.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 87- The Ghost at the Door

- Tassei, deberías comer algo... – le insistió el pelirrojo, aunque el chico sólo se giró en la cama, de espaldas a él, envuelto en el jersey de su padre y acariciando al gatito, que aún no sabía si sentirse feliz de que le prestasen tanta atención o nervioso por la cara que traía su amo. El pelirrojo se inclinó sobre la cama, acariciando su cabello de todas maneras, y saliendo de la habitación, dejándose caer en el sofá junto a Kenji, y recostándose contra él. – Sigue igual, es natural, claro... – murmuró, sólo por hablar.

-Yo tampoco tendría hambre…- lo miró a los ojos y le pasó la mano por los hombros besándole una mejilla –Me habría muerto de haber sido tú… espero que me dejen adoptarlo… si no… simplemente me lo quedaré sin más. De todos modos, no es como que podamos informar a las autoridades de esto…

- No, deseaba que estuvieras conmigo, y a la vez no – le sonrió, pensando en lo terrible que sería perder a Kenji, y para colmo, Tassei estaba sufriendo una pérdida doble en realidad. – Recuerda que para el resto del mundo, Yûdan sigue vivo, no creo que nadie venga a llevarse a Tassei. A él no le interesa, menos mal.

-Todo este tiempo pensando que buscaban a Tassei… - suspiró con fuerza pasándose la mano por el cabello -¿Te importa si voy con él un poco? Sé que quiere estar solo… pero bueno…

El chico negó con la cabeza sonriendo un poco. – No, sé que le hará bien estar contigo.

-Gracias…- le besó los labios levantándose y pasando al cuarto acostándose detrás de él. Lo rodeó por la cintura, pegándolo contra su cuerpo y mirándolo mientras se apoyaba en un codo –¿No quieres salir de aquí un poco?

Tassei negó de nuevo, casi susurrando. - ¿Para qué?

-¿Para qué no?

El chico se giró, mirándolo con el ceño fruncido, en medio de todo, sorprendido por su respuesta. - ¿Qué clase de pregunta es esa? Para... para no salir.

-Por el mismo motivo podemos salir…para salir…- le apoyó el dedo entre las cejas –No hagas eso, te quedarás arrugado antes de tiempo… seguro que tienes el culo arrugado ya…

- No molestes! – lo riñó, sujetándole el dedo, y provocando que Jiken lo mirase de forma sospechosa. – Y ¿a dónde vamos?

-No lo sé aún… ¿A dónde querrías tú ir?- lo miró a los ojos sonriendo levemente sin verse nada afectado por su ataque de mal genio. De hecho, nunca le habían afectado y no iban a empezar a hacerlo ahora.

Tassei bajó la mirada de nuevo, sus ánimos decayendo una vez más, y volvió a girarse de espaldas a él en la cama. – A ningún lado...

-Bueno, entonces iremos a donde yo quiera…- lo sujetó en brazos llevándoselo afuera del cuarto y miró a Enki –Ponte algo que vamos a salir.

El pelirrojo se puso de pie, sonriendo un poco. - ¿Seguro? – Y se dirigió a su cuarto a por su cazadora, observando al chico en brazos de Kenji que no parecía demasiado contento con la situación, pero tampoco estaba luchando.

-Seguro… Tassei me dijo que quería ir a donde a mí me apeteciese más…- mintió malditamente upándolo un poco porque se le estaba resbalando –Enki, ábreme la puerta que Tassei pesa como dos…

- No dije eso! Y no peso... – protestó el chico de todos modos, sujetándose de su cuello.

- No seas malvado, Kenji... – lo riñó el pelirrojo, sonriendo al ver que ya se encontraba mejor. Sólo Kenji podía lograr eso. Les abrió la puerta, dejándolos pasar primero.

-No lo soy…- le besó la mejilla a Tassei varias veces para molestarlo y levantó el pie para pisar el botón del ascensor, aunque parecía ocupado. Se apartó un poco al ver que paraba allí y Yûdan abrió la puerta con cara de no haber dormido nada. Kenji se echó atrás apretando a Tassei y parándose delante de Enki.

