.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 82- Don't Say Goodbye, Such as Awful Word Does Not Exist

Los tres volvieron al hotel tras haber comido fuera y tratar de encontrar algo sobre Aljer en los periódicos de la biblioteca. Se abrió el abrigo mientras entraban en el hotel y pasó hacia el ascensor con Enki y Tassei, tratando de pensar algo que pudiesen hacer ya que aquello no había servido de mucho salvo para leer los premios que había obtenido en sus estudios y demás.

Se paró frente a la puerta con su hijo y metió la llave en la cerradura –Entonces descansamos un poco y salimos de nuevo… es lo que queda… visitar la universidad, de momento no puedo pensar en nada mejor…

- Yo creo que será lo mejor, hablar con sus ex profesores, que sin duda nos dirán cosas maravillosas de él. O tal vez pueda contactar a algunos de sus compañeros. Incluso si sólo nos dicen maravillas, las personas suelen decir más de lo que creen con sus gestos, la escogencia de sus palabras... – le sonrió, tratando de mantener los ánimos arriba, aunque lo cierto es que sí tenía esperanzas.

-Sí…- abrió la puerta y miró al suelo, observando la nota que estaba tirada en la entrada, pensando que ese tipo de cosas solían dejarlas en recepción y no tiradas en el suelo. La recogió, observando el sobre blanco con una sola inscripción, el símbolo que llevaba en su pecho. Cerró la puerta de nuevo y sujetó la mano de Tassei –Enki, abre tu cuarto y vamos adentro.

El pelirrojo hizo lo que le pedía, enseriándose enseguida y dejándolos pasar dentro, aunque Tassei miró a su padre, asustado.

- ¿Qué pasó? ¿Qué es eso?

-No lo sé aún…- el moreno se quedó de pie abriendo el sobre con la llave y desplegando la carta que estaba en el interior, redactada en un perfecto japonés. Tomó aire y le pasó el papel a Enki mientras encendía un cigarro cerrando los ojos, por su parte estaba muy claro cual era la decisión que debía tomar.

- Yûdan.... ¿qué vamos a hacer? ¿Vas a ... ¿ - el chico releyó la carta, fijándose muy bien en la dirección por cualquier cosa.

- ¿Qué?! ¿Por qué nadie me dice nada?! – Tassei se desesperó, arrebatando la carta de las manos de Enki y leyéndola él. – No vas. – sentenció como si fuera el jefe de ambos.

-Sí, sí voy- el moreno lo señaló con un dedo alterándose un poco y haciendo cara de que no quería escuchar hablar más del asunto –No puedo negarme- le dijo después a Enki –No podemos hacer nada contra esto… no podemos luchar contra toda una logia…

- Y ¿te vas a rendir así? Yo no quiero que vayas, te necesito! – Tassei lo remeció halándole su camiseta, y `pegándose a él.

- Nadie se está rindiendo. – le aseguró Enki, serio, y mirando a Yüdan a los ojos. – No puedes simplemente ir así, necesitamos un plan o algo. Creo que es bastante claro que no es su intención el que regreses, pero tampoco es nuestra intención el permitirlo. No vinimos hasta acá a entregarte.

Yûdan sujetó a Tassei por los hombros apretándolo contra él porque lo estaba poniendo tan nervioso con eso de remecerlo de ese modo –Iré y volveré… sé que no puedo simplemente ir así…- le apoyó una mano en el pelo a Tassei –Bien… descansaremos como habíamos dicho, pero después habrá un cambio de planes… creo que lo que quiere… obviamente por lo que aquí dice es mi cuerpo… si no, no le importaría que me suicidase… no tenían ni que advertírmelo… no pensaba hacerlo…- murmuró fumando intranquilo –Tenemos que saber cual es el ritual que usarán…

- Ustedes descansen, yo voy a investigar un poco más en el ordenador. – decidió Enki, con cara de que no pensaba permitir que nadie le dijese lo contrario. De todos modos, no haría caso. – Y tú no te preocupes demasiado Tassei, confía en tu padre – le sonrió, a pesar de que él mismo no estaba tranquilo.

El chico asintió, igual, pegándose más a Yüdan como si no pensara volverse a despegar de él por el resto de su vida.

