser alguien de provecho…
a no… eso es lo que me dijo mi tía a mí…
es igual…- se rió tirando de él y finalmente
cogiéndolo en brazos -Vienes o me pongo abusivo…- dijo
riéndose.
- Para eso lo hubieras hecho antes de salir, que en la cama es
mejor... – se rió, sujetándose de su cuello.
– Ya, está bien, te acompaño en tu dolor, pero
bájame, que además van a decir lo impensable de ti.
-Bueno pero si no puedo pensarlo, no me preocupa…- el rubio
dejó escapar una sonrisa deteniéndose -¿Para
qué quieres que te baje? Cargarte mola, no pesas y te sobo…-
se rió dejándolo en el suelo después de todo
-Si quieres, vamos a la plaza… total llevo yendo a clases
todo el año, puedo ponerme enfermo un día… aunque
ya nos la aplicará por la noche…
- Cárgame entonces, si te hace tan feliz..... – se
rió de nievo, mordiéndose un labio. – Y claro
que nos reñirá, a menos que finjamos estar convalecientes....
-No me digas eso ahora que ya te solté… bueno, te
cojo otra vez…- el rubio se rió cogiéndolo en
brazos de nuevo y encaminándose hacia la plaza donde paraba
siempre al salir de clase -No podemos fingirnos convalecientes,
soy un actor terrible y capaz y nos mete un termómetro por
el culo para asegurarse…- se sentó en el bordillo de
la fuente dejando resbalar a Reiji entre sus piernas para que se
sentase entre estas.
- Hummmmm... – el moreno se recostó sobre su pecho,
aún sonriendo y bromeando. – Regálame un porro
y dejo que me meta los dos a mí.
-Joder…- el rubio dejó escapar una carcajada sujetándole
la frente y echándolo atrás -Te lo regalo sin que
tengas que meterte nada por el culo ¿OK?- dijo soltándolo
para liar uno -Si trata de hacer eso, mejor huimos- lo prendió
en sus labios pasándoselo -Eres una mala influencia…
antes yo iba a clase- se rió diciendo aquello como si llevase
días faltando y le pasó las manos por los hombros
masajeándolo con suavidad –No, tío… en
serio ¿Por qué te gusta que te la metan? De veras…
¿nunca fuiste activo?
- No, nunca, la verdad...no me interesa. No lo sé, sólo....me
gusta. Además, hasta ahora no he visto a muchos que quieran
contratarte para que se lo metas, ¿eh? – sonrió
dándole una calada al porro, y cerrando un poco los ojos.
– Y..yo te llevé a la escuela, fuiste tú quien
no quiso entrar.
-Técnicamente… pero por tu culpa no tenía mis
libros…- se rió -El caso es que es tu culpa…
y es que tal vez no tengas mucho aspecto de activo… o a lo
mejor es que la tienes muy pequeñita….- se rió
a carcajadas pasándole las manos por encima del pecho hasta
el abdomen y acariciando su pecho de nuevo -Te estoy sobando de
mala manera… - se rió de sí mismo, cogiéndole
el porro de la mano y dándole una calada para después
devolverlo a sus labios -No me extraña que las niñas
te odien…
- ¿Y por qué dices eso ahora? – sonrió,
tomándole las manos y bajándolas hasta su entrepierna
antes de que pudiese reaccionar. – Si vas a sobar de mala
manera.....te aconsejo que lo hagas a conciencia. Así no
haces suposiciones erróneas respecto a mi tamaño.
-Wa!! Oye… que estamos en la calle…- se rió
como si eso fuera lo que le importase -OK… así a bulto
no me parecía precisamente microscópica, pero mira
que te agrada joder…- sonrió, bajando la cabeza y apoyando
los labios en su cuello abrazándolo por el pecho -Seguro
que el número de gays del instituto se incrementó
a causa tuya…- dejó escapar la risa sobre su piel -De
todos modos, si sigues tratando de demostrarme el tamaño
de tu polla de ese modo, sólo acabarás averiguando
el tamaño de la mía cuando me empalmo…
- Y en la escuela siempre nos están diciendo que investiguemos,
¿no? – bromeó el chico. Acariciando una de sus
manos, sosteniendo el porro con la otra. – Y.....¿siempre
has sido gay? O ¿te transformaste mágicamente en cuanto
me viste?
