Capítulo 10
La Segunda Noche
Reiji llegó caminando a la escuela, con una mano en un bolsillo
y la otra limpiándose la nariz, señal de que se había
metido “algo” antes de ir a la reunión. Así
estaba mejor, mucho más tranquilo, y al menos no se estaría
riendo todo el tiempo, aunque esperaba no ser el primero. Tampoco
tenía muchas ganas de bajar esas escaleras oscuras solo.
Lorenz pasó a su lado y giró la cara hacia él,
mirándolo de soslayo y abriendo la puerta que aún
no habían reparado. Se preguntaba si al menos habrían
notado que estaba estropeada.
–Buenas noches… ¿Tiene catarro, señor
Kuroda? –preguntó al verlo frotarse la nariz todo el
tiempo, aunque sabía de sobra que ese no era el motivo de
su gesto. Comenzó a bajar las primeras escaleras, mirando
la hora. Llegaba tarde, para variar… y ya se podían
oír abajo las voces de algunos de los chicos.
–Tal vez... o tal vez es otra cosa. ¿Tiene miedo de
contagiarse? –se rió un poco el chico, algo fuera de
sí, aunque de todas maneras, no tenía ganas de comportarse
muy bien, ni siquiera estaban en clase –¿Cómo
os fue anoche? –preguntó, dejando en evidencia completamente
que ni se había molestado en ver las noticias, ni se había
aparecido por la escuela.
–Dime cómo piensas contagiarme y te diré si
me da miedo o no… –el moreno sonrió un mínimo,
mirándolo de soslayo –. Fue bien… Murió,
así que no nos descubrirá, ¿y tú?
–No, yo sigo... vivo –se detuvo de pronto en medio de
la broma, percatándose de lo que decía, y acelerando
para alcanzarlo de nuevo –. ¿Cómo que murió?
Es chiste, ¿no?
–Sí… un chiste macabro –dijo Dusk, bajando
las escaleras tras ellos y parándose detrás de Reiji,
apoyando la mano en la barandilla –. No, Yurei murió,
se cayó a la vía del metro… y fue atropellado.
Es horrible, tío. Este juego no mola una mierda. Lo que está
claro es que yo no pienso dejarlo. No tengo ganas de que me aplaste
un bus.
–Pues si no me lo dices... –murmuró, prestándole
atención al rubio ahora. Con lo mucho que figuraba Yurei
en su vida, podría haberse muerto hacía diez años
y él no se hubiera enterado. Aún así, le daban
escalofríos y más si pensaba en que él había
hecho las preguntas, era como si el tablero lo conociera personalmente
–. Yo tampoco pienso dejarlo, para eso, tengo mejores maneras
de morir –se giró, susurrándole al rubio en
el oído –. Pero tampoco es para decir que les fue bien,
¿no crees?
–No lo sé… Este tío es… no sé…
el típico tío que no quieres tener cerca en un lugar
oscuro. No sé si me sigues –el rubio lo miró
en la oscuridad, observando cómo se volteaba a verlo y abría
la puerta, dejándolos pasar delante.
El profesor la cerró a su espalda, parándose contra
ella y mirándolos a todos, subiéndose las gafas y
después cruzando los brazos, notando que faltaban dos de
las chicas.
–Todos sabéis que Yurei ha muerto, accidente…
el tablero… No lo sabemos, lo que sí sabemos, es que
no podemos asegurar la seguridad de quien abandone este juego. El
siguiente punto que quiero marcaros es… todos formamos parte
de esto en el mismo grado, y todos seremos respaldados por los otros
mientras estemos juntos. Separaos... y entonces no aseguraremos
nada. Bien, ¿alguien quiere decir algo más que todos
debamos escuchar?
–¿Y qué tal si todos dejásemos de jugar?
Entonces no habría nadie más para llevar a cabo las
órdenes, ¿no? Porque no creo que el tablero se levante
y nos persiga. A menos, claro, que alguno de nosotros se esté
divirtiendo demasiado... –Kiri sonrió, paseando la
vista por todos, aunque a decir verdad, él no tenía
intenciones de dejar de jugar, y tampoco le parecía que lo
que estaba sugiriendo fuese a acabar con eso.
–Aoyama… de nuevo alabo tu inteligencia, pero aseguro
que yo no seré el que deje el juego para averiguar si tu
teoría es factible –el moreno sonrió un poco,
observándolo a los ojos –. Y desde este momento…
la comprobación de esta pues… es imposible.
–Pues tú no pareces muy afectado –Dusk lo miró,
desconfiando de él sólo porque era el nuevo –.
