Capítulo 89- Close the Window, and Keep it Warm Inside
Tassei abrió la puerta, sus lágrimas ahora completamente
secas, aunque seguía sonriendo como tonto, o al menos, él
lo sentía así, como siempre. – Vamos a tener
que arreglar la casa, ahora sí tiene sentido. ¿Quieres?
– se giró para mirar a su padre, sonriendo aún
más, como si no lo pudiese creer. Que hubiese cumplido su
promesa después de todo.
-Claro…-sonrió abrazándolo porque tampoco podía
evitar sentirse feliz y aliviado, un mar de sensaciones a la vez
y todas positivas –Ya no tendremos que preocuparnos porque
sea de noche… ni nada… aunque seguiremos durmiendo mucho
afuera…- lo soltó rascándose el cuello porque
acababa de percatarse de su efusividad al abrazarlo. Hasta se había
olvidado de que no dormía en horas -¿Quieres irte
de veras? ¿O prefieres esperar un poco más?
- No, quiero estar contigo, no hemos estado solos casi.... sin
que ocurra nada... – le aseguró, enrojeciendo un poco.
- ¿No... quieres?
-Yo lo propuse ¿verdad?- lo miró a los ojos pensando
que la respuesta era obvia, pero conocía de sobra la inseguridad
de Tassei en casi todo y sonrió levemente prendiendo un cigarro
–Claro que quiero… entonces nos vamos mañana
mismo… y cuando volvamos… arreglaremos la casa…
menos… la ventana, que la voy arreglar ahora. Si no cuando
volvamos no quedarán ni las banquetas…
- Si quieres, te ayudo. – ofreció, aunque jamás
había arreglado una ventana en su vida, pero no quería
ni estar en una habitación distinta que su padre. Frunció
el ceño, sentándose en el sofá. – Estaba
molesto contigo.
-Ya imagino…- apartó el armario y se quitó
la cazadora dejándosela encima de la cabeza para molestarlo
–Tenía un cristal en algún lado…- murmuró
saliendo para ir al alpendre y volviendo con uno embalado en cartones.
Lo dejó a un lado y se quitó el jersey acuclillándose
tras destornillar el marco de madera de la ventana –No quería
hacerte llorar, lo siento…- murmuro con el cigarro entre los
labios, sin mirarlo.
- Yo sé que no, pero igual..... - se quejó el chico,
arrodillándose en el suelo y gateando hasta quedar a su lado.
– No te creí al principio, ¿sabes? Pero Enki
no me dejó regresar.
-Hizo bien… tampoco era mi intención que me vieras
matar a alguien… por suerte estaba demasiado drogado como
para recordarlo siquiera… - suspiró con fuerza y lo
miró mientras rompía los trozos de cristales que quedaban
en el marco –No me arrepiento de nada… - sonrió
de medio lado sujetando el cigarro en los labios y observando a
Jiken parado al lado de Tassei casi con la misma cara y le dio su
cigarro a Tassei –Creo que dejaré de fumar…
- Haces bien. – sentenció, frunciendo el ceño,
y apagándolo contra el piso, apartando al gatito cuando quiso
acercarse a oler, curioso. – Y comprendo por qué lo
hiciste... todo. Pero sigues debiéndome!
-¿Y qué quieres que haga? – colocó el
cristal en el marco con cuidado y usó pegamento de silicona
haciendo cara de que apestaba –Trataré de no fumar
más… eso ya es bastante.
Tassei negó con la cabeza necio. – no vas a tratar,
lo vas a dejar. Y.... y... – bajó el rostro, enrojeciendo
y sintiendo que se le aguaban los ojos de nuevo. - ... nunca te
vas a volver a separar de mí.
-No llores…no es que me haya separado porque quisiera, y
no volveré a hacerlo mientras no sea necesario. No puedo
prometerte cosas que no voy a cumplir- murmuró mirándolo
mientras acababa de pegar aquello –En cuanto a lo de dejar
de fumar… igualmente ahora quiero fumarme otro cigarro…
así que por eso digo que lo intentaré y no que lo
haré… - lo miró apartando la ventana porque
apestaba demasiado y lo llamó con una mano.
- Yo te ayudaré, y no voy a apartarme de ti, así
que no sé qué vas a hacer. – insistió,
gateando hasta él, de todos modos.
-Atarte… - se rió sentándose en el suelo con
una pierna recogida para poder apoyar la mano allí y estiró
el brazo para apoyarle la mano en la cara, acariciándole
la mejilla y atrayéndolo un poco.
