.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 3

La Nota Escarlata

Kinsei iba un tanto atareado con varios libros en los brazos, le habían pedido que los llevara a otro salón. No sabía por qué, pero siempre le encargaban esa clase de tareas tediosas, y como nunca tenía una buena excusa a mano...

Alzó la vista a tiempo de estrellarse con aquel chico con el que había dado clases durante dos años y que ahora parecía estar enamorado del segundo curso. Pero que por lo mucho que iba y hablaba, era igual que si no lo hubiese visto jamás.
–Lo siento... demonios –se excusó, a la vez que refunfuñaba para sí mismo, gateando por el suelo, intentando recoger los libros y papeles que se habían dispersado por todo el pasillo.

Arai se agachó en el suelo, colgándose los auriculares del cuello, recogiendo los libros y extendiéndoselos.
–No te preocupes –dijo echándole un vistazo entre el cabello negro, y viendo su oportunidad de huir de Dusk, que ahora charlaba con su vecina como si la conociera de algo –. Te ayudo a llevarlos.

–¿Eh? –Kinsei lo miró como si se hubiese abierto la tierra a sus pies a causa de la sorpresa. Sacudió la cabeza, sonriendo luego, tomando los libros y poniéndose de pie –Muchas gracias –le extrañaba muchísimo, pero tampoco pensaba rechazar la ayuda.

–¡Eh! ¿No vienes? –Dusk corrió hacia él un poco, arrasando a su paso.

–Tengo que ayudar a… este chico –murmuró, percatándose de que ni sabía quién era y volviéndose de espaldas.

–¡Vale, pero después ven! ¡Te esperaré! –salió corriendo de nuevo como si nada, llevándose a Sachi por banda de la mano, como si la hubiera convertido en su mejor amiga de pronto.

Arai suspiró un poco, pensando que ni sabía a dónde iba realmente, pero cualquier cosa era mejor que ir con Dusk. Seguro que le hubiera gustado verlo con el monopatín, pero no la cantidad de gente que iba a arremolinar a su alrededor.

Se subió los auriculares de nuevo, mirando al suelo como si no fuera acompañado, y desviando la vista a los agujeros del pantalón.

Kinsei lo miró de reojo, entre confundido por su actitud, y molesto, pero lo último pesaba más, por supuesto. No sabía para qué se ofrecía a ayudar si iba a actuar así. Lo único que hacía era caminar como un zombie, y además, él seguía llevando todos los libros.

–No tienes que venir conmigo si no quieres, ¿sabes? Que tampoco soy un suplicio. Y es Kinsei, no “este chico”...que fuimos a clase juntos y...Oye, ¿me estás escuchando? –preguntó, al notar que llevaba los auriculares y que ni siquiera lo miraba. Suspiró contrariado, simplemente acelerando el paso. No veía para qué razonar con alguien que ni le estaba haciendo caso.
El moreno se bajó los auriculares de nuevo, rascándose la mejilla, algo cortado de pronto con el regaño.

–Lo siento, sí escuchaba…no me acordaba de tu nombre, apenas fui a clase…ningún año –además no sabía ni qué año había cursado con él. Le cogió todos los libros finalmente, para disculparse –. Es que no creí que quisieses decirme nada.

–Pues... tampoco me gusta ser ignorado, y no tienes que llevarlos todos tú, no es para tanto –se rio, tomando algunos, de nuevo sorprendido –. Da igual, ya sé que casi no vienes, pero bueno... Yo suelo recordar a todo el que da clase conmigo. Supongo que asumo que todos lo hacen... Arai, ¿cierto?

El moreno asintió con la cabeza, mirando después al chico que caminaba a su lado, pensando que efectivamente sí parecía de su edad, pero aun así, seguía sin recordarlo. Claro que, siempre había tratado de pasar desapercibido, aunque inexplicablemente tenía fama de ser a saber qué cosas, y la gente solía hablarle como con miedo a que se los comiera. Vale que tenía mala hostia, pero no recordaba haber armado ninguna relevante salvo con los profesores… y algún alumno que otro, pero él nunca comenzaba.

–¿Cuál es tu clase? –preguntó, mirando los libros de biología de tercero en sus manos, y deseando no encontrarse con nadie odioso dentro de la clase.

–Allí, la tercera puerta. – señaló con un dedo, sin soltar los libros, de manera que ni sabía si habría visto la señal, pero en todo caso, con que se lo dijera bastaba, ¿no?