-Cuando estuvimos en el pub te dije que no sabía qué
era… a veces creo que soy gay y otras pienso que las tías
me ponen también… no lo sé, polla igual a pis
¿recuerdas?- se rió revolviéndose el cabello
-Tampoco creo que sea importante, tú me gustas ¿Siempre
estás tan volado que no recuerdas lo que te dicen?- preguntó,
aunque guardándoselo, un tanto molesto.
- Cierto.......lo siento.... – le pasó el porro, suspirando
un tanto adormilado. – Y la respuesta es.........a veces.
– finalizó, dejando escapar la risa.
-Pues muy mal!- el rubio se dejó caer a un lado, tirándose
en las baldosas color teja de la fuente, riéndose -Ya no
te haré más confesiones que si no después tengo
que repetírtelas.
- Pero así no se nos acaban los temas de conversación,
¿no crees? – el moreno lo miró, sonriendo y
metiendo la mano en el agua, sintiendo cómo la temperatura
algo fría iba rodeando su piel y haciendo ondas en su superficie.
-No creo, aún tienes que explicarme todos los motivos por
los cuales no puedo enamorarme de ti…- el rubio apoyó
la cara en sus piernas, girándose para estar de frente y
verlo, al tiempo que se reía levemente -Creo que ese escombro
de ahí es Arai…- dijo señalando al moreno que
dormía, al menos aparentemente, tirado en uno de los bancos
de la plaza -No estará palmado… ¿no?
- Lo dudo. Creo que es su estado natural, ¿no? Y comenzaré
diciendo, que no estás enamorado de mí, estás
enganchado en mí – se rió, pasándole
un dedo por la nariz y preguntando luego. - ¿Quieres ir a
molestarle?
-¿Cómo que enganchado? No! Te digo que me gustas
de veras, no me quieres creer porque te queda más cómodo…-
protestó volteándose de lado en sus piernas y sonriendo
de pronto sin embargo lanzándole una zapatilla al moreno
en el estómago.
Arai se llevó la mano al estómago encogiéndose
un poco y miró la zapatilla identificándola como su
segundo despertador y girándose luego a un lado para ver
a Dusk y a Reiji. Le lanzó la zapatilla de vuelta encajándola
en la fuente y sonrió al escuchar el sonido al aterrizar
en el agua aprovechando para levantar una mano y echarle un corte
de mangas con los ojos cerrados de nuevo pero sin poder evitar sonreír.
-Será cabrón!! Noooo….- se puso de rodillas
buceando la zapatilla aunque no podía evitar reírse
-Aún no me respondes a lo de enganchado!
-Jajajaja....- Reiji empezó a reírse sin poder detenerse,
con esa escena, girándose para ayudarlo a sacar la zapatilla
de la fuente. - ¿Cabrón? Pero si tú se la tiraste
primero. Y en cuanto a lo otro.... – lo sujetó por
la barbilla, así como estaba en la fuente, besándolo.
- .....me refiero a que te atraigo, te intereso, estás entusiasmado
conmigo porque soy diferente ¿no? Pero la realidad es que
luego se te pasará y conocerás a alguien a quien sí
ames, y ya comprenderás.
-No…- el rubio sacó la bamba de la fuente chorreando
y la dejó al sol para que se secase, mirándolo a los
ojos bastante cortado -… sí me atraes y me interesas,
porque me gusta cómo eres… y siempre me has interesado
y me has atraído, pero no te conocía apenas…
Ya sé que aún no te conozco casi… pero…
estoy enamorado de ti…- bajó la cara un tanto rojo,
riéndose y mirando cómo chorreaba la zapatilla -Da
igual, no te pongas con ese rollo de comerme el tarro para que no
me gustes, no tengo por qué gustarte… De todos modos,
no perdía nada con decírtelo…
Reiji se le quedó mirando, sin saber si aquello lo enternecía
o lo preocupaba. Le tomó la mano que no sostenía la
zapatilla mojada, llevándosela al pecho. – Hazme el
amor, entonces. Eso es lo primero. Y luego ya pensarás si
realmente quieres estar con alguien como yo. Te pondrás celoso
todo el tiempo, te enfadarás, nos la pasaremos peleando.....