- A ti – se rió el chico, inclinándose hacia
delante para poder besarlo en los labios, y casi tumbándolo
hacia atrás.
-No… a la cama…- apoyó el otro brazo atrás
para no caerse y lo besó de vuelta, lamiéndole la
boca y mordiendo un poco sus labios mientras pasaba la mano a su
nuca, acariciándole el cabello allí y apretándolo
–Has sido muy fuerte.
- No, no lo fui. Lloré toda la noche, y casi todo el día....
– murmuró, sonriendo avergonzado, y abrazándose
a él para esconder su rostro, sin hacer ningún intento
por levantarse.
-Pero me esperaste…- le pasó la mano por el pelo y
se echó un poco adelante para acariciarle la espalda frotándosela,
porque sabía que estaba muy sensible –Y entraste en
aquel lugar para salvarme… lo consiguieras o no, no es lo
que cuenta…
- Pero.... no iba a dejarte allí, te quiero. – murmuró,
sin alzar el rostro, reconfortado por las caricias de su padre.
-Pero a veces el miedo o el instinto de supervivencia es mayor
que el amor… lo es… aunque no lo sea en nuestro caso…-
lo abrazó como podía en esa posición -¿Ponemos
la ventana?- se rió porque no parecía querer levantarse
de encima suyo.
- Está bien... – casi refunfuñó, moviéndose
por fin, y poniéndose de pie.
Yûdan le sujetó la mano para levantarse y levantó
la ventana -¿Sales a la calle a aguantarla por el otro lado
mientras la atornillo?- Le sujetó el brazo antes de que saliera,
de pronto recordando que le daba miedo dejarlo afuera solo y también
dentro. Lo soltó, tratando de asimilar que ya nada podía
ocurrirle –Sal… que la colocamos…- murmuró.
- Voy! – sonrió, corriendo y sujetando a Jiken para
meterlo de vuelta en la casa, ya que había decidido corretearlo.
Salió por fin, rodeando la pared para llegar frente a su
padre.
El moreno colocó la ventana en el marco y lo miró
aún así preocupado de que estuviera afuera –Aguántala
ahora…- se agachó a coger el destornillador y empezó
a hacerlo con prisas, aún demasiado intranquilo, mirándolo
a través del cristal por si acaso. Se rió bajando
un poco la cara y pensando que estaba paranoico, aún así
sin dejar de darse prisa.
Tassei sujetó la ventana sonriendo, contento de que confiase
en él, pero bajando un poco el rostro porque le daba vergüenza
que lo viera así, a pesar de que estaba mirando el destornillador
más bien.
Dejó el destornillador en el suelo y cogió a Jiken
sobre su pecho saliendo a buscarlo, en realidad, limitándose
a apoyarse en el marco de la puerta –Ven… preparemos
algo de ropa para irnos…
- Pero voy a llevar tu jersey- le advirtió, confirmando
que ya no había quien le sacara eso de encima.
-Bueno, te dije que te lo regalaba… a mí no me importa
si está roto o no…- se rió pensando que igual,
sus jeans estaban destrozados y pensaba ponérselos al día
siguiente en vez de la ropa que había tenido que comprar
en Inglaterra. Lo cogió con el otro brazo, pasándolo
dentro de la casa y dejó a Jiken en el sofá mientras
arrastraba a su hijo con él hacia la cama. Lo acostó
y se subió encima de él abrazándolo simplemente.
Girándose para acurrucarlo a su lado.
- ¿Quieres... dormir conmigo un rato? – le preguntó
el chico, acurrucándose aún más, y disfrutando
a plenitud del olor de su padre, de su calidez, de la seguridad
que le brindaba.
-Sí…- sonrió porque le había descubierto
–Estoy cansado, hace muchas horas que no duermo nada…
no podía… - le besó el cabello pasándole
la pierna sobre las suyas y revolviéndole el cabello con
la otra mano. Cerró los ojos apretándolo más,
tenía miedo de dormirse –No te vayas a levantar hasta
que me despierte…
- No lo haré, te dije que no me iba a despegar de ti. Además...
yo tampoco he dormido. – confesó, cerrando los ojos
y frunciendo el ceño para que no lo fuera a reñir.
-Comprensible… lo siento…- repitió de nuevo,
besándole el pelo y el puente de la nariz antes de cobijarlo
de nuevo contra su pecho –Te quiero.
- Y yo a ti. – susurró Tassei, sonriendo ahora, sin
abrir los ojos.
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