.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 7

A Thousand Ways to Die

Kinsei salió del aula, buscando un lugar retirado para que no le molestasen. Aún no lo asimilaba del todo, lo que había sucedido, y la única razón por la que había ido a clase, era porque le parecía lo más lógico. Aún así, no se sentía como siempre aunque nadie lo vinculaba con el accidente, había algo en su interior que se resistía a una explicación tan simple. Y es que no lo era, no era eso lo que había ocurrido. Lo peor de todo es que las pijas se la habían pasado intentando consolarlo, creyendo que estaba así porque le tenía mucho aprecio a Yurei, lo que sólo lo hacía sentir peor, porque no se sentía mal por él, ni después de muerto le importaba lo más mínimo. No, tenía que ver con la pérdida de una vida, pero para como se sentía, podría haber sido cualquier desconocido.
Arai miró desde el fondo del pasillo tratando de ver si Kinsei estaba en la clase sin encontrarlo. Echó a caminar por los pasillos sin tener mucha idea de si podía estar por allí o si habría ido con sus amigos o incluso si no habría ido a clase ese día. De todos modos, se sentía un tanto mal por estar buscándolo si no se conocían de nada, Dios sabía que le había costado un mundo acercarse y ahora no lo veía. Se giró al pasillo cerrado que daba al patio interior, donde sólo habían algunas plantas y de vez en cuando alguna pareja enrollándose. Le importaba una mierda, sólo quería sentarse un rato y esperar a ver si lo veía. Para su sorpresa ahí estaba -¿Esperabas a alguien?

El chico alzó la vista, negando con la cabeza. – A decir verdad, me escondía. ¿Tú también? – preguntó, imaginando que los motivos de Arai para esconderse, serían mucho más normales que los suyos.

-Más o menos… te estaba buscando- se acercó un poco más empujándolo un poco detrás de las escaleras para que no los vieran -¿Por qué te escondes? ¿Por lo de Yurei? ¿Qué sucedió?

- Ni yo mismo estoy seguro.....Fue un accidente supongo. Es lo que todos dicen, inclusive Lorenz sensei dijo lo mismo. – se pasó la mano por el rostro como intentando despejarse la mente. – Sólo....estábamos haciendo ruido y siguiéndolo...para asustarlo. Y de pronto se echó a correr, así que lo perseguimos y....cayó a las vías del metro. Lorenz sensei intentó alcanzarlo pero no tuvo tiempo.

-Entonces sí que fue un accidente- el moreno sacó un chicle metiándoselo en la boca y le ofreció otro al moreno aunque lo notaba un tanto nervioso y era natural -¿Lo viste morir?- preguntó, moviendo el papelito plateado en la mano ofreciéndoselo.

- Gracias – aceptó Kinsei, tomando el chicle y metiéndoselo a la boca. – Vi su sangre.....cuando salpicaba al profesor y luego...su cadáver.....Pero, no hubiera muerto si no lo hubiéramos estado correteando, ¿no? Era sólo una broma. – murmuró finalmente, preguntándose cómo podían haber salido tan mal las cosas.

-Ya y las viejas no habrían muerto si no llegaran a viejas y tal no se habría muerto atropellado si no hubiera ido ese día al médico y así infinitamente… No es tu culpa si el crío es tonto y sale corriendo hacia la vía del metro ¿no? Tal vez quería que le planchara la ropa el conductor…- dijo tratando de animarlo y además porque era lo que opinaba sin notar que tal vez su manera de hablar no era de lo más adecuado, hasta que fue demasiado tarde. Se quedó callado, apoyando el hombro en el cristal y mirando al suelo.

- No lo sé, no me parece el mismo caso. De todos modos, creo que el profesor intentaba detenerlo, así que....- aventuró, tratando aún de convencerse a sí mismo, aunque lo cierto es que no tenía idea de qué intentaba hacer el profesor. – No te parecería tan gracioso si hubieses estado allí. No dormí nada anoche.

