| Capítulo 2
Just Another Day at School
Arai subió el volumen del reproductor sólo con comenzar
a ver a la gente en las puertas del instituto. Era la hora del recreo
así que era normal que estuviesen saliendo a la calle y aquel
era el momento que él aprovechaba para subir a la clase a
por sus ejercicios. Se metió las manos en los jeans, bajando
la cabeza como si su flequillo pudiera ampararlo de todo mal, e
hizo un globo de chicle azul de nuevo, metiéndoselo en la
boca. Había repetido dos años primero y repetía
segundo, no le apetecía hacerlo de nuevo, pero de todos modos,
menos le apetecía ir a clase.
Entró en la clase mirando a la ventana evitándose
el saludar a nadie y se dirigió a la mesa de su vecina directamente,
bajándose los auriculares y mirando a la mesa -¿Me
los has guardado?...- preguntó en un tono de voz casi imperceptible.
- Que sí.... – le contestó la chica de cabello
castaño, un con aire un tanto reprobatorio, aunque sonriéndole
luego al entregarle los ejercicios. – Me haces considerar
empezar un negocio de cursos por correspondencia, aunque tú
serías mi único cliente, la verdad.
-Ya… bueno…lo siento- el moreno recogió las
notas haciendo un globo, mirando a un lado y poniéndose los
auriculares de nuevo “autistándose” del universo
-Gracias…- dijo ahora que ni tenía que oír nada.
Seguramente se iría a la plaza a tirarse en algún
lado.
Dusk salió al pasillo interceptándolo según
lo vió y señalándolo, haciendo que el moreno
frunciera el ceño deseando exterminarlo y temiéndose
que iba a hacer lo que iba a hacer.
-Arai! Vente conmigo! Me he comprado un monopatín nuevo
sabrás… y quiero que veas lo que he aprendido, ven-
dijo entrando en la clase con el moreno a rastras y a pesar de que
el profesor de Literatura aún seguía allí y
sólo quedaba Reiji en el aula.
El moreno se giró a ver a Reiji levantando un poco la cabeza
a modo de saludo anónimo. Realmente no lo conocía,
pero sabía que era amigo de Dusk y también sabía
que tenía su edad, estaba harto de verlo faltando.
Reiji alzó una mano saludándolos, tanto a Dusk como
a él, aunque ni sabía por qué lo saludaba si
jamás le había dirigido la palabra. Bueno, en realidad
empezaba a preguntarse si no sería mudo. Volvió a
apoyarse en una mano, observando su pupitre. No se creía
que de veras lo estuviera haciendo escribir un poema, y menos sobre
eso. Era...desconcertante por no decir otra cosa.
-Reiji no puede venir, tiene que hacer una oda al sexo oral con
el profesor- explicó el rubio riéndose.
Arai levantó una ceja sin decir nada y tratando de hacer
ver que no había oído lo que había oído,
y aún se preguntaba por qué ese crío se empeñaba
en ser su amigo o lo que fuera. Salió con él sin despegar
la vista del suelo, desde luego dispuesto a escaquearse en cuanto
pudiera.
-Kuroda-san, ya estamos solos, ahora vamos con eso…- el profesor
cerró la puerta juntando las manos como si estuviera muy
feliz y se sentó en la mesa, cruzando un poco las piernas
y encendiendo un cigarro ya que por más prohibido que estuviera,
le importaba poco -Hagamos esa oda…
Reiji dejó escapar un suspiro, mirando la hoja de papel
aún en blanco, claramente no tan contento como el profesor.
– No debería hacer eso, es malo para la salud, ¿sabe?
– le recomendó, como si él fuera la persona
más saludable del mundo y más por pasar el tiempo
que porque realmente le importase, soltando el lápiz y dejándolo
sobre la mesa. - ¿De veras tengo que hacer esto? No se me
da muy bien...¿No hay otra manera? – sugirió
sutilmente a ver qué le decía.
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