| Capítulo 85- BitterSweet HomeComing
Enki observó al chico sentado a su lado, con aquella cara
de no estar allí realmente. No podía culparlo, sus
propios ojos estaban rojos e hinchados, a pesar de que había
intentado mantenerse fuerte para Tassei, a pesar de que había
pasado todo ese tiempo, tratando de consolarlo. Pero no se podía
consolar algo así, no realmente. Le había costado
trabajo detener sus intentos por regresar a la logia. Sin embargo,
no había tenido ningún problema en subirlo al avión,
pero el chico no parecía ni siquiera el mismo con el que
habían partido hacia allí. - ¿Tassei? ¿Quieres
algo de beber? – le preguntó, con suavidad, cariñosamente,
acariciando su mano.
El moreno alzó la mirada poco a poco, negando, lentamente
y volviendo a hundirse en el asiento, retirando su mano de debajo
de la del pelirrojo y reuniendo ambos puños sobre su regazo,
mirándolos intensamente, tratando de no pensar, de no sentir
nada.
Enki le pasó la mano por el cabello de todos modos, aproximándolo
un poco, y repitiéndose que estaría mejor en su casa,
cuando el avión aterrizase, y pudiese desahogarse nuevamente.
Kenji se levantó ante el anuncio de la llegada del vuelo
de vuelta y respiró con fuerza. Siempre había sabido
que no funcionaría, que era imposible acabar con los deseos
de una logia… dos personas y un niño. No eran super
heroes. Se acercó a las bandas observando salir a la gente
feliz, reuniéndose con sus seres queridos y bajó un
poco la cara sujetando a Jiken contra su pecho tratando de ocultarlo
de los vigilantes de seguridad, pero había necesitado llevárselo,
sabía que le hacía falta todo lo que pudiera hacer
por él.
Enki sonrió un poco en cuanto vio a Kenji sin poder evitarlo,
aún llevando a Tassei de los hombros, pegado a él.
Salió por fin, pasando entre todas esas personas, y saludando
al moreno, sin alzar mucho la voz aunque deseaba abrazarlo y besarlo.
– Hola... –
-Hla…- sonrió levemente y sujetó a Tassei por
la cabeza pegándolo a él y pasándole a Jiken
a escondidas, rodeándolo con el brazo sin dejarlo apartarse
de él. Le besó una mejilla –Te quiero…-
le susurró porque sabía que no había nada mejor
que decir y atrajo a Enki con el otro brazo, rodeándolo sin
soltar a Tassei por nada y besándolo profundamente, de forma
apasionada. Se separó de sus labios, mirándolo a los
ojos y cerrando los suyos. El hecho de saber que Yûdan había
sido asesinado, sólo le había desesperado más,
le había hecho necesitar más el reencuentro –Te
quiero…- lo besó con suavidad ahora apretando también
más a Tassei.
- Yo también te quiero... – susurró el chico,
cerrando los ojos contra él y sintiendo a Tassei temblar
a su lado.
El chico apretó al confundido gatito entre sus brazos, evitando
que se escapase, y escondiendo su rostro contra Kenji, sollozando.
-Espera…- le susurró a Enki, cogiendo a Tassei en
brazos porque así como estaba, no parecía ni poder
caminar muy bien –Agarra bien a Jiken, que no vean que lo
hemos dejado pasar…- le susurró, besándole las
mejillas y notando que lloraba de nuevo, suponiendo que en realidad
no habría dejado de hacerlo por mucho tiempo. Tenía
claro que iba a adoptarlo tal y como había pensado al morir
Minako, aunque sabía que eso no era consuelo para el chico.
Atravesó los aparcamientos con Enki sujeto a su brazo –Conduce
tú por favor…- le pidió sentándose en
el asiento de al lado con Tassei aún en sus brazos nada preocupado
de si le metían una multa o no. Sabía que Enki también
estaba destrozado, podía verlo, pero no podía compararse
con el estado de Tassei. Haber perdido a su padre, a su amante…
y seguramente sentirse terriblemente culpable de algún modo,
ya que lo conocía. Pero no lo iba a dejar solo ni un segundo
–Te quiero…- le susurró de nuevo mientras el
coche se movía, besándole la nariz y acariciándole
el brazo.
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