Además, ¿Por qué tú tenías la
nota? Y aun teniéndola, ¿quién se va a creer
que vas a ir a una cita con alguien que no conoces y encima siendo
nuevo?
–Yo voy a donde me parezca interesante, es todo –se
limitó a responder Kiri, sonriendo de medio lado, sin ganas
de dar más explicaciones. Después de todo, le parecía
perfectamente lógico que sospechase de él.
–Él no ha hecho nada. No empecéis a culparos
unos a los otros. Reiji… por qué no le preguntas si
tenemos un tiempo límite para realizar las pruebas –sugirió
Arai, mirando al chico y notándolo un tanto más “volado”
de lo habitual.
–Ya... Sí, mejor hago eso –sonrió Reiji,
como regresando a la realidad y dirigiéndose con algo de
lentitud a buscar la caja, colocando el tablero en el suelo luego,
listo para hacer la pregunta –. ¿Hay algún tiempo
límite para realizar el juego? –siguió el triángulo
con la mirada –"D... o... s... n... o... c... h... e...
s"
–Dos noches… –Arai miró a Kinsei, hablando
con él, aunque se dirigía a todos –Eso nos da
lugar a pensar bien lo que vamos a hacer sin adelantarnos y sin
cagarla… al menos, tanto como sea posible, ¿no?
–¿Quiénes serán los siguientes? –preguntó
Dusk, echándose adelante junto a Reiji. Lo cierto es que
estaba preocupado, no quería que le tocase jamás –.
Jode, Reiji ¿Qué te has metido, tío? –se
rió de pronto, cosa que llevaba todo el día sin hacer
–Parece que estás en otro planeta.
–Eh, a mí no me mires, que no quiero que me toque de
nuevo –comentó Kinsei, moviendo las manos frente a
él en gesto de negación, rompiendo el silencio que
se había impuesto para que el profesor no lo notara mucho.
–Sólo lo usual, es para ser mejor médium...
–bromeó Reiji, respondiéndole a Dusk y sin especificar
qué era lo usual, formulando la pregunta al tablero y obteniendo
la respuesta casi inmediatamente –"A... r... a... i...
y... K... i... r... i" Es tu día de suerte, ¿no?
Arai, te toca con tu persona favorita en todo el mundo –lo
molestó el chico, aún recordando lo bien que se habían
llevado la noche anterior.
–Eso… Que te toque a ti, Arai, que como estás
loco, igual te mola… –Dusk respiró un tanto aliviado,
procediendo a liarse un cigarro ahora que sabía que a él
no le tocaba.
Arai lo miró, dibujando una sonrisa en los labios y apoyándose
contra la pared.
–No tanto… –aseguró sin acabar de aclarar,
y mirando a Kiri de soslayo. Lo cierto es que después de
aquella mañana, no le importaba nada hacer pareja con él.
Además, era inteligente, así que mejor aún
–. ¿Y qué tenemos que hacer? –preguntó,
mirando al “médium” de nuevo.
–H... a... c... e... d... l... a... t... a... r... e... a...
d... e... R... e... i... j... i...–bromeó el chico
sin poder evitarlo. Con tanta seriedad, era demasiado tentador –.
¿Veis? Si fuera yo, eso es lo que diría. ¿Cuál
es el juego esta vez? –preguntó ahora un poco más
serio, leyendo la respuesta en voz alta, como siempre –"H...
u... m... i... l... l... a... r... a... l... a... d... e... s...
e... r... t... o... r... a...Y... u... k... i..."
–La otra debe de gustarle... –se rió entre dientes
Dusk, dando una calada y mirando a la tabla un tanto interesado,
pasando los dedos por ella como para quitarle el polvo –.
Si yo fuera esto puntualizaría, no la maten en el proceso…
–el rubio se rió, despeinándose las mechas delante
de la cara –. ¿Estás contento, Kiri? Ahora puedes
ser más creepy aún –sonrió, echando la
espalda contra la pared para mirar al nuevo.
–Me pregunto si también morirá… –dejó
escapar el profesor, aproximándose al tablero, observándolo
mientras se ajustaba las gafas, y preguntándose si podría
contestarles a algo así. Sonrió un poco, echándose
atrás de nuevo. No… mejor que lo descubriesen por sí
mismos.
–Pues esperemos que no... –murmuró Sachi, bastante
nerviosa ante todo lo acontecido, deseando que el profesor no dijera
esa clase de cosas. Le helaba la sangre.
Kiri, por su parte, le devolvió la mirada al otro rubio,
en silencio por unos segundos, respondiendo luego.
–No, yo sólo puedo ser tan creepy como lo soy naturalmente,
a menos que suceda algo extraordinario supongo –se encogió
de hombros, sonriéndole y poniéndose de pie –.