Yo no soy alguien para enamorarse, Dusk.
-No lo entiendo… ¿Por qué tengo que hacerte
el amor primero?...- el rubio lo miró un tanto descompuesto
por aquello, pero si ni siquiera sabía por donde cogerlo
y le decía aquello ¿Es que tenía que pasar
un examen o algo así? -Sólo me he enamorado dos veces,
pero sé cuando estoy enamorado…- miró su propia
mano en el pecho de Reiji apretando un poco la tela entre los dedos.
- Pero tal vez no deberías estarlo. – le sonrió
suavemente, mirándolo. – Te digo que me hagas el amor,
para que estés seguro de una vez por todas, si no es eso
lo que quieres, y si no se te pasará el enamoramiento una
vez que lo hayas conseguido. Y también.....para que sepas
si luego de eso, eres capaz de soportar que sea como soy, que lo
haga con otros, y si eso no te haría infeliz.
-Seguramente no me haga mucha gracia…- el rubio se rió
mirando abajo de nuevo -pero no tienes que ser mi novio sólo
porque yo quiera ser tu novio, Reiji… eso es una tontería…
y de todos modos, no puedo coger quedar contigo un día e
ir a tu casa a echarte un polvo a ver si me gusta ¿comprendes?
Porque así no me entran muchas ganas… no quiero ser
parte de tu empleo ni tu buena obra del día…
- No hables como si yo no fuese a disfrutarlo.... – Reiji
le dio un ligero empujoncito de ánimo, a pesar de todo. –
Me agradas Dusk pero precisamente de eso estoy hablando. Yo no voy
a cambiar y tú no quieres estar enamorado de alguien como
yo, créeme. –
-¿Por qué? No importa de quien quiera estar enamorado,
te estoy hablando de quien lo estoy… A lo mejor lo que me
das a cambio es demasiado bueno como para perdérmelo porque
no seas perfecto ¿no? Si te gusto… no pierdes nada
con intentarlo… ¿verdad? Si a lo mejor discutimos y
todo eso que has dicho… pero… ¿y si saliese bien?
Aunque sólo fuera un tiempo… tú serías
más feliz y yo también… Si sale mal… pues
lloraré… me quedaré en casa fumando porros hasta
vomitar y después se me pasará… pero no me pidas
que hagamos el amor así… No digo que no vaya a suceder,
tal vez había sucedido ayer… pero no lo sé…
- Pero yo no quiero hacerte llorar, Dusk. Además, no te
va bien. Se te dañará el estilo. – se rió,
aunque pensando en que tal vez se había metido demasiado
con él y todo esto era su culpa, pero lo cierto es que sí
le agradaba muchísimo estar con Dusk.
-Si me rechazas voy a llorar igual en cuanto no haya nadie delante-
se rió pese a todo, pasándose la mano por el pelo
y amasándose los mechones rubios y rojos mirando al suelo
-¿Sabes qué creo? Que da igual lo que digamos…
va a suceder de todos modos…
- Entonces.....tendremos que ver qué sucede, ¿no?
– se dejó caer hacia atrás, apoyando la cabeza
en las manos y observando el cielo.
-Está bien…- Dusk lo miró desde arriba dejando
ya la dichosa zapatilla sobre la fuente y se echó sobre él,
besándolo profundamente y abrazándose a él
-Pero me gustas…- protestó pese a todo girándose
para cogerlo sobre él acariciándole la espalda, no
tenía ni idea… pero no le había dicho para nada
que él también le gustase y eso le preocupaba.
-Eh…- Arai se sentó como si nada al lado de ellos
haciendo que el rubio echase la cabeza hacia atrás con los
esquemas un tanto rotos.
-¿Cuánto tiempo hace que estás ahí?-
preguntó, poniéndose rojo de pronto.
-Desde “me gustas” y el morreo consiguiente …Sachi
me ha dicho que Kinsei no ha ido a clase- dijo bajándose
los auriculares.
