Capítulo 12
Nada Personal
Arai se bajó los auriculares delante de la casa de Kiri
y apagó el cigarro contra la valla, lanzando la colilla a
su espalda y metiéndose un chicle en la boca para no espantar
padres, aunque igual con su ropa, muy buena impresión seguro
que tampoco les causaba… Por otro lado, tampoco podía
evitar hacerse conjeturas y siendo Kiri como era, no se esperaba
una casa armoniosa como la de Kinsei. Claro, que a lo mejor se abría
esa puerta y descubría “sonrisas y lágrimas”.
Llamó a la puerta y se metió las manos en los bolsillos
de nuevo mirando al suelo.
Quien le abrió fue el mismo Kiri, justo como si le estuviese
esperando, lo cual seguramente era cierto. – Hola –
lo saludó, saliendo y cerrando la puerta tras de sí,
empezando a caminar hacia fuera de lo más normal.
Arai lo miró, preguntándose si es que era médium
o llevaba el día plantado en la mirilla para abrirle de ese
modo nada más llegar y caminó a su lado, tratando
de no pensar demasiado en ello -Tengo una idea…
- ¿De veras? – el chico lo miró interesado,
deteniéndose un momento.
-Sí… mira… no sé hasta que punto quieres
llegar, pero yo a esas tías las odio…- bajó
la mirada apartándose un poco el pelo que calló de
nuevo sobre sus ojos -Siempre van a una discoteca, todos los fines
de semana, seguro que hoy también… He pensando en dejarla
desnuda y obligarla a salir a la calle… No sé si te
parece muy bestia, porque a mí no… y se me ha ocurrido
un plan…
- Es una venganza personal para ti, ¿no? – le sonrió
de manera un tanto burlona, sólo por meterse con él.
– No me parece muy “bestia”, no les tengo ningún
apego, ni nada por el estilo. Así que...estoy dispuesto a
llegar a donde sea.
-¿Personal? No me han hecho nada aparte de molestarme...
es sólo que son pijas- mintió en cierto modo, o mejor
dicho, prefirió guardarse ciertas cosas -Mira… como
son tan vacías, siempre quieren que se las folle un tío
“malo”… bueno… las tías ya sabes…-
dijo poniendo una mueca que expresaba lo penoso que le parecía
-Iremos allí y uno de nosotros se la ligará, mientras
el otro espera en uno de los baños. El que se la ligue, entra
con ella, ya veremos como nos las apañamos para dejarlas
en bolas sin que se enteren de que estamos pasando su ropa al otro
por encima del lavabo… ¿me sigues? Después,
el otro sale con la ropa y le da a la alarma de incendios dando
el tiempo suficiente al que está con la pija, de salir con
alguna excusa antes de eso… Saldrá…
- .... y todos estarán afuera, listos para el espectáculo.
Me parece perfecto, sólo espero que pueda más su instinto
de supervivencia que su vanidad – se encogió de hombros,
sacudiendo la cabeza con una sonrisa maliciosa en los labios. –
De todos modos, supongo que no se puede quedar a vivir allí.
En algún momento tendría que salir....
-Bueno, si prefiere esperar a que el de seguridad revise los baños
para sacarla, es su problema… En todo caso le va a encantar…-
sonrió de medio lado, pensando que finalmente no había
sido una mala idea ir con él. No parecía tener reparo
alguno en joderla a gusto -Ahora… nos toca decidir quien se
pasa la putada de enrollarse con esa… ¿ tienes una
moneda?
- Claro. ¿Confías en mí? – sacó
una moneda del bolsillo trasero de sus vaqueros, mostrándosela.
– No es una moneda mágica ni nada de eso, pero elige
tú para que luego no haya dudas.
-Claro que no confío pero da igual, elijo cruz y me libro-
el moreno lo miró a los ojos esperando y cruzando los dedos
dentro de los bolsillos, deseando que le cayera el muerto al rubio.
Kiri lanzó la moneda en el aire, dejándola caer al
suelo, para que fuese claro el resultado, y agachándose un
poco para observar, a la vez que el moreno. – Bueno, parece
que estás de suerte. Me toca a mí el castigo –
sonrió de medio lado, aunque con un gesto obviamente asqueado.
Arai sonrió, rascándose una ceja- … Desvístela,
dile que te la coma, y me pasas la ropa…- sonrió, mirando
al suelo y caminando ya -Cierras los ojos y ya ni tienes que pensar
que es ella- No pudo contener mucho la risa dejando salir la respiración
por sus fosas nasales -Después le dices que olvidaste coger
condones y sales. Yo activaré la alarma en ese momento…
- Puedes reírte libremente si quieres. Ya hasta parece que
te causa más gracia que yo tenga que hacer eso, que tu pequeña
venganza. –el rubio lo miró de soslayo sin ningunas
muestras de estarse riendo él, pero es que no le hacía
ninguna gracia tampoco.
-No me río de otro modo, porque no me agrada y mira que
eres insistente con la mierda de la venganza, ya te he dicho que
no me estoy vengando de nada… - Realmente no se sentía
con deseos ninguno de contarle a este nada. Frunció el ceño
sin mirarlo, aún si fuera Kinsei, tal vez, pero este tío
era un cabrito y se le notaba -Dame 20 y lo hago yo- lo miró
de soslayo, deteniéndose un momento.
Kiri lo observó, alzando una ceja, con gesto despreciativo.
– Hicimos un trato y pienso cumplirlo. Puede que no me guste
lo que tenga que hacer, y definitivamente no me gusta, pero haré
lo que sea necesario. No voy a echarme atrás bajo ninguna
circunstancia.
-Tú mismo, entonces deja de quejarte como si fuera la gran
cosa… - sonrió de medio lado y escupió el chicle
delante de ellos, prendiendo un cigarro ahora - No será nada
difícil. Siempre que me ven, me molestan y además,
tú eres nuevo… Seguro que joden en cuanto nos vean,
ligártela es más fácil aún que acercarse
a ella. La otra seguramente estará con su novio así
que no molestará tampoco.- se sacudió el flequillo
de la cara de nuevo mirando al suelo, definitivamente sí
era demasiado orgulloso para soportarlo -¿Qué hacemos
hasta la noche?
- El que lo vaya a hacer, no significa que no pueda expresar mi
disgusto si así lo deseo. – insistió el chico,
sin ceder terreno aún. – Y no lo sé, podríamos
ir a la biblioteca a ver si averiguamos más sobre todo esto.
O igual podemos comprar una Guija moderna, y ver si aquí
fuera, nos responde las mismas cosas. – le propuso, aunque
para el caso, no veía por qué comprar una si era tan
fácil hacerlas.
-Podemos ir a una biblioteca y hacer una, cuando encontremos en
un libro el modo de hacerla correctamente o incluso seguro que tienen
plantillas que podemos fotocopiar… y eres un pedante de mierda…-
puntualizó finalmente el moreno mirándolo de soslayo
-¿No serás pariente de Lorenz?
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