.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 1

Oral

El moreno se pasó un dedo por uno de los mechones plateados en su cabello, apartándolo de su rostro y apoyando luego su cara sobre una mano en su pupitre. Empezaba a lamentar el haber decidido aparecerse por la escuela hoy, especialmente luego de pasar casi toda la noche en vela. Ahora le estaba entrando el sueño y se sentía un tanto ansioso, además de que la mayoría de las veces, no veía el motivo para seguir yendo, pero igual seguía haciéndolo, aunque muy de vez en cuando. Dirigió su mirada hacia la puerta, divisando precisamente al culpable de su desvelo la noche anterior, guiñándole un ojo y enviándole un besito, a lo que el chico respondió carraspeando y pasando de largo como si jamás lo hubiera visto. Reiji dejó caer la cabeza totalmente sobre su pupitre, riendo un poco. Ya anticipaba esa reacción, pero igual le gustaba meterse con ellos enfrente de sus amigos, ya imaginaba lo que les diría. Bueno, daba lo mismo, al menos le había podido copiar la tarea.

-Reijji…- Dusk subió medio cuerpo en la mesa acercándose al moreno que se sentaba delante de él -¿Cómo es que has venido? ¿Estás buscando víctimas para tus sacrificios vampíricos? - se rió un poco -Esos de chupar y esas cosas…

El moreno alzó el rostro medio dormido, sonriendo luego. – Tal vez ya encontré uno. – le devolvió la broma, irguiéndose un poco y halándolo por el cuello como si lo fuera a morder, soltándolo luego, no sin antes depositar un suave y sorpresivo beso en sus labios, acomodando su cabeza de nuevo sobre sus brazos. - ¿Cómo es que siempre hablas conmigo? ¿No tienes miedo de que se te pegue algo contagioso...? - - le preguntó, aunque aún sonriendo algo burlonamente.

El rubio se rió aunque algo rojo por el beso sorpresivo -¿Qué pasa? No creo que me contagies nada y de algo hay que morirse, al menos moriría feliz- se sentó hacia atrás de nuevo y volvió a subirse un poco en la mesa para acercarse –No, en serio ¿Por qué viniste? ¿Es por el examen oral? ¿Vas a hacerlo? Claro que tú eres experto en orales…- se rió frotándose la cara con la mano - No te enfades, es coña…

- ¿Que hay un examen oral?!!! Demonios, sabía que no debía venir..... – se quejó el chico, bastante contrariado, explicando luego. – No, vine porque conseguí copiarme la tarea, y si me enfadara por esas cosas, me la pasaría amargado, ¿no crees? Además, no es como que no sea cierto. – se rió, más tranquilo de nuevo. Total, si estaba allí, ya no había de otra, aunque estaba considerando seriamente el fugarse y dejarle la tarea a Dusk para que la entregase por él.

-¿No jodas que no lo sabías?- el rubio se rió, sacudiendo la cabeza – Oye, además eso no era algo para lamentarse creo…- dijo refiriéndose a lo de experto en orales -¿Por qué no te vas antes de que llegue el sensei? Venga, arriba, larga, yo les doy eso… diré que te pusiste enfermo. Es más, debes estar al borde de la muerte a juzgar por tus faltas de asistencia.

- Gracias, Dusk, eres un amor. – se levantó, entregándole la tarea y besándole la frente, tomando sus cosas luego, para despedirse bromeando. – No vayas a faltar a mi funeral, ¿eh? Te enviaré una invitación. – y se dio la vuelta, caminando acelerado hacia la puerta.

-Seguro que te levantas de la tumba, todos sabemos que eres un vampiro!- le dijo gritando para que le oyera y despertando las miradas horrorizadas de varias personas -Bah…- dijo mirando a otro lado y riéndose de todos modos entre dientes. Después le preguntaba por qué le hablaba, no lo entendía si siempre lo trataba bien ¿Por qué no iba a hablarle? -Tendra complejos… aunque no lo parece…

-Kuroda-kun! Cuanto tiempo! ¿Adónde iba tan deprisa, si nada más acaba de llegar?- preguntó el profesor de literatura apoyándose en el marco de la puerta cerrándole el paso y subiéndose las gafas un poco. Había llegado tarde, pero no sólo eso, además parecía no haberse rasurado esa mañana y su corbata colgaba del cuello abierto como gritando “estoy aquí porque me obligan!”

Reiji se rió nerviosamente, sobresaltado por la súbita aparición, intentando excusarse inmediatamente. – No...es que...me siento algo mal y...iba a la enfermería porque...así no puedo prestar atención.