- ¿Eh? Entonces, casi todos hemos faltado. – se rió
el moreno, observándolo al revés y continuando luego
en tono de broma . – Y ¿qué sucedió?
¿Nos viste y tuviste deseos de hacer un threesome?
-Talmente… por eso me acerqué a ver si te la podía
colar en la boca… pero como se giró, me vi frustrado…-
el moreno lo miró entre el cabello totalmente serio a pesar
de que bromeaba.
-Claro, en mi boca no ¿verdad? Pues muy bonito- se quejó
el rubio que no pudo evitar reírse.
-No, me dan asco las canicas que llevas en la lengua… cerda…-
el moreno suspiró un poco apoyando un pie al lado de la cara
de Dusk y frotándose la rodilla a través de un agujerito
en la tela -Me preguntaba si no estará muerto…
- ¿Quién? ¿Kinsei? –preguntó
Reiji aún sin cambiar de posición. - ¿Por qué
iba a estar muerto? Ni siquiera hubo prueba anoche......
-A lo mejor se suicidó… porque ayer se encontraba
muy mal y me fui a su casa en teoría a dormir, pero se cabreó
conmigo y me echó…- sonrió un poco mirando al
suelo -Creo que estaba llorando y sino… iba a hacerlo…
matasteis a alguien… a él le afecta.
Dusk lo miró sentándose con Reiji en las piernas
-No la matamos, fue un accidente y además seguro que tú
fuiste … un bastardo.
-Claro… mi madre es una puta- el moreno lo miró a
los ojos un momento sentándose después a su lado -Fui
como soy ¿Qué quieres?
Reiji se sentó también, enderezándose por
fin. – Ya, no se pongan a pelear. Dusk no sabía lo
que hacía y tú....bueno, si lo acompañaste
a su casa, seguro que no fue para torturarlo, ¿no? Si quieres,
vamos a ver cómo está. A lo mejor, sólo está
deprimido....
- No es puta- dijeron los dos a coro -No es puta, hombre…
- el rubio se rió un poco pensando en la madre de Arai. Sólo
era una señora “en apariencia” normal.
-Es una puta, que es distinto… es mejor que vayais vosotros
dos, estaba pensando en pedírselo al profesor… porque
ayer salté por la ventana y si sucedió algo, va a
quedar bastante sospechoso que me presente al día siguiente
de nuevo…- se miró las manos pasándoselas por
la tela de los jeans rotos -Si está más o menos bien,
seguro que de lo que menos ganas, tiene es de verme a mí.
Eso, fijo- dijo sacándose un cigarro y prendiéndolo
en sus labios sonriendo levemente de nuevo, aunque sus sonrisas
nunca eran sinceras, más bien, parecían ocultar lo
que pensaba.
- Pues tampoco crea que tenga muchas ganas de vernos a nosotros,
¿no? Si prácticamente no nos conocemos. Por algo se
quedó en casa.....- el chico se le quedó mirando,
preguntándose si estaría preocupado o sólo
curioso. Sus palabras y su gesto no parecían compaginar.
– Si le ha sucedido algo, nos enteraremos de todas maneras.
– aventuró por ver cómo reaccionaba.
-Joder… eso ya lo sé…- el moreno apoyó
la espalda contra el borde de la fuente dándole una calada
al cigarro y apoyando la mano en la rodilla que no dejaba de mover
con el temblequeo de un pie -Me pasé con él…
no fue adrede, pero me pasé…
-Pues discúlpate…- el rubio lo miró de soslayo,
sabiendo que esa no era una opción y vio cómo Arai
sonreía negando con la cabeza y dándole otra calada
al cigarro.
-No, que se joda, me dijo que me largara y eso hice… eso
no se siente bien ¿sabes? Todos estamos jodidos, no sólo
él…
- Pues no te disculpes entonces. Pero no vale la pena seguir pensando
en eso, si no vas a hacer nada al respecto, ¿o sí?
– comentó Reiji, encogiéndose de hombros, como
si le pareciese un asunto muy simple.
-No voy a hacerlo, sólo quiero saber si está bien-
el moreno miró el cigarro consumiéndose entre los
dedos. Lo cierto es que no quería pedírselo a Lorenz,
no quería pedirle nada a nadie.