-Gracias…- el moreno lo miró a los ojos, porque realmente no quería descansar ni hubiera podido por más cansado que estuviera, pero necesitaba estar a solas con su hijo tal vez por última vez. Porque quisiera que no, no eran infalibles y se estaban enfrentando a algo muy grande, algo que se escapaba de sus conocimientos. Se giró para salir del cuarto y volver al suyo, empujando un poco a Tassei delante de él para que entrase y se despegase –Ya vale… haremos algo.

- Más te vale... más te vale, porque como me dejes solo... – refunfuñó el chico, temblando y echándose a llorar, por más que intentase fruncir el ceño y ponerse serio.

- … no me entierres tan pronto…- le sujetó el hombro volviéndolo hacia él y abrazándolo con fuerza percatándose de que no había actuado adecuadamente, como siempre. Lo levantó con los brazos cogiéndolo a horcajadas sobre él y lo abrazó más –No llores… confías en mí ¿verdad?

- Sí... – murmuró el chico, sollozando aún, y abrazándose contra el moreno. - No quiero que te pase nada!

-Pero ahora no quiero que llores… necesito ver que confías en mí y que eres valiente….- lo alzó un poco más para verle la cara de drama que tenía. Le besó los labios varias veces con fuerza porque él también estaba preocupado y asustado, aunque tratar de tranquilizarlo a él, de cuidarlo, le ayudaba terriblemente a mantener la calma.

- Vale, pero.... ¿no puedo ir contigo? ¿No hay alguna manera? – le preguntó, renuente a tener que separarse de él y en circunstancias tan peligrosas. - ¿Por favor...? – le pidió, casi susurrando.

-No lo sé, depende de lo que vayamos a decidir hacer…- se sentó en la cama, observando sus ojos y acariciándole la mejilla con la mano, cubriéndosela –Seguramente no, hago esto por ti… seguramente tendrás que quedarte con Enki… es lo mejor…

- No, porque... si yo me quedo con Enki, ¿quién te va a ayudar? Yo no quiero que se queden con tu cuerpo! – le gritó, más porque estaba asustado que porque quisiera reñirlo esta vez. – No tienes que hacer lo que ellos te pidan, es.... Y luego me riñes por haber ido a la casa, es lo mismo.

-No lo es, yo lo hago para protegerte porque sé que es lo mejor y único que puedo hacer… Yo sé cual es la realidad, Tassei y tu lugar no es protegerme a mí… lo siento…- le pasó la mano por el pelo de nuevo, echándole la cabeza hacia atrás un poco para verle mejor la cara –Aún no se lo que haremos… así que tendrás que esperar… antes de ponerte a protestar sin parar.

- Idiota – lo insultó, bajando el rostro de nuevo y llorando a escondidas, de todos modos, seguro de que sí debía protegerlo, le dijera lo que le dijera su padre.

El moreno suspiró apagando el cigarro y pegándole en el culo con la mano –Tassei… no dejaré que nada me ocurra, no voy a dejarte solo… te lo juro…- le alzó la cara con un dedo, mirándolo a los ojos y le sujetó la quijada entre dos dedos –Pero como tu padre… y tu… novio…- murmuró pensando que no habría dicho esa palabra de no ser por las circunstancias –debo protegerte, tú eres lo más importante para mí… y ya sé que yo soy lo más importante para ti… por eso también me protegeré…

- Más te vale. – asintió, aunque seguía enfurruñado y con las mejillas completamente mojadas. – Más te vale, de veras...

-No quiero más llantos… quería estar a solas contigo antes de tener que volver a la realidad… pero no para verte llorar…- le limpió las mejillas con los pulgares sujetándole la cara y besándolo, profundizando en su boca, acariciándole el cabello en la nuca y apretándolo entre los dedos. Lo miró a los ojos, separándose un poco de sus labios aunque aún rozándolos mientras le acariciaba el pelo.

- No voy a llorar más... – afirmó con la cabeza también, a pesar de que le costaba trabajo. - Te quiero.

-Bien… porque quiero hacerte el amor… y no puedo si estás llorando…- lo giró bajo él acostándolo en la cama y subiéndose sobre él. Se quitó el abrigo porque aún no había tenido tiempo, y lo dejó a un lado sin dejar de mirarlo a los ojos, arrodillándose con las rodillas a los lados de sus piernas -¿Quieres?

Tassei asintió, nervioso. – Pero es sólo la primera vez. Y luego lo haremos de nuevo, hasta que ya no me duela... – le pidió, porque no quería que se sintiera como una despedida, no se lo iba a permitir.