-Pues no se siente mal, pase y siéntese bien- dijo agarrándolo por la nuca y cerrando la puerta, mirando a los alumnos que parecían ahora respirar aire gélido, era un profesor realmente muy extraño. Dusk lo miró, lamentándolo por Reiji, sus bromas siempre le ponían los pelos de punta, eso por no hablar del gesto serio que tenía cuando las decía, se preguntaba si eran realmente bromas -Tenemos un examen ¿verdad?- preguntó animado sentándose en el borde de la mesa aún agarrando al moreno -Y Kuroda-kun nos va a leer su poema… que seguro que es precioso…

- Pe...pero es que..... – no tenía pensado leerlo en voz alta frente a toda la clase. Ni siquiera lo había leído él mismo, más que nada porque prácticamente lo había escrito el otro chico y además, estaban de broma. Claro, con lo claros de mente que habían estado en ese momento.... – Creo que me voy a desmayar si no voy a la enfermería – insistió, aunque no con demasiado talento.

-Bueno…- el moreno lo cogió en brazos, acostándolo en la mesa –Ahora, recítenos su poema señor Kuroda, por favor- finalizó después sonriendo mientras borraba el encerado -¿O es que no ha escrito un poema? Me decepciona…- se apoyó en la mesa con ambas manos mirándolo desde arriba -¿Será que el señor Kuroda piensa que los poemas son insignificantes? ¿O será mi asignatura en sí?

- No...no...yo no pienso eso.... es que no...no me lo aprendí de memoria... – se excusó, más nervioso, dirigiéndole una mirada a Dusk para que le pasara la tarea, y sin pasársele la sonrisa maliciosa del verdadero “autor” del poema en cuestión, ya imaginándose que iba a pasar su vergüenza como leyera eso en voz alta, pero en fin, con ese profesor no tenía escapatoria.

Dusk se levantó con el poema en la mano y se quedó delante con una sonrisa -Sensei… el poema de Kuroda… lo tenía en la mesa. Como salió con tanta urgencia porque estaba mareado…- sonrió, sin aguantarse muy bien la risa.

-Oh… ¿de veras?- preguntó, irguiéndose y cruzándose de brazos -¿No será el tuyo no?

-No, no… el mío me lo aprendí de memoria, sensei…

-Bien…- el moreno se subió las gafas dirigiendo sus ojos grises a Reiji -Puede recitarnos ya ese poema ¿no me diga que le daba vergüenza? - dijo observando cómo Dusk ya se sentaba aún sin dejar de sonreír.

- No...ya lo recito..... – Reiji dejó escapar otra de sus risitas nerviosas, abriendo la carpeta y observando el poema con cara de......bueno, con la única cara que podía poner al leer aquello. Miró al profesor, buscando una última oportunidad y sabiendo de sobra que no se la iba a dar, y comenzó a leer, tartamudeando un poco. – “O....Oda al sexo oral. Cuando...cuando me arrodillo entre tus piernas y......veo tu enorme....enorme pa...pasión, siento que...me....” – se echó a reír sin poder aguantar más, deseando de pronto estar en su casa. Lo cierto es que necesitaba algo para relajarse, pero igual, no podía negar que tenía su gracia aquello y era un poema, ¿no? – “...siento que me estremezco en mi interior, y se abre mi.....” – continuó leyendo un sin fin más de barbaridades y dobles sentidos, ya con confianza como si fuese una obra maestra, porque la risa le había erradicado bastante la vergüenza.

El moreno que se había pasado todo el poema con dos dedos delante de los labios, serio a pesar de las risas que se habían levantado por la clase protagonizadas estelarmente por Dusk que poco le había faltado tirarse al suelo, le cogió el papel observándolo y meneándolo un poco en el aire -¿Por qué se ríe tanto de su poema? ¿Cree que es ridículo?

El rubio de mechas rojas, se quedó mirando atento, aguantándose la risa no sin antes mirar la cara de pasmados y pasmadas de los más pijitos de la clase, estaban para filmarlos.

El chico continuó riendo un poco a pesar de la cara del profesor, no podía aguantarse. – No....si es precioso, pero....tengo que confesar.....que.... – levantó una ceja maliciosamente, porque al cabo que ya ni le importaba mucho. – Yo no soy el autor de esa gema, no me siento bien robándome el crédito. Allí está el artista, Takase-kun – sonrió aún más maliciosamente señalando al chico, sólo por molestar.

-Takase-kun… qué poema tan …peculiar, nos alegra que nos ilumine con sus andanzas sexuales y que nos narre cómo abre su ser cuando está de rodillas…- le devolvió el papel al shokeado y aún más rojo chico mirando de nuevo a Reiji -Estoy tan decepcionado Kuroda… yo creía que le gustaba la literatura… Como ha todos les ha parecido tan interesante, creo que mañana me van a traer uno que trate de su mejor experiencia sexual, ya sea con otra persona, animal, con su propia mano u otros objetos… a ver si así maduran un poco- se cruzó de brazos, pasándose la mano por la mandíbula -y el señor Kuroda se queda conmigo en el recreo a escribir uno nuevo, sobre este tema que tanto le apasiona ¿no es así, Kuroda-kun?

- Sí, claro, como usted diga – le respondió, imaginando que no iban a escribir ningún poema, pero le daba igual, mientras le pusiera la nota. El caso es que ni le interesaba tanto la nota. Se fue a sentar, aún medio reído, guiñándole un ojo al autor del poema, sin que el profesor lo viera, sólo por joder.


 
 

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