.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 90- Epilogo (Past, Present and Future)

Yûdan caminó por el pasillo del antiguo hospital, carraspeando un poco porque estaba pensando en fumar a cada diez minutos más o menos, no importaba si pasaban dos años o diez, estaba seguro de que jamás iba a dejar de querer fumar. Se giró de golpe al escuchar un ruido tras él y volvió atrás recorriendo sus pasos buscando el origen de aquello.

Los habían contratado para averiguar si realmente ocurría algo paranormal en el edificio o si tan sólo eran habladurías y el subconsciente de los vigilantes, jugándoles una mala pasada. De todos modos, un lugar como ese, donde había sufrido y muerto tanta gente, no era de extrañar que pudiesen vagar energías por él.

- ¿No sientes nada aún, Enki? – susurró el moreno, observando el termómetro que llevaba, atentamente, frunciendo el ceño.

- Claro que sí, pero es muy débil, lo normal. – se encogió de hombros, girándose un poco y entrando en una de las habitaciones. – Aún nada... – murmuró incluso cuando empezaba a escuchar una voz, aunque lejana. – Creo que estamos en el pasillo equivocado.

Yûdan permaneció en la entrada de la sala observando unas luces que se movían con rapidez por el techo casi de forma furiosa. Pasó al interior y los armarios con frascos de muestras y demás empezaron a abrirse. Avanzó un paso más y se cerraron violentamente. –Deberíais ver esto… -murmuró como si ya no pudiera sorprenderle nada. Igualmente echándose atrás al ver algunos recipientes con muestras estallando y derramando sangre y otros líquidos que prefería no pensar de donde provenían.

- Voy! – exclamó el chico, corriendo hacia la habitación en la que se encontraba y observando el espectáculo.

Tassei se quedó con los ojos abiertos, porque aún lo tomaban por sorpresa todas esas cosas. – La temperatura está bajando mucho. – anunció, aunque era obvio.

- Lo sé, parece como si estuvieran todos aquí... – murmuró el pelirrojo, alargando una mano y sintiendo que la sujetaban. Inmediatamente la sensación desapareció, y los frascos dejaron de estallar, sólo para dar paso a un estruendo en otra de las habitaciones. Enki se giró a tiempo para ver pasar una camilla, a toda velocidad por el pasillo, estrellándose con la pared contraria. – Vamos... – sugirió, entusiasmándose, y siguiendo el ruido.

-Sí- Yûdan lo siguió, seguro de que iban a sacar un buen material, tanto sicofonías como lo que se pudiese captar con las cámaras del hospital aunque apenas unas pocas funcionaban aún. Entró en el cuarto de donde el ruido provenía, observando antes e entrar un cajón que se caía al suelo desbordando papeles. Los cogió revisándolos, eran dibujos seguramente de un niño o alguien con una mentalidad un tanto infantil -¿Oís eso?- dejó los dibujos en la mesa y ardieron de golpe sin calcinar la madera para nada.

- Sí... – sonrió el chico, escuchando los ruidos claramente designados para asustar, aunque un tanto melodramáticos. Igual, estaban funcionando en Tassei.

- Y... y eso.... ¿qué es? – murmuró el más joven, aunque era claro que no era un sonido natural.

Yûdan le apoyó la mano en la cabeza y lo atrajo hacia él sin comentar nada de que se veía asustado porque con la edad sólo parecía haber ganado en necedad y sabía que no le gustaba mostrarse débil –No sé… la banda sonora…- murmuró caminando hacia fuera por el pasillo y observando de nuevo una sombra caminando lentamente hacía el piso de abajo -¿Qué hay abajo? ¿No están las incineradoras?
- Sí, creo...las incineradoras sí, y la lavandería... - - aclaró Tassei mirando los planos que les habían dado y carraspeando como intentando recuperarse antes los otros dos.

- Creo que debemos seguirlo entonces. – Enki echó a andar tras la sombra, como siempre, dejándose llevar por su entusiasmo, ante que por nada más. Era algo que no se le curaba y era dudoso que lo hiciese en toda su vida. De nuevo sintió una mano que lo sujetaba por la muñeca, aunque mucho más débil que la anterior. – Creo que alguien no quiere que vayamos.

-A juzgar por la hora, seguramente tu novio…- el moreno miró la hora en su reloj y se dirigió a las escaleras igualmente, golpeándose con las puertas que daban acceso a ellas y rebotando contra la pared –Bueno… no sólo él…- se sujetó el hombro apretándoselo un poco y apartando a Tassei hacia atrás.

