Capítulo
8
Craso Error
–¡Profesor Lorenz! –lo llamó Kinsei apenas
lo vio. Aún no había tenido oportunidad de hablar
con él –¿Cómo... Sucedió algo
después de que me fuera? ¿Cómo van las cosas?
El profesor se detuvo, apoyando una mano en la pared que daba al
pasillo cerrado tras la escalera.
–¿Jugaba al escondite, Akizuki? –preguntó
sin embargo, sin contestar a ninguna de las preguntas del chico
–¿O jugaba con el señor Hanasaki a... alguna
otra cosa? –dijo viendo de soslayo al chico que avanzaba por
los pasillos como si la cosa no fuera con él.
–No, sólo hablábamos –respondió
un tanto rojo, y tomado por sorpresa por ese comentario –.
Necesitaba hablar con alguien, por lo que sucedió ayer.
–Ayer no sucedió nada, usted estaba en su casa durmiendo
y yo acompañé a Yurei a su casa para que no fuese
solo. Por algún motivo se asustó y echó a correr
entre la gente. Traté de detenerlo, pero se cayó a
la vía antes de que pudiera sujetarlo –se ajustó
las gafas, mirándolo profundamente y acercándose un
poco más –. Craso error… ¿sabes el origen
de la expresión craso error?
–No... No sé de qué habla –lo miró
a los ojos, dando un paso hacia atrás a pesar de todo, bastante
incrédulo –. Y no sé cómo puede decir
eso. Yo estaba allí, ¿sabe? Sólo porque cada
vez que lo veo me diga algo distinto, no significa que me lo vaya
a creer. ¿Qué le sucede?
–Shhh… –el moreno dio otro paso hacia delante,
sujetándolo del hombro –¿Adónde va? ¿Cuál
es el miedo? Los dos estábamos juntos… Lo que te estoy
diciendo –continuó, echándose más hacia
el interior del pasillo –, es lo que me has preguntado. Así
es como van las cosas… y como deben continuar. Ambos sabemos
lo que sucedió, ¿verdad? Se asustó y se cayó,
pero no es necesario que expliquemos según qué cosas
y mucho menos que tú estabas presente. Así es más
cómodo, ¿no es así? Más fácil
para ti.
–O.K., pero podría hablarme más claro, ¿no?
Así es confuso –protestó, aunque convencido
de que tenía razón.
–¿Le importaría tratarme con más respeto,
Kinsei? Cualquiera diría que somos íntimos ¿no
cree? –el moreno levantó la mano para ver el reloj
en su muñeca –. De nuevo llego tarde, esta vez…
por su culpa. Busque el origen de “craso error” en la
biblioteca, y cuando lo encuentre, vuelva al aula –dijo separándose
y dejándole espacio para que saliera.
–Sí, lo siento...disculpe, profesor –se excusó
como pudo, alejándose de allí con bastante rapidez,
avergonzado y maldiciéndose por haberse dejado llevar así.
Pero no estaba seguro de que fuera normal pasar por eso y luego
seguir como si nada, aunque tal vez era lo mejor. El caso es que
tuviera razón o no, ahora tenía tarea extra, como
siempre. No, si es que no tenía suerte.

Sigue Leyendo!
|