-Sí…- lo sujetó por los hombros subiéndolo un poco más arriba de la cama y se quitó el jersey y la camiseta, tirándolo a un lado. Bajando sobre él, para besarlo profundamente, manteniéndose a cuatro patas mientras metía una mano bajo la camiseta acariciándole el abdomen y el pecho. La bajó entre sus piernas rozándolo y notando cómo su sexo crecía en el interior de su mano –Piensa sólo en mí…

Tassei gimió, mirándolo aún con los ojos empañados, su pecho agitado ante las caricias en su sexo. Dejó escapar el aliento entre sus labios, sin apartar la mirada de su padre.

Yûdan le quitó el jersey y la camiseta, observando su rostro y el cabello revuelto –Te ves precioso, por eso no puedo esperar más para hacerlo…- le mintió a medias aunque sí se veía precioso. Le sujetó una mano arrodillándose de nuevo y llevándola sobre sus labios. Se la lamió de arriba abajo, deslizando la lengua por su muñeca y succionando sus dedos mientras se abría el pantalón, bajándolo un poco por sus caderas.

Le sujetó la mano llevándola a su sexo y haciendo que lo acariciase bajo la suya. Curvando la espalda un poco más hacia atrás por el placer y porque así le era más fácil abrir el pantalón de Tassei tras sus piernas. Usando una mano para acariciar su sexo y dejando la otra cerca de su propia pierna.

- Papá... – jadeó el moreno, acariciando su sexo erguido, y sintiéndolo crecer dentro de su mano aún más, respirando con fuerza, y tratando de elevarse un poco a pesar de que sus caricias le hacían perder el control. – Tú eres.... me gustas... mucho... – jadeó de nuevo, sin saber ni cómo expresar lo que sentía.

El moreno lo miró a los ojos jadeando y apretando las mandíbulas, bajando la cara con los ojos cerrados, dejándose hacer, mientras acariciaba el sexo de Tassei sintiendo un millón de sentimientos y sensaciones dentro de él. Le sujetó las muñecas llevándolas a los lados de su cabeza tal vez de forma un tanto brusca por la excitación y lo miró a los ojos, apoyándose de nuevo a cuatro patas encima de él. Bajando una rodilla y rozando su sexo contra el de Tassei, lamiendo y besándole el cuello, jadeando con fuerza, más excitado que nunca, tal vez por lo mucho que había deseado aquello.

- Ahh... ah... – el chico gimió nuevamente, entrecerrando los ojos, y estirando su cuello, ya sin pensar en nada más que no fuera aquello, y la manera como su sexo casi ardía cada vez que tocaba el de su padre.

Yûdan se levantó desnudándolo y quitándose la ropa también por completo. Acostándose a su lado a la inversa, sujetando su sexo con la mano e introduciéndolo en su boca de golpe. Le pasó la mano por la cadera, metiendo la otra entre las sábanas y esta, y lo giró sobre él. Sonriendo un poco al sentir cómo se apoyaba contra su sexo. Dejó la cabeza sobre el colchón, simplemente acariciándole las nalgas con las manos, sujetándoselas con firmeza por momentos. Le apretó una con la mano, separándola un poco más con el pulgar observando su ano y relamiéndose inevitablemente. Pegándole una nalgada suave con la otra mano, antes de alzar un poco la cabeza para enterrar la lengua dentro de él todo lo profundamente que podía, como siempre, sintiéndose enfebrecido al notar la gran resistencia de su cuerpo y esforzándose en lamer cada vez más adentro, mientras le sujetaba las nalgas.

Tassei jadeó, mirando un poco hacia atrás, temblando al sentir cómo lo lamía de aquella forma tan profunda. Volvió a dirigir la mirada al frente, observando el sexo de su padre, y metiéndoselo en la boca sin previo aviso, lamiéndolo desesperadamente, y succionando.

-Ah…- jadeó estremeciéndose un poco, alzando las caderas y moviéndose en su boca con suavidad, dejando salir la respiración por sus fosas nasales después, dando lametazos entre las nalgas de Tassei, sintiendo cómo su lengua entraba un poco cada vez que recorría su ano. Sujetó su sexo con una mano, tirando de él hacia atrás y masajeándolo como si lo estuviese ordeñando, rodeándole una pierna con el brazo.