Bueno, ya lo veré con mis propios ojos.
–Esto es una locura... –Kinsei miró a Arai, preguntándose
cómo todos se tomaban aquello con tanta naturalidad. No le
parecía cosa de retirarse, pero tampoco le parecía
un juego muy divertido, la verdad. De todos modos, no tenía
por qué pasar nada. Aquello había sido un accidente,
¿no? Tal vez estaba exagerando.
–Tranquilo, sólo es un juego. Vamos a humillarla, no
es ninguna cosa que ellas no hagan cada dos por tres con cada persona
que no está a “su altura”, ¿verdad? –se
levantó, ofreciéndole la mano. Todos los demás
comenzaron a levantarse también –. Tenemos tiempo hasta
mañana por la noche, así que, ya encontraremos el
modo. ¿Tienes alguna idea? –le preguntó al rubio,
a pesar de que caminaba un poco más adelante que él.
–Aún analizo las cosas, pero... supongo que lo peor
que le puede pasar a una persona así es quedar en ridículo
delante de todos, ¿no? O tal vez... destruir su reputación
de tal manera que no pueda volver a levantar cabeza –respondió,
apenas girando el rostro para verlo –. De todos modos, es
lo único que les importa, ¿no? Lo que piensen los
demás.
Reiji se había quedado rezagado, guardando el tablero como
la noche anterior, así que se apresuró a seguirlos,
escuchando sólo las últimas palabras, y sonriendo
un poco, acercándose a Dusk.
–Pues qué aburrido, ¿no?
–Podemos hacer ambas cosas, mañana iré a clase…
–susurró Arai mirando la hora.
–Así varía un poco, Hanasaki, vaya a clase –el
profesor habló mirando la hora también, como por reflejo.
No era muy tarde, y menos aún teniendo en cuenta que en casa
sólo le esperaba su cama. De todos modos, quería investigar
un poco sobre el tema. Tal vez hallase algo.
–Ya ves, pero es que las pijas no son divertidas… son
sólo para verlas pasar y decir “joder qué pija”,
nada más… –el rubio se rió, agarrándose
a Reiji por la espalda, colgando los brazos por sus hombros –.
A lo mejor nos toca juntos, Reiji –lo rodeó con un
sólo brazo, usando el otro para sujetar el porro y ponérselo
en los labios –. Si nos toca la otra, le hacemos fumarse un
canuto delante de la gente, y con eso ya le queda trauma de por
vida.
Reiji le dio una calada al porro, apartándolo de sus labios
para responderle luego.
–Si nos toca la otra... después te llevo a celebrarlo
–susurró seductoramente, volviendo a colocarse el porro
entre los labios, riéndose suavemente.
–Arai, ¿vienes conmigo como acordamos? –le preguntó
Kinsei al moreno, aún sin estar seguro, y esperando no estarlo
avergonzando delante de los demás, pero ya deseaba irse a
casa.
–Sí, claro, pero primero acompañamos a Sachi
a casa. No la voy a dejar sola a estas horas… –Arai
miró a la chica de soslayo, esperaba que nunca le mandasen
a ninguno a hacerle nada a ella.
Dusk sintió que se ponía rojo y dejó escapar
una risita un tanto floja por lo que fumaba.
–O.K. Llévame donde quieras… Ahora voy a querer
que ya me manden matar a alguien de una vez… –dijo como
si ese fuera el objetivo del juego –. ¿Cuál
creéis que sea el objetivo final de esto? ¿Exterminarnos
a todos? –preguntó de pronto, y ahora que se le había
pasado el mal rollo.
–Si es así, ya te enterarás si eres el último
en morir. Si no, tendrás que hacerte un supuesto –el
profesor los miró de soslayo, haciéndolos salir delante
de él para asegurarse de que no se quedaba nadie en el interior.
–Dudo que ese sea el objetivo. Suena muy... simple. Tal vez
ni siquiera haya un objetivo –añadió Kiri, despidiéndose
con una mano, aunque caminando sin ninguna prisa.
–De todas maneras, no tienes que matar a nadie para recibir
el premio –comentó Reiji, sonriéndole y pasándole
el porro de vuelta a Dusk.
Sachi se acercó un poco más a Arai, agradecida, aunque
aún nerviosa.
–Creo que deberíamos irnos, no quiero manteneros en
la calle más tarde de lo necesario.
–No, no es ningún problema –le aseguró
Kinsei, sonriéndole, y preguntándose por qué
tanta gente le tenía miedo a Arai, si a él le parecía
muy amable, por más callado que fuera.

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