Kenji los llamó desde afuera apretando el claxon varias veces y comprobando que eran mas de las cuatro y media a pesar de que le había asegurado que estaría en la puerta a las cuatro –Malditos frikis…- se rió pensando en entrar y replanteándose su decisión permaneciendo en donde estaba.

- Papá, ¿estás bien? – Tassei lo sujetó contra sí, sin confiar mucho, observando cómo Enki igual bajaba a su lado, para revisar. – Ya nos vamos, no vas a dejar esperando a Kenji ¿no? Los fantasmas no se van a ir.

El pelirrojo suspiró, observándolo y sonriendo resignado. – Sólo iba a... tienes razón, supongo. Yûdan... – igual esperó su decisión, mirando el pasillo, aún escuchando aquellos sonidos.

-Iros vosotros… mientras yo bajo a ver…- se irguió bien acariciando el cabello en la nuca de Tassei –Vete saliendo con Enki… va…- le palmeó las nalgas apartándolo de él y tratándolo igual como un crío a pesar de los años.

- ¿Qué?! Sí, claro. ¿Cómo se te ocurre? No vas a bajar allí solo!

- Tassei... – Enki lo calmó un poco aunque con suavidad. – Tu padre.... Yüdan ¿estás seguro? No deberías entrar solo a esos lugares... – le sonrió, recordándole sus propias enseñanzas. Por otro lado, no lo tranquilizaba el hecho de que hubiesen intentado detenerlo. No se había sentido como algo agresivo, más bien como una advertencia.

-Vale, vale…- suspiró dejando escapar la respiración y escuchando la puerta del edificio abrirse, las luces parpadeando en el pasillo y prendiéndose.

Kenji dio unos pasos con la carne de gallina y se quedó al fondo del pasillo observándolos –Oye… son las cuatro y media… pasadas! ¿Queréis dejar esa mierda para otro día?
- Kenjiiii.... – lo molestó su novio, aunque riéndose luego. – Ya vamos, que cuesta convencer a Yüdan. – se excusó como si él no fuese igual de friki, y se separó de los otros dos, para ir a besarlo.

- Y no se te ocurra volver a proponer algo así.... – refunfuñó Tassei mientras se dirigía a la salida con su padre de la mano, frunciendo el ceño.

-Tampoco hace falta que me lleves a la fuerza… - el moreno sonrió, dejándose arrastrar de todos modos y buscando las llaves del complejo en su bolsillo –Kenji, si te aburres mucho esperando afuera siempre puedes entrar con nosotros…

-No gracias… a mí no me la ponen dura los hospitales abandonados… y esas cosas… es más…- cogió a Enki por debajo de los hombros levantándolo un poco del suelo mientras salía, llevándolo en voladas afuera del hospital –Me salgo ya mismo… y me llevo a este friki a rastras… - lo besó una vez estuvieron afuera, mientras Yûdan cerraba las puertas.

- Pero una vez que te me pones delante, ya no me hace falta tanto convencimiento. – sonrió besándolo de nuevo.

- Van a espantar a los fantasmas- protestó Tassei enrojeciendo un poco y aún así girándose para vigilar a su padre, no se le fuera a ocurrir alguna locura.

-Bueno, ya está… podemos irnos…- murmuró aún así un poco jorobado con eso de no haber podido bajar a la incineradora –Mañana bajaré a la incineradora por la mañana… bajaremos… .- se corrigió más que nada por salvarse de un grito.

-Bueno… por el momento… vamos al coche, sé que no habéis cenado… y yo tengo la cena preparada para ustedes en casa… y ya… se acabó el tema ghostbusters por hoy- zanjó serio mientras se metía en el coche –y Tassei no puede ir…

- No puedo ir, ¿a dónde? – le preguntó, confundido, porque ni modo que se regresase a casa caminando.

- Creo que se refiere a mañana...

-Baka…- Kenji prendió el coche dirigiéndose hacia el piso –Dijiste que serías mi modelo para la revista…

-Dios… no le hagas ninguna mariconada en el pelo… haz el favor…

-Hum… no… pero también estaba pensando en cortarle el pelo a papi… además… de afeitarlo un poco…

-Saca… - Yûdan frunció el ceño mirando por la ventana.

- ¿Por qué no? Kenji lo hace bien, ya me ha cortado el cabello antes. – Tassei frunció el ceño, mirando a Kenji por en retrovisor. – No se me había olvidado.

- Pues nos quedamos sin uno, pero yo cuido de Yüdan, Tassei. – se rió, pensando que eso era lo que lo tenía consternado.