Le acarició las nalgas y el muslo con la otra, besándole la piel y mordiéndole levemente la cara interna de los muslos, deslizando la lengua por sus testículos y dejando caer la cabeza atrás de nuevo, deslizando un dedo entre las nalgas del chico empujándolo en su interior y moviéndolo con suavidad aunque profundamente notando como si su propio sexo fuera a estallar de lo que se estaba excitando.

Tassei gimió, un poco incómodo, pero concentrándose en succionar el sexo de su padre como si fuera santo remedio para cualquier nerviosismo, dolor o lo que fuera que le pudiese ocasionar todo aquello.

-¿Duele?- preguntó dejando salir y entrar el dedo en él con suavidad, lamiendo dentro de su cuerpo una vez más, mientras esperaba su respuesta, jadeando y rodeándole la cintura con los brazos para apretar su sexo contra sus pectorales, observando los testículos del chico sobre su piel y lamiéndolos también, succionándolos y tirando hacia atrás de ellos.

- Ahh... ahhh!!! – gimió, tratando aún de contestarle. – no... duele...... es raro...

-Acuéstate…- le mandó, esperando bastante impaciente en realidad, razón por la cual estaba también totalmente serio, además de porque temía hacerle demasiado daño aunque sabia que sólo sería por un momento. Lo cierto es que se le había olvidado todo lo demás.

- Vale.. – murmuró, recostándose y acomodándose como mejor podía, esperando, nervioso, aunque tratase de no demostrarlo y se dijera a sí mismo, que no tenía por qué estarlo.

El moreno se acercó a él, mirándolo a los ojos y deslizando la lengua por su sexo, arrastrándola por su abdomen, rozando su ombligo y uno de sus pezones, hasta alcanzar su boca, entrando en ella directamente, con fuerza, mientras le sujetaba las piernas apoyándolas sobre sus brazos. Rozando con su sexo bajo las nalgas de Tassei que permanecían alzadas -¿Tienes miedo?- preguntó sin separarse de sus labios –Te deseo…- le susurró antes de dejarle contestar besándolo de nuevo.

- Yo también... – susurró el chico en cuanto se hubo roto el beso, sin contestar a su primera pregunta, y pasando sus brazos por el cuello de su padre, acariciándolo mientras miraba sus ojos, entreabriendo de nuevo los labios y pegándose a él, su sexo cada vez más excitado bajo su roce.

Yûdan sonrió un poco pensando que se sentía nervioso como no hacía en años, y bajó la mano rozando su entrada con su sexo, empujándose apenas un mínimo. Apoyó las manos en el colchón, entrando en él con cuidado, aún así sin mas remedio que cerrar los ojos y entreabrir los labios, jadeando con fuerza, abriendo los ojos de nuevo un poco para observar el rostro de Tassei, dejándose caer aún más sobre él y aplastando su sexo entre ambos. Moviéndose lentamente y besándolo con tanta pasión como le hubiera gustado estar moviéndose dentro de él.

Tassei apretó los párpados, devolviendo el beso de su padre, entre gemidos, por no pensar en el ligero dolor que empezaba, y que suponía, se pondría pero luego. Se sujetó a él con fuerza, aferrándose, y tratando de no verse débil.

-Tassei…- jadeó su nombre, apartando los brazos de debajo de sus piernas, acariciándole el cabello con una, apartándolo de su rostro y rozando sus labios con los dedos, sintiéndose extasiado por el calor y todo lo que el cuerpo del chico le hacía sentir. Le sujetó el sexo con la otra, moviendo la mano con fuerza en él y penetrándolo profundamente de forma cada vez más frecuente –Ah…te amo…- jadeó contra sus labios apretando las mandíbulas y cerrando los ojos de nuevo –Ah…

- Te.... amo... – casi gruñó, un par de lágrimas escapando de sus ojos por el dolor, pero los cerró de nuevo, para que no se notase, concentrándose en el calor de la mano de Yûdan sobre su sexo, y en la manera en la que acariciaba su cabello, gimiendo cada vez más.

-Así…- le besó los pezones succionándoselos y se giró en la cama poniéndolo sobre él. Le pasó las manos por las piernas y las nalgas, separándoselas. Lo apretó contra él, abrazándolo –Nunca me había excitado tanto, Tassei…- le susurró al oído mientras se movía dentro de él, sujetándole la mano y llevándola con la suya a sus nalgas, haciéndolo tocar el borde de su entrada y cómo su sexo entraba y salía –Se siente muy bien estar dentro de ti… - jadeó lamiéndole el oído y mordiendo un poco su lóbulo.