-No me he reído…- dijo como si eso justificase lo bestia que había sido -Quería levantarte el ánimo, no soy bueno con la gente… lo siento. Es que de todos modos, no lo soportaba… y yo siento como si nada hubiese sucedido… podría fingir lástima, pero me asquearía de mí mismo…
- No, no importa, gracias. – le sonrió un poco, alzando la cabeza. – Y te comprendo, yo tampoco lo soportaba, aún ahora no lo soporto, pero....tampoco quería ser causante de su muerte, ¿sabes? Y lo peor es aguantarme a las niñas esas tratando de consolarme todo el día cuando lo que quiero es gritarles que me dejen en paz.

-Grítaselo…- el moreno lo miró a los ojos sonriendo un poco -Y no eres el causante de su muerte, él fue el propio causante, vosotros sólo le estabais gastando una broma. Si hubiera decidido pararse a plantar cara o incluso correr hasta encontrar gente y detenerse, encerrarse en algún lugar, no habría muerto ¿no es así? Él se mató, por accidente… pero fue su propio fallo… Esta tarde… habíamos quedado….

- Sí, ya sé, allí estaré. Piensas ir ¿no? – preguntó, razonando que el moreno tenía razón. Claro, pero aún así era impresionante. Hubiese preferido no ver el cadáver al menos.

-Sí, a mí todo esto me parece interesante… Porque haya sucedido eso… no voy a dejar de ir…- se acercó un poco más al chico mirándolo más de cerca -Además… parece que esa cosa la tomó con Yurei por huir… - se quedó mirándolo y pensando en si se había enterado o no, de que esa tarde habían quedado -Entonces … ¿Cómo hacemos? Por la tarde…

- Oh, claro! – exclamó recordando de pronto a qué se refería Arai . – Perdona....pues.....¿vienes a buscarme, no? No sé si quieras venir a mi casa o prefieras ir a una biblioteca, me da igual.

-A mí también me da igual. Si voy a tu casa a buscarte, podemos quedarnos allí y damos menos vueltas- dijo tratando de librarse como fuera de las cafeterías y la sociedad en sí. Además, le había molestado tener que insistir -Oye… - el moreno se sacó un bolígrafo de la mochila, apuntándole el teléfono de su casa -por si te encuentras mal o lo que sea…y no puedes quedar… no me vayas a dejar tirado… prefiero una excusa mala a un paseo estúpido.

- No voy a dejarte tirado....¿Quién te piensas que soy? – le contestó un tanto ofendido de que le advirtiese algo así, aunque casi no se conocían. – Si te digo que vayas, es para que vayas.

-Vale… es la segunda vez que me regañas y apenas nos conocemos- el moreno sonrió, apoyándole la mano en la cabeza y despeinándole el flequillo hacia delante de la cara -Debo de estar malacostumbrado…

- No te regaño.....Pero es que..... – se rió, apartándose el flequillo del rostro de nuevo. – Como sea, te espero entonces. ¿Sabes donde vivo?

-No… esperaba que me lo dijeras…- el moreno se miró la mano guardándosela en el bolsillo después, algo cortado de haber hecho eso a Kinsei si apenas lo conocía. Por lo menos, no le había parecido mal -Podemos ir juntos a la escuela después… por la noche…

- Sí, claro, eso me gustaría – asintió, pensando que le quedaba un poco cursi, pero lo cierto es que no tenía deseos de ir solo de nuevo. Sacó un papel de su bolsillo, apuntando la dirección y su número de teléfono. – Por si te pierdes – aclaró, aunque era bastante fácil de encontrar.

-OK, nunca me pierdo- dijo guardándose el papel y sintiendo que había quedado un poco prepotente -Reparto periódicos… me sé las calles… Bueno, debo irme antes de que me vean los profesores… Iré a buscarte- dijo saliendo al pasillo mientras se ponía los auriculares y mirando alrededor antes de decidirse a salir. Observó pasar a Lorenz y sintió cómo los ojos grises del profesor lo miraban fijamente. Lo miró, sintiendo entonces que sonreía levemente y apartó la vista un tanto sorprendido “qué tío más raro…”

 
 

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