-¿Y no te puedes esperar a la noche?- el rubio lo miró
pensando en que si iban, tal vez fueran ellos los que se viesen
implicados en aquello.
-¿Y si está tan rallado que no viene por la noche?
Ya sabéis lo que sucederá entonces ¿y quien
será el guapo que se ocupe de él? Porque yo no…
eso seguro…
- Y yo espero que nunca me toque encargarme de nadie.....- aseguró
el moreno, haciendo un gesto con las manos. – Bueno.....yo
digo que vayamos entonces, aunque igual y si decide no ir esta noche,
no creo que nos escuche a nosotros. – accedió, por
fin, pensando en que Arai era demasiado necio, y era bastante obvio
que no pensaba ceder.
-Gracias…- el moreno se levantó, sin más, tirando
la colilla a la fuente y subiéndose los auriculares para
irse.
-Pues nada… habrá que ir a verlo ¿tú
sabes dónde vive?- preguntó el rubio de pronto cogiendo
su zapatilla que aún estaba un tanto húmeda.
- Ahora que lo dices.... – Reiji se rió, alzándose
para quitarle los auriculares del oído a Arai, de manera
bastante atrevida. – Oye.....no podemos ir si no nos dices
donde vive.
El moreno se volvió de una forma un tanto brusca y más
aún desacostumbrado a que nadie lo tocase con esa confianza.
Lo miró pasándose la mano por los labios después
como pensando -Está cerca del centro comercial en la casa
34 de la urbanización esa nueva… - dijo sin más,
dándose media vuelta de nuevo para irse -No vayáis
fumando porros o algo así… lo meteréis en problemas…-
dijo después para finalmente irse.
- Eso lo ha dicho por ti. – bromeó, Reiji, codeando
suavemente al rubio, y mirándolo luego. – Parece que
alguien realmente se preocupa por alguien, ¿no? – le
guiñó un ojo riendo, y tomándolo de la mano.
-Vamos de la mano… como los novios…- canturreó
el rubio meneando la mano de atrás adelante y riéndose
-Parece que a alguien realmente le gusta un poquito alguien…-
se rió encendiendo un porro en sus labios de todos modos
-Qué más dará… sólo es un porro,
es más sano que la nicotina… Sólo te jode las
neuronas.
- Y por eso, luego no puedes comprender cosas.... – se rió,
metiéndose un poco con él, aunque claramente, él
no era el más indicado para hablar. – Ya, pero los
padres no pensarán eso, así que apágalo cuando
lleguemos.
-Ya dirás, esperemos a habérnoslo fumado antes de
llamar… Igual, mira mi aspecto y aspira mi aroma… no
huelo a fragancia de Don Algodón precisamente- el rubio se
rió apretándole un poco la mano y llevándola
contra su pecho, besándole los dedos -Yo creo que Arai es
capaz de traumar a alguien lo suficiente como para que no quiera
ir a clase pero de ahí a que se suicide…
Reiji se acercó, como olfateándolo, medio en broma
y susurrándole luego. – Yo creo que hueles muy bien......Claro,
mi opinión es muy particular. – se separó de
él, de nuevo volviendo al tono habitual de conversación
como si nada. – No, no creo que se haya suicidado, no me parece
ese tipo de persona.
Sujetó el porro entre los dedos algo rojo y lo cogió
a horcajadas sobre él besándolo profundamente y acariciando
su cabello negro. No sabía ni por qué en aquel momento,
pero había sentido el arrebato y tampoco creía como
que le pareciese mal. Deslizó la otra mano por sus nalgas
sujetándolo sobre él y apoyando la espalda contra
una pared, apartándose algo y mirándolo rojo a más
no poder aunque sonriendo -¿Y cual es el tipo de persona
que se suicida?... ¿Tú? ¿Yo? Yo soy muy feliz
con mi mierda de vida… ahora más…
Reiji se rió, pasándole de nuevo un dedo a lo largo
de la nariz, bastante divertido con el sonrojo del chico. –
No, tú no. A ti todo se te pasa. A lo máximo, te fumas
algunos porros de más y acabas muerto de la risa. Yo.....no
creo, tampoco lo haría. No tendría sentido de todas
maneras. – aclaró, encogiéndose de hombros.