El moreno entró, mirando un momento alrededor y al suelo de nuevo, al ver a algunas de las pijas de su clase del año pasado.

–Vaya mierda de clase… –murmuró siguiéndolo hasta su pupitre, y dejando las cosas sobre su mesa. Se agachó a recoger varias hojas de sus propios apuntes que se cayeron al suelo, observando los problemas de matemáticas como si fueran griego para él –Eh… ¿podrías? No, mejor no.

–¡Arai! Mira, es Arai –dijo una de las hiperbronceadas chicas que caminaba acompañada de su amiga hasta la mesa de Kinsei, bastante emocionada con hablar con uno de los “chicos malos” del colegio –. ¿Eres amigo suyo, Kinsei? – dijo sonriendo y abrazando al moreno, que se apartó un tanto incómodo.

–No, bueno, sólo me ayudaba –explicó, pensando que a lo mejor se ofendía, pero le convenía más que no pensaran que era su amigo, bastante desgracia tenía él ya con tener que aguantarlas. Miró al moreno a los ojos, como si las chicas esas no existieran, indagando –. ¿Qué querías preguntarme?

–Tengo que hacer unos ejercicios de matemáticas –dijo observando cómo la chica se había sentado en la mesa, observándolos. Se volvió, mirándola a los ojos como si quisiera sacárselos –. Mira, tía… lárgate, me estás tocando los huevos… –dijo sin poder controlarse mucho, y pensando que ahora seguro que no le ayudaba.

–Arai… siempre tienes que ser tan agradable – protestó la rubia teñida, con cara de niña boba, y volviendo con su amiga, cotilleando el asunto y dedicando miraditas.

–Que si me puedes ayudar con unos ejercicios –preguntó el moreno finalmente, sintiendo que le temblaban un poco las manos del cabreo. Se alteraba con nada.

Kinsei se echó a reír, cubriéndose la boca, consciente de las miradas de odio que les dirigían las chicas.
–Pues claro, no es ningún problema. Además, luego de eso, te mereces un premio, no me dejan en paz nunca ¿eh?
Arai lo miró como sorprendido por unos segundos. En realidad había pensado que le iba a parecer un borde y después, que había sido amable con él sólo por los ejercicios, aunque la verdad es que eso se le acababa de ocurrir ahora. Sonrió un poco, bajando la mirada a los libros.

–Son unas pijas de mierda. Su único objetivo en la vida es buscar marido –se quedó callado, sintiendo que hablaba de más, notando entre sus papeles una nota en papel rojo que decía: “El jueves a las 22:00 en el almacén del gimnasio, necesito hablar contigo” ¿Sería de Sachi? La movió un poco en la mano un tanto confuso, no, seguramente se había caído de alguno de los libros de Kinsei. La metió bajo la portada de uno, para que no creyera que andaba cotilleando. Y lo miró de nuevo, camuflado en su cabello –. ¿Cuándo puedes? No tengo clase de matemáticas hasta el lunes. Si tienes un momento libre uno de estos días… no sé…

–Pues... podría mañana después de clase si quieres, no tengo nada que hacer –se rio como si aquello fuera muy gracioso. ¿Tú puedes?

–Yo nunca tengo nada que hacer –confirmó la cita, preguntándose si irían a una biblioteca o algo así. Sólo esperaba que no fueran a una cafetería, les tenía un tanto de aversión, la gente siempre pedía café y él siempre quería beberse una inmadura Pepsi que nunca servían, y finalmente tenía que contentarse con una sosa Coca-Cola –. Me pasaré a buscarte –dijo golpeando la mesa con los dedos –¿Vale?

–Vale, te espero –le sonrió, encogiéndose de hombros y empezando a organizar los libros, porque ni se acordaba cuáles eran los que tenía que entregar.

–Vale –se volteó, subiéndose los auriculares otra vez y mirándolo de nuevo –, gracias –murmuró antes de huir, eso sí, a paso lento.

–De nada –murmuró de vuelta el moreno, aunque seguro que ya ni lo escuchaba. Se sentó en su pupitre, provocando que uno de los libros se cayera al suelo accidentalmente. Se agachó de nuevo, pensando que aquello era lo de nunca acabar, cuando notó un papelito rojo que había caído de dentro del mismo. “El jueves a las 22:00 en el almacén del gimnasio, necesito hablar contigo”. ¿Qué? ¿Acaso se lo había dejado Arai? Pero... ¿para qué necesitaba hacer eso si ya se iban a ver de todas maneras? Y además, ¿para qué tanto secreto, si ni siquiera se conocían? A menos que la hubiera dejado una de las pijas, pero... Eso sería la desgracia, pensó, guardando el papel de nuevo dentro del libro, casi sin darse cuenta, y rogando porque no fuera una de ellas.