-Soy yo…

Tassei lo miró como si hubiera visto un fantasma, que era exactamente lo que sentía en esos momentos, las lágrimas resbalando de sus ojos nuevamente, aunque sin emitir ningún sonido.

- ¿Qué... quieres? – le preguntó Enki, sin comprender del todo. Lo más extraño es que no sentía ningún aire de amenaza, pero él mismo lo había visto, cómo había cambiado.

-A Tassei… -insistió acercándose un poco más –Lo siento… pero era necesario hacer lo que hice… ya se ha acabado…

- ¿Papá.....? – preguntó Tassei con voz temblorosa, inclinándose un poco hacia él, aún en los brazos de Kenji.

- ¿Estás diciendo que ... fue un engaño? ¿Cómo sabemos si es verdad? – Enki lo miró de arriba abajo, aunque no podía encontrar una razón para no creerle, tampoco podía bajar la guardia.

- Porque te di una carta en el túnel donde nos despedimos… y porque Tassei sabría que soy yo si se acercase a mí…- le sujetó el brazo y Kenji lo dejó bajar de los suyos sin comprender nada, pero mucho más fácil de convencer, ya que él no había visto lo que ellos habían presenciado –Lo siento… pero no había otra forma… no podía permitirme ningún fallo.

- Papá! – Tassei se abrazó a él, llorando descontroladamente, por el momento, sin pensar en reñirlo ni en nada más, que en el hecho de que estaba vivo.

Yûdan lo abrazó, besándole las mejillas y abrazándolo contra él, consciente de lo mal que se lo había hecho pasar –Perdón…- susurró de nuevo sin dejar de besarlo –pero te dije que confiaras en mí… - le alzó un poco la cara mirándolo a los ojos y notando que llevaba su jersey. Lo dejó bajar la cara de nuevo si quería y le acarició el cabello apretando los mechones entre sus dedos, pero el chico sólo se pegó a él de nuevop, aún llorando y como si no se fuera a separar nunca.

- Yüdan, creo que voy a matarte yo... – sonrió el pelirrojo, aunque feliz de verlo sano y salvo. – Creo... que deberíamos entrar ¿no?

-Sí…- lo cogió en brazos porque no veía otro modo de moverlo de allí y se sentó en el sofá con el chico en sus piernas. Le tapó la cara con la mano como para esconderlo –Tenía que hacerme pasar por él… y no estaba seguro de si realmente eras tú… aunque me lo pareció por un momento… aún así… os quería fuera de allí cuanto antes…

- Lo comprendo, pero... – Enki sonrió, sujetándose del brazo de Kenji ahora que estaba libre, porque se sentía un poco emocional, y la verdad, no quería verse como un cursi, a pesar de que no era para menos. – No es nada, me alegra que estés bien. Mucho.

- Yo.... quería ir contigo... – susurró Tassei, aún escondido.

Yûdan le dio una nalgada floja –Te habría matado de nuevo- frunció el ceño abrazándolo aún más contra él y escondiéndolo en su pecho –Intenté daros a entender que era yo… diciéndoos que podía hacerlo solo… tampoco pude llamar, no sabía hasta qué punto me vigilaban, es igual, ahora están en la cárcel… utilicé mi posición para recoger pruebas y entregárselas a la policía…

- Así que por fin terminó. No...no los van a perseguir más ¿cierto? – Enki lo miró y luego al chico en sus brazos. – Ni Kenji ni yo lo hubiéramos permitido.

Tassei los miró a ambos, mostrándoles la lengua, aunque obviamente contento, y completamente pegado a Yüdan. Kenji le sacó la lengua de vuelta, aunque estaba un poco perdido en la conversación, lo único importante era que Tassei sonreía de nuevo.