– Pero Kinsei...no sé tal vez me equivoque pero parece
el tipo de persona que no se suicidaría porque eso está
mal, ¿ves? No parece alguien que se porte mal a menudo.
-No, es un buen chaval, estudia, va a clase todos los días,
esas cosas normales… pero bueno… yo también fui
así un tiempo atrás…- se rió dejándolo
resbalar sobre sus caderas al suelo de nuevo pasándole el
porro -De todos modos, dicen que las mosquitas muertas son las más
putas ¿no? Así que no sé…- se apartó
el pelo con la mano cogiéndolo por la cintura y caminando
de nuevo, deslizando la mano bajo su camiseta y acariciándolo
-Seguro que le dan pesadillas sólo de vernos en pareja, creerá
que vamos a matarlo- dijo riéndose como si tuviera chiste
la cosa -Y nosotros no, no, sólo vamos a hablarte…
y él pensará que una mierda…
- Dios, no lo había pensado. Cuidado que se nos muere de
un infarto. – se rió el moreno, notando que ya pasaban
por enfrente del centro comercial. – Por aquí debe
ser, ¿no?
-Sí…dijo en la urbanización nueva, es esta…-
dijo lanzando lo que quedaba a su espalda y dejando salir el humo
entre los labios. -Veamos…- dijo mirando los números
en las plaquitas de las casas -Es esa de ahí… voy a
llamar- dijo como siempre dispuesto sin vergüenza alguna, llamando
a la puerta animadamente -A ver si no se muere- se rió mirando
a Reiji un momento -O si su madre nos abre o ya nos odia con espiarnos
por la mirilla.
Efectivamente, quien abrió fue su madre y efectivamente,
los miró de arriba abajo preguntándose quienes serían
esos chiquillos y qué hacían allí. - ¿Sí?
¿Qué desean?
- Sí, buenas...venimos a ver a Kinsei. Somos compañeros
de escuela– saludó Reiji lo más amablemente
que pudo.
- ¿No deberían estar en la escuela ahora? –
preguntó la mujer sin ceder aún.
- Sí, es que ...el profesor estaba preocupado por Kinsei
porque nunca falta y...nos envió. Como somos sobresalientes
pues.... – se rió un poco con su mentira, añadiendo
luego. - ¿Podemos verlo? Tenemos que explicarle una tarea.....
- Pues no lo sé, no se siente bien... – dudó
su madre, un poco vencida ante esod e que los hubiera enviado un
profesor, aunque no comprendía por qué no habría
llamado antes, para eso estaba el teléfono. Igual sospechaba,
pero tampoco quería arriesgarse a que su hijo se atrasase
en alguna clase.
Kinsei se asomó desde lo alto de la escalera, un tanto preocupado
al verlos a los dos allí, pero pasase lo que pasase, lo mejor
era enfrentarlo. – Está bien, mamá, déjalos
subir.....
- Pero ¿qué haces de pie? Te vas a empeorar, Kinsei....
- Que estoy bien, déjalos pasar.... – protestó
el chico, regresándose a su cuarto como si tal cosa.
La mujer hizo un gesto de resignación, haciéndose
a un lado por fin. – Está bien, suban, pero no le agiten
mucho, ¿eh? Necesita descansar. – advirtió,
como si se tratase de un enfermo grave o algo así.
- Jesús… ni que tuviera dos años…- el
rubio miró a Reiji mientras subían las escaleras murmurando
-No me sorprendería si sube en cualquier momento a meterle
un termómetro por el culito y ponerle compresas húmedas
en el cogote…- el chico abrió la puerta entrando seguidamente
y cerrándola tras haber pasado Reiji también, acercándose
a la cama y sentándose en el colchón -No estás
enfermo ¿verdad?
El chico negó con la cabeza, completamente serio. –
No, es la ventaja de nunca hacer estas cosas. Cuando decides hacerlas,
simplemente te creen. ¿Qué están haciendo aquí?
No pienso decir nada si es eso. Si es otra cosa, pues..... –
se encogió de hombros, preguntándose si ya estaba
condenado sólo por haberse deprimido, aunque ni siquiera
había habido misión la noche anterior.