Lorenz se pasó una mano por el pelo, revolviéndoselo un poco y entrando en la sala de tercero, donde impartía clases de filosofía. Era como entrar en el relax. Al menos eran lo suficientemente maduros para... bueno, más bien sólo parte de ellos.

–Buenos días –dijo sentándose en el borde de la mesa, cruzando las piernas. Siempre se tomaba la clase de filosofía de un modo realmente liberal, podría decirse que hasta parecía que se limitaban a reflexionar sobre cualquier tema.

– Buenos días, profesor Lorenz –respondieron los alumnos casi a coro, como todos los días.

Kinsei se levantó de su asiento, acercándose, y entregándole el libro que le habían pedido que le llevase, olvidándose completamente de que había dejado la nota dentro.

– Aquí tiene, profesor. Se lo envían de la biblioteca –aclaró, imaginando que él mismo lo habría pedido y que ya sabría por qué se lo entregaba.

–Hm... Gracias –se sentó, abriéndolo por atrás y repasando las hojas distraídamente. Era un libro de poemas bastante antiguo, que hacía tiempo le interesaba leer –. Esta mañana, uno de mis alumnos de segundo escribió un poema, se titulaba "Oda al sexo oral" Me gustaría que lo leyerais –dijo pasándole las fotocopias del poema a Kinsei, aprovechando que estaba de pie –. Repártelas, por favor –le susurró prosiguiendo –. Y que me dijerais qué opináis de este chico... y su poema –se detuvo de pronto al notar el papelito rojo en la portada del libro. Hoy mismo era jueves. ¿Esa misma noche en el almacén del gimnasio? ¿Acaso esa habitación no había sido cerrada ya tiempo atrás? Se preguntaba si era de Kinsei, el caso es que estaba acostumbrado a poemas y cartas de amor, pero eso... Lo miró un momento, ajustándose las gafas.

Kinsei parpadeó, apartándose un mechón de cabello de la cara, preguntándose ahora por qué lo miraba así. Sólo esperaba que no le fuera a poner alguna tarea especial o algo, porque...siempre le caían a él y no tenía idea de por qué. Parecía un imán para los deberes extra. Bajó la mirada, observando el poema, y bajando la cabeza, intentando tragarse la risa, aunque era casi imposible. Eso obviamente, tenía que ser una broma.

El profesor de filosofía, dejó a un lado la nota, comenzando a organizar unos papeles que le habían pedido con unas fichas y unos cuantos requisitos como fotocopias del DNI, traspapelándola entre ellos sin notarlo. Los cerró dentro de un sobre de papel reciclado, levantándose y extendiéndoselo a Kinsei.

–Ya veo que a todos os hace gracia también, ¿pero es el sexo gracioso? Si es así, les recomiendo que vayan pensando en cambiar de pareja. ¿O es que os provoca risa que haya escrito un poema sobre sexo? No es el primero, ni será el último. Por eso he pedido este libro, os voy a leer unos cuantos... –aclaró, mirando después al moreno –¿Tú vives cerca de esta calle, no? –preguntó, señalando el sobre y susurrando para que sólo el chico escuchase.

–S... sí –contestó, suponiéndose ya lo que le tocaba. ¿Tendría cara de recadero o algo así?

–Déjalo en el buzón, por favor –el profesor lo miró a los ojos un momento, observando la cara de sufrido del chico, y sonriendo un poco de pronto, quitándose las gafas y limpiando los cristales –. Mucho mejor, el señor Kinsei nos va a leer el poema de la página... 69. Hagámoslo de manera aleatoria –dijo serio de nuevo, a pesar de las risitas que se habían despertado en la clase.

–Claro, profesor... –accedió Kinsei, sin tener otra opción realmente, dejando el sobre en el pupitre, y poniéndose de pie con el libro en la mano para leer el poema en cuestión, con cara de seriedad ahora. Nunca sabía si el profesor estaba bromeando, o si realmente no se daba cuenta de las cosas que decía.

yaoi, novela yaoi, fanfic yaoi

Sigue Leyendo!

 
 

Tambien puedes dejar tus comentarios y opiniones en la sección de este fic en el foro, solo tienes que presionar en Hansa.

foro yaoi

   
   

yaoi shop, yaoi t-shirts, uke t-shirts, wings on  the back