- No pensaba en eso! Él... sabe cuidarse. – igual lo miró de soslayo a manera de advertencia.

Yûdan lo miró de vuelta un poco confundido por la cara que le ponía –No voy a fumar…- renegó bajando la ventanilla y mirando afuera distraídamente –Si quieres me corto el pelo…

Kenji se rió tratando de taparse la boca disimuladamente y bajó la mano entre las piernas de Enki –Tú… no os pongáis muy cachondos con eso del incinerador…los muertos y todo eso…- le susurró bromeando.

- No seas baka, ningún muerto puede ser mejor que tú. – se rió sonrojándose ligeramente y enviándole un beso.

- No lo dije por nada, te ves bien..... Pero no dudes de Kenji, ¿quieres? – susurró Tassei, confuso por no saber cómo expresar lo que pensaba.

-No dudo de Kenji… es sólo que no me gusta ir a cortarme el pelo…

-Seguro que te lo cortas con una navaja, así lo llevas… - Yûdan no dijo nada porque realmente era así y miró afuera riéndose entre dientes. Kenji se rió viéndolo en el retrovisor y le acarició la pierna a Enki antes de tomar de nuevo el volante con las dos manos –A tu padre no le gusta que otro hombre le toque el pelito… tal vez si fuera una niña mona…

-Tal vez… - murmuró el moreno frunciendo el ceño ahora sólo por contrariar.

- Tal vez nada! Y además te lo pueden cortar en la casa si tanto te molesta. – protestó Tassei cruzándose de brazos y mirando por la otra ventana.

- De nuevo estás siendo malvado, Kenji. – se rió Enki, mirando hacia atrás.

-Pero si te gusta…- el moreno protestó mirándolo de soslayo y besándolo antes de devolver la vista a la carretera sonriendo con algo de malicia.

Yûdan miró a Tassei pensando que todo era culpa de Kenji como siempre, y le tiró del brazo pegándolo a él y besándolo profundamente –No es verdad…

-Hemos llegado…- canturreó Kenji girándose a verlos –pero pueden seguir un poco más… quiero ver.
- Deja... – protestó el chico rojo, aunque contento, deseando besar a Yúdan de nuevo, pero cohibido por las palabras del moreno.

- Kenji... ¿me ayudas con algo? – le pidió Enki, claramente como excusa, bajándose del auto, y esperando a que su novio lo siguiera.

-Sí…- el moreno lo siguió viendo las intenciones y le tiró las llaves del coche a Yûdan que las cogió con una mano –¿Qué?...- preguntó como pesaroso de que lo sacasen de allí -¿Vamos subiendo?- se rió aunque ya sabía que no iban a hacer nada.

-¿Dejo?- Yûdan miró a Tassei alzándole la cara con la mano.

- Tú no, Kenji... – murmuró, bajando el rostro de nuevo y sonriendo un poco antes de besarlo de nuevo.

- No podemos, si los dejamos solos, no los volvemos a ver hasta mañana. – el pelirrojo se rió, aún así atrayéndolo, contra su cuerpo. – No me diste un verdadero beso de saludo.

-Porque no son para dar en público…- susurró contra sus labios –o ya sabes que después me emociono…- continuó hablando mientras rozaba los labios con los suyos, mirándolo a los ojos y sujetándole el cuello con la mano, torciéndole un poco la cara mientras lo besaba profundamente.

Yûdan hundió a Tassei en el asiento trasero continuando el beso que él había comenzado, y le pasó la mano por el pecho y entre las piernas, apartándose por fin y saliendo del coche –Vamos…

- Sí.... casi susurró el chico ahora más rojo porque se había excitado, saliendo del coche detrás de su padre, y encontrándose con la escena de Kenji y Enki metiéndose mano junto a la puerta del edificio. Carraspeó, poniéndose serio, aunque aliviado de poder esconderse de la atención. -¿No íbamos a comer?

- ¿Eh? Qué rápidos... – Enki hundió el rostro de Kenji contra su cuello, ligeramente rojo, separándose por fin. – Vale, subamos, sólo los estábamos esperando.

-Eh…no se vale…- Kenji se rió siguiéndolo adentro –Me pones en la tentación y luego me sacas… - se metió en el ascensor esperando a los otros dos y miró abajo sonriendo de medio lado –Tassei… eres un salido…

-Tsk…- Yûdan volteó a su hijo contra él, pegándolo a su cuerpo un poco alterado –Tú… ¿Por qué miras para ahí?

Kenji se rió encogiéndose de hombros –Porque no es la cosa del otro mundo… a mí me pasa todo el tiempo y también tengo una…

FIN

 
 

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