- No, no vinimos por eso. – le sonrió Reiji, pensando
que efectivamente, la predicción de Dusk había sido
correcta y sin que se le pasase por alto lo mal que lucía.
– Sólo veníamos a ver cómo estabas.
-Como no fuiste a clase y siempre vas, pensábamos que a
lo mejor te había dado por hacer alguna parida… ¿irás
esta noche, no? Porque no ir sí sería una parida…
Nadie te va a hacer nada, o al menos yo no… pero podría
ocurrir de todos modos… Ya sabes, además, yo no me
fío de ese Kiri y de Lorenz pues… no sé…
sólo me fío de ti, de Reiji y de Arai… Bueno
y Sachi no creo que hiciera nada, se mantiene al margen.
- Claro que voy a ir, no estoy loco.... – murmuró
aún preguntándose si no sería alguna trampa
extraña. Daba igual, si era así no tenía forma
de escapar, ¿verdad?- ¿Cómo.....cómo
está Arai? –aventuró de pronto, explicando.
– Tuvimos una discusión anoche y creo que.....
- Sí, ya nos dijo. En realidad fue él quien nos pidió
que viniésemos. Creo que estaba preocupado también.
– soltó Reiji, sin pensar ni por un momento en si debía
mantener aquello en secreto o no. Le parecía una tontería.
Paseó la mirada por la ordenada habitación, comparándola
inconscientemente con la suya, y sonriendo.
- ¿Arai? – Kinsei los observó con aquellos
ojos, más enrojecidos de lo habitual y un poco ojerosos,
sorprendido. ¿Arai estaba preocupado? O sería alguna
otra cosa? No lo comprendía.
-Sí, ese tío moreno que siempre lleva auriculares
y jamás escucha a la gente cuando le hablan y siempre te
lanza las zapatillas a las fuentes…- el rubio se rió
dando una descripción bizarra e innecesaria sólo por
burlarse un poco -¿Qué paso realmente? Mira…
es que Arai es así de antipático sabrás…
seguro que no fue nada personal en realidad… no tengo ni idea
de lo que pasó… pero es que es muy bruto… Se
cree que como a él no le molestaría, a los demás
tampoco les molestará o algo así… no sé…
No, porque a él sí le molestaría…- dijo
mirando a Reiji y dudando si había arreglado o empeorado
-Te ves chungo…
Reiji le sonrió, sin poder evitarlo, en realidad muriéndose
de la risa por dentro, por aquellas explicaciones del rubio, aunque
se contenía porque el otro se veía serio como la muerte.
Kinsei se quedó mirando a Dusk, la manera en la que hablaba,
como reía.....¿No le importaba nada? – No puedo....no
puedo simplemente matar a una persona y luego...andar por ahí
con toda la alegría como si nada hubiese sucedido.....Arai...se
enfadó por eso, porque piensa que soy débil y cobarde,
y no puedo hacer como los demás. – bajó la mirada,
cruzando las piernas, y pensando que probablemente tenía
razón en todo eso, pero no podía renegar de sus sentimientos.
– Y luego yo me enfadé, y lo eché de la casa,
porque él no me comprendía......
-Pero no eches a la gente de tu lado porque no te comprende…
Cada cual es como es ¿no? Tampoco creo que Arai se enfadase,
es sólo que él es brusco ¿sabes? Su modo de
ser… él es así… De cualquier modo, no
habría venido hasta tu casa si no le agradases, porque aún
no vino a la mía…- se rió, pensando que se lo
había ofrecido muchas veces -Mira… yo soy así…
tengo esta suerte… por así decirlo. No es que no me
importe que se haya muerto. Simplemente no ando pensando en eso,
a veces lo pienso y me jode, me siento fatal, pero no voy a dedicar
mi vida a lamentarme…
- Eso ya lo sé, pero igual me siento así. ¿Tengo
derecho, no? No se supone que me recupere instantáneamente
sólo porque todos opinen que debo hacerlo. Y anoche......
sé que exageré, pero.....- lo que había querido
era alguien que lo confortara, que lo hiciera sentir mejor, no que
le dijera que su actitud estaba mal ni esa clase de cosas. Pero
suponía que había sido un tanto iluso en esperar eso
de Arai.