- Pa....pá... – gimió, jadeando luego, y sintiendo que iba mejorando, a medida que se excitaba más. Empezó a sonreír un poco, aunque rojo, y le besó la mejilla, en un gesto absurdamente inocente para ese momento.

Yûdan se giró un poco al sentirlo, y le besó la mejilla de vuelta, varias veces, buscando sus labios y jugando con ellos con los propios sin dejar de mirarlo a los ojos –Déjame ver…- le pidió bajando la vista y recogiendo las piernas un poco. Le sujetó las manos, besándolo e incorporándose un poco para echar a Tassei hacia atrás, haciéndolo apoyar las manos sobre sus rodillas.

Se dejó caer en el colchón de nuevo, apoyándole una mano en el pecho para retenerlo lejos de él y poder recorrer su cuerpo con la mirada, parándose en su sexo. Se lamió la otra mano, sujetándolo y acariciándolo ahora de forma perfectamente cómoda mientras se movía dentro de él.

El chico enrojeció, más de lo que ya estaba, mirándolo y luego bajando el rostro de manera que su flequillo le tapase un poco al menos, tratando de moverse sobre él, pero aún le costaba trabajo.

Yûdan entreabrió los labios excitado al ver lo apenado que estaba y se apoyó en las manos para ayudarse a sentarse, sujetándolo por las nalgas y moviéndolo sobre él, besándolo y subiendo las manos por su espalda, acariciándolo y rodeándole la cintura con un brazo, pegándolo completamente y revolviendo su cabello con la otra mano, jadeando en su boca –Eres precioso…

- Ya... no duele... –le aseguró, aunque aún le molestaba un poco, pero además quería distraerlo, le daba vergüenza que le dijera esas cosas mirándolo así.

-Bien…- jadeó no muy seguro de si creerle o no, pero volcándolo en la cama, subiéndose sobre él y embistiéndolo con más fuerza, aguantándose el peso en las manos y golpeándose contra su sexo, respirando de forma pesada y empezando a sentirse un poco húmedo en sudor –Dios… ah…- lo miró a los ojos asegurándose de que no le molestaba demasiado.

- Te... quiero... –jadeó el chico, excitándose más por la manera en la que rozaba contra su sexo, y gimiendo, mucho más tranquilo en cuanto a la penetración. Pero aún así, bajando el rostro para que no le viera lo rojo.

-Mi amor…- lo besó con fuerza moviendo la lengua dentro de su boca y jadeando un poco, avergonzado por haber dicho eso pero le había salido solo. Le apoyó los labios en la frente moviéndose sobre él con los ojos cerrados y apoyó la frente contra la suya –Quiero correrme dentro de ti.

- No.. ¿lo ibas a hacer...?- preguntó confundido y jadeando mucho más de lo que hubiera querido, estremeciéndose, su sexo pulsando incluso ante la voz de su padre. Todo era increíblemente intenso para él. Trató de controlarse, a pesar de todo, corriéndose casi enseguida, gimiendo contra los labios del moreno.

El moreno le lamió los labios moviéndose más intensamente en su cuerpo, cerrando los ojos y alejando un poco la cara de la suya, apretando las mandíbulas con fuerza mientras se corría en su interior. Se pegó más a él abrazándolo con fuerza y rodeándolo con las últimas sacudidas del orgasmo, su sexo expulsando aún semen en el interior de Tassei.

- Papá.... – el chico sonrió, apretándolo contra sí, absolutamente feliz en esos momentos. – Te quiero, te quiero...

-También te quiero…- jadeó un poco, cansado, riéndose suavemente y besándole un hombro, esperando un poco para devolverlo a la realidad, diciéndole que debían ducharse para salir. Lo abrazó más acostándose a su lado –No puedo ser más feliz…

- Yo tampoco.... – se apretó contra él, deseando permanecer así y demorando todo lo demás cuanto podía, pensando “no quiero que vayas...” pero prefiriendo ni hablar de eso.

Le acarició la cara, observando sus ojos y besándole los labios, consciente de lo que ambos estaban pensando a pesar de no hablar de ello. Tenía auténtico miedo a perderlo. Lo abrazó contra él, respirando con fuerza, apretándolo más y apreciando el aroma entre su cabello, apretando las mandíbulas con fuerza –Te quiero…

- Yo a ti... – cerró los ojos, acurrucándose, como intentando convencerlo con su cuerpo.

 
 

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