-No, se acabó…- sonrió también porque se sentía aliviado –Tienes un gran trabajo que entregar Enki… y tengo unos cuantos papeles para ti en la moto… que te van a encantar… -sonrió levemente porque sabía que darle tareas de esa clase a Enki no era lo que se suponía un suplicio para él. –Tassei y yo saldremos de viaje…- explicó mirando a su hijo ahora –y cuando volvamos… espero que me digas que has sacado matrícula… entonces comenzaremos algo… si aún queréis…

- Claro! – exclamó el chico, completamente entusiasmado, aunque con todo aquello, incluso había olvidado su trabajo o lo de graduarse. – Gracias, Yüdan y de veras me alegro de que estés bien. Se merecen unas vacaciones.

- Pero tenemos que llevarnos a Jiken, también te extrañó, lo sé. – Tassei miró a su padre, notando que no se había afeitado, pero a él le gustaba así también. – Traje todas tus cosas, del hotel. Y no quiero regresar a la escuela aún, me debes. Y ya no puedes protestar porque Kenji me corte el cabello ni nada de eso. – empezó a reñirlo, mucho más recuperado, aunque algunas lágrimas seguían escapándose de sus ojos, quisiera que no.

-No iba a protestar…

-Yo puedo peinaros luego de que se os pongan los pelos de punta…- Kenji se rió apoyando la cara contra el hombro de Enki, pensando que ahora se iba a volver el super friki cuando trabajase con Yûdan. Lo cierto es que le gustaba ver cómo se “frikeaba”

Yûdan se rió –Y ya pensaba llevarme a Jiken… yo también lo quiero, no sólo tú…- le reclamó, mirándolo a los ojos y limpiándole las lágrimas con la mano –No volverás a la escuela hasta el año que viene…- le aclaró de todos modos –Si estás preparado si no, yo puedo enseñarte en casa… pero creo que deberías conocer a gente de tu edad…

- No me importa la gente, ya te lo he dicho! – le gritó, sonriendo sin poder dejar de hacerlo. – Quiero estar contigo.

-Vale, vale… lo que tú quieras… pero no me grites…- lo miró a los ojos sin poder mantenerse serio al ver su cara. Sonrió abrazándolo por debajo de los brazos y besándolo profundamente, acariciándole el cabello y apretándoselo entre los dedos como no podía evitar hacer.

-Ala… ala….- Kenji se burló, mirándolos y pensando que realmente se notaba que se amaban, abrazó a Enki contra él enterneciéndose un poco aunque sin confesarlo.

- No digas nada... – susurró el pelirrojo, pensando que ahora sí estaba de ánimo para cumplir su promesa con Kenji, y besándolo también.

Tassei enrojeció, aunque igual le devolvió el beso a su padre, susurrando contra sus labios luego. – Ahora sí tengo hambre.... – y enrojeciendo aún más.

-¿No has comido nada?- le preguntó el moreno frunciendo un poco el ceño y chafándole la cabeza hacia abajo con la mano –Bueno… os invito a comer… es lo mínimo… ¿o ya habéis comido vosotros?- preguntó mirándolos de soslayo.

Kenji sonrió abiertamente –Nosotros tenemos que comer en casa hoy…

- Y ustedes necesitan tiempo a solas. – asintió Enki, un poco rojo.

-No tanto como otros…- Yûdan sonrió levemente con algo de maldad y se levantó dejando a Tassei en el suelo –Vámonos entonces…

El chico corrió hacia Kenji y Enki, mucho más rojo que antes, y con el ceño fruncido, abrazándolos de pronto y susurrando. - Gracias... – porque necesitaba agradecer y nunca sabía cuando era el momento.

- No hay necesidad – le sonrió el pelirrojo, besándole le mejilla.

-Mejor págamelo en especies…- Kenji se rió, besándole los labios aunque no había nada de lujurioso en aquel beso. Sólo lo hacía por cariño… y por jorobar.

-De eso nada…- Yûdan cogió a Tassei por la cintura y lo besó en los labios de vuelta sólo para “marcar territorio” y le apretó las nalgas, dándole una palmada luego mientras salían –Vamos… comamos… no sé… lejos…

- Y dejen de besarme! – protestó el chico, completamente rojo, mientras salían.


 
 

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