-Mira… hmmm…- el rubio se rascó un poco la mejilla
pensando que se iba a meter donde no lo llamaban, pero era su especialidad
después de todo -A mí, recupérate cuando te
dé la gana… Yo creo que Arai estaba tratando de animarte
o de darte valor… yo que sé, pero ya no sé como
decirte que es muy bestia… ¿sino para qué nos
pide que vengamos a ver si estás bien? Estaba preocupado
por si no aparecías por la noche… casi le pide a Lorenz
que venga a verte…- se rió, pensando que eso era más
una maldición que una ayuda.
- Sí, además, no quería venir él porque
pensó que a lo mejor no querías verlo....y... –
Reiji se rió, pensando en que sin duda, el moreno lo mataba
si sabía que le había dicho esto, pero creía
que era lo mejor. – Él sabe que no debió gritarte,
pero no se disculpará porque...es Arai.
- Ya lo sé, ya sé todo eso.... – Kinsei suspiró,
sonriendo débilmente. Le hubiese gustado que fuera él
mismo a decírselo, pero daba igual, ya lo vería a
la noche y a ver si le hablaba o no. De todos modos, eran mucho
mejor Dusk y Reiji, que el profesor Lorenz. Ese seguro que lo reñía
por haber faltado y luego le ponía alguna tarea extra como
penitencia. – Pero tampoco pienso disculparme. Eso sería
como decir que él estaba en lo correcto.
-Qué necios… parece que les agrada pelearse y mira
cómo sonríe porque le dicen que Arai estaba preocupado
por él…- el rubio se rió, burlándose
y lo pegó a él, abrazándolo con fuerza y acariciándole
el pelo -Tú tranquilo… vamos a estar todos juntos y
al final conseguiremos detener esto ¿de acuerdo? Tenemos
a Lorenz sensei y al niñato superdotado con nosotros, somos
más y más guays…- se rió, pensando que
se estaban comparando con un ente.
Kinsei dejó escapar un poco la risa, aunque un tanto colorado
por tanta efusividad y porque notase su sonrisa en ese preciso momento.
– Ya.....está bien, está bien. No pienso rendirme
tampoco....
- Bueno, entonces todo está bien, ¿no? – Reiji
se tiró sobre la cama también, acostándose
un poco, sonriente. – Hasta nos dio un día libre la
cosa esa. A lo mejor ya lo empezamos a marear.
-Está harto de nosotros- el rubio se rió separándose
suavemente de Kinsei y empujándole el dedo en el ombligo
a Reiji -Mariquita…- le llamó, riéndose y pensando
que no tenía sentido ninguno -El ente nos escogió
por mariquitas… ¿quieres que nos quedemos más
rato? Total, no íbamos a hacer nada provechoso… Tu
madre es plasta ¿verdad?
- Sólo no la menciones mucho, que parece que tuviera radar...
– sonrió el chico, haciendo un gesto con la mano. –
Me...gustaría que se quedaran. No quiero estar solo, la verdad.
- Pues nos quedamos entonces. – decidió Reiji, sonriendo
aún. -In-de-fi-ni-do – molestó al rubio, tocándolo
de la misma manera, sólo que en la nariz. – Y ¿entonces?
¿Quieres estudiar? – se rió como si acabase
de decir algo graciosísimo.
-Yo no… apruebo por ciencia infusa…- el rubio se rió
revolviéndose el pelo de pronto -No estoy indefinido, me
defino por ti. Ya te dije que me gustas tú…- sonrió,
metiendo una mano bajo su camiseta y acariciándole el pecho
mientras se echaba atrás contra la pared -Bueno pues nos
quedamos. Total, yo no tengo hijos que me lloren…- sonrió,
tirándole de la manga de la camiseta a Kinsei -Así
que el niño bueno se escapa por las ventanas en las noches
¿eh? De bueno no sé yo qué tendrá…
seguro que tienes revistas guarras por ahí… de marineros
fornidos….- se rió tapándose la boca -Uy! Tu
madre nos va a echar para que no te perjudiquemos